-Te pagaré a plazos: Planta este grano en mis campos. Con tres granos de la cosecha pagaré el primer y segundo plazo. El siguiente año puedes plantar dos granos sobrantes y de los frutos cobrarás tu deuda. Seguirás así cada año, hasta 64, sembrando el doble de trigo cada vez tomándolo de los granos sobrantes... El resto, si quieres agradarme, lo entregarás al granero real.
El sabio, reconociendo que la sabiduría del rey superaba la suya, respondió:
- Gracias, mi rey: os perdono la deuda. En realidad no necesito semejante riqueza.
Este obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una

Siempre me pareció que la leyenda sobre el inventor del ajedrez tenía algo de trampa (no por la trampa en sí del sabio inventor, sino por el papel bobalicón que le adjudican al rey)... Quise hacer una historia en que el rey no fuera tan estúpido y, sorprendentemente, pagara al sabio inventor con su propia medicina. Así que me propuse un rey reflexivo y prudente y, creo, no me salió mal.
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