Un planeta llamado Tierra estalló en la soledad del espacio. El resto de los planetas del sistema cabecearon sobre sus órbitas y cerraron filas alrededor del sol. En el cohete, el Presidente reía histérico. ¡Perdimos la guerra, pero ganamos la última batalla! -exclamó mirando a su mujer y al piloto, únicos y aterrados supervivientes de una vieja civilización-. Éstos cruzaron una mirada de complicidad. Próxima Centauro, titilaba lejana, demasiado lejana...
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