sábado, 8 de marzo de 2014

¡Hablemos de política!



Bertolt Friedrich Brecht, dramaturgo y poeta alemán, fue uno de los más influyentes escritores del siglo XX, creador del llamado teatro épico. Suyas son las palabras que aparecen en la fotografía que encabeza este artículo junto a su imagen:
"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, el precio de las alubias, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales".

La primera vez que oí hablar de este autor fue al escuchar en mi adolescencia estas impactantes  palabras que se le atribuían:
"Primero vinieron a buscar a los comunistas,y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí"
Se sabe ahora que, en realidad, las escribió en 1946, Martin Niemöller (un pastor protestante luterano de Westfalia) para un discurso titulado “¿Qué hubiera dicho Jesucristo?”. Posteriormente esas palabras tomaron forma de poema en "Cuando los nazis vinieron...", que trata acerca de las consecuencias de no resistir las tiranías en los primeros intentos de su establecimiento. El hecho de que Brecht lo citara en su obra El Camino ha dado origen a esta falsa atribución. Pero tanto las primeras palabras como estas últimas son un alegato a quienes esconden la cabeza ante las diversas formas de poder y se escudan en la ignorancia o la apatía para no afrontar la toma de decisiones a que obliga un gobierno democrático.

He vivido en muchos ciudades, las suficientes como para visitar bastantes domicilios y muchos de sus bares encontrando mayoritariamente en ellos solo diarios deportivos. He discutido mucho, pero en medio de demasiadas discusiones, he escuchado con rabia y con pena la expresión: "Yo no me meto en política". He recibido de frente y de perfil  comentarios del tipo "Todos los políticos son iguales: todos unos chorizos". Por doquier encuentro la resignación: "En cuanto llegan al poder se corrompen", la ira. "Habría que encerrarles a todos", la indiferencia: "Da igual quién gobierne", el rechazo: "No quiero hablar de política"... Y, sin embargo; todo es política. 

Política, etimológicamente, procede del griego (polis significa ciudad). La Politeía sería la teoría de la polis (ciudad).  Politiké techné sería el arte propio de los ciudadanos, el arte social, el de las cosas del Estado.  Aristóteles definía al hombre como "zóon politikón" (animal social).

Hoy en día el término “político” se encuentra pervertido, creyendo mucha gente que la “política” es una profesión o carrera. Sin embargo, volviendo a las raíces de la palabra se ve que esto no es así y que muchos, de los que se denominan hoy en día “políticos” sólo son “idiotes”, ya que no responden a lo que le concierne al Estado o ciudad, sino que a sus intereses propios. La única manera de no dejarnos engañar por semejanes "idotes" es la educación, el pensamiento crítico y la información. Todo ello dirigirá el instrumento político del voto que será quién les movilice de sus escaños. La solución a la crisis política mundial está en que la gente empiece a pensar más “políticamente” que solo en sus asuntos privados.

¡Y pensemos bien nuestro voto! 
No nos dejemos engañar por falsas promesas y, si finalmente lo fuimos, exijamos el cumplimiento de los programas electorales.  Pidamos su dimisión. ¡Y no se lo perdonemos jamás!
Revisemos las hemerotecas: en ellas está la prueba de sus inconsistencias, los registros de sus contradicciones.
Escuchemos el mensaje sin credulidad, agradeciendo sinceridad en el análisis, aceptando limitaciones en los objetivos, aceptando la humildad de lo posible y rechazando la frustrante embriaguez de los proyectos ilusorios. 
Reclamemos honradez: Digámoslo con firmeza, abandonemos cualquier partido que perdone a sus malhechores, salgamos a la calle si no hay más remedio...

Pero sobre todo ¡participemos! no dejemos la política en las manos exclusivas de los "idiotes" o de los "lucratis". Aclaremos el agua. Que se acabe el río revuelto del que beben ellos. Seamos ciudadanos educados, críticos, informados: políticos.  

viernes, 7 de marzo de 2014

La Bocca della verità


El noble esbozó un gesto de satisfacción cuando, temblando, su joven esposa introdujo su mano fina y blanca en la Bocca. Esperaba verla estremecerse por el tirón de algún dios vengativo que la arrancara de su brazo e imaginaba la salida del muñón sanguinolento chorreando sangre. Los gritos de dolor, la expresión de pánico en aquel bello rosto aliviaría la humillación de haber sido engañado, la afrenta de la infidelidad quedaría así probada y vengada... La joven mujer adentró en el orificio lentamente los dedos, después avanzó hasta la muñeca, prosiguió hasta llegar al codo, finalmente aquellos labios alcanzaron el tope de su hombro delicado... No hubo gestos de dolor, ni espasmos, ni gritos de horror salieron de su garganta... solamente su rostro dibujó una sonrisa mientras miraba, triunfante, a su marido.

En el interior de la roca, los guardianes del Panteón, observaban la hermosa mano que se retiraba. Envolviendo al orificio, el cepo de afilados garfios, estaba abierto, bien sujeto con su seguro de hierro. Uno de ellos sopesaba una bolsa en la mano: - Bien merece el perdón de un Dios quién paga de forma tan generosa- susurró a su compañero mientras guiñaba un ojo y estallaba en una risa sofocada.
 
Licencia Creative Commons
Esta obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una 

jueves, 6 de marzo de 2014

El león cartívoro

El león cartívoro emerge de la fachada del edificio de correos. Su gesto noble de bronce mira enojado a los transeúntes y abre la boca esperando su alimento de mensajes y noticias. Las cartas devoradas viajarán por el tobogán de su esófago hasta un estómago de saca de correos. 

Hoy encuentro uno de tu especie en Villarejo de Salvanés. Es pariente de aquel de Burgos que me impresionó de niño, de aquel gran felino de metal que me atemorizaba y atraía a un tiempo. Metía yo desconfiado mi mano entre sus fauces y casi sentía en su frío contacto la dureza de unos dientes que me trituraban los dedos. Enseguida la retiraba asustado, arrepentido de mi breve valor de dos segundos. 

Paso algunas veces por la esquina de la calle Las Trinas con San Pablo, allí donde se accedía a las oficinas de correos en el Burgos de mi infancia. Siguen los dorados relieves de los dos leones, ahora sobresaliendo de una fachada blanquísima. En ambos lados de la doble escalera siguen rugiendo su hambre epistolar, los únicos leones metálicos del zoo de mi memoria. Hoy, medio siglo después he vuelto a introducir mi  mano en su boca amenazante. Un leve escalofrío recorrió mi brazo. Enfrenté su su mirada cruel y sentí un miedo ancestral, el miedo que atenazaba a los mentirosos en el Panteón de Roma ante la Bocca della Verità. 

Licencia Creative Commons
Esta obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una 

miércoles, 5 de marzo de 2014

Microrrelato (16 plabaras): Atentado terrorista.


Vieron un documental en la madrasa sobre las termitas suicidas. Después el palestino lavó su cuerpo.

Licencia Creative Commons
Esta obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una 

martes, 4 de marzo de 2014

¡No está!

He elaborado un poco más el microrrelato, para darle color.Pierde impacto y sorpresa, pero gana en color y sentimientos.



En la animada charla del café la  profesora de infantil nos hacía sonreír mientras contaba el pequeño drama de uno de sus alumnos.
El frío del invierno había hecho que las mamás trajeran a sus hijos al cole literalmente forrados hasta las orejas: - Parecen croquetas-había comentado una de las compañeras. Después de colgar los abrigos empezó la actividad escolar. A media mañana, uno de los niños, de los más tímidos de la clase, se levantó en medio de las actividades y se dirigió corriendo al servicio. Como tardaba en volver, su maestra fue a ver que pasaba. 
Allí le encontró, frente al pequeño urinario, llorando a moco tendido: ¡No está! , ¡No puedo encontrarla...!; y mientras palpaba desesperadamente con sus manitas la entrepierna. La maestra se le acercó preocupada mientras preguntaba: - ¿Qué te pasa cariño?-. El niño la miró desconsolado mientras explicaba: - Es que no está aquí, no la encuentro...- La maestra le cogió suavemente por los hombros y le dio la vuelta despacio: Tras el asombro inicial, su gesto se tornó tierno, comprensivo... El niño tenía debajo de toda la ropa un mono sin aberturas de la cabeza a los pies. El niño intentaba  encontrar su colita para aliviar su necesidad de orinar y no acertaba a encontrarla;  inexplicablemente hoy no estaba al alcance de sus manos... ¡No estaba allí!
¿Cómo explicar su desolación? ¿Cómo mitigar el sentimiento de castración que le invadía? La maestra le ayudó delicadamente a desvestirse y  le consoló dulcemente. Después pudo orinar a gusto, aunque el susto tardó en pasarse. A la salida de clase, la maestra tuvo unas palabras con la madre. El niño contó luego que su mamá había metido el mono en un cajón y nunca lo iba a volver a sacar. 

Licencia Creative Commons
Esta obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una 

Microrrelato (15 palabras): Complejo de castración


El niño lloraba ante el urinario: ¡No está!
Su mamá guardó aquel mono para siempre.

Licencia Creative Commons
Esta obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una 

lunes, 3 de marzo de 2014

Las arrugas del tiempo


"En los rostros de aquellos
que conocimos de jóvenes
reconocemos lo viejos que nos hemos vuelto"
Heinrich Böll

En su justificación sobre la concesión del Premio Nobel de Literatura en 1972 al alemán Heinrich Theodor Böl, la Academia destacaba en su obra "su combinación de una amplia perspectiva sobre su tiempo y una habilidad sensible en la caracterización". De este, el mejor escritor alemán de la postguerra, solo he leído "Opiniones de un payaso" pero la cita que encuentro hoy en mi agenda me invita a escribir una líneas sobre el sorprendente y, a veces, devastador efecto del paso del tiempo en nuestros cuerpos. El estar el Carnaval en puertas añade actualidad al extenso contenido icónico de esta entrada. 

Proliferan en internet, con un impacto visual impresionante, las fotos de antes y después de personajes famosos, principalmente actores, en series de éxito en nuestros años mozos. Sus rostros simpáticos, risueños y perfectos inundaron las revistas y muchos de ellos acabaron pegados  en nuestras carpetas escolares. Fueron los héroes de nuestra infancia. Eran el espejo donde nos mirábamos. Hemos estado sentados frente a ellos largas horas escuchando su conversación, viviendo sus aventuras, viéndolos crecer poco a poco. Pero el brutal emparejamiento de los rostros separados por veinte o más años provoca en algunos casos admiración, risa en la mayoría y pánico en ocasiones.

Pongamos por ejemplo el caso de Pippi Longstocking, protagonizada en los años setenta  por la actriz sueca Inger Nilsson. A mis trece años, sería casi una novia para mí. Llena de personalidad, gracia e ingenio envidiaba en ella incluso su hermoso caballo. Veinte años más tarde se había convertido en una hermosa mujer, icono de la sueca despampanante, pasando en la década siguiente a ser una agraciada mujer madura para convertirse finalmente, una docena de años más tarde, en un rostro inquietante cuya expresión casi nos asusta.
pippi grown


pippi grownpippi grownpippi grownpippi grown

O fijémonos en  Haley Joel Osment  que interpretó al niño Cole Sear que podía ver a los fantasmas en la famoso película "El Sexto sentido" o interpretaba al moderno Pinocho en Inteligencia Artificial , su desmejorada imagen actual acusa el efecto de conducir ebrio por la vida a velocidad de ferrari.



Otra heroína de la infancia, la entrañable Laura Ingalls de La Casa dela Pradera, aguanta los embates del tiempo con dignidad. La hermana que todos hubiéramos querido tener es ahora una mujer madura con la piel aún tersa,  la mirada directa y la pose segura.



Mi serie favorita durante años: Aquellos maravillosos años, protagonizada por Fred Savage en el papel de Kevin Ardnol y por Danica McKellar como Winnie Cooper. Aquellos amores adolescentes me sorbían el seso y la música de Joe Cocker me excitaba el lacrimal. Será por la perspectiva de mi sexo, pero me parece que Danica McKellar ha resistido mucho mejor el paso del tiempo.



Los protagonistas de Harry Potter realizan el salto del tiempo que va de la filmación de su infancia y adolescencia a una saludable juventud, pero... ¡Han perdido la magia!

Pero fijémonos en Macaulay Culkin, el niño de solo en casa: pasó de tener una mirada despierta y una muecas, pura acción en sí mismas,  a mostrar unos ojos adormecidos y una expresión aburrida.




Entre los juguetes rotos de la iconografía española de los años 50 y 60, Joselito (José Jiménez Fernández, 1943) ocupa un lugar destacado como un niño especialmente dotado para el canto y con un encanto especial en los papeles infantiles en el cine. Tras su cambio de voz y de físico, los gustos del público y los vaivenes de la moda, Joselito dejará las cámaras y se sumergirá en un silencio de casi tres décadas. Al llegar a la edad adulta, se convirtió en empresario y posteriormente se le llegó a acusar de mercenario en África. Luego fue encarcelado en España tras un episodio relacionado con sustancias prohibidas.


O Pepa Flores, aquella Marisol que era el modelo de todas las mamás para sus hijas. Renegando de ser icono del régimen vive, digna, huyendo de la celebridad.


Curiosamente algunos parecen haber ganado con la edad, como  George Clooney. Mis compañeras de colegio hicieron que me sintiera realmente avergonzado al no conocer al personaje... Pero ¡qué tiene de especial este hombre!... Quizás si le hubieran conocido a sus 18 años... 


El mismísimo Brad Pitt, con ese aire intelectual en su primera juventud, conserva  un rostro interesante ne la madurez. También sale ganando con el tiempo. 


Algunos como Fernando Alonso, si lo miras bien, apenas han cambiado nada, nada... incluso parecen llevar el mismo mono de trabajo...


Pero los políticos, los hombres de estado a los que vemos cada día mil veces en los medios ¿Cómo fueron?

Pues algunos ya apuntaban maneras... desde la tierna infancia:


Pero de este joven de color que parece posar con su sombrero de Alabama, ¿Quién podría pensar que llegaría a Presidente de EEUU?


Y de este otro, de juvenil imagen a lo Gardel, ¿quién pensaría que cantaría el tango de la revolución?


Pero aquí, cerquita de casa, también tenemos a quién comparar...


Olé mi dulce niña, que el tiempo endurece ...

o el  Photoshop mejora...



Y, por último, para no abrumar con este pequeño álbum de añoranzas y actualidades, apeemos de su pedestal al héroe haciéndole bajar las escaleras del tiempo. ¡Salve Conan, Governator de California! 


Licencia Creative Commons
Esta obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una