- ¡Qué catástrofe, Dios! ¡Qué desastre de proyecto! Tu Universo se escurre por el espacio; la Tierra, sí, preciosa; pero el hombre... te salió una calamidad: ¡Exactamente a tu imagen y semejanza, torpe! Aquel aprendiz de Demiurgo bajó los ojos y lloró.
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