miércoles, 9 de julio de 2014

Pequeños relatos de Ciencia Ficción - 17: Altea Rosae


- ¿Estás listo, Kint? De acuerdo: comenzamos el experimento.
Un leve zumbido se extendió por la sala. Kint se ajustó los sensores del cerebro y de los oídos y cerró los ojos. Palpó por última vez el sensor de las fosas nasales. Luego se relajó. La pantalla  destellaba los últimos saltos de la cuenta atrás. A su lado, una hermosa flor, la altea rosae también llamada malva rela, permanecía en su tiesto bien iluminada y regada para la ocasión. Diminutos sensores abrazaban sus tallos y se adherías a su pétalos y hojas. 
En los cinco minutos que duraría el experimento iban a ponerse en contacto  por primera vez en la historia un ser del reino vegetal con una superinteligencia del reino animal. Los resultados serían trascendentales para la ciencia: ¿Cómo sería la sensibilidad de los seres vegetales? ¿Usaban alguna forma de comunciación?¿Cómo "pensaría" una altea rosae? ¿Qué opinaría de su existencia?... todas estas preguntas iban a tener respuesta dentro de unos seguntos. Mientras el rstro de Kint refeljaba la calma beatífica de un profundo sueño, el contador digital alcanzó los dígitos finales: 5:00. Automáticamente se desconectaron los sensores. Una expresión de profundo dolor se mostró en la cara de Kint. Ante el aombro de todos, pedía desesperadamente: - Por favor, dejadme ser flor...

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