martes, 23 de septiembre de 2014

Podemos... pero no sabemos.



- ¿Te presentarás al examen que te falta?
 -No sé
¿Has buscado piso para el próximo curso?
- Algo he mirado.
- ¿Pero has llamado?
- No...
- ¿Piensas venir a casa el fin de semana?
- Ya veremos...
- ¿Vendrás con nosotros al pueblo?
- No sé...

Así, un día tras otro, sin decidirte, sin comprometerte. Podrías, ¡claro que podrías!, pero nunca sabes  nada. Eres el Peter Pan del País de la Inmadurez, un habitante de la eterna adolescencia, el  monje contemplativo del Templo del Sagrado Espejo donde te miras. Pasas el tiempo subido en tu torre de marfil mientras la lluvia del tiempo deshace sus cimientos. Estás ya sobre las nubes; el día que quieras  bajar a la puerta y dar un paso te encontrará con el vacío.

Nada debes a los demás: - ¿Para qué eres padre? ¿Para qué eres abuelo? - espetas a tus familiares. No tienes la obligación del amor, ni del respeto, ni de la verdad... acaso el fastidio de tener que pedir, la molestia de contestar de vez en cuando un "no sé". No tienes responsabilidad jurídica en el contrato de la vida.

Asistes entusiasmado a los mítines de Podemos. Estás encandilado con la oratoria, con la liturgia revolucionaria contra la "La Casta". ¡Qué bien tener  unos enemigos tan definidos! Así te gusta el mundo, en blanco y negro. No te das cuenta de que tú mismo perteneces a una "casta de privilegiados": los que se ausentan un curso entero de casa de sus padres trabajadores para estudiar en una de las ciudades más caras y caóticas, los que disponen de sus 24 horas para  cursar una carrera fácil que no llegas a aprobar ni en septiembre pese a tus promesas, los que no tienen que dar explicaciones a nadie pero sí pedirles el dinero de cada mes, insinuarles que vengan a recogerte porque tienes demasiado equipaje, los que niegan explicaciones a la  propia madre que los parió... Eres inteligente para los sofismas, estúpido para la vida.

¿Qué sabes tú de los años de plomo? ¿de los grises? ¿de los trabajadores? Tú, un privilegiado que juegas a defender a los proletarios... A ti se refería un Pasolini profético en su memorable invectiva contra los estudiantes del 68.  ¿Acaso no puedes considerarte un burguesito hijo de papá?

Puedes, pero no sabes. Ni aprendes. ¡Pobre de ti! ¡Pobres de nosotros que te queremos! ¿Eres capaz de entender esto?

lunes, 22 de septiembre de 2014

Remember project


¿Quién no ha preguntado alguna vez por un viejo conocido? ¿Quién no ha buscado aquella canción que le emocionó? ¿Quién no se entusiasma ante una fotografía que creía perdida? ¿Quién no se sorprende de un recuerdo completado por un relato preciso escrito por otra persona?...

Exista ahora un medio maravilloso que nos refresca la memoria con datos sorprendentes. Internet con su inmenso poder para almacenar datos, fotografías, relatos, música... pone a nuestra disposición la biblioteca de los recuerdos mundiales (con sus falsedades y trampas incluídas). Pronto fagocitará las bibliotecas en papel, cuyo escaneo avanza a buen ritmo mientras que las bibliotecas audiovisuales ya casi están completamente a su disposición. Al tiempo desarrolla procedimientos de búsqueda cada vez más eficientes. 

Aún hay cosas que escapan a las memorias de silicio. Son difíciles de recuperar, por ejemplo, antiguas canciones de las que apenas quedan vinilos, fotos antiguas (auténticas joyas en la actualidad casi colapsada por las imágenes de móviles y su almacenamiento masivo en la red), las colecciones  particulares de aquellos que aún quieren mantener la privacidad, datos reservados o secretos... pero en cuestión de contenidos públicos o mediáticos se indexa todo en tiempo real. 

Así que, armado de este potente instrumento, me embarco a veces en el estimulante proyecto de "recordar". Puedo citar los tesoros que he encontrado; tesoros personales que a otros dejarán indiferentes pero que a mí me emocionaron. 

Remember project

Target 1: "Conseguir imágenes y noticias de los lugares donde viví mi juventud: Juniorados de Miraflores y  Arévalo,  campamento marista de Navalguijo, Juniorado e instituto de Tuy"

Respecto a Miraflores, en Burgos,  casi nada queda de aquellos años en que yo estudié allí (1967-68). Pero pude conseguir algunas fotos del archivo del fotógrafo local FEDE de sus patios y del enorme frontón. También conseguí fotos de diversas épocas de su espléndida huerta ¡y de la piscina!, la  primera en que me bañé y donde aprendí a nadar...
Pese a la pobreza de resultados para Arévalo (¡qué poco datos quedan de la  presencia marista en aquella ciudad!) encontré cosas muy curiosas: en google maps unas fotos aéreas estupendas del edificio donde estuve interno dos años y los alrededores, en blogs locales referencias a las tortugas fósiles gigantes que encontraron en un arenal los juniores y que ahora se esponen en un museo de Barcelona...
Sobre Navalguijo aparecen incluso videos en YouTube pero son de tiempos actuales. Casi nada de aquella época en que aún no estaba construído el edificio que hace las veces de comedor, cocina y dormitorio. Por supuesto ni la más mínima referencia al antiguo emplazamiento, al otro lado del pueblo, camino de las Chorreras donde un pequeño generador movido por el riachuelo producía luz para una única bombilla. Las fotografías de los lugares a los que tantas veces acudimos de excursión los muestra exactamente como los recordaba. A propósito de la muerte en la las proximidades del Almanzor de uno de los hermanos en una ruta en la que participé, Fidel Frenández, encontré referencias en algunas hemerotecas. 
Del Juniorado de Tuy encontré muy poco. Casi todo en revistas maristas con artículos de hermanos que se reunían para celebrar algún aniversario. Pero sus relatos estimularon mis recuerdos haciéndome revivir muchas de aquellas experiencias. Algunos personajes, ya en el olvido, revivieron de nuevo en mi memoria. Hoy en día, el viejo juniorado, está remozado y ampliado y, en sus dependencias, se ubica un colegio moderno con una gran actividad. Me pregunto si los que allí trabajan y estudian conocen la historia del edificio. Guarda, os lo aseguro muchas historias dentro de sus muros. Hace algún tiempo encontré  un blog de la siguiente generación de juniores (años 76-78) que estudiaron y vivieron allí: me entusiasmó su colección de fotografías (las hacíamos  y revelábamos nosostros mismos en un pequeño laboratorio, y eso se nota en las imágenes). Me apresuré a bajármelas. Yo tengo muchas similares que también compartí en la red. 
El instituto, cuyos recuerdos son borrosos en mí y de cuyo paso apenas guardo el boletín de notas, me deparó una agradable sorpresa: un grupo de antiguas alumnas de la época habían editado un blog en el que colgaron numerosas fotografías. No salía directamente en ninguna pero reconocí muchos rostros en ellas. 

Target 2: "Volver a escuchar las canciones de mi vida"

La primera canción escuchada, cuando bebé, de la que tengo constancia fue "La cinta del pelo". Esta canción del folklore leonés, también conocida en tierras de Palencia me la cantaba mi padre cuando era bebé y la volví a escuchar con gran satisfacción 55 años después en varias versiones. Me emocionó la cantada por un no profesional con ayuda de una guitarra , me pareció mucho más auténtica, quizás por alguna lejana reminiscencia infantil.
Los villancicos de mi infancia los he ido recuperando poco a poco.  Hay multitud de grupos y versiones. Yo prefiero las nítidas versiones cantadas por niños sin instrumentación exagerada. Hace algunos años edité un karaoke de 20 de los más famosos con música midi y la lera. Me entretuve en buscar las mejores versiones y cantarlas a pleno pulmón frente al ordenador y la TV.
La vida sigue igual, de Julio Iglesias no me costó mucho localizasrla. Hay muchas videos de la misma en YouTube. Yo prefiero las grabaciones más antiguas. Esta canción fue la que elegí para un concurso en el internado de Miraflores. 
"Cinco letras". Una espinita de frustración tengo clavada a propósito de este tema. He conseguido alguna referencia a la misma e incluso parte de la letra; pero la música imposible. Aparece como título de muchísimos temas, pero ninguna es la canción original dedicada a la "madre" y que canté con gran sentimiento en Arévalo el día de las famillias. 
"San Bernardino". Otra de mis actuaciones de solista. La conseguí en You Tube. hay diferentes versiones, la que me interesaba es la de Los Mismos. 
"La Cenicienta". Quería reescuchar esta vieja canción de Fórmula V a la que acompañé innumerables veces a la bateriá (estaba aprendiendo). Aparece en YouTube con diferentes calidades e imágenes. 
"Todo está en los libros" era la música de presentación  de un antiguo programa homónimo en TV. El tema no se comercializó  por lo que sólo conserva el original televisión española. Circula por ahí una fragmento que utilicé como sintonía del blog de la biblioteca, pero me gustaría tener la versión completa.
"Cine" de Eduardo Aute, al igual que la anterior, fue la sintonía de un programa dedicado al séptimo arte. También se puede conseguir un fragmento en internet.

Y muchos álbunes, incluso discografías completas, de cantantes y músicos adorados en mi niñez y juventud he conseguido en la red. No pienso deciros cómo...

Target 3: "El pueblo de Ayuela de Valdavia"

Las noticias, recuerdos, historias, fotografías... todo sobre este pequeño pueblo de Palencia, cuna de mis padres, lo he ido recopilando de internet. He llegado a crear un archivo bastante grande que ya se hace difícil de manejar. Como curiosidad localicé y publiqué (no estaban subidas a la red) las "Coplas a la Virgen de Rabanillo" que cuentan un altercado sangriento entre mozos de dos pueblos en la romería de dicha virgen hace casi un siglo. Por mi parte colaboré con viejas grabaciones realizadas por mi tío a varios personajes del pueblo, creo que todos ya fallecidos. 
Con ayuda de google books he localizado interesantes estudios publicados sobre personajes o historia  de la localidad. 
Con ayuda de las hemerotecas en red, he recopilado curiosas noticias y datos de la localidad: desde accidentes de tráfico, hasta incidentes en las guerras carlistas en la zona. 
Todo esto lo he recopilado y publicado en una  página web y luego en un blog dedicado a la localidad. 

Target 4: "Burgos en la memoria"

Han sido frecuentes mis búsquedas en internet de noticias, narraciones y fotografías del burgos de mi infancia. La mejores memorias, aquellas que hablaban de la vida de la chiquillería, mi propio barrio e incluso mi colegio el Liceo Castilla. Para el colegio descubrí una estupenda página a cargo de antiguos alumnos: sus colecciones de anécdotas y fotografías es impresionante. Acceder a ella es un viaje en el tiempo hacia las lejanas costas de la infancia. Para la ciudad lo mejor fue encontrar las memorias de un personaje que contaba la vida de los niños de entonces: ¡fabulosas!, y para las imágenes la estupenda cuenta de facebook "Burgos en la memoria" donde se recopilan día a día miles de fotos antiguas con breves comentarios. Es una cuenta colaborativa, casi una wiki, donde cada uno sube sus propias fotos. Depara sorpresas impensables a los visitantes. Varias de sus fotos las he usado en mi blog.

  Hay muchos otros objetivos que sería largo relatar: desde encontrar amigos, localizar viejos conocidos de mi madre, seguir a algún viejo profesor... En el "Día Mundial del Arzheimer", que es la fecha en la que escribo esta entrada, subo a mi blog este proyecto de añoranzas y recuerdos. Antes de que el olvido los arrase definitivamente. 

domingo, 21 de septiembre de 2014

Los hombres del rectángulo


Hay una ventana en mi casa por la que, cada día, se cuelan miserables ladrones. Entran en mi hogar rociándome con un spray paralizante y, en mi presencia, roban a placer mis más preciadas posesiones: mi voluntad, mi juicio, mis ideas... Soy culpable, lo confieso, pues en mi descuidada indolencia  les franqueo el paso voluntariamente. No hay póliza de seguros que cubra descuidos semejantes. Nada puedo reclamar. En este atraco tengo que declararme cómplice necesario.

Son los hombres del rectángulo, descuideros expertos en desvalijar cerebros incautos. Son habilidosos en el arte de timar mentes relajadas. Manejan las artes de Fajín operando sobre nuestras creencias. Aplican el cepo a nuestras convicciones e infectan con virus nuestros intereses.

Son los profesionales del recuadro, habitantes de Pantallilandia: presentadores, artistas, showmans, contertulios, tertulianos, expertos,  famosos, políticos... y demás fauna televisiva del zoo mediático.

Por favor, distribuya usted este aviso de la policía del alma: cierre bien sus ventanas. Programe este sencillo antirrobo cuya efectividad está garantizada:

  1. Busque su mando a distancia de la TV.
  2. Busque el botón de apagado.
  3. Haga "clic".

sábado, 20 de septiembre de 2014

El caos o la nada.


En el principio era el orden. Estaba el orden en equilibrio inestable desde antes del comienzo de los tiempos. Justamente cuando nació esta magnitud comenzó el caos. El caos no se detiene, crece exponencialmente. La expansión del caos se acelera  en la línea del tiempo. El futuro del orden es el caos. El futuro del caos es la nada.

Un proceso de degradación similar también ocurre a nivel cerebral. Hubo un tiempo en que nuestra mente funcionaba con maravillosa precisión: con sus sensores ajustados y sus procesadores eficientes. Pero al avanzar en la decadente línea del tiempo, al caminar hacia la vejez, empiezan a colapsarse los sistemas, comienza a desmoronarse su preciosa arquitectura.

 Hace tiempo que comenzó mi Bing-Bang neuronal. Desde hace tiempo mi bioarquitectura enferma de una nueva hernia a diario.  El caos entró en mi ordenada circuitería cerebral reventando los diques de la audición. Un problema de hardware en las células de la cóclea desencadenó un castillo de fuegos artificiales en los ordenados impulsos de mi materia gris. En medio del chisporroteo sensorial intento navegar en la niebla, escuchar entre las explosiones pirotécnicas, descubrir un poquito de lógica en medio del caos. Pero el desconcierto de sensaciones, pensamientos, estímulos  hacen la vida  insoportable. Un universo sonoro donde impera la anarquía hace desear fervientemente el silencio: La tempestad sueña con la calma, la guerra con la paz, el todo convulso añora la nada.

Cuando la vida es caótica se busca el orden, la ausencia de ruido, la nada, la muerte...

viernes, 19 de septiembre de 2014

Dedicado al toro de la Vega (soneto)


Corre, toro, salpicándole de arena;
abre un surco para lecho de la sangre:
de la carne asaetada tengo hambre 
y siento sed de la linfa de sus venas.

No le asustan, negro toro, ni le apenan
tu ballet al son de hierros y calambres, 
en tu carne rojas flores con estambres 
se deshojan por tu piel y te envenenan.

Arremete, noble toro, resoplando
contra el paño que se dobla y se menea:
deja al diestro que se vaya confiando.

Ten paciencia que al final de la pelea,
lento el cuerpo y el acero penetrando,
tu cuerpo le atraviese y no lo crea.


Jesús Marcial Grande Gutiérrez

jueves, 18 de septiembre de 2014

Hipoacusia, no es un hipido que se escucha

Puedo intentar contar de nuevo lo que me pasa. Puedo explicarlo una vez más. Quizás alguno lo comprenda, por fin. Padezco una enfermedad invisible, una deficiencia imperceptible. Puedo instruiros: la hipoacusia no es un hipido que se escucha, es una minusvalía trascendente; tanto que, hace algunos miles de años significaría mi muerte segura, hace  unas centenas la exclusión social y actualmente un grave handicat para la comunicación  y la actividad profesional. No entraré en muchos detalles: en la prehistoria perecería pronto bajo los dientes de algún felino sigiloso, en la Edad Media me excluirían de cualquier herencia que me pudiera corresponderme y sería considerado persona incompleta y hoy en día soy etiquetado como "tonto" o "distraído" en muchas ocasiones. También puedo informaros de los "tinnitus" o "acúfenos" que padezco. Podría probar describir este sonido perenne y agotador mediante onomatopeyas: chirrido, silbido, chisporroteo... Quizás os hagáis idea de lo perturbador que resulta si os digo que te priva del sueño, te hace pensar en el suicidio o que se utiliza como método de tortura... 

Se me ocurre contaros muchas cosas interesantes sobre la manera de defenderse de los sordos ante la ausencia de este sentido maravilloso que les fue negado: Cómo inventaron un lenguaje alternativo con signos manuales, cómo han desarrollado habilidades visuales impresionantes, cómo han buscado desde la antigüedad lugares que atenúen o ensombrezcan sus tinnitus... pero hoy voy a hablaros del sufrimiento de dos  personajes célebres, genios en su campo, que se enfrentaron en su vida adulta (como yo) a esta enfermedad. Sus testimonios son desgarradores. 

Uno de ellos, pintor genial, se llamaba Francisco de Goya y Lucientes. 

Hacia los 45 años, Goya es pintor de exito. A finales de octubre de 1792, Goya enferma. Dos meses en la cama, con dolores de cólico, son más que sufi­cientes para un hombre que no está muy dispuesto a sufrir. Pide permiso al rey para viajar hasta Andalucía, y el traslado, en lugar de mejorarle, le remata. Él no lo supo nunca, pero algunos suponen que se trataba de una intoxicación provocada por las pinturas, calentadas por las velas, que el artista colocaba sobre su sombrero para ver mejor cuando se quedaba hasta las tantas trabajando en el taller.  En noviembre de 1792 su enfermedad se agrava en Sevilla con un complejo cuadro clínico: sufre de acúfenos (autoescucha de ruidos y pitidos en los oídos), vértigos, disminución de la capacidad auditiva y confusión mental, con delirios y alucinaciones. Tal es la gravedad del cuadro que adelgaza considerablemente y entra en una profunda depresión.
En casa de su amigo Sebastián Martínez, al que ya ha retratado, mejora lentamente y se entretiene deambulando en­tre cuadros de su colección. La enfermedad va pasando, pero Goya está débil y, sobre todo, empieza a perder oído. En 1794, quienes le conocen advierten sus dificultades para desenvolverse y su creciente incomunicación. Ramón de Posada, en una carta fechada el 26 de noviembre de 1794, es tajante: “Le hallé del todo sordo, de manera que fue necesario hablarle por escrito“
La sordera de Goya era tan profunda que le obligó a renunciar a su puesto de director de pintura en la Academia de San Fernando. Se llegó a decir de él que:
"Se asusta con facilidad por el modo en que la gente irrumpe en su campo visual como caída del cielo, por el modo en que corre a su alrededor en silencioso torrente, murmura y ríe, se le acerca subrepticiamente, por detrás, y él siente su aliento en la nuca. Todos parecen burlarse de su vulnerabilidad, excepto los que son vulnerables: los lisiados, los viejos seniles, y los locos, que lo reconocen y aceptan de inmediato como uno de ellos."
La Academia aceptó su renuncia pues "la sordera tan profunda que, absolutamente, no oye nada, ni aún los mayores ruidos, desgracia que priva a los discípulos de poderle preguntar en su enseñanza". Todo parece indicar que el genio anda camino de malograrse. Ante la imposibilidad de hacer frente a obras importantes, se refugia en pequeños retratos, que son más fáciles de dominar. Goya se encontraba en un estado de aislamiento tal que recurrió al lenguaje de los signos. Se sabe que Goya conoció y manejó el lenguaje de los signos, a través de un grabado realizado en sepia, firmado por el autor como “Goya en Piedrahita/ año de 1812”: donde inicialmente se pensó que era un estudio pictórico sobre las manos, en realidad se ha descubierto que son las letras del alfabeto utilizado por los sordomudos. La sordera de Goya comportó que el regente Godoy, conmovido por la sordera del pintor real, impulsara la creación del primer aula para sordos en España en 1795, y en 1802 se abrió para ellos el primer colegio. Y es curioso que tuviera que ser la lesión de un pintor Real la que motivara este hecho porque el primer alfabeto para sordos lo inventó un español, Juan Pablo Bonet (1573-1632), en 1620.
No obstante su sordera, todo un drama para el artista, esto nos brindó a un Goya más huraño pero también más profundo. Y probablemente al mejor de todos, artísticamente hablando, en el que aparecieron los cuadros más oscuros e impactantes, ¡pero es que esa era la forma de comunicar lo que llevaba dentro! Estas limitaciones le vuelven a uno más intimista y suspicaz. Curiosamente, su pintura permite también demostrar que utilizaba el lenguaje de signos, si observamos las manos en sus obras.

Hay aproximadamente diecinueve diagnósticos sobre la soredera de Goya emitidos. Los más barajados se refieren a una intoxicación por plomo, dados los materiales utilizados para pintar en la época, y una sífilis, a tenor de la tempestuosa vida que llevaba el genio de Fuendetodos. De hecho, esta última afección parece la más probable, dado lo súbito de su sordera. Sin embargo, se ha preferido no darle crédito a por el desprestigio que supondría para el maestro.

La revisión de la obra y la vida del pintor, permite deducir que, éste, no se recuperó nunca de su sordera... La obra del pintor permite afirmar hasta qué punto Goya consolidó el lenguaje signado ya que, en muchos de sus cuadros, los personajes representados trazan con la mano, letras indicativas de su propio nombre, su condición, el año de ejecución, el autor, etc. Aislado del mundo del sonido muere en Burdeos en 1828. Parece que su última frase, que fue relativa a su herencia, la expresó mediante signos.

(Varias fuentes refundidas)




El otro, Ludwig Van Beethoven, fue un músico maravilloso. Precisamente, dada su profesión,  en él la sordera fue especialmente lacerante; una macabra broma de la vida. Recojo aquí algunos párrafos de sus cartas en los que habla de su enfermedad con desolación:

 "... mis oídos continúan zumbando y gimiendo el día y la noche. Debo confesar que llevo una vida miserable. Durante casi dos años he dejado de asistir a mis obligaciones sociales, porque me parece imposible decir a la gente: estoy sordo. Si tuviese otra profesión podría afrontar mi enfermedad, pero en la mía es un inconveniente terrible. Y si mis enemigos, de los cuales tengo buen número, se enterasen del asunto, ¿qué dirían? Para ofrecerle una idea de esta extraña sordera le diré que en el teatro tengo que sentarme muy cerca de la orquesta para comprender lo que el actor dice, y que a cierta distancia no puedo oír las notas altas de los instrumentos o las voces. Con respecto a la voz hablada, es sorprendente que algunas personas jamás hayan advertido mi sordera; pero como siempre fui propenso a los episodios de distracción atribuyen a eso mi dureza de oído. A veces apenas puedo oír a una persona que habla bajo; consigo oír los sonidos, es cierto, pero no puedo distinguir las palabras. Pero si alguien grita, tampoco lo oigo. Sólo Dios sabe en qué me he convertido. Vering me dice que mi oído ciertamente mejorará, aunque es posible que no pueda curarse del todo la sordera. A estas horas a menudo maldigo a Mi Creador y mi existencia. Plutarco me mostró el camino de la resignación. Si ello es posible, desafiaré mi destino, aunque creo que mientras viva aquí habrá momentos en que yo mismo seré la criatura más desgraciada de Dios... ¡La resignación, qué desdichado recurso! Sin embargo, es todo lo que me resta..."

En una carta a su hermano Carl.

"Oh, vosotros los que pensáis o decís que soy malévolo, obstinado o misántropo, cuánto os equivocáis acerca de mí. No conocéis la causa secreta que me lleva a mostraros esa apariencia. Desde la niñez mi corazón y mi alma desbordaron de tiernos sentimientos de buena voluntad y siempre me incliné a realizar grandes cosas. Pero pensad que ya hace seis años que estoy desesperadamente agobiado, agravado por médicos insensatos, de año en año engañado con la esperanza de una mejoría, finalmente obligado a afrontar la perspectiva de una enfermedad perdurable (cuya cura llevará años o quizá será imposible). Aunque nací con un temperamento fiero y altivo, incluso sensible a los entretenimientos sociales, poco a poco me vi obligado al retiro, a la vida en soledad. Si a veces intenté olvidar todo esto con cuánta dureza me devolvió a la situación anterior la experiencia doblemente triste de mi oído defectuoso. Sin embargo, para mí era imposible decir a la gente: «Hablad más alto, gritad, porque estoy sordo.» Ah, cómo podía confesar una dolencia en el único sentido que debía ser más perfecto en mí que en otros, un sentido que otrora yo poseía con suma perfección, una perfección tal que pocos en mi profesión tienen o tuvieron jamás: -Oh, no puedo hacerlo; por consiguiente, perdonadme cuando veis que me retraigo pese a que de buena gana estaría con vosotros. Mi desgracia es doblemente dolorosa para mí porque es muy probable que se me interprete mal; para mí no puede haber alivio con mis semejantes, ni conversaciones refinadas, ni intercambio de ideas. Debo vivir casi solo, como el desterrado; puedo alternar con la sociedad sólo en la medida en que lo exige la verdadera necesidad. Si me acerco a la gente, un intenso terror se apodera de mi ser, y temo verme expuesto al peligro de que se descubra mi condición. Así ha sido los últimos seis meses que pasé en el campo. Al ordenarme que cuide todo lo posible el oído, mi inteligente doctor casi armonizó con mi actual estado de ánimo, aunque a veces yo lo contradigo y cedo a mi deseo de compañía.
Pero qué humillación para mí cuando alguien que está cerca oye a lo lejos una flauta y yo no oigo nada, o alguien oye el canto de un pastor y tampoco aquí oigo nada. Tales incidentes me llevan casi a la desesperación; un poco más de todo eso y acabaría con mi vida -sólo mi arte me ha retenido. Ah, me pareció imposible abandonar el mundo hasta que hubiese expresado todo lo que sentía en mí. Por lo tanto, soporté esta malhadada existencia, -realmente lamentable para un cuerpo tan susceptible que puede verse arrojado a un cambio súbito, de la mejor condición a la peor. -Paciencia, me dicen, y es lo que ahora se ha convertido en mi guía y así lo hice. Abrigo la esperanza de que permanecerá firme mi decisión de soportar hasta que complazca a la Parca inexorable cortar el hilo. Quizá mejoraré, quizá no; estoy dispuesto. -Obligado a convertirme en filósofo cuando tengo veintiocho años; oh, no es fácil y para el artista mucho más difícil..."

Beethoven, es sus escritos,  fracasó en su propósito aparente: ofrecer una explicación coherente y «racional» de su estado de turbación. Durante tres años, quizá más, soportó ataques de angustia severa que frisaban en el pánico; en el Testamento de Heiligenstadt intentó explicar el sufrimiento y la angustia, los cuales según él mismo confiesa lo dejaban solitario, descontento, en un estado de ánimo propenso al suicidio. 

Creía que había hallado la única «causa secreta» de sus tormentos -la sordera- y ofrecía el testamento como ensayo de autojustificación, y pedía que después de su muerte se lo
publicaran, de modo que «el mundo pudiera reconciliarse conmigo», es decir comprendiese por qué se lo creía «malévolo, obstinado y misántropo».

Es verdad que los rasgos del carácter de Beethoven existían mucho antes del comienzo de su sordera. Sus conocidos ya estaban familiarizados con su obstinación y sus actitudes desordenadas en  Bonn; sus tendencias a la misantropía y al retraimiento también fueron evidentes los primeros años; y los protectores, los profesores y los pianistas rivales habían sentido mucho antes la fuerza de su agresividad. Pero la conciencia de los progresos de la sordera tuvo un efecto traumático. Beethoven la consideraba «una venganza, una maldición de su Creador o del Destino». Beethoven dijo en cierta ocasión que su oído era «mi cualidad más noble», y atribuyó a su deterioro que él mismo se refugiase en un aislamiento autoimpuesto. «Si me acerco a la gente», dice el testamento, «un intenso terror se apodera de mi ser, y temo verme expuesto al peligro de que se descubra mi condición.»
Su música llenaba el vacío: «¡Vive solo en tu arte!», escribió en 1816 en una hoja de bocetos. Esto puede explicar en parte su sorprendente observación: «Cuando ejecuto y compongo, mi dolencia... me molesta menos; me afecta más cuando estoy con otros.»
(Citas resumidas de Meynard Solomon)

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El primer western



La idea me rondaba en la cabeza hace tiempo. Mi pasión por las películas del Oeste (Western, en inglés innecesario) me hacía pensar en escribir un pequeño guión sobre el Primer Western. El histórico primer western en Norteamérica. Una gesta real y documentada que ocurrió en el siglo XVI.

Los españoles en Florida, entre ellos Cabeza de Vaca como el más destacado, fueron los primeros europeos que tomaron contacto con las tribus indias. Ya estaban allí algunas de las claves del western: Indios, praderas, caballos, amplios horizontes, soledad, el choque de culturas, la convivencia con las tribus indígenes, la lejanía o ausencia de la ley, la avaricia (El mito de las siete ciudades de Cíbola), el armamento asimétrico, los pioneros... Podría imaginarme la apertura (antiguos dibujos de indios y carabelas, los créditos (en preciosa letra gótica), la música (la de Vangelis: "Conquest of Paradise",es perfecta), planos de antigua cartograrfía con una línea roja abriéndose camino en viejo pergamino, viejos manuscritos, miniaturas de batallas, grabados de conquistadores náufragos y prisioneros, los inmensos paisajes de los Estados de Sur y de Méjico, Río  Grande, Cuba...   La película terminaría con un fundido en negro con apertura en un monasterio sevillano. Meditando y cultivando un pequeño huerto encontramos al padre Núñez recordando su vida...

En 1527, el español Alvar Núñez Cabeza de Vaca, partió de la Bahía de Tampa en Florida y recorrió 11.000 kilómetros a pie, hasta el actual México. En el camino atravesó ocho de los actuales Estados Unidos de Norteamérica: Florida, Alabama, Misisipi, Luisiana, Texas, Nuevo México, Arizona y California (¿Hay quién de más en situación espacial para una peli?¿Acaso tendremos problemas con las localizaciones?). De los 300 hombres que partieron de Florida, tan sólo cuatro: Cabeza de Vaca, Alonso del Castillo, Andrés Dorantes, y "El Estebanico" (un negro converso al que trataba como a un hermano); lograron sobrevivir (¿Se necesita una gesta mayor? ¿No resiste y supera incluso la comparación con el trágico exterminio de 268 soldados en la célebre batalla de Little Big Horn?).

Las peripecias de este explorador sevillano no tienen parangón: Nació en una familia de hidalgos apenas unos años antes del descubrimiento de América en fecha no precisa entre 1488 y 1490. Sus ancestros lucharon en la batalla de las Navas de Tolosa y él mismo participó como soldado en la liga Santa en 1511 contra Francia, luchando también contra Italia (participó en la batalla de La Rávena). Llegó a ser correo de confianza del Gran Duque de Medina Sidonia, participó en la toma de Tordesillas y la batalla de Villalar contra los Comuneros en España.

En 1527 parte como tesorero a las órdenes de Pánfilo de Narváez con 600 hombres. Las tropas fueron diezmados por las deserciones, las tormentas, los naufragios, ataques de indios con flechas envenenadas... De la numerosa expedición quedaron sólo cuatro supervivientes. Él, tras ser capturado, fue entregado como esclavo a un chamán al que sirvió y del que aprendió el oficio y las costumbres nativas, aceptado por innumerables tribus, cirujano (autor de la primera operación datada de la historia a corazón abierto) y sanador popular entre los indios, comerciante en conchas, pieles, flechas, esteras...

Fue además un escritor de éxito y, como un Marco Polo americano, puede considerarse el primer historiador oficial de EEUU con su crónica "Naufragios" donde relata las aventuras de su larga exploración. Sus siete años viviendo como indígena hacen de él la fuente histórica y etnológica más notable de varios estados del sur que dedican numerosos capítulos de su historia a sus expedicones y experiencias. El libro fue publicado en 1592, en Zamora.

Por si fuera poco, y no respondiendo al estereotipo que se tiene de los conquistadores españoles (manipulado muchas veces por la Leyenda Negra antiespañola), demostró auténtico respeto  por los indígenas y gentes de otras razas (Los afroamericanos le reconocen el trato dado a Estebanito, su amigo negro y la primera persona de color en el continente superviviente como él;  era reconocido como un hermano). Demostró ser un hábil negociador, y en su biografía destaca la ausencia de hechos sangrientos. El hecho de no haber matado a nadie ni cometer tropelías destacables, hacen de él una rara avis que llega a la fama sin necesidad de méritos de sangre. En un intento de defensa de la legalidad, en este caso las Leyes de Indias que protegían a los indígenas y que son el origen de los actuales Derechos Humanos, se enfrentó a los abusos y la corrupción local de sus compañeros de armas,lo que provocó una revuelta contra él de éstos descontentos por sus miramientos con los indígenas. Por este motivo fue acusado ante el Consejo de Indias que lo desterró a Orán en 1545.

Sus últimos años son una incógnita, aunque parece documentado que murió en Sevilla el 27 de mayo de 1559. Aunque no consta oficialmente parece ser que pudo haber tomado los hábitos y acabar sus días entre el silencio de un monasterio.