lunes, 23 de diciembre de 2013

Un trabajo en Laponia


En aquel país había escapado el futuro. Ser joven era como esconder una rosa en una caja, enjaular un pájaro o encender una vela en una habitación solitaria. Decidió marchar.

Eligió emigrar a Laponia por despecho. Estaba harto de buscar trabajo en España y de enviar currículos que acababan olvidados en cualquier cajón. Había leído en la prensa del país las declaraciones de un famoso comerciante, un tal J. L. Feito, proponiendo Laponia como destino donde la demanda y oferta laboral es ideal. Feito describía Laponia como "un sitio muy bonito con trabajos intensos de temporada muy bien remunerados". También se contaban maravillas de los países nórdicos: viajeros pioneros en Escandinavia narraban la idílica vida de allí y animaban a emprender el viaje hacia el Norte. No se detuvo a considerar su nula cualificación, sus dificultades con el idioma que no conocía, ni siquiera la fría estación en que pensaba viajar; simplemente preparó su maleta, sacó del banco sus pequeños ahorros fruto de todo un verano trabajando de camarero y partió un 1 de noviembre en avión hacia Oslo vía Alemania. Sus primeros 74, 37 euros se los llevó Air Berlín.

Cuando desembarcó no podía imaginar que aterrizaba en la ciudad más cara del mundo. Preguntó por un modesto hotel, o una humilde pensión, y quedó escandalizado por los precios. Esa noche durmió en la Sentralstasjon, sobre el duro contrachapado de los asientos de la estación de tren.

Se había propuesto llegar a la ciudad de Tromsø , la segunda ciudad más importante de Laponia con 66.000 habitantes tras la Múrmansk rusa. Durante casi una semana ascendió hacia el Círculo Polar montado en los asientos de los autobuses de línea que recorren la E-5 en un larguísimo viaje cuyas etapas realizaba de noche para ahorrarse los hoteles. Cuando llegó a Mo ì Rana, a las puertas del Ártico estaba agotado. Cercano el solsticio de invierno los días, con un sol rasante y neblinoso, se hacían cada vez más cortos. Cuando atravesó el paralelo 66º 33' 45 '' N la oscuridad se hizo completa las 24 horas. El paisaje noruego, los magníficos fiordos que a veces entreveía por la ventanilla del autobús, ahora se percibían entre sombras. La última etapa la realizó enfebrecido, casi embotado por el vaho del autobús y las sombras que invadían el paisaje tras la ventanilla.


Al llegar a Tromsø se permitió una noche en un albergue. Era la opción más barata y estaba realmente agotado. Después de dormir 16 horas, decidió explorar la ciudad en busca de trabajo. Tromsø era una ciudad bulliciosa, llena de pubs y cervecerías. Alguien con dinero lo hubiera pasado bien. Pero era invierno, el termómetro marcaba 4º grados bajo cero. La luna brillaba todo el día sobre la ciudad y, durante dos horas se gozaba de un corto atardecer, pero el resto del tiempo el cielo ofrecía una noche azul que bañaba las montañas nevadas que coronan la isla en que está asentada y conducían el espíritu a la melancolía y la depresión. Él venía a trabajar y no era tan fácil trabajar en Tromsø.


El intento de emplearse en la industria pesquera, descartado el oficio de pescador del que no tenía ni idea, fracasó: en la industria conservera del bacalao apenas consiguió un empleo de un par de semanas en una planta de salazón. Intentó trabajar con los nativos seminómadas saami que conducen inmensos rebaños y emplean ocasionalmente a trabajadores para el trabajo de las pieles, pero no estaba preparado para la vida dura y nómada y le despidieron amablemente. La industria cervecera tenía un personal completo y experimentado así que, un mes después de su partida seguía tan pobre como al principio.


Se aproximaba la Navidad. Sólo y desesperado, decidió cruzar la frontera y probar fortuna en Finlandia. Había oído hablar de Rovaniemi, la región en la que; según cuenta la tradición, está la casa de Papá Noel. El día 10 de diciembre llegó a Santa Claus Village, sin dinero y casi sin esperanza. Tenía anotada en su agenda la dirección de correos: "Papá Noel, Oficina de Correo de Papá Noel, FI-96930 Circulo Polar Ártico". Allí se presentó. Se acercó al buzón rojo donde alegres niños vestidos de diminutos papá noel ejercen de elfos y recogen el correo que luego envían con gran sigilo al refugio secreto de Papá Noel, en el escondido valle de Cerro Lorvatunturi cuyo emplazamiento nadie conoce.


Nuestro desesperado amigo escribió una postal. Era una postal triste y desesperada en la que pedía al bondadoso anciano, protector de la Navidad, un trabajo. La depositó silencioso en el rojo buzón y se sentándose en uno de los bancos de la entrada se quedó dormido. Pasadas una horas alguien le despertó. El empleado del establecimiento le estaba hablando en finlandés. Ante la expresión de aquel joven vagabundo probó el sueco. Nuestro amigo apenas musitó unas palabras: "No comprendo...". Sorprendido el empleado probó a hablarle en un trabajoso castellano, pero sus palabras sonaron tan familiares en sus oídos que a punto estuvo de abrazarle: -¿Qué le ocurre? Es hora de cerrar. Como pudo le puso al día de su estado de necesidad. El empleado le miró con lástima.

Esa noche durmió en su casa. Una cómoda y acogedora casa finlandesa que contaba incluso con su propia sauna. Su anfitrión le prometió que, al día siguiente, intentaría encontrarle un trabajo en la empresa en que trabajaba.

Su inesperado protector volvió al día siguiente muy contento. Le había conseguido un trabajo en una nave de almacenaje en las instalaciones secretas de Papá Noel en Lovatunturi. El joven viajero exclamó asombrado: -¿Pero realmente existe Papá Noel?. Su bienhechor finlandés se limitó a sonreir. 


Como en un cuento de hadas le condujeron allí en un trineo tirado por renos (no se permitía construir una carretera que delatara la ubicación del recinto), incluso tuvo que colocarse unos blancos antifaces para no percibir ningún detalle del camino que delatara su ubicación. Cuando llegaron al fondo del valle, en la fría noche ártica, le quitaron el antifaz: Grandes almacenes se alineaban en el fondo nevado; enormes y cubiertos completamente de nieve. Nuestro viajero fue presentado a diversos encargados. La primera nave estaba repleta de palés con cajas de cartón cuidadosamente apiladas. Llegados de Corea y Japón, procedentes de EEUU y Taiwan; millones de videoconsolas y juguetes electrónicos se alineaban, cuidadosamente embalados, hasta la estructura armada de vigas metálicas de los techos. Una temperatura tibia mantenía los caros dispositivos en perfecto estado de conservación. Pasaron después a otra nave. Cajas poliédricas de todas formas y tamaños, contenían preciosas muñecas, hermosos vestidos y disfraces, magníficas bicicletas, coches eléctricos, juegos de construcciones, rompecabezas... Un pequeño caos multicolor, con formas diversas y brillantes envoltorios. Aquí la temperatura era más fría, pero el recinto estaba protegido con gruesos vidrios en los ventanales. Los operarios trabajaban afanosamente embutidos en sus gruesas cazadoras rojas. En la última nave les recibió un viejo refunfuñando:
- A mí, siempre me traen el más ignorante, el más inútil... Se dio media vuelta y entró en el oscuro almacén haciéndole señas para que le siguiera. Ni siquiera se molestó en cerrar la puerta. En el interior apenas habían luz. Unas viejas lámparas colgadas de las vigas herrumbrosas del techo desparramaban una luz amarillenta en el enorme recinto. Grandes ventanales en lo alto, casi rozando el techo, se abrían a la luz azulada de la noche polar. Muchos tenían rotos los cristales y los carámbanos de hielo formaban gruesas estalactitas de cristal como brillantes rejas tras las ventanas. El frío era intenso. Descuidadamente amontonados por doquier, en abigarrados montones, miles de cajas de cartón económico estampados con tintas baratas se extendían hasta el techo: cajones abarrotados de baratijas, grandes bolsas de balones de plástico, miríadas de indios de plástico sacados de su molde tan apresuradamente que nacieron deformes, muñecos inexpresivos o presos de muecas exageradas, canicas de vidrio reciclado, libros de saldo... En un rincón, una gran colina de carbón dulce junto a una pala y un paquete grande de sacos de rafia.

El encargado le dio una linterna y, mirándole con un resentimiento incomprensible, le dijo:
- Vigila la nave. Nadie la va a robar, no te preocupes; los juguetes que tenemos aquí no valen nada... pero como te duermas en la guardia, a fe mía que me encargaré de que te despidan... sucio inmigrante.

El joven, desconcertado, se quedó de pie con la linterna en la mano, mientras el viejo apagaba la luz y salía cerrando la puerta de golpe.
- Hay que ahorrar. - dijo desde el otro lado. Y se alejó con un pesado caminar haciendo crujir la nieve bajo sus pasos.

Nuestro joven tiritaba de miedo y de frío. La noche era tan gélida que se acabaría congelando. Ráfagas de viento cargadas de copos brillantes se colaban por los ventanales. Decidió abrir una de las cajas de disfraces de rasete "made in china". Era un disfraz de Papá Noel desaliñado y tosco pero le abrigaría. Así vestido, se paseó por toda la nave, contemplando las pilas de juguetes barfatos de este inmenso almacén: - Parece el almacén de todos "los chinos" del mundo. - pensó. Después se acurrucó en un rincón arropándose con un amorfo montón de muñecos de felpa. Pasaron las horas. No se atrevía a encender la linterna, se sentía más seguro en medio de la penumbra dulcificada por la peremne luna polar. Por un instante se durmió. De pronto se despertó inquieto embargado por una sensación inexplicable. Cuando abrió los ojos no dio crédido a lo que veía. Una luz fosforescente penetraba a través de los barrotes de hielo de los ventanales. La luz flotaba en el aire envolviendo las montañas de juguetes, acariciando con su brillo los tristes juguetes de saldo: los peluches sonrieron,  los balones tensaron su piel y se hincharon orgullosos, la oscura bisutería deslumbraba con reflejos diamantinos, los toscos disfraces se estiraron vanidosos en sus perchas llenos de ribetes y ornamentos dorados, las canicas de cristal absorbieron aquellas ondas de luz y rodaron hermosas repartiendo destellos por el suelo...

Asombrado, vio su traje engalanarse y teñirse de un rojo más vivo, de un blanco de armiño. Su barba parecía tan real que la mesó con extrañeza y fascinación. En el centro de la nave recibía un baño de luz cálida y embriagadora. Y supo que los niños que recibirían aquellos regalos estarían alegres. Y serían felices;  mucho más afortunados que aquellos cuyos juguetes aguardaban en las otras naves. Sus juguetes serían mágicos. Una sonrisa cruzó el rostro del joven emigrante. Afuera brillaba la aurora boreal.

martes, 17 de diciembre de 2013

Por un cambio de preposiciones

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España contra Cataluña

De España a Cataluña


No hace mucho que ha finalizado el Simposio Histórico "España contra Cataluña". Repasamos tras su conclusión algunos de los conceptos más llamativos y apuntamos la siguiente relación de pecados presuntamente cometidos por la nación española: Animadversión, recentralización, evangelización, españolización, represión, expolio, genocidio cultural, frustración, humillación, terrorismo industrial, aniquilación... Tras semejante ensañamiento asombra no encontrar toda Cataluña devastada como un Afganistán postalibán. Según estos posicionamientos Cataluña sería el País de la Luz y España el País de las Tinieblas, un dualismo de corte maniqueo que no aguantaría ni un round en un combate de crítica racional, aunque está ganando por los puntos en el terreno, casi religioso, de las creencias; donde la Fe no necesita obras ni razones, sino tan sólo sentimientos. 
El mismo título del Congreso no invita en absoluto a la neutralidad; de las decenas de preposiciones en ambas lenguas se ha escogido la más belicosa. Es bien sabido que las guerras se comienzan disparando palabras. Define la gramática del español (o castellano para no hacer de menos) la preposición como la parte invariable de la oración que une palabras denotando la relación que tienen entre sí. Esta relación sería pues claramente agresiva, beligerante, inamistosa... Pero no es cierto (y lo saben)

Para empezar habría que definir España y tengo la impresión de que en Cataluña se confunde el todo con las partes. España no es Madrid, lo mismo que Cataluña no es Barcelona. Cataluña no es Mas lo mismo que España no es Rajoy, Cataluña no son los independentistas (y solo ellos) lo mismo que España no son los ultras que asaltan una librería con modales intolerables. España somos millones de personas con nuestro propio pensamiento,nuestra historia y nuestras ideas, algunas de las cuales expondré aquí. Y para hacerlo seguiré el hilo de las otras preposiciones que aprendí de carrerilla en mi escuela infantil. Siento no conocerlas en catalán; lo traduciría con gusto si conociera esa lengua. Igualmente haría con el francés, el inglés o el gallego, por supuesto. 


¿Qué tiene que decir, pues, España ante Cataluña?
"¡Explicaros!", quizás, o "¡escuchad!"; porque hay ganas de hablar, pero el discurso lo están monopolizando unos cuantos. Desde las plataformas del poder se erige el verdugo que retuerce el brazo de la historia. Así se obtendrá una confesión, que no necesariamente la verdad. La verdad resultará torturada: ¿Sanará ya alguna vez? En el puzle de la historia las piezas se completan encajándolas, no recortando las aristas a conveniencia.

¿Y por qué no un título como "España bajo Cataluña" o "España so Cataluña"? Porque en esta negada "simbiosis" habría que estudiar detenidamente quién sale más beneficiado de quién. Vemos un ejemplo que siempre percibí como perversión política: los partidos nacionalistas catalanes, al igual que los generalistas (de toda la nación), plantean en sus estatutos (con toda ética) trabajar por el bien común. Y es cierto que generalmente lo hacen. Pero si cualquier tema afecta directamente a su autonomía se abandona el bien común y se trabaja para el bien particular: se  ofrecen pactos, contrapartidas, negociaciones... Cataluña ha estado así arrimando el ascua a su sardina obteniendo unas ventajas injustas durante decenios: (Ya lo decía G. Orwell en Rebelión en la granja: "Todos somos iguales, pero unos más iguales que otros").  Con esta palanca del poder, desde Cataluña, se han arrancado acuerdos ventajosos y sobre todo ha arraigado una concepción de la política como mercadeo y chantaje que está en el origen de muchos de los problemas políticos actuales en su relación con España. 

España cabe Cataluña: "Cabe" es una preposición extraña y, actualmente, en desuso. Indica proximidad y su uso ha quedado relegado al ámbito literario, casi exclusivamente a la poesía. Según el uso sintáctico del cabe (pongámoslo como forma verbal) sería toda una declaración inclusiva. Sin embargo una pancarta con ese lema resultaría una provocación, en las actuales circunstancias, en las calles de Barcelona. ¿Pero por qué?. ¿No puede haber gente que tenga esos sentimientos de proximidad?

España con Cataluña. 
Esta sería probablemente la preposición más lógica. Porque es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, porque hemos ido de la mano durante siglos, porque los vasos comunicantes de personas e ideas estuvieron siempre abiertos, excepto ante las espitas de la tiranía y eso nos perjudicó a todos. Separar de un tajo este organismo nos aboca a una paradoja biológica: ¿Cataluña podrá rehacerse como nación tras la fragmentación (construir su corpus nacional como una brazo de estrella de mar reconstruye todo su cuerpo)? o la reconstrucción sólo sería posible para la nación española mediante regeneración pero no para la catalana (como la lagartija que, cuando la cortan la cola, la reconstruye lentamente, pero la cola se agita unos momentos violentamente hasta la inacción). ¿Acaso no se advierte desde la CEE que Cataluña tendrá muchas dificultades para ser admitida, con celeridad, en la Unión? ¿Acaso tiene una economía tan saneada como para ser realmente independiente? ¿Puede soportar la fuga de empresas que opten por un mercado más amplio y seguro? ¿El mercado español seguirá siendo fiel a los productos catalanes?

España desde Cataluña: Esos ojos que nos ven con mirada victimista, esas acusaciones de expolio ("España nos roba"), ese fomentado sentimiento de "burro catalán apaleado" (con perdón) por la nación española... ¿no será realmente luz de gas de un aparato independentista dispuesto a manipular lo que sea con tal de ganar adeptos?, ¿de crear una masa crítica de no retorno en su deseo de ruptura con la nación española?  Porque víctimas de injusticias nacionales hemos sido todos (de gobernantes y leyes injustas, sí; pero dichos gobernantes a veces fueron catalanes y dichas leyes también fueron aprobadas por ellos).  Porque expoliados, cuando expolios hubo, fuimos todos. ¿Acaso los habitantes del pequeño pueblo castellano de mis padres, Ayuela de Valdavia,  han robado algo al pueblo catalán? ¿El pueblo de mi mujer, Palomares del Campo, debe algo a Cataluña?. Son pueblos pobres que casi nada reciben y pagan sus impuestos. ¿Qué les hemos expoliado? 
Envidio los regalos que Cataluña recibió gratis de manos divinas: su posición estratégica, el clima generoso, la riqueza del Mediterráneo... regalos que otros no tuvimos, pero no nos quejamos por ello y por supuesto nada robamos. Si, por el bien común, se solicitó solidaridad se concedió a regañadientes y las facturas, guardadas cuidadosamente, se proyectan en miles de power points con afán multiplicador haciendo bueno el estereotipo tan extendido del catalán: "Que cada uno se pague lo suyo". Calculadora en mano, se puede demostrar que no es la que más contribuye comparativamente. ¿Realmente lo queremos ver?

España en Cataluña. 
La llamada "Marca España" no está precisamente prestigiada en estos tiempos. Como dice el refrán "Al perro flaco todo son pulgas" , así que se hace difícil últimamente defender con orgullo el ser español. Como en todas las naciones, y dependiendo del punto de vista, hay motivos en nuestra historia para estar orgullosos y otros para ruborizarnos. Actualmente la autoestima está por los suelos y eso es terreno abonado para el desaliento y el escapismo. Entra en acción el mecanismo psicológico de negación (esto no es culpa nuestra, la culpa la tiene España). Pero España impregna Cataluña hasta los huesos:
"... Barcelona fue la primera capital de España; Tarragona, la sede primada de las Españas, monjes castellanos habitaron el monasterio de Montserrat durante cuatro siglos, La Barcelona de 1714 estuvo defendida por un Tercio de castellanos. Felipe V organizó para su protección personal un cuerpo dirigido por catalanes, varios Tercios de requetés florecieron en la Cataluña del siglo XIX. La participación catalana fue clave para la victoria de Lepanto. Generales y almirantes catalanes vertebraron el Imperio español. El Tercio de catalanes de Queralt puso una pica en Flandes. Políticos catalanes poblaron los ministerios en Madrid y dirigieron durante largos periodos la vida de la nación española..." Luis María Ansón
España está entre Cataluña, porque la población catalana cuenta con una buena porción de catalanes en contra de la independencia. Incluso en una posible consulta con preguntas de dudosa imparcialidad, incluso tras una campaña en la que "el fin justificará los medios" empleados estos últimos serán un grupo notable. Quizás lleguemos a verlo. Los mismos independentistas reconocen of te record que los nítidamente independentistas alcanzan un tercio del electorado, otro tercio no estaría a favor y el tercio restante se decanta transitoriamente por la opción independentista en función de al actual coyuntura económica. La percepción de esta última puede variar según evolucione la economía española en los dos últimos años o por el efecto saturación que los mensajes independentistas produzcan en esos votantes. El enmascaramiento de los problemas económicos de Cataluña echando balones fuera y fomentando el sentimiento independentista puede dejar de funcionar en breve plazo ("No se puede llegar a engañar a todos todo el tiempo", Abraham Lincoln).

España hacia Cataluña. No sería mal título para un Simposio constructivo, porque es bien cierto que España, sobre todo en el papel de sus gobernantes, ha contemplado con indiferencia el aquelarre nacionalista como si la hoguera se fuera a apagar por sí sola. Las política de póker de Rajoy con gesto impenetrable mientras su oponente sube imparable la apuesta puede acabar con uno de los jugadores arruinado.
Personalmente nunca enfoqué mi mirada hacia el nordeste peninsular con animadversión. Para mí los catalanes eran españoles peculiares, generalmente más cultos, más ricos y cosmopolitas que la mayoría; también algo engreídos, pensaba. Pero los paisanos de cada región española tenías sus peculiaridades. "Catalanes de firmeza" les califica Miguel Hernández, mientras desgrana calificativoscon mayor o menor fortuna a todos los habitantes de las diversas regiones españolas. Admiraba en ellos su pasión por la discusión reposada, su sensibilidad cultural, su seriedad en el trabajo... me encantaba Serrat (donde el catalán llegaba a tocar mi sensibilidad es en las canciones), me fascinaban sus pintores, arquitectos... Pero era ecléctico en mis elecciones: cada región española tenía su propio altar para mis devociones.

España hasta Cataluña. La afluencia de ciudadanos de otras autonomías españolas hacia Cataluña ha sido importantísima. Incluso se creó el término charnego para referirse a todos esos inmigrantes que arrivaron a tierras catalanas especialmente en los años 20 en busca de una vida mejor. La voz catalana xarnego es, según Coromines, un “término despectivo aplicado a diversos tipos de animales y personas, especialmente a gente mestiza o forastera o inadaptada al país" lo que, en aquellos tiempos pudo estar provocado por las diferencias culturales y sociales de los recién llegados. Pero, en otra seña de identidad compartida, hoy en día la población catalana actual es en su mayor parte de inmigración como prueban los actuales apellidos catalanes, donde abundan tanto los considerados “castellanos” como los catalanes de origen. Esto se olvida frecuentemente.
Desde mi autobiografía rescato el momento en que me planteé seriamente convertirme en un charnego pues, al realizar las oposiciones de maestro, una buena porción de los burgaleses que estudiábamos magisterio se presentaban en Barcelona donde las ratios y el nivel de participantes las hacían más favorable. Finalmente me decanté por Madrid. Quién sabe, si quizás ahora fuera un charnego ferviente catalán militando en el Esquerda Republicana. Pero, la historia tiene muchas facetas que a veces no se muestran: un gran contingente de maestros que aprobó y se instaló allí, hubo de regresar de nuevo al entrar en vigor las competencias educativas. El aluvión de compañeros que llegaron a Madrid hizo que no pudiera acceder a una plaza en propiedad en diez años, pues su situación de propietarios definitivos los situaba delante de mí en las adjudicaciones.


España mediante Cataluña. Resulta evidente que España no sería lo que es sin Cataluña (y viceversa). Los catalanes han contribuido a la construcción de España y han compartido demasiadas cosas. España no sería lo mismo sin esta comunidad. Le debemos mucho: su espíritu emprendedor, su seriedad mercantil, su pragmatismo político, sus literatos, sus cantantes, sus artistas...  incluso, hasta hace poco, "el seny" en su actuación política. Siempre consideré el cava como un invento catalán (frente al prestigiado champang) que nos enorgullecía a todos. Tengo por testigos a mis conocidos de mi profesada admiración por el Barcelona CF y de mi entusiasmo con sus triunfos tanto o más que con los de la selección española. Sabe Dios que me encanta su capital, que disfruto con sus monumentos, con sus playas... Muchos conocidos míos se han instalado allí. Cuando los visito veo que se sienten a gusto y sus amigos son amables y respetuosos conmigo. También es cierto que, a veces, noté algún desdén, cierto aire prepotente, ocasionales resentimientos con la lengua española (no puedo olvidar aquel museo, instalado en medio de las montañas del Cap de Creus en los que todas las indicaciones y cartelería estaba en Francés, Catalán e Inglés -nada en español- cuando éramos mayoría los visitantes de esta lengua).
Yo viviría su separación del conjunto de la nación como una amputación y considero saludable que mi cuerpo se niegue a hacerse una escabechina a sí mismo. Acaso tal vez consintiera si ese miembro gangrenara (y ya hay intentos para que así suceda).

España para Cataluña. No entiendo porqué, en la actualidad, se está proyectando una imagen tan negativa de nuestro país. Se presenta a esta mediana nación como la bicha causante de todos los males: ¿La crisis?: -¡España, que nos roba!, ¿Conflictos sociales?: -¡España, enemigo exterior!, Deuda autonómica?: -¡España culpable!, ¿Corrupción en Cataluña?: -¡Pues en España más!... Los eslogan van siempre en este sentido: "De España no viene nada bueno".  Para empezar de España viene una Constitución que nos ampara a todos, incluso a aquellos que emiten falaces conclusiones; una Constitución que fue aprobada en Cataluña con una mayoría superior al resto de España; una Constitución, en fin, que permite y protege también a quienes no piensan obedecerla. En España nos dimos la ley, una ley consensuada con los propios catalanes. 
De España partieron miles de emigrantes a las zonas industriales catalanas que enriquecieron el país. España colaboró con dinero e ilusión en eventos que hicieron historia como las olimpiadas de 1992. Del gobierno español saldrán las ayudas que sacarán a las finanzas catalanas de agujero de deuda en que están sumidas. España es el mercando natural de Cataluña... Sería extenso relatar este flujo de intercambios, esta simbiosis, en este corpus peninsular.

España por Cataluña. Una buena parte de Cataluña, memeces aparte como "Cataluña ama a España" de Artur o el "Hay que Catalanilizar España" de Esperanza Aguirre, ha realizado una clara declaración de desamor a la nación española: "No nos ajunta", que dirimamos de chicos. Ese colectivo ha hecho de la nación española el chivo expiatorio de todos sus males. La respuesta de los políticos nacionales ha sido la indiferencia y el desdén. Dice el refrán: "No hay mayor desprecio que no hacer aprecio". No presentar acuse de recibo ha irritado sobremanera al presidente catalán que tensa la cuerda cuanto puede intentando arrastrar al gobierno central a la batalla emocional y, con un poco de suerte, romperla con la esperanza de que la cosa acabe ahí, en campos separados y cada uno con su trozo. Causa estupor contemplar la sonrisa y ademanes de Mas, sus declaraciones de apariencia educada cuando en realidad hunde el puñal en la espalda estatal y lo retuerce con ánimo descuartizador. Eso sí que es mear colonia y no lo de Guardiola. Los catalanes deberían andarse con cuidado con un presidente Zelig que en América se viste de Luterh King, en India de Gandhi, en Suráfrica de Nelson Mandela... Cuando llegue a Venezuela será "Bolívar el Libertador", ya lo veréis. ¡Ojito con los salvapatrias!, porque muchas veces la hunden.

España según Cataluña. ¿Cuál es la mirada de muchos catalanes sobre el resto de los españoles? Curiosamente no conozco grandes animadversiones personales. Los catalanes suelen mostrarse educados y amables en el trato, pero cuando se abstrae la población al "ente España", la cosa cambia. Parece como si el todo no fuera la suma de sus partes. Se identifica el estado con sus políticos. Y en la actual crisis económica se confunde la causa con el efecto. Yo  creo que la mayoría de los españoles no albergamos ninguna animadversión a los catalanes. Sí, en algunos casos indiferencia, en otros muchos perplejidad (cuando estos parecen decididos a  echarse al monte) y, en los menos, un bote pronto de simpatía por esta aventura independentista. Así que, en una maniobra brillante y maquiavélica se está trabajando con una estrategia precisa para cada grupo: con los indiferentes el cansancio hasta el hartazgo para que claudiquen, agotados, con un ¡Que nos dejen en paz!; a los perplejos con una cadena de provocaciones que busca que prenda la chispa que haga explotar la situación, deflagración que será bien aprovechada para encender la hoguera independentista; y a los simpatizantes, con maneras exquisitas de encantadores de serpientes. 
  
Tras una España ya sin Cataluña tendíamos una España menor, nadie lo duda, pero ¿están los catalanes seguros de que heredarán una Cataluña más grande? Nos encontramos ante el dilema de preferir ser: "Cola de león o cabeza de ratón" y como siempre la respuesta está en "Depende de lo que se tenga que cazar". ¿Está Cataluña convencida de poder competir con garantías con grandes naciones en cuestiones de economía si varían las circunstancias? Los grandes leones europeos ya le han marcado el territorio, los créditos a su deuda se denegarían con un "no se fía a desconocidos"... al final venderían su independencia por un rescate a los señores de negro que se volverían los auténticos amos de este ratón independiente. Y mira que en el "Ente España" hemos pasado, en la práctica, por una intervención similar y sabemos lo que duele. 

La historia podría leerse con gafas de distintos colores, variada convexidad, en libros diferentes y por capítulos separados; no soy un experto conocedor de nuestra mutua historia (siempre me han bailado los territorios, los personajes, las fechas... ) pero, en contra de lo que pueda parecer, eso hace que no me aferre demasiado a la misma pareja de baile. Sin embargo hay una versión de la historia que nunca me creeré: La de un Edén catalán poblado por espíritus puros. Tampoco el paraíso español existe ni existió.  La vida como la historia, es una sucesión de invasiones, luchas, acuerdos, intereses, pactos... un continuo toma y daca. En los altibajos de las relaciones de vecindad entre Francia y España mayormente realizada a través de Cataluña, va el puente, y se nos declara independiente. Cosecuentemente la gente elegirá una pasarela propia alternativa: A Francia por Aragón o el País Vasco. 

Y llegamos al centro neurálgico de la sensibilidad nacionalista: "España sobre Cataluña". En mayor o menor media todos anhelamos independencia: cada continente marcará sus límites en el planeta, cada nación situará sus fronteras nítidamente, cada región pugnará por diferenciarse, cada pueblo creará sus propias señas de identidad frente al de al lado, cada barrio tendrá su idiosincrasia, cada familia reclamará la intimidad de sus muros frente a sus vecinos, el hermano reivindicará su cuarto propio, la mano dominante pugnará por acaparar el potencial cerebral para su particular coordinación, cada dedo competirá por apretar correctamente su tecla del piano...
La cuestión es hasta qué punto es necesario levantar una nueva frontera. No está claro cuántas piezas de un puzle empiezan a dar sentido a una imagen. Ni tampoco si es razonable romper un puzle para formar dos imágenes incompletas. No sé si es apropiado recortar las aristas que nos unen porque una u otra imagen parezca más bonita. 
Para los que piensan que el puzle está tan deteriorado que ya no tiene remedio y prefieren salvar sus piezas como sea que se pegunten si no habrá algunas piezas que, en las próximas partidas, decidan que su minúscula parcela de la foto es la más bonita y merecería estar sola. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

Mi lejano primo siberiano




Que lleguemos a conocer la íntima coporeidad de un antiguo pariente tan lejano en el tiempo que se nos hace inconcebible, nos hace abrir la boca en un pasmo de incredulidad.

Que la ciencia haya superado las restricciones criogénicas del permafrost, la naturaleza deleznable de las moléculas orgánicas, la acción devastadora del tiempo; y consiga descifrar el código biológico de individuos de hace 400.000 años nos hace creer en la auténtica magia.

Que esa información revolucione las ideas que teníamos sobre los grupos y relaciones de los homínidos de hace casi medio millón de años, que sugiera relaciones asombrosas entre ellos, que demuestre viajes intercontinentales de la especie es algo portentoso.

Que ese genoma demuestre un alto grado de parentesco con el de los homínidos de Denisova (Asia siberiana) y que estos tengan rasgos comunes con los neandertales; sugiere relaciones y fusión en las especies con connotaciones apasionantes.

Que ocurra gracias a un yacimiento tan cercano como Atapuerca, una parcela vecina de mi Burgos natal, que lo haga un equipo de paleontólogos españoles encabezados por J. L. Arsuaga y en colaboración con el puntero Instituto Max Planck nos llena de orgullo y satisfacción.

Que las historias inventadas, los libros escritos, los artículos publicados sobre las humanidades extinguidas se vean avaladas por estos descubrimientos inesperados, reivindica el valor de la imaginación y la creación literaria como herramienta de la hipótesis científica.

Bienvenida esa tardía analítica de mi antiguo primo siberiano de Denisova. Su historial clínico nos viene muy bien para conocer muchos secretos de la familia.

¡Y todavía hay algunos que piensan que la ciencia no es apasionante!

lunes, 2 de diciembre de 2013

Sobrecompensación


¿Realmente somos libres? ¿Nada condiciona nuestros actos? Los escritores, grandes psicólogos, muestran en sus escritos los motivos ocultos de los personajes; lo hacen de manera que vemos, al fin, la causa del desconcierto que, con frecuencia, se produce en nuestras vidas. Esta es la pequeña maravilla que encierran los libros.

Los escritores también, intentan explicarse a sí mismos en sus relatos. Incluso el hecho de escribir puede ser una respuesta a algo inexplicable que los atenaza. Sus relatos se convierten así en un banco de pruebas, en un laboratorio donde realizar experimentos idealizados, donde buscar soluciones, donde encontrar respuestas.

Yo mismo lo hago ahora. Entre mis respuestas a las agresiones al yo; ante mi complejo de inferioridad, aparece un mecanismo de compensación. Vayamos a una definición de las que podemos encontrar por ahí (por ejemplo en Wikipedia):
"En psicología, la compensación es una estrategia por medio de la cual uno encubre, consciente o inconscientemente, debilidades,frustraciones, deseos, sentimientos de inadecuacidad o incompetencia en un área vital por medio de gratificaciones o (afán de) excelencia en otra área."

Estas estrategias, que tratan de compensar deficiencias reales o imaginarias, no abordan realmente la fuente de dicha inferioridad. A veces pueden ser una ayuda para sobreponerse a ellas (compensaciones positivas), pero otras no lo son y derivan en sobrecompensación: buscar un objetivo de superioridad, con sentimiento de poder, autoestima y autovaloración; o una subcompensación: demanda innecesaria de ayuda que conlleva una falta de coraje y temor a la vida.

Así pues, cuando fracasamos en algo o nos sentimos menos dotados de lo normal en algún aspecto, en muchos casos los mecanismos de defensa estimulan a triunfar en la misma dirección o en otra esfera sustitutiva. Por ejemplo, Demóstenes, tartamudo de nacimiento, logra, mediante ejercicios en la playa y en solitario, convertirse en uno de los oradores más famosos de la antigüedad. Beethoven, sordo como una tapia desde los 28 años, logra sus mejores composiciones a partir de su sordera. Pio Baroja no logra su triunfo como médico, pero en cambio logra ser uno de los mejores escritores de la generación del 98... Si hacemos nuestro propio examen de conciencia veremos que "compensar", compensamos todos. Que suspendemos en los estudios: intentamos destacar en deportes; que nuestros padres dictaron sentencia de inútil en la vida para nosotros: les demostraremos lo que valemos teniendo un éxito impensable en algún negocio... El cine está lleno de hermosas películas sobre la compensación: "Al Este del Edén", "Beau Geste", "Mi pie izquierdo"... (son las que se me ocurren a bote pronto).

El llevar la compensación a la patología también es frecuente. Puedo preguntarme ahora (se me supone ya alguna madurez) el porqué de tantos proyectos que emprendí y, cuyos motivos, ni la gente ni yo mismo, entendimos:
¿Porqué he realizado hermosas presentaciones para personas que conocí? Nadie me lo pidió, muy pocos las vieron y casi nadie me lo agradeció... ¿Por qué lo hice?
¿Porqué realicé un corto de dibujos animados que me obligó a manejar una compleja programación y dedicar más de un centenar de horas si apenas fue valorado?
¿Porqué realicé un periódico escolar digital y en papel durante un año entero con mis alumnos con necesidades educativas especiales si apenas fue leído y apreciado?
¿Porqué sigo publicando el blog de la biblioteca de mi cole si es más leído en Venezuela que en la comunidad educativa a la que pertenezco?
¿Porqué realicé y mantuve actualizada, durante más de 10 años, la página web de mi pueblo si, en realidad, a los paisanos apenas les importaba?
¿Porqué edito este blog con un número de seguidores mínimo y unas estadísticas tan escasas cuando llevo ya unas 360 entradas publicadas? ¿Porqué me he planteado llegar a las 1000 entradas?...

¿Porqué?, ¿porqué?, ¿porqué...?

Hubo de ser muy grande la herida en mi autoestima para que haya articulado semejantes artefactos compensadores: ¿Cuántas veces tuvieron que llamarme inútil?

Quizá haya encontrado por fin el origen de los capítulos inexplicables de mi biografía. ¿Conoce tú el de los tuyos? Yo he sufrido la penitencia de mi superioridad solitaria, mi inútil poder y la inflacción de mis valores. Me lo decían de pequeño: "Tienes muchas cualidades" y yo, me negaba a creerlo, pero recibía aquellos halagos como transfusiones en mi anémica existencia. Terminé gastando una fortuna para comprar un poco de cariño.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Un trocito de cielo


La llamada me llegó de improviso, mientras atendía a una mis pequeñas alumnas. Con el dedo le indiqué una página con repasos y copias que podría ir haciendo mientras hablaba con aquella mujer que me preguntaba en ese momento cómo veía el posible manejo de X, otro de mis alumnos, con una tablet  que estaban pensando adquirir para él. Que me llamara de parte de la madre de X me puso en guardia de que quizás, la madre ya le había convencido de que era interesantísima su compra. La mujer me habló de que el joven estaba muy ilusionado con ella como regalo de Reyes y que ya la había manejado conmigo en el curso pasado. Yo noté que la madre había exagerado; se pasó cuatro leguas: ni había manejado la tablet (acaso algún torpe roce entre los movimientos incontrolados de su brazo) mientras leíamos las noticias, ni había asegurado que le pudiera manejar bien; tan solo habían apuntado (deprisa y corriendo en el último día de asistencia) la posibilidad de colocar una tablet en la parte inferior de su mesa adaptada y que él pudiera utilizarla con la boca mediante una varilla. Así que, ingenuo de mí, le dije que probarlo no había probado nada, pero que era una posibilidad que había que intentar y le expliqué que quién más puede saber de esto son los equipos específicos de apoyo a motóricos o expertos implicados en estos niños. La mujer colgó y yo volví a dedicarme a mi alumna mientras empezaba a darme cuenta de que la madre de X había preparado el escenario adecuado para vender una moto (sólo que el actor no sabía de qué iba la obra, aunque la intuyera un poco).

Tres horas después recibí la llamada de la madre de X (cosa extraña pues no usa nunca el móvil de prepago siempre "muerto" por falta de saldo). Tras un escueto saludo inicial, con ese lenguaje tan directo (y tan cargado de ojivas explosivas) me echó una bronca descomunal; en principio por mi falta de colaboración, después por haber creado expectativas en su hijo y, por último, por mi estupidez.
Evidentemente ella esperaba de mí que contara las mil maravillas que podría X hacer con esa tablet tan maravillosa. Daba por supuesto, acaso con razón, que debería haber vendido la moto con entusiasmo. Luego prosiguió echándome en cara que había hablado de sus posibilidades delante de X, con lo que X ahora se sentiría muy desilusionado si no la conseguía o no lograba hacerse con su manejo. Yo me defendía como podía de esa doble sensación de culpabilidad: Que si profesionalmente debía decir la verdad; que, delante de X, no pretendía crear ninguna expectativa, tan solo explicar posibilidades... La tercera andanada tenía que ver con mi estúpida ingenuidad: en un tono pedagógico, casi maternal, me dio una clase magistral sobre la psicología de la culpa y las diferentes almohadas en que duermen las conciencias intranquilas: "Jesús les sobra el dinero, les sale por las orejas". Hay que decirles lo buena que será la tablet, tiempo habrá para devolverla si no funciona la cosa. ¿Y qué hacer luego con ella si no la puede usar? ¡No hay ningún problema, no será dinero malgastado!, Yo les doy una lista larguísima de gente que la necesita! Nosotros necesitamos intentarlo todo. X ha estado al borde de la muerte muchas veces y ahí está con sus 19 años. Nadie apostaba por su supervivencia y lo ha conseguido. X necesita intentar sacar partido de la tablet  y ellos necesitan su trocito de cielo.

Palabras...


Son tres y siempre los mismos. Cuando llega un recreo lluvioso o surge un momento libre, de esos en que su profesora les dice: -¿Habéis acabado ya?, pues coged un libro y poneros a leer-, se dirigen contentos a las estantería y cogen el diccionario.  Excitados, se sientan juntos en la mesa de uno de ellos y empiezan a hojearlo con atención. Al poco empieza las risotadas. Se miran entre ellos excitados y cómplices. Se parten de la risa y siguen buscando. Cuando realizan algún descubrimiento espectacular se dirigen corriendo a la mesa de la señorita y le dicen: - ¡Seño, está la palabra "caca"!-  y la miran expectantes esperando ver su rostro escandalizado. La seño, impasible, les dice: - ¡Claro, "caca" es una palabra y el diccionario trae las palabras; esas y muchas más: todas!-  Espoleados por la respuesta vuelven corriendo al pupitre. Al poco descubren "pedo" (más risas), luego realizan búsquedas más audaces: "puta",  después "cabrón" y vuelven a desternillarse al leer su significado... Como si hubieran encontrado un libro prohibido corren a enseñárselo a la profesora: - ¡Seño: que  pone "cabrón"!-
La maestra, que lleva tiempo observándolos, les repite con naturalidad: - "También es una palabra,  así que también tiene que estar en el diccionario"...
¡Qué deliciosa situación! ¡Qué infantil homenaje al humilde y denostado diccionario, que hallado como un tesoro en la casualidad de un momento de ocio deviene en un libro excitante e iniciático en sus mentes infantiles.  ¡Y qué premio a su curiosidad! Esos niños aprenderán para siempre a descubrir las más preciosas gemas enterradas en los estratos, aparentemente anodinos, de los diccionarios.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Pelvis real


Majestad: me aburre soberanamente su real pelvis. No me interesan en absoluto las noticias sobre su protésica cadera. Me hastían los partes médicos sobre sus excursiones en andador o sus carreras de pasillos con las muletas. ¡Póngase bien de una vez y déjenos en paz en los telediarios! Estoy harto de la explosión mediática de sus intrascendencias y de la persistente implosión de sus errores y meteduras de pata.
Desearía que no tuviera un pasado homicida, que su futuro no lo dictara un dictador, que no hubiera ninguna duda sobre tus simpatías militares, que su fortuna fuera igual de auditable que la mía.
Le pediría que no me interrumpiera la juerga del año nuevo con un discurso ajeno. Me gustaría que su dicción fuera clara y vibrante como bien merecen las muchas horas de logopedia que, seguramente, ha recibido. Agradecería que tratara con más cortesía a su mujer, que dejara de perseguir princesas, que no fuera obligatorio aplaudir su campechanía. 
Vuelve usted, majestad, de su convalecencia aparentemente hecho un pincel, pero cuando, pasadas unas semanas, hayas de volver a las recepciones oficiales lo hará en un trono. Más por causa de la cruel vejez que por el look de los cuentos.
Finalmente abdicará obligado por la artrosis y respiramos aliviados porque una injusta ley impedirá a la mayor de las infantas, enredada en graves delitos, te suceda.   

De momento, le deseamos que no se accidente usted tanto, que nos sale por un pico. 

domingo, 24 de noviembre de 2013

¡Trabajo a la vista!


En la calma chicha del mar del empleo, donde por la crisis han cesado todos los vientos, se avista a veces la costa de la esperanza. Este 22 de noviembre, la flauta musical de la casualidad (quizás por ser el día de Santa Cecilia, patrona de los músicos) arrancó unas notas de optimismo en mi localidad: Cabanillas del Campo; notas que finalmente desafinaron al interpretarse el concierto de la decepción.

Esparcida y multiplicada en internet, mediante redes sociales, mensajes personales o directamente boca a boca; la noticia de que la empresa puntera española INDITEX está próxima a inaugurar un gran centro logístico en la localidad con la creación de 500 empleos ha provocado la locura entre miles de parados cercanos. La afluencia masiva a la charla informativa (magnificada en las redes al presentarla como lugar de precontratación, entrevista y entrega de currículo)  prevista para una 700 personas desbordó el aforo del salón de actos del ayuntamiento y obligó a trasladarla al polideportivo (en dos tandas) con colas de hasta medio kilómetro. La riada de interesados, en torno a 5.000, que se desplazó en sus vehículos particulares creó verdaderos atascos en la localidad.

Tras la charla los demandantes, caricontentos al contemplar semejante competencia y la inconcreción de las ofertas, se dirigieron a unas grandes cajas de cartón donde depositaron sus currículos.El plazo de entrega se cerrará el viernes 20 de diciembre y las entrevistas para la contratación se realizarán entre febrero y marzo, con las primeras contrataciones a partir de abril o mayo.

El Grupo Inditex tiene previsto inaugurar el próximo verano esta plataforma logística de 70.000 metros cuadrados, más otros 8.000 reservados a zonas de servicios adicionales. Las previsiones de Inditex contemplan un crecimiento futuro y progresivo hasta los 180.000 metros cuadrados de nave. Bienvenida sea esta oportunidad, punta emergente del iceberg de la esperanza.


martes, 19 de noviembre de 2013

El olor del dinero.


El dinero huele, puedes creerlo. Y no sólo a tinta y papel. Cada billete tiene una historia escrita con aromas que podemos rastrear como sabuesos. En esto son peritos nuestros fieles amigos los perros. Si pueden detectar en nosotros tantas cosas, no es menos con nuestro dinero. Algunos llegan a hacerse famosos como el caso de Dina y Alegría, dos perros de la policía alemana capaces de olfatear los billetes escondidos a través del equipaje, listos para su evasión. Y ya en laboratorio, o también con la ayuda de canes u otros aventajados husmeadores del reino animal, se pueden detectar en cantidades elevadísimas de billetes de alto valor, rastros de cocaína; y es que el billete es muy socorrido para cortar una raya o preparar el canuto con que se esnifa ese polvo blanco carísimo y deseado.
Pero también huele a sudor. Sudor del trabajador cansado. Sudor del obsesivo manoseo del avaricioso. Sudores de miles de pieles que amalgaman sus secreciones sobre la mate superficie de celulosa.
A veces notamos el olor al alcohol del cubalibre, al café del bar, al agua jabonosa que se escurre de las manos del camarero cuando te cobra. Otras notamos el perfume barato de una mujer pobre, el desodorante de la stripper, el turbador aroma del seno de la prostituta, el almizcle de los testículos tan próximos al bolsillo del chulo. En ocasiones percibimos el olor rancio del colchón sin ventilar, o la roña de los cajones del viejo ultramarinos. Muchos domingos huele a ceras e incienso y a cepillo de iglesia. A fin de mes notamos la leve esencia del engomado de sobres cerrados donde su color se vuelve negro. Algunos días nos sobresaltamos con con olores a pólvora, a veces a sangre...


lunes, 18 de noviembre de 2013

ERE en la alcaldía

Madrid, capital de la basura:
tiene de cielo tu sed
ansia infinita y la hez
de flameantes motores
tu cielo no deja ver
ni deja oler a tus flores.

Mi capital, mi amargura,
montones de porquería
se amontonan en tus vías.
Por regular los empleos
hieden ya por doce días
las suciedades que veo.

La alcaldesa en su locura
les dice a los madrileños
que no pierdan más el sueño:
"No les costará dinero,
paga la empresa y su dueño;
¡Pero el impuesto lo quiero!"



Me desayuno leyendo en el periódico que para la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, el fin de la huelga sin materializar el ERE planeado por las empresas adjudicatarias ha sido posible gracias a la Reforma Laboral. Yo es que a esta botella la veo cada vez más medio vacía de argumentos y más medio llena de aire.

No seré yo quién esté en contra de los ERE, que en algunos casos son muy necesarios. Son, por ejemplo, urgentes en la clase política, en los puestos de libre designación, en los cargos creados "ad hoc" para sus serviles colaboradores. Podríamos conceder además su utilidad en las televisiones obesas de personal, el sector servicios de la Nobleza (realeza incluida), acaso en el ejército, posiblemente en el clero, etc. ¡Pero no en la recogida de basura...!

Madrid se mata. Tras un año de varapalos contundentes como el triste desenlace de la elección para los Juegos Olímpicos; el dudoso proyecto de Eurovegas; el derrumbe de su turismo en un año récord para España, el bajón en la actividad del aeropuerto de Barajas o la disminución de afluencia en el Museo del Prado; Madrid se está suicidando.

Queremos un ERE en el ayuntamiento, una regulación de empleo inmediata. Cabeza de lista: Ana Botella, por falta de productividad.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Pública & privada


Dice un refrán africano: “Hace falta una tribu entera para educar a un niño”. Este aforismo insinúa claramente lo “terriblemente cara” que es la educación: TODA una tribu para UN SOLO niño. Aquí han pillado a los economistas ultraliberales: educar no es barato, no tiene atajos, no hay trucos. Y además no es delegable: exige tu tiempo y “tiempo de calidad”.

Educar es caro, no hacerlo resulta carísimo. Hacerlo solo con una parte de la sociedad es a la corta, injusto; y a la larga, suicida. Por eso es tan importante una escuela pública de calidad. Calro que también puede educar una escuela privada, qué duda cabe. Yo mismo estudié en ella. Conozco ambas: pública desde la docencia, privada desde la discencia. Y ahora mismo, en Arganda del Rey, convivimos en el mismo edificio dos modelos de enseñanza: un colegio público "hospedado" en las instalaciones de un colegio privado-concertado. De como resulte la experiencia daré cuenta a su tiempo.

No voy a repasar las virtudes y defectos de la escuela privada, que los tiene. Ni de la escuela  pública, que también. Sólo quiero hacer una reflexión sobre las estúpidas comparativas que, desde instancias oficiales y por sospechosos intereses, se realizan sobre ambos modelos. Son comparaciones llenas de trampas. Los argumentos para justificar el dinero extra de la educación privada llegan a veces a ser torticeros. Las pagos ilegales y ocultos (y no tan ocultos) en la enseñanza concertada se disfrazan con "extras" de discutible relevancia. Algunas de las razones que se esgrimen desde estas dos instituciones tienen que ver con los resultados. Pueden “revalidar” , auditar con “exámenes externos”, aplicar pruebas “estandars”, comparar resultados PISA… ¡Y creerán que han descubierto algo! ¡¡No se han enterado de nada!! Educar y ser educado ocupa “sólo” el 100% de la vida. Tendremos 100 años y todavía estaremos aprendiendo (y enseñando). Redúcelo a estas pruebas “externas”, sin “validez ecológica”, diseñadas “por encargo” y demostrarás que los pobres son estúpidos y los ricos portentos intelectuales. Ya ocurrió con los test de inteligencia en EEUU que pasaban a los recién llegados al país: los inmigrantes italianos tenía un CI inferior (aquellos test hablaban de hamburguesas, ¿por qué no preguntaban sobre pizzas?). Otras razones tienen que ver con la selección del alumnado. En los privados 100%, la posibilidad de selección es total: a su hijo de usted le dejo entrar en mi colegio y al hijo de este otro señor no. Aparte de seleccionar por sus aptitudes, por su mejor entrenamiento previo, por su clase social... se ponen aquí las bases de futuros clanes dirigentes. Está documentada  la intención de muchos padres de integrar a su hijo en estos centros para que adquiera vínculos con otros niños, hijos de personas influyentes, futuros cuadros dirigentes en la sociedad. Así se perpetúa el poder. En los colegios concertados la selección se realiza mediante maniobras más disimuladas; se usa más la mano izquierda. No me interesa este niño por sus problemas; pues convenzo a los padres de la necesidad de acudir a un centro público donde la exigencia es menor y tienen maravillosos equipos de profesionales que atienden a la diversidad. Lo hacen, naturalmente,  por el propio niño; por que no se sienta inferior y sufra su autoestima en el centro. Curiosamente hay un argumento que no suele aparecer al explicar las bondades de los centros privados y se refiere al profesorado. La existencia de  unas durísimas oposiciones hace que el profesorado de la pública sea normalmente inobjetable en cuanto a su preparación. Suelen afrontar este aspecto desde el menor trabajo de los mismos y su menor implicación (asunto muy discutible).

Los gobiernos ultraliberales que tenemos actualmente en nuestro país (y concretamente en nuestra Comunidad de Madrid) esperan que la educación, como un mercado natural se regule en costos y beneficios en el corto plazo. La educación como mercancía: yo pongo tanto dinero y espero resultados cuantificables e inmediatos. Pero la educación se parece mucho más al arte: yo pongo mucho esfuerzo, dinero y una vida entera; y sólo obtengo unos pocos cuadros; eso sí, de belleza y valor incalculables. Así que instalan la educación en una empresa de pintores de brocha gorda.

Educar procede etimológicamente de “educere” (guiar). Cuando se escatima en “luces” cada cual irá por su lado, dando tumbos. Sólo se salva el que tiene linterna (propia). Pensemos que cuando ciertos políticos hablan de “recortes en educación” sólo piensan en “la educación de los demás”. La propia y la de los suyos, de sobra saben lo importante que es (gracias a ella llegaron al cargo). Y esa, la suya, ¡se la pueden pagar por su cuenta! Y mejor que nadie “les levante el chollo”

Pero, además, hay una actitud que se está instalando en la sociedad: muchos padres piensan ya que "es la escuela la principal protagonista de la educación de sus hijos". Sin restar un ápice a su gran influencia, no podemos pasar por alto que "somos toda la tribu" los que educamos a nuestros retoños. Pocos son ya los que se atreven a encararse a un niño y mandarle recoger los papeles que tira al suelo, casi nadie le dice a un joven que no rompa el árbol al que desgaja ramas por pura diversión. Nos callamos y permitimos sin intervenir botellones, suciedades provocadas, ruidos irritantes, gamberradas sin cuento... Pedimos humildemente perdón al señor que fuma a nuestro lado porque su humo nos molesta. Muy pocos, quizás algún anciano, recrimina a un niño maleducado. Recuerdo bien una anécdota de nuestro viaje de bodas a la antigua URSS. En una ocasión, en el monumental metro de Moscú, intervino un anciano  (que hablaba perfectamente castellano, curiosamente) reprendiendo a los chiquillos que molestaban a los turistas pidiéndoles un pin.

Hoy la tribu anda muy atareada recogiendo mijo, mercadeando esteras y poniendo guías a los turistas. ¿Y los niños? Tan solo algún anciano recuerda la vieja máxima de la tribu.

jueves, 14 de noviembre de 2013

El frigobici


Gallifante, caballena, cocorafa, ofimática... he aquí unos cuantos acrónimos, todos sugerentes, algunos ya de uso común, otros inventados. Yo me permito titular mi artículo de hoy con uno sencillito (casi una palabra compuesta) pero que encierra, para mí, un significado personal ligado a una de esas pequeñas anécdotas que son la sal de la vida.
Yo tengo una figobici que me va de maravilla. No me habría acordado de ella de nos ser por las insistentes noticias que sobre el cierre de la empresa Fagor electrodomésticos nos bombardean en el telediario.
Pasarán ya de seis años que nos compramos un frigorífico Fagor, modelo Innova. Se trata de un frigorífico combi no frost con un compartimento de congelación y otro de refrigeración que están conectados mediante un conducto vertical: el frío del congelador se transmite con ayuda de un ventilador desde la parte baja a la superior. Lucía la flamante categoría energética A (máxima eficiencia, mínimo gasto), eso fue uno de los motivos que nos indujo a la compra. El aparto funcionó bien durante unos meses hasta que empezamos a observar la acumulación de hielo en los cajones del congelador. A poco que nos descuidamos estos se habían apelmazado con bloques de hielo siendo imposible sacarlos. A con tinuación empezó a fallar la refrigeración del compartimento superior.

Solicitamos la asistencia técnica; aún estaba en periodo de garantía y la visita y piezas serían gratis. El técnico llegó y, pidiendo un secador de pelo, se aplicó durante cerca de una hora a derretir todo aquel agua solidificada hecha un bloque en torno a la parrilla de congelación. Realizó las inspecciones oportunas, testeó los circuitos correspondientes y finalmente llegó a la conclusión de que (por razones que no nos explicó) el conducto que comunicaba ambos compartimentos (refrigerador y congelador) se obstruía con hielo imposibilitando la refrigeración y acumulando un frío excesivo en el congelador. La continua demanda de los sensores del refrigerador mantenían el motor encendido y el congelador, superfrío, acumulaba más y más agua congelada procedente de la condensación del vapor de agua que entraba cada vez que abríamos su puerta. Con cierto aire resignado fue hasta su furgoneta y volvió con una resistencia eléctrica bastante flexible y protegida por una lámina plateada adherida a una plastilina adherente que aplicó en torno al orificio y conectó a algunos bornes de la circuitería para proporcionarla corriente. Lo que hizo, en definitiva, fue calentar el hielo provocando un doble gasto (al congelar y al descongelar pare de lo congelado) para mantener libre el paso de aire frío. Se despidió asegurándonos que esto lo solucionaría y que esta avería aparecía con cierta frecuencia en ese modelo. Lo que no nos explicó es que la "eficiencia energética de nivel A" había pasado a una "C" como mucho. Ahora su consumo sería mayor. Además ese arreglo de apariencia tan chapucera levantó nuestras suspicacias: ¡Mejor hubiera sido que se rompiera del todo, la garantía ofrecía un frigo nuevo en su periodo de vigencia!

Aquello funcionó durante un par de meses. La garantía se agotó en ese tiempo y el problema reapareció. Conociendo un poco ya de las causas del mismo, ni siquiera llamamos al técnico. Nos aplicamos a descongelar con el secador y volver a encender el aparato. Aquello funcionaba unos tres o cuatro meses, pero poco a poco los cajones del congelador se cubrían de un pátina escarchada y acaban soldadas con agua helada. Repetíamos el proceso y procurábamos abrir lo menos posible el compartimento; así duraba unos meses más. Mi mujer decidió que no era cuestión de vivir con un congelador en precario y empezó a insistir en la compra de uno nuevo. Yo, me resistía: - ¡Si el compresor funciona estupendamente!-  Finalmente, la presión llegó a tal punto, que tuve que ceder, pero le pedí una última oportunidad para intentar arreglar por mí mismo el aparato. Mi mujer, mientras tanto, empezó a visitar tiendas y a tomar notas de marcas y modelos. Ahora se decantaba decididamente por Siemens (lo siento por la empresa Fagor, en concurso de acreedores, pero estaba realmente cabreada).

Una tarde, tras un par de horas descongelando aquellos hielos soldados y tras desmontar el panel de la parte posterior que protege a la parrilla y al ventilador observé que el pequeño orificio de desagüe que comunica con el depósito de evaporación de la parte trasera parecía obstruido. Pensé que, quizás limpiándolo y manteniéndolo caliente para evitar que se taponara con hielo el vapor de la condensación no se helaría pues tendría vía libre para salir en forma de agua. ¿Y cómo conseguiría mantener el estrecho tubo drenado y caliente? La solución estaba en la caja del garaje donde guardo repuestos para la bici. Allí, junto a los parches, tenía algunos viejos cables de acero para frenos y cambios de marchas.  Introduje uno de aquellos cordones metálicos por el estrecho conducto y le hice un nudo, para evita su retroceso. Después por la parte posterior, lodoblé en V para que goteara sobre el recipiente de recogida del desagüe y el otro extremo lo arrollé a la rejilla de refrigeración del compresor (que siempre está caliente). Esto hacía bajar un nuevo peldaño en la escala de eficiencia energética, pero resolvía el problema.

El éxito fue total. Llevo más de dos años con funcionamiento perfecto. Mi frigobici va de maravilla. Y lo siento por Fagor, pero tener que arreglar "a la cubana" sus electrodomésticos no ayuda a confiar en la marca.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Simulacros


Ya preparado el simulacro del cole para el curso 2013-14, nos le cambian y nos llevan a dar clase a un cole ajeno, en un bloque desocupado. Todas las copias con la organización prevista van a la basura.
Por otro lado, más que un simulacro de incendio deberíamos haber programado uno de derrumbe, que vendría más al caso. Al fin y al cabo nos lo han demolido de todas formas. El desencadenante: una niña se cortó con un cristal de una ventana que se rompió al apoyar en él la mano (parece que las presiones repartidas por las pareces afectaban al marco y ponían ya en tensión el vidrio). 

Se impone pues realizar el simulacro en las nuevas instalaciones. Con humor nos comentaba nuestra secretaria que, por fuerza, lo estamos haciendo ya todos los días. La entrada y la salida  por dos escaleras no muy anchas de 502 niños a la misma hora ya suponen un desalojo complejo cada día (un proceso dos veces en cada dirección). Así que, cronómetro en mano, vamos mejorando nuestro record día a día.

Esto de los simulacros me trae a la memoria anécdotas curiosas. Recuerdo simulacros con aviso previo (sí, los he vivido) con lo que de "simulacro" nada... en todo caso "ejercicio de desalojo". Y en los que se ajustan más al objetivo de la actividad siempre teníamos algunas pistas para adivinar el momento: solía ser a última hora, un viernes... quizás el último día del trimestre... Siempre se aprovechaban los momentos en que interfiriera menos en la actividad escolar, con lo que las fechas se reducían. 

En uno de aquellos simulacros de incendios me quemé vivo. Resulta que, muchas veces por razones de mi continua itinerancia, tengo que ocupar cualquier espacio libre cuando llego al centro. Suelo trabajar en la biblioteca que me brinda tranquilidad y de la que me ocupo en los tiempos sin alumnos. Hace algunos años, sonaron los timbrazos correspondientes y se puso en marcha el protocolo establecido: Los niños dejaron sus cosas y se pusieron rápidamente en fila. Las clases fueron desalojadas en orden y los almnos bajaron ordenadamente las escaleras sin gran alboroto. Más de la mitad de los alumnos del pabellón principal pasaron delante de la puerta de la biblioteca. Yo, que estaba dentro,  no percibí los timbrazos (parte por mi hipoacusia, parte por ser una sala aislada) y nadie me avisó. Permanecí allí dentro, trabajando mientras el director cronometraba y comprobaba satisfecho la rapidez y orden del desalojo. Los alumnos volvieron a sus clases y yo tampoco lo noté. . Días más tarde, enterado de todo aquello, se lo dije al director para que lo tuvieran en cuenta. Supongo que el informe final sería más o menos así: " Desactivación de gas y alumbrado correcta. Los 500 niños desalojados con orden y rapidez. Espacios de seguridad controlados. Aulas, servicios y pasillos revisados. Profesor carbonizado en la biblioteca."

lunes, 11 de noviembre de 2013

Denegado por sobrecualificación


Oscar, sobrino segundo mío, acaba de terminar sus estudios. Logró por fin entregar su tesis y ya cuenta con su licenciatura en Ingeniería electrónica. Relajado y satisfecho, tras meses enteros frente al ordenador, se dedica ahora a buscar ofertas de trabajo y entregar currículos en cuantas empresas tiene oportunidad. Quiere trabajar. No desprecia empezar por lo más bajo y buzonea solicitudes para todo tipo de puestos.

- ¿Qué tal va la cosa?, le pregunto.
- Mal, estoy buscando pero no me llaman. En la última me denegaron el trabajo por "sobrecualificación".

Me quedé sorprendido con el argumento. El puesto era para reparación de electrodomésticos y su flamante título le aportaba el importante demérito de la "sobrecualificación".

- ¿Pues qué pretendían - comenté yo - alguien con los conocimientos "justitos", incluso un poco torpecillo, para poder bronquearle a gusto y endosarle reparaciones a destajo amparados en su poca preparación? ¿O quizá temieran enfrentarse a una cabeza más preparada que la suya que les pusiera en evidencia?

Al empresario posiblemente le interese emplear un trabajador panoli, ignorante y servil;  a mi lavadora estropeada no. Pedí a mi sobrino la dirección de la casa de electrodomésticos para vetarla en adelante. Y pasé la información a mis amigos.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Los Otros

“Queremos transmitiros una tranquilidad absoluta, ya que para que la vida escolar de vuestros hijos no se vea alterada, hemos exigido las siguientes condiciones que garantizan una independencia absoluta. Los horarios de entrada y salida del colegio San Juan Bautista serán distintos, y sus alumnos llegarán al colegio y lo abandonarán en autobuses… No se compartirá ningún espacio de manera simultánea, y los patios, que sí se compartirán, serán utilizados en horarios distintos”, 

Extracto de la carta enviada el día 23 de octubre por la dirección del colegio concertado Virgen de la Soledad a las familias de sus alumnos ante el traslado de 500 alumnos del CEIP san Juan Bautista que será urgentemente demolido.)


Los Otros





El día 4, llegaron los niños a las puertas de "La Mansión". En la soledad del vasto recinto, unos extraños carteles daban la bienvenida. Nos preguntábamos quién habría dejado allí aquellos mensajes pues ningún anfitrión nos recibió en la puerta. La Mansión parecía deshabitada. Ni un alma se veía en el recinto de oscuros ladrillos.

De repente, una bulliciosa algarabía infantil fue llenando de ecos los ventosos soportales. El aire helado cruzaba por entre las columnas donde se formaban las filas. Después, en medio del pequeño caos de la primera vez, subieron por las escaleras, desfilaron por los largos corredores... Atravesaron largos y aseados pasillos con cientos de paquetes y muebles amontonados contra las paredes. Cada uno llegó a sus habitaciones. Las aulas, desnudas tres días antes, aparecían ahora con las mesas recién trasladadas y montones de cajas se apilaban en los rincones. Las paredes desnudas, aún olían a yeso. Cada profesor colocó a sus alumnos en su sitio mientras estos, atónitos, lo observaban todo con ojos asombrados. Y comenzaron enseguida las clases en aquellos espacios recién alquilados, cuyos dueños desconocían.


Pasaron las primeras horas. Era difícil mantener la atención entre el intenso trajín de profesores buscando materiales, abriendo cajas, explorando pasillos en busca de la fotocopiadora... Cada poco, se abrían las puertas con comunicados y consignas ante aquella situación improvisada:

 - El recreo en un patio tan pequeño habrá que vigilarlo estrechamente, por favor estad todos allí.
 - No hay servicios en el patio: decid a los niños que hagan pis al salir.
 - Colocaros algunos en las escaleras que comunican los patios, no vaya a caerse alguno... 
- Que los de Primaria bajen por las escaleras después de los de infantil, no podemos dejar que se aglomeren 500 alumnos en un tiro de escalera tan pequeño... 

Surgían problemas por decenas, dudas a cientos; y el Equipo Directivo no daba más de sí. Incluso podían percibirse leves ojeras en sus rostros. El día anterior, domingo, habían pasado 10 horas organizando el traslado, marcando las aulas, disponiendo la secretearía, montando los equipos informáticos... El único teléfono en uso, un móvil adquirido por el centro, pasaba de mano en mano sin dar a basto. Faltaba tiempo, faltaban cables, faltaba información... y todo había de hacerse deprisa: ¡ya!.


Cuando los profesores visitaron La Mansión el jueves anterior, los espacios estaban vacíos. Las clases cerradas. Tan solo, a través del cristal transparente de la puerta se percibía su amplitud y soledad en medio de la oscuridad de las persianas cerradas. La puertas que comunicaban con los otros pabellones estaban cerradas a cal y canto. Tras una de ellas que, casualmente no estaba cerrada, encontramos un grupo de profesores de "los Otros" comiendo. Apenas los vimos una fracción de segundo: cerramos rápidamente con una disculpa.


Sabemos que "Los Otros" existen porque les vemos algunas veces en su enorme y precioso gimnasio: allá lejos, en el fondo del bello entarimado, juegan con su profesora. También percibimos su presencia por las huellas que dejan en el patio: las papeleras aparecen llenas de briks y envoltorios de bocadillos. A veces oímos suaves murmullos o voces lejanas tras las puertas al final de algún pasillo.


A mediados de semana hemos visto, por fin,  algunos de "los Otros". No son muchos y van muy callados normalmente. Sus profesores les insisten en que no nos molesten. Aparecen en la puerta del pasillo con sus uniformes de jersey rojo, su polo blanco, sus faldas escocesas y sus pantalones grises. Pasan en fila junto a la tutoría que ocupo camino de su sala de conferencias que está en el mismo pasillo. Al llegar a la altura de mi puerta miran asombrados las cajas apiladas, los armarios con libros... y se dicen bajito entre ellos: "Eso debe ser la biblioteca de Los Nuevos". Les saludo y me responden tímidamente, desconcertados.

Hoy, uno de Los Otros, un profesor se ha dirigido a mí. Me quedé tan sorprendido que tardé en reaccionar. Con una sonrisa me preguntó que tal lo llevábamos: ¡Los otros existen!.



Miniencuesta a sugerencia de un amigo

Mi amigo, Manuel, que me proporciona un buen porcentaje de los comentarios (lo que significa que "lee") me sugiere participar en la selección y contestar a la encuesta de la cadena Liebster. Puesto que estoy entre sus blogs elegidos no puedo negarme.

 Las reglas de los 'Liebster Awards' son las siguientes:
Nombrar y agradecer el premio a la persona/blog que te lo concedió.
Responder a las 11 preguntas que te formule.
Conceder el premio a 11 blogs (mínimo 5 máximo 11) que te gusten y que estén empezando (menos de 100 seguidores)
Formular 11 preguntas para que respondan los bloggers a los que premias.
Visitar los blogs que han sido premiados junto con el tuyo.
Informar a los bloggers de su premio.

PREGUNTAS


    1-  ¿Por qué decidiste hacer un Blog?
Me ofrece la oportunidad de reflexionar y compartir mis ideas y pensamientos con los demás. Es también memoria y diario de lo que me pasa.

    2- El hecho que marcó tu vida.
Vivir cinco años de mi impresionable infancia enclaustrado como aspirante a miembro de la congregación marista.

    3- ¿ En qué zona te gusta veranear?
Una solitaria montaña.

    4- Tu libro preferido
Grandes vidas, grandes hechos (biografías).

    5- Tu Mayor Éxito
Mi mujer

    6- Tu Mayor Fracaso
Mi educación emocional.

    7- Tu frase o lema preferido.
Carpe diem

    8- Un personaje histórico.
Álvar Núñez Cabeza de Vaca
    9 - Tu viaje pendiente será a...
Una selva inexplorada (¿Queda alguna?)

   10-  ¿Cuál es tu tema preferido en Tu Blog?
Experiencias personales

   11- Algo que quieras añadir.
No me tientes...

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Arqueología didáctica


Si no fuera por las prisas hubiera pasado muy buenos ratos en esta labor de recogida y expurgo de materiales en que se convirtieron las horas sin alumnos de estos últimos días. El poner el colegio patas arriba ofrece la posibilidad de situar ante los ojos una inmensa cantidad de materiales didácticos acumulados durante décadas. Descubrimos sorprendidos la existencia de salas que jamás  pensamos que existieran: - ¿Cómo es posible que permaneciera casi oculto este magnífico laboratorio de Ciencias? - ¿Qué hace aquí todo este material amontonado...? Si ni siquiera sabía que existiese este almacén...
Algunos espacios, abandonados con prisas para ser apuntalados urgentemente, fueron sellados con redes metálicas; tras ellos se escondían auténticos tesoros: decenas de juegos escolares, exóticas cajas con minerales, libros abandonados, centenares de cintas VHS, completas colecciones de diapositivas, antiguos vinilos (que encenderían el deseo de los coleccionistas)... Una clase convertida en almacén escondía antiguas máquinas: viejos proyectores de diapositivas (que hace tiempo perdieron su batalla con las pizarras digitales), antiguos retroproyectores (estos aún pueden reportar algún provecho), anticuadas multicopistas de tinta (con un potencial enorme para hacer un periódico escolar desde el aula, ahora que han sido sustituidas completamente por las modernas fotocopiadoras), infinidad de láminas didácticas, montones de radiocasettes bastante usados, impresoras descatalogadas, ordenadores obsoletos, cables de todo tipo... En una esquina, amontonado apresuradamente hace algunos años, un originalísimo nacimiento animado realizado por un padre "manitas" (toda una mina de operadores tecnológicos aplicados a la Navidad). El laboratorio aparecía caótico y abarrotado de cajas con minerales, maquetas, instrumental de todo tipo; las estanterías de química repletas de tubos de ensayo, erlenmeyer y matraces. Amontonadas contra la pared reposaban apiladas las viejas maletas para experimentos (un símil de aquellos famosos juegos de mesa "20 juegos en uno" aplicados a la ciencia)... y todo tipo de instrumental científico que haría las delicias de cualquier niño curioso: telescopio, globos terráqueos, balanzas, prensas para un herbario escolar... todo con un cierto aire "vintage".

En las tutorías de apoyo había que decidir rápidamente cuáles de los materiales cuidadosamente elaborados por decenas de profesores durante años serían indultados del reciclado: costosos juegos de letras, infinidad de tarjetas con primorosos dibujos a mano, pequeños juegos construidos con ingenio, siluetas en contrachapado recortadas manualmente y bellamente decoradas, tableros, láminas, colecciones de fotografias, abultados dossiers con fichas y actividades... Más relucientes, pero menos originales, múltiples carpetas didácticas de un sinfin de editoriales repletas de guías didácticas, discos multimedia, materiales de refuerzo...
En archivadores marrones y carpetas azules elaborados apuntes manuscritos sobre vocabulario polaco, costumbres gitanas, cultura rumana... En el aula Sol, que acoge a los alumnos con TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo, como el caso de los niños  autistas), la profesora y su auxiliar se agobian ante los infinitos objetos que necesitan para su especializada labor con estos niños (pictogramas por miles, fotografías por cientos, sin fin de materiales manipulables (plastilinas, gomets, pinchitos, palitos, fichas, ceras, velcro), juegos, libros...) Quién haya visto un aula así, puede imaginarse, el caos que supone  su desmontaje apresurado.  

En la biblioteca, siendo el momento ideal para un expurgo general de fondos, éste se difiere dada la premura del tiempo. Ante las cajas miras sorprendido un libro perdido, un ejemplar único, un título interesante... Pero, rápidamente, lo introduces de nuevo en la caja: ¡deprisa, deprisa! ¡No hay tiempo!

Tú no tienes tiempo para comprobarlo, pero sabes que en cada  pabellón, en cada pasillo; hay profesores en los cuartos y almacenes luchando con el polvo de décadas, seleccionando materiales y condenando a otros al contenedor de la basura. Puedes imaginar a los maestros y maestras de infantil afanándose en empaquetar su material de aula y el otro, ingente, almacenado en las estanterías a rebosar de las tutorías.   

Con rápido ojo clínico, deciden qué se salvará de la destrucción: esto a la caja EI-4ºA (25), esto al montón de tirar...Cada cinco minutos, algo detiene su atención: un objeto familiar le trae a la memoria un recuerdo amable... lo mira con cariño y, aunque está roto y descolorido, lo salvará -nostálgico- de la quema.