sábado, 26 de marzo de 2011

Pink Floid y el vahhalla



Ayer, ante 15.000 espectadores, Roger Waters levantó un colosal espectáculo de sonido, luz y dramatizaciones asombrosas. La noticia capta mi atención y eseguida se activa una antigua red neuronal (creada hace la friolera de más de40 años). Las proteínas dormidas desde entonces despiertan y activan una conexión tras otra. Entonces me retrotraigo a mi infancia, a mis 12 años, para asistir asombrado a la primera audición de mi vida en una sala especialmente bien acondicionada para la época: buenos altavoces un un sonido limpísimo.
No puedo imaginar quién fue el hermano marista que inesperadamente un día nos llevó a toda la clase a una sala de audición en el colegio Liceo Castilla de Burgos. Pero sí recuerdo que escuchamos unos cortes de un álbum de Pink Floid.
Me quedé pasmado. Se sucedían los sonidos con una precisión matemática, con ritmos y escalas sorprendentes. Límpio y estruendoso a un tiempo, armónico, místico, mágico... En ese momento experimenté el nirvana, gocé el vahhalla, accedí al paraíso.Yo no había experimentado hasta entonces más que la vieja radio Askar de la cocina. La sensación de entonces para mí nunca fue superada. Ni los modernos surround consiguen hoy impresionarme como entonces.
Ahí quedó reverberando en mi cerebro la música psicodélica de la banda. Pink Floid es desde entonces una palabra alerta para mí. Siempre sigo con interés sus noticias y nuevas creaciones.

viernes, 25 de marzo de 2011

La dura tarea de escribir un blog de biblioteca

Blog de la Biblioteca del CEIP S. Juan Bautista
Fue el 22 de ocubre de 2010. Como buen homo pseudosapiens tropecé tres veces con la misma piedra. En aquel día, quizás producto de alguna mala fiebre, comencé el blog de biblioteca de mi cole. Lancé al aire otoñal mi fascinante idea: ¡Voy a hacer un blog para la biblioteca! -¡Estupendo!, me dijeron. -¡Qué buena idea!... Eufórico, pensaba en una estimulante experiencia: los alumnos descubrirían asombrados que sus profesores y sus padres  pueden escribir historias divertidas, los niños expondrían con orgullo sus creaciones, los bibliotecarios compartirían sus saberes de libros y autores, la biblioteca (actualmente un espacio claustrofóbico y vedado) pondría alas a sus libros, el lenguaje y la lectura más divertida tendría su sitio en el ciberespacio...

Es 25 de marzo. Pasaron 6 meses. Van ya 44 chascos. Tantos como entradas sin respuesta, sin comentarios, casi sin visitas...
¿Tan malos son los artículos? ¿Tan horrorosa la presentación? ¿Tan aburridos los contenidos? ¿Tan estúpida la idea? ¿Tan pretencioso el autor? ¿Tan inútil la tarea? ¿Tan costosa la participación?  ¿Tanta la ingorancia informática del personal? ¿Tan tímidos los posibles participantes? ¿Tan atareados los usuarios? ¿Tan desinformada la comundidad educativa?

No salgo de mi asombro. Puede nos ser una buena idea. Reconozco que quizás esto no sirve para nada y es una pérdida de tiempo. Pero es mi idea y mi tiempo. A nadie rindo cuentas. Lo doy gratis. Y acepto la estimación. Ninguna.

Sólo queda dar las gracias:
Gracias a los que habéis escrito algún artículo.
Gracias a los que habéis realizado algún comentario.
Gracias a los que habéis sugerido alguna idea.
Gracias á los que nos habéis visitado.

Es decir:
- De nada, a la mayoría.
- De mucho a los profesores (de otros centros, o universidades) que habéis cedido alguna de vuestras creaciones (Miriam, Miguel Ángel Santos Guerra...).
- De algo a quién puso el único comentario de todo el blog (Rosa) y a quién sugirió una dirección web (César).
- De muchísimo a los que habéis pasado por la página y me habéis mostrado vuestra admiración y apoyo (compañeros de otros centros: Estrella, Miriam, José Pedro, Manuel... y alguno del nuestro: Begoña, Álex, Benjamín, Rosa...)

Pero como buen equino, soy burro y cabezota. Terminaré lo que me propuse. Creo en estas cosas (y que conste que es mi tercer intento personal... ¡quizás a la tercera vaya la vencida!). En mis ratos libres (divertido e interesado) seguiré editando este blog porque creo en él. Mi compromiso es por un año. Incluye una edición trimestral en papel: tres revistas que recopiladas al final del curso formarán un libro que, con mis propias manos encuadernaré, y con gran cariño regalaré personalmente a la biblioteca. Ya está impresa la número 1. La número 2 va muy avanzada. ¡A mí, me parece que está quedando  preciosa!

lunes, 21 de marzo de 2011

Día Mundial de la Poesía.


 Hoy, 21 de marzo, es día dedicado por la UNESCO a la Poesía.  Es el día llamado Primavera de los Poetas, pues también comienza la primavera. Desde este blog nos sumamos a su celebración e invitamos a escribir poemas. Poemas infantiles. Poemas de padres. Poemas de profesores. Lancemos nuestros poemas al mundo. Lo necesita.

El Tiraversos

Con la Y griega
de su abecedario infantil
aquel niño poeta
construyó un tiraversos.

El primer disparo cariñoso
sorprendió a su madre en la cocina
Fue un verso blando, muy hermoso,
hecho de besos y caricias.

Luego se apostó a la espera
del padre que llegó cansado.
Disparó su munición entera
de versos risueños y de abrazos.

Después acechó a su hermana
que volvía del colegio desolada
eligió la munición de la ternura
hecha de silencios y dulzuras

Feliz acopió más munición,
salió a la calle disparando
verso tras verso contra el sol.
Mil corazones estaban esperando.
Jesús Marcial Grande

jueves, 17 de marzo de 2011

Miedo.

Poco han durado las risas de la libertad, las flores del triunfo, los ojos de esperanza en los telediarios. Las noticias tristes se suceden con fúnebre cadencia:  El Coronel Gadafi recupera terreno a las tropas revolucionarias tras intensos bombardeos, manifestaciones en los países del norte de África sofocadas a sangre y fuego, terremotos brutales en Japón, tsunamis devastadores en el Pacífico, peligro nuclear inminente...
A la tristeza su une la decepción: Descubrir que los éticoparlantes europeos se refugian en su egoismo y miran para otro lado, encontrar que Haití ha sido completamente olvidada, comprobar estupefactos que Japón no estaba tan honestamente preparado para controlar sus plantas atómicas (¿dónde está su famoso bushido ahora),  leer asombrados en wikileaks que los  políticos y diplomáticos viven en medio de un mundo de mentiras y miserias, sufrir cada día la tiranía de las agencias de calificación jugando al rumor y a la especulación... 

Europa pierde la virginidad violada por la realidad de una crisis ingobernable (según para quién, que siempre se enriquecen -ahora más- los mismos), la energía manipulando la moral y la ética mundial, la seguridad como molesta imposición a la economía a la que intentamos regatear...

Haítí está olvidado. Libia abandonada a su suerte. Japón a la espera de un apocalipsis silencioso. 

Como un reflejo de los estertores de la madre tierra escribo esto aquejado por una fuerte lumbalgia. Todo se conjura en el dolor y el miedo. 

martes, 15 de marzo de 2011

Mototierra

A veces, conviene cambiar algo en una palabra para llamar la atención sobre su significado. Porque también hay acomodación a las palabras y pierden frescura, se amodorran, se vuelven cómodas y no comunican el auténtico y terrorífico significado que encierran.
Se movió la tierra. Japón se ha desplazado varios metros en dirección a EEUU. Desde la instantánea impresión de mareo, la sensación inicial de vahído, hasta el catastrófico maremoto (motomar) y el espeluznante peligro de un desastre nuclear.
Dormía el monstruo su sueño bajo el azul edredón de agua del Pacífico y despertó. Nadie lo esperaba. Incluso los japoneses, tan acostumbrados a sus  pequeños ronquidos, no se esperaban este gigantesco estornudo.

Sobre un territorio tan pequeño vive un pueblo numeroso. Sobre este pequeño país se han cebado las más grandes catástrofes de la humanidad: la primera bomba atómica, el terremoto más devastador, el peligro de una explosión nuclear inminente... Un pueblo tan castigado sólo puede ser grande si ha sobrevivido. Frente al estereotipo de la crueldad japonesa (bien alimentado por las películas bélicas occidentales), frente a la mítica frialdad de su personalidad (acaso cierta, pero sin olvidar su fina sensibilidad, su exquisita valoración de los sentidos), frente a su imagen de trabajadores obsesivos; nosotros. los occidentales, vamos a encontrar seguramente un pueblo disciplinado, obstinad, en su reconstrucción, un grupo unido en torno al orden y la disciplina...
¡Ah, qué falta nos haría aquí, en España, todo eso que para ellos es tan natural! Apenas se detecta un pequeño temblor de 0,1 en la escala de "Crisis" y el país se descompone afectado por un tsunami de insultos, desvalorizaciones, calumnias y corrupciones...

Pero (como nos recuerda siempre el buen Forges) "No te olvides de Haití".

lunes, 14 de marzo de 2011

Soy gilipollas

El sábado, durante la comida, comenta mi suegra:
- ¡Anda, que estos de viaje por ahí y este gilipollas trabajando el fin de semana!
Yo, que no oigo muy bien pero percibo nítidamente el desvalorizante epíteto:
- ¿Qué? ¿Quién es gilipollas?
Mi cuñado, riendo, me saca de dudas:
- Pues tú...

Sí, debo ser muy gilipollas.
Gilipollas por instalar el piso laminado a mi sobrina, de 25 años, que no ha pasado ni un sólo día a echar una mano, a limpiar, a recoger...
Gilipollas por editar un blog de biblioteca en mi cole donde (van ya cuatro meses) nadie ha escrito artículo alguno y ni siquiera un breve comentario.
Gilipollas por editar el periódico de mi antiguo centro sin recibir ayuda alguna, antes bien, recibir críticas y sufrir envidias.
Gilipollas por interesarme en informatizar la bilbioteca del cole recibiendo no más que desdén y comentarios desvalorizantes.
Gilipollas por cumplir con mi trabajo echando más horas de las que me corresponden, pensando en lo mejor para mis alumnos.
Gilipollas por embarcarme en proyectos arriesgados y difíciles que considero que merecen la pena aunque fracasen muchas veces.

No se me escapa el peyorativo significado del término (mi suegra lo dijo en sentido coloquial y no me ofende, aunque me guardaré esta carta para cuando la jugada se tercie en el lance de la vida). Tampoco viene al caso el significado histórico de la palabrita (tiene su origen, según se cuenta, en el Sr. Gil, un antiguo alcalde de Madrid, que acudía siempre a los eventos acompañado de sus dos hijas casaderas y poco agraciadas con la esperanza de encontrar marido: "-¡Ahí va Gil y pollas!", exclamaba la gente al verlos aparecer -"pollas! equivale a mozas, igual que "pollo" equivale a joven-).

Así que asumo y dignifico el insulto: Bienaventurados los gilipollas, porque creen en lo que hacen y no en lo que prentenden los demás.

jueves, 10 de marzo de 2011

¿Crisis? ¿Qué crisis?

O soy ya muy viejo, o el país ha cambiado enormemente, o todo el mundo se ha vuelto blandengue... ¿esto es crisis? ¿y qué era entonces la vida en las décadas de los 60 y 70?

Veamos:
El fantasma del paro... de acuerdo, una tragedia.  Rondando ya los 5000000 de desempleados no podemos sino dolernos por su precariedad, por su incertidumbre... Pero, nadie realmente muere de hambre. Aún se puede acudir con garantías de ayuda a los servicios sociales, gubernamentales o no. Teniendo en cuenta que hoy día la mujer se ha incorporado masivamente al mundo laboral ¿Qué paro había en aquella época donde casi siempre trabajaban sólo los hombre -y no todos- manteniéndose la mitad de la población en las tareas del hogar?
La energía... el petróleo... ¿Quién no se sorprende de "las manías" de padres y abuelos que apagan obsesivamente las luces de la casa para no gastar? Extrapolando la situación ¿sabéis a cuánto salía el kw de la época? ¿Está tan cara la luz como entonces? ¿Y la gasolina? Este gasto mayoriamente nos lo ahorrábamos pues coche tenían muy pocos. El butano tenía que durar un mes. Al teléfono se hablaba en versión telegráfica y, si la conversación duraba más de un minuto, enseguida aparecía el comentario: -te dejo que corre el teléfono.
La comida,  los restaurantes: nunca sobraba nada. Lo cocinado se consumía siempre en su totalidad ¡Y no se te ocurriera decir a tus padres que no te apetecía o que querías otra cosa...! Quedabas encadenado a la silla de la cocina durante horas hasta que vaciabas el plato dejándolo relamido con eficiencia gatuna. Hasta mi emancipación (hacia los 18 años) nunca pisé un restaurante. Mi madre nos preparaba comida en la fiambrera, o bocadillos. Si surgía un imprevisto se compraba algo de fruta o galletas... Y cuando acudí a los restaurantes madrileños por necesidad nunca dejaba nada del menú: apuraba lo pagado aunque tuviera que reventar por la simple razón ética del no desperdiciarlo: "con el pan que tiras viviría un negrito un día entero".
La ropa... Mi madre nos compraba lo más barato del sitio más barato del barrio más humilde cuando eran rebajas y sólo si era realmente necesario. Si se trataba de algo especial, algo para lucir con cariño y orgullo, lo hacía ella misma que para ello se hizo un curso de corte y cofección. Aún recuerdo el comenario de Miguel Ángel (el hermano menor de cuatro en los que soy el primogénito) en una ocasión en que mi madre me estaba comprando una trenka: - ¡No lo compres mamá, que es muy fea y después me tocará a mí! Le esperaba a dicha prenda, como a todas, un duro recorrido por cuatro usuarios y llegaría vieja y pasada de moda a su último propietario. 
La paga. Nunca la llamábamos así, en realidad era "la propina", nombre mucho más razonable pues no teníamos derecho a paga alguna. Nos daba lo justo para una cucherías (pocas y muy seleccionadas), un indio de plástico (si era un jinete, el caballo lo comprábamos la siguiente semana) y, a veces, para la entrada del cine del barrio. lo que sobraba ¡a la hucha!
¿Electrodomésticos? Mi madre usaba para coser una singer del año 1920 que le regaló su tio cura. Era su más preciada posesión. Tele, en blanco y negro, no tuvimos hasta entrados los años 70. La radio fue el no va más de las telecomunicaciones durante muchos años. Lavadora (apenas  un motor y una bomba) era un modelo antiquísimo y se adquirió cuando todos mis hermanos ya estábamos criados: ¿Cuántos pañales hubo de lavar mi madre a mano? Porque en aquella época no había pañales desechables...
¿El trabajo? Recuerdo que, estudiando magisterio, hacía recibos por horas en el ministerio de industria a razón de 60 pts la hora. Me parecía una fortuna.
¿El consumo? Me educaron contra el desperdicio, me prepararon para la moderación, me forjaron en la dureza ante las adversidades de la vida...

¿A esto de ahora lo llaman crisis?