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Microrrelato (76 palabras): Cómplice de fuga.
Nadie supo cómo pero había logrado adiestrar una cucaracha. Despidió al insecto bajo la rendija de la puerta del calabozo. Soltó carrete al hilo cuyo extremo estaba atado a su cefalotórax. La cucaracha avanzó hacia el aro que contenía las llaves de las celdas y lo traspasó. Después volvió hacia las manos del recluso.
Minutos después éste caminaba libre por las calles de la ciudad mientras la cucaracha lo celebraba con una cucharada colmada de mermelada.
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