viernes, 23 de marzo de 2012

Buenos modales.


Florentino Pérez intenta articular los adjetivos que son el estereotipos del club al que preside y emite ante el micrófono: "Señorío"... "Ejemplaridad"... "Valores universales"... "Contratiempos..."  Sin embargo, por algún extraño sortilegio, yo sólo oigo eruptos, graznidos, palabrotas, insultos, calumnias...

Una vez más un gigantesco berrinche, la pataleta monumental, el mal perder, la bronca consentida... ¡Basta ya! ¡Que alquien ponga límites a este tiranzuelo, a este niño mimado y consentido que forman los jugadores de este club de engreídos!

Traduzcamos adecuadamente a Florentino: No es "señorío" son solo "señoritos". No es ejemplaridad, es "mal ejemplo". No es "Valores universales", es "solo vale ganar ¡como sea!". Y algo tendrá que ver quien preside esta banda, quien la entrena, quien la forma y quién la sigue. Así pues, presidente, entrenador, jugadores y aficionados: ¡Buenos modales, por favor!

Oigo justificaciones apoyándose en el acaloramiento del juego, en el deseo de ganar, en la competividad... ¿Y eso justifica el insulto? ¿Las agresión? ¿Los malos modos? ¿Las acusaciones infundadas, las calumnias? Porque por esa vía se puede justifidar la violencia de género, la bofetada del padre, el tortazo del profesor, el puñetazo al que tropezó con nosotros... (que cada cual, oye, se acalora a su manera y por sus cosas...)

Me indigna pensar que cualquier trajador, hoy en día, con sueldo misérrimo, y jefes prepotentes e injustos ha de apechugar con muchas más contrariedades que esos "delicados" futbolistas y está obligados a mantener un autocontrol que ni sueñan este grupo de jugadores "ricos, guapos y famosos".

¿Mouriño se compara con Guardiola? No hay color. Y lo de mear colonia es el triste recurso de la mofa de quien no encuentra otro: Caballeros contra caballos. Mouriño querría llevar la discusión al terreno de las coces y los rebuznos. Guardiola le responde con clases brillantes de doma española.

Mourió: Vencerás, pero no convencerás. Será un victoria pírrica. Ganarás la batalla pero no la guerra. De verdad: ganar así, no mola.

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