jueves, 26 de septiembre de 2013

La hoja blanca


El otoño llegó. Me siento a recibirlo en mi pequeño jardín saboreando el crepúsculo que se aproxima y gozando de la tibieza de la tarde.
Bajo las grades melias que lo flanquean levanto la vista hacia las copas entrecruzadas y me extasio con las filigranas vegetales. Detrás, muy lejos, el gradiente azul y naranja del cielo del atardecer.
Las primeras hojas empezaron a caer. Hace días que se esparcen dispersas sobre el césped: hojas brillantes y doradas, hojas secas ocres y rugosas, descompuestos jirones amarillos... De cuando en cuando, alguna se desprende desde lo alto y desciende en un juego lento de planeos vegetales. En filas arborescentes se emparejan  de la mano a su varilla, dorada como ellas. Banderines de flecos lanceolados que anuncian la fiesta del otoño que acaba de empezar.
Mientras sus orgánulos vegetales mueren y se descompone su clorofila, mientras sus estructuras vegetales se colapsan; como un regalo divino, brillarán como el oro, volarán como los pájaros, cubrirán de delicados edredones el césped tierno protegiéndolo del rocío... Luego, enseguida, con un inaudible crepitar, comenzarán a secarse y arrugarse, vistiéndose de ocre mortaja. Devolverán así a la tierra cuanto ella les prestó.
De todas las hojas yo tengo la hoja blanca. Hoy será ella el refugio de las almas de las hojas muertas, su memoria. Aquí descansarán en paz. Alguien guarda sus recuerdos.  

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Corazón de papel


El corazón de papel rojo, cuidadosamente plegado una hora antes, cayó levemente sobre el lecho de tierra que cubría el ataúd. El profesor de asistencia domiciliaria había esperado a que se alejaran los familiares y ahora, cuando los sepultureros se disponían a colocar la pesada tapa de granito sobre la sepultura, se adelantó un par de pasos y dejó caer suavemente aquel último recuerdo: un humilde corazón de papel, el material con que trabajaba; de color rojo que es el color del cariño y de la pasión por vivir;  y plegado con sus manos como le había enseñado un par de días antes en su casa.

Diana reposaba en un pequeño hueco (¡qué pequeña era!) entre restos antiguos de parientes lejanos. En la lápida algunos nombres desconocidos. No hubo tiempo, o quizá dinero, para grabar en ella su hermoso nombre.

El funeral fue sencillo. Mientras el sacerdote rociaba con el hisopo el blanco féretro y recitaba las oraciones los parientes musulmanes extendían los brazos y mostraban sus  palmas hacia el cielo ofreciendo sus plegarias a Alá por el alma de aquella niña de once años sin terminar. Bajo los aviones de plata que sobrevolaban el cementerio se cruzaron las trenzas de aquellas oraciones ascendiendo al cielo de los cristianos y al Yanna musulmán. El Dios de todas las religiones tirará de esa trenza para izar hasta él el cuerpo cansado de Nadia y le ofrecerá juegos eternos en el jardín de los inocentes.  

Allí estaban todos. Su madre, que pasaba el día trabajando aquí y allá, para sustentar a la familia ante el brutal mazazo de la enfermedad y la pobreza. Su padre, ahogado por una nube de tristeza y el polvo de una crisis cruel que le llevó al paro hace dos años. Su abuela, abnegada y sufrida ante las necesidades y caprichos de su pequeña nieta. Su hermana, de hermosos cabellos y ojos negros ahora anegados por las lágrimas. Sus primas, maravillosas y tiernas, que acompañaron su cadáver colmándolo de caricias en su última noche sobre la tierra...  Y muchos otros que la querían. Y algunos conocidos. Incluso algunos curiosos como aquella mujer indiferente que no fue capaz de apagar su móvil y contestaba en voz alta la consulta de su sobrino sobre la compra. También estaba, en segunda fila, su profesor de esta primera semana del curso recién empezado, su profesor de asistencia domiciliaria. Quiso mostrarse entero:  -he estado muy poco tiempo...- pensó. Pero no pudo soportar el desfile de momentos que te muestran los recuerdos. Dejó que le invadiera la pena y la fraternidad al contemplar los rostros arrasados por las lágrimas de sus familiares. Y lloró.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Sintiendo en la nuca el aliento de la muerte XI: "Depresión"


No solo en la nuca, sino enrollado al cuello, sientes la muerte abrazada como una oscura bufanda funeraria: Quieres morir.

No puedes soportar el horror vacui que anega tu conciencia, la negra soledad, la extrañeza del yo, el fallo consecutivo de todos tus sistemas. Sientes avergonzado la desobediencia de tu cuerpo. Vestirte es la hazaña de cada día, abrocharte un botón la proeza de los diez minutos.

La confusión se apodera de tu intelecto, pierden su sentido las palabras, tu memoria se ausenta, tu sueño se vacía. Te encuentras solo, escuchando el zumbido del caos. El viento de los días aventa tus recuerdos.

Clamas por los médicos en intentos vanos con obstinación refleja por curas imposibles, por alivios apenas percibidos. Llenas el día de rutinas espirales. Buscas certeza en protocolos obsesivos.

Rechazas el consuelo de aquellos que te animan, expides orden de alejamiento a quien te quiere, expatrias la alegría, destierras la belleza. Estás muy cerca de nosotros ¡pero tan lejos...!.

Vives como los peces abisales en el mar de la esperanza. Habitas el abismo de las aguas oscuras buscando descansar quizá en el fondo. Resuelves el binomio entre el caos y la nada y pides insistente la visita piadosa de la muerte.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Mis fetiches 9: Grandes vidas, grandes hechos.


Comprado por mi padre, no sé donde, no recuerdo cuando, no sé porqué; un día cayó en mis manos un libro maravilloso. Pesado en mis manos infantiles, grueso como ninguno de mi mínima biblioteca, con su tapa dura en imitación de pergamino, su lomo granate con ranuras doradas, sus hojas satinadas de nítida tipografía... nunca había tenido un libro igual. Pero lo que inmediatamente atrajo mi interés fue su título: "Grandes vidas, grandes hechos". Quizás por mi propio apellido "Grande", quizás por mis sueños de grandeza, acaso por la fascinación que ejercen los grandes personajes... puede que por todas esas cosas; lo recibí como el mejor regalo, como la más certera diana en mis intereses infantiles.

Se trataba de una selección de artículos biográficos publicados por Reader's Digest en 1966. Todas y cada una de aquellas biografías me impactaron. Muchas horas pasé reviviendo en mi imaginación de niño las vidas ajenas, los avatares infantiles y adultos de tanta gente famosa, de aquellos personajes principales en la historia de la humanidad. Coleccioné en mi memoria las sesenta y cinco biografías de hombres y mujeres singulares que provocaron mi asombro y admiración. Recuerdo que, mientras leía, reviví sus vidas como si de una película se tratase. Confieso que soñé con ser cada uno de ellos:  ganar mil batallas como Napoleón, componer melodías sublimes como Bethoven, ser Robert Peari llegando el primero a los desolados 90º de latitud Norte, visitar el vastísimo imperio del Gran Khan al lado de Marco Polo, inventar ingenios increíbles junto a Leonardo, pintar como Velázques... Pero, además de dotarme de increíbles talentos, como un superheroe, me fascinaron sus peripecias vitales: su infancia soñadora como la mía, su larga lucha por alcanzar los sueños, sus tropiezos de los que siempre se levantaban, sus éxitos -al final- reconocidos, su humildad para aceptar la victoria y su serenidad ante los repetidos fracasos.

Él fue mi refugio durante años. Suyas fueron mis caricias y mis pensamientos muchas veces. A él debo mi conocimiento y admiración por las vidas ejemplares. Con él me aficioné al género biográfico, puerta de escape de una vida propia que me parecía anodina. Con él aprendí que todos los hombres llevamos dentro un héroe en potencia, un proyecto de científico, el germen de un artista... Por eso quizá, escribo.  


martes, 10 de septiembre de 2013

Olé leo

El 8 de septiembre se celebra anualmente el día internacional de la alfabetización. Es otro más de los recordatorios con que llenan las casillas del calendario para dar un significado especial a la rutina de los días, pero en este caso su inclusión está perfectamente justificada. La alfabetización, el acceso a la escuela, el derecho a la educación es una de las herramientas más poderosas que nos  permiten crecer como seres humanos.

Convocados por este día afloran en mi memoria los infantiles recuerdos de mi aprendizaje lector: aquellas cartillas infantiles, de a dos páginas por letra, que comenzaban presentando las vocales con pálidos dibujos esquemáticos que se tornaron a través de todos los métodos en fieles arquetipos de su vocal: La A siempre fue una araña, la E se adhirió al elefante para la eternidad, la I quedó asociada al indio emplumado, la O aparecía siempre acompañada del ojo y la U nunca se separaba de su racimo. Luego aparecían las primeras combinaciones silábicas e incluso se leían frases absurdas pero fascinantes: "mi mamá me mima", "tu tío tito te tutea"... Y así, poco a poco, sin entender muy bien cómo se producía,  llegábamos a dominar este proceso altamente simbólico que marca la historia de la humanidad. En este viaje iniciático al saber de los escribas nos acompañaban lápices y cuadernos, tizas y encerados, láminas en las paredes, copias y caligrafías con pluma y tinta china, los primeros libros, las lecturas colectivas, los dictados, el abecedario...

Mucho tiempo después, como maestro y aún más como logopeda, llegué a reflexionar a menudo sobre este proceso. Tuve que analizar distintos modelos, entender los mecanismos intervinientes, considerar la metodología... incluso, en un grupo de trabajo de logopedia, llegamos a crear un completo y original método de lectura.

Así nació "Olé, leo", un método de lectura especialmente pensado para alumnos con dificultades pero igualmente apto para cualquier niño que se inicie en el proceso lector. Tiene un enfoque abiertamente logopédico (sobre todo por la secuencia de presentación de las letras) con la base motivadora de un cuento repleto de onomatopeyas asociadas a las imágenes. Puede incluirse fácilmente un gesto pues las escenas contienen acciones fáciles de representar. El escenario se sitúa en un sitio tan típicamente español como una plaza de toros y transcurre en medio de una corrida un tanto disparatada.

No aburriré a nadie con la fundamentación teórica, las sugerencias metodológicas o el material complementario. Si a alguno le interesa especialmente puede ponerse en contacto conmigo y le enviaré la documentación correspondiente. Os dejo una muestra de la cartilla de lectura del alumno.

Y también quiero reflejar aquí las sensaciones y recuerdos de tantas horas pasadas haciendo de toro, gesticulado, imitando la cita del torero... las divertidas y alargadas vocalizaciones, incluso las artificiales (pero reveladoras) segmentaciones en fonemas de palabras enteras. No podré olvidar las primeras y asombrosas lecturas de aquellos niños a los que se les había atragantado la metodología tradicional.

Los que hemos contemplado la emoción de un niño que empieza a leer, que se inicia en la autonomía del conocimiento mediante los libros, entendemos perfectamente la idea de dedicar un día a la alfabetización. Para ese uno de cada cinco adultos que aún no saben leer en el mundo, para los setenta y dos millones de niños que aún están sin escolarizar; nuestra solidaridad y el compromiso de colaborar en lo que desde aquí se alcance.

domingo, 8 de septiembre de 2013

La ciudad suspirante




Decía uno de mis hermanos, justo tras conocer el pobre resultado de la votación del COI para la candidatura española: "Ha habido mucha gente que ha estado echando mierda sobre España" ... y, justicias divina, ahora le llueve la mierda a su propia mujer como representante de ese país estercolado (¿Adivinas a quién se refería? ¿Recuerdas quién, no hace mucho tiempo, decía "España está intervenida de hecho y, quién sabe, si de derecho"?). ¿Con estas presunciones se puede encabezar una candidatura "masacrada" con declaraciones antiespañolas? Quién siembra vientos recoge tempestades, dice el refrán.

A lo mejor, además, no es tan importante ser sede y lo importante es fomentar el deporte desde otros puntos de vista (Desarrollar el deporte "de base" como pidió Vicente Del Bosque esa misma tarde, o "limpiar" definitivamente los efectos de "la sangre" de la Operación Puerto que tanto daño nos ha hecho... No cuadra una previsión de gasto de 19 Bales: ¿Olimpiadas por el precio de un equipo de fútbol? Resulta irrisorio). 

Y pensando en futuros, mejor no ahondar en el masoquismo presentando una cuarta candidatura. Los resultados han ido a peor en cada convocatoria. Y para el próximo año estará París (hecho que también pudo empujar la intención de voto a elegir "uno extraeuropeo" para que tocara "dentro" en la próxima elección)... Se acabó nuestro tiempo. Pasó nuestra oportunidad. Mientras las votaciones se rijan por las seguridades económicas y mediáticas, nuestro país no pasará de los primeros cortes... España "Está intervenida" y la marca España caducada. Es significativo que se prefieran riesgos de Tsunamis, peligros radioactivos o conflictos bélicos al lado de las maravillas de nuestra capital, puerta del cielo.

La ciudad aspirante se torna suspirante. Su alcaldesa, haciendo de tripas corazón, sonríe presentando buena cara a la derrota. Lo siento; yo veo a "La Botella" medio vacía, señora. El resto del vino se lo bebió el señor Aznar a quién nadie le ha de decir cuantas copas puede o no beber. Visto así, nos quedan los Botellones para desahogarnos.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Disfrazarse de sospechoso

La familia ve la televisión en la penumbra del salón, tras la comida. En el telefilm vespertino la protagonista trata de escapar de los malvados que la acosan. Entra en casa y rebusca en el ropero algo con que disfrazarse para eludir el cerco. En la siguiente escena aparece saliendo por la puerta con  gafas oscuras, sombrero y gabardina... Jorge, mi sobrino de 7 años, comenta sorprendido a su padre: ¿Pero... por qué se disfraza de sospechosa?



Podría dejarlo aquí. pero la perspicacia de mi sobrino me ilumina y no me resisto a extrapolarla a la realidad política del momento: Rajoy, en el caso Bárcenas ¡se disfraza de sospechoso! Añade un día un sospechoso sombrero de ala ancha ("Se han pagado sueldos, suplidos, remuneraciones complementarias... como en todas partes"), una gabardina gris en tiempo soleado ("Nadie podrá probar que Bárcenas y Galeote no son inocentes") y unas gafas oscuras ("Creí en su inocencia... hasta cuatro años después de iniciadas las investigaciones")... Ha seguido añadiendo prendas cada día y el resultado es un espléndido disfraz "de sospechoso". Me ha dado una idea para los próximos carnavales.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Vampedal

Hubo un tiempo en que me sentía fascinado por mi presidenta. Me embelesaba cada vez que la veía  por televisión tan segura, tan bella, tan dominadora... la imaginaba enarbolando el látigo, fustigando a diestro y siniestro. Mi vertiente masoquista sentía admiración por su capacidad persuasora. Me iba la marcha Cospedal: esa mujer me atraía. Con ella sufrir era un gozo y  conseguía  que me apuntara voluntario al redil de los bobos. En el blanco inmaculado de sus blusas inocentes percibía la negra rudeza del cuero mientras esperaba el restallar de la fusta y sentía dulzura con sus desvaríos. No debía de ser el único; la mitad de mis paisanos la votaron. Condujo  al redil del PP a la mitad de las merinas manchegas.

Era Cospedal una mujer de imagen estudiada, de gesto contenido, mirada inteligente, trabajada sonrisa y un verbo procesal fluído y eficaz (salvo lapsus inconscientes al tratar de explicar lo inexplicable). Era inteligente, trabajadora, tenaz, empollona, abogada del estado y del diablo, destinada a dominar el mundo, o por lo menos el barrio Castellano Manchego del mismo. Logró llamar la atención del Club Bilderberg (el exclusivo grupo de poderosos al que algunos atribuyen la gobernanza del mundo en la sombra) que la invitó a una de sus reuniones secretas tras la proeza del asalto a la fortaleza Castellano Manchega, lar socialista desde el periodo histórico llamado democrático. Esta heroína, montada en un caballo de nombre Crisis, arrojó de la torre del homenaje al Barón Barreda, lúgubremente mostrado como brujo en sus últimos carteles electorales en una atmósfera de calabozo.

Maestra en componer el gesto, autora de declaraciones creativas, experta en evidencias inverosímiles; parecía exudar sinceridad como otras desprendían hormonas: - ¡Me ponía! ¡Deseaba con toda mi alma la dulzura de su tormento! ¡Pedía cada día que siguiera castigando mi inteligencia, que maltratara mi lógica cartesiana! ¡Nublaba mi vista con una pasión irracional que me sometía! ¡Arrancaba mi corazón y mi voto, del pecho de mis creencias, y yo aceptaba arrebatado que lo depositara aún caliente en el ara popular!

Busco la imagen que tengo en mi mente, la imagen con la que soñaba: mitad mujer, mitad vampiresa que me sorbía el discernimiento. Inicio Google. Pincho en imágenes. Recorro la pantalla en la que aparecen de arriba a abajo miles de fotografías suyas. Busco una imagen castigadora, dura, seria... pero desisto: extrañamente todas le humanizan. Aparece esencialmente sola. En las más actuales no se disimulan las arrugas. Le delatan las ojeras. No hace mucho era maestra del maquillaje, experta en peinados, avezada en el alisamiento de pieles, doctora en miradas, master en sonrisas... Últimamente se le ve sufriente, mortal, agobiada por el peso de la razón política. Hundida por el peso de la hipócrita peineta toledana y la otra, más grosera, de Bárcenas. Se acabó la magia. Es ya demasiado tarde, princesa.   

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Nueva publicación: "Algo que contar"

Hace tiempo me propuse un reto personal: Crear un blog al que llamaría "Una imagen y mil palabras". El blog tendría el propósito de albergar pequeñas composiciones sobre temas biográficos, de actualidad, retratos de personaje, ensayos, reflexiones personales y anécdotas presentados por una fotografía cuidadosamente elegida (encontrarla o crearla me llevó muchas veces más tiempo que el propio artículo).

El objetivo final sería publicar:

  • 1000 artículos a lo largo de varios años (a razón de uno por semana aproximadamente),
  • 1000 imágenes que los ilustrarían,
  • 1000 palabras de extensión en cada entrada (en esto siendo sumamente flexible, casi nunca llegaron a tantas).


Llevo 317 publicadas (aproximadamente la tercera parte) y el material alcanza para tres libros de unas 300 páginas. Hoy tengo la satisfacción de presentaros el segundo volumen de recopilaciones que abarca desde el 20/10/2011 hasta el 29/5/2012.


El tercer volumen, en cuya confección trabajo, aparecerá publicado a finales de año.

Confieso que me sorprendo gratamente de esta producción impensable. Reconozco que, a veces, los artículos no presentan la calidad esperada. Admito que el depósito de la inspiración alcanza el nivel de la reserva. Pero confío en acabar el empeño. Puedo hacerlo. Sólo es cuestión de perseverancia y esfuerzo. La vida, la actualidad, está llena de momentos irrepetibles. Y yo estaba allí, cuando ocurrían: Yo también cuento. Tengo algo que contar y ¡No callaré!    

lunes, 2 de septiembre de 2013

The Warner Bros Park

Varios años llevo pasando por la carretera que conduce desde Perales del Río a San Martín de la Vega. Tras pasar La Marañosa, en las proximidades de San Martín, se divisa a lo lejos la parte superior de unas extrañas estructuras metálicas. Destaca un alta torre con un escudo en la parte superior. Se trata del emblema de la Warner Bros. El Enigma (ese es su nombre) es visible en 50 km a la redonda y es la estructura estrella de sus instalaciones con sus 115 m. de altura. No anima, la verdad, acercarse a un parque de atracciones que se vislumbra en medio de unas colinas sin apenas vegetacion, en el que asoman calvas yesosas presentando un panorama semidesértico y sin árboles. Sin embargo, al acercarnos al recinto, se aprecia el importante esfuerzo por forestar la zona y rodearla de un manto vegetal más amable. Imagino que hubo de abastecerles un buen grupo de viveros para implantar esa pequeña masa arbórea y aclimatarla. Los ejemplares debían ser ya jóvenes cuando fueron plantados aquí.

Me pregunto si lo de parque de "atracciones" no se está refiriendo realmente a "las de la gravedad", pues esa poderosa fuerza de atracción de la naturaleza es la que rige el funcionamiento de la mayoría de sus entretenimientos, y es que todas las atracciones estrellas tienen que ver, sobre todo, con esta fuerza brutal que nos impulsa contra el suelo y que deriva luego en otras fuerzas que intentan descoyuntarte mediante impulsos  centrífugos, lanzamientos verticales, complejos tirabuzones en el aire, alocados volteos, loopings vertiginosos...  Otras veces se añade a lo anterior el traqueteo de los vagones al discurrir sobre los rieles suspendidos de sospechosas estructuras de madera "pino Soria" semejantes a las construcciones de palillos que los reos suelen realizar en décadas de vacaciones obligadas (y, aparentemente, no mucho más seguras). En el Supermán, Batman o El Enigma; el cerebro se arrincona en el fondo del cráneo refugiándose en el cogote, el culo se despega del asiento durante un segundo levitando mientras caes a velocidad de vértigo imaginando la hostia que te vas a pegar, las barras protectoras te oprimen la cintura incrustando la hebilla del cinturón en el ombligo como una sello sobre el lacre, tus vísceras se alborotan al perder la ubicación original y tus extremidades son desmembradas como en un potro de tortura... También seremos marcados, como reses, en las puertas con la marca del oso Yogui condición sine quan on para poder entrar y salir del recinto. Esto se hace necesario pues no dejan pasar comida ni bebida (excepto agua) y, con los bolsillos adelgazados, no nos queda más remedio que salir a comer unos bocatas en los bordillos del aparcamiento a la sombra de los plátanos que flanquean el camino hacia la entrada. 
Diríase que un parque de atracciones es una colección excesos. Los hay acuáticos y ahí el goce consiste en dejarse arrastrar por rápidos mareantes, caer por una cascada casi vertical y zambullirse en las reposadas aguas de lagos artificiales. Es obligatorio mojarse (cuanto más mejor), y se siente una satisfacción infantil en recibir chapuzones, chorros y salpicaduras. Pero los más llamativos tienen que ver con gigantescos muelles metálicos estirados y diseñados por los ingenieros de modo que el peralte de las modernas vagonetas aplaste al espantado viajero voluntario contra el asiento impidiendo que experimente la parte final de un accidente de aviación o el instante último del descarrilamento del Alvia de Santiago.  Todo lo demás es igualito.

El paseo por el recinto es agradable, si el tiempo acompaña. Se reproducen escenarios, se adaptan (más o menos adecuadamente) atracciones a situaciones fílmicas de la productora, se puebla de personajes conocidos (en forma de estatuas, actores...) las calles y recintos. Se aprovecha, por ejemplo, las salas de acceso a la atracción de acero de Supermán, para instalar un eficaz decorado del Dayle Planet, el periódico de la ciudad de Metrópolis donde el alter ego del superhéroe trabajaba de incógnito. Es quizás la atracción más famosa con sus vehículos lanzados a más de 100 km/h; muy adecuada para sentir en propia piel el vértigo del hombre pájaro. No le va a la zaga las espirales amarillas de la Fuga de Batman que vuelcan tu cuerpo cabeza abajo hasta cinco veces en su medio kilómetro de recorrido lleno de bucles suicidas...  Las descargas de adrenalina literalmente "se huelen" (o quizá fuera otra cosa más relacionada con los sudores recientes o añejos de los afanosos clientes). Y así una atracción tras otra que se hacen a la carrera y sólo se reposa en la espera,  haciendo fila para la entrada. Si el cuerpo aguanta (y el de mis sobrinos aguantaba mucho) se pueden repetir innumerables veces, incluso consecutivas... El vuelo de Supermán lo hicieron en cinco ocasiones y estudiaron "El Enigma", 2 ó 3 (mañana y tarde, que cambian el programa del ascensor). Los adultos nos hacemos valientes por necesidad, para acompañar y animar a los retoños, pero en realidad nos colocamos con cierta desgana al final de la fila y al cabo de unas cuantas nos rendimos: nuestros estómagos empiezan a reclamar el vómito. Se agradecen entonces las atracciones de transición como los coches de choque o sentarte un buen rato a contemplar las piruetas sobre ruedas de los especialistas en el espectáculo "Loca Academia de Policía". Claro que luego volveremos con los mareos y vértigos en La Casa Embrujada... ideal para agitar el oleaje de tu  endolinfa y provocar olas de surf en el caracol. El cuerpo lleva ya mucho tiempo en alerta roja y desea visitar las numerosas instalaciones de restauración, pero los precios asustan más que las propias atracciones de "rombo" (las más fuertes, según la catalogación por iconos del parque). También resulta prohibitivos los recuerdos en forma de foto realizada  en pleno viaje. (5 euros). No queda más remedio que desechar con añoranza esa imagen de indisimulado espanto en que apareces con los dientes apretados y los ojos cerrados...

Es jueves. El parque está animado, pero no hay demasiada gente. Es extraño ver algunas parejas con niños muy pequeños: ¿Pero pueden montarse en algo las criaturas? A mitad de la jornada los adultos nos limitamos a esperar a los más jóvenes en la salida de las atracciones. Ellos, inagotables, repiten una y otra vez... Tras media hora esperando en el túnel de salida de los vuelos de Supermán y aburrido del chirriar de los raíles distingo una silueta diminuta en la lejanía que se acerca y se introduce en el túnel velozmente:
- ¿Es un avión?
- ¿Es Supermán?...
- No. No es el esperado superheroe, ni una vagoneta desprendida, ni un avión imposible. Es... ¡Un pájaro! una oscura golondrina que atraviesa vertiginosa la boca del túnel y se posa en la esquina de una gruesa viga de hierro en el techo. Allí, en un rincón apenas visible, tiene su nido de barro del que asoman cuatro polluelos hambrientos. De todo el día, me quedo con esta imagen que contemplo embelesado mientras la fotografío.

El día pasa rápido en el parque. Hacia las 10 de la noche nos encaminamos a las puertas de salida. Tenemos el cuerpo seco de adrenalina. El joven encargado de la puerta nos despide. Él también está cansado y a punto de terminar su turno. Todavía se escuchan las protestas del menor de los sobrinos: ¡Es pronto, podríamos quedarnos más tiempo!