Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de febrero de 2017

Almendros en flor


Un ramito de flores de almendro he regalado a cada alumna. Uno también para las profesoras. Era un detalle con retraso pues el 14 de febrero, San Valentín, los almendros solo ofrecían diminutos botones florales, pequeños paquetitos de cinco pétalos plegados, que no se atrevían a asomar aún, asustados quizá por el frío de la primera semana de febrero.

La flor del almendro, la gota de nieve, viste las ramas del árbol anunciando con sus copos florales la primavera. Es el milagro de las flores precediendo a las hojas, del vestido blanco que dará paso al verde en la cercana primavera. Maravilla contemplar esta petalosa nevada cubriendo las ramas desnudas apenas una semana antes.

El almendro, árbol del amor, es el protagonista de historias muy hermosas. Rara es la cultura que no cuente la historia de una hermosa reina, nacida en lejanas y frías tierras, que añora nostálgica sus montañas nevadas. Y siempre hay algún solícito rey que decide sembrar los campos de miles de almendros que, en una hermosa mañana de febrero, regalarán a su amada el virginal espectáculo de la nieve en flor.


En el lejano oriente las almas sensibles de artistas, de pintores y poetas, no podían sustraerse de reflejar la belleza de los almendros en flor. En los cuadros, en los haikus, con el Fujiyama al fondo, en el delicado jardín japonés... las estampas de almendros florecidos son irrenunciables en sus composiciones. 

Incluso en el los textos sagrados de la Biblia, en el Éxodo, se describe el candelabro sagrado aludiendo a la forma de la flor del almendro. 

Y no solo por sus colores sino por su olor dulce y fragante, por su incontable florescencia, por su forma delicada y efímera, por su bella simetría, por la facilidad con que sus pétalos se desprenden como leves mariposas blancas, por su tacto fresco y húmedo, por su amistad con el rocío... eres mi flor preferida: representas la victoria de la humildad multiplicada, de la potencia de la sencillez, eres el triunfo de las pequeñas cosas bellas.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Los sonidos del silencio



Entre el sonido del silencio
en los sueños sin descanso caminé solo...

...y tocó el sonido del silencio
y en la luz desnuda vi
diez mil personas, quizás más, 
gente hablando sin hablar
gente oyendo sin escuchar...

Nadie se atrevió a perturbar
el sonido del silencio...

Retomo esta vieja entrada inconclusa. Me sorprendo por el título elegido: ¿Los sonidos del silencio? ¿Acaso pretendía comentar en aquel día la bellísima canción de Paul Simon? Decididamente no. El título del artículo se escapa del  pretendido juego de contrastes para describir una cruda ralidad: No existe el silencio para mí: mi mundo no se calla, unos sonidos irritantes ocupan el vacío y lo llenan de algarabía, bulla, alboroto, confusión...

De  pronto siento curiosidad. Escucho de nuevo la canción. La escucho entre el ruido blanco que produciría el estrépito del Universo: oigo su melodía envuelta en el chirrido de un chorro de vapor y, con ayuda de la imaginación y los recuerdos, la recompongo bellísima allá en la corteza temporal, en el lugar del córtex donde se filtran los ruidos y se integran las sensaciones auditivas con los recuerdos sonoros. 

Y presto atención por primera vez a la letra. Una letra que intuía, pero nunca leí. Una letra que habla de noches sin descansos, de gentes que oyen pero no escuchan, de cobardes que no se atreven a luchar contra los sonidos del silencio, contra el fragor insoportable del silencio...   

No celebro mi aislamiento. Reconozco mi instinto social. Sé que necesito la convivencia, el intercambio de opiniones, la conversación... Pero, como a muchos otros de la raza no elegida, las barreras que se alzan me obligan a la reclusión interior, a la pobreza de ideas, a la afectividad reducida.  

¡Ah, el sonido del silencio! ¡La real, la física y demostrable ausencia de sensaciones: la nada sonora, el vacío de  ruidos en la antesala del sueño...! Lo recuerdo muy bien. Pero eso antes de que un nuevo compañero de cama y de vida decidiera acompañarme a perpetuidad. El tinnitus llegó para quedarse. Desde entonces vivo acompañado de su cháchara incesante: convivo grillado en su compañía, habito en la cabeza de un boxeador sonado que apenas escucha la campana del ring.

Yo debería haber muerto. Algún tigre dientes de sable me habría devorado al no despertar ante los leves ruidos de su cercanía. Soy producto de una evolución fallida. Tengo un sentido percutido a continuidad, nada resolutivo en los matices. Mi tigre dientes de sable se pasea eternamente a mi alrededor y ya me he acostumbrado: de  hecho me devora continuamente.

Busqué hace tiempo, y encontré, alguna medicina para mi mal. Nada químico, los fármacos no pueden llegar muy lejos: si matas el ruido solo sobreviviría el silencio... para siempre. La medicina pasa por engañar los acúfenos, por distraer al cerebro con ruidos alternativos (en la variedad está el gusto). Mi silencio es llenarme del sonido de la lluvia, del fru-fru del viento, del run-run de los ventiladores, del murmullo del agua... O practicar la desconexión auditiva: hacer "OFF" en el botón neuronal de la atención a este sentido. Aprender a relajarse, centrarse en otros sentidos, en recuerdos, en visualizaciones agradables o simplemente diferentes de las asociadas al estrépito  habitual... Convertirse en un soñador virtual. 

¿Y qué hacer con mi difícil vida social? No acepto la opción de escucha inútil. No me presto al juego del florero decorativo en la conversación. Me apunto, cuando es posible, a la comunicación en las distancias cortas, a las relajadas charlas de café en pequeño grupo. Huyo espantado del bullicio de los bares, me aparto de las conversaciones vocingleras, me deshago de quién me obligan a oír su ininterrumpida verborrea altisonante...  Cultivo la comunicación virtual (esto que ves, amigo mío, es una confesión que te hago, una confidencia que comparto), me abono a la lectura y la escritura, a la correspondencia epistolar... Y en el necesario cuerpo a cuerpo del trabajo diario practico la sabiduría de precepto árabe: "Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña" y me acerco a mis semajantes para poder conversar. Muchos kilómetros sumando pequeños paseos para conseguir la cobertura necesaria para entenderte.  

Pero no puedo abandonar la sensación de que camino solo por este sendero. Creo que nadie, excepto quienes lo padecen, entiende las dificultades y torpeza de mis pasos: 

"Entre el sonido del silencio
en los sueños sin descanso caminé solo..."

viernes, 23 de diciembre de 2016

Una palabra y mil imágenes-10: Amor

La Edad Media, no sé porqué, se me antoja la edad del amor. Hay quizá en esa edad, casi la primavera de la  historia, una exaltación del amor y también de la muerte. En la Edad Oscura, en los albores del Renacimeinto, el amor se expresa con toda su intensidad: verdean los campos, la vida se renueva, estalla la juventud en todo su vigor y pureza ... y el amor surge  porque es vida.

La vida se pasea por el amor y por la muerte. Morir torna el amor aún más sublime. Todo se vuelve más intenso: la juventud, la belleza, la sensación de los cuerpos desnudos sobre la hierba verde, la peste como telón de fondo y contraste ... pero, sobre todo, el
amor.  


Sería una obra menor de su director, su paso por las taquillas resultaría decepcionante, los críticos la juzgarían con desdén... pero a mí me fascinó cuando la vi. Joven yo, como el protagonista, también sentía anhelos de viajar hasta el mar y, como él, me sentía atraído irremediablemente por la belleza y dulzura de sexo opuesto. El amor en plena naturaleza, ese gozo indescriptible; la serenidad ante la miseria y la muerte que rodea a los protagonistas, la muerte misma a las puertas del abrazo... Todo respira vida. Admiro la pureza de la doncella. Envidio la suerte de Assi Dayan: yo también me enamoré de Anjélica Huston.

martes, 7 de junio de 2016

Caminos errados


El pez nada por el camino de la flecha de agua.
El halcón vuela siguiendo la recta estela de una saeta  imaginaria.
El  buitre planea majestuoso bajo el horizonte de nubes. 
La serpiente pasea su curva mirada por el mundo desde su camino sinuoso.
El caballo galopa en la llanura guiado por la veleta de su cola al viento.
El río se gira lenta, suavemente en sus meandros.
El árbol crece desplegando sus ramas en fractal arborescencia.
La lluvia se dispara intermitente en ráfagas de ametralladora de agua.
La cascada se arroja al vacío en parábola perfecta...

Solo los hombres vagan como borrachos por el mundo. 

domingo, 20 de marzo de 2016

Es primavera


La brisa barre los aires viciados del alma. Es la primavera del pensamiento, el mayo de las ideas, la mañana de las flores del espíritu. Una luz vivificadora arranca destellos a la  esperanza. Los trinos llenan el espacio detrás de las hojas. Partículas de vida habitan el aire. Caricias de frescor sobre la piel, cosquillas en el pelo, caleidoscopio de la floresta en el jardín, risas de aves en el aire, caminantes pausados, coches por rígidos caminos, personas por sus azares... Es primavera.



lunes, 8 de febrero de 2016

El ajedrez del mar.


El mar tiene caballos y tableros inmensos con blancos bancales de hielo y rizadas olas azules.
El mar tiene torres volcánicas y alfiles afilados guardando sus fosas abisales. Tiene un rey Poseidón y una Sirena coronada con trenzas de oro y reinan envuelta en blancos mantos de espuma. Tiene bancos de peces alineados como filas de peones. El mar juega partidas eternas con movimientos infinitos.  Por sus latitudes navegan los ejércitos incontables. En su esférico tablero no existe el campo propio, todos juegan una partida circular. Nadie pierde.
Un día alguien puso en el tablero una pieza nueva. Se llamaba petrolero. Este se abrió las entrañas y anunció: ¡Jaque mate!

sábado, 23 de enero de 2016

La Casa del Sol Naciente


Encontré los archivos de mi viejo teléfono
abrí la carpeta de mi colección de canciones
y allí, la Casa del Sol Naciente, se presentó
viajando desde el recuerdo.

Aquella canción me bañaba de ternura
y su desgarro desataba mi llanto.
Juro que te vi, linda muchacha, mirando
el amanecer desde la ventana
junto a un hombre distinto cada mañana. 

Eras inglesa, francesa, hispana;
quizás una joven granjera de Lousiana
de aire melancólico, de ojos tristes,
cantabas canciones con voz cálida
con letras de perdición y de fracaso.

Quise saber la verdad de tu leyenda
busqué  la historia de tu canción
¡Oh, tantos otros la cantaron,
tantas veces la cambiaron!
Pero siempre era una historia triste
de derrota y desesperanza,
de una casa en Nueva Orleans,
la morada de la perdición y el fracaso
para los que malgastaron la vida en una apuesta.

No saber inglés es lo que tiene
la música te guía por los sueños,
pero notas el sabor del vino del fracaso
y respiras el aroma de las rosas marchitas.

Leo que El Sol Naciente era una casa de juegos
o una casa de citas ¡qué más da!
Por dinero venden la vida los muchachos
 y las muchachas por igual.

Apartar vuestras vidas del pecado, nos adviertes,
no vayáis a la Casa del Sol Naciente...
Pero yo, cuando te escucho, iría a buscarte.


Hay una casa en Nueva Orleans/ que la llaman El Sol Naciente/ y ha sido la ruina de muchos pobres chicos-chicas/ y Dios sabe que soy uno de ellos.// Mi madre fue costurera,/ cosió mis vaqueros nuevos,/ mi padre fue un jugador/ en Nueva Orleans.// Lo único que necesita un tahúr/ es una maleta y un baúl,/ y el único momento en que está satisfecho/ es cuando está bebido.// Oh madre, dile a tus hijos/ que no hagan lo que yo he hecho,/ pasar vuestras vidas en el pecado y en la miseria/ en la Casa del Sol Naciente…

jueves, 31 de diciembre de 2015

Las 12 uvas


Ante las uvas me veis
ya suenan las campanadas
Tengo una uva arrancada
que trago sin que miréis
que me atraganto diciendo:
¡Viva el 2016!

Con la segunda sonando
pellizco otra verde fruta;
una tercera está en ruta
Cuando está el "tan" acabando
Y quién no va espabilando
se queda en "hijo de p..."

Para la cuarta ya tengo
tres en fila cuesta abajo
la cuarta busca un atajo
y en la nariz la retengo.
Yo toso a pleno pulmón;
sobrevivo a la cuestión.

La quinta va con retraso.
Suena la sexta en la torre:
aquí el que no vuela corre
que unos hacen el payaso
otros el bruto, y si acaso,
llegan hasta el despiporre.

Voy por la siete, ¿Cuál suena?
la cuenta he perdido ya
quizá por casualidad
será la octava o novena:
Cogeré de par en par
para acabar la faena.

Ocho y nueve ya entran juntas
como canicas al gua.
Y empujan a las demás 
al pozo sin más preguntas.
Ya son nueve la difuntas
voy por otra a sentenciar.

Más cesan las campanadas.
Salta el tapón del champan
y yo con cara embobada 
espero que suene otro "tan".
Como siempre llegué tarde
a uvas y a lo demás. 

viernes, 23 de octubre de 2015

No estamos solos


¡Las vueltas que da el mundo! En sentido literal. La Tierra gira a velocidad pasmosa (500 m/s ) realizando una vuelta completa cada día y avanzando simultáneamente en torno al sol (a 30 km/s) que a su vez se gira  en espiral sobre el centro de la galaxia (a 250 km/s) que a su vez se mueve dentro de su Grupo Local de Galaxias ( a 300 km/s), la cual se aleja del punto cero del universo (la explosión de Big Bang) a velocidades que fueron posiblemente superiores a las lumínicas, aunque ahora parecen haber decelarado más de 3000 veces. Y eso sin contar el vaivén producido por los tirones gravitatorios de la luna, el resto de planetas y astros varios que circulan por el firmamento en trayectorias inverosímiles. Hace quinientos años todavía se pensaba: ¡Qué vuelas da el cielo! Y la humanidad creía que el cielo giraba sobre nuestras engreídas cabezas mientras la Tierra permanecía inmóvil en el espacio. Un tal Galileo Galilei estuvo a punto de morir por atreverse a negarlo. En el  último momento prevaleció su instinto de supervivencia y perjuró en público de sus propias convicciones (eso sí, cruzando los dedos a la espalda y musitando por lo bajini: "Eppur si muove"). Desde entonces, el mismo Galileo y otros muchos, usando los recién inventados telescopios  han difuminado su importancia cósmica hasta ver reducido nuestro planeta a una minúscula partícula de polvo en la inmensidad del espacio.  Mientras para unos la Ciencia hunde la autoestima del hombre hasta los límites de la nada y, para otros, desafía abiertamente las creencias sobre un creador (al menos tal como aparecen escritas en los libros sagrados), hay muchos más, entre los que me incluyo, que nos sentimos embargados por una admiración y una fascinación sobrecogedora.
"Dios mío: esto es mucho más hermoso de lo que nos habías contado. Si existes has tenido que ver mucho con esto: nos has abierto el libro de los cielos y nos rebelas ya, en sus primeras páginas, sus más increíbles  y fascinantes secretos y es tal la belleza de su funcionamiento que la ciencia se funde con la poesía y su estudio deviene en la más genuina oración"  

Y si mi curiosidad de geólogo se extasia ante la belleza de las rocas y los minerales, ante sus asombrosas estructuras; mi admiración ante las maravillas del Universo, ante la infinitud de sus materiales y formas, me estremece. Y, cuando por casualidad, navegando por internet me asomo a una página con contenidos sobre el Universo no puedo dejarlo y salto de un enlace a otro, me admiro ante las imágenes de planetas, estrellas y galaxias que por miríadas se extienden por el espacio. A cada granito de arena en la tierra le corresponde quizás una estrella con sus planetas, con sus cometas y asteroides girando alrededor... ¿Cómo no habrá de encontrarse vida en alguno de esos lugares? Simplemente por lotería, aplicando la fuerza bruta de las combinaciones aleatorias entre átomos probando todas sus formas, existe probabilidad alta de que se forme incluso algo tan sofisticado como el ADN. ¿Y qué otras infinitas combinaciones autorreplicantes no se podrán producir en aquellos mundos lejanos?

A las clásicas preguntas antropocéntricas que el hombre se ha planteado desde su aparición:
¿Quiénes somos?
¿De dónde venimos?
¿A dónde vamos?

Me atrevo con algunas más nuevas bastante más objetivas con nuestra insignificancia: :
¿Dónde estamos?
¿Qué es todo esto?
¿Para qué?

jueves, 1 de octubre de 2015

El palo


Lucki y el palo
se hicieron amigos
- ¡Yo te defiendo!
- ¡Te llevo conmigo!
Fue su instrumento,
el primer regalo.

Alarga el Australo
hasta la manzana
la punta del palo.
El fruto obtenido.
gracias a su palo
¡ya se la ha comido! 

Neander, erguido,
se rasca la panza
mirando aquel palo:
"Si al palo le añado
un sílex tallado
¡invento la lanza!"

Cromagnon ataba
un cordón al palo.
Después, de un espino,
anzuelo ha formado;
lo pone en el hilo:
¡un pez ha pescado!

Moisés ha extendido
su palo sagrado:
¡Se abren los ríos,
las aguas se alzan,
pasan los judíos
el palo los salva!

- Soy rey y lo agito,
levanto mi palo
y todos me aclaman:
Mi cetro señala
al siervo maldito
y entonces lo matan.

Atléticus, mito
del salto del palo,
corre hasta la valla:
clavando su palo
se eleva infinito
hasta que la salta.

El pirata bizco 
que perdió la pata
cogiéndo aquel palo
lo pensó un ratito:
¡Ya tiene el pirata
su pata de palo!

El homo smartfono
estira la mano.
- ¡No quepo en la foto,
me parto la cara!
Entonces vio el palo:
¡Le puso la cámara!

El hombre, tan listo,
no sabía hacer nada:
¿Fue aquel monolito
que Clarke figuraba?
¡No es cierto, fue el palo
quién marcara el hito
de la gesta humana!

Quizá un meteorito
nos trajo aquel palo
desde la Galaxia.
¡Civilizaciones
que aportan sus dones...!
Yo cogiendo un palo: 
buen palo les daba.

sábado, 11 de julio de 2015

"Golpes y caricias", nuevo libro de poemas.


Por fin, tras varios días de revisión y puesta a punto, he publicado mi tercer libro de poemas. Si en Poemas Primeros transcribía mis versos de juventud y en Poemillas y cuentos escolares recopilaba las composiciones realizadas durante treinta años de actividad en diferentes colegios, en Golpes y caricias selecciono mis  mejores poemas de toda una vida, todos ellos inéditos en papel aunque algunos fueron publicados en el blog "Digipoemas", del que a partir de ahora serán retirados. 

La autoedición de un libro es laboriosa y exige tiempo, ilusión, paciencia y no poca capacidad de resistencia a la frustración. A la tarea de releer, corregir o modificar tus viejos escritos se une la pelea con el editor de textos  (el diseño de la página, la elección de tipo de letra, el formato de las imágenes, el ajuste de párrafos) y después la conversión de tu archivo al formato "pdf", que es el admitido por la editora en la red. No quiero detallaros mi batalla con los distintos tipos de fuentes (restringidas, editables, instalables, imprimibles, incrustables...) ni los numerosos borradores que tuve que rehacer al pretender, sin conseguirlo, asignar a cada poema un tipo de letra "con personalidad" o una imagen de apoyo adecuada. Y cuando, por fin, tu pdf (convertido desde el formato word on line  por un portal que quizá me haya incrustado un virus en algún recóndito órgano vital de mi ordenador) está listo, falta aún el diseño de la portada ¡que lleva horas! Primero el archivo ha de ser "muy grande" (no hay muchas imágenes de esos tamaños gigantescos así que hay que ampliar, pegar, componer... ) y debes darle un toque creativo con lo que no queda más remedio que quemarte las pestañas con photoshop. Luego está la gestión con el portal de los editores y el trasiego de archivos hasta que todo queda perfecto.  ¡Y ya está!, tienes tu flamante libro publicado. Finalmente ajustas su venta al precio de coste (12,46 €), un precio de ganancia cero. Regalas tu trabajo e inspiración por amor al arte (o por narcisismo) cobrando un salario Van Gogh. No es que aceptes que te despojen de tus derechos de propiedad intelectual: ¡es que agradeces que los saqueen!
Tengo ya perdida toda esperanza sobre las ventas de alguno de mis libros. Los coloco poco a poco, entre familiares y amigos. Los regalo con la sensación de que los aceptan por no contrariarme, casi como una penosa obligación. No me parece que se valoren demasiado (¡Si supieran el esfuerzo, la esperanza que deposito en ellos!) Y encima teniendo, como tienen, una  calidad más que aceptable (está mal que yo lo diga, pero pienso que es así) ! No son estos buenos tiempos para la lírica. 

En estos versos respiran los sentimientos, se duelen los golpes, se gozan las caricias, se confiesan los pecados, se gritan las frustraciones y se canta al amor. Los poemas se pueblan de niños, de corazones, de pólvora dispuesta y encendida, de payasos tristes, de dragones despechados... Se interpela al hombre, se admira a la naturaleza, se invoca a Dios, se habla consigo mismo.. ¡Qué os voy a decir: es poesía!

Termino con una breve estrofa que sirve de introducción a este volumen, quizás entendáis mejor el título: 

“Me abrí el pecho
y saqué mi corazón.
Pensé:

- Ahora las caricias
serán más dulces
y los golpes más duros.”

jueves, 7 de mayo de 2015

Que por mayo...




"Romance del prisionero"

Que por mayo era por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor,
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión,
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero ;
¡déle Dios mal galardón!
(Anónimo)


El azar (una clase de lengua, donde explicábamos el romance), me ha traído a la memoria este bellísimo romance anónimo. La sobria y sentida interpretación de Joaquín Díaz transmite perfectamente el lirismo de estos sencillos versos. Uno siente la tentación de comentar el texto al uso, en términos académicos. Podría decir que pertenece al Romancero Viejo, que es una expresión subjetiva de los sentimientos del autor, que está escrito en primera persona, que consta de 16 versos octosílabos... Podría hablar de las figuras poéticas: las aliteraciones, los paralelismos, las anáforas... pero siento que al hacerlo despojo al poema de su magia.

Y la tiene: es mágico y perfecto. Con una magia cercana a la cinematografía (magia como pocas). La mitad del  poema describe una ensoñación, nacida del recuerdo, de la primavera en mayo con una sucesión de potentes imágenes. Cualquier campesino de la Edad Media (momento en que se creó el poema) podría visualizar perfectamente esta sucesión de campos en flor, de trigos creciendo, de amores en la naturaleza... (los que hemos pasado algunas temporadas en primavera en el campo, reconocemos estas imágenes con claridad). Pero en medio del romance, en plena delectación de las dulzuras de la estación, nos sumerge en la oscura realidad del protagonista (ahora sabemos que está preso y habita  un oscuro calabozo). Nos describe perfectamente su desesperanza y nos apunta su único alivio: una avecilla que le canta al amanecer, su única referencia temporal, su único contacto con el mundo exterior. En seis líneas describe su negro destino; para destruir finalmente, con un par de versos geniales, su último resquicio de esperanza.

Me rindo a la inmensa tragedia de la muerte de un pajarillo. Algo tan pequeño y que representaba una esperanza tan grande... 

Quisiera ser trovador con el laúd a la espalda, recorriendo la campiña en primavera. Pasar al lado de un oscuro castillo e imaginar la historia de algún prisionero olvidado; soñar con conquistar el amor de una bella princesa, inventar la hazaña de la derrota de un dragón, cantar la dramática historia de unos amores imposibles... Ser un  pobre juglar, que nada tiene, que solo sabe acariciar el corazón de la gente con un poema. Pero a mi pobre musa me la mató un ballestero... ¡déle Dios mal galardón!. 

domingo, 3 de mayo de 2015

Primavera


Frescura de marzo, lujuria de abril, esplendor de mayo, dulzura de junio... Transito por la estación de la fronda renovada,  habito el corazón verde de la tierra en primavera.
Es mi estación más querida, mi preferida. Le perdono la lluvia inoportuna, las traicioneras humedades, la sorpresa del frío inesperado... le disculpo la alergia atosigante, la astenia desfalleciente, el cielo encapotando el alma. Tolero pacientemente la osadía de las hormigas en sus primeras exploraciones, la plaga desforestadora de los caracoles entre los brotes de mis macetas, la invasión del trébol sobre el césped del jardín. Todo lo soporto con una sonrisa porque sé que la vida renovada nunca es cómoda. Me consuelo con las mil imágenes de belleza que aparecen ante mis ojos: la rotunda perfección de unos narcisos, el intenso rojo de una amapolas, la celeste hermosura de las nubes iluminadas por el sol del atardecer...
Y esa invitación del campo a ser visitado y explorado, esa inquietud del cuerpo por acercarse a lo naturaleza que estalla en infinitas vidas vegetales; el agradecimiento de los pulmones al recibir el aire nuevo: todo me recuerda que estoy vivo.
Bienvenida, Primavera. Yo también transito por las estaciones del alma y espero nuevos brotes de esperanza.      

viernes, 1 de mayo de 2015

Los hombres que no amaban la poesía.


A ti, persona desconocida, o acaso familiar;
a ti, que pueblas tu whatsapp de fotos con mensaje,
de lemas y frases optimistas, de críticas agudas, 
de bellas imágenes tituladas con chispa;
a ti que abarrotas tu facebook de expresiones emotivas...
Tú,  autora de breves besos literarios,
de tweets mínimos y sensibles; 
tú, que canturreas las canciones, 
que aprendes las letras que te llegan al alma:

Has subido el primer peldaño de la poesía,
ya caminas hacia el mundo del arte sublime;
ahora atrévete a subir un peldaño más, 
despójate del ropaje innecesario: 
¡Alza la vista: verás el cielo!

martes, 6 de enero de 2015

Poemillas y cuentos escolares


Os presento un libro más, en este caso una recopilación de poemas, letrillas, cuentos, adivinanzas y trabalenguas. Son poemas realizados con los alumnos o para ellos. Realizados para aprender, celebrar o símplemente jugar son una colección de trabajillos del día a día, transcritos a veces con los dibujos o letra scrip como un escolar.

Las vacaciones dan de sí para recuperar estos poemas que son un pedazo de historia profesional y personal.

Para quién le pueda interesar. La versión en papel no llega a 10 euros y en libro electrónico tan solo 1 euro.

En breve se publicarán dos libros más en los que estoy trabajando: uno de relatos y otro de poesía. Mientras tanto intentaré alimentar el blog con algunas reseñas de los libros leídos este invierno.

Saludos a los que pasáis por aquí.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Vacío.


Cero. 
Nada. 
Nulidad.  

Vacío total,
absoluta ausencia,
oquedad expansiva.

Ablación del ser, 
 agujero del alma,
modorra del pensamiento.

La vida sin sentido, 
la razón sin cordura, 
el proyecto sin objetivo.

La senda a ninguna parte, 
la larga escalera sin fin,
el vuelo lento sin destino.

Los pies caminan sin rumbo conocido,
las cuencas buscan los ojos perdidos, 
los pechos extrañan los corazones arrancados. 

Comemos de los platos bocados de vacíos,
habitamos en la casa del desahucio inminente, 
dormimos en la cama del insomnio sentenciado.

Es la noche sin sueño del cuerpo desmadejado, 
la algarabía de ideas de la mente atormentada, 
la lluvia inútil en el mar del náufrago.

Terminó por fin la cuenta atrás del parto estéril, 
cumplióse el reto de llenar el vacío de sandeces,  
acabó el forzado desatino metafórico de las nueve palabras. 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Entre la espalda y la pared


"Se necesita mucho tiempo para ser un genio. Usted tiene que sentarse mucho, sin hacer nada, realmente no hacer nada." 
Gertrude Stein

Un día leí esta frase de esta singular y personalísima escritora estadounidense y se me quedó grabada. Ha sido como un lema que alzo contra los hacendosos que me miran con ojos acusadores, irritados. Desde que me comprometí conmigo mismo a escribir unos cuantos libros me amparo también en esta otra frase suya:   
"Se necesita un montón de holgazanería para escribir un libro."
Así que me siento en el suelo, apoyo mi espalda contra la pared y no hago aparentemente nada. A veces cojo mi agenda y escribo. En ocasiones se me ocurren genialidades del estilo "Una rosa es una rosa es una rosa", pero nadie aprecia estas tautologías, al menos en mis círculos.

Me paso horas construyendo mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón. Paso largos ratos realizando experimentos idealizados en mi cabeza, operando con las piezas de un set de neuronas. En este laboratorio de sueños obtengo un PIB de primera potencia, pero mi renta es pobre, exigua como ayuda a dependiente.

Soy como la pequeña María de Betania, siempre escuchando palabras divinas, espirituales proyectos... Y Marta me mira, me echa ojos de ira y desprecio. Y pasa ante mí exhibiendo actividad, mostrando quehaceres infinitos.
Yo soy el indolente, el perezoso, el ausente... el que nada vale. Paso la vida entre la espalda y la pared. Quizás mi apoyo, aparentemente ocioso , soporte el peso de un edificio extraordinario.

martes, 19 de agosto de 2014

Palomares del Campo (poema)



¡Ay , Palomares del Campo,
yo sueño Campos de Mares!

Cercado de campos rojos,
salpicado de olivares,
adonde alcanzan mis ojos:
sólo almendros y encinares.

Girasoles y trigales,
pedernales, espejuelo,
duro y seco está tu suelo
con tan pocos manantiales.

¡Los campos de Palomares, 
siendo tierra son altares!

Ara en el campo un tractor,
rastrilla la cosechadora,
a lo lejos un pastor
va a la tenada a esta hora.

En tu campo, tan sencillo, 
se pintan las estaciones: 
en  verano de amarillo
y en invierno con marrones.

¡Ay, campos de Palomares, 
campos blancos y lunares! 

A espaldas del Montecillo
encinares y quejigos,
campos llanos, sin abrigos,
tirando a Torrejoncillo.

Carretera de la Torre,
camino de las mañanas,
ni se para ni se corre
que se camina con ganas.

¡Ay, mi pueblo, Palomares, 
el mejor de los lugares! 

Agua salobre en el pozo
agua corriente el Cigüela;
la del trasvase, que vuela,
agua buena que es mi gozo.

El reino del espejuelo,
del agua dura y la cal;
el mar estuvo en tu suelo
dejando sólo la sal.

¡Ay Palomares del Campo:
todo son campos sin mares!

Si te visito en agosto
la violenta luz del cielo
se estrella dura en mi rostro;
bajo los ojos al suelo.

Y en diciembre los cristales,
agudas lanzas de hielo,
los miro con el consuelo
de estar tras los ventanales.

¡Palomares, Palomares, 
tus inviernos son glaciares!

Iglesia que es catedral
con museo y sacristía
casa de Dios Señorial,
hogar de la Cofradía.

La Virgen de la Cabeza
Santo Cristo de la Paz:
siempre hay gente que les reza
esa es la pura verdad.

¡La Virgen en procesión 
 es fiesta y es devoción! 

Palpartas al desayuno,
en la comida unas gachas
que no haya dieta ni ayuno: 
¡deja que coma, muchacha! 

Borrachos y caldereta,
zarajos, chorizo frito, 
Todo sabe a Dios bendito
y de novicia a la teta. 

¡Come y bebe en Palomares;
entra sin miedo en sus bares!

Las gentes de Palomares
en la calle que es de todos
saludan a familiares
los paran de cualquier modo.

Alegría desmedida
para ocultar los pesares,
las penas, las despedidas,
los crueles despertares.

¡Las gentes de Palomares, 
todas gentes familiares!

Gente en la plaza, en los bares,
en la iglesia atiborrada,
en la ofrenda alborotada,
en tus bailes populares.

Danzantes y gitanillas
galopeos en las calles
Las peñas y las vaquillas...
¡no te cortes ni te calles!

¡Las fiestas de Palomares
son fiestas muy  populares!

En la larga pasarela
de la calle los paisanos
se llaman, se dan la mano,
se besa a la parentela.

Trayectos interminables:
que no puedes dar dos pasos
sin que te paren, te hablen,
o te estrechen en sus brazos.

Que ofrendas y procesiones
¡terminan en los mesones!

Danzantes y gitanillas,
galopeos y verbenas;
alajú, pastas, rosquillas,
y vino contra las penas.

Con el vino y la cerveza
se llenan todos los bares;
si se pierde la cabeza
desafinan los cantares:

¡Lo dicen en Palomares: 
cuatro huevos son dos pares!

Así se despide la gente,
amigos y familiares:
¡Que para el año siguiente
nos vemos en Palomares!