viernes, 22 de julio de 2016

Los ratones coloráos



El búho listo, el zorro astuto, el gato curioso, el perro viejo, los ratones coloráos.... esa es la fauna de la sabiduría, los seres que atesoran la enciclopedia del conocimiento animal.

En la especie humana también tenemos nuestros congéneres talentosos: "Sabe más que los ratones coloráos", decimos cuando alguien demuestra una acrisolado conocimiento sobre algunos aspectos de la vida. Y es verdad, pensamos también, que "el diablo sabe más por viejo que por diablo". Estamos hablando del extraordinario valor de la experiencia.

Aprender de nuestros errores es una forma dolorosa, pero muy efectiva, de aprender. A veces, ante la excesiva arrogancia, resultará la única. Quizás esos inteligentes ratones estén coloráos por tanta vergüenza como tuvieron que pasar debido a sus muchas equivocaciones.

martes, 19 de julio de 2016

Metagrafía

Ante el vagón, frente a la puerta que se abría empujada por el aire comprimido, el viajero miraba distraídamente el cartel. El mensaje, una exhortación al usuario para que se apresurara y no se interpusiera en los accesos, se iniciaba con una explicación pedagógica y continuaba con un par de instrucciones precisas. Algunas de las letras habían sido raspadas pacientemente con un objeto punzante. Intenté recomponer el mensaje original:

"EN BENEFICIO DE TODOS
ENTREN Y SALGAN RÁPIDAMENTE.
NO OBSTRUYAN LAS PUERTAS"

Luego me fijé en el nuevo contenido que resultaba al suprimir las letras borradas:

 "EL PENE      DE TODOS
ENTRE  Y SALGA  RÁPIDAMENTE.
NO    UYAN  LAS PU  TAS"

El viajero, nuevo en aquel Madrid de 1980, pasó todo el viaje reflexionando sobre aquella original modificación de la cartelería del suburbano.. Concedió un admirativo homenaje interior a aquel subversivo desconocido que mataba su tiempo creando calenturientas interpretaciones a partir de tan formales y cívicos mensajes. Esto le puso en disposición de prestar atención a cuantos mensajes publicitarios encontró después, a lo largo de su vida,  modificados de forma imaginativa y sorprendente. 

Se denomina metagrafía al "arte de modificar un mensaje escrito mediante la adición, supresión o alteración de alguno de sus elementos". Hoy en día participan de este fenómeno elementos tan populares como los smails o los emoticonos y es un elemento recurrente en la publicidad. Yo voy a mostraros mi pequeña selección de mensajes modificados, mi personal museo de la metagrafía.

El mejor, el más completo y original, es el que comentamos en el encabezamiento de la presente entrada. Me he aplicado a buscar una fotografía de aquellos carteles en internet; en aquellos años había muchísimos pero en la actualidad no he encontrado ninguna. Pese a ello queda registro de aquella obra maestra en la portada de un disco del grupo de rock Siniestro Total con la que también se confeccionaron llamativas camisetas:



Una reelaboración muy común en los carteles de muchos de nuestros ríos la encontré por primera vez en el la orilla del río Arra en Villaba en el Camino de Santiago, allá por 1995.  Describo así el encuentro en mi diario de peregrino:
"... A mitad de camino escucho a mi espalda unas voces que me avisan de que he tomado la ruta equivoca. Me vuelvo y continuo el camino con dos mujeres, de entre treinta y cuarenta, que forman uno de esos grupos esporádicos de los que he hablado. Una es profesora de español en los Ángeles. Se llama Karen. La bautizo para mis adentros como "Mujer Siux" por su empeño y dedicación, algo obsesiva, en buscar y seguir las flechas amarillas. Está en España para perfeccionar el idioma (sin embargo habla poco y prefiere marchar en cabeza). Después nos contará que la universidad le proporciona dinero para el viaje a cambio de que aporte algunos materiales de sus experiencias. Entre estos expondrá una diapositiva de dos españoles (uno el que suscribe) debajo de un letrero del camino al lado de un río en el que alguien había borrado algunas letras y rezaba así: 
PROHIBIDO
LAVAR
####CULOS.
He encontrado carteles similares en otros lugares, incluso en América: 


Aunque, a veces, mediante el sencillo procedimiento de quitar una letra, nos niegan esa parte del cuerpo tan necesaria para tirar la basura:

O, directamente, no se responsabilizan de ella: 



  En cambio, en el distrito de Anaba en Santa Cruz de Tenerife, prohíben directamente los traseros que excedan determinado tonelaje: 


En mi misma calle Federico Olmedas, de Burgos (en un cartel de la antigua Caja de Ahorros del Círculo Católico, actualmente CajaCírculo:


 
A veces veces nos quedamos boquiabiertos al descubrir una trabajosa supresión de letras sesudamente pensada para publicitar determinado producto: ¿Quién habría pensado que se puedan anunciar unos ricos pastelillos rellenos de crema  a partir de los famosos anuncios de "Prohibido fijar carteles. Responsable la empresa anunciadora"?


Incluso existe un metro alternativo trufado de carteles de estaciones convenientemente metagrafiados:



En ese metro surrealista los iconos son modificados de maneras sugerentes: 


 Como no podía ser menos, también en superficie, se aprovecha el cartel de una ruta prohibida para confeccionar otros diferentes ajustados a las diferentes necesidades o, aplicándolos a personales  anuncios profesionales:

La cosa también puede funcionar con una leve capa de pintura y así, dejar al descubierto determinados vicios ocultos: 


O mediante la dejadez no intencionada de olvidarse de reponer una letra caída, que es como tirar piedras a tu propio "calzado": 


En ocasiones nos encontramos con una nueva versión de la clásica reivindicación "Prohibido prohibir":




Otros ejemplos lo tenemos en el uso del calambur (esta figura retórica es una modalidad de la metagrafía que consiste en agrupar las sílabas de una o varias palabras de modo que varíe su significado, como en el acertijo "blanca por dentro, verde por fuera, si quieres que te lo diga, es/pera"). Es muy celebrado este realizado a partir de un eslogan publicitario de la cadena de televisión autonómica Telemadrid. Oficialmente, fue fruto de una coincidencia sin intención alguna, pero muchos aseguran que realmente pretendía transmitir un mensaje oculto que expresara una queja a la otrora presidenta de la Comunidad, la señora Esperanza Aguirre, alias "Espe".



Y no podía faltar, en este periodo que vivimos trufado de corruptelas municipales, la irónica modificación de la palabra AYUNTAMIENTO:

Sirvan, pues, de ejemplo estas deliciosas muestras del arte metagráfico.  Remuevan los mensajes en su cabeza como un bombo y encuentren los crípticos mensajes que seguramente esconden. Es mejor que buscar figuritas en Pokémon GO.

- Septiembre de 2020, el año del covid.

Añadiendo algún ejemplo más, incluyo un par de fotos tomadas por mí recientemente: 


Mira por donde, justo ayer, mientras paseaba con mi bici por este pueblo vecino  (Villanueva de la Torre)  me topé con el cartel y, extrañado, en una fracción de segundo descubrí que alguien había obrado borrando la primera y ultima letra de la palabra avenida convirtiéndolo en un mensaje xenófobo.

Curioso, sí; ingenioso, también... pero reprobable.


Llamarse uno "Paco Cabello" y regentar una peluquería es una invitación al cachondeo. Además la tipografía para el cartel lo "pone a huevo"


A veces, no es necesario tan siquiera modificar frase alguna Basta cambiar levemente de perspectiva para que el mensaje se transforme. 


O un simple error en la colocación de dos pancartas para emitir un mensaje completamente opuesto a nuestras intenciones:


A lo largo del tiempo voy añadiendo algunas que me encuentro por la calle; he aquí un letrero modificado en la Avenida de los Reyes Católicos en Burgos (En realidad dicha academia se llama "Ciulocal"): 


O esta faenita que le hicieron a Pablo Casado poco después de ser sustituído en la presidencia del PP por Alberto Núñez Feijóo en abril de 2022.



Un paseo por mi querida ciudad de Burgos me sorprende con este anuncio enla calle Laín Calvo, 46. Es el luminoso de una tienda de la cadena Etam; pero con una de las luces fundida... Realmente parece anunciar, y  precisamente en Burgos, a la terrorífica banda armada.  



Y también en el cementerio donde descubro que hay un santo patrón de la avaricia...













lunes, 18 de julio de 2016

El tiempo amarillo



Tal es la mala virtud
del rayo que me rodea,
que voy a mi juventud
como la luna a mi aldea. 
...
Sigue, pues, sigue cuchillo,
volando, hiriendo. Algún día
se pondrá el tiempo amarillo 
sobre mi fotografía. 

(Miguel Hernández, El rayo que no cesa. Fragmento)



A las cinco despertó. Había dormido cuatro horas y media lo cual no estaba mal para lo que era habitual en ella -pensó-; la media pastilla de somnífero que se tomó la noche anterior había hecho su efecto, así que se estaba contenta. Aguantaría aún cuatro horas más en la cama; no quería levantarse antes que su hijo mayor que dormía en la habitación contigua. Se dispuso a pasar el tiempo que le faltaba lo mejor posible antes de levantarse y visitar su amado patio para comprobar el crecimiento de las nuevas flores y  contemplar el aspecto del retal de huerta que tenía junto a la tapia.
Al principio revisó las actividades del día anterior: la llegada al pueblo, el saludo a las viejas conocidas (que ya eran pocas y cada vez serían menos), las muchas faenas necesarias en una casa vieja desocupada durante un año entero...  Luego pensó en lo que tenía que hacer en el nuevo día : cocinar el  conejo que había comprado la víspera (lo prepararía ella -decidió-, pues su hijo no sabía hacerlo como su madre, que era como a ellos les gustaba), había que fumigar el cerezo cuyas brotes aparecían infectados de miríadas de pulgones que arrugaban las hojas y le hacían desprender un líquido pegajoso... Al cabo de una hora había repasado la lista mental de las tareas diarias; las horas siguientes las pasó como cada noche recordando.
Resultaba asombroso la nitidez con que se acordaba de los mínimos detalles de su infancia. El día anterior, durante el viaje, estuvo contando largas historias de la familia: nos hizo  un vívida descripción de su madre en el lecho de muerte con su tío a solas con ella inclinado sobre la cama y pidiéndola perdón poco antes de morir: - "Peregrina ¿me perdonas?. Íbamos descubriendo sobre la marcha historias de celos, abusos y envidias que nunca sospechamos... Después abrió el capítulo de la añoranza por su querido pueblo: contó los niños que había en la escuela,  revisó la lista uno por uno como un maestro al inicio de su clase. Algunas anécdotas se agolparon entonces en su memoria: la temida visita de la inspectora y el gesto de alivio de su maestro cuando ella, una de las alumnas más aplicadas, pasó a la pizarra y con sus cinco añitos escribió con letra primorosa la palabra "vaca" a petición de la ilustre visitante; la vez que se escapó unos pocos minutos y se escondió tras el hueco de la escalera ante la llegada del maestro que la buscaba, lo aplicada y voluntariosas que era para los estudios....  Pasó después  revista a la cuadrilla de jóvenes de su época de moza y nuevos recuerdos la visitaron: las bromas que gastaban a los mozos cuando se juntaban unas cuantas amigas y los pillaban desprevenidos: esconderles la comida,  aguarles el vino de la bota, bajarles los pantalones si les sorprendían solos y se sentían atrevidas... Pasó un rato entresacando de la lista a los que aún vivían: eran ya tan pocos... y ¡Dios mío: en qué estado se encontraba la mayoría! Entonces daba gracias a Dios por conservarse tan bien a sus 93 años, por mantener la cabeza en su sitio y ser capaz de hablar con la gente, de aconsejar a los hijos y de poner un poco de orden e interés en la cabeza de su marido, enfermo en los últimos años. 
A las siete visitó mentalmente las calles de la aldea e inspecciona todas sus casas. En su cabeza dibujó un plano preciso con la disposición de las viviendas ochenta años atrás. Pasó un buen rato verificando  una a una los cambios que habían tenido lugar:  las nuevas construcciones, los derribos, los anexos construidos... transitó de las viviendas recientes de ladrillo a aquellas otras viejas más frescas, de paredes blandas y terrosas, de sonidos amortiguados...   Recordaba perfectamente su olor: el aliento animal de las cuadras, el ajo sofriéndose en la cazuela, el humo de la lumbre, el rancio aroma del tocino, el acre de la paja, el dulzón de la hierba, el caliente y húmedo del estiércol...
El día comienza a clarear. Entre las rendijas de las contraventanas carcomidas asoman los  primeros rayos del sol. Ella sigue en la cama esperando que suenen las ocho campanadas del reloj de la torre de la ermita. Hoy tarda demasiado, le parece; y concluye que debe estar estropeado; seguramente el mecanismo digital del programador se averió. ¡Sí, a eso hemos llegado: el vibrante sonido de las campanas lo producen ahora modernos altavoces! Por fin se levanta. Baja con cuidado los viejos escalones de madera relamida mil veces por la fregona. El hijo mayor está ya en la cocina sentado en el extremo del bando más próximo a la lumbre que arde mortecina. Se halla recostado en el  "sillón del tío cura", un espacio acotado, con dos reposabrazos, y reservado desde hacía un siglo para el clérigo que siempre se hospedó en la casa de la familia. Uno de los brazos aún conserva un hoyo pequeño tallado en su extremo donde aquel honorable p.ersonaje cascaba las nueces, privilegio gastronómico que junto con algunos pichones tenía por autoridad y peculio. El hijo escribe en una agenda caducada hace ya dos años pero que usa para tomar notas y apuntes de sus escritos en un blog. La mujer le saluda y le cuenta el tiempo que lleva despierta. Luego, torpemente, coge las cerillas y va a encender un pequeño quemador en la desvencijada cocina de gas. Coloca un cazo requemado con un poco de leche y sale a toda  prisa a visitar el patio recorriéndolo apresuradamente y tropezando a cada paso entre la hierba a media altura cuajada de rocío. Aspira con gozo el aire de la mañana y se dirige enseguida a unas matas de flores: coloca los tallos revueltos y excava un poco la tierra en su base con una pequeña azada; luego coge la manguera del suelo y riega los brotes de lechugas y cebollas de su minúscula huerta... En tanto el cazo olvidado sobre la cocina rebosa la leche hirviendo. El hijo se levanta apresuradamente para apagar el gas: - Hemos de instalar un microondas cuanto antes-piensa-. No podemos estar quemando cazos  cada día...   

miércoles, 29 de junio de 2016

La descripción


La profesora, bienintencionada y dispuesta, explicaba a sus alumnas desde el encerado los textos narrativos; en concreto se afanaba en que se  hicieran una idea precisa de lo que era una descripción literaria. La clase estaba formada por una veintena de mujeres pertenecientes a un CEPA (Centro de Educación de Personas Adultas) con edades en un amplio abanico entre los veinte y los cincuenta años. La escuchaban displicentes mientras les proponía que leyeran despacio el breve texto seleccionado ejemplarizando ella, mediante un dibujo en la pizarra, su personal interpretación del texto. Se trataba de un texto de "Industrias y andanzas de Alfanhuí" de Rafael Sánchez Ferlosio. Comenzaba así:
"Lo más importante del jardín era el pozo. Tenía un brocal de piedra verde y un arco de hierro forjado para la polea."
La profesora se detuvo un momento para explicar lo que era el brocal. Luego trazó una línea horizontal y añadió unos trazos cortos, a modo de púas de un peine, sobre ella representando el césped de aquel jardín. A continuación dibujó un cilindro sobre la línea en medio del dibujo que después coronó con una parábola sobre el mismo representando el arco de hierro. La narración proseguía:
"... La polea era de madera y chillaba como una golondrina..."
 En ese momento dibujó un pequeño tramo vertical desde lo alto de la parábola y lo finalizó con un pequeño círculo para representar la polea. - ¿Veis?  Yo voy dibujando lo que está escrito: describir es como dibujar con las palabras. Continúa - pidió a la lectora de turno-.
"... La polea era de madera y chillaba como una golondrina. El cubo era también de madera, sujeto por aros de hierro, com las cubas, y pesaba mucho. El pozo era muy hondo y tenía un agua muy clara..."
 Mientras dibujaba con la tiza el cubo en un lado, a la profesora le pareció escuchar a su espalda  un apagado rumor de risitas. Incluso llegó a percibir el comentario de una de las alumnas:  "¡Incluso tiene  un piercing...! No le dio importancia y se aplicó a terminar el cubo. Cuando se volvió se encontró frente a un una veintena de caras mostrando amplias y maliciosas sonrisas: las veinte alumnas cuchicheaban alborozadas,  la  observaban con ojos picaros alternando la mirada entre la profesora, el dibujo y sus vecinas de mesa. Una de ellas intentó explicarle: - ¡Pero profe, aléjese un poco de la pizarra y mire lo que ha dibujado...! La profesora retrocedió unos pasos pero no acertaba a descubrir el motivo del alboroto. Por fin una de  las alumnas, compadecida, le anunció:  - ¡Es un pene, señorita! ¡Ha dibujado un pene! ¡Y con piercing!

martes, 28 de junio de 2016

Un país para viejos


Es el 26 de junio, día de Re-Elecciones Generales en España. Son las 23:16. El whatsapp me avisa de la llegada de un nuevo mensaje a uno de los grupos. Es de uno de mis hermanos indignado por los resultados electorales, a esta hora ya definitivos. Lo abro:

"Esto es un país para viejos.... De viejos acojonados y que les da igual que les roben  y ninguneen. Y lo peor es que no piensan en la gente joven y sin futuro. Creo que me iré a vivir a una cueva, pues esta sociedad no me convence..."

 Me llama la atención este arranque de desesperación. No por su desagrado con los resultados (yo también estoy de acuerdo en que no se debe premiar la corrupción en las urnas con la indulgencia de los votantes), sino por las atribuciones a la edad en la interpretación de los mismos. Puesto que el mensaje tenía un destinatario entre líneas, joven y votante de Podemos con el que yo he discutido en ocasiones sobre el papel de la edad en la sociedad y la política no puedo menos que refrescar aquellas argumentaciones al hilo de la actualidad (no tan diferente de pasado, como intentaré demostrar).

Porque si hay algo que me encrespa es que me quieran robar los valores que proporciona mi próxima vejez (me queda un año para jubilarme), que me hagan tragar la rueda de molino de que "serán los jóvenes y solo ellos" los que salvarán y cambiarán el mundo,  que se aferran a su estatus de "conservadores", que "están contra  los jóvenes pensando en quitarles el futuro"... ¡Habrá de todo! - digo yo- Pero no creo que la mayoría responda a este cliché (estereotipo que, por cierto, parecen algunos políticos de nuevo cuño empeñados en imponer).

En septiembre de 2014 escribí un artículo sobre el nuevo grupo que se lanzaba a la arena política. "Podemos... pero no sabemos". Un "anónimo" lector me etiquetó inmediatamente de "derechón". Azuzado por la sorpresa revisé mi entrada buscando alguna metedura de pata ideológica que diera pie a semejante acusación. No la encontré. Preocupado me apresuré a contestar y aclarar la terminología (por si acaso). A día de hoy ya estoy curado de espanto en cuanto a mi look político (en el trabajo hay algunas personas que me afilian a "Podemos" con una seguridad que me pasma, a otras les recuerdo "un cura"...). Luego mi "anónimo" seguidor me censuraba "sin acritud" la realización de numerosos reproches hechos desde "mi acomodado estatus". Una de las frases me llamó poderosamente la atención: "El futuro, tu futuro y el mío, na a a depender de ti, sino de mí". Al leerla se me encendieron todas las alarmas de la lógica: ¿Cómo que el futuro no va a depender de mí, sino de ti? -le repliqué- ¡Qué arrogancia! ¿no?. ¿Sólo los jóvenes construyen el futuro? ¿Realmente puede excluirse a alguien de contribuir a la construcción del futuro? ¡Incluso los bebés y los más viejos de la comunidad son importantes en la construcción del futuro: de tu futuro y el mío, como dices. 

Más adelante mi crítico lector proseguía con su argumentación: "Tus reproches y consideraciones son muy ancestros, tan antiguos como las civilizaciones de las que nos hemos nutrido: todas creyeron siempre que sus jóvenes no mejorarían las cosas... y ahí seguimos, generación tras generación mejorando lo legado. Quizás el que no sabe ni aprendió fuiste tú. Por suerte, la HISTORIA y la EVOLUCIÓN del S. XXI no va a depender ni de ti ni de tus valoraciones."  Estupefacto leo estas acusaciones en las que se me tacha de ignorante y de inútil. Releo el párrafo una y otra vez. En la primera frase encuentro un error sintáctico revelador (la adjetivación de del sustantivo ancestro) que me permite identificar a mi anónimo lector (ya se lo había oído en otra ocasión). Después prosigue con un hecho cierto: como en otras épocas, hoy (no hemos cambiado tanto en tantos futuros pasados) también mucha gente piensa lo que aquel escriba de Babilonia (4000 años A.C.): "Esta juventud esta malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y ociosos. Ellos jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura”. Pero  no era el caso: no hay reproche a la edad, no me refiero a la juventud (¡qué abstracto concepto respecto a la ideología!) sino a la actitud que mostraba una persona concreta que conocía, con nombre y apellidos (que accidentalmente era, además, joven).

Termina su réplica con estas palabras: ¡Por favor, déjanos elegir, hacer, actuar, equivocarnos, aprender, caer y levantarnos, y sobre todo... sé consciente de que "hasta hoy, soy parte de lo que me has enseñado y he visto en ti". ¡Ah! y seguro que "PODEMOS" y MEJORAREMOS  tu/vuestra herencia. Yo las leo con ternura: ¡Claro que te dejaremos elegir, hacer, actuar, equivocarte, aprender... incluso caer (aunque a veces intentemos sujetarte) y levantarte (por supuesto, en cuanto pidas ayuda)!
¡Y claro que alguna parte, aunque parezca mínima , de lo que eres puede que lo hayas aprendido o visto en mí! (ya ves que la Evolución del s. XXI sí depende de alguna manera de nosotros, "los viejos")

Abro el teclado y respondo al mensaje de mi hermano:
"Sí, efectivamente, este país es también para los los viejos. Ya va siendo hora de que algunos lo entiendan..."
Y, por si acaso, aclaro:
"Y que conste que no he votado al PP en mi vida" 

domingo, 26 de junio de 2016

¿Flema o flama?


Flema tiene una acepción en nuestra lengua que la define como "calma excesiva, impasibilidad". La flema británica, nos concretan en otra parte, es "la capacidad del inglés para permanecer impasible ante las situaciones más diversas". De la flama nos dice el diccionario de la RAE que es "el reflejo o reverberación de la llama" que, a su vez, es "la combustión de una gas que se eleva de los cuerpos que arden..."

Y, en estos momentos, arde el Reino Unido. Una gigantesca flama se extiende por sus islas. El Brexit ha resultado un combustible altamente volátil que está incendiando un 48% de desconcertados ingleses. La impresión es que no se acepta con "flema", ni mucho menos, el resultado de un referéndum oportunista que los deja fuera de la mayoría de Europa por apenas un 4% de los votos. Ahora, que se empiezan a ver las orejas al lobo, la flema se trona en flama: ¡Ay, que nos hemos equivocado!. O quizá fue la flama la que venció a la flema a la hora de votar: "los inmigrantes nos roban" (¿a qué me suena esto?) Con este juego de palabras de ida y vuelta, empiezo a secretar flemas yo también...

La cosa está que arde en Inglaterra mientras en Europa, el jarro de agua fría del Brexit, ha apagado los ánimos y llevado al psicoanalista a nuestros políticos que nos se explican porqué Gran Bretaña no les quiere. Al otro lado del paso de Calais ya se piensa en el Bregret (el Británico arrepentimiento). La flama se extiende: empieza a comprobarse que los peores presagios se están haciendo realidad, incluso decenas de votantes (algo insólito) llamaron a la Comisión Electoral tras el resultado para preguntar si podían cambiar su voto. En las redes sociales el hashtag #Bregret empieza a usarse masivamente. En el país se respira una incertidumbre total.Los defensores de la autoexclusión reconocen ahora que sus argumentos y promesas electorales son irrealizables:no será posible -como prometían- poner fin a la libertad de movimientos para reducir la inmigración, y tampoco será posible trasvasar los 430 millones de euros semanales de contribución a la UE a la seguridad social (aparte de que, en realidad, eran bastantes menos). En las entrevistas postelectorales donde debía reinar la euforia se respira una extraña tensión cuando reconocen que sus promesas han de ser matizadas (y esto solo al día siguiente)...

Y las brasas de la llama ha partido en dos el tronco nacional. El fuego del populismo, consume el país: los jóvenes (el 75% de ellos votó por la permanencia) se sienten ahora castigados en su habitación, encerrados en su isla; las grandes ciudades con Londres a la Cabeza recolectan firmas (van por más de 100.000) para declararse ciudad-estado perteneciente a la Unión; Escocia e Irlanda retoman las consultas proindependentistas para poder seguir siendo comunitarias (Gibraltar, que también votó masivamente por la permanencia, es caso aparte: del mal el menos; parecen pensar); el grueso de intelectuales se declara decepcionado y avergonzado ante la actitud de sus paisanos... El Reino Unido anda desunido en estos días. La Gran Bretaña está en peligro de convertirse en La Pequeñita Bretaña. El paisaje social y político ha cambiado: hoy en día Gran Bretaña es la flama; a nosotros nos toca tener la flema.

jueves, 23 de junio de 2016

Out


Grexit, Brexit... ¿Cuál será la siguiente palabreja? ¿Catalexit?

Escucho en la tertulia mañanera de RNE llamar a Cameron "chorrobolo" (término que, por cierto, no aparece en mis curiosas búsquedas en google para establecer su significado). Quizá baste solo el tono y el contexto para interpretar que le están llamando "chorra" y "bolo" que sí tienen significado preciso y uso frecuente: en otras palabras Cameron sería un hombre ignorante y necio que dice chorradas. No me interesan demasiado los políticos británicos en general (y menos los actuales); pero leo los periódicos, veo ocasionalmente los telediarios y oigo todas las mañanas la radio; así que sé que el actual primer ministro británico nos ha metido en un buen "embolado" al abrir la caja de Pandora del "pire" comunitario. Como aviso a navegantes (en este caso españoles) estamos descubriendo las consecuencias de los faroles de los tahúres que apuestan con dinero ajeno, de los experimentos con Aurumred Serie Oro (el vino más caro del mundo).  En los referenduns alegres puede salir el tiro por la culata, que la gente es muy suya y puestos a probarse ropa, eligen lo estrafalario solo por probar. Deberían tenerlo en cuenta los que abogan por consultas en Cataluña. Europa es un coche sin marcha atrás y España, una vez rechazada, también lo sería. "Out is out" que diría Junker.

Esa inmadurez política se nota es esa actitud infantil que me recuerda la de muchos de nosotros en nuestros juegos infantiles: cuando se ganaba todos reíamos alegres, pero cuando la suerte se torcía aparecía indefectiblemente alguien que decía "ya no juego". En los años "de las duras" de la vida de la Unión, aparecen los que se quieren bajar del carro. Empiezan a "rajarse" ante la crisis, los refugiados, la inmigración... y lo revisten de "pureza democrática" decretando un peibiscito que a ellos, personalmente, les sale gratis, pero que puede tener consecuencias traumáticas para muchos.

Al final, de momento, parece prevalecer la sensatez, aunque sustos nos hemos llevado unos cuantos. Grecia aún pertenece a la UE, Escocia aún forma parte de Gran Bretaña, esta última parece que continuará en la Europa Comunitaria (aunque ajustadamente según los últimos sondeos)... ¿y Cataluña? Tanto va el cántaro a la fuente que termina por romperse. Luego no habrá quién junte los trozos.