Nos aficionamos a tomar aquel brebaje y acudíamos allí muchas tardes después de nuestras clases de magisterio hasta que un día Jesús, uno de nosotros, empezó a notar extraños picores en los pies. Inicialmente no los dio importancia, pero se fueron acentuando convirtiéndose en pocos días en un dolor persistente, algo así como el de una china en el zapato. En pocos días la base de los pies adquirieron un aspecto tumefacto y unas extrañas protuberancias con aspecto de granos de pus aparecieron en sus plantas doloridas. Acudió alarmado al médico que le recetó unas pomadas inútiles que no frenaron el avance de aquellas ampollas que pugnaban por estallar.
Fue en el café España precisamente, en torno a nuestro habitual preparado, que nuestro compañero no aguantó más y con un gesto de dolor insoportable se quitó un día los zapatos y los calcetines. Asombrados contemplamos unos extraños hilos vegetales, como raicillas, saliendo de sus plantas llenas de sarpullidos. Nos quedamos aterrados sin comprender qué podía ser aquello. Uno de nosotros, mudo y asombrado, miró fijamente el vaso de su preparado con aquellas hojitas de hierbabuena. Decidimos no volver a probar jamás aquel brebaje. Algunos días más tarde nuestro preocupado amigo estaba completamente curado.
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| El Café España celebró su centenario el año 2021. En este cartel de su fachada se puede leer su historia y reconocer su solera. |
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| Y aquí la fachada con su aspecto actual (2021). El relato de arriba está fechado en 1980, 41 años antes. |

COLOFÓN
En la Navidad de 2024, paseando por la calle de La Paloma, vuelvo a encontrarme el viejo Café España. Parece que, tras los años del COVID19, no ha logrado mantenerse abierto. Así que se vende o traspasa. Lástima.
Esta obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una





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