jueves, 20 de diciembre de 2012

Microrrelatos de cine 4: "El primer rodaje"


El primer rodaje.
ABRIR EN NEGRO (Aparece lentamente un calendario. Se trata de un calendario de taco pegado a la pared al lado de un viejo cartel con una imagen de la catedral de Burgos tras el paseo del Espolón a la orilla del río Arlanzón.) La cámara hace una transición desde el plano detalle de las hojas del calendario (5 de mayo de 1963) hasta una modesta cocina donde se detiene en plano medio sobre un niño y su madre. La madre muestra a su hijo un taumotropo que acaba de fabricar. El pequeño lo contempla con los ojos muy abiertos)
- ¿Cómo lo haces? ¡Déjamelo, quiero probar yo...!
Curioso el niño lo toma en sus manos y tira de los cordones. El pequeño disco empieza a girar y el pájaro libre es inmediatamente apresado por la jaula. Juega el niño a capturar la realidad, a manipularla y sorprender con ella. Está rodando la primera película de su vida.


miércoles, 19 de diciembre de 2012

Microrrelatos de cine 3: "La primera producción"



Anuncio del primer CinExin de la década de los 70.

La primera producción.

CORTINILLA.

 (PLANO ENTERO en el interior de una pequeña habitación. Una cama turca está desplegada desde el armario de la pared y ocupa el centro de la habitación. Se trata de una habitación infantil muy modesta. Una vieja colcha sobre la cama y sobre esta un "cinexin" con varios rollos de película en papel vegetal desperdigados alrededor. Un niño de 9 años y sus hermanos de 7 y 5 años están a un lado de la cama, tras el proyector de juguete. El mayor, nuestro personaje,  prepara un rollo realizado artesanalmente y dibujado por él mismo)

- ¡Esperad! ¡Con cuidado, Luis, no enchufes todavía! ¡Veréis que chulada...! La he dibujado yo...
 Los Reyes, aquel año, habían dejado un regalo muy estimado. Quizás supieran de la incipiente afición de aquel niño por el cine. En su habitación a oscuras se organizaban las "matinales" en cuyas sesiones la bombilla de 60 watios recalentaba la chapa y producía un sospechoso olor a cable y papel quemado. Como Tim Burton en Frankenwennie, como Spielberg en su infancia jugábamos a ser directores y crear nuestra propia película.
Fue con uno de estos proyectores NIC que (el relato está basado 
experiencias reales) montábamos nuestras películas en la pequeña
habitación de casa, allá por 1975).


martes, 18 de diciembre de 2012

Microrrelatos de cine 2: "Sesión continua"

Sesión continua

Los tres niños son hermanos. El mayor apoya la barbilla en la repisa de la ventanilla del cine REX  de Burgos mientras compra las entradas. Los dos más pequeños miran absortos las carteleras. En el programa de hoy se aprecian los posters de "Fantomas" y "La venganza del Zorro". El mayor pide 3 entradas de sesión continua. Un reloj al fondo señala las 3:30.
- Tres entradas por favor... ¿A qué hora cierran el cine?
- A las 12.
- Gracias.

 Luego pasan más de seis horas en el cine. Ven las películas dos veces. En otras ocasiones han intentado empezar un tercer pase, pero se hacía muy tarde y, en casa, los padres se enfadarían. No hay dinero para refrescos. Apenas para alguna chuchería. Cuando abandonan la sala es de noche.
- Ha estado bien la de Fantomas.
- Pues yo creo que la del Zorro es mejor.
 
Se pierden calle Santander arriba blandiendo espadas imaginarias y ensayando acrobacias imposibles sobre los bordillos y bolardos de la acera.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Microrrelatos de cine 1: "Una de terror"

Os dejo aquí un pequeño relato (autobiográfico, para más señas) que envié al I Concurso de Microrrelatos de Cine organizado por Escritores de Rivas. Quedó finalista. A conitnuación, consecutivamene, aprecerá cada día uno más hasta completar los cinco que envié.



Una de terror.

¡Mamá!, ¡Mamá! ... ¿Dónde estás?... ¡Mamá, ven!... ¿Por qué te has ido?...

La madre no acude. En esta cálida noche de primavera en Carrión de los Condes ha ido junto con el padre del pequeño a ver una película en el cine del pueblo. Es la primera vez que lo hace. Dejó a su pequeño dormido confiada en que no despertaría... Pero despertó. Y el pequeño pasó dos largas horas aterrado en la soledad de su oscura habitación. El cine se cruzaba por primera vez en su camino.  Vivía su primera película de terror.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Cara-duras


Miro vuestras caras. A veces muestran gestos serios, preocupados; en otras asoma una sonrisa cínica, omnipotente. Nunca se os ve resignados, arrepentidos; acaso intentáis una pose desvalida, una tristeza fingida, una expresión indignada.
Se derrama vuestro rostro en minúsculas gotas de tintas tricolores sobre el papel prensa. Millares de fotografías que son huellas fugaces, fungibles en el papel. Vuestra imagen digital viaja instantánea a través de los vasos comunicantes de la red. Surcan las fibras un ejército de datos que forman a su llegada un rostro congelado, un instante del teatro de vuestra vida.
Y aguantáis el tipo sin confesión, sin propósito de la enmienda. Dobláis la oferta del lote de la corrupción: al robo unís la soberbia, con la soberbia regaláis el insulto.
Advierto en vuestra actitud los síntomas de la psicopatía: no sentís el dolor de la gente, no os importa el devastador efecto del engaño. Cunde el desconcierto. Descubro en el pueblo llano los efectos de la enfermedad: la apatía y la resignación, la invasión de la indiferencia, el gobierno de la abulia.
Implantáis la pedagogía del egoísmo. Modificías el  currículo de la ética: la inocencia es estupidez, la virtud enfermedad, la honradez un lastre. El verbo competir abofetea a cooperar. Y "bueno" pasa de abstracto a concreto aplicándose exclusivamente a lo percibido por los sentidos, se restrige al campo semántico de la economia, la gastronomía, el arte, el sexo, la calidad de los objetos...
Porque sois muchos. Porque habéis pervertido la esperanza. Porque infectáis esta sociedad como virus, seres no vivos, que necesitan a los hombres para reproducirse, incapaces de vivir por sí solos. Estáis muertos, pero seguis infectando a los hombres.
Convoco al corazón de los hombres. Llamo al puerta del común entendimiento. No nos dejemos engañar. Son lobos disfrazados de corderos. Pero hay una forma de descubrirlos: babean por el dinero, secretan bilis anticipatorias ante los sobres de las comisiones... y caen en el cepo de la codicia.
Desde el cepo, aullarán de pena; mostrarán su patíta ensangrentada para movernos a compasión, mirarán con pena por detrás de las rejas de su jaula esprando que olvidéis porqué están allí. Reclamarán la ayuda de otros lobos como ellos para organizar su libertad. No os dejéis engañar. Endureced el corazón. Sólo los corazones duros latirán con fuerza. Y la necestamos más que nunca.  

martes, 11 de diciembre de 2012

Los fusilamientos del 11 de diciembre de 2008

El 11 de noviembre de 2008 en los periódicos de la CAM se publicaron los listados de la Prueba de Primaria del curso 2007/08. Mi antiguo colegio, el Antonio de Nebrija, obtuvo los peores resultados del municipio de Alcalá.

Sólo un día después la noticia saltaba a las páginas de la prensa local: El Diario de Alcalá titulaba: "El colegio Nebrija multiplica por 12 la tasa de suspensos del San Gabriel" y tras un análisis de los resultados, cuidándose de resaltar muy claramente las diferencias entre público y concertado/privado, abría paso a un foro que en pocas horas llegaba a 24 comentarios. Aún los conservo. Aquello me resultó sorprendente: Algunos padres achacaban el fracaso a la presencia masiva de inmigranes, otros al director por sus afinidades políticas, algunos a la indisciplina de los jóvenes de hoy, un docente alcalaíno aseguraba que los resultados obedecían a las cambinates  promociones anuales, otras personas aprovechaban para arremeter contra el alcalde... varios exalumnos defendían su antiguo colegio, algunas madres expresaban su público disgusto y preocupación  por tener a sus hijos matriculados obligatoriamente en sus aulas de EI...

Alarmado, envié emails a todos mis excompañeros informándoles de este estado de opinión y mostrándoles mi apoyo. Al día siguiente recibí dolidas respuestas de varios de ellos. Estaban apenados y desconcertados: ¿dónde radicaba el problema? ¿En manos de quién estaban las soluciones? Una de ellas me describía la tensa situación creada: la publicación, las listas, las entradas en los foros de la prensa digital, los padres mirándolos con cara de circustancias en la entrada, los comentarios de los niños de 6º (los presumiblemente "próximos  fracasados" en la evaluación...), el director escabulléndose ante el público fusilamiento...

Próxima la Navidad se me ocurrió hacer un villancico que envié ese año a mis excompañeras. Intenté reflejar el ambiente y la realidad de la labor educativa del. Y era también homenaje y aliento al profesorado que yo conocía tan bien; a esas maestras de E.I. que trabajan para cambiar el estereotipo que lucía (deshonrosamente) el colegio.

Hoy, 6º aniversario, de aquel metafórico fusilamiento,  quiero recordarlo aquí, en este blog:

María lloraba,
fumaba José.
¿No escolarizarlo
en el san Gabriel?

- Mire usted:le digo,
¡que no puede ser!
Revise los puntos
los cuente otra vez

- Lo siento, al Nebrija
lo ha de traer.

- ¡Señor, qué disgusto!
¿Qué será de él?
¡Será un ignorante!
¿Llegará a leer?
¿Logrará aprenderse
la tabla del 10?
¿No se pega algo
entre tanto ACNEE?
¿Será contagioso
lo del TGD?
Con tanto rumano
¿no hablará al revés?
¿y si algún gitano
le quiere morder?

María lloraba,
fumaba José.
Jesús con tres años
se asusta ¡ya ves!
¡Un Dios pasa miedo
cuando un niño es!

Pasó el primer día
y el miedo también.
Pasó una semana
y después un mes.
Llegado diciembre
supo qué querer
y pidió a los reyes
tres regalos, tres.
- Que Estrella me quiera
¡que sabe querer!
-Que Nieves me enseñe
¡que lo hace muy bien!
- Que Miriam me anime
y me ayude también.

María sonríe,
se alegra José.
Jesús va contento
¡y qué listo es!

Un bando del Cesar
se ha dictado ayer.
Han de examinarse
en el sexto nivel.
De los resultados
se habla en el café:
¡Muy mal el Nebrija!
¡Muy bien San Gabriel!
Jesús que no juzga
con pruebas ni test,
y aunque su colegio
suspendió esta vez,
Él, que sabe todo,
le aprobó con diez.
Porque la evaluación (palabra citada más de cien veces en el anteproyecto de la nefasta LOMCE) se convierte así en un fín en sí misma, en un obsesiva reevaluación externa a plazos (3º y 6ª de Educación Primaria, 2º y 4º de ESO y 2º de Bachillerato) sobre los resultados que muestra una absoluta desconfianza por la realizada por el profesorado sobre mucha más cosas: los  procesos, el progreso relativo, las circustancias, el entorno, las posibilidades, los recuros... Como dice muy bien mi querido profesor Miguel Ángel en su blog El Adarve se pone más empeño en pesar el pollo que en engordarlo.
El espíritu en que se inspira la nueva ley queda claro ya desde el primer párrafo: 
   “La educación es el motor que promueve la competitividad de la economía y las cotas de prosperidad de un país; su nivel educativo determina su capacidad de competir con éxito en la arena internacional y de afrontar los desafíos que se planteen en el futuro. Mejorar el nivel de los ciudadanos en el ámbito educativo supone abrirles las puertas a puestos de trabajo de alta cualificación, lo que representa una apuesta por el crecimiento económico y por conseguir ventajas competitivas en el mercado global”.

Es este párrafo, que abre el texto, aparece tres veces el concepto "competir".  Ese es el eje de la filosofía de la nueva ley. No se trata de llegar a ser el mejor de nosotros mismos, sino mejor que los demás. No se trata de desarrollarse al máximo sino de desarrollarse más que los otros.
 La recuperación de las reválidas no es más que la instalación de una cadena de obstáculos que condena al fracaso a quienes peores condiciones tiene para superarlos. La finalidad del aprendizaje es pasar esa prueba. El fin es el éxito en el control que decide quién sigue y quién no.

Os lo dice quien hizo 4º y reválida, 6º y reválida de 6º, COU y Selectividad, quién sacó título de maestro y oposición al cuerpo, Master en AL y concurso de habilitación...  que todo lo tengo biprobado. Y, a duras penas, sobreviví a ello.   

domingo, 2 de diciembre de 2012

Un regalo inesperado

Llegó diciembre. Las ciudades tienden anuncios luminosos sobre las calles. Los centros comerciales preparan su arsenal de regalos y juguetes... ¿Dónde está el espíritu de la Navidad? ¿Acaso habita en el Corte Inglés?... Pues parece que sí...
Os invitamos a leer este pequeño realto navideño. Doy fe de que es verdad. Me lo han contado los protagonistas.
 


En el departamento de publicidad del Corte Inglés se respiraba un ambiente de euforia. El Catálogo de Navidad del 2012 estaba terminado. La maquetación era soberbia: dos centenares de hojas repletas de cuidados diseños, espléndidas  fotografías, atractivos rótulos y llamativas ilustraciones se apilaban en perfecta disposición en bloques de hojas fírmemente apretadas  y guillotinadas con especial cuidado para ofrecer un prisma delgado y perfecto en papel satinado de buena calidad.  Los diseñadores habían recibido incluso la inusual felicitación de sus jefes por la calidad del producto. En los puntos de información, en los mostradores principales; se acumulaban ya centenares de catálogos a la espera de ser solicitados por potenciales clientes que, rápidamente, se sentirían atraídos por los productos seleccionados. Las ganancias obtenidas con esta inversión publicitaria compensarían con creces el elevado coste económico de los lujosos catálogos.

Pocos días después, una madre se acercaba al mostrador de información del gran centro comercial en Sol:
- ¿Me puede dar un catálogo, por favor?
La empleada le contestó con cierto embarazo:
- Lo siento, no nos queda ninguno. Este año se han acabado enseguida. No sabemos qué ha pasado pero ya no nos quedan...

La madre sí lo sabía. Ella, como muchos otros iniciados, buscaba los caros e inútiles catálogos para un fin más hermoso. Decenas, acaso centenares,  de niños hospitalizados, se entretenían en esos momentos en fabricar originales y hermosos árboles de navidad con las lujosas encuadernaciones. Se ganaban con su paciencia y su ilusión una sonrisa en pago a su paciencia doblando las hojas una a una, en tres dobleces repetidos, en un gesto casi infinito pero que se hacía grato y alegre, mientras veían una película por la tele.  Hermosos árboles de navidad lucirían en las habitaciones y las casas de sus amigos. Serían su personal regalo. Un regalo  inadvertido del Corte Inglés que ellos supieron aprovechar mejor que nadie.