miércoles, 9 de noviembre de 2016

Una palabra y mil imágenes - 22: Licántropo

(...) y es, que en el reyno de Galicia se hallo un hombre, el cual andaba por los montes ascondido y de allí se salía a los caminos cubierto de un pellejo de lobo, y si hallaba algunos mozos pequeños desmandados, matavalos, y hartabase de comer en ellos, y era tanto el daño que hazia que los de la tierra procuraron quitar aquella bestia del mundo y prendieronle, y viendo que era hombre, le pusieron en una cárcel (...)

Antonio de Torquemada. Jardín de flores curiosas, 1575



El jardín de las flores curiosas es una célebre obra del astorgano Antonio de Torquemada (no confundir con el famoso inquisidor) donde se comentan fenómenos sobrenaturales y monstruosos: seres prodigiosos, como pigmeos, amazonas, sátiros, cinocéfalos, ...; propiedades de ríos, fuentes, lagos, el Paraíso terrenal, y sus cuatro ríos; fantasmas, visiones, trasgos, encantadores, hechiceros, brujas, saludadores; astrología... En esta obra por ejemplo, aparece por primera vez en la literatura una primicia que producirá luego fértiles ideas para guiones cinematográficos: simios que interactúan con féminas al estilo de King Kong. Pero la cita que se recoge aquí hace referencia a un ser mítico que en muchas partes se conoce como Hombre Lobo, y en ciertos lugares (Extremadura) como lobisome, concretándose este último como el séptimo varón de un matrimonio sin intermedio de hija que en la Noche de San juan se convertía en lobo.

Estos seres (míticos pero con características que recuerdan el comportamiento de estos cánidos salvajes) ya fueron descritos desde antiguo y se les llamó: 

licántropos. 




Vi la película"El bosque del lobo" de Pedro Olea con gran interés. No solo porque la programaron en el cineclub de Tuy, ciudad gallega donde estuiaba, sino porque muchas de sus escenas se rodaron en esa población y alrededores, edificios y monumentos me resultaban conocidos. Unido a eso, el personaje:  un soberbio José Luis López Vázquez, nos resultaba a todos familiar y entrañable. Si añadimos la temática y el misterio asociado a la historia de los hombres lobos y el ambiente rural que respiraba la cinta, su visionado resultó muy atractivo. 

Con el efecto de primacía (creo que fue la primera película sobre licántropos que contemplé) la imagen de "un hombre lobo" quedó por siempre asociada a ese buhonero gallego que recorría los campos con su enorme mochila y que sufría súbitos ataques de licantropía en  escondidos rincones de sus travesías. Contra lo que pudiera parecer a mi el personaje en vez de infundirme miedo me producía un punto de ternura y de pena. 

Lo siento por los seguidores de la serie "Crepusculo" cn su parafernalia de jóvenes bellezas y efectos especiales. Desde mi niñez, el rostro feroz de un hombre lobo, tiene para mí la imagen de un atormentado José Luis López Vázquez.  

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