miércoles, 6 de agosto de 2014

Pequeños relatos de Ciencia Ficción-45: Metáfora y fuga


Los dos seres humanos se miraron preocupados. Su anterior intento de escapar de la prisión mgnoma había fracasado al ser descubierto por la computadora traductora de lenguajes. Estaba claro que comprendían sus conversaciones, incluso posiblemente podían leer sus mentes. Ahora tendrían que cuidar mucho sus palabras, ninguno podría soportar una nueva de serie de descargas purgantes mediante electrodos en el cerebro. 
Al cabo de un momento al humano de ojos verdes se le iluminaron los ojos. Dirigió a su compañero una mirada inteligente y  empezó a recitar en un extraño tono melodioso y lento: 
"Caído se le ha un clavel
hoy a la Aurora del seno:
¡Qué glorioso que está el heno
porque ha caído sobre él!
El poseedor de unos preciosos iris contorneados de hermosos anillos azules comprendió y replicó a su vez: 
"Vivo sin vivir en mí,y de tal manera espero,que muero porque no muero"
 Los mgnomos movieron la cabeza con preocupación. La computadora debía haberse estropeado, sus traducciones no tenían ningún sentido. La sustituyeron por otra pero el resultado fue idéntico. Por fin decidieron no preocuparse más por las conversaciones de los humanos prisioneros: evidentemente se habían vuelto locos. 
Ni que decir tiene que el próximo plan de fuga de los humanos decidido mediante varias estrofas de "La vida es sueño" de Calderón de la barca no  pudo ser descubierto.

martes, 5 de agosto de 2014

Pequeños relatos de Ciencia Ficción-44: Agrimesores planetarios




Camelleros de Libia, marineros fenicios, comerciantes egipcios y esclavos pululaban por las calles de la populosa ciudad. Eratóstenes de Cireno, director de la biblioteca de Alejandría por entonces la institución científica más avanzada del mundo, esperaba pacientemente en el jardín del gran edificio de la Biblioteca la llegada del mediodía. Era el 21 de junio del año 240 AC. Un año antes, este hombre maduro y sabio, había emprendido un viaje de 750 km. hasta Siena, ciudad egipcia situada en el trópico de Cáncer, lugar singular donde los rayos del sol caen perpendiculares desde el cenit en el equinocio de primavera. El 21 de junio del pasado año había comprobado con varias plomadas la vericidad de este hecho y ahora, en Alejandría;  pretendía calcular los grados de inclinación de los rayos de sol en esta ciudad, distante 750 km. al norte de Siena según los cálculos más precisos que pudo obtener de camelleros y comerciantes. Si lograba medir con suficiente exactitud el ángulo de la sombra producida por el gnomon  plantado verticalmente estaba seguro de poder calcular el perímetro exacto de la redonda esfera del planeta.
A las 12 del mediodía se dirigió tembloroso con sus ayudantes al juego de plomadas y varas verticales. Tomó luego su goniómetro más preciso: la sombra marcaba  una inclinación de 7º y medio. Hizo que sus estudiantes comprobaran individualmente esta medida. Todos coincidieron en su precisión. Inmediatamente se retiró a su mesa de trabajo y razonó: Siendo los rayos del sol prácticamente paralelos desde tanta distancia y siendo en este momento en Siena verticales puede decirse que un ángulo de vértice en el centro de la esfera terrestre y cuyos lados pasen por Siena y Alejandría vale lo mismo que el de centro en Alejandría , con lado común hasta el centro de la esfera (marcado por la plomada) y otro lado que fuera paralelo al que pasa por Siena (marcado justamente por la sombra del gnomon). Si hemos medido que es de 7º y medio podemos razonar que la el arco de circunferencia entre Siena y Alejandría (750 km.) es a dicho ángulo (7'5º) como la totalidad de la circunferencia es al ángulo completo que lo abarca (360º). La ciencia griega ya era capaz de resolver reglas de tres como esta, pues ya conocían mucho sobre las proporciones desde el tiempo de Pitágoras y Thales de Mileto. 
Realizó el sencillo cálculo: (750 + 360): 7,5 y obtuvo 36000 km. 
Bien pudo exclamar un eufórico ¡Eureka! , tan gozoso como el de otro gran predecesor suyo 300 años antes: La bibliioteca de Alejandría pudo incrementar su valiosa tesoro de saberes con otro revelador: la medida de la circunferencia del mundo al que, en otro asombroso conocimiento muy anterior a las creencias de la historia posterior, suponían redondo.  Si los mercaderes hubieran sido más precisos en su apreciación de la distancia hasta Siena (812,5km), su resultado hubiera sido más exacto aún: 39.000 km.

Si alguien puede considerarse el pionero en lo que se ha dado en llamar "Carrera espacial" el hombre que recorrió gracias a su inteligencia la primera distancia astronómica que el hombre tenía ante sí, éste se llamaría: Eratóstenes de Cireno.

lunes, 4 de agosto de 2014

Pequeños relatos de Ciencia Ficción-43: Naves en Gadir


La nave espacial se posó suavemente sobre el mar enfrente dela bahía de Gadir. Las naves tartesas se bambolearon al compás de las olas producidas por el amerizaje. Un esbelto viajero de las estrellas con el blanco uniforme de la flota del sistema planetario de Prociom se dirigió en ibero a los marineros: 
- ¡Salud, Tartesos! ¿Tiene ya Gerionte los metales de los dioses?
Uno delos capitanes , de rodillas en la proa de su barco, se apresuró a responder: 
- Dioses del cielo, Gerionte ha cumplido lo prometido y os espera en el templo para haceros entrega de los preciosos metales.
La nave volvió a elevarse y se dirigió lentametne hacia la plaza de Gadir. Se posó frente al templo. Los dioses bajaron y recogieron los cestos del oro y los introdujeron en la nave. 
El pueblo, de rodillas,  contempló estremecido como la nave se iluminaba con los colores sucesivos del arco iris mientras se elevaba en el firmamento hasta perderse.
En el interior de la nave, el comandante comentaba al intérprete: 
- Antes de mil años, se acabará esto de llevarse gratis de la Tierra tanto oro. Los nativos están espabilando...
- Sí, ya he visto una nave fenicia en el puerto -añadió el intérprete- sus mejoras técnicas son notables. Pronto empezarán a dudar de la insaciable avaricia de los dioses. 
- Algún día tendremos una guerra. La evolución de lo humanos se acelera. NO me extrañaría que, si se lo permitiésemos, en otro millar de años más fueran capaces de diseñar naves estelares capaces incluso de llegar hasta Procion.
- Sí, podría ocurrir así, a no ser que hagamos algo ahora que aún es posible.

domingo, 3 de agosto de 2014

LOS LIBROS DEL VERANO: El escriba del faraón



Encontrado a bote pronto entre los ebook de ficción histórica gratuitos en formato epub,  esta fue la primera lectura del verano.  Resultó un libro entretenido, con tema familiar (el yugo del pueblo hebreo en Egipto y el personaje de Moisés) y el protagonismo de un personaje de profesión sumamente importante para la historia como es la del escriba, en cierta forma, alter ego de cualquier escritor. 

Posteriormente, y antes de escribir esta referencia, me he documentado un poco sobre este prolífico autor al que conocía sólo de oídas. Consultando la red aparecen opiniones encontradas: se le acusa de poco original, aburrido, de "esclavista" que utiliza a "negros" a sueldo para cubrir su abundantísima producción (libros por centenares), de poco objetivo, de plagiar o tergiversar textos ajenos, de defender teorías históricas exóticas o  conspiranóicas (según su opinión, el Mayo del 68 fue una "operación de la CIA para desestabilizar al general De Gaulle")... Desde luego algunas hechos objetivos levantan sospechas fundadas: colaborar con  Federico Jimáenez Los Santos en algunas obras, sus opiniones escandalosas sobre aspectos sensibles (como minusvalorar el euskera o el catalán), su "antievolucionismo" de naturaleza religiosa, las profusas citas crípticas en sus textos que sólo él es capaz de localizar, traducciones "modélicas" en palabrass de algunos de sus biógrafos de obras en numerosos idiomas (se infiere de ello que conocería muy bien el ruso, griego, inglés, copto...) Mi madre me enseñó que "quién mucho abarca poco puede", y que muchos que empiezan siendo "aprendiz en todo, acaban de maestro en nada". Al final en sus textos tenemos que entrar con una desbrozadora. 

En lo que se refiere a mi opinión, sin ningún prejuicio, confieso que me entretuvo un par de días de playa. Como desconocedor de los detalles de la historia egipcia no puedo criticar supuestas inexactitudes o alteraciones. El ambiente me pareció logrado y la trama aceptablemente construida. No llega a otras novelas clásicas sobre el antiguo Egipto (me viene a la memoria "Sinué el Egipcio" o "La dama del Nilo") pero la considero aceptable.  


Resumen del libro:

Amenhotep II accede al trono de Egipto con la ambición de superar las hazañas de los faraones que le han precedido. Descubre que la clave para mantener el control sobre su pueblo reside en dominar la información que éste reciba. Para ello recurrirá a Nebi, un escriba que ha de dejar constancia no de la verdad, sino de aquel lo que el faraón desea que se convierta en la memoria de su pueblo. Sin embargo, Amenhotep se verá desafiado por un pueblo de esclavos: los hebreos.

Pequeños relatos de Ciencia Ficción-42: Biblioarqueología


Zordin conducía prudentemente su nave espacial por el borde de la espiral de La Cabellera de Berenice. Estaba buscando la estrella CB alfa-4781 punto de partida hiperespacial de todas las rutas hacia la Vía Láctea, galaxia perteneciente a la hipergalaxia del Grupo Local y cuna de la Civilización Humanística. Su hijo Tord dormía profundamente cuando alcanzaron la estrella-puerta y su padre, tras una mirada de ternura a su hijo dormido, se aplicó a programar el programa de salto al hiperespacio..No despertó a su joven descendiente durante la cuenta atrás, le ahorraba así los minutos de vértigo iniciales inherentes al salto. Media hora después salían del flujo atemporal que surcaba el agujero de gusano y su nave quedó flotando en el espacio en las proximidades de Altair, a 15 años luz de la estrella Sol. Conectó entonces el mando manual y se lanzó a 5000C hacia aquel punto mínimo de luz localizado en su espaciorádar. Ese mismo día llegaría al Sistema Solar. Su hijo se había despertado y miraba ahora la pantalla que mostraba el lechoso aspecto de la galaxia.
- ¿Cuándo llegaremos, padre? - preguntó.
- Estamos muy cerca -respondió Zordin- ¿Ves aquella estrella de magnitud G-1? (Zordin amplió la capacidad telescópica de la pantalla) Es el Sol. Su tercer planeta, la tierra, es donde nos dirigimos.
La nave se posó silenciosa en medio de las ruinas de una antigua ciudad. Padre e hijo se colocaron sus escafandras y bajaron de la nave. Hicieron descender también un pequeño todoterreno para moverse entre los escombros. 
- ¿Crees que encontraremos alguno? -Preguntó Tord.
- Eso espero, hijo mío. - Contestó su padre. 
Hacía pocos años que se estaba redescubriendo la vieja cultura humana. La civilización humanística se había sorprendido enormemente cuando un explorador encontró entre las ruinas de este viejo planeta un libro pre-neohistórico de una belleza inigualable. Su título era Hamlet y había sido escrito en el s. XVI DC dela edad histórica Terrestre por un hombre llamado W. Shakesperare. Desde aquel gía muchos habían explorado las destruídas ciudades terrestres buscano joyas semejantes, pero el papel que no ardió en las explisones que las devastaron se había podrido y con él se perdieron años y años de genialidad poética. 
Zordin conectó el detector de celulosa. este bitzeó un instante indicando una casa en ruinas. Padre e hijo se abalanzaron sobre los escombros y los apartaron con cuidado: allí, entre el serrín de las tablas podridas, envuelto amorosamente en unas bolsas de plástico; estaba el precioso libro. Casi se despedaza al recogerlo. Con sumo cuidado lo transportaron hasta la nave. Lo primero que hizo Zordin fue escanear su contenido  y después introdujo el ejemplar, ya deshojado, en un congelador  especial antientrópico. Después, emocionados, se sentaron ante la pantalla  y temblaron de moción cuando el programa de traducción empezó a enviar a la pantalla el largo y misterioso título: 
"El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha" escrito por Miguel de Cervantes Sahavedra...

sábado, 2 de agosto de 2014

Pequeños relatos de Ciencia Ficción-41: Cow-boys del espacio


URO M-879-5 era una excelente nave construida con la mejor tecnología terráquea. En aquel momento sus jóvenes pilotos cabeceaban distraídamente sobre sus sillones de cuero sintético mientras las computadora de a bordo llenaba las pantallas de datos y secuencias de procesos en marcha. Con una periodicidad a la que ya estaban acostumbrados borraba los contenidos y comenzaba de nuevo a llenarlos de información rutinaria. En un instante dado se encendieron las luces de alerta y comenzó a sonar una discreta sirena. La pantalla comenzó a llenarse de datos interesantes:
"Asteroide en trayectoria de gran excentricidad estará al alcance de nuestra órbita a las 7h 43' 15'..'. Composición: 81 % de titanio, 15% de hierro, 3% de plomo, 15 de sílice... Diámetro aproximado: 67,8 m.  (bordes irregulares)... Densidad: 4,47...  "
El capitán entró alborozado en el puente de la nave. Era una oportunidad única: un asteroide de titanio se podría vender en la Confederación a un alto precio. Dictó las órdenes para situar a la nave en la órbita del asteroide y esperó su llegada. Cuando fue detectado por el ordenador de a bordo ajustó la trayectoria y dio paso a la operación de caza: 
- ¡Está bien, muchachos: Peter, a la computadora; Pierre, a los lanzacohetes; Hans comunica con Puerto-Marte para solicitar una parcela de almacenaje, a ser posible la 0º 240' del Mar Tyrrenuys... ! ¡Atento, Piere: expllosión de 4,5 megatones para empezar según los parámetros en pantalla! ¡Empezamos, agarraos bien...!

El asteroide recibió la fuerte descarga y comenzó a cabecerar dentro de su órbita. La computadora programó el siguiente disparo para extraerle definitivamente de su trayectoria orbital justo en el momento de en que se aproximaba a la órbita del planeta marciano. Hans llamó al capitán: 
- ¡Mi capitán: nos han concedido la parcela 0º 240'. Han dado prioridad a nuestro asteroide de titanio!

Hábilmente dirigido, el asteroide penetró la tenue atmósfera marciana. Se tornó incandescente durante unos segundos y chochó estrepitosamente contra el suelo en la llanura de La Herperia, en el mar Thyrrenus marciano. Diez minutos después llegaron dos conboyes robotizados metalúrgicos  que comenzaron a cortar y transportar el metal aún incandescente hasta las factorías. El capitán posó su nave en un muelle de Puerto-marte y concedió permiso a la tripulación. Esta se desperdigó alegremente por la ciudad. En la fría noche marciana el salón rebosaba de cazadores de asteroides borrachos que mariposeaban alrededor de bellas chicas traídas desde algún país aún subdesarrollado de la Tierra. A las tres de la madrugada marciana tuvo lugar el primer duelo de riflelaser a causa de la disputa por una bella zaireña. El sherif llegó acompañado de dos robots ayudantes para llevarse a los alborotadores. 

El día siguiente, la URO M-879-5 navegaba de nuevo entre Marte y Júpiter surcando el cinturón de asteroides en busca de presas minerales a las que cazar. 

viernes, 1 de agosto de 2014

Pequeños relatos de Ciencia Ficción-40: Los intelecvitas


Hace aproximadamente tres mil millones de años los intelecvitas fabricaban esporas sin cesar. Durante más de un millón de años habían sufrido las más increíbles variaciones genéticas. Comenzaron, al parecer, como todos los seres vivos de su mundo: a partir de misteriosas esporas espaciales; más tarde evolucionaron a formas marinas fusiformes que acabaron conquistando las secas cortezas del planeta transformándose en animales reptantes hasta alcanzar formas humanoides. Habían llegado entonces a su etapa de esplendor intelectual en esos momentos que coincidían con la fase final de la expansión del Universo. Entonces comenzaron a degenerar: primero se hicieron anfibios, luego animales marinos y, ahora, simples bacterias que se duplicaban sin pausa para encapsularse finalmente dentro de resistentes envolturas. Los cuerpos celestes habían revertido su dirección de propagación en el Universo y se dirigían ahora con aceleración negativa hacia un núcleo en el espacio, de donde aún, emanaba cierta radiación de fondo. Las condiciones de vida en el planeta se endurecían más y más. Ya solo las esporas, acorazadas bajo una cápsula indestructible, sobrevivían a las temperaturas extremas y las destructivas radiaciones. Algo en su configuración genética les obligaba a desprenderse y lanzarse al vacía cósmico, a abandonar ese planeta a punto de estallar. Millones de esporas espolvorearon el Universo ocupando la vacía trayectoria de antiguos planetas.  
Toda la masa del Universo corría a concentrarse en un lugar lejano, tal vez en el lugar ancestral de su nacimiento. Se estaba produciendo una pulsación cósmica, un golpe de péndulo universal. 
El año 0,  un nuevo protouniverso reunía todo su volumen en una esfera de diámetro no superior a un centímetro cúbico. Esta densidad insoportable para la materia hizo que esta estallase. Una inflacción velocísima expansión el Universo Naciente  a distancias inconcebibles que aumentaron aceleradamente al ocupar posiciones en esferas virtuales progresando aceleradamente en el espacio. 5.000 años después una gigantesca bola incandescente barrió las órbitas olvidadas de antiguos planetas. Algunas de ellas fueron apresadas por la gravedad en el vertiginoso camino centrífugo de aquel cuerpo estelar. En el año 8.ooo una espora logró reproducirse sobre la hirviente agua sulfurosa de un joven  planeta.
En el año 13.000 los humanoides se afanaban, parapetados tras sofisticados telescopios, en buscar señales del origen de la vida en el Universo.