En el tiempo de mi aspiración a hermano marista pasé por las tres etapas:
Junior fui. Adolescente ilusionado con un ideal de superhombre.
Postulante recalé. Joven decidio a entregar mi vida por unos ideales.
A novicio no llegué. Pero iba encaminado. Poco me faltó. Alguien me abrió los ojos, con brusquedad es cierto, pero me ilumnió al fin.
En mi tránsito de aspirante llegué muchas veces al misticismo. Es fácil cuando el ambiente está tan estudiado y resuelto. Pero, ahora, recuerdo situaciones que me parecen chocantes y humorísticas: escuchar en medio de una improvisada letanía de invocaciones a la Virgen María el sensual epíteto de "hogaza churruscante" sería un botón de muestra. Pero llegando aún más lejos hubo compañeros que juraban que habían visto a la Virgen o que habían hablado con Jesucristo crucificado (remedo de "Marcelino Pan y Vino" supongo).
Incluso yo mismo, deslumbrado por los colores de las vidrieras, hipnotizado por el sonido de los cánticos, dopado de incienso, abducido por el ambiente y el grupo; llegaba a derramar lágrimas de emoción y era capaz de confesar pecados impensables y suplicar clemencia y misericordia a mi Señor. Y si no había pecados suficientes, los inventaba (los míos y los de los demás).
- De los místicos, líbranos señor.
- Ora pro novis.
lunes, 19 de diciembre de 2011
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Morriña e saudade
Morriña tengo. Siento nostalgia de las tierras gallegas. Dos años viví allí. Llegué a los 15 y partí a los 17. Tiempo suficiente para aprender a sentirla, conocerla y amarla. Fueron años preciosos de inquietud y adolescencia. Dos años estudiando en el instituto de Tui. Dos años de amistades y encuentros iniciáticos, de pandillas, de asombro ante el gran instituto, del primer amor platónico, de primeros peligros de mi recién estrenada autonomía. Mil actividades en el internado en que estudiaba: talleres, cursos de cine, de batería autodidacta, raids nocturnos, excursiones libres de adultos de tres días con sus noches por la costa gallega, campamentos volantes, autogestión del internado (como aquella conocida Ciudad de los Muchachos), periódicos murales, revista escrita trimestral, teatro, deportes... Muchos de mis intereses actuañes brotaron entonces.
Allí fue, allí pasó, meu primeiro amor. Aún oigo las palabras de aquella mociña, hija del hortelano vecino del internado, que se fijó en mí: "Quéroche moito, meu amor". Luego el tiempo y la vida se ocupó de alejarnos... Yo volví a mi Castilla, reseca y agreste. Ella quedóse entre verdes eucaliptos, prados exuberantes cercados con tapias de piedra granítica y huertos feraces. Yo contuve las lágrimas ante mis ojos secos. Ella chourou con luz bágoas da choiva.
Emprendí aventuras iniciáticas. Pasé una noche de o medo ea soidade acampado en la linde de un bosque, enfundado hasta el cuello en mi saco de dormir y agarrando un hacha por si acaso... Aquella noche soñé con bruxas y meigas, con la Santa Compaña y el lobishome. Mi terror aumentó al amanecer cuando comprobé que había un cementerio a pocos pasos de donde había acampado.
Bebíamos la vida a grandes tragos. Explorábamos estradas, coorredeiras e camiños de esta tierra sorprendente. Y también los de la vida. Tres días anduvimos de acampada sólos, sin adultos, en medio del mundo lleno de peligros y sorpresas. La primera noche nos visitaron o veniños del pueblo cercano armados con palos. Creían que éramos gitanos acampados...
¡Cómo no recordar aquel campamento volante de 10 días en que non deixou de chover! 10 días de diluvio en que los monitores (hermanos maristas) tuvieron que organizar actividades para 50 muchachos que llenaran las largas horas dentro de un almacén agrícola. No me explico como lo consiguieron, pero acabamos pasándolo muy bien.
Aún recuerda mi paladar el sabor de las uvas con pan, los dulces caquis y los nísperos recién cogidos del árbol. Muchas tardes merendábamos así. Nos daba un trozo de pan y nos enviaban a las viñas.
¿Qué fue de aquel compañero gallego, Juan Ramiro, poeta y amigo con quién compartí tantas horas, tantos versos, tantas inquietudes...?
Recreo feliz las tardes de piscina, las excursiones por las orillas del Miño, la subida al Monte Aloia, los castros de la Guardia, la playa, el mar...
Y los bosques, lo prados, los pequeños regatos... Galicia: morriña y saudade.
Adiós, ríos; adios, fontes;
adios, regatos pequenos;
adios, vista dos meus ollos:
non sei cando nos veremos.
Miña terra, miña terra,
terra donde me eu criei,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantei,
prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña do meu contento,
muíño dos castañares,
noites craras de luar,
campaniñas trimbadoras,
da igrexiña do lugar,
amoriñas das silveiras
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños antre o millo,
¡adios, para sempre adios!
¡Adios groria! ¡Adios contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conozo
por un mundo que non vin!
Deixo amigos por estraños,
deixo a veiga polo mar,
deixo, en fin, canto ben quero...
¡Quen pudera non deixar!...
Adios, adios, que me vou
herbiñas do camposanto
onde meu pai se enterrou
herbiñas que vin queitando
terriña que nos criou...
xa se oian lonxe moi lonxe
as campanas do pomar
para ai coitadiño nunca mais
han de tocar
xa se oian lonxe moi lonxe
cada bala era un delor
voume soio sin arrimo
miña terra adios adios
adios tamen queridiña
adios para sempre quizais
digoche este adios chorando
dende a beiriña do mar
non me olvides queridiña
si morro de soidas
tantas leguas mar adentro
miña casiña meu lar
Adios rios adios fontes
adios regatos pequenos
adios vista dos meus ollos
non sei cando nos veremos
non sei cando nos veremos
non sei cando nos veremos...
Rosalía de Castro, Cantares Gallegos
Jesús Marcial & Rosalía
Allí fue, allí pasó, meu primeiro amor. Aún oigo las palabras de aquella mociña, hija del hortelano vecino del internado, que se fijó en mí: "Quéroche moito, meu amor". Luego el tiempo y la vida se ocupó de alejarnos... Yo volví a mi Castilla, reseca y agreste. Ella quedóse entre verdes eucaliptos, prados exuberantes cercados con tapias de piedra granítica y huertos feraces. Yo contuve las lágrimas ante mis ojos secos. Ella chourou con luz bágoas da choiva.
Emprendí aventuras iniciáticas. Pasé una noche de o medo ea soidade acampado en la linde de un bosque, enfundado hasta el cuello en mi saco de dormir y agarrando un hacha por si acaso... Aquella noche soñé con bruxas y meigas, con la Santa Compaña y el lobishome. Mi terror aumentó al amanecer cuando comprobé que había un cementerio a pocos pasos de donde había acampado.
Bebíamos la vida a grandes tragos. Explorábamos estradas, coorredeiras e camiños de esta tierra sorprendente. Y también los de la vida. Tres días anduvimos de acampada sólos, sin adultos, en medio del mundo lleno de peligros y sorpresas. La primera noche nos visitaron o veniños del pueblo cercano armados con palos. Creían que éramos gitanos acampados...
¡Cómo no recordar aquel campamento volante de 10 días en que non deixou de chover! 10 días de diluvio en que los monitores (hermanos maristas) tuvieron que organizar actividades para 50 muchachos que llenaran las largas horas dentro de un almacén agrícola. No me explico como lo consiguieron, pero acabamos pasándolo muy bien.
Aún recuerda mi paladar el sabor de las uvas con pan, los dulces caquis y los nísperos recién cogidos del árbol. Muchas tardes merendábamos así. Nos daba un trozo de pan y nos enviaban a las viñas.
¿Qué fue de aquel compañero gallego, Juan Ramiro, poeta y amigo con quién compartí tantas horas, tantos versos, tantas inquietudes...?
Recreo feliz las tardes de piscina, las excursiones por las orillas del Miño, la subida al Monte Aloia, los castros de la Guardia, la playa, el mar...
Y los bosques, lo prados, los pequeños regatos... Galicia: morriña y saudade.
Adiós, ríos; adios, fontes;
adios, regatos pequenos;
adios, vista dos meus ollos:
non sei cando nos veremos.
Miña terra, miña terra,
terra donde me eu criei,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantei,
prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña do meu contento,
muíño dos castañares,
noites craras de luar,
campaniñas trimbadoras,
da igrexiña do lugar,
amoriñas das silveiras
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños antre o millo,
¡adios, para sempre adios!
¡Adios groria! ¡Adios contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conozo
por un mundo que non vin!
Deixo amigos por estraños,
deixo a veiga polo mar,
deixo, en fin, canto ben quero...
¡Quen pudera non deixar!...
Adios, adios, que me vou
herbiñas do camposanto
onde meu pai se enterrou
herbiñas que vin queitando
terriña que nos criou...
xa se oian lonxe moi lonxe
as campanas do pomar
para ai coitadiño nunca mais
han de tocar
xa se oian lonxe moi lonxe
cada bala era un delor
voume soio sin arrimo
miña terra adios adios
adios tamen queridiña
adios para sempre quizais
digoche este adios chorando
dende a beiriña do mar
non me olvides queridiña
si morro de soidas
tantas leguas mar adentro
miña casiña meu lar
Adios rios adios fontes
adios regatos pequenos
adios vista dos meus ollos
non sei cando nos veremos
non sei cando nos veremos
non sei cando nos veremos...
Rosalía de Castro, Cantares Gallegos
Jesús Marcial & Rosalía
martes, 13 de diciembre de 2011
Ingeniero ingenioso
| Gaudeamus igitur, iuvenes dum sumus. Post iucundam iuventutem, post molestam senectutem, nos habebit humus. | Alegrémonos pues, mientras seamos jóvenes. Tras la divertida juventud, tras la incómoda vejez, nos recibirá la tierra. |
Uno da la bienvenida al mundo de los adultos al recién llegado. Le invita, amable, a compartir los derechos y los deberes de la madurez en la convicción de que lo aceptarán orgullosos y motivados. ¡Pero, no!
Llegan los flamantes ingenieros con su título bajo el brazo. Cantan con la sonrisa ámplia el himno universitario al recoger su habilitación de manos de sus maestros y aceptan las felicitaciones, el cariño, el agasajo. Lo celebran con sus amigos, se alegran con sus iguales... pero al llegar a casa...
Al llegar a casa, a esa casa de sus padres que no piensa abandonar, se retirará a su habitación porque está cansado, porque ha quedado y debe dormir un poco para "aguantar la marcha"... Su madre limpia la casa, lava la ropa, hace la comida... Su padre trabaja, ayuda en casa, deja de estudiar su carrera soñada para atender los problemas inmediatos...
- La aspiradora está rota. ¿Hijo, puedes arreglarla?
- ¡No puedo, mamá, tengo cosas que hacer!
- Hijo, el enchufe no funciona ¿Puedes, mirarmo?
- ¡Joder, no tengo tiempo, compra otro!
- El toallero está desprendido, ¿podrías sujetarlo?
- ¡Si es que lo rompéis todo...!
Y el padre, la madre, el abuelo, los tíos... el celador, el ama de casa, el jubilado, el maestro, el funcionario... se convierten en electricistas, transportistas, fontaneros, informáticos, ingenieros a la fuerza para sacar adelante el día a día de la vida.
Nuestro ingeniero, envanecido de su impecable aplicación de la lógica, satisfecho de sí mismo, aplica una y otra vez su diagrama de flujo. Resultado final de cada proceso: "Sin problemas".
sábado, 10 de diciembre de 2011
Sintiendo en la nuca el aliento de la muerte IV: "Muerte en Gredos".
Hace unas semanas publiqué, para los íntimos, un libro de poesías de mis primeros tiempos. Una de ellas me ha traído a la memoria la trágica muerte de uno de mis maestros: El Hermano Fidel.
Iniciamos la marcha a las 5:30 de la madrugada. Turbado el sueño en tan temprana hora anduvimos torpemente por el valle hasta ascender la primera ladera en fuerte pendiente. La ruta tenía previsto pasar por el punto donde una avioneta de la base de Matacán se había estrellado hacía algunas semanas. Pasamos junto a sus restos. Nos llamó la atención que casi todos los restos metálicos eran de alumnio: chapas, tornillos... Nos llevamos algunas tuercas relucientes de recuerdo. Para entonces ya había amanecido. Nos esperaban 6 horas de marcha con dos o tres breves descansos repartidos a lo largo de la mañana. En ellos devoramos los limones que habíamos llevado al efecto. Nunca su agrio sabor me fue más placentero. Alcanzada la cuerda, en lo alto, el camino se hacía bastante llevadero. Éramos jóvenes de 14 años. Nos sorprendiamos de aguantar tan bien. Hacia las 12 llegamos a las proximidades del Almanzor. Sólo nos quedaba atacar la punta final de la pirámide. Cruzamos el estrecho paso, al borde del precipicio, que daba acceso a la cima. Nos tragamos el miedo intentando no pensar en el peligro real de que un resbalón o el vértigo nos la jugara. Y llegamos. Para cada uno de nosotros resultó una hazaña extraordinaria. Un hecho increíble que nos llenaba de satisfacción y orgullo.
No nos entretuvimos en la cima. Había que bajar hasta la laguna dejando a la izquierda las agudas crestas de Los Hermanitos. En la pradera, cerca del agua, nos esperaba "el campamento base" con la comida transportada desde la plataforma por el hermano Fidel, que conducía el Land Rober, y otro hermano más. Ámbos nos habían acercado los bocadillos (media barra de pan con un filete en medio). Aunque la carne estaba dura y tenía un cierto sabor al plástico donde se transportó y el pan pareciera chicle, a nosotros nos resultó un manjar de dioses. Tras la manzana del postre, todos nos tumbamos y dormimos, presos del cansancio. El hermano Fidel, al que los cinco kilómetros de camino de montaña desde la plataforma, no le habían satisfecho su deseo de montaña, marchó en solitario a explorar los alrededores. El tiempo, por la mañana, había sido espléndido, pero por la tarde las nubes empezaron a adueñarse de aquel cielo que cubría nuestros sueños. Despertamos justo cuando algunas gotas empezaban a caer. Recogimos y nos dispusimos a recorrer el camino que va desde la laguna a la plataforma. Sólo nos faltaba Fidel que aún no había regresado. Esperamos unos momentos, ya nerviosos, pues el cielo se encapotaba. Nos desplegamos por los alrededores llamándole a gritos. Nos acercamos al refugio y preguntamos a un grupo de montañeros que allí pernoctarían si lo habían visto. Nadie lo recodaba. Fidel no aparecía. Pensando que quizás había vuelto él solo a la plataforma y puesto que ya se hacía tarde regresamos preocupados a la plataforma mirando atrás a cada instante por si aparecía. Al llegar al aparcamiento no estaba allí. Esperamos nerviosos sin saber qué hacer. Los hermanos que nos acompañaban no se atrevían a moverse. Estaban como paralizados. Preguntábamos a todos los que iban llegando a tomar sus automóviles para regresar. Ninguno nos dio noticias sobre el hermano. Al final sólo quedaba un coche y nuestro land rover. Cuando la última pareja de excursionistas se montó en el automóvil para volver a su hotel los hermanos tenían el rostro desencajado. Los excursionistas se despedían cuando advertimos a los hermanos que eran los últimos y ya no vendrían más. Había que dar aviso. Reaccionaron un momento y pidieron a los viajeros por favor que avisaran en el puesto de la guardia civil de Hoyos de Espino y les explicaran la situación.
Se había hecho de noche. Estábamos sólos en la plataforma ya sin coches. Con el declinar de la luz las esperanzas las esperanzas de que volviera también se perdían. Fidel era el conductor, el que sabía llevar el pesado land rover donde regresaríamos al campamento. Tan sólo otro de los hermanos tenía carnet, pero apenas había conducido algún utilitario un par de veces. Presos del pánico los hermanos decidieron montarnos en el vehículo y hacerlo llegar hasta el pueblo cercano. La carretera hasta Hoyos del Espino es una carretera de montaña. En cada curva, en cada frenazo, el corazón se nos salía del pecho. Finalmente paramos al lado del parador. Allí entramos todos y esperamos sentados en las mesas mientras los hermanos, nerviosos, explicaban al señor de la barra lal situación. Llegó la guardia civil y lo primero que hizo fue echar una bronca a los compungidos hermanos. Luegos se sucedieron las llamadas por teléfono, la llegada de más números de la benemérita... Alguien llegó desde el campamento para llevarnos de vuelta a los pequeños juniores. Los hermanos se quedaron conjurando su miedo y tratando de ayudar.
No recuerdo si dormí aquella noche. Supongo que el cansancio puede incluso con la pena y el miedo. No sé tampoco cómo se organizó exactamente la búsqueda.: ¿Empezaron esa misma noche? ¿Volvió la guardia civil para recorrer buscando a oscuras por los alrededores de la laguna?... Nosotros terminamos unos pocos días después nuestro último campamento en Navalguijo. Durante semanas se buscó al hermano Fidel sin encontrarle. Recuerdo el impacto mediático del suceso. Los maristas movilizaron numerosos grupos de búsqueda. El grupo de submarinistas de la Guardia Civil inspección las profundidades de la laguna. Pérez de Tudela, famoso alpinista ganador del premio "Un millón para el mejor" estuvo allí poniéndo su experiencia a disposición de las cuadrillas de búsqueda. Se observó detenidamente el vuelo de los buitres para localizar posibles cadáveres entre las rocas. No apareción. Fue dado oficialmente por desaparecido y nosotros, los pequeños escaladores, tuvimos que declarar ante la guardia civil en el curso siguiente, ya en Tuy, Pontevedra.
Dos meses después, un grupo de excursionistas, divisaron un brazo que asomaba entre la nieve de un nevero que se derretía. Había encontrado el cuerpo congelado del hermano. Posiblemente había resbalado en una de las rocas húmedas por la lluvia y se había precipitado sobre un retal de nieve que le engulló.
Fidel
Bajan ya por la montaña
sin ansias, sin fuerzas, sin voz.
Un reloj marca la hora:
las dos.
Descansan bajo la cumbre.
No hay ganas, sueño tal vez.
Un reloj marca la hora:
las tres.
Unos han comido ya,
otros están reposando,
un reloj marca la hora:
las cuatro.
La expedición se pone en marcha.
Sopla el viento otra vez.
Sólo un hombre nos falta.
Le llamamos, gritamos: ¡Fidel!
Todas las voces de acuerdo:
a la una, a las dos, a las tres:
¡Fidel!, ¡Fidel!, Fi… del…!
Las voces se pierden
en las crestas caprichosas.
Luego se tornan murmullos.
Después quedan silenciosas.
Queda retumbando el viejo eco
rebotando en las gargantas
de sus cumbres religiosas.
Solo queda el viento seco
que azota las peñas y desgarra
entre silbidos los restos de su honda.
Ha llegado el cielo negro
que oscurece las rocas y maltrata
al lago con sus aguas tormentosas.
¡Fiero lago, maldito lago:
Te odio!
¡Juagado y condenado,
Te abandono!
¡Peñas, traidoras peñas,
oscuros pozos!
¡Grieta, profunda grieta,
estrecho foso!
La lengua de un glaciar se va acercando
A la tumba donde se entierra un santo.
Dime montaña: ¿Cómo es la muerte?
Dime sincera: ¿Se la merece?
Todos le vimos marchar
caminando solo
su senda se ha de manchar
de sangre y lodo.
- No te vayas hermano-
el fondo del alma le decía.
Y respondía:
- Dios me lleva de la mano.
Traidor fue este monte desde el día
que un moro le visitó
y descubrió sus delicias.
La vista el poderoso Almanzor
del lago al monte dirigía
y en mitad de la mirada
gritó su voz que decía:
- Aquí morirá otro hombre
solo, sin compañía.
No intentes pisar donde
no sabes, sería
tu muerte pronta,
de nada te serviría
pues hay una blanca fosa
donde se pierde la vida.
Y llegó la expedición.
Logro lo que se proponía.
A lo lejos un land-robert
y la cabina vacía.
- ¿No ha llegado aún?
Esta pregunta se haría
Muchas veces. El día,
cigarro a cigarro,
se despedía.
Llegó temprana la noche
nuestra angustia era infinita.
A la mañana siguiente
en marcha la comitiva:
algunos guardias civiles
conducidos por los guías.
Buscaron por todas partes,
no hubo descanso ese día;
Miraban todos al cielo:
los buitres no se reunían.
Con las sombras de la noche
se abandonó la batida.
Primo pequeño que llora,
primo mayor se perdía.
Buscaron por todas partes
de nuevo se acabó el día
y en lo oscuro de la noche,
las esperanzas perdidas,
primo pequeño que llora:
Fidel ya no existía.
Silencio en las altas rocas.
Silencio de muerte blanca.
Silencio, que un compañero,
allá descansa.
Caballos, ¡buscadle al alba!
Compañeros ¡a la marcha!
Buscadle por los rincones
de los valles y majadas,
preguntadles a los buitres
dónde su vida se acaba.
Más de cien le están buscando.
Los gritos se van callando.
La nieve resplandeciente
le oculta bajo su velo.
Tumba en suave pendiente
para llegar pronto al cielo.
Hermano Fidel Fernández
de verdad que te quería.
Y no sé cómo expresarlo
sin decírtelo en poesía.
Tú, recuérdame,
Discípulo tuyo fui un día.
Y después de la agonía
espérame, que un día,
recibirás en el cielo
mi alma y mi poesía.
Etiquetas:
biográficas,
muerte,
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poesía,
sentimientos
martes, 6 de diciembre de 2011
Sintiendo en la nuca el aliento de la muerte V "En el Pantano de San Juan".
El grupo de compañeros del curso de adaptación que estudiamos psicología en Somosaguas decidimos reunirnos de vez en cuando y recrear las viejas amistades, así que decidimos realizar una excursión al pantano de San Juan.
Sobre la playa fluvial dejamos nuestras cosas y penetramos en el agua alborozados salpicando y corriendo por la orilla. Después nos fuimos alejando conentrándo cada cual en algún propósito particular. Unos decidieron alquilar una barca y con ella navegaron hasta el centro del pantano. Yo quise probarme a cruzarlo y llegué hasta la otra orilla con bastante esfuerzo. Estuve breves instantes al otro lado y decidí volver enseguida.
Si en la ida las fuerzas fueron suficientes, en la vuelta, con el cansancio acumulado no auguantaba ya más cuando aún no había llegado a la mitad. Comencé a preocuparme seriamente al ver que las fuerzas no me respondían. Decidí descansar haciendo la plancha, y lo conseguía por momentos, pero el pánico hacía que quisiera volver cuanto antes. Los compañeros de la barca no estaban lejos. Les hice gestos y les grité que me ayudaran, que me ahogaba... Ellos reían y me animaban. Pero no se acercaban... Desesperado continué nadando penosamente hasta que alcancé de nuevo la orilla con la vista nublada y el corazón en un puño. Nada más pisar la arena vomité. Entonces acudieron a ayudarme los de tierra firme.
Después cuando desembarcó la marinería de la barca y me vieron postrado y con mala cara, se miraron sorprendidos: ¡Pero si creíamos que lo hacías en broma!
Sobre la playa fluvial dejamos nuestras cosas y penetramos en el agua alborozados salpicando y corriendo por la orilla. Después nos fuimos alejando conentrándo cada cual en algún propósito particular. Unos decidieron alquilar una barca y con ella navegaron hasta el centro del pantano. Yo quise probarme a cruzarlo y llegué hasta la otra orilla con bastante esfuerzo. Estuve breves instantes al otro lado y decidí volver enseguida.
Si en la ida las fuerzas fueron suficientes, en la vuelta, con el cansancio acumulado no auguantaba ya más cuando aún no había llegado a la mitad. Comencé a preocuparme seriamente al ver que las fuerzas no me respondían. Decidí descansar haciendo la plancha, y lo conseguía por momentos, pero el pánico hacía que quisiera volver cuanto antes. Los compañeros de la barca no estaban lejos. Les hice gestos y les grité que me ayudaran, que me ahogaba... Ellos reían y me animaban. Pero no se acercaban... Desesperado continué nadando penosamente hasta que alcancé de nuevo la orilla con la vista nublada y el corazón en un puño. Nada más pisar la arena vomité. Entonces acudieron a ayudarme los de tierra firme.
Después cuando desembarcó la marinería de la barca y me vieron postrado y con mala cara, se miraron sorprendidos: ¡Pero si creíamos que lo hacías en broma!
Walden 3
Seis años antes de aprobarse la Constitución Española, el dos de noviembre de 1972 en la ciudad de Tuy y después de un largo debate, un grupo de 90 jóvenes entre 14 y 16 años decidimos fundar una ciudad modelo. Ese día el recién elegido alcalde de nuestra ciudad recibió una paloma de papel en la que podía leerse: "Inauguración en Tuy de una nueva ciudad. 1972". Y a partir de ese momento comenzó una experiencia inolvidable.
Hay que precisar que el grupo de jóvenes que convivíamos en aquel internado formábamos la promoción de juniores de las provincias maristas de Castilla y León que aspirábamos a formar parte en el futuro de la comunidad marista. No era exactamente como "ir para cura", pero se le parecía bastante.
Hay que aclarar, a su vez, que la idea de "la ciudad" debía sonar bastante rara, incluso escandalosa, a algunos de dentro y de fuera de los muros del viejo juniorado. Detrás de la gestación de esta original fórmula estaban las ideas pedagógicas del movimiento de Escuelas Democráticas, entre ellas la de Summerhill, escuela inglesa fundada en 1921 por Alexander Sutherland Neill. También era popular entonces la Ciudad de los Muchachos fundada por el Padre Silva en Ourense (Benposta), en 1956. Seguramente también era conocida la película homónima de Norman Taurog y protagonizada por Spender Tracy en 1941. Había pues ya un caldo de cultivo propicio: sin embargo, aplicarlo a la educación de jóvenes aspirantes a hermanos maristas era una audacia inconcebible.
Hubo de ser la personalidad y ganas de hacer algo nuevo del grupo de hermanos formadores a cuyo frente se encontraba Miguel Ángel Santos Guerra las que, sostenidas por las teorías pedagógicas recién estudiadas, decidieran poner en práctica esos conocimientos aplicándolos a este grupo que aquí veis cuyas vidas podían cocinarse al fuego lento de las rutinas y el trabajo o bien a la peligrosa presión de la olla de vapor.
Así que se convenció a quién fuera preciso, se abogó y razonó a quien mandara en semejantes cuestiones y, con grandes reparos seguramente, se concedió el nihil obstat al experimento.
Así pues, aquel 2 de noviembre, se inauguraba oficialmente Walden 3: ciudad joven. Atrás quedaban largas sesiones (a veces apasionantes, a veces tediosas) de discusiones, propuestas, votaciones... Por la fecha de comienzo del curso deduzco que fueron casi dos meses de maratoniana preparación democrática. El hermano Miguel Ángel nos dio un curso rápido (¡Qué falta hacen hoy en día!) de normas y habilidades parlamentarias. Allí aprendimos el significado de: "Moción de orden", "Intervengo por alusiones" , "Punto de información"... Aquello funcionaba. Nunca he visto en una asamblea una dinámica tan organizada como entonces. Teníamos un extenso programa de tratamiento parlamentario: elecciones de alcalde, teniente alcalde, jueces, concejales, nombre de la ciudad, bandera, lema, insignia, himno, leyes... Con el peso de las sesiones los duros bancos se hacían insufribles pero todos participábamos con ilusión y comprobábamos asombrados cómo un tema tras otro se solventaban con nuestra activa participación.
Hoy día, ya sé que había un mucho de truco, un algo de pirata en todo aquel planteamiento. La elección de temas, el orden del día, la moderación en intervenciones y comentarios, las intervenciones oportuna, la última palabra... Los hermanos desplegaban su prestidigitación y su autoridad moral, si algún asunto se volvía escabroso o excesivametne polémico para los objetivos finales del juniorado. (Tampoco es muy diferente de un parlamento nacional actual).
En los dos años que permanecimos en Tuy se fundaron consecutivamente dos ciudades: Walden 3 (con claras alusiones al clásico de la literatura americana Walden de Thoreau y a la novela utópica Walden 2, de Skiner) y Edelweis (mítica flor alpina que sobrevive en las cumbres). "Creemos el hombre nuevo", canción del grupo Aguaviva sobre un poema de Rafael Alberti fue nuestro primer himno, el año siguiente adoptamos "Gritaré" de Ricardo Cantalapiedra. También determinamos cómo serían las banderas. La insignia de ambas ciudades fue la flor de edelwais. Álguien hizo un bello diseño del que se encargaron copias para todos. Era una insignia preciosa, lástima que no la conserve. Incluso se confeccionó un sello con su imagen... Incluso teníamos oración propia la "Oración del Ciudadano de Walden 3", que aún conservo.
Unos años después de abandonar aquella ciudad tomé un bolígrafo y unos folios y me propuse plasmar lo que recordaba de su funcionamiento. Los tengo delante de mí. Sobre el verde pálido la letra menuda y desgarbada de aquella época y una exposición bastante detallada de su funcionamiento. Estoy editando una págiana especial sobre sobre todo ello. Aparecerá en breve.
En el día de hoy, 32 aniversario de Nuestra Constitución Española, rindo un homenaje a aquel movimiento ciudadano que nos hizo vivir intensamente un modelo de ciudadanía ejemplar (dentro de lo que podía esperarse).
Ayer, sustituyendo a un profesor en una clase de 5º de primaria, me tocó impartir Educación para la Ciudadanía: asignatura imprescindible a la que no se aprecia lo suficiente y se rechaza desde algunos sectores. Incluso es relegada a la última hora del horario escolar. ¡Qué distinto me parece todo comparado con aquellos años de responsabilidad y compromiso! Hoy convoco al espíritu de aquellos 90 ciudadanos. Tenemos que intentar arreglar esto:
¡Creemos el hombre nuevo, cantando;
el hombre nuevo de España, cantando;
el hombre nuevo del Mundo, cantando!
PAGINA ESPECIAL: un resumen de su organización y funcionamiento en página especial y un enlace a documento PDF con artículos de las revistas y documentos relevantes. Espero que aviven viejos y agradables recuerdos.
jueves, 1 de diciembre de 2011
Mis pequeños maestros
Yo trabajo de maestro. Mi deber es enseñar a los niños, pero en realidad los maestros son ellos. Yo aprendo. Me enseñan cómo enfrentarse a la vida y a la muerte. Me dan lecciones de valor, de ilusión por vivir. Me demuestran en cada instante cómo reconocer el valor de las cosas sencillas, cómo distinguir lo importante de lo accesorio en el texto de la vida.
Su cole es su casa. Yo acudo allí de falso maestro ya que, como digo, lo más importante me le enseñan ellos. Oficialmente se llama Asistencia Domiciliaria. He tenido niños con diferentes problemas: a dos de ellos les pilló un autobús (a uno literalmente por encima de la pierna), otros convalecían de diversas y dolorosas operaciones óseas, una pequeña con operación de corazón, otra con una rara enfermedad que le obligaba a prevenir las fatales infecciones quedándose en casa eternamente, otra con una pierna amputada y problemas en las extremidades, otros... Actualmente tengo tres alumnos con problemas en la sangre. Dos padecen una leucemia y otro sufre una rara aplasia medular. Dos de ellos lo están pasando muy mal.
Ayer visité a uno de ellos. Le vi desganado, negativista... De repente, en medio de la sesión, ha estallado en llanto. Me había enfadado con él. Quise ponerle los puntos sobre las íes. Empezó a sollozar: "Es que no me concentro, no puedo, estoy pensando todo el tiempo en lo que me pasa. No puedo pensar en otra cosa. Mi médula no funciona. No responde. El médico se extraña de que no tenga más neutrófilos. Me han metido una quimio muy fuerte y nada. Está mal. Tengo miedo de que no puedan hacerme el tranplante. Tengo un donante que es compatible al 100%, los otros menos: ¿y si el donante no quiere? ¿Y si es de cordón umbilical y los padres lo quieren para su hijo? Pueden echarse atrás y ¿qué hago yo? Me puedo morir. En Rumanía me habría muerto. Allí los hospitales son muy malos y tienen cucarachas. Yo quiero que me trasplanten la médula e ir al instituto. Tengo miedo de que me rechacen y se rían de mí. Algunos amigos míos se han reído de mí: dicen que estoy gordo, que me ha salido mucho pelo, que me han salido tetas... Echan una carrera para darme envidia y yo no puedo, estoy muy débil. Bajo al parque y me siento en un banco a ver a los niños jugar y yo no puedo. No tengo fuerzas. Ya desde pequeñito, a los cinco años, yo me encontraba mal. Me cansaba, me dolía la cabeza, y por eso suspendía en el cole, empecé a ir mal. Si me hago el transplante luego me ponen una quimio muy fuerte. Se me caerá el pelo. ¿Porqué me ha salido pelo en la cara, en las orejas? Yo antes no era así.Cuando voy por la calle y la gente me ve con mascarilla me pregunta qué me pasa y cuando se lo cuento se apartan de mí porque creen que es contagioso..."
Daved, con cuatro meses en tratamiento, es ya una enciclopedia en hematología. Me explica con precisión los valores anómalos de las analítica: "Tengo sólo 5000 hematíes por mm cuadrado cuando lo normal son 15000, y mis plaquetas siguen muy bajas. Tengo hemorragias en la nariz, tengo que avisar a mi madre cuando las tengo). Tengo muchas petequias. No me suben los neutrófilos. El médico me dice que es raro con la estimulación de médula que me han puesto... Mi amigo Antonio se ha quedado tonto. Le operaron del cerebro y se ha quedado tonto."
Y yo le cuento mil historias que se me ocurren. Le hablo, le hablo... gracias a Dios me vienen a la memoria alguna anécdotas que contarle. Le alivian. Le hacen olvidar. Le hablo de su amigo Rafa el tontolhaba que se ríe de él: esos no son amigos... le aseguro que sus compañeros de clase parecen chicos estupendos y su profe majísima... Le hablo de otros alumnos que tuve: de la increíble Carla con sus manos de cuatro dedos y su pierna ortopédica después de amputarla por un tumor; todo un carácter que, cuando se enfadaba con el médico que la operó, le exigía que le devolviera la pierna; de la pobre Juani que tiene 3 vértebras machacadas por leucemia y principio de diabetes y ahí está con sus ganas de vivir, de Alejandro que se quedó pelón pero que ahora anda bien listo para engañar a su profe de asistencia diciendo que va a beber agua cuando lo que quiere es subirse a la encimera de la cocina y alcanzar la caja de las galletas...
Él tiene miedo de que le rechacen, de que le vean como un bicho raro. A mí me parece que tiene un agradable aspecto. Hasta es guapo. Tiene unos hermosos ojos entre azules y grises, largas pesañas, un pelo castaño lleno de reflejos dorados y, sí ahora se ve gordo, es quizás porque antes era muy delgado. A día de hoy tiene los rasgos compensados. Tendrá éxito entre las chicas, seguro. Además es comunicativo y simpático.
Ayer vió en vídeo online los chicos de la "Planta 4º". Le gustó. Yo le había hablado de ella. Sonrió al contarme la escena "del pase" con la pierna ortopédica...
Así pasamos el resto de la sesión... Al final le propuse el juego de adivinar el número (un juego de potencias de dos que tenia preparado). Mostró un reconfortante interés. Cuando lo aprendió fue enseguida a enseñárse lo a su madre. Ya más tranquilo, me despedí deseándole suerte: mañana posiblemente le comuniquen los resultados de las útlimas punciones de médulas y de ella dependerá prolongar y aumentar la quimio, preparar el trasplante... Mientras bajaba las escaleras de su casa deseé que esa noche descansara bien. Los últimos días apenas había dormido obsesionado con su enfermedad. La última noche le invadieron terrores nocturnos pensando en que le introducían en en la cámara del escaner...
Llego a casa triste, apenas aliviado por haber contribuído a que se relajara un momento y se animara un poco. Esta noche, antes de acostarme, rezaré una oración al Dios de los ateos por Daved.
Su cole es su casa. Yo acudo allí de falso maestro ya que, como digo, lo más importante me le enseñan ellos. Oficialmente se llama Asistencia Domiciliaria. He tenido niños con diferentes problemas: a dos de ellos les pilló un autobús (a uno literalmente por encima de la pierna), otros convalecían de diversas y dolorosas operaciones óseas, una pequeña con operación de corazón, otra con una rara enfermedad que le obligaba a prevenir las fatales infecciones quedándose en casa eternamente, otra con una pierna amputada y problemas en las extremidades, otros... Actualmente tengo tres alumnos con problemas en la sangre. Dos padecen una leucemia y otro sufre una rara aplasia medular. Dos de ellos lo están pasando muy mal.
Ayer visité a uno de ellos. Le vi desganado, negativista... De repente, en medio de la sesión, ha estallado en llanto. Me había enfadado con él. Quise ponerle los puntos sobre las íes. Empezó a sollozar: "Es que no me concentro, no puedo, estoy pensando todo el tiempo en lo que me pasa. No puedo pensar en otra cosa. Mi médula no funciona. No responde. El médico se extraña de que no tenga más neutrófilos. Me han metido una quimio muy fuerte y nada. Está mal. Tengo miedo de que no puedan hacerme el tranplante. Tengo un donante que es compatible al 100%, los otros menos: ¿y si el donante no quiere? ¿Y si es de cordón umbilical y los padres lo quieren para su hijo? Pueden echarse atrás y ¿qué hago yo? Me puedo morir. En Rumanía me habría muerto. Allí los hospitales son muy malos y tienen cucarachas. Yo quiero que me trasplanten la médula e ir al instituto. Tengo miedo de que me rechacen y se rían de mí. Algunos amigos míos se han reído de mí: dicen que estoy gordo, que me ha salido mucho pelo, que me han salido tetas... Echan una carrera para darme envidia y yo no puedo, estoy muy débil. Bajo al parque y me siento en un banco a ver a los niños jugar y yo no puedo. No tengo fuerzas. Ya desde pequeñito, a los cinco años, yo me encontraba mal. Me cansaba, me dolía la cabeza, y por eso suspendía en el cole, empecé a ir mal. Si me hago el transplante luego me ponen una quimio muy fuerte. Se me caerá el pelo. ¿Porqué me ha salido pelo en la cara, en las orejas? Yo antes no era así.Cuando voy por la calle y la gente me ve con mascarilla me pregunta qué me pasa y cuando se lo cuento se apartan de mí porque creen que es contagioso..."
Daved, con cuatro meses en tratamiento, es ya una enciclopedia en hematología. Me explica con precisión los valores anómalos de las analítica: "Tengo sólo 5000 hematíes por mm cuadrado cuando lo normal son 15000, y mis plaquetas siguen muy bajas. Tengo hemorragias en la nariz, tengo que avisar a mi madre cuando las tengo). Tengo muchas petequias. No me suben los neutrófilos. El médico me dice que es raro con la estimulación de médula que me han puesto... Mi amigo Antonio se ha quedado tonto. Le operaron del cerebro y se ha quedado tonto."
Y yo le cuento mil historias que se me ocurren. Le hablo, le hablo... gracias a Dios me vienen a la memoria alguna anécdotas que contarle. Le alivian. Le hacen olvidar. Le hablo de su amigo Rafa el tontolhaba que se ríe de él: esos no son amigos... le aseguro que sus compañeros de clase parecen chicos estupendos y su profe majísima... Le hablo de otros alumnos que tuve: de la increíble Carla con sus manos de cuatro dedos y su pierna ortopédica después de amputarla por un tumor; todo un carácter que, cuando se enfadaba con el médico que la operó, le exigía que le devolviera la pierna; de la pobre Juani que tiene 3 vértebras machacadas por leucemia y principio de diabetes y ahí está con sus ganas de vivir, de Alejandro que se quedó pelón pero que ahora anda bien listo para engañar a su profe de asistencia diciendo que va a beber agua cuando lo que quiere es subirse a la encimera de la cocina y alcanzar la caja de las galletas...
Él tiene miedo de que le rechacen, de que le vean como un bicho raro. A mí me parece que tiene un agradable aspecto. Hasta es guapo. Tiene unos hermosos ojos entre azules y grises, largas pesañas, un pelo castaño lleno de reflejos dorados y, sí ahora se ve gordo, es quizás porque antes era muy delgado. A día de hoy tiene los rasgos compensados. Tendrá éxito entre las chicas, seguro. Además es comunicativo y simpático.
Ayer vió en vídeo online los chicos de la "Planta 4º". Le gustó. Yo le había hablado de ella. Sonrió al contarme la escena "del pase" con la pierna ortopédica...
Así pasamos el resto de la sesión... Al final le propuse el juego de adivinar el número (un juego de potencias de dos que tenia preparado). Mostró un reconfortante interés. Cuando lo aprendió fue enseguida a enseñárse lo a su madre. Ya más tranquilo, me despedí deseándole suerte: mañana posiblemente le comuniquen los resultados de las útlimas punciones de médulas y de ella dependerá prolongar y aumentar la quimio, preparar el trasplante... Mientras bajaba las escaleras de su casa deseé que esa noche descansara bien. Los últimos días apenas había dormido obsesionado con su enfermedad. La última noche le invadieron terrores nocturnos pensando en que le introducían en en la cámara del escaner...
Llego a casa triste, apenas aliviado por haber contribuído a que se relajara un momento y se animara un poco. Esta noche, antes de acostarme, rezaré una oración al Dios de los ateos por Daved.
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