miércoles, 3 de febrero de 2016

Sueño al volante



El sueño me reclama y me envía un puñado de caricias. Un Orfeo invisible me acompaña de copiloto en el coche. Mi mente se eleva, planeando sobre la carretera, lanzándose en un vuelo rasante por el paisaje. Mi voluntad se rebela e impone el obligado aterrizaje a mis alados espejismos. El león del sueño se despereza con su enorme bostezo devorando a mordiscos el tiempo que me falta. ¡Me duermo, dios mío! Desembarco el calor que me suspira, me desprendo del sopor e invito al aire fresco a que me abofetee con sus gritos helados. Me yergo sobre el asiento. Canto una canción. Aferro el volante... Prosigo mi viaje.  

1 comentario:

  1. De la serie de entradas que titulo "Sintiendo en la nuca el aliento de la muerte" se me ha escapado este relato que, quizá, tenía allí su sitio. Creo que todos hemos tenido esta sensación alguna vez. Para algunos fue la última.

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