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sábado, 4 de marzo de 2017

El Ángel caído


El número de la bestia, 666, fija la altura a la que se erigió una estatua singular. En 1879, se instaló en una céntrica glorieta del Parque del Retiro de Madrid una escultura dedicada al demonio: "El Ángel caído". La efigie corona un pedestal en granito con forma de pirámide truncada que se asienta en un pilón al que vierten agua varios diablillos que sujetan en sus manos lagartos, serpientes y delfines. El escultor madrileño Ricardo Bellver realizó un proyecto en yeso de la obra con el que ganó la Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes, celebrada en Madrid en 1877. La imagen se convirtió entonces en la primera manifestación escultórica dedicada al diablo en el mundo (algunos años después se inauguró en Turín la efigie de un genio alado en el Monumento al Trasforo de Frejus que, por el lucero que luce en la frente, sabemos que representa al diablo; y más recientemente en 1989, el escultor autodidacta ecuatoriano César Octaviano Cristóbal Buenaño Núñez terminó de esculpir el la ladera pétrea de una montaña la gigantesca imagen del Diablo de Tandapi, una alegoría del "Poder Brutal" de los demonios interiores).

Pero la estatua de Madrid, por su plasticidad dinámica, por su barroca composición, por su intensidad dramática y por su cercanía se llevan el personal premio de un romántico como yo. Me atrae esa figura rebelde de un ángel con sus alas desplegadas y contorsionado por el dolor de un Dios castigador. Entiendo su orgullo contestatario, su celeste sublevación. Simpatizo con su espíritu indomable, su afán revolucionario. 

Él, al igual que Lilit -la desobediente mujer de Adán, la inconformista-, se rebelan contra el papel que les adjudica un Dios que saben caprichoso y, derrotados, no asumen culpa alguna perpetuando la insurrección por la eternidad y acosando los súbditos del dictador en venganza por el castigo  impuesto.

El Apocalipsis lo reveló: "Arrojados del cielo combaten contra el Arcángel Miguel y sus Ángeles y, derrotados, son arrojados de ese lugar beatífico, porque no hay más lugar para él allí después de su caída. Se dice que fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el Seductor del mundo entero, el Ángel de luz. Y sus Ángeles fueron arrojados con él, es decir, los que siguieron su camino". Ellos, los incontables, los de muchos nombres, los que llamados Asmodeo, Ababdón, Bael, Belial, Tenebrión, Lucifer, Azazel, Astaroht, Balaam, Behemot, Beelzebut, Belfegor, Ammón, Lilit... tantos como nuestra imaginación pueda crear. Ellos guardan las puertas del infierno. Esa puertas que se abren en ocasiones y allí, entonces, se confunden los vivos con los muertos. Entonces algunos descubren sus rostros serenos, su digno semblante  ... y aprovechan para revelarnos las auténticas razones de su exilio, la realidad de su negra leyenda, la falsedad de su historia.  Pero ya es tarde y cuando vuelven a contarlo la gente les toma por fantasmas.

sábado, 12 de noviembre de 2016

¡Que me dices, cantautor de las narices! ¿Que te han premiado?

Son las 5:30 de la mañana del viernes. Desvelado, he encendido mi tablet. Recorro las noticias que me selecciona Prensa Española. Incrédulo leo un titular que me impacta: Leonard Coahen acaba de morir esta madrugada... De un golpe acuden a mi memoria todas sus melodías; las canciones que tantas veces escuché y canté a coro por las autopistas madrileñas desde que lo conocí... Rescato en su homenaje esta entrada de hace cinco años, cuando le concedieron el Premio Príncipe de Asturias. 
¡Va por tí, Leonard, viejo bribón!


En los largos viajes de la madrugada, oigo la radio. En días como hoy una notica me sorprende. Un premio literario, tan español y real como un Príncipe de Asturias,  ha recaído sobre un cantautor de 77 años. Un vejete de edad capicúa con mi número favorito.
Y recreo en mi memoria sus melodías hipersensibles, la belleza hipnótica de su voz grave, el tantra de sus estrofas que canto entusiasmado. Pongo mi CD más preciado. Y acompaño los coros a voz en grito y emocionado: ¡Hallelujah!.
Poeta, novelista underground, cantautor, judío, budista, lorquiano, estrella del pop culto, canadiense menospreciado en su tierra, admirado por Sabina y muchos otros cantantes poetas, estafado y arruinado por su manager, poseedor de una voz personalísima, artesano de canciones...
Leer su biografía, escuchar sus poemas musicados, descubrir la influencia que ha tenido en tres generaciones distintas... saber algo más de autor se vuelve necesario. este premio viene a recordárnolo.
No deja de sorprederme que una institución "tan seria" haya dado el premio a un personaje así. Parece que "un cantante" no puede hacer literatura seria y hermosa. Me sorprendió tanto como el aplauso que sonó (en un reparto de profesores entre los colegios de Madrid, en 1981) cuando se ecuchó por los altavoces el nombre de un nuevo colegio: "El Jhon Lennon". Todos sonrieron con simpatía.
He intentado encontrar alguna traducción de sus canciones que pudiéra poner en este bloc. Pero Cohen  escribe sus temas en torno al amor, el sexo, la religión, la depresión y la música. Mi opción ha sido traer hasta vosotros, mis queridos y escasos -lo sé-lectores, esta bella melodía que compuso inspirado (dedicó muchas horas a traducirlo) en un poema de su admirado poeta español: Federico García Lorca.


Take this Waltz
Now in vienna theres ten pretty women
Theres a shoulder where death comes to cry
Theres a lobby with nine hundred windows
Theres a tree where the doves go to die
Theres a piece that was torn from the morning
And it hangs in the gallery of frost
Ay, ay, ay, ay


Take this waltz, take this waltz
Take this waltz with the clamp on its jaws

Oh I want you, I want you, I want you
On a chair with a dead magazine
In the cave at the tip of the lily
In some hallways where loves never been
On a bed where the moon has been sweating
In a cry filled with footsteps and sand
Ay, ay, ay, ay


Take this waltz, take this waltz
Take its broken waist in your hand

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With its very own breath of brandy and death
Dragging its tail in the sea

Theres a concert hall in vienna
Where your mouth had a thousand reviews
Theres a bar where the boys have stopped talking
Theyve been sentenced to death by the blues
Ah, but who is it climbs to your picture
With a garland of freshly cut tears?
Ay, ay, ay, ay


Take this waltz, take this waltz
Take this waltz its been dying for years

Theres an attic where children are playing
Where Ive got to lie down with you soon
In a dream of hungarian lanterns
In the mist of some sweet afternoon
And Ill see what youve chained to your sorrow
All your sheep and your lilies of snow
Ay, ay, ay, ay


Take this waltz, take this waltz
With its Ill never forget you, you know!

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz …
And Ill dance with you in vienna
Ill be wearing a rivers disguise
The hyacinth wild on my shoulder,
My mouth on the dew of your thighs
And Ill bury my soul in a scrapbook,
With the photographs there, and the moss
And Ill yield to the flood of your beauty
My cheap violin and my cross
And youll carry me down on your dancing
To the pools that you lift on your wrist
Oh my love, oh my love
Take this waltz, take this waltz
Its yours now. its all that there is.


Pequeño vals vienés
En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals, este vals del “Te quiero siempre”.

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.




CBS publicó in 1986 el album “Poetas en Nueva York” (Poets in New York) para conmemorar el 50 anniversario de la muerte de Lorca. La primera canción es “Take this Waltz”, seguida de otras canciones basadas en poemas de Lorca.

viernes, 22 de enero de 2016

Equivocación constructiva


"Las obras maestras no son nunca más que tentativas afortunadas"
(George Sand)

La creación es una equivocación constructiva. Yo parto de una idea casi evolutiva en el proceso artístico. Puedo ser un relojero ciego y, a veces, construir un magnífico reloj. Puedo ascender, tullido, el monte improbable. Puedo encontrar un manjar entre las miasmas del estercolero. Puedo hallar el raro diamante en la mina de carbón, la escasa pepita de oro en la grava del río.

Hacen falta pensamientos innovadores, no meramente repetitivos; suprimir las teclas de corta y pega de nuestros teclados. Olvidar los refranes, destruir las plantillas, eliminar los patrones, ignorar los modelos, usar el sentido incomún.  

Ando a vueltas con mis pobres escritos, mis intentos fallidos. ¿Cuándo sonará la flauta de la casualidad? . Persigo la obra maestra, el texto definitivo. Humildemente lo confieso: busco perdurar, constar en el libro de los  hombres. Pretendo dejar un legado original. Un aporte a la cultura de mi especie.  

Tarde me vienen estas aficiones: ser escritor a los cincuenta y tantos, con lecciones perdidas, acumulando vicios de estilo. Ahora que la memoria flaquea, cuando las palabras juegan al escondite y las ideas rompen filas en el desfile de la lógica.

Pero la flauta, alguna vez, sonará por casualidad. Mi música asnal llegará quizás algún día a sorprender al mundo con una melodía insospechada y hermosa. La creación es una equivocación constructiva: por eso insisto. Alcanzaré la obra de arte apelando a la fuerza bruta. En mi caso es una lotería tan perseguida que al final obtendré el premio.  

jueves, 6 de febrero de 2014

"Al saber lo llaman suerte"

"Al saber lo llaman suerte
y al conocimiento milagro"

La sabiduría popular atesora en breves recetas toneladas de sabiduría. La frase me trae a la memoria el comentario de una de mis compañeras de magisterio cuando, tras volver del examen de oposición, me espetó: " ¡Qué suerte has tenido!

Pues sí, buena suerte. O por lo menos, no la tuve mala. Pero la suerte sola no me hubiera servido si al pequeño milagro de aprobar un oposición con una proporción de 1 plaza para 60 presentados no hubiera unido el conocimiento acumulado en año y medio de intenso estudio. Atribuir a la suerte lo que son méritos ajenos es el recurso del envidioso y le delata. 

Por eso nunca juego a la lotería: porque sé.
Sé que en la lotería el sistema juega con ventaja, que la apuesta está trucada. ¿Cuánto se queda el estado en la popular lotería de Navidad? Sobre el 100 % jugado, la administración se lleva un 30%, y después Hacienda un 20% del resto. Han reducido tus probabilidades de ganancias prácticamente a la mitad. Además odio la fragmentación de los boletos: cada número en décimos, luego en participaciones... La disolución en diminutas partículas de la apuesta hace que diluyas aún más tus probabilidades de grandes ganancias: no perder mucho para nunca ganar demasiado. Se trata de multiplicar la nadería.
Yo desprecio estas loterías monetarias. Puedo disfrutar sorteando un juguete, rifando unos caramelos... pero donde la gente fía su fortuna a una probabilidad tan mínima y manipulada no participo: me opongo. Bueno... no me importa que participen los demás (esa será mi apuesta segura: los impuestos indirectos o directos que los otros pagarán revertirán en alguna medida en mi beneficio, vía intermediación de Hacienda): "Al saber lo llaman suerte". 
Me da grima el juego electrónico ya sea por internet o con las maquinitas de los bares. Me cuesta entender que una persona se funda su escasa plata en tiempos de crisis en esos juegos manejados desde el vecino Peñón de Gibraltar accionando ruletas de ficción que están evidentemente trucadas desde su software. Me apena contemplar la compulsión de los parroquianos que se encaran a las tragaperras  pulsando botones e introduciendo monedas sin parar. No soporto sus llamativos reclamos musicales, sus mensajes invitándote a hacer juego, sus luces provocativas... No acepto que sea legal esta invitación a la ludopatía. 

Y sin embargo tengo alma de jugador. Me encantan las partidas de cartas pues allí el dinero que se pone en la mesa se reparte proporcionalmente a "la suerte" (un factor más relativo de lo que pueda parecer) y al "saber y conocimiento" de los jugadores. En ellas se produce el milagro de atesorar suculentas ganancias principalmente gracias a tus cualidades. No se limita todo al azar: aquí tienes al menos opciones ante el destino. Las inversiones y los negocios en la vida tienen la misma filosofía: arriesgas para ganar, pero con probabilidades aceptables.  

Al fin y al cabo la vida es un juego. Si has triunfado alguien te dirá: - ¡Qué suerte has tenido!- Tú, por lo bajo, pensarás:- ¿Suerte? Mi trabajo, mi estudio, mi conocimiento... A no ser que alguien haya hecho trampa, naturalmente. 

Licencia Creative Commons
Esta obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una 

martes, 21 de enero de 2014

Sacar un 12


Alberto, un alumno genial, tiene un hermano igualmente genial. Esta familia parece agotar el frasco de la genialidad. Pero hay que ser justos, como decía el conocido inventor Thomas Alva Edisón "El genio es un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración", "el secreto consiste en trabajar de firme".

Me lo contaba el pequeño Alberto, que ha sacado esta evaluación todos sobresalientes (y aseguro que merecidamente):
- Profe, mi hermano Rodrigo sacó un año un 12 en un examen.
- ¿Cómo puede ser eso -repliqué yo- si los exámenes son sobre 10 y sólo hay 10 preguntas?

Mi alumno sonrió y mirándome pícaramente contestó:
- Había estudiado el examen y se lo sabía muy bien. Lo terminó enseguida y como se aburría se inventó preguntas y las fue respondiendo, así hasta que recogieron. Cuando el profesor lo vio le puso dos puntos más por las preguntas añadidas.

¡Bravo por el hermano y por su profe!


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Esta obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una 

martes, 19 de marzo de 2013

Los premios



A falta del premio del afecto, que se da sin concurso ni oposición, en alguna ocasión fui premiado en lances poéticos y musicales.
Una ocasión, la primera que recuerdo, fue por interpretar "La vida sigue igual" (viejo éxito de Julio Iglesias) en un festival infantil a los 11 años, en Miraflores (Burgos). Fue sorprendente pues no sospechaba que tuviera talento alguno para la música. Evidentemente la competencia había sido escasa.
Hubo otro festival, a los doce años, en Arévalo, y me proporcionó un premio no oficial de lágrimas de miradas tiernas de las madres asistentes asistentes al día de las familias cuando entoné la almibarada melodía "Cinco letras" dedicada a la madre con una voz aún infantil.
A los 15 logré ganar un concurso de composición de villancicos. "Buenas noches, Niño Dios"tenía un enfoque original, aunque esté mal decirlo yo, y consiguió el primer premio. Posteriormente fue musicada por un hermano marista algo músico y más tarde me enteré de que se había cantado en Navidades sucesivas en aquel internado de Tuy (Pontevedra) donde estudié.
No recuerdo más premios hasta muchos años después. Sí algún concurso al que me presenté. Hubo incluso uno de fotografía cuando aquella afición llenaba mis días y vaciaba mis bolsillos. Incluso elaboré una página web par mi pueblo que ganó el premio de contenidos entre las web de la zona. Hace un par de años, quedé finalista en un concurso de poesía en Guadalajara con un poema casi infantil. Después me he presentado a unos pocos concursos de microrrelatos (finalista, seleccionado, pero no premiado).
Ahora publico un blog, Mi mayor premio es cada comentario, cada opinión. Son los grandes premios del aprecio ajeno, muy valiosos aunque escasos. Yo me concedo un galardón propio: la satisfacción de seguir en el empeño y conseguir poco a poco, más de 300 pequeños artículos. Una parte ya son libros. Libros que casi nadie lee, pero que están ahí. Quién sabe... los gustos cambian.


lunes, 7 de enero de 2013

Niños OUT


Melchor se agobia en su curso de redes sociales, Gaspar anda estresado con su 3º de Ingeniería Informática y Baltasar está liadísimo cursando un master de dirección de empresas de software. En los días previos al 5 de enero la empresa Epifanía S.A. tiene a todo el personal haciendo horas extra: todos los pajes se afanan en la cadena de montaje ensamblando consolas, ordenadores  y tablets.
El día 5, para sus majestades vaa ser un no parar. Su empresa de paquetería actualiza rápidamente su creciente base de datos. Serán innumerables las idas y venidas para repartir los "gratuítos" aguinaldos de sus majestades: en la casa  paterna predominarán los tecnológicos, ahora divisos en partes alícuotas entre diversos familiares. Además estarán los regalos más clásicos (encargados por tradición o por necesidades financieras) que suelen ser los más baratos. En la mañana del día 6 de enero, tras el primer chute de excitación inyectado bajo el árbol familiar comienzará la recogida de las restantes dosis de ilusión en un atareado visitar:
- Niños, ahora vamos a casa de la abuela ¿Allí pedísteis  un juego de la DS, no? - (Los abuelos esperan expectantes la reacción alegre de los pequeños, que despachan rápidamente los envoltorios para encontrarse al final con la minúscula tarjeta del juego deseado... ¡Qué pequeño debe parecerles a los abuelos su regalo, ellos que desearían que su tamaño fuera tan grande como su ilusión y la felicidad que querrían ver manifestada en sus ojos).
- Ahora vamos a casa de la tata Estela: Niños, comprended que la tata no gana mucho dinero y los Reyes no pueden dejar allí regalos muy caros... (¡Charo, en vaya lío te estás metiendo!, -le susurro yo disimuladamnte...-). Y allí se encuentran con balones, mochilas y loterías (algo plenamente tangible al fin, algo sensoriomotor y jugable sin electricidad).
- ¡Vamos, deprisa, nos están esperando los otros abuelos...
- Aún tenemos que ir a casa de la tía, venga que no llegamos a comer...
A lo largo de este peregrinaje cosechero se  produce un frenético, casi violento, despojamiento de envoltorios; una pequeña violación del cuerpo del regalo vestido la noche anterior amorosamente  con vistosas prendas. Brilla la ilusión unos momentos, se emiten unos cuantos gritos de alegría, y en una espiral insaciable se sigue buscando, descubriendo... Rápidamente se abandonan la mayoría y se centran con fruicción en explorar los regalos más llamativos. Este año los productos estrella han sido las tablets. A los pocos minutos mis sobrinos ya han probado buena parte de sus atractivas aplicaciones. No parecen suficientes varios juegos descargados en un instante, las primeras fotos, los primeros mails... y el pequeño de la casa le pide a su padre:
- ¡Quiero el wasar, papá! ¿Me lo pones?
- ¡Hijo, es una tablet, no tiene teléfono... Ya veré si la podemos engañar  para que lo tengas...!
Mi cuñado teme estos regalos, pero los acepta resignado: - Sí, pedís la tablet, pero yo ya sé lo que me espera a mí...¿Quién crees que tendrá que configurarlas, reparar, instalar y solucionar los problemas?                                                                                                                                            
Ya nadie se acuerda de la pedagogía del carbón, que hace tiempo hicieron dulce y ahora ni se regala. ¿Cuántos niños han visto y tocado personalmente ese sucio mineral predestinado a arder como un pequeño infierno?        
Los tiempos cambian. Lo que hoy es una celebración de explosión emocional incontrolada en otros tiempos se consideraría grosería y malcrianza.  Cierto que muchas veces se sobrecarga a los críos con agotadoras jornadas cargadas de obligaciones, deberes y actividades; pero al final lo que piden los niños para sus horas de descanso es un nuevo frenesí, esta vez en el mundo virtual: horas y horas de videojuegos, música ante la pantalla, chats... Es verdad que puede resultar aburrido recibir "oficialmente" a las visitas, o estampar el beso protocolario en la cara de algún familiar, o parecer particularmente pesado contestar unas mínimas preguntas del forastero que prentende mostrarse simpático e interesarse por ti; pero eso forma  parte de la la educación de las personas.
Ya de por sí, los niños, hartos de la diaria disciplina familiar tienden a refugiarse en su autista soledad, en juegos vedados a los adultos... ahora se añade la íntima relación en pareja con su ordenador. Yo recuerdo que mis fugas, mis ratos de OFF social, se realizaban mediante la lectura o el cine y más tarde también con la televisión.  Pero sus Reales Majestades no deberían favorecer esas conductas.

¿Sólo yo pienso así? ¿Soy realmente así de raro? No oigo voces en consonancia y cuando planteo el tema enseguida se cambia de conversación. Evidentemente no gusta oir que los Reyes son unos impostores que roban identidades con el consentimiento de los implicados para desviar afectos a seres imaginarios. ¿No es más nítido, hermoso y natural; ofrecer un especial regalo como padres de vez en cuando que establecer complejos y costosos rituales, trufados de magia, tremendamente injustos e inexplicables? ¿Alguien ha pensado en la humillación de descubrir ¡de pronto! que le han engañado a uno durante toda su vida? ¡Precisamente sus propios padres: todopoderosos, omnipresentes y omniscientes seres en los que confía! Se da entonces un rápido paso desde la desilusión a la decepcion y al interés:
- Pero seguiré recibiendo regalos, ¿no?.

Sobre todo, los Reyes son injustos. Cualquier niño, mínimamente  observador, cualquiera de nuestros  hijo que comparta con sus primos, vecinos o amigos la lista de los regalos; no podrá dejar de comparar los "premios" que sus Majestades han traído a su salón con los de sus iguales y ¡Oh, injusticia divina: nada habrá dependido de su esfuerzo, de su dedicada bondad! Se consuma así una flagrate injusticia en esta prevaricada sentencia: los ricos reciben más aunque se porten fatal.                                                                                                                                                                                                                      A media tarde, los sobrinos se encorvan sobre su tableta. No pueden evitar lanzar exclamaciones intermitentes dando cuenta de sus descubrimientos y sus logros en el control del pequeño artefacto. Los dos más mayores se retiran pronto a sus habitaciones lejos de la animada conversación de los adultos. El pequeño, que aún necesita del contacto de sus padres y de la aceptación de los mayores, se sienta en el sofá entre ellos con la tableta en las manos. Los adultos siguen desgranando noticias, cotilleos... Adultos IN. Niños OUT.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Microrrelato


Un día se enteró de que existía un concurso de microrrelatos y decidió ganarlo como fuera. Por la noche tomó una cuartilla, limpió la tinta rebosante de su pluma y llamó a gritos a su inspiración exhuberante.

- Escribiré un relato de unas 10 frases, -pensó- una historia que sorprenda desde el principio y mantenga el interés incrementándolo a cada línea. Buscaré un título sugerente, un comienzo impresionante .... "
Pero nada se le ocurría.

Luego pensó que, si de microrrelato se trataba, mejor un par de frases: algo que contara entre líneas  un drama terrible...  Pero nada concebía  su pensamiento.

Decidió entonces inventar un escrito minimalista; una palabra, dos a lo sumo: el impacto de un concepto, la contundencia de un sustantivo. ¿Dios?, sería suficiente para plantear la duda existencial de la divinidad o ¡Yo!,  que dejaría clara la voluntad del ego...
Pero le pareció una tontería.

Pasó la noche entera hilvanando pensamientos en elaborados tapices: todos terminaban hechos jirones...
Al amanecer, miró su cuartilla blanca, inmaculada. Llorando su impotencia la introdujo en el sobre y escribió el título con desesperación: "Nada".
Ganó el concurso.

martes, 3 de julio de 2012

No se puede respirar, todo está lleno de victoria

Elías Canetti nos previno en 1945 al escribir aquello de “no se puede respirar, todo está lleno de victoria”. Y yo concedo que me axfisia un mucho está hemorragia del arco iris en el color de más baja frecuencia.

Todas las imágenes de este Triunfo de "La Roja" se superponen involuntariamente en mi cabeza con otras que me impresionaron en el cine de mi infancia: Ben Hur y las impactantes carreras de cuadrigas entre la marea humana de aficionados entregados, feroces gladiadores enfrentados (incluyendo entre sus filas algún fiero luchador de exótico penacho venido de más allá de la Mauritania Tingitana), los jóvenes generales victoriosos coronados de laureles a los que no les vendría mal un esclavo a su espalda que les susurrara: "Recuerda que no eres un dios"...

El paseo triunfal de la selección no deja de ser un déjà vu: En el Imperio Romano el "Triunfo" era la apoteosis del vencedor. Lo concedía el Senado al general que lograba una victoria para el Imperio en la que perecieran más de 5.000 enemigos. Su celebración en Roma, era una ceremonia religiosa de carácter festivo cuya apoteosis se alcanzaba con el magnífico desfile a través de una Roma repleta de ciudadanos que vitoreaban a los héroes bajo miles de guirnaldas y adornos... Un carro de oro tirado por cuatro caballos blancos y conducido por un esclavo en el que iba el general victorioso vestido con túnica y toga púrpuras ribeteadas en oro, con las manos y el rostro pintados de rojo, sosteniendo en una mano un cetro de oro y en la otra una rama de olivo... ¿No veis las similitudes? Sólo hay que mudar un poco símbolos y vehículos, pero la celebración es idéntica.

No puedo tampoco dejar de pensar en las conspiraciones que, en la discreción de la grada, establecían los gobernantes para con sus súbditos. Cada éxito de los gladiadores en el Coliseo era celebrado por la plebe con gritos de júbilo y por los césares con sonrisas de alivio: un nuevo impuesto que se impondrá sin protestas: pan y circo para embriagar al populacho y distraerle de las pesadas cargas de Roma. Me pregunto cuánto de celebración del Sr. Rajoy era por el gol y cuánto por el oportuno narcótico para facilitar el próximo mordisco a la saca del ciudadano: subida del IVA, más rebajas de sueldo a los funcionarios, más recortes...

Del título conseguido me quedo con media palabra: Cam-peones. Sí, obreros, trabajadores, peones en el tablero... El triunfo del trabajo, de la suma de todos. El gran descubrimiento de que para tener éxito hay que trabajar durante años, a contracorriente, a largo plazo... entrenando con método e intensidad actitudes tan poco valoradas en otros tiempos como "visión periférica", "trabajo en equipo", "técnica", "generosidad", "humildad", "juego límpio"...

De la celebración elijo la imagen que más me sorprendió, la más natural de todas: la presencia en el centro del campo, entre papelitos, de los "niños" de la selección; del niño Torres y de los niños, niños. Hubo algo de entrañable que no había visto nunca otras veces. Me recordó esa forma de mimar, de integrar a los niños en la vida social que en España practicamos con espontaneidad: niños correteando por los bares, niños acompañando a grupos de padres por las terrazas, niños consentidos, adorados, los reyes de la fiesta familiar... y también ese niño grande, Piké, llamando a su madre: ¿Y mamá?, ¿Dónde está mamá?

lunes, 12 de marzo de 2012

La tómbola de muñecas.



Durante las fiestas de San Pedro, en Burgos, el Ferial se montaba en el Paseo de la Quinta entre los árboles gigantescos que crecían en la margen izquierda del Arlanzón.
Mis hermanos y yo lo visitábamos algunas veces, de la mano de mis padres. Eran visitas de "ver pero no tocar" pues montar en las atracciones o comprar algodón de azúcar era demasiado lujo para nuestra pobreza. Estaban contadas, y reservadas a los domingos, las entradas a las atracciones. Así que lo que hacíamos casi siempre era pasear y, a lo sumo, comprar un duro de papeletas en alguna de las tómbolas que anunciaban por sus altavoces las excelencias de sus premios. Mis hermanos y yo nos conformábamos con recoger del suelo las papeletas impresas con cartas de la baraja coleccionables con la esperanza de compeltar algún palo: ¡nos parecía que era tan fácil...! Pero siempre faltaba un siete de oros, o un cuatro de bastos que, ¡maldita la suerte!, nunca aparecían.

Una de aquellas tardes, a última hora, pasando al lado de una tómbola llena de preciosas muñecas, mi madre se permitió un pequeño exceso. Se dirigió a uno de los empleados que tenía un balde ya casi vacío de boletos ante sí y compró cuatro (uno para cada uno de nosotros). En aquel momento, frente a la tómbola, sólo estábamos nosotros. Cada uno abrió su papeleta con infantil esperanza y... ¡Premio!: A uno de mis hermanos le tocó una "despampanante" muñeca rubia, la más bonita y más grande de las estanterías. El dueño, micrófono en mano, se desgañitaba celebrándolo. Incrédulos nos acercamos a recoger nuestra admirada muñeca con ojos como platos y manos temblorosas. Mi madre, intuyendo que era nuestro día de suerte, decidió gastar otra moneda y pidió nuevas papeletas. Con ilusión redoblada desdoblamos aquellos papeles plegados y pegados como pequeños sobrecitos triangulares. De nuevo alguno de nosotros obtuvo premio: una segunda muñeca que el dueño de la tómbola se encargó de publicitar a los cuatro vientos. Excitada por la buena racha y pensando que no hay dos sin tres, mi madre volvió a apostar. Y de nuevo una muñeca de premio. Así hasta siete veces. No dábamos crédito a lo que estaba sucediendo. Llorábamos y reíamos de alegría mientras abrazábamos aquellas muñecas enormes y preciosas como si fueran nuestras primeras novias.
Llegamos a casa excitados. Corrimos a eseñárselas a los vecinos. Esperamos impacientes la llegada de papá para, todos a la vez, contarle lo ocurrido. Era todo un espectáculo. Mi madre colocó sobre la colcha de la cama de su dormitorio aquellas siete preciosidades: todas con sus vestidos de satén reluciente, sus  pelos ondulados y peinados a la prefección, su cara risueña y realista, sus ojos resplandecientes como piedras preciosas, sus párpados animados que se cerraron al ser acostadas dulcemente.

¿Cómo fue posible esa racha de suerte? ¿Hubo algún tipo de divina compensación de nuestra pobreza o fue la humana caridad de los feriantes? ¿Acaso sería una maniobra para publicitar la tómbola y atraer posibles compradores en un momento de escasa asistencia?

Sea como fuere, en un contracuento genial, me sentí como un pobre y triste enanito  que recibe el maravilloso regalo de 7 Blancanieves de la suerte.

jueves, 2 de junio de 2011

¡Que me dices, cantautor de las narices! ¿Que te han premiado?


En los largos viajes de la madrugada, oigo la radio. En días como hoy una notica me sorprende. Un premio literario, tan español y real como un Príncipe de Asturias,  ha recaído sobre un cantautor de 77 años. Un vejete de edad capicúa con mi número favorito.
Y recreo en mi memoria sus melodías hipersensibles, la belleza hipnótica de su voz grave, el tantra de sus estrofas que canto entusiasmado. Pongo mi CD más preciado. Y acompaño los coros a voz en grito y emocionado: ¡Hallelujah!.
Poeta, novelista underground, cantautor, judío, budista, lorquiano, estrella del pop culto, canadiense menospreciado en su tierra, admirado por Sabina y muchos otros cantantes poetas, estafado y arruinado por su manager, poseedor de una voz personalísima, artesano de canciones...
Leer su biografía, escuchar sus poemas musicados, descubrir la influencia que ha tenido en tres generaciones distintas... saber algo más de autor se vuelve necesario. este premio viene a recordárnolo.
No deja de sorprederme que una institución "tan seria" haya dado el premio a un personaje así. Parece que "un cantante" no puede hacer literatura seria y hermosa. Me sorprendió tanto como el aplauso que sonó (en un reparto de profesores entre los colegios de Madrid, en 1981) cuando se ecuchó por los altavoces el nombre de un nuevo colegio: "El Jhon Lennon". Todos sonrieron con simpatía.
He intentado encontrar alguna traducción de sus canciones que pudiéra poner en este bloc. Pero Cohen  escribe sus temas en torno al amor, el sexo, la religión, la depresión y la música. Mi opción ha sido traer hasta vosotros, mis queridos y escasos -lo sé-lectores, esta bella melodía que compuso inspirado (dedicó muchas horas a traducirlo) en un poema de su admirado poeta español: Federico García Lorca.



Take this Waltz
Now in vienna theres ten pretty women
Theres a shoulder where death comes to cry
Theres a lobby with nine hundred windows
Theres a tree where the doves go to die
Theres a piece that was torn from the morning
And it hangs in the gallery of frost
Ay, ay, ay, ay


Take this waltz, take this waltz
Take this waltz with the clamp on its jaws

Oh I want you, I want you, I want you
On a chair with a dead magazine
In the cave at the tip of the lily
In some hallways where loves never been
On a bed where the moon has been sweating
In a cry filled with footsteps and sand
Ay, ay, ay, ay


Take this waltz, take this waltz
Take its broken waist in your hand

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With its very own breath of brandy and death
Dragging its tail in the sea

Theres a concert hall in vienna
Where your mouth had a thousand reviews
Theres a bar where the boys have stopped talking
Theyve been sentenced to death by the blues
Ah, but who is it climbs to your picture
With a garland of freshly cut tears?
Ay, ay, ay, ay


Take this waltz, take this waltz
Take this waltz its been dying for years

Theres an attic where children are playing
Where Ive got to lie down with you soon
In a dream of hungarian lanterns
In the mist of some sweet afternoon
And Ill see what youve chained to your sorrow
All your sheep and your lilies of snow
Ay, ay, ay, ay


Take this waltz, take this waltz
With its Ill never forget you, you know!

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz …
And Ill dance with you in vienna
Ill be wearing a rivers disguise
The hyacinth wild on my shoulder,
My mouth on the dew of your thighs
And Ill bury my soul in a scrapbook,
With the photographs there, and the moss
And Ill yield to the flood of your beauty
My cheap violin and my cross
And youll carry me down on your dancing
To the pools that you lift on your wrist
Oh my love, oh my love
Take this waltz, take this waltz
Its yours now. its all that there is.


Pequeño vals vienés
En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals, este vals del “Te quiero siempre”.

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.




CBS publicó in 1986 el album “Poetas en Nueva York” (Poets in New York) para conmemorar el 50 anniversario de la muerte de Lorca. La primera canción es “Take this Waltz”, seguida de otras canciones basadas en poemas de Lorca.

sábado, 22 de enero de 2011

El tonto de las medallas

Busca el hombre su ración de premios, su porción de honores. Desea y reclama su cuota de prestigio, sus cinco minutos de fama. En los niños se expresa de una forma inmpúdica,  a veces rabiosa. En los adultos formas mucho más elaboradas, camufladas con motivaciones complejas.
Pienso, con una sonrisa, en mi sobrino Raúl. Es un crío encantador, sensible, algo atolondrado... Tiene a su primo Sergio como compañero y amigo de juegos. Comparten familia, edad, colegio... pero Sergio ha madurado antes y su caracter reflexivo y despierto le hace competir con éxito en la mayoría de las actividades. Destaca en muchas facetas y raro es el mes en que no ha ganado algún concurso, tenido la mejor nota o conseguido algún trofeo.
Les recuerdo hace algunos años. Quizás fuera en uno de aquellos veranos en que mi sobrino Sergio acudía a uno de esos campamentos urbanos de la época estival. Había conseguido "una medalla de oro" en uno de los juegos que se organizaban y Raúl se moria de envidia por tener una igual. Insistía e insistía a las puertas de la rabieta. Tan pesado se puso que su padre le recriminó: - ¡Hijo mío, pareces tonto, con eso de la medalla... !
Y Raúl, encoraginado, le replicó: - ¡Vale, pues seré tonto! ¡Pero el tonto de las medallas!

miércoles, 5 de enero de 2011

Magia y poder.

Ya vienen los Reyes Magos. Asoma a las mentes infantiles su cabalgata de magia y poder. Como moscas a la miel nos sentimos atraídos por esos seres que representan la autoridad y el poder (de origen divino) y nos sentimos fascinados por la magia (sobrenatural) de sus hechizos. Niños pequeños y grandes niños nos entregamos a este ritual de ingenua credulidad y edulcoradas mentiras. Un rito donde, hasta el negro carbón se hace dulce.
Son muchos años ya regalando en nombre ajeno. Fomentando las mentiras y el mito por loor de la fantasía. Haciendo de la necedad virtud. Aceptando sumisos la triple monarquía evangélica. Interiorizando el origen divino de la realeza. Supeditando la ciencia a la magia. Manteniendo los tabúes. Evitando madurar.

Ese cuento de Hados Magos es completamente inneceario. Sería mejor decir claramente a los hijos que les queremos y que por eso les regalamos; porque su sóla presencia es otro regalo que nos recompensa largamente.  Explicarles que la mayor de las fantasías se llama realidad, que la vida puede ser tan fantástica y maravillosa que, ni siquiera los sueños, la superan. Que los juguetes se construyen (no aparecen por arte de magia) y por eso son tan valiosos. Que regalar nunca es obligación, que no tiene fecha, ni motivo, ni formas fijas, ni condiciones... Que un regalo no significa siempre juguete, que hay regalos que no están en las tiendas, que muchos regalos no cuestan dinero pero no son gratis: que cuestan al que los hace: que la compañia, la poesía, el arte, un viaje, una experiencia son los mejores regalos... Que los mejores regalos se los fabrica uno mismo. Que la vida ofrece juguetes en todas sus actividades: ayudar a poner la mesa en casa es mil veces más estimulante que desplegar la cocinita, construirte con cojinetes tu propio coche es infinitamente más imaginativo y valioso que comprarlo en la tienda de un centro comercial, jugar en grupo con unos simples naipes depara largas tardes de entretenimiento, inventar juguetes más creativo que comprarlos...

Ante el árbol totémico asistimos al férreo ritual del amontonamiento de presentes al dios de la infancia para ganarnos su favor. Una montaña de paquetes en primorosos envoltorios que serán despedazados y retorcidos sin miramiento para extraer el preciado botín. Elegirán rápidamente los favoritos y segregarán muchos otros sin percatarse de la sombra de desilusión en los ojos de algún familiar dolido. Abrirán paquetes, volcarán contenidos, desordenarán a fondo, comenzarán complicados montajes que enseguida abandonarán, correrán de acá para allá, compararán inquisitivamente el botín de hermanos y primos, asistiremos perplejos a los pequeños ataques de crisis de la abundancia: lo quiero todo, lo quiero yo, lo quiero ahora...
Luego lo servidores de esta teocracia infantil agacharán la testa y recogerán papeles desgarrados, cajas despanzurradas, envoltorios destrozados; armarán cuidadosamente infinidad de piezas y engranajes, posiblemente jueguen nostálgicamente con algunos y los llevarán hasta la habitación del dios menor para que queden allí, cual exvotos, en el templo de la infancia a espera de obtener el favor de su dios.

Uno, que también fue niño, no lo dudéis; también esperó ilusionado la llegada de los Reyes. Siempre un poco extrañado por aquellas leyes absurdas de acostarse pronto, dejar una copa de anís para los pajes y un cubo de agua para los camellos (¡pero si son camellos: no la necesitan!). Más mosqueado aún por las capacidades trepadoras de esos equinos tropicales pues vivíamos en una buhardilla. Aquella desconfianza me perturbaba casi tanto como el misterio de que sólo las personas casadas tuvieran hijos: ¿Por qué no los tenían los jóvenes, los novios, dos individuos de mismo sexo? Algo se me escapaba...
Fui niño de regalo único y casi de obligado consumo anual de carbón. Estaba claro que no había manera de contentar del todo a sus majestades. Consumí buenas raciones de esa amalgama aturronada de azúcar coloreada. Mis regalos eran juguetes clásicos: la bici, el fuerte, un futbolín, un coche, un cinexín... Podría clasificar mis años infantiles por el juguete que me regalarón el día 6: daba para jugar todo el año. Muy raramente me añadían algún estuche de pinturas, una cartera  o algo así. Si la economía regia estaba en crisis se compensaba la pobreza del regalo con peladillas y caramelos. Como no había tele, no teníamos manera de comparar nuestras pequeñas propiedades con las potenciales posibilidades de los comercios o las reales posesiones ajenas... sólo en la calle te percatabas de las diferencias.  Entonces pensabas que lor Reyes eran dolorosamente injustos. Aquellos niños, auténticos canallas algunos, habían sido premiados con objetos maravillosos que te producían insana envidia. ¿Por qué los Reyes me quieren menos a mí? ¿Qué he hecho tan mal? Nunca entendí la odiosa diferencia. Hubiera sido tranquilizador saber entonces que los padres no son todopoderosos. A la pobreza estaba acostumbrado a la injusticia no.

¿Y la magia? me diréis. ¿La ilusión, la esperanza, la sorpresa, el misterio? ¡Qué ingredientes más apetitosos para una sopa tan tonta! ¿Qué es la magia sino una trampa no descubierta? ¡Trampa al fin y al cabo!
Nos fascinan los magos. En el fondo preferimos no conocer sus trucos. En el momento en que se descubre el truco, perdemos interés. La magia desenmascarada se llama ciencia. He aquí el eterno dilema entre el saber y el misterio. Lo primero nos hace más libres, lo segundo más crédulos y manejables. Sin embargo, ante la revelación de un misterio, en la solución de un enigma, en el descubrimiento de los trucos de los magos experimento una infinita liberación: una particular sensación de felicidad.

martes, 21 de diciembre de 2010

Navidad 2010

No encuentra piso José. Su compañera María está embarazada. Inexplicablemente falló el preservativo y ahora espera un hijo... No es que no le deseen, es que la situación está muy mal. Encima el tetrarca de Galilea ha ordenado revisar el censo y hay que empadronarse.
María, a punto de romper aguas, ha tenido que instalarse en una vieja nave abandonada. Es la primera vez que ejercen de ocupas y lo lleva fatal. Su suegra, con la puerta blindada en su piso, defiende la propiedad privada con uñas y dientes y ¡míranos ahora: ocupando una propiedad ajena!
Sentado en una caja José mira al vacío y  piensa en silencio... La crisis de los denarios ha arruinado a mucha gente. Los prestamistas tuercen el gesto cuando les pides un poco de oro. Alguno de ellos se ha atrevido a insinuar que hipoteque a su mujer...
María se desespera. A la soledad del viejo edificio destartalado se une el silencio de José. Ella necesita hablar, desahogarse y José parece noqueado por las circustancias. No es cuestión de hablar con el viejo perro pulgoso que ha aparecido por la nave.
Nosotros aquí, se queja María, y las inmobiliarias de Belén con cientos de casas vacías, sin vender... Dios mío, con el sueldo de mi marido ebanista no tenemos ni para una sola habitación. ¡Ah, si no nos hubiera despojado el Sanedrín de nuestra pequeña casita! Perdimos el pleito. Los jueces estaban comprados. Todos los saben y nada se puede contra ellos. Si tuviéramos dinero para comprar un regalo al tetrarca de Galilea otro gallo nos cantaría. Quizás podría tejerle una hermosa túnica. Otros lo han hecho ya...

La cosa está muy mal. Hay muchos políticos comprados. El partido de los saduceos y el de los fariseos se insultan y critican públicamente. Los separatistas samaritanos van armados con dagas asesinas. Han atentado contra más de un centurión. No hay forma honrada de conseguir una concesión para arreglar los techos del palacio. José le ha intentado y le pidieron una comisión del 15%.

La horas pasan. María da a luz un bebé precioso. José ha buscado comadronas en el cercano Belén. No hay ginecólogo de guardia en el pequeño consultorio. Falta personal. Han privatizado el servicio. Ahora se pagan buenos denarios porque acuda un médico de Nazaret. En el pueblo le han contado que, nadie sabe como, un grupo de pastores se ha congregado en las proximidades de Belén. Parece que se comunican rápidamente mediante hogueras en el monte. Se llaman "El Libro de las caras" y han transmitido una convocatoria de reunión a la puerta de una nave de las afueras donde aseguran ha habido un nacimiento portentoso: un bebé mejorado genéticamente, una evolución de la especie trascendental.
Se ha dado aviso a los grupos de ángeles y cohortes celestiales, pero no llegan. Hay huelga de controladores de vuelo de arcángeles. Exigen más denarios y clepsidras más pequeñas para medir su tiempo de trabajo.
Entre los pastores se rumorea que existe una organización secreta "La Red que fisga" que tiene en su poder numerosos mensajes secreteos de Herodes a los Reyes de Oriente presionándoles para que no visiten al Niño del Futuro so pena de represalias en el comercio de oro, incienso y mirra. Amenaza con una subida de aranceles que hunda el comercio con oriente.

María se aflige. ¿Que haremos, José? ¿Cómo va a estudiar el niño en la sinagoga de Belén? Los rabinos no saben enseñar. Salen los niños como asnos asiros. El oráculo APIS ha dicho que apenas saben leer papiros. Ni siquiera llegarán a saber jurar en hebreo. Sería más sabio llevarlo a Oriente a estudiar. Allí aprendería bien las matemáticas y con estos tiempos se ganaría bien el pan. Miedo me da, la verdad, dejar solo al niño a la puerta del templo. Se dicen cosas horribles de los sacerdotes...

José vuelve a soñar. Ni siquiera las carreras de cuadrigas alivian su mente atormentada. Se dice que el campeón laureado tomaba hierbas, se ayudaba de pocciones para ganar. Ni siquiera en los juegos del circo
puedes fiarte.

Pasa la noche. Despierta el día. El eterno ciclo se repite. El mundo gira. Exactamente 2010 paseos planetarios después estamos en el mismo sitio.

jueves, 1 de enero de 2009

Un auténtico entrenador soñador


Esta es la mirada de un auténtico entrenador soñador:


  • Una mirada humilde

  • Una mirada alegre

  • Llena de ilusión

  • Plena de agradecimiento...
Esta mirada sólo se consigue:
  • Después de un trabajo duro
  • Tras tomar las decisiones arriesgadas
  • Después de encarar las situaciones y las personas sin miedo
  • Asumiendo la responsabilidad y el exito.
Y esa mirada significa:
  • Que haces tu trabajo con alegría y eficacia.
  • Que vislumbras un exito merecido.
  • Que das gracias a todos.
  • Que crees en ti mismo.



¡Felicidades!
¡Campeon de los Entrenadores Soñadores!

Porque después de estos meses:
  • Has demostrado ser un gran entrenador...
  • ... con sueños que se han hecho realidad, incluso superados...
  • ... mantienes tu humildad y buenas maneras...
  • ... respetas al contrario y a los propios...

Y además:

¡Has metido una paliza de 6-2 y en casa a la finca de ambiciones local!

Premiar al premiado

No sé porqué este artículo quizás no vaya a gustar, pero alguien tiene que mirar las cosas desde otro punto de vista...

La FEB (Federación Española de Baloncesto y los compañeros de Pau Gasol de la selección, al igual que hicieron el martes las internacionales expresaron hoy su apoyo a la candidatura del español de los Lakers al Príncipe de Asturias, propuesta por la Federación Española de Baloncesto (FEB) después de conseguir el anillo de la NBA.
En 2005 pemiaron a Fernando Alonso, por ejemplo...

Y yo pienso: ¿Por qué premiar a los ya largamente premiados?

El Príncipe de Asturias da la impresión de estar premiándose a sí mismo... Parece querer tomar un pedazo de la tarta de éxito de tantos deportistas que ya tienen repleta su vitrina.

Este tipo de premios institucionales deberían reconocer la labor en el deporte de tanta gente olvidada que se esfuerza tanto o más que estos personajes tan laureados... Pero probablemente necesite parasitar el éxito ajeno para engordar el propio. ¿Cuándo tendrá la valentía de premiar a un humilde y esforzado desconocido? Nuestro Gran Premio se mira al ombligo. Se mira en el agua de la fama ajena como un bello narciso que se cree hermoso. Y un día se ahogará en la charca.

Veamos los criterios por los que se rije para su concesión:


El Premio Príncipe de Asturias de los Deportes es concedido
desde 1987, a aquella persona o personas, o institución que, además de la ejemplaridad de su vida y obra, haya conseguido nuevas
metas
en la lucha del hombre por superarse a sí mismo
y contribuido
con su esfuerzo, de manera extraordinaria, al perfeccionamiento, cultivo, promoción o difusión de los deportes.

Analicemos estas premisas:
  • La ejemplaridad en la vida: Con todas las presunciones de inocencia del mundo... ¿Qué tal están las cuentas de hacienda de muchos de los deportistas premiados? ¿Se ha echado una ojeada la las residencias fiscales en Suiza para ver porqué no pagan sus impuestos en el país que les premia?
  • Nuevas metas: No dudo de sus grandes metas. Pero las metas y los retos siempre deben ser algo personal y no mediático. ¿No es una meta más extraordinaria recorrer el Camino de Santiago en silla de ruedas? ¿Los logros de cualquier paraolímpico no son igualmente "metas enormes?
  • La lucha del hombre por superarse a sí mismo: No nos engañemos... en realidad se premia al hombre que supera al hombre...
  • Contribuir con su esfuerzo, de manera extraordinaria; al perfeccionamiento, cultivo, promoción o difusión de los deportes: No me lo cuelan... Posiblemente se esfuercen un montón, pero "sarna con gusto no pica". No es tan extraordinario alcanzar estas metas con con tan remunerados estímulos... ¿Cuándo premiarán a un deportista amateur?