Esa tarde capturó diez ratoncillos y consiguió diez pequeños imanes. A la mañana siguiente su hermana escondió una aguja entre la paja. Después sujetó los imanes sobre los roedores y espolvoreó el tarro del queso rallado por el pajar. Liberó a sus pequeños ayudantes y esperó unas horas. El ratón número siete encontró la aguja.
Este obra de Jesús Marcial Grande Gutiérrez está bajo una

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