Mostrando entradas con la etiqueta microrrelato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta microrrelato. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de enero de 2020

Microrrelato: "Asesinato literal"


Ruíz Leser tenía fama de sabueso lector. Era un pitbul de los textos que caían en sus manos. Un obsesivo compulsivo que siempre terminaba el texto que comenzaba. Cultísimo como era, le interesaban todos los tema y se vanagloriaba de acabar siempre cualquier lectura que se proponía. Con escrupuloso cuidado leía musitando para sí y aplicaba las reglas de puntuación con rigor enfermizo.

Sus conocidos, acostumbrados a su extraña rareza, veían en él un excéntrico inofensivo, acaso un punto engreído, pero le dejaban hacer... En cambio su mujer, decepcionada y relegada a vivir en las afueras de su torre de marfil, acumuló con los años un profunsdo resentimiento. Uno de aquellos días grises en que su marido le ponía los cuernos con aquella odiada biblioteca decidió acabar con la humillante  situación. Tenía una idea precisa de lo que intentaba hacer. Se conectó a internet y abrió el buscador. Tecleó su petición con una breve frase. La pantalla le entregó rápidamente los resultados solicitados y, tras explorarlos un rato, sonrió.

Cuando su marido llegó a casa, ella le recibió con una sonrisa: -"Cariño, me estoy apasionando por la bioquímica y tengo curiosidad por el nombre científico de una proteína especial: la titina; la de mayor peso y complejidad de nuestro organismo: ¿Me la podrían leer con esa entonación tuya tan precisa y ortodoxa? No hay nadie como tú para leer correctamente una palabra, ¿Me la lees, cariño?

Ruíz Lesser, halagado, se dispuso delante del ordenador y comenzó a leer ininterrumpidamente el nombre químico de la preciosa sustancia:  - "Acetylseryltyrosylserylisoleucylthreonylserylprolylserylglutamin..." Dos minutos después, continuaba con un hilo de voz "...hionylhistidylisoleucylserylserylglutaeonylaspartylleucylthreonylthreonylglulaspartyllysylarginylprolylarginylthre..."
Con el rostro amoratado y el pecho contraído se afanaba en completar el reto que él mismo había aceptado... Mientras movía la boca ya sin un soplo de aire en su aparto fonador, miró de reojo la interminable lista de caracteres que se sucedían al bajar el scroll lateral: 189.819 letras, más que todo el Nuevo Testamento junto, se apilaban sin un hueco ante sí... Con la boca abierta y el pecho hundido, murió sin expirar. Ni un pequeño soplo de aire salió de sus pulmones. Sólo sus unos ojos, grandes como platos, mostraron un incrédulo espanto cuando miraban aquellos millares de líneas colmadas de letras apretadas alzándose desde la base de la pantalla...

miércoles, 29 de junio de 2016

La descripción


La profesora, bienintencionada y dispuesta, explicaba a sus alumnas desde el encerado los textos narrativos; en concreto se afanaba en que se  hicieran una idea precisa de lo que era una descripción literaria. La clase estaba formada por una veintena de mujeres pertenecientes a un CEPA (Centro de Educación de Personas Adultas) con edades en un amplio abanico entre los veinte y los cincuenta años. La escuchaban displicentes mientras les proponía que leyeran despacio el breve texto seleccionado ejemplarizando ella, mediante un dibujo en la pizarra, su personal interpretación del texto. Se trataba de un texto de "Industrias y andanzas de Alfanhuí" de Rafael Sánchez Ferlosio. Comenzaba así:
"Lo más importante del jardín era el pozo. Tenía un brocal de piedra verde y un arco de hierro forjado para la polea."
La profesora se detuvo un momento para explicar lo que era el brocal. Luego trazó una línea horizontal y añadió unos trazos cortos, a modo de púas de un peine, sobre ella representando el césped de aquel jardín. A continuación dibujó un cilindro sobre la línea en medio del dibujo que después coronó con una parábola sobre el mismo representando el arco de hierro. La narración proseguía:
"... La polea era de madera y chillaba como una golondrina..."
 En ese momento dibujó un pequeño tramo vertical desde lo alto de la parábola y lo finalizó con un pequeño círculo para representar la polea. - ¿Veis?  Yo voy dibujando lo que está escrito: describir es como dibujar con las palabras. Continúa - pidió a la lectora de turno-.
"... La polea era de madera y chillaba como una golondrina. El cubo era también de madera, sujeto por aros de hierro, com las cubas, y pesaba mucho. El pozo era muy hondo y tenía un agua muy clara..."
 Mientras dibujaba con la tiza el cubo en un lado, a la profesora le pareció escuchar a su espalda  un apagado rumor de risitas. Incluso llegó a percibir el comentario de una de las alumnas:  "¡Incluso tiene  un piercing...! No le dio importancia y se aplicó a terminar el cubo. Cuando se volvió se encontró frente a un una veintena de caras mostrando amplias y maliciosas sonrisas: las veinte alumnas cuchicheaban alborozadas,  la  observaban con ojos picaros alternando la mirada entre la profesora, el dibujo y sus vecinas de mesa. Una de ellas intentó explicarle: - ¡Pero profe, aléjese un poco de la pizarra y mire lo que ha dibujado...! La profesora retrocedió unos pasos pero no acertaba a descubrir el motivo del alboroto. Por fin una de  las alumnas, compadecida, le anunció:  - ¡Es un pene, señorita! ¡Ha dibujado un pene! ¡Y con piercing!

martes, 12 de abril de 2016

Microrrelato


Un día el payaso se levantó de la cama y pensó:
- Hoy voy a tomarme el trabajo en serio.
Aquel día, en la función, nadie se rió.

martes, 26 de mayo de 2015

Caperotwitter y el lobofacebook feroz



Un día, la mamá de Caperotwitter le encargó que hiciera una visita virtual a su abuelita para enseñarle unas preciosas fotos de la tarta que acababa de hacer. La niña subió contenta a su habitación y abrió la tablet entusiasmada. Mientras enrutaba el dispositivo hacia el perfil de su abuela se entretuvo embelesada en los apremiantes mensajes de su cuenta de tiwtter, y se distrajo con las llamativas fotografías del  bosque digital que poblaban su facebook. Perdió la noción del tiempo mientras veía vídeos de animalillos graciosos, de grupos musicales y de bromas divertidas. En ese bosque fascinante muchos de sus habitantes habían solicitado su amistad y ella, generosa, aceptaba su demanda sin reparos. Era hermoso tener tantos amigos. Lobofacebook, que había observado los hábitos exploratorios de la niña, obtuvo así permiso para introducirse en su círculo de amistades y compartir su espacio de confianza. Como era muy astuto había creado una cuenta falsa a nombre de su abuelita clonando el contenido de la despreocupada anciana, así que ahora, estaba escribiendo mensajes en su nombre y publicando divertidas fotos que llamaban poderosamente la atención de la niña.

Caperotwitter, comentó asombrada una foto de su abuelita
- ¡Abuelita, abuelita! ¡Qué vestido más raro llevas! ¿Porqué vas en bañador, si no estás en la playa?
- Es porque hace calor, Caperotwitter.      

Seguían llegando más fotos...
- ¡Abuelita, abuelita! ¿Porqué te quitas más ropa? ¿Vas a ducharte?
- Es porque así estoy más cómoda, Caperotwitter. Y tú deberías hacer lo mismo, verás que a gusto se está...

La última foto sí que era extraña.
- Abuelita, abuelita: ¿porqué eres tan peluda?
- ¡Ah! ¿Acaso tú no lo eres? No me lo creo. Envíame una foto desnuda  para demostrármelo...

La niña se hizo la foto y se la envió. En ese mismo instante Lobofacebook devoró a Caperotwitter.

miércoles, 7 de enero de 2015

Relatos breves

Tengo miedo de escribir, es tan peligroso... Quien lo ha intentado, lo sabe. Peligro de revolver en lo oculto y el mundo no va a la deriva, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que colocarme en el vacío.Clarice Lispector

Al filo del final de las vacaciones de Navidad, termino a toda prisa mi colección de relatos breves.

Todos los relatos aparecidos en el blog, más otros que no tenía publicados los he recopilado en este libro. Suspiro satisfecho: misión cumplida.

La colección abarca unos 180 relatos cortos (desde relatos hiperbreves a microrrelatos, narraciones breves o pequeños relatos de ciencia ficción), algunos de ellos han sido presentados a diversos certámenes. El estilo intenta ser ágil y vigoroso y la temática variada. La perspectiva desde la que se afronta pretende ser original.

En fin. Una curiosa prospección al mundo de los sueños, la fantasía, la ironía y la sorpresa.

El volumen está dedicado al personaje imaginario Roy Batty (Blade Runner)
“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.

lunes, 13 de octubre de 2014

Microrrelatos: "Super-PEM"


La pareja de adolescentes whatsappeaban sentados sobre el respaldo de un banco, con los pies apoyados en el asiento, entonces lo presintieron...
La joven solitaria colgaba en su muro de facebook el enésimo video compartido de unos juguetones gatitos, por su ventana entró un resplandor cegador...
El señor maduro escribía en su blog desde su habitación. Se paró un momento a pensar en la próxima frase de la entrada que escribía, entonces enscuchó el terrible trueno...
La niña twuitteaba con su móvil recién comprado, en ese momento sintió que vibraban los cristales...

El aire se electrizó instantáneamente y potentes corrientes eléctricas se desplazaron en flujos rapidísimos. Los cables de alta tensión estallaron como una mecha continua de fusibles sobrevoltados. Los circuitos chisporrotearon, los condensadores estallaron, los led se derritieron, las placas se chamuscaron... Los móviles enmudecieron, los ordenadores se apagaron entre pequeñas volutas de humo...

El super-PEM, un pulso electromagnético descomunal, había sido provocado. Era una respuesta defensiva a un ataque nuclear con misiles teledirigidos.  Éstos, erráticos, explosionaban ahora sobre el mar.

Los adolescentes se miraron. Uno de ellos dijo tímidamente: ¡Hola!...
La joven solitaria se asomó a la ventana. Vio un pequeño gatito asustado en el jardín. Bajó corriendo y le cogió en su regazo...
El señor maduro se levantó de su silla y salió a la calle. Enseguida se unió al grupo de vecinos que intentaban poner en marcha un viejo generador...
La niña, llorando, salió corriendo a buscar a su vecina. Se abrazaron y estuvieron así mucho rato. Luego vieron a otra niña asustada por la calle. La fueron a buscar y la dieron la mano...

Y otra vida comenzó.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Una princesita en el cole


- ¿Mamá, vivo en un cuento?
- No, hija, qué cosas tienes. ¿por qué has de vivir en un cuento?
- Porque soy princesa, las princesas viven en los cuentos...
- Leonor, cariño, eres princesa. Sí, ahora papá es Rey; pero no vives en ningún cuento... Eres sobre todo una niña.
- ¿Y cuando quieran mis amigas en el cole jugar a princesas, yo que hago? ¿Me tengo que pedir ser Dama de compañía?
- Lo que tú quieras, cielo.
- Mamá, ¿porqué mis amigas quieren ser como yo? Yo quiero ser como ellas...
- Tú eres diferente, eres especial... Te ha tocado ser una importante princesa y te enseñaremos a ser una muy buena princesa.
- Mamá, yo no quiero ser especial, quiero ser una niña normal.
- Has de prepararte, es tu deber.
- Jo, ¡qué rollo, mamá!

sábado, 14 de junio de 2014

Microrrelato (140 palabras): Dropstone


El  iceberg descendía lentísimo desde las montañas polares de la Antártida. En su interior viajaban rocas de afiladas aristas arrancadas de las laderas. Al llegar al mar la morrena glaciar se fracturó en decenas de bloques que fueron  botados a la mar. Uno de ellos flotó durante meses a la deriva hasta que, adelgazado por el calor y los lametazos de las olas, se deshizo liberando una enorme pepita de roca que trasportaba en su interior que cayó al fondo. Allí, entre limos y pequeñas piedrecillas durmió un sueño de cuatrocientos millones de años. En ese tiempo los materiales vecinos se metamorfosearon endureciéndose y formando un duro conglomerado. Muchos años después, un vecino del pueblo de Checa, en Guadalajara,  se preguntaba extrañado cómo era posible que esa roca tan diferente estuviera enterrada en el interior de aquel conglomerado tan homogéneo.


Licencia Creative Commons

viernes, 13 de junio de 2014

Microrrelato (135 palabras): El ajedrez


El rey escuchó la demanda de aquel sabio que le había enseñado un juego tan interesante. Tras meditar largamente la propuesta se dispuso a cumplir su promesa:  - Doble de granos por cada casilla del tablero, de acuerdo... Entonces le entregó un grano y le dijo: 
-Te pagaré a plazos: Planta este grano en mis campos. Con tres granos de la cosecha pagaré el primer y segundo plazo. El siguiente año puedes plantar dos granos sobrantes y de los frutos cobrarás tu deuda. Seguirás así cada año, hasta 64, sembrando el doble de trigo cada vez tomándolo de los granos sobrantes... El resto, si quieres agradarme, lo entregarás al granero real.
El sabio, reconociendo que la sabiduría del rey superaba la suya, respondió:
- Gracias, mi rey: os perdono la deuda. En realidad no necesito semejante riqueza.

Licencia Creative Commons
Este obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una 

Microrrelato (135 palabras): El pequeño falsificador


La guantada de su padre, inspector de policía, le enseñó que no debía volver a mostrarle un boletín de notas con todas suspensas. Pero llegó la segunda evaluación y la historia iba a repetirse. Al llegar a casa se topó con una cucaracha. Esto le dio una idea. Dedicó toda la tarde a cazar todas las que pudo  y meterlas en un tarro. Las dejó allí, en ayunas, una semana. Se agitaban hambrientas cuando tomó el boletín y, con un palillo, escribió sobre las calificaciones con mermelada. Después las liberó sobre él . Los insectos zamparon los finos trazos de mermelada y, hambrientas aún, continuaron dando pequeñas dentelladas al papel tras los restos de la dulce melaza. El  boletín quedó inmaculado. Luego no tuvo más que escribir con letra cuidada una larga lista de sobresalientes.     


Licencia Creative Commons

miércoles, 11 de junio de 2014

Microrrelato (40 palabras): El secreto de mis caldos.


Una cosecha excepcional -pensó-, todos envidiarán la calidad de mi vino.
Él sonrió al pensar que aún nadie había descubierto el secreto de sus afamados caldos.  Después se aseguró de que nadie le veía y meó dentro de la cuba.

Licencia Creative Commons
Este obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una 

martes, 10 de junio de 2014

Microrrelatos (39 palabras). El avispón


Las abejas Cipriana rodeaban al avispón invasor. Con suicida temeridad las abejas se amontonaban contra su abdomen. El invasor, sofocado, tardó una hora en morir. Nadie pudo explicar porqué las abejas sabían que respiraba por aquellos agujeros del abdomen.

Licencia Creative Commons
Este obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una 

lunes, 9 de junio de 2014

MIcrorrelato (99 palabras): Gato negro


¿Gato negro?  ¡Superchería!: solo era un indeseable visitante nocturno que venía a orinarse en nuestra puerta y al que acosaba a perdigonazos desde la ventana.
Hasta que una noche en que había dejado las ventanillas del coche abiertas, se coló en su interior y, paseándose por el salpicadero, activó las luces de emergencia.  Al arrancarlo al día siguiente el alma motriz del vehículo expiro. Tardé media hora en localizar un vecino y puentear el arranque, tiempo batante para malograr una prometedora entrevista de trabajo. Desde entonce tengo "gato" al animal y lo aplaco de vez en cuando cazando ratoncillos para él. 


Licencia Creative Commons

domingo, 8 de junio de 2014

Microrrelato (98 palabras): Gangrena


El judío llegó a las letrinas del campo y se remangó su uniforme de preso. Miró aterrado aquella herida pestilente cuya infección se extendía con rapidez. Expuso el brazo a la nube de moscas que se abalanzaron sobre ella. Durante diez minutos observó como se paseaban entre su tejido putrefacto, como disolvían con sus jugos las gotitas de pus, como ovulaban frenéticamente sobre ella... Luego, volvió a cubrir el brazo y regresó a su barracón esperanzado. Si el médico, preso como él, tenía razón las larvas de aquellos insectos que ahora incubaba le salvarían la vida, de momento...
Licencia Creative Commons
Este obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una 

sábado, 7 de junio de 2014

Microrrelato (97 palabras): Parapente


En el año 614 d.C. el emperador Yang Jian fue asesinado mientras dormía en sus aposentos. Nadie pudo averiguar cómo Li-Pae, su asesino, logró entrar en la Ciudad Prohibida ni tampoco porqué apareció un enorme velo de seda reforzado con costuras y cordeles en la terraza del emperador.
Li-Pae, el constructor de cometas, se llevó a la tumba su secreto pese a las crueles torturas.
Semanas después su hijo, Hu-Yin, jugaba con la última cometa que le construyó su padre: un modelo nuevo que se dirigía a voluntad y aterrizaba con precisión  sobre el tejado del taller. 


Licencia Creative Commons

jueves, 5 de junio de 2014

Microrrelatos (86 palabras): Clones


En el año 2000 se terminó de secuenciar el genoma humano. Algunos años después los ordenadores operaban con facilidad sobre los 3.200 Mb de bases del ADN. En el año 2078 una computación muy desarrollada era capaz de digitalizar cada molécula del cuerpo de una persona y mediante impresoras 3D biomoleculares reconstruirlo hasta en sus mínimos detalles: incluso con sus pensamientos y recuerdos. Pronto cada cual encargó su provisión de clones. 
Como en un estúpido juego virtual, los humanos hacían ahora las guerras con vidas infinitas.   

Licencia Creative Commons

miércoles, 4 de junio de 2014

Microrrelato (94 palabras): La fiesta de los peces.


Temía el momento de la fiesta con los compañeros: la comida con su animada charla, los chistes y las bromas rebotando entre los comensales, el fin de fiesta vocinglero... Decididamente todos se encontrarían como peces en el agua: ¡Todos menos uno! Él, no podía ser pez payaso, ni estrella de mar, ni siquiera tiburón... acaso debería conformarse con el silencio de la ostra. Se sintió habitante de otro mundo,  poseedor de alas que surcaban mares diferentes: en la fiesta de los peces la rana se divierte media hora, la paloma se ahoga en un minuto.

Licencia Creative Commons

martes, 3 de junio de 2014

Microrrelato (93 palabras): El sherpa


Llevaba el doble de equipo que aquel inglés, tan cansado. En el último escalón vertical se adelantó a tender la cordada jugándose la vida. Al llegar a la cima le tendió la mano en su último esfuerzo. El inglés le pidió fotos, muchas fotos: él solo contra el fondo azulado del Himalaya. En el campamento base radió la noticia: "Alcancé la cima en solitario: mi nombre entrará en la historia".   El sherpa, silencioso, guardó sus 6.000 euros y se fue a negociar la próxima expedición a la tienda de un insolente deportista americano. 

Licencia Creative Commons
Este obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una 

lunes, 2 de junio de 2014

Microrrelato (92 palabras): Su propia medicina.


En aquel camping de París el niño, hijo de unos conocidos, se reía con el engreimiento que dan 10 años malcriado mientras me provocaba:  "Me cago en todos los chinos de Cuenca". Le recriminé seriamente  su comentario mientras que sus padres, sin embargo, lo tomaron a broma. Entonces comprobó que me era molesto y añadió con tono cruel: ¡Putos rumanos!, mientras echaba a correr por el sendero. Estaba volviendo la cabeza para ver si le perseguía cuando chocó con una gruesa señora que volvía su tienda. Ésta le increpó: ¡Espagnol de merde!   

Licencia Creative Commons

domingo, 1 de junio de 2014

Microrrelato (91 palabras). El pequeño genio.


A Leo le molestaba la indolencia de los mayores. Cuando planteaba un reto divertido le respondían: "Eso es más difícil que encontrar una aguja en  un pajar". Un día, harto, les replicó: ¡No es tan difícil! 
Esa tarde capturó diez ratoncillos y consiguió diez pequeños imanes. A la mañana siguiente su hermana escondió una aguja entre la paja. Después sujetó los imanes sobre los roedores y espolvoreó el tarro del queso rallado por el pajar. Liberó a sus pequeños ayudantes y esperó unas horas. El ratón número siete encontró la aguja.

Licencia Creative Commons
Este obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una