jueves, 28 de noviembre de 2013

Pelvis real


Majestad: me aburre soberanamente su real pelvis. No me interesan en absoluto las noticias sobre su protésica cadera. Me hastían los partes médicos sobre sus excursiones en andador o sus carreras de pasillos con las muletas. ¡Póngase bien de una vez y déjenos en paz en los telediarios! Estoy harto de la explosión mediática de sus intrascendencias y de la persistente implosión de sus errores y meteduras de pata.
Desearía que no tuviera un pasado homicida, que su futuro no lo dictara un dictador, que no hubiera ninguna duda sobre tus simpatías militares, que su fortuna fuera igual de auditable que la mía.
Le pediría que no me interrumpiera la juerga del año nuevo con un discurso ajeno. Me gustaría que su dicción fuera clara y vibrante como bien merecen las muchas horas de logopedia que, seguramente, ha recibido. Agradecería que tratara con más cortesía a su mujer, que dejara de perseguir princesas, que no fuera obligatorio aplaudir su campechanía. 
Vuelve usted, majestad, de su convalecencia aparentemente hecho un pincel, pero cuando, pasadas unas semanas, hayas de volver a las recepciones oficiales lo hará en un trono. Más por causa de la cruel vejez que por el look de los cuentos.
Finalmente abdicará obligado por la artrosis y respiramos aliviados porque una injusta ley impedirá a la mayor de las infantas, enredada en graves delitos, te suceda.   

De momento, le deseamos que no se accidente usted tanto, que nos sale por un pico. 

domingo, 24 de noviembre de 2013

¡Trabajo a la vista!


En la calma chicha del mar del empleo, donde por la crisis han cesado todos los vientos, se avista a veces la costa de la esperanza. Este 22 de noviembre, la flauta musical de la casualidad (quizás por ser el día de Santa Cecilia, patrona de los músicos) arrancó unas notas de optimismo en mi localidad: Cabanillas del Campo; notas que finalmente desafinaron al interpretarse el concierto de la decepción.

Esparcida y multiplicada en internet, mediante redes sociales, mensajes personales o directamente boca a boca; la noticia de que la empresa puntera española INDITEX está próxima a inaugurar un gran centro logístico en la localidad con la creación de 500 empleos ha provocado la locura entre miles de parados cercanos. La afluencia masiva a la charla informativa (magnificada en las redes al presentarla como lugar de precontratación, entrevista y entrega de currículo)  prevista para una 700 personas desbordó el aforo del salón de actos del ayuntamiento y obligó a trasladarla al polideportivo (en dos tandas) con colas de hasta medio kilómetro. La riada de interesados, en torno a 5.000, que se desplazó en sus vehículos particulares creó verdaderos atascos en la localidad.

Tras la charla los demandantes, caricontentos al contemplar semejante competencia y la inconcreción de las ofertas, se dirigieron a unas grandes cajas de cartón donde depositaron sus currículos.El plazo de entrega se cerrará el viernes 20 de diciembre y las entrevistas para la contratación se realizarán entre febrero y marzo, con las primeras contrataciones a partir de abril o mayo.

El Grupo Inditex tiene previsto inaugurar el próximo verano esta plataforma logística de 70.000 metros cuadrados, más otros 8.000 reservados a zonas de servicios adicionales. Las previsiones de Inditex contemplan un crecimiento futuro y progresivo hasta los 180.000 metros cuadrados de nave. Bienvenida sea esta oportunidad, punta emergente del iceberg de la esperanza.


martes, 19 de noviembre de 2013

El olor del dinero.


El dinero huele, puedes creerlo. Y no sólo a tinta y papel. Cada billete tiene una historia escrita con aromas que podemos rastrear como sabuesos. En esto son peritos nuestros fieles amigos los perros. Si pueden detectar en nosotros tantas cosas, no es menos con nuestro dinero. Algunos llegan a hacerse famosos como el caso de Dina y Alegría, dos perros de la policía alemana capaces de olfatear los billetes escondidos a través del equipaje, listos para su evasión. Y ya en laboratorio, o también con la ayuda de canes u otros aventajados husmeadores del reino animal, se pueden detectar en cantidades elevadísimas de billetes de alto valor, rastros de cocaína; y es que el billete es muy socorrido para cortar una raya o preparar el canuto con que se esnifa ese polvo blanco carísimo y deseado.
Pero también huele a sudor. Sudor del trabajador cansado. Sudor del obsesivo manoseo del avaricioso. Sudores de miles de pieles que amalgaman sus secreciones sobre la mate superficie de celulosa.
A veces notamos el olor al alcohol del cubalibre, al café del bar, al agua jabonosa que se escurre de las manos del camarero cuando te cobra. Otras notamos el perfume barato de una mujer pobre, el desodorante de la stripper, el turbador aroma del seno de la prostituta, el almizcle de los testículos tan próximos al bolsillo del chulo. En ocasiones percibimos el olor rancio del colchón sin ventilar, o la roña de los cajones del viejo ultramarinos. Muchos domingos huele a ceras e incienso y a cepillo de iglesia. A fin de mes notamos la leve esencia del engomado de sobres cerrados donde su color se vuelve negro. Algunos días nos sobresaltamos con con olores a pólvora, a veces a sangre...


lunes, 18 de noviembre de 2013

ERE en la alcaldía

Madrid, capital de la basura:
tiene de cielo tu sed
ansia infinita y la hez
de flameantes motores
tu cielo no deja ver
ni deja oler a tus flores.

Mi capital, mi amargura,
montones de porquería
se amontonan en tus vías.
Por regular los empleos
hieden ya por doce días
las suciedades que veo.

La alcaldesa en su locura
les dice a los madrileños
que no pierdan más el sueño:
"No les costará dinero,
paga la empresa y su dueño;
¡Pero el impuesto lo quiero!"



Me desayuno leyendo en el periódico que para la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, el fin de la huelga sin materializar el ERE planeado por las empresas adjudicatarias ha sido posible gracias a la Reforma Laboral. Yo es que a esta botella la veo cada vez más medio vacía de argumentos y más medio llena de aire.

No seré yo quién esté en contra de los ERE, que en algunos casos son muy necesarios. Son, por ejemplo, urgentes en la clase política, en los puestos de libre designación, en los cargos creados "ad hoc" para sus serviles colaboradores. Podríamos conceder además su utilidad en las televisiones obesas de personal, el sector servicios de la Nobleza (realeza incluida), acaso en el ejército, posiblemente en el clero, etc. ¡Pero no en la recogida de basura...!

Madrid se mata. Tras un año de varapalos contundentes como el triste desenlace de la elección para los Juegos Olímpicos; el dudoso proyecto de Eurovegas; el derrumbe de su turismo en un año récord para España, el bajón en la actividad del aeropuerto de Barajas o la disminución de afluencia en el Museo del Prado; Madrid se está suicidando.

Queremos un ERE en el ayuntamiento, una regulación de empleo inmediata. Cabeza de lista: Ana Botella, por falta de productividad.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Pública & privada


Dice un refrán africano: “Hace falta una tribu entera para educar a un niño”. Este aforismo insinúa claramente lo “terriblemente cara” que es la educación: TODA una tribu para UN SOLO niño. Aquí han pillado a los economistas ultraliberales: educar no es barato, no tiene atajos, no hay trucos. Y además no es delegable: exige tu tiempo y “tiempo de calidad”.

Educar es caro, no hacerlo resulta carísimo. Hacerlo solo con una parte de la sociedad es a la corta, injusto; y a la larga, suicida. Por eso es tan importante una escuela pública de calidad. Calro que también puede educar una escuela privada, qué duda cabe. Yo mismo estudié en ella. Conozco ambas: pública desde la docencia, privada desde la discencia. Y ahora mismo, en Arganda del Rey, convivimos en el mismo edificio dos modelos de enseñanza: un colegio público "hospedado" en las instalaciones de un colegio privado-concertado. De como resulte la experiencia daré cuenta a su tiempo.

No voy a repasar las virtudes y defectos de la escuela privada, que los tiene. Ni de la escuela  pública, que también. Sólo quiero hacer una reflexión sobre las estúpidas comparativas que, desde instancias oficiales y por sospechosos intereses, se realizan sobre ambos modelos. Son comparaciones llenas de trampas. Los argumentos para justificar el dinero extra de la educación privada llegan a veces a ser torticeros. Las pagos ilegales y ocultos (y no tan ocultos) en la enseñanza concertada se disfrazan con "extras" de discutible relevancia. Algunas de las razones que se esgrimen desde estas dos instituciones tienen que ver con los resultados. Pueden “revalidar” , auditar con “exámenes externos”, aplicar pruebas “estandars”, comparar resultados PISA… ¡Y creerán que han descubierto algo! ¡¡No se han enterado de nada!! Educar y ser educado ocupa “sólo” el 100% de la vida. Tendremos 100 años y todavía estaremos aprendiendo (y enseñando). Redúcelo a estas pruebas “externas”, sin “validez ecológica”, diseñadas “por encargo” y demostrarás que los pobres son estúpidos y los ricos portentos intelectuales. Ya ocurrió con los test de inteligencia en EEUU que pasaban a los recién llegados al país: los inmigrantes italianos tenía un CI inferior (aquellos test hablaban de hamburguesas, ¿por qué no preguntaban sobre pizzas?). Otras razones tienen que ver con la selección del alumnado. En los privados 100%, la posibilidad de selección es total: a su hijo de usted le dejo entrar en mi colegio y al hijo de este otro señor no. Aparte de seleccionar por sus aptitudes, por su mejor entrenamiento previo, por su clase social... se ponen aquí las bases de futuros clanes dirigentes. Está documentada  la intención de muchos padres de integrar a su hijo en estos centros para que adquiera vínculos con otros niños, hijos de personas influyentes, futuros cuadros dirigentes en la sociedad. Así se perpetúa el poder. En los colegios concertados la selección se realiza mediante maniobras más disimuladas; se usa más la mano izquierda. No me interesa este niño por sus problemas; pues convenzo a los padres de la necesidad de acudir a un centro público donde la exigencia es menor y tienen maravillosos equipos de profesionales que atienden a la diversidad. Lo hacen, naturalmente,  por el propio niño; por que no se sienta inferior y sufra su autoestima en el centro. Curiosamente hay un argumento que no suele aparecer al explicar las bondades de los centros privados y se refiere al profesorado. La existencia de  unas durísimas oposiciones hace que el profesorado de la pública sea normalmente inobjetable en cuanto a su preparación. Suelen afrontar este aspecto desde el menor trabajo de los mismos y su menor implicación (asunto muy discutible).

Los gobiernos ultraliberales que tenemos actualmente en nuestro país (y concretamente en nuestra Comunidad de Madrid) esperan que la educación, como un mercado natural se regule en costos y beneficios en el corto plazo. La educación como mercancía: yo pongo tanto dinero y espero resultados cuantificables e inmediatos. Pero la educación se parece mucho más al arte: yo pongo mucho esfuerzo, dinero y una vida entera; y sólo obtengo unos pocos cuadros; eso sí, de belleza y valor incalculables. Así que instalan la educación en una empresa de pintores de brocha gorda.

Educar procede etimológicamente de “educere” (guiar). Cuando se escatima en “luces” cada cual irá por su lado, dando tumbos. Sólo se salva el que tiene linterna (propia). Pensemos que cuando ciertos políticos hablan de “recortes en educación” sólo piensan en “la educación de los demás”. La propia y la de los suyos, de sobra saben lo importante que es (gracias a ella llegaron al cargo). Y esa, la suya, ¡se la pueden pagar por su cuenta! Y mejor que nadie “les levante el chollo”

Pero, además, hay una actitud que se está instalando en la sociedad: muchos padres piensan ya que "es la escuela la principal protagonista de la educación de sus hijos". Sin restar un ápice a su gran influencia, no podemos pasar por alto que "somos toda la tribu" los que educamos a nuestros retoños. Pocos son ya los que se atreven a encararse a un niño y mandarle recoger los papeles que tira al suelo, casi nadie le dice a un joven que no rompa el árbol al que desgaja ramas por pura diversión. Nos callamos y permitimos sin intervenir botellones, suciedades provocadas, ruidos irritantes, gamberradas sin cuento... Pedimos humildemente perdón al señor que fuma a nuestro lado porque su humo nos molesta. Muy pocos, quizás algún anciano, recrimina a un niño maleducado. Recuerdo bien una anécdota de nuestro viaje de bodas a la antigua URSS. En una ocasión, en el monumental metro de Moscú, intervino un anciano  (que hablaba perfectamente castellano, curiosamente) reprendiendo a los chiquillos que molestaban a los turistas pidiéndoles un pin.

Hoy la tribu anda muy atareada recogiendo mijo, mercadeando esteras y poniendo guías a los turistas. ¿Y los niños? Tan solo algún anciano recuerda la vieja máxima de la tribu.

jueves, 14 de noviembre de 2013

El frigobici


Gallifante, caballena, cocorafa, ofimática... he aquí unos cuantos acrónimos, todos sugerentes, algunos ya de uso común, otros inventados. Yo me permito titular mi artículo de hoy con uno sencillito (casi una palabra compuesta) pero que encierra, para mí, un significado personal ligado a una de esas pequeñas anécdotas que son la sal de la vida.
Yo tengo una figobici que me va de maravilla. No me habría acordado de ella de nos ser por las insistentes noticias que sobre el cierre de la empresa Fagor electrodomésticos nos bombardean en el telediario.
Pasarán ya de seis años que nos compramos un frigorífico Fagor, modelo Innova. Se trata de un frigorífico combi no frost con un compartimento de congelación y otro de refrigeración que están conectados mediante un conducto vertical: el frío del congelador se transmite con ayuda de un ventilador desde la parte baja a la superior. Lucía la flamante categoría energética A (máxima eficiencia, mínimo gasto), eso fue uno de los motivos que nos indujo a la compra. El aparto funcionó bien durante unos meses hasta que empezamos a observar la acumulación de hielo en los cajones del congelador. A poco que nos descuidamos estos se habían apelmazado con bloques de hielo siendo imposible sacarlos. A con tinuación empezó a fallar la refrigeración del compartimento superior.

Solicitamos la asistencia técnica; aún estaba en periodo de garantía y la visita y piezas serían gratis. El técnico llegó y, pidiendo un secador de pelo, se aplicó durante cerca de una hora a derretir todo aquel agua solidificada hecha un bloque en torno a la parrilla de congelación. Realizó las inspecciones oportunas, testeó los circuitos correspondientes y finalmente llegó a la conclusión de que (por razones que no nos explicó) el conducto que comunicaba ambos compartimentos (refrigerador y congelador) se obstruía con hielo imposibilitando la refrigeración y acumulando un frío excesivo en el congelador. La continua demanda de los sensores del refrigerador mantenían el motor encendido y el congelador, superfrío, acumulaba más y más agua congelada procedente de la condensación del vapor de agua que entraba cada vez que abríamos su puerta. Con cierto aire resignado fue hasta su furgoneta y volvió con una resistencia eléctrica bastante flexible y protegida por una lámina plateada adherida a una plastilina adherente que aplicó en torno al orificio y conectó a algunos bornes de la circuitería para proporcionarla corriente. Lo que hizo, en definitiva, fue calentar el hielo provocando un doble gasto (al congelar y al descongelar pare de lo congelado) para mantener libre el paso de aire frío. Se despidió asegurándonos que esto lo solucionaría y que esta avería aparecía con cierta frecuencia en ese modelo. Lo que no nos explicó es que la "eficiencia energética de nivel A" había pasado a una "C" como mucho. Ahora su consumo sería mayor. Además ese arreglo de apariencia tan chapucera levantó nuestras suspicacias: ¡Mejor hubiera sido que se rompiera del todo, la garantía ofrecía un frigo nuevo en su periodo de vigencia!

Aquello funcionó durante un par de meses. La garantía se agotó en ese tiempo y el problema reapareció. Conociendo un poco ya de las causas del mismo, ni siquiera llamamos al técnico. Nos aplicamos a descongelar con el secador y volver a encender el aparato. Aquello funcionaba unos tres o cuatro meses, pero poco a poco los cajones del congelador se cubrían de un pátina escarchada y acaban soldadas con agua helada. Repetíamos el proceso y procurábamos abrir lo menos posible el compartimento; así duraba unos meses más. Mi mujer decidió que no era cuestión de vivir con un congelador en precario y empezó a insistir en la compra de uno nuevo. Yo, me resistía: - ¡Si el compresor funciona estupendamente!-  Finalmente, la presión llegó a tal punto, que tuve que ceder, pero le pedí una última oportunidad para intentar arreglar por mí mismo el aparato. Mi mujer, mientras tanto, empezó a visitar tiendas y a tomar notas de marcas y modelos. Ahora se decantaba decididamente por Siemens (lo siento por la empresa Fagor, en concurso de acreedores, pero estaba realmente cabreada).

Una tarde, tras un par de horas descongelando aquellos hielos soldados y tras desmontar el panel de la parte posterior que protege a la parrilla y al ventilador observé que el pequeño orificio de desagüe que comunica con el depósito de evaporación de la parte trasera parecía obstruido. Pensé que, quizás limpiándolo y manteniéndolo caliente para evitar que se taponara con hielo el vapor de la condensación no se helaría pues tendría vía libre para salir en forma de agua. ¿Y cómo conseguiría mantener el estrecho tubo drenado y caliente? La solución estaba en la caja del garaje donde guardo repuestos para la bici. Allí, junto a los parches, tenía algunos viejos cables de acero para frenos y cambios de marchas.  Introduje uno de aquellos cordones metálicos por el estrecho conducto y le hice un nudo, para evita su retroceso. Después por la parte posterior, lodoblé en V para que goteara sobre el recipiente de recogida del desagüe y el otro extremo lo arrollé a la rejilla de refrigeración del compresor (que siempre está caliente). Esto hacía bajar un nuevo peldaño en la escala de eficiencia energética, pero resolvía el problema.

El éxito fue total. Llevo más de dos años con funcionamiento perfecto. Mi frigobici va de maravilla. Y lo siento por Fagor, pero tener que arreglar "a la cubana" sus electrodomésticos no ayuda a confiar en la marca.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Simulacros


Ya preparado el simulacro del cole para el curso 2013-14, nos le cambian y nos llevan a dar clase a un cole ajeno, en un bloque desocupado. Todas las copias con la organización prevista van a la basura.
Por otro lado, más que un simulacro de incendio deberíamos haber programado uno de derrumbe, que vendría más al caso. Al fin y al cabo nos lo han demolido de todas formas. El desencadenante: una niña se cortó con un cristal de una ventana que se rompió al apoyar en él la mano (parece que las presiones repartidas por las pareces afectaban al marco y ponían ya en tensión el vidrio). 

Se impone pues realizar el simulacro en las nuevas instalaciones. Con humor nos comentaba nuestra secretaria que, por fuerza, lo estamos haciendo ya todos los días. La entrada y la salida  por dos escaleras no muy anchas de 502 niños a la misma hora ya suponen un desalojo complejo cada día (un proceso dos veces en cada dirección). Así que, cronómetro en mano, vamos mejorando nuestro record día a día.

Esto de los simulacros me trae a la memoria anécdotas curiosas. Recuerdo simulacros con aviso previo (sí, los he vivido) con lo que de "simulacro" nada... en todo caso "ejercicio de desalojo". Y en los que se ajustan más al objetivo de la actividad siempre teníamos algunas pistas para adivinar el momento: solía ser a última hora, un viernes... quizás el último día del trimestre... Siempre se aprovechaban los momentos en que interfiriera menos en la actividad escolar, con lo que las fechas se reducían. 

En uno de aquellos simulacros de incendios me quemé vivo. Resulta que, muchas veces por razones de mi continua itinerancia, tengo que ocupar cualquier espacio libre cuando llego al centro. Suelo trabajar en la biblioteca que me brinda tranquilidad y de la que me ocupo en los tiempos sin alumnos. Hace algunos años, sonaron los timbrazos correspondientes y se puso en marcha el protocolo establecido: Los niños dejaron sus cosas y se pusieron rápidamente en fila. Las clases fueron desalojadas en orden y los almnos bajaron ordenadamente las escaleras sin gran alboroto. Más de la mitad de los alumnos del pabellón principal pasaron delante de la puerta de la biblioteca. Yo, que estaba dentro,  no percibí los timbrazos (parte por mi hipoacusia, parte por ser una sala aislada) y nadie me avisó. Permanecí allí dentro, trabajando mientras el director cronometraba y comprobaba satisfecho la rapidez y orden del desalojo. Los alumnos volvieron a sus clases y yo tampoco lo noté. . Días más tarde, enterado de todo aquello, se lo dije al director para que lo tuvieran en cuenta. Supongo que el informe final sería más o menos así: " Desactivación de gas y alumbrado correcta. Los 500 niños desalojados con orden y rapidez. Espacios de seguridad controlados. Aulas, servicios y pasillos revisados. Profesor carbonizado en la biblioteca."

lunes, 11 de noviembre de 2013

Denegado por sobrecualificación


Oscar, sobrino segundo mío, acaba de terminar sus estudios. Logró por fin entregar su tesis y ya cuenta con su licenciatura en Ingeniería electrónica. Relajado y satisfecho, tras meses enteros frente al ordenador, se dedica ahora a buscar ofertas de trabajo y entregar currículos en cuantas empresas tiene oportunidad. Quiere trabajar. No desprecia empezar por lo más bajo y buzonea solicitudes para todo tipo de puestos.

- ¿Qué tal va la cosa?, le pregunto.
- Mal, estoy buscando pero no me llaman. En la última me denegaron el trabajo por "sobrecualificación".

Me quedé sorprendido con el argumento. El puesto era para reparación de electrodomésticos y su flamante título le aportaba el importante demérito de la "sobrecualificación".

- ¿Pues qué pretendían - comenté yo - alguien con los conocimientos "justitos", incluso un poco torpecillo, para poder bronquearle a gusto y endosarle reparaciones a destajo amparados en su poca preparación? ¿O quizá temieran enfrentarse a una cabeza más preparada que la suya que les pusiera en evidencia?

Al empresario posiblemente le interese emplear un trabajador panoli, ignorante y servil;  a mi lavadora estropeada no. Pedí a mi sobrino la dirección de la casa de electrodomésticos para vetarla en adelante. Y pasé la información a mis amigos.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Los Otros

“Queremos transmitiros una tranquilidad absoluta, ya que para que la vida escolar de vuestros hijos no se vea alterada, hemos exigido las siguientes condiciones que garantizan una independencia absoluta. Los horarios de entrada y salida del colegio San Juan Bautista serán distintos, y sus alumnos llegarán al colegio y lo abandonarán en autobuses… No se compartirá ningún espacio de manera simultánea, y los patios, que sí se compartirán, serán utilizados en horarios distintos”, 

Extracto de la carta enviada el día 23 de octubre por la dirección del colegio concertado Virgen de la Soledad a las familias de sus alumnos ante el traslado de 500 alumnos del CEIP san Juan Bautista que será urgentemente demolido.)


Los Otros





El día 4, llegaron los niños a las puertas de "La Mansión". En la soledad del vasto recinto, unos extraños carteles daban la bienvenida. Nos preguntábamos quién habría dejado allí aquellos mensajes pues ningún anfitrión nos recibió en la puerta. La Mansión parecía deshabitada. Ni un alma se veía en el recinto de oscuros ladrillos.

De repente, una bulliciosa algarabía infantil fue llenando de ecos los ventosos soportales. El aire helado cruzaba por entre las columnas donde se formaban las filas. Después, en medio del pequeño caos de la primera vez, subieron por las escaleras, desfilaron por los largos corredores... Atravesaron largos y aseados pasillos con cientos de paquetes y muebles amontonados contra las paredes. Cada uno llegó a sus habitaciones. Las aulas, desnudas tres días antes, aparecían ahora con las mesas recién trasladadas y montones de cajas se apilaban en los rincones. Las paredes desnudas, aún olían a yeso. Cada profesor colocó a sus alumnos en su sitio mientras estos, atónitos, lo observaban todo con ojos asombrados. Y comenzaron enseguida las clases en aquellos espacios recién alquilados, cuyos dueños desconocían.


Pasaron las primeras horas. Era difícil mantener la atención entre el intenso trajín de profesores buscando materiales, abriendo cajas, explorando pasillos en busca de la fotocopiadora... Cada poco, se abrían las puertas con comunicados y consignas ante aquella situación improvisada:

 - El recreo en un patio tan pequeño habrá que vigilarlo estrechamente, por favor estad todos allí.
 - No hay servicios en el patio: decid a los niños que hagan pis al salir.
 - Colocaros algunos en las escaleras que comunican los patios, no vaya a caerse alguno... 
- Que los de Primaria bajen por las escaleras después de los de infantil, no podemos dejar que se aglomeren 500 alumnos en un tiro de escalera tan pequeño... 

Surgían problemas por decenas, dudas a cientos; y el Equipo Directivo no daba más de sí. Incluso podían percibirse leves ojeras en sus rostros. El día anterior, domingo, habían pasado 10 horas organizando el traslado, marcando las aulas, disponiendo la secretearía, montando los equipos informáticos... El único teléfono en uso, un móvil adquirido por el centro, pasaba de mano en mano sin dar a basto. Faltaba tiempo, faltaban cables, faltaba información... y todo había de hacerse deprisa: ¡ya!.


Cuando los profesores visitaron La Mansión el jueves anterior, los espacios estaban vacíos. Las clases cerradas. Tan solo, a través del cristal transparente de la puerta se percibía su amplitud y soledad en medio de la oscuridad de las persianas cerradas. La puertas que comunicaban con los otros pabellones estaban cerradas a cal y canto. Tras una de ellas que, casualmente no estaba cerrada, encontramos un grupo de profesores de "los Otros" comiendo. Apenas los vimos una fracción de segundo: cerramos rápidamente con una disculpa.


Sabemos que "Los Otros" existen porque les vemos algunas veces en su enorme y precioso gimnasio: allá lejos, en el fondo del bello entarimado, juegan con su profesora. También percibimos su presencia por las huellas que dejan en el patio: las papeleras aparecen llenas de briks y envoltorios de bocadillos. A veces oímos suaves murmullos o voces lejanas tras las puertas al final de algún pasillo.


A mediados de semana hemos visto, por fin,  algunos de "los Otros". No son muchos y van muy callados normalmente. Sus profesores les insisten en que no nos molesten. Aparecen en la puerta del pasillo con sus uniformes de jersey rojo, su polo blanco, sus faldas escocesas y sus pantalones grises. Pasan en fila junto a la tutoría que ocupo camino de su sala de conferencias que está en el mismo pasillo. Al llegar a la altura de mi puerta miran asombrados las cajas apiladas, los armarios con libros... y se dicen bajito entre ellos: "Eso debe ser la biblioteca de Los Nuevos". Les saludo y me responden tímidamente, desconcertados.

Hoy, uno de Los Otros, un profesor se ha dirigido a mí. Me quedé tan sorprendido que tardé en reaccionar. Con una sonrisa me preguntó que tal lo llevábamos: ¡Los otros existen!.



Miniencuesta a sugerencia de un amigo

Mi amigo, Manuel, que me proporciona un buen porcentaje de los comentarios (lo que significa que "lee") me sugiere participar en la selección y contestar a la encuesta de la cadena Liebster. Puesto que estoy entre sus blogs elegidos no puedo negarme.

 Las reglas de los 'Liebster Awards' son las siguientes:
Nombrar y agradecer el premio a la persona/blog que te lo concedió.
Responder a las 11 preguntas que te formule.
Conceder el premio a 11 blogs (mínimo 5 máximo 11) que te gusten y que estén empezando (menos de 100 seguidores)
Formular 11 preguntas para que respondan los bloggers a los que premias.
Visitar los blogs que han sido premiados junto con el tuyo.
Informar a los bloggers de su premio.

PREGUNTAS


    1-  ¿Por qué decidiste hacer un Blog?
Me ofrece la oportunidad de reflexionar y compartir mis ideas y pensamientos con los demás. Es también memoria y diario de lo que me pasa.

    2- El hecho que marcó tu vida.
Vivir cinco años de mi impresionable infancia enclaustrado como aspirante a miembro de la congregación marista.

    3- ¿ En qué zona te gusta veranear?
Una solitaria montaña.

    4- Tu libro preferido
Grandes vidas, grandes hechos (biografías).

    5- Tu Mayor Éxito
Mi mujer

    6- Tu Mayor Fracaso
Mi educación emocional.

    7- Tu frase o lema preferido.
Carpe diem

    8- Un personaje histórico.
Álvar Núñez Cabeza de Vaca
    9 - Tu viaje pendiente será a...
Una selva inexplorada (¿Queda alguna?)

   10-  ¿Cuál es tu tema preferido en Tu Blog?
Experiencias personales

   11- Algo que quieras añadir.
No me tientes...

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Arqueología didáctica


Si no fuera por las prisas hubiera pasado muy buenos ratos en esta labor de recogida y expurgo de materiales en que se convirtieron las horas sin alumnos de estos últimos días. El poner el colegio patas arriba ofrece la posibilidad de situar ante los ojos una inmensa cantidad de materiales didácticos acumulados durante décadas. Descubrimos sorprendidos la existencia de salas que jamás  pensamos que existieran: - ¿Cómo es posible que permaneciera casi oculto este magnífico laboratorio de Ciencias? - ¿Qué hace aquí todo este material amontonado...? Si ni siquiera sabía que existiese este almacén...
Algunos espacios, abandonados con prisas para ser apuntalados urgentemente, fueron sellados con redes metálicas; tras ellos se escondían auténticos tesoros: decenas de juegos escolares, exóticas cajas con minerales, libros abandonados, centenares de cintas VHS, completas colecciones de diapositivas, antiguos vinilos (que encenderían el deseo de los coleccionistas)... Una clase convertida en almacén escondía antiguas máquinas: viejos proyectores de diapositivas (que hace tiempo perdieron su batalla con las pizarras digitales), antiguos retroproyectores (estos aún pueden reportar algún provecho), anticuadas multicopistas de tinta (con un potencial enorme para hacer un periódico escolar desde el aula, ahora que han sido sustituidas completamente por las modernas fotocopiadoras), infinidad de láminas didácticas, montones de radiocasettes bastante usados, impresoras descatalogadas, ordenadores obsoletos, cables de todo tipo... En una esquina, amontonado apresuradamente hace algunos años, un originalísimo nacimiento animado realizado por un padre "manitas" (toda una mina de operadores tecnológicos aplicados a la Navidad). El laboratorio aparecía caótico y abarrotado de cajas con minerales, maquetas, instrumental de todo tipo; las estanterías de química repletas de tubos de ensayo, erlenmeyer y matraces. Amontonadas contra la pared reposaban apiladas las viejas maletas para experimentos (un símil de aquellos famosos juegos de mesa "20 juegos en uno" aplicados a la ciencia)... y todo tipo de instrumental científico que haría las delicias de cualquier niño curioso: telescopio, globos terráqueos, balanzas, prensas para un herbario escolar... todo con un cierto aire "vintage".

En las tutorías de apoyo había que decidir rápidamente cuáles de los materiales cuidadosamente elaborados por decenas de profesores durante años serían indultados del reciclado: costosos juegos de letras, infinidad de tarjetas con primorosos dibujos a mano, pequeños juegos construidos con ingenio, siluetas en contrachapado recortadas manualmente y bellamente decoradas, tableros, láminas, colecciones de fotografias, abultados dossiers con fichas y actividades... Más relucientes, pero menos originales, múltiples carpetas didácticas de un sinfin de editoriales repletas de guías didácticas, discos multimedia, materiales de refuerzo...
En archivadores marrones y carpetas azules elaborados apuntes manuscritos sobre vocabulario polaco, costumbres gitanas, cultura rumana... En el aula Sol, que acoge a los alumnos con TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo, como el caso de los niños  autistas), la profesora y su auxiliar se agobian ante los infinitos objetos que necesitan para su especializada labor con estos niños (pictogramas por miles, fotografías por cientos, sin fin de materiales manipulables (plastilinas, gomets, pinchitos, palitos, fichas, ceras, velcro), juegos, libros...) Quién haya visto un aula así, puede imaginarse, el caos que supone  su desmontaje apresurado.  

En la biblioteca, siendo el momento ideal para un expurgo general de fondos, éste se difiere dada la premura del tiempo. Ante las cajas miras sorprendido un libro perdido, un ejemplar único, un título interesante... Pero, rápidamente, lo introduces de nuevo en la caja: ¡deprisa, deprisa! ¡No hay tiempo!

Tú no tienes tiempo para comprobarlo, pero sabes que en cada  pabellón, en cada pasillo; hay profesores en los cuartos y almacenes luchando con el polvo de décadas, seleccionando materiales y condenando a otros al contenedor de la basura. Puedes imaginar a los maestros y maestras de infantil afanándose en empaquetar su material de aula y el otro, ingente, almacenado en las estanterías a rebosar de las tutorías.   

Con rápido ojo clínico, deciden qué se salvará de la destrucción: esto a la caja EI-4ºA (25), esto al montón de tirar...Cada cinco minutos, algo detiene su atención: un objeto familiar le trae a la memoria un recuerdo amable... lo mira con cariño y, aunque está roto y descolorido, lo salvará -nostálgico- de la quema.  

10000 libros tapas arriba




(Memorias de un bibliotecario escolar)
4 de noviembre de 2013

"...Todo patas arriba, todo manga por hombro. El colegio desalojado en cinco días, los materiales almacenados por décadas empaquetados en cinco tardes, los muebles etiquetados y listos para el traslado... ¡Y todo sin perder una hora de las clases correspondientes de cada día!
El antiguo cole se cae. El viejo gigante tiene los pies de barro, de un barro especial llamado "arcillas expansivas": lentas arenas movedizas donde se hunden poco a poco los cimientos y que producen alarmantes grietas en las paredes.

Es una pena, porque era hermoso; el bonito color azul de los tejados había dejado un sobrenombre poético al colegio: "Los Azules", le llamaban. Un apelativo que aceptábamos con orgullo, pues sus tejados parecían de lapislázuli y nos hacían participar un poquito del cielo, con su color. También nos sentíamos pequeños pitufos azules en el trajín infinito de la aldea de Arganda del Rey.
Desde la biblioteca del cole vivimos en directo la alarma de las paredes fracturadas, de las grietas crecientes... Hace ya cuatro años realizamos un urgente desalojo y un rápido empaquetado. La mitad de la sala hubo de ser apuntalada. Continuamos nuestra actividad en precario realizando las tareas propias de una biblioteca escolar en la "parte segura": catalogación, etiquetado, préstamos... La otra mitad, se convirtió en un lugar apartado y misterioso, una especie de sala antirriesgo NRBQ (recinto preparado para aislarse de amenazas Nucleares, Radiológicas, Biológicas y Químicas) tras sus largos cortinajes de plástico. Un inquietante esqueleto custodió durante semanas las cajas de libros amontonadas. Este año, de nuevo con improvisación y urgencia, tuvimos que empaquetar los miles de ejemplares lo mejor que pudimos. Otra vez los libros tapas arriba, los libros durmiendo dentro de sus cajas, a la espera del cole nuevo, los armarios desnudos...
Deprisa, mal y pronto; tuvimos que seleccionar un buen grupo para dotar a las nuevas clases de algún material de lectura añadido a sus escasas bibliotecas de aula. Con cierta osadía, decidimos mantener el préstamos en EI y preparamos tres armarios con vitrina que pudieran cerrarse (estarán en un pasillo). Compartiendo como hermanos las tutorías (actualmente clases de religión y desdoble) habilitamos un rinconcito para instalar nuestro ordenador... El grueso de los fondos dormirán por meses en un oscuro sótano del ayuntamiento. Y mantenemos esta blog, lo único quizás, que no se ve afectado por el derrumbe de los edificios, pues su esencia es virtual; su almacenamiento está "en la nube".
Seguiremos teniendo biblioteca. Y seguimos catalogando, prestando (en EI) e incrementando los fondos con donaciones (es la única posibilidad actualmente). Y en el nuevo colegio, ordenaremos con esmero las estanterías para que nuestro cole tenga la biblioteca que se merece..."