Así conocí autores extraordinarios como Isaac Asimov, Ray Bradbury, Arthur C. Clarke, Brian W. Aldiss, Stanislaw Lem, Richard Matheson, Walter M. Miller, Robert Silverberg, Theodore Sturgeon, y John Wyndham entre otros (estos son los que recuerdo). En ellos descubrí que pueden convivir la buena literatura y la ficción científica; y a veces hacerlo en un sorprendente trío con el drama psicológico. Era una literatura que enganchaba, que invitaba a soñar, que hacía pensar sobre los efectos de los avances científicos en la humanidad... Trataba unos temas sorprendentes, fascinantes, muchas veces realizando curiosas extrapolaciones de lo más vulgar y rutinario creando mundos nuevos con mínimos elementos.
Aquellas lecturas me impulsaron a crear mis propios relatos. Hace ya de esto cuarenta y seis años. Lo que escribí lo refresco ahora en el blog en forma de pequeños relatos. Apenas un par de toques para corregir ortografía y sintaxis: la frescura o ingenuidad de entonces no se perderán ahora. Así que ahí va un relato diario hasta completar el índice manuscrito de mis "Relatos alucinados".

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