domingo, 12 de julio de 2015

La migración invernal de Cuervo Ingenuo.



Hoy, por una de esas casualidades que provoca a veces una búsqueda rutinaria en internet, me encontré entre los resultados con un enlace a una de las actuaciones de La Mandrágora en l981. Luego, como en una cadena, un eslabón llevó a otro y así, durante un par de horas, asistí al estimulante reencuentro con uno de los cantautores más singulares de nuestra generación.
El regreso de Cuervo Ingenuo a mi memoria ha sido estimulante y cálido, sus letras (cáusticas, irónicas y poderosamente evocadoras) suenan casi tiernas en la distancia. En los últimos vídeos, que muestran su actividad última, se nota el declive de la edad, la lentitud de la vejez y y cierta falta de reflejos; pero sigue hipnotizando con su magia y aprovecha para cantarnos sobre eso mismo: su desmemoria,  la debacle de la vida...

A golpe de clic viajé por el rectangular territorio de Youtube de sorpresa en sorpresa. Descubrí que había  publicado muchísimos más discos de los que yo pensaba. Escuché muchas canciones desconocidas; me costaba acostumbrarme a su música (me pasa con todas las nuevas canciones cuando las oigo por primera vez), pero las letras eran todas geniales: originalísimas y perfectas en su construcción. Su rigor poético en insobornable (el propio sabina lo confiesas en alguna de sus entrevistas, cuando habla de su admirado maestro).

Leo sobre él unos cuantos artículos con estrategia de francotirador: al azar, el que se presenta y tiene buena pinta. Me entero un poco de su vida:
"Nació en 1944, en el seno de una familia de clase media del barrio de Salamanca de Madrid. Aunque pueda parecer lo contrario, la mayoría de sus canciones recogen de manera sutil hechos reales de su propia vida o referencias indirectas. En el colegio marianista de Nuestra Señora del Pilar, en la calle Ayala del barrio madrileño mencionado, fue formándose un ácrata que dedicará gran parte de su trabajo a combatir a esos siniestros individuos con sotana, una directa intención anticlerical que resulta tremendamente necesaria en una sociedad española muy deudora todavía del franquismo."
Descubro las fuentes de las que bebió, los maestros que le inspiraron.
"Muchos se han referido a Krahe como el "Brassens español", cantante y compositor francés del siglo pasado, y del que creo puede decirse que es uno de los grandes poetas contemporáneos. Efectivamente, no solo por su gran talento, son varias las similitudes que hay entre los dos cantautores: malos estudiantes, pero devoradores de libros con avidez, lo que les supuso una gran cultura, ambos empezaron a cantar pasados los treinta, se mantuvieron al margen de los circuitos de éxito permaneciendo fieles a sus músicos y amigos. Un tipo que no se ha arrugado jamás ante el poder, que ha dicho y hecho lo que le ha apetecido, tiene que tener reconocimiento tarde o temprano. El poder trabajar, seguir componiendo y escribiendo geniales temas, y llenar una sala con unos pocos cientos de fieles (quizá no tanto los discos o actos de reconocimiento, que algunos ha habido), estoy seguro de que son para él su mejor recompensa. No se lleva bien el cantautor con las multitudes, y ahí también sigue la divertida máxima de Brassens:"Cuando se es más de cuatro, se es una panda de gilipuertas". Krahe y sus músicos, a los que considera principalmente amigos y se ha mantenido fiel desde hace muchos años, Javier López de Guereña, a la guitarra, Fernando Anguita, al contrabajo, Andreas Prittwitz, al saxofón o contrabajo, y las percusiones de Jimmy Ríos, son unos habituales de la Sala Galileo o del Café Central, en Madrid. El público que compone sus recitales no es homogéneo, lo que resulta esperanzador de algún modo, pueden encontrarse personas de distintas edades y condición social; en cualquier caso, el local se llenará casi con seguridad. La complicidad entre el cantautor y los músicos hace que la calidad y la calidez del espectáculo sean aún mayores, las introducciones de Krahe a cada tema son tan inteligentes y divertidas" como los propios textos escritos.
Para los puristas, para los nostálgicos... recojo aquí la versión original (un extra del director de "Esta no es la vida privada de Javier Krahe") de una de  las actuaciones de Krahe, Sabina y Pérez en La Mandrágora.

Destaco su forma de ir por la vida, como un remozado Epicuro, como un joven Diógenes. Epicúreo y cínico en su forma de vida y en sus letras.
La actitud del cantautor-filósofo recuerda a la máxima de Epicuro sobre lo absurdo que resulta, ontológicamente, temer a la muerte: "mientras somos, ella no es, y cuando llega, nosotros no somos". El auténtico temor es a no disfrutar de la vida, y como asegura Krahe, "en mi familia siempre se han muerto unos cuantos, así que creo que voy a seguir la tradición familiar".
Tiene una visión de la filosofía como actividad. Cree en la importancia del  individuo sobre la colectividad, predica la desconfianza en las instituciones y el poder y el descrédito de la moral tradicional. Al igual que Epicuro cree que para conseguir la felicidad es fundamental liberarse de temores irracionales, creencias erróneas y vanas esperanzas.

 Y me sorpendo y deleito con la agudeza de sus letras ¡tantas letras desconocidas que he de descubrir!. Un tesoro recién hallado que habré de paladear poco a poco. Conseguiré sus discos, me haré con las letras y sonreiré con sus ocurrencias, con su métrica perfecta, con su rima cuidada, con su mordaz contenido. Una amiga, Estrella, me había hablado de una de sus singulares canciones en las que las palabras esdrújulas copan sus versos: "Las antípodas".  Por ella empiezo y ella me revela una inesperadamente una crítica feroz a los nacionalismos, a todos ellos: "En las antípodas todo es auténtico: auténtico a lo autóctono". 


 x    x   x   X   x x   / x  x   x    X   x x
En las anpodas todo es idéntico:
tienen tefonos, tienen seforos
con autoviles, con San Crisbales
Muchos esmagos están a gimen
Tienen poticos más bien espidos
pero son bditos muy pusinimes

En las anpodas todo es intico
Intico a lo autóctono

La probletica es ecomica
y en lo teórico no son unimes
los hay excépticos, los hay faticos
pero en la práctica no ves apóstatas
sino en los márgenes o con pristicos
Y unos son seros, otros son prósperos

En las anpodas todo es idéntico
Idéntico a lo autóctono

Hay mundo artístico con gente excéntrica
mundo cienfico con catedráticos
y cuerpo dico y casos clínicos
La gente rústica puebla las bricas
y los hidromos los ariscratas
Ciertos fisofos sienten escrúpulos

En las anpodas todo es idéntico
Idéntico a lo autóctono

Algunos fármacos son iletimos
pero hay gran tráfico, lo cuál es gico
porque los ditos son astromicos
Y hay muchas víctimas y hay muchas cárceles
Voces hicritas piden coricas
medidas drásticas, sillas eléctricas

En las anpodas todo es intico
Idéntico a lo autóctono

Los eclesiásticos, desde sus púlpitos
causan catástrofes y los ommodos
poderes cticos, hazañas licas
actos vanlicos los enermenos
y los paficos actos itiles
Entre los cidos cunde el denimo

En las anpodas todo es idéntico
Idéntico a lo autóctono

Se dan femenos de rara índole
(idéntico a lo autóctono)
madres esriles con partos múltiples
(idéntico a lo autóctono)
Problemas étnicos con los ingenas
(idéntico a lo autóctono)
falsas pomicas por los salites
(idéntico a lo autóctono)
grandes esritus viven recónditos
(idéntico a lo autóctono)
y hay globos tóxicos abundansimos

En otros términos: que están inmodos
pero es fantástico martes y miércoles
jueves y bados, lunes y vísperas
dan especculo con el esrico
Allí al usono arman escándalo
y es como un bálsamo para sus ánimas

En las anpodas todo es idéntico
Idéntico a lo autóctono
Idéntico a lo autóctono
Idéntico a lo autóctono
Por Javier Krahe


*Citas recogidas de Capi Vidal/Tierra y Libertad

sábado, 11 de julio de 2015

"Golpes y caricias", nuevo libro de poemas.


Por fin, tras varios días de revisión y puesta a punto, he publicado mi tercer libro de poemas. Si en Poemas Primeros transcribía mis versos de juventud y en Poemillas y cuentos escolares recopilaba las composiciones realizadas durante treinta años de actividad en diferentes colegios, en Golpes y caricias selecciono mis  mejores poemas de toda una vida, todos ellos inéditos en papel aunque algunos fueron publicados en el blog "Digipoemas", del que a partir de ahora serán retirados. 

La autoedición de un libro es laboriosa y exige tiempo, ilusión, paciencia y no poca capacidad de resistencia a la frustración. A la tarea de releer, corregir o modificar tus viejos escritos se une la pelea con el editor de textos  (el diseño de la página, la elección de tipo de letra, el formato de las imágenes, el ajuste de párrafos) y después la conversión de tu archivo al formato "pdf", que es el admitido por la editora en la red. No quiero detallaros mi batalla con los distintos tipos de fuentes (restringidas, editables, instalables, imprimibles, incrustables...) ni los numerosos borradores que tuve que rehacer al pretender, sin conseguirlo, asignar a cada poema un tipo de letra "con personalidad" o una imagen de apoyo adecuada. Y cuando, por fin, tu pdf (convertido desde el formato word on line  por un portal que quizá me haya incrustado un virus en algún recóndito órgano vital de mi ordenador) está listo, falta aún el diseño de la portada ¡que lleva horas! Primero el archivo ha de ser "muy grande" (no hay muchas imágenes de esos tamaños gigantescos así que hay que ampliar, pegar, componer... ) y debes darle un toque creativo con lo que no queda más remedio que quemarte las pestañas con photoshop. Luego está la gestión con el portal de los editores y el trasiego de archivos hasta que todo queda perfecto.  ¡Y ya está!, tienes tu flamante libro publicado. Finalmente ajustas su venta al precio de coste (12,46 €), un precio de ganancia cero. Regalas tu trabajo e inspiración por amor al arte (o por narcisismo) cobrando un salario Van Gogh. No es que aceptes que te despojen de tus derechos de propiedad intelectual: ¡es que agradeces que los saqueen!
Tengo ya perdida toda esperanza sobre las ventas de alguno de mis libros. Los coloco poco a poco, entre familiares y amigos. Los regalo con la sensación de que los aceptan por no contrariarme, casi como una penosa obligación. No me parece que se valoren demasiado (¡Si supieran el esfuerzo, la esperanza que deposito en ellos!) Y encima teniendo, como tienen, una  calidad más que aceptable (está mal que yo lo diga, pero pienso que es así) ! No son estos buenos tiempos para la lírica. 

En estos versos respiran los sentimientos, se duelen los golpes, se gozan las caricias, se confiesan los pecados, se gritan las frustraciones y se canta al amor. Los poemas se pueblan de niños, de corazones, de pólvora dispuesta y encendida, de payasos tristes, de dragones despechados... Se interpela al hombre, se admira a la naturaleza, se invoca a Dios, se habla consigo mismo.. ¡Qué os voy a decir: es poesía!

Termino con una breve estrofa que sirve de introducción a este volumen, quizás entendáis mejor el título: 

“Me abrí el pecho
y saqué mi corazón.
Pensé:

- Ahora las caricias
serán más dulces
y los golpes más duros.”

martes, 7 de julio de 2015

Los libros del verano 3: "El último Catón"


El Catón CCLVIII, es el personaje que da título a esta novela de Matilde Asensi, varios de cuyos libros ya he referenciado en el blog recientemente. En realidad el personaje principal, como en muchas de las novelas  de la autora, es una mujer y, esto, parece ser un homenaje que brinda a su género, pues repite el mismo esquema en varias de sus obras. 
La protagonista es una monja erudita, paleógrafa del Vaticano, que vive una vida anónima y rutinaria trabajando en los archivos secretos pontificios. El desencadenante de la trama: la paulatina y misteriosas desaparición de todos los "lignum crucis" desperdigados por santuarios y museos del mundo. Los sucesivos nudos de la historia, las siete pruebas que los tres protagonistas habrán de superar en siete históricas ciudades para alcanzar el Paraíso en la Tierra, lugar solo conocido por una misteriosa y antigua secta relacionada con la guardia y custodia de la cruz de Cristo desde tiempos inmemoriales. La guía de la acción se articula sobre las secretas referencias que se encuentras escondidas en La Divina Comedia de Dante, el gran poeta italiano.

Con un armazón como este construye Asensi sus novelas: siempre habrá alguna protagonista femenina que realiza un viaje iniciático que le aparta de su anodina rutina y le transforma en otra persona más libre y segura; también encontraremos profusión de pruebas y acertijos que nos harán avanzar a través de un juego de la Oca más o menos sofisticado. No faltarán peligros físicos que se solventarán con una facilidad pasmosa, siempre a punto de morir en el último minuto, pero con una mentalidad en los personajes un tanto pueril, como una historieta de cómic en la que sabe que el protagonista es indestructible y nunca puede morir. Como siempre, aparecerán misteriosos textos en lenguas antiguas o extintas con mensajes extraños y paradójicos. Y al final, de postre, increíbles civilizaciones o pueblos perdidos; míticos Shangri-Las en los lugares más fantásticos e inverosímiles. Los ingredientes para la aventura no fallan. 

Pero a mí, ha empezado a cansarme este esquema repetitivo, esta fórmula infantil para hacer novelas. Me parece ya repetitivo y cansino el cliché de estos escritores basados en misterios, esoterismo, sectas, aventuras y pruebas contrarreloj apuradas hasta el último segundo. Ganas me dan de escribir una yo mismo. Tengo la "hoja de ruta", que es bastante simple; me falta elegir algunos personajes estereotipados y buscar en internet algún sugestivo misterio más o menos verificado, después revisar mi colección de enigmas matemáticos y juegos lingüïsticos. Ya solo necesitaría comprarme un juego de la Oca y echar a los dados.   

domingo, 5 de julio de 2015

La coscusilla


La coscusilla, curcusilla, corcusilla, rabadilla, cóccix,  coxis, hueso del cuelo... todos estos sinónimos abarrotan  mi almacén léxico por acumulación de entradas.  Mi suegra está en el hospital, tres semanas después de una caída "de culo" y sus quejas continuas se instalan en mi cabeza:
- ¡La corcusilla del culo!
- ¡Me duele la corcusilla!
- ¡Ay, qué dolor, peor que el parir...eso no me dolía tanto!
Y lo dice enmarcando un rictus de dolor en su cara y tensando el cuerpo cuando un agudo pinchazo le avisa de que no debe forzar los músculos próximos al hueso terminal de la columna fisurado tras una caída sobre los glúteos al bajar unos peldaños en la entrada al patio de su casa en el pueblo.
A mí, el nombre, no deja de parecerme gracioso: me suena a "cosquilla "rosquilla", "cus-cus"... las asociaciones en las cadenas de fonemas hacen que añada a la compasión por su objetivo dolor un toque de cachondeo. Parece que el "caerse de culo" es una broma que no llega a categoría de accidente, como si se tratara más bien de una torpeza, un gag, un gracioso error...Te  lo cuentan y, en vez de compadecerle, pareces no tomártelo en serio; te cuesta advertir la posible gravedad.

En el caso de mi suegra, su "accidente" se solapa con otra insidiosa dolencia que le producía falta de apetito, cambios de humor, malestar...  Con el tratamiento adecuado, ha vuelto a ser la misma, aunque todavía está débil y, ahora, sus quejas se focalizan en su dolorida rabadilla. Yo, en este tiempo, aprendo un nuevo nombre: "coscusilla"; o más bien deformo el término pues al final me entero de que, en realidad, mi suegra  pronunciaba "corcusilla". Ante la confusión termino consultando la gran biblioteca de la red y encuentro de todo: "curcusilla" (por ejemplo en La Manchuela, "coscusilla" (Alconadilla, Segovia) y la más oficial: "curcusilla" (que la propia RAE asigna al final del espinazo).

Curioso aéndice este hueso corto, impar, central y simétrico; situado al final de la columna vértebral y ajustado como un puzle triangular con tres o cuatro piezas soldadas que forma parte de una cola evolucionada herencia de nuestros antepasados primates y que sirve de apoyo e inserción de numerosos ligamentos y músculos. Su forma, curiosamente parecida al pico del cuco o cuclillo (que en latín, y procedente del griego, se dice "coccyx") le ha prestado el nombre. Y en esas estamos, la coccigodinia (dolor en el coccix) de mis suegra, me aporta hoy, el material para mi entrada.

miércoles, 1 de julio de 2015

Los libros del verano - 2: Historia de España contada para escépticos.


Prologo del autor
No pretendo escribir la historia que escribiría el pueblo, ya que el pueblo es ágrafo por naturaleza, sino más bien una Historia de España contada para escépticos que no creen en la historia de España. No voy a decir que es veraz, justa y desapasionada, porque ninguna historia lo es, pero por lo menos no miente ni tergiversa a sabiendas, que ya es bastante en los tiempos que corren. Además, he procurado harcerla amena y documentada (pero el escéptico sabe que los documentos también se manipulan en el instante mismo en que nacen), y si el lector aprende algo de ella me daré por bien pagado. No está hecha para halagar a reyes y gobernantes (de los que el autor hablará mucho dejándose ganar por el novelista que también es), ni pretende halagar a los banqueros, ni a la Conferencia Episcopal, ni al colectivo gay, ni a los filatélicos, ni a los sindicatos. El autor ni siquiera aspira a merecer la aprobación indulgente de los críticos, ni a servir a una determinada escuela histórica, ni a probar tesis ninguna. A lo mejor por eso se deja llevar por su curiosidad e indaga en la vida de los poderosos en lugar de dedicar el mayor espacio a divagaciones socioeconómicas, más a la moda. No por gusto, ciertamente, sino porque está convencido de que una de las miserias determinantes de nuestra historia es que el errático y a menudo patético rumbo de España ha sido determinado frecuentemente por gobernantes incompetentes y tarados.


Biografía
Juan Eslava Galán nació en Arjona (Jaén) en 1948; se licenció en Filología Inglesa por la Universidad de Granada y se doctoró en Letras con una tesis sobre historia medieval. Amplió estudios en el Reino Unido, donde residió en Bristol y Lichfield, y fue alumno y profesor asistente de la Universidad de Ashton (Birmingham). A su regreso a España ganó las oposiciones a Cátedra de Inglés de Educación Secundaria y fue profesor de bachillerato durante treinta años, una labor que simultaneó con la escritura de novelas y ensayos de tema histórico. Ha ganado los premios Planeta (1987), Ateneo de Sevilla (1991), Fernando Lara (1998) y Premio de la Crítica Andaluza (1998). Sus obras se han traducido a varios idiomas europeos.

Es Medalla de Plata de Andalucía y Consejero del Instituto de Estudios Giennenses.
Es autor de una docena de novelas entre las que destacan:
- En Busca del Unicornio, (Premio Planeta, 1987; Premio Chianti Rufino Enrico Fattore a su traducción italiana, Italia, 1988)
- El comedido Hidalgo (Premio Ateneo de Sevilla, 1994)
- Señorita, (Premio Fernando Lara en 1998 y Premio de la Crítica Andaluza, 1998)
- La Mula, ambientada en un episodio verdadero de la Guerra Civil

También es autor de algunos ensayos entre los que cabe destacar:
- Los castillos de Jaén (Universidad de Jaén, 1999)
- Los templarios y otros enigmas de la historia (Ed. Planeta, 1991)
- Historia de España contada para escépticos (Ed. Planeta, 1995)
- Santos y Pecadores (Ed. Planeta, 2002)
- Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie (Ed. Planeta, 2005)
- Un jardín entre olivos (Ed. RBA, 2004) explica la cultura del olivo y del aceite
- El paraíso disputado (Guías Aguilar, 2003) recorre la Ruta de los Castillos y las Batallas a través de las provincias de Ciudad Real, Jaén y Granada.

Juan Eslava Galán ha traducido la poesía de T.S. Eliot. También escribe novelas de ficción histórica con el pseudónimo Nicholas Wilcox. (La Lápida Templaria, Los falsos peregrinos, Las trompetas de Jericó, La sangre de Dios y Los templarios y la Mesa de Salomón).

Impresiones personales:
En algún lugar de mi buhardilla duerme, alineado entre viejas novelas, "En busca del Unicornio" (Premio Planeta 1987), la primera novela que leí de este autor. La leí de un tirón disfrutando de sus ocurrencias, de su estilo desenfadado, de su, ya entonces, escepticismo sobre la historia oficial de los reinos españoles. Me llamó la atención su lenguaje, ceñido a las formas de la época; su trama, alocada y surrealista, la ingenua humanidad de sus personajes...  Me gustó aquella manera suya de construir  un edificio narrativo a partir de algún dato histórico desconcertante como era el hallar en la tumba de Enrique IV, el Impotente, un cuerno de rinoceronte (la versión más aceptable que pudieron encontrar del mítico unicornio cuyo cuerno tendría, según creencias de la época, la propiedad de potenciar la tan necesaria fertilidad del rey). El punto de partida (la aparición de un cuerno de rinoceronte en la sepultura del rey está documentado y así consta en el acta de exhumación del cadáver del monarca).
"... En un ángulo del dicho cajón se encontró un objeto fusiforme gris que, remitido para su examen e identificación al Instituto de Biología Animal del C.S.I.C., resultó ser un fragmento de cuerno de rinoceronte africano..."
Así, pues, me dispuse a leer, gozoso, este apretado resumen de la Historia de España en el que, como su nombre indica, se duda o desconfía de la verdad oficial continuamente.  Confieso que, ante su currículo de su Doctorado en Letras y su experiencia como profesor universitario, he abandonado un poco el espíritu crítico y "el necesario escepticismo" que es mi propio deber como lector ante las continuas y sorprendentes hipótesis del autor;  pero este parece bien documentado y obrado de experiencia docente: se le supone rigor. Así que aceptamos el despojo de prendas interesadas a la Historia oficial (tanto la española, como la extranjera) y asistimos a la representación de una historia nueva donde los personajes se humanizan de tal modo que la gloria se reduce a la casualidad, y la desgracia se explica como incompetencia. Nada es lo que parece. Después de estudiar los engranajes de la historia se llega a la conclusión, enormemente pesimista, de que nuestros reyes fueron un desastre general, una desgracia para su pueblo. Tras su lectura me viene a la memoria aquel conocido y, en absoluto, enigmático verso del poema del "Mío Cid" y que podemos generalizar para todos y cada uno de los españolitos históricos de a pie:

"Dios, qué buen vassalo!  ¡Si oviesse buen señor!"