viernes, 13 de junio de 2014

Microrrelato (135 palabras): El pequeño falsificador


La guantada de su padre, inspector de policía, le enseñó que no debía volver a mostrarle un boletín de notas con todas suspensas. Pero llegó la segunda evaluación y la historia iba a repetirse. Al llegar a casa se topó con una cucaracha. Esto le dio una idea. Dedicó toda la tarde a cazar todas las que pudo  y meterlas en un tarro. Las dejó allí, en ayunas, una semana. Se agitaban hambrientas cuando tomó el boletín y, con un palillo, escribió sobre las calificaciones con mermelada. Después las liberó sobre él . Los insectos zamparon los finos trazos de mermelada y, hambrientas aún, continuaron dando pequeñas dentelladas al papel tras los restos de la dulce melaza. El  boletín quedó inmaculado. Luego no tuvo más que escribir con letra cuidada una larga lista de sobresalientes.     


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1 comentario:

  1. El relato está basado en una noticia encontrada en la red hace años que refería como algunos estudiantes rusos falsificaban sus boletines mediante este ingenioso procedimiento. Capturaban cucarachas, las tenían sin comer durante una semana y luego con melaza repasaban los suspensos de sus notas. Lo cuento con suficiente detalle en el relato.
    Las historias de falsificacones, chuletas ingeniosas, procedimientos sofisticados de copia o sencillas estratagemas para lograr los aprobados merecerían una tesis. Algunas son sencillamente geniales.

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