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Una imagen y mil palabras

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Mostrando entradas con la etiqueta caos. Mostrar todas las entradas
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domingo, 26 de junio de 2016

¿Flema o flama?


Flema tiene una acepción en nuestra lengua que la define como "calma excesiva, impasibilidad". La flema británica, nos concretan en otra parte, es "la capacidad del inglés para permanecer impasible ante las situaciones más diversas". De la flama nos dice el diccionario de la RAE que es "el reflejo o reverberación de la llama" que, a su vez, es "la combustión de una gas que se eleva de los cuerpos que arden..."

Y, en estos momentos, arde el Reino Unido. Una gigantesca flama se extiende por sus islas. El Brexit ha resultado un combustible altamente volátil que está incendiando un 48% de desconcertados ingleses. La impresión es que no se acepta con "flema", ni mucho menos, el resultado de un referéndum oportunista que los deja fuera de la mayoría de Europa por apenas un 4% de los votos. Ahora, que se empiezan a ver las orejas al lobo, la flema se trona en flama: ¡Ay, que nos hemos equivocado!. O quizá fue la flama la que venció a la flema a la hora de votar: "los inmigrantes nos roban" (¿a qué me suena esto?) Con este juego de palabras de ida y vuelta, empiezo a secretar flemas yo también...

La cosa está que arde en Inglaterra mientras en Europa, el jarro de agua fría del Brexit, ha apagado los ánimos y llevado al psicoanalista a nuestros políticos que nos se explican porqué Gran Bretaña no les quiere. Al otro lado del paso de Calais ya se piensa en el Bregret (el Británico arrepentimiento). La flama se extiende: empieza a comprobarse que los peores presagios se están haciendo realidad, incluso decenas de votantes (algo insólito) llamaron a la Comisión Electoral tras el resultado para preguntar si podían cambiar su voto. En las redes sociales el hashtag #Bregret empieza a usarse masivamente. En el país se respira una incertidumbre total.Los defensores de la autoexclusión reconocen ahora que sus argumentos y promesas electorales son irrealizables:no será posible -como prometían- poner fin a la libertad de movimientos para reducir la inmigración, y tampoco será posible trasvasar los 430 millones de euros semanales de contribución a la UE a la seguridad social (aparte de que, en realidad, eran bastantes menos). En las entrevistas postelectorales donde debía reinar la euforia se respira una extraña tensión cuando reconocen que sus promesas han de ser matizadas (y esto solo al día siguiente)...

Y las brasas de la llama ha partido en dos el tronco nacional. El fuego del populismo, consume el país: los jóvenes (el 75% de ellos votó por la permanencia) se sienten ahora castigados en su habitación, encerrados en su isla; las grandes ciudades con Londres a la Cabeza recolectan firmas (van por más de 100.000) para declararse ciudad-estado perteneciente a la Unión; Escocia e Irlanda retoman las consultas proindependentistas para poder seguir siendo comunitarias (Gibraltar, que también votó masivamente por la permanencia, es caso aparte: del mal el menos; parecen pensar); el grueso de intelectuales se declara decepcionado y avergonzado ante la actitud de sus paisanos... El Reino Unido anda desunido en estos días. La Gran Bretaña está en peligro de convertirse en La Pequeñita Bretaña. El paisaje social y político ha cambiado: hoy en día Gran Bretaña es la flama; a nosotros nos toca tener la flema.
Publicado por Jesús Marcial en 18:02 1 comentarios
Etiquetas: caos, miedo, política

domingo, 5 de junio de 2016

Dejadme en paz.


Modorra del pensamiento. Algarabía de ideas. Torbellino de sinrazones. Nada me concierta, todo me confunde. Chirrían las puertas de la memoria, tengo arena en los ojos que miran a popa, hacia el pasado.
Es el tiempo del caos, el momento de la barbarie del intelecto. Se desploma la bella arquitectura de la lógica. Los oídos zumban, los ojos giran al azar, las manos aletean sin posarse más de un instante en los objetos, la nariz está taponada y cuesta respirar, en la boca detecto el gástrico sabor del estómago revuelto.
Es el día de la migraña, de la vecindad molesta, de la misantropía... Mi cabeza entre las manos, como puerta cerrada, exclama con un gesto: ¡Dejadme en paz!  
Publicado por Jesús Marcial en 20:37 0 comentarios
Etiquetas: biográficas, caos, sentimientos

domingo, 28 de septiembre de 2014

Navegando en la niebla


El 28 de septiembre se celebra en todo el mundo el Día Internacional de las Personas Sordas. No  viene mal celebrarlo y significar ese día porque esta discapacidad (la sordera) es la más invisible de todas. Dice el refrán: "Ojos que no ven, corazón que no siente" y la sordera no se ve. Nada, en la persona sorda, denota que está perdida en el mundo de los sonidos, que navega en medio una niebla de ruidos que no comprende. 

Es curioso el juicio que expresan algunos matrimonios de  personas sordas cuando, al concebir un hijo y ser informados por el doctor de que también heredó la sordera, afirman: "Es perfecto". Y, es verdad, que para ellos lo es: no estará privado de lenguaje (tiene el de signos para comunicarse en plano de igualdad con sus padres), ni añorará la música (pues nunca la escuchó), ni será "superior" a ninguno de ellos por poseer  un sentido que, en su concepción del mundo, es poco menos que sobrenatural: "será perfecto"  para un mundo de sordos. Un mundo que es posible, que puede vivirse plenamente si se mantiene al margen de una "especie extraterrestre" con poderes paranormales que les haga sentirse inferiores. El sordo es el más susceptible, el más débil y frágil socialmente: su incapacidad de comunicación convencional es total; de ahí su beligerancia, su combativa reivindicación del lenguaje de signos. 

No sé si habéis  pensado alguna vez en los complejísimos procesos que nuestros sistema nervioso realiza para analizar los sonidos, especialmente el habla y la música. Hasta la llegada de los potentes ordenadores actuales no fue posible sintetizar la voz o decodificar el habla. Las amplias gamas de frecuencias, la veloz secuencia de los fonemas en el habla, los infinitos matices de las voces... para hacernos una idea de la importancia del universo sonoro para nuestra especie podemos tomar como referencia la superficie de procesamiento cerebral: las áreas auditivas superan claramente a las visuales.   
Poniéndole cierto humor al problema algunos intentan consolar a sus conocidos duros de oído: "Para lo que hay que oír..." les dicen, pero no comprenden que si algo no interesa a un normoyente éste puede  desconectar, pero nada le impide juzgar si es el tema es de su interés o no. Los que padecen hipoacusia están "condenados" a no poder  juzgarlo, siquiera. 

En ocasiones, hablando con familiares de personas sordas, me cuentan que portan unos audífonos diminutos que, insertados en el conducto auditivo, apenas se notan. Yo les aconsejo que, para la próxima renovación, se olviden de la estética y los compren retroauriculares; de esos que insertan un pequeño tubo proveniente del altavoz en el interior de la oreja y dejan una pequeña cápsula colocada detrás del pabellón auditivo. Eso hará que quienes les hablen perciban sus dificultades, les hagan ser más comprensivos y se esfuercen por hacerse entender. 

Y, con todo, navegando en medio de la niebla; la barca de las personas sordas logra encontrar el rumbo. Quizás no distingan la ruta entre la niebla, pero son capaces de percibir vibraciones en las olas, mensajes en el viento; quizás lean la danza de los peces, encuentren caminos a través de los sabores y olores del mar... quizás tengan "poderes paranormales" que nosotros, con nuestros cinco sentidos, no podamos imaginar.      

Publicado por Jesús Marcial en 0:00 0 comentarios
Etiquetas: biográficas, caos, equívocos/equivocaciones, sentimientos

sábado, 20 de septiembre de 2014

El caos o la nada.


En el principio era el orden. Estaba el orden en equilibrio inestable desde antes del comienzo de los tiempos. Justamente cuando nació esta magnitud comenzó el caos. El caos no se detiene, crece exponencialmente. La expansión del caos se acelera  en la línea del tiempo. El futuro del orden es el caos. El futuro del caos es la nada.

Un proceso de degradación similar también ocurre a nivel cerebral. Hubo un tiempo en que nuestra mente funcionaba con maravillosa precisión: con sus sensores ajustados y sus procesadores eficientes. Pero al avanzar en la decadente línea del tiempo, al caminar hacia la vejez, empiezan a colapsarse los sistemas, comienza a desmoronarse su preciosa arquitectura.

 Hace tiempo que comenzó mi Bing-Bang neuronal. Desde hace tiempo mi bioarquitectura enferma de una nueva hernia a diario.  El caos entró en mi ordenada circuitería cerebral reventando los diques de la audición. Un problema de hardware en las células de la cóclea desencadenó un castillo de fuegos artificiales en los ordenados impulsos de mi materia gris. En medio del chisporroteo sensorial intento navegar en la niebla, escuchar entre las explosiones pirotécnicas, descubrir un poquito de lógica en medio del caos. Pero el desconcierto de sensaciones, pensamientos, estímulos  hacen la vida  insoportable. Un universo sonoro donde impera la anarquía hace desear fervientemente el silencio: La tempestad sueña con la calma, la guerra con la paz, el todo convulso añora la nada.

Cuando la vida es caótica se busca el orden, la ausencia de ruido, la nada, la muerte...
Publicado por Jesús Marcial en 0:00 0 comentarios
Etiquetas: biográficas, caos

jueves, 5 de junio de 2014

Ataque de denegación de servicio

A veces es difícil explicar a las personas de tu entorno el estado emocional que le provocan a uno  ciertas situaciones comunicativas. A los demás les cuesta entender las reacciones de enojo, de ansiedad o negativismo; que me invaden cuando no logro participar de un equilibrado intercambio de mensajes. Si la situación se mantiene durante mucho tiempo, pese a mis explicaciones y peticiones de modificar algunas costumbres comunicacionales en aras del mutuo entendimiento, puedo llegar al resentimiento. No logro evitarlo, aunque generalmente lo disimulo.

El otro día, curioseando sobre los mecanismos de ataques más  usuales en internet encontré  una luminosa semejanza que me permitiría realizar una mejor pedagogía de mi problema y, quizás, hacer comprender a algunas personas "cómo funciono". Eso mejorará su empatía, lograremos entendernos mejor y yo podré enterrar mis emociones negativas en lo profundo de mi sistema límbico (que se entretengan jugando a las cartas en esa mazmorra cerebral). Sólo necesitarán conocer algunas nociones de La teoría de la Información y haber leído alguna cosa sobre los "ataques de denegación de servicio" (DoS):  Denial of Service, en inglés. 

Pongamos un ejemplo: el DoS empezaría así (dígase rápido y si pausa): 
... ¡Arranca!, ¡Jesús, cuidado con el coche rojo!
- ¿Llevas la cartera?
- ¿Metiste la maleta pequeña?
- ¡No te has traído los audífonos!
- ¿Porqué vas por ahí? - ¡Pásate al carril de la derecha!
- Mete la segunda: ¿No oyes el motor?, lo vas a destrozar...¡Mira el semáforo! 
- ¡Pon la calefacción! ¿No enciendes la radio?...
Para la mayoría de las personas, para los que disponen de un hardware normal, esto no pasa de ser algo  molesto, pero asumible: el ordenador se calienta, pero funciona. No hay cortocircuito. Pero quién tiene problemas con el descifrado de datos, para aquel al que estos paquetes de información llegan alterados se produce un auténtico  overflow, una saturación del buffer que no puede montar los paquetes de información a tiempo para comprenderlos. Si a esto le añades que está corriendo en máquina un programa de grandes exigencias (conducir  un automóvil en medio de un tráfico denso) se entiende que el sistema emita mensajes de alarma en forma de emociones agresivas: ¡te está diciendo que hay una prioridad para la integridad de la máquina y que el resto es accesorio: que cortes el rollo! Si el sistema está configurado para aceptar información (los humanos llaman buena educación a tratar escuchar al que habla) y trata de priorizar la comprensión se produce un auténtico bloqueo, un nocaut que le deja a uno pasmado,  con cara de idiota, y respuestas incoherentes. Para luchar contra ese faltal desenlace, se emiten señales de alarma en forma de emociones agresivas (la función de las emociones está estudiada y bien entendida como reacciones relacionadas con la supervivencia):
- ¡Déjame!
- ¡Cállate!
- ¡No hables del tráfico!
- ¡Hago lo que me da la gana!...
Y esto puede acompañarse de algún grito de desahogo. Lo he hecho a veces. 

Otra forma de bloquear el servidor es colocarle en una situación de respuesta a múltiples peticiones de información simultánea. Imaginemos un grupo de gente en un salón, hablando varias de ellas a la vez, en todo de voz elevado... situemos a nuestro organismos receptor en medio de todos ellos recibiendo datos confusos que debe descifrar a toda velocidad. Incluyamos en el tráfico de datos un montón de información extensa (Ping de la Muerte), irrelevante (Nuke) o repetitiva (Ping flood) . Su sistema de inerpretación no puede descifrar estos paquetes de datos rápidos y difusos para él con lo que se produce una denegación de la atención (Denial of Service). El individuo deviene en isla en medio del océano comunicativo.

¿Y que puede ocasionar que una máquina pensante humana deniegue el servicio a las comunicaciones de las restantes unidades pensantes?. En mi caso es un problema sensorial: entrada de datos (hipoacusia) En otros casos es causa del procesador interno (deficiencia cerebral), o máquinas obsoletas (ancianos) o códigos intraducibles (desconocimiento de idiomas), software insuficiente (falta de educación),  porgramación incorrecta (autismo), etc.

Lo terrible muchas veces es nuestra falta de empatía (incapacidad para reconocer este problema en los demás). Porque en todos los casos  el problema no es tan grave como para no poder establecer una comunicación eficiente. Solo hay que adaptar el protocolo (TCP/IP) y todo vuelve a funcionar. ¿Es tan difícil? 



Publicado por Jesús Marcial en 18:45 0 comentarios
Etiquetas: biográficas, caos, sentimientos

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Arqueología didáctica


Si no fuera por las prisas hubiera pasado muy buenos ratos en esta labor de recogida y expurgo de materiales en que se convirtieron las horas sin alumnos de estos últimos días. El poner el colegio patas arriba ofrece la posibilidad de situar ante los ojos una inmensa cantidad de materiales didácticos acumulados durante décadas. Descubrimos sorprendidos la existencia de salas que jamás  pensamos que existieran: - ¿Cómo es posible que permaneciera casi oculto este magnífico laboratorio de Ciencias? - ¿Qué hace aquí todo este material amontonado...? Si ni siquiera sabía que existiese este almacén...
Algunos espacios, abandonados con prisas para ser apuntalados urgentemente, fueron sellados con redes metálicas; tras ellos se escondían auténticos tesoros: decenas de juegos escolares, exóticas cajas con minerales, libros abandonados, centenares de cintas VHS, completas colecciones de diapositivas, antiguos vinilos (que encenderían el deseo de los coleccionistas)... Una clase convertida en almacén escondía antiguas máquinas: viejos proyectores de diapositivas (que hace tiempo perdieron su batalla con las pizarras digitales), antiguos retroproyectores (estos aún pueden reportar algún provecho), anticuadas multicopistas de tinta (con un potencial enorme para hacer un periódico escolar desde el aula, ahora que han sido sustituidas completamente por las modernas fotocopiadoras), infinidad de láminas didácticas, montones de radiocasettes bastante usados, impresoras descatalogadas, ordenadores obsoletos, cables de todo tipo... En una esquina, amontonado apresuradamente hace algunos años, un originalísimo nacimiento animado realizado por un padre "manitas" (toda una mina de operadores tecnológicos aplicados a la Navidad). El laboratorio aparecía caótico y abarrotado de cajas con minerales, maquetas, instrumental de todo tipo; las estanterías de química repletas de tubos de ensayo, erlenmeyer y matraces. Amontonadas contra la pared reposaban apiladas las viejas maletas para experimentos (un símil de aquellos famosos juegos de mesa "20 juegos en uno" aplicados a la ciencia)... y todo tipo de instrumental científico que haría las delicias de cualquier niño curioso: telescopio, globos terráqueos, balanzas, prensas para un herbario escolar... todo con un cierto aire "vintage".

En las tutorías de apoyo había que decidir rápidamente cuáles de los materiales cuidadosamente elaborados por decenas de profesores durante años serían indultados del reciclado: costosos juegos de letras, infinidad de tarjetas con primorosos dibujos a mano, pequeños juegos construidos con ingenio, siluetas en contrachapado recortadas manualmente y bellamente decoradas, tableros, láminas, colecciones de fotografias, abultados dossiers con fichas y actividades... Más relucientes, pero menos originales, múltiples carpetas didácticas de un sinfin de editoriales repletas de guías didácticas, discos multimedia, materiales de refuerzo...
En archivadores marrones y carpetas azules elaborados apuntes manuscritos sobre vocabulario polaco, costumbres gitanas, cultura rumana... En el aula Sol, que acoge a los alumnos con TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo, como el caso de los niños  autistas), la profesora y su auxiliar se agobian ante los infinitos objetos que necesitan para su especializada labor con estos niños (pictogramas por miles, fotografías por cientos, sin fin de materiales manipulables (plastilinas, gomets, pinchitos, palitos, fichas, ceras, velcro), juegos, libros...) Quién haya visto un aula así, puede imaginarse, el caos que supone  su desmontaje apresurado.  

En la biblioteca, siendo el momento ideal para un expurgo general de fondos, éste se difiere dada la premura del tiempo. Ante las cajas miras sorprendido un libro perdido, un ejemplar único, un título interesante... Pero, rápidamente, lo introduces de nuevo en la caja: ¡deprisa, deprisa! ¡No hay tiempo!

Tú no tienes tiempo para comprobarlo, pero sabes que en cada  pabellón, en cada pasillo; hay profesores en los cuartos y almacenes luchando con el polvo de décadas, seleccionando materiales y condenando a otros al contenedor de la basura. Puedes imaginar a los maestros y maestras de infantil afanándose en empaquetar su material de aula y el otro, ingente, almacenado en las estanterías a rebosar de las tutorías.   

Con rápido ojo clínico, deciden qué se salvará de la destrucción: esto a la caja EI-4ºA (25), esto al montón de tirar...Cada cinco minutos, algo detiene su atención: un objeto familiar le trae a la memoria un recuerdo amable... lo mira con cariño y, aunque está roto y descolorido, lo salvará -nostálgico- de la quema.  

Publicado por Jesús Marcial en 20:07 1 comentarios
Etiquetas: caos, escuela

miércoles, 9 de octubre de 2013

Windows chocho


Microsoft ha perdido el rumbo. Se acabaron las ideas geniales, las originales ventanas que abrieron al mundo una nueva forma de navegar el software. Últimamente todo lo hace mal. Perdió la batalla de los buscadores, de las redes sociales, de los sistemas operativos para móviles y tabletas... El garaje de Bill Gates se ha quedado sin luz.

En estos días me he acercado a la frustrante experiencia de iniciarme en este SO. Me aproximé al nuevo windows, es verdad, con los prejuicios de tantas opiniones negativas desde lo público y lo privado: "Es una mierda", sentenciaban mis conocidos... Pese a eso me planté delante de la pantalla con la excitación de probar una novedad, que al primer pantallazo, me sorpendió con una amigable presentación parecida a la de las tabletas: ¡Es como el Android! -pensé-. Luego vi que la pantalla de leds no me respondía al tacto -juro que sin darme cuenta lo probé- y seguía necesitando el viejo ratón o la incómoda  pastilla de posar y arrastrar de los portátiles. Poco a poco empecé a sobrevolar con el puntero por sus múltiples iconos y gachets encontrando un poco atosigantes los procesos de zoo, desvanecimiento y submenús continuos a su paso. Intenté despejar los iconos y fotografías del escritorio y empecé a desesperarme: ¿Cómo diablos accedía a mis archivos? ¿Por qué aparecían ventanitas sin cuento a poco que me desplazase, rozara un margen, o me posara sobre un  un icono? Incluso un leve  apoyo sobre el teclado, un leve toque del ratón me apartaba de mi tarea. ¿Dónde iban a parar mis textos escritos segundos antes y que desaparecían como por ensalmo?.. Me pasé minutos intentando deshacerme de ventanitas que (para colmo) no tenían la consoladora pestañita en X de la esquina superior derecha. ¿Y esa manía en utilizar pantallas de alta resolución en la que caben tantas distracciones? Empezaba a añorar el prehistórico windows 3: allí todo era sencillo y diáfano... Ahora hay que tener la vista de un lince y la precisión de un cirujano para operar semejante máquina. Si encima el sistema se instala en un ordenador que iba a servir para facilitar su uso a un joven tetrapléjico el desmadre es mayúsculo. Menos mal que mi alumno y yo optamos por reírnos ante cada pifia, cada salto incomprensible de pantalla o la búsqueda imposible de botones de retroceso...

De momento windows ocho ha sido adquirido por 100 millones de usuarios. De estos 100 millones de cabreados muchos están pagando 50 € por hacer el cambio a windows 7 (a los que hay que añadir los 100 € del precio de la versión 8, de origen). Esta compañía parece deslizarse por una montaña rusa: tras el windows XP, potente y fiable, vino el mayor desastre de su historia con el Windows Vista al que tuvo que socorrer el windows 7. Ahora será necesario un Windows 9 que venga a rescatar al usuario frente a la desesperante experiencia del Windows "chocho".

Sólo un 1,72 por ciento de los usuarios utilizan actualmente el nuevo sistema operativo de Microsoft, sin embargo la cuota de mercado del Windows XP es del 40% (Y hay que considerar que en abril de 2014 dejará de prestar soporte a esta versión). Que Microsoft esté solamente "peocupado " por este hecho da idea de que sigue en la inopia: no se entera de que su sistema es un desastre (algunos fabricantes de software le califican de "catástrofe" sin paliativos)

Los progenitores de la criatura recomiendan tener paciencia: podrás dominarlo y personalizarlo y entonces comprenderás su agradable uso - dicen-; pero yo me encuentro sin ganas de continuar con su  empinada "curva de aprendizaje" y ¡ya está bien! de pasarse la vida estudiando instrucciones.

Windows 8 es, como dice Philip Greenspun, conocido emprendedor y profesor del Instituto Tecnológico de Massachuttses, "Un regalo de navidad para alguien que odias".
Publicado por Jesús Marcial en 6:47 0 comentarios
Etiquetas: caos

sábado, 21 de septiembre de 2013

Sintiendo en la nuca el aliento de la muerte XI: "Depresión"


No solo en la nuca, sino enrollado al cuello, sientes la muerte abrazada como una oscura bufanda funeraria: Quieres morir.

No puedes soportar el horror vacui que anega tu conciencia, la negra soledad, la extrañeza del yo, el fallo consecutivo de todos tus sistemas. Sientes avergonzado la desobediencia de tu cuerpo. Vestirte es la hazaña de cada día, abrocharte un botón la proeza de los diez minutos.

La confusión se apodera de tu intelecto, pierden su sentido las palabras, tu memoria se ausenta, tu sueño se vacía. Te encuentras solo, escuchando el zumbido del caos. El viento de los días aventa tus recuerdos.

Clamas por los médicos en intentos vanos con obstinación refleja por curas imposibles, por alivios apenas percibidos. Llenas el día de rutinas espirales. Buscas certeza en protocolos obsesivos.

Rechazas el consuelo de aquellos que te animan, expides orden de alejamiento a quien te quiere, expatrias la alegría, destierras la belleza. Estás muy cerca de nosotros ¡pero tan lejos...!.

Vives como los peces abisales en el mar de la esperanza. Habitas el abismo de las aguas oscuras buscando descansar quizá en el fondo. Resuelves el binomio entre el caos y la nada y pides insistente la visita piadosa de la muerte.
Publicado por Jesús Marcial en 19:00 0 comentarios
Etiquetas: caos, miedo, muerte, tristeza

jueves, 7 de marzo de 2013

Oyen pero no escuchan


Me acerqué a la puerta de 4º B. Se supone que aparecía a su espalda, pero la mayoría de los alumnos con el tronco en torsión, estaban mirando a la puerta... expectantes:
- Hola, ¿Tenéis Educación Física con Luis?
Un montón de voces, en vez de responder, me preguntan a un tiempo: 
- ¿Nos vas a dar tú EF? 
- ¿Jugaremos al "pito"? 
- ¡Nos toca gimnasio! 
- !Lucas ha hablao¡ 
- ¡María me acaba de insultar!...
Rodeo las mesas para situarme junto al encerado, al frente de la clase: 
- Un momento, sentaros todos: ¡Atended...!  
Parece que predico en el desierto. Siguen hablando solos, por parejas, en pequeño grupo, de esquina a esquina...Levanto la voz. Empiezo a explicarles que su profe falta y ...  ¡Ni caso!. Cambio el gesto. Mando sentarse a Tomás que acosa a su compañera con empujones. Agradezco a la niña que anotaba en la pizarra los que hablaban su trabajo y la envío al sitio. Ordeno a varias alumnas que se sienten. Grito: 
-¡No vamos a hacer Educación Física! ¡No saldremos de la clase hasta que os calléis y me escuchéis! Parece que ha funcionado. Por un momento se sosiegan las voces... Debo aprovechar esos valiosos segundos para establecer unas mínimas pautas de comunicación: 
- Sí, soy el profe que va a sustituir a Marcos. Pero antes debéis escucharme. No podemos hablar todos a la vez. Hay que escuchar al que está hablando y ahora estoy hablando yo... (no sé si me dará tiempo a introducir alguna cuña educativa más...) Vamos a decidir qué hacemos. ¿Sabéis organizaros en juego libre? 
En vez de contestar, ya hay cuatro que han corrido hasta la puerta para ocupar el primer lugar en la fila de salida... La mayoría comienza a seguirlos... (sólo yo me quedo en mi puesto esperando la respuesta...) Levanto de nuevo la voz. Mando sentarse a todo el mundo. Esta vez estoy sumamente irritado: 
- ¿Quién os ha dicho que nos vamos ya? ¿Qué os he preguntado?... 
Relámpagos en mi mirada. Mohínes de disgusto en sus caras. Comentarios soto voce. Vuelvo con las cuñas educativas:
 - ¡No sabéis escuchar! ¡Eso es mucho más importante que la Educación Física! No sabéis lo que vamos a hacer, no lo habéis escuchado. Acabo de preguntar cómo hacéis el juego libre... ¿Sabéis organizarlo?  -(pregunta retórica, menos mal que no les dio por responder con su manera habitual)-. Os diré lo que vamos a hacer: saldremos al patio, con cuidado y sin correr, y os organizáis en 2 o 3 juegos, no más. Pero si llueve, tocaré este silbato (uno de tonos agudos de emergencia que llevo de llavero) y todos, ¡todos! os reunís conmigo bajo el porche porque pasaremos al gimnasio. ¿vale? Pues ¡a ver como vamos...!

Llegamos a la puerta del gimnasio ya dispersos con un grado de cumplimiento de la orden de un 15%. Sin permiso cuatro alumnos han entrado ya en la sala de material y rebuscan su juego favorito. Mando salir a todos. Hablamos (es un decir). Al final parece que suelen entrar bastante libremente a  por el material. Eso dicen (mienten como cosacos). Les dejo pasar en pequeños grupos con la  instrucción de que no desordenen nada. Van saliendo con un par de raquetas, unos calzos, un balón, varias pelotas... 
- Pero ¿No hemos quedado que sólo dos o tres deportes? ... 
Lo dejo pasar. No es momento de una nueva bronca. Ya varios alumnos están jugando al fútbol y el resto se ha desperdigado por el patio... Rezo a Dios para que no llueva (tal como están, puro nervio, no quiero ni pensar cómo se comportarían en el gimnasio). Recibo en ese momento una llamada. Es del educador de Servicios Sociales de uno de mis alumnos de asistencia domiciliaria. Y tiene el don de la inoportunidad, pues siempre me llama en el peor momento.  El niño tiene  problemas psiquiátricos... ¡y en ese momento me pregunta qué tal me va con él! 
Como el tema era importante le concedo cinco minutos, en medio de los gritos del patio y de las continuas interpelaciones de los alumnos (especialmente de las alumnas). Encima empieza a llover... 
- Mira, tengo que dejarte, llámame a partir de las 12... 
- No podré.
- Pues ahora no puedo... está empezando a llover y los niños van a coger un costipado. Les tengo que meter en el gimnasio...

Les digo que vamos a ir al gimnasio. Antes de acabar la frase ya lo han hecho tres o cuatro que corren hacia las colchonetas y empujan el balón gigante por todo el recinto...  El resto corre alocado o va directamente a estrellarse contra las colchonetas gigantes o a subirse por las espalderas. Una ha sido empujada y viene llorosa a contármelo. Otra se queja de que la insultan. Alguno se ha colado en el cuarto de los profes... Agarro del brazo a Tomás y lo mantengo a mi lado, lejos de la gigantesca pelota que aporrea a grito pelado (sólo atiende a la instigación física). Mando que la devuelvan al rincón y compruebo que todavía hay alguien que obedece; menos mal.  Con gestos y silbidos de mi llavero-pito, les convoco al centro y les hago señas de sentarse. Un poco más calmados les explico que es imposible hacer nada con ese jaleo, sin ningún orden ni regla... Incluso les pongo por ejemplo el Real Madrid y lo que pasaría si cada cual juega a su bola sin respetar las órdenes de Mouriño (Me arrepiento enseguida del ejemplo; pienso si no será así en realidad). Prosigo...
- ¡No sabéis escuchar! ¡Oís, pero no escucháis! Y así no vamos a ninguna parte... Estoy a punto de suspender la clase y dedicar este rato a que escuchéis con atención: ¡Es mucho más importante!...
Temor y resentimiento en sus caras. Me dan un  poco de pena porque en realidad parecen buenos chicos. En fin. Decido seguir, pero antes quiero que me expliquen el juego del "Pito" que me han propuesto. Le pido a una niña con cara de espabilada que me cuente cómo es. Naturalmente contestan cinco o seis. Resoplo con indignación. Y  me lanzo de nuevo a la carga: 
- ¡No sabéis escuchar! ¡Ni a mí, ni a vuestros compañeros, ni a vosotros mismos...!
La niña espabilada empieza a explicar el juego y, pronto, vuelven a aparecer espontáneos que "la ayudan". Realmente no me enteré de casi nada. Al acabar les pregunté si no tenían en Lengua una actividad de "cómo se explica un juego" (sé que era así, uso su mismo libro). Porque ni las reglas, ni el objetivo del juego quedaron definidos. Tan sólo unas vagas imágenes de colchonetas-cabañas, contar pito-30 veces, esconderse... En fin. Cedí a sus deseos, dejando la prenda que tenía preparada para jugar al pañuelo en el bolsillo. Y como parecían conocer perfectamente como se instalaba el material les dejé colocarlo (¡Error fatal!) Se abalanzaron sobre las colchonetas y con gran alboroto instalaron una especie de circuito circular (me recordaba vagamente a Stonehenge), dejando una colchoneta en el centro para el que "la liga". Yo preguntaba por cómo comenzaban y siempre encontraba  una respuesta multivoz que no entendía entre el barullo que reinaba en el recinto y mi hipoacusia. Decidí soltar el cabo de la dirección y dejarles jugar sin intervenir. Tan sólo me ocupé de ir nombrando al que la ligaba (puesto muy apetecible a lo que parecía, pues me llovían insistentes solicitudes). Con bastante desorden y jaleo logré aprender en tres o cuatro turnos la mecánica del juego. Con una mínimo orden podía resultar un juego muy divertido. Lo que desbarataba su encanto eran las dificultades disciplinarias: los remolones que se resistían a retirarse al ser pillados, los que no se sujetaban permanecer en el banco cuando eran eliminados, los que jugaban a deshacer los puestos de colchonetas (¡Cuanta tendencia destructiva late en esos tiernos corazones!)... El juego tenía como fin último pasar de puesto a puesto burlando la vigilancia del que la ligaba y completar ¡diez! vueltas al circuito (eso decían). La misión me parecía imposible. Ellos se limitaban a aprovechar la oportunidad para correr, tirarse en plancha por el suelo, empujarse jugando... Por un rato jugamos varias tandas con aceptable rendimiento.

Próximo a agotarse el tiempo les convoqué de nuevo  para organizarles un último turno. Recalqué el objetivo: lo reduje a dar dos vueltas al circuito, y limité el conteo a 10 (con las 30 anteriores, pasaban 25 segundos de cachondeo y provocación del que "la liga" que contaba en tendido prono con la cabeza entre los brazos contra la colchoneta). El juego resultó mucho más ágil así. Nadie completó siquiera una sola vuelta y, al cabo de tres minutos sólo quedaba un niño agazapado tras uno de los parapetos. Le tomé la mano y le proclamé campeón. Fue el único que permaneció inmóvil sin cambiar de puesto. (Ventajas de ser autista). 

Luego les pedí que recogieran el material. El oleaje infantil se dirigió entonces hacia el rincón de las colchonetas y en alegre turbamulta ocuparon el mullido rincón tratando de hacerse con los puestos más apetecibles para pelear con las colchonetas gigantes, izar los volúmenes mullidos y geométricos o esconderse entre las blanduras prismáticas. Intenté poner orden, ayudar, dirigir, coordinar... no era ya momento de nuevas charlas... Terminamos como pudimos de amontonar el material y les puse en fila (costosa actividad) para volver a clase... En los dos minutos del trayecto todavía ocurrieron una decena de incidentes: una furiosa lluvia en el tramos entre el gimnasio y su edificio, el abandono de su puesto de la portera que encargué para que sujetara la puerta (con gran peligro de que se diera de bruces un alumno que venía corriendo desde la lluvia), la imposibilidad de que cruzaran el pasillo y subieran la escalera sin levantar la voz o gritar, los dos que utilizaron las escaleras para jugar a arrojarse el jersey de arriba a abajo y viceversa, los que se iban al servicio sin permiso, el que botaba la pelotita de tenis por el pasillo... 

En clase todavía transcurrieron diez frenéticos minutos (para el profe): de nuevo acusaciones, quejas, peticiones improcedentes... Hoy llovía, por lo que el recreo se realizaba en la clase.  Organicé la salida al baño para que se asearan. Logré que se tomaran el bocadillo sentados.  Desalojé del pasillo a un grupo que jugaba con la pelotita. Gestioné los permisos oportunos para "llevar estos trabajos a la profe de música que está en 2º" , "Ir a la clase de 1º a por el bocadillo que lo tiene mi hermano", "Coger un juego" "Sentarme con...", "Ir al baño..."

Por fin, llegó la tutora con una alumna de prácticas. Me saludó y se dirigió algo abstraída a su mesa. Yo suspiré y corrí a refugiarme en la biblioteca entre los viejos libros que estaba catalogando. 
Publicado por Jesús Marcial en 21:10 0 comentarios
Etiquetas: biográficas, caos, escuela

martes, 22 de mayo de 2012

(Eurogénesis, 18.16-33)


Y habitaba en La Nación y sus Autonomías una casta de hombres mentirosos, sin escrúpulos ,que se lucraban haciendo el mal a sus semejantes desde su posición de jefes y poderosos:
Y Jehová hablaba con el Ciudadano preocupado.
Entonces Jehová le dijo: 
- Por cuanto el clamor contra el gobierno de España y sus Autonomías se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.
Pero el Ciudadano estaba aún delante de Jehová.
Y se acercó el Ciudadano y dijo:
- ¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la Nación, hombres santos que dicen la verdad y habitan entre los otros: ¿Destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?
Entonces respondió Jehová:
- Si hallare en La Nación cincuenta justos dentro de la política, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.
 Y el Ciudadano replicó y dijo:
- He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza, simple ciudadano, sólo un uno en las urnas. Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿Destruirás por aquellos cinco toda la Nación? 
Y dijo: - No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.
Y volvió a hablarle, y dijo: - Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta.
Y dijo: - No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. 
Y respondió: - No lo haré si hallare allí treinta.
Y dijo: - He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. 
- No la destruiré, respondió, por amor a los veinte.
Y volvió a decir: - No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez.

Y el Ciudadano marchó buscó en la Nación los diez hombres justos. Estudió las palabras de Rajoy, el gran Caudillo, y comprobó que había mentido, investigó en las vidas de los jefes menores (el seráfico Camps, le risueña Esperanza...) y se dio cuenta de que mentían y robaban, buscó entre sus jueces y el mayor de ellos estaba en viajes de placer, buscó entre sus líderes femeninas, quizás la belleza fuera bondad, y sólo halló mentiras sin remordimiento...

Apesadumbrado el Ciudadano comprendió que el desastre estaba a punto de consumarse.

(Eurogénesis, 18.16-33)
Publicado por Jesús Marcial en 20:17 2 comentarios
Etiquetas: caos, mentiras, políticos

domingo, 11 de septiembre de 2011

En el décimo aniversario del día del estupor, el dolor, el miedo y la ira.

La imagen precedente es la impresión de pantalla de una de las páginas de la recién inaugurada web del CEIP Antonio de Nebrija en el año 2001. Corresponde a la sección de agencia calendario donde se reflejaban diariamente las actividades y acontecimientos de la semana escolar.
En aquel día pasamos mucho tiempo ante el televisor contemplando los aviones estrellarse una y otra vez contra las torres. Todas las cadenas; en avances, telediarios, informativos especiales y frecuentemente en exclusiva; dedicaron muchas horas a repetir muchas veces esas imágenes hipnóticas, casi irreales.
A vuela pluma esa misma tarde realicé, claramente influenciado por la cadencia de repeticiones televisivas, una sencilla composición con un avión que se lanzaba una y otra vez (en ciclo infinito) sobre las torres y un niño que lloraba inconsolablemente.
Tras  un breve comentario elegí una cita que, en caliente, me pareció podría explicar en alguna medida una acción cruel e incomprensible. Hoy en día, no lo hubiera hecho. La frase es, posiblemente, cierta; pero no explica el porqué de esta salvajada. Otros factores como el fanatismo, la manipulación, la educación en el odio... pueden explicar en mayor medida, que no justificar, el terrorismo de Al Qaeda u otros como el de ETA en nuestro país.
En el día de hoy, próximo a comenzar un nuevo curso diez años después, recordamos las 3000 víctimas mortales de Nueva York, las 191 de los trenes de la muerte en nuestro particular 11 de marzo (esta vez el vehículo de la muerte pasó a pocos pasos del patio de recreo de nuestro colegio) y todas las otras víctimas del terrorismo de uno u otro color. Perdón, de un único color: el rojo de la sangre.
Publicado por Jesús Marcial en 19:30 1 comentarios
Etiquetas: caos, justicia, violencia
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