domingo, 6 de julio de 2025

10.000 libros tapas arriba

 



Todo patas arriba, todo manga por hombro. El colegio desalojado en cinco días, los materiales almacenados por décadas empaquetados en cinco tardes, los muebles etiquetados y listos para el traslado... ¡Y todo sin perder una hora de las clases correspondientes de cada día!

El antiguo cole se cae. El viejo gigante tiene los pies de barro, de un barro especial llamado "arcillas expansivas": lentas arenas movedizas donde se hunden poco a poco los cimientos y que  producen alarmantes grietas en las paredes.

Es una pena, porque era hermoso; el bonito color azul de los tejados había dejado un sobrenombre poético al colegio: Los Azules, le llamaban. Un apelativo que aceptábamos con orgullo, pues sus tejados parecían de lapislázuli y nos hacían participar un poquito del cielo, con su color. También nos sentíamos un poco pequeños pitufos azules en el trajín infinito de la aldea de Arganda del Rey.

Desde la biblioteca del cole vivimos en directo la alarma de las paredes fracturadas, de las grietas crecientes... Hace ya cuatro años realizamos un urgente desalojo y un rápido empaquetado. La mitad de la sala hubo de ser apuntalada. Continuamos nuestra actividad en precario realizando las tareas propias de una biblioteca escolar en la "parte segura": catalogación, etiquetado, préstamos... La otra mitad, se convirtió en un lugar apartado y misterioso, una especie de sala antirriesgo NRBQ (recinto preparado para aislarse de amenazas Nucleares, Radiológicas, Biológicas y Químicas) tras sus largos cortinajes de plástico. Un inquietante esqueleto custodió durante semanas las cajas de libros amontonadas. Este año, de nuevo con improvisación y urgencia, tuvimos que empaquetar los miles de ejemplares lo mejor que pudimos. Otra vez los libros tapas arriba, los libros durmiendo dentro de sus cajas, a la espera del cole nuevo, los armarios desnudos...

Deprisa, mal y pronto; tuvimos que seleccionar un buen grupo para dotar a las nuevas clases de algún material de lectura añadido a sus escasas bibliotecas de aula. Con cierta osadía, decidimos mantener el préstamos en EI y preparamos tres armarios con vitrina que pudieran cerrarse (estarán en un pasillo). Compartiendo como hermanos las tutorías (actualmente clases de religión y desdoble) habilitamos un rinconcito para instalar nuestro ordenador... El grueso de los fondos dormirán por meses en un oscuro sótano del ayuntamiento. Y mantenemos esta blog, lo único quizás, que no se ve afectado por el derrumbe de los edificios, pues su esencia es virtual; su almacenamiento está "en la nube".

Seguiremos teniendo biblioteca. Y seguimos catalogando, prestando (en EI) e incrementando los fondos con donaciones (es la única posibilidad actualmente). Y en el nuevo colegio, ordenaremos con esmero las estanterías para que nuestro cole tenga la biblioteca que se merece.

Gracias por vuestra comprensión y ayuda.

Los bibliotecarios.


Nos mudamos

 


Aires de mudanza se esparcen por el colegio. Brisas y prisas recorren los viejos pasillos. En la biblioteca acumulamos cajas vacías para empaquetar nuestros 8000 fondos. La primera piedra del nuevo cole es colocada en medio de fanfarrias electorales. Escrita en el viento la promesa de un nuevo y moderno centro para el curso próximo.
Nuestros libros tienen una ganas tremendas de emprender el vuelo y llegar a la nueva biblioteca,  están impacientes, sueñan con escapar entre las grietas de las viejas paredes de siempre.  Los bibliotecarios se dan prisa. Todavía pendientes de catalogar un montón de libros; y de los ya catalogados  aún mil a falta de sellar, plastificar, colocar las carpetillas, los tejuelos, ordenar en los armarios...
En los estantes bajos y accesibles, al alcance de las manos infantiles, los libros de narrativa. Ahora mismo están desordenados comó ejército tras la batalla. Piden a gritos formación y disciplina de hoplitas. Y somo pocos, y avaros de nuestro tiempo, los maestros bibliotecarios. 
La nuestra no es una biblioteca estática. Más de mil libros han recorrido kilómetros en viajes de ida y vuelta. Algunos llegan agotados: piel ajada, pinturas de guerra, miembros descoyuntados, vendas de cello y tintura de pegamento para sus heridas... y otros no llegan: perecen por el camino, se pierden en la selva de las calles con nombre de barco; se agazapan en cuartos infantiles, olvidados en alguna estantería llena de dinosaurios, tras spiderman o tirados junto a unas zapatillas viejas. Los bibliotecarios, colgados al teléfono, intentan encontrar estos seres perdidos: investigan proyectando sus ojos vigilantes a través de la Tierra Media antes de que perezcan a manos de los orcos del olvido o acaben destrozados por la maldad de Sauron, el Señor Oscuro.  ¿Podremos tener a punto a todos para el viaje?

Como una cápsula del tiempo, me gustaría haber metido dentro de la primera piedra del nuevo cole un libro de la biblioteca. Sería embajador y memoria del viejo San Juan, de aquel colegio azul que se veía desde muy lejos, aquel que coronaba los miradores de nuestra pequeña ciudad y lanzaba destellos de zafiro desde sus tejados. Sería como plantar en el suelo reseco de la  abrupta ladera una semilla de papel, un proyecto de conocimiento. La semilla germinaría y crecería un árbol, un árbol cuyas hojas fundirían la homonimia de su nombres en un único significado:  allí, sobre la delgada celulosa, la imaginación infantil se transmutaría en aventuras, conocimiento, poesía... y todo con la alquimia de la tinta, auténtica clorofila de la sabiduría.

Quien tiene un libro tiene  un tesoro. Yo os animo a ser piratas de libros, bucaneros en la biblioteca,  filibusteros de las librerías, corsarios al asalto de las estanterías. Y luego, en la soledad de una Isla desierta gozar el botín: leer y releer sus páginas con avaricia de truhan, con codicia de bandido. Y despúes, cuando hayáis disfrutado de sus riquezas, lo enterréis a la espera de posibles Robinsones solitarios, de aventureros inquietos, de niños perdidos en el bosque, de un pobre Alí-Babá al encuentro de su cueva...Y pongáis proa en busca de la Carabela. Allí, en un gran barco de ladrillo, encerrados en su bodega,  estarán alineadas contra los mamparos de proa a popa, en estanterías nuevas, incontables tesoros por descubrir.


Jesús Marcial Gande G.

lunes, 6 de enero de 2020

Microrrelato: "Asesinato literal"


Ruíz Leser tenía fama de sabueso lector. Era un pitbul de los textos que caían en sus manos. Un obsesivo compulsivo que siempre terminaba el texto que comenzaba. Cultísimo como era, le interesaban todos los tema y se vanagloriaba de acabar siempre cualquier lectura que se proponía. Con escrupuloso cuidado leía musitando para sí y aplicaba las reglas de puntuación con rigor enfermizo.

Sus conocidos, acostumbrados a su extraña rareza, veían en él un excéntrico inofensivo, acaso un punto engreído, pero le dejaban hacer... En cambio su mujer, decepcionada y relegada a vivir en las afueras de su torre de marfil, acumuló con los años un profunsdo resentimiento. Uno de aquellos días grises en que su marido le ponía los cuernos con aquella odiada biblioteca decidió acabar con la humillante  situación. Tenía una idea precisa de lo que intentaba hacer. Se conectó a internet y abrió el buscador. Tecleó su petición con una breve frase. La pantalla le entregó rápidamente los resultados solicitados y, tras explorarlos un rato, sonrió.

Cuando su marido llegó a casa, ella le recibió con una sonrisa: -"Cariño, me estoy apasionando por la bioquímica y tengo curiosidad por el nombre científico de una proteína especial: la titina; la de mayor peso y complejidad de nuestro organismo: ¿Me la podrían leer con esa entonación tuya tan precisa y ortodoxa? No hay nadie como tú para leer correctamente una palabra, ¿Me la lees, cariño?

Ruíz Lesser, halagado, se dispuso delante del ordenador y comenzó a leer ininterrumpidamente el nombre químico de la preciosa sustancia:  - "Acetylseryltyrosylserylisoleucylthreonylserylprolylserylglutamin..." Dos minutos después, continuaba con un hilo de voz "...hionylhistidylisoleucylserylserylglutaeonylaspartylleucylthreonylthreonylglulaspartyllysylarginylprolylarginylthre..."
Con el rostro amoratado y el pecho contraído se afanaba en completar el reto que él mismo había aceptado... Mientras movía la boca ya sin un soplo de aire en su aparto fonador, miró de reojo la interminable lista de caracteres que se sucedían al bajar el scroll lateral: 189.819 letras, más que todo el Nuevo Testamento junto, se apilaban sin un hueco ante sí... Con la boca abierta y el pecho hundido, murió sin expirar. Ni un pequeño soplo de aire salió de sus pulmones. Sólo sus unos ojos, grandes como platos, mostraron un incrédulo espanto cuando miraban aquellos millares de líneas colmadas de letras apretadas alzándose desde la base de la pantalla...

viernes, 12 de abril de 2019

Parodias electorales

He preparado varias entradas para esta campaña electoral. Todas ellas irán publicándose automáticamente a lo largo de estos días de campaña. No hay otra manera pues me voy de vacaciones una semana y he de abandonar la edición de mis blogs por una temporada; pero los artículos seguirán publicándose puntualmente. En concreto había comentado algo sobre una parodia relacionada en relación con la "suciedad" en el lenguaje y actitudes de los líderes en sus mítines y declaraciones; pero tambián tengo muchas otras dedicadas a las elecciones en sí o a los respectivos partidos políticos.


Estarán en esta dirección:  https://conotraletra.blogspot.com/

Y ersta es la lista

Resistiré los años del PP ("Resistiré" - Gran Wyoming en El Intemedio) 11-4-19 (esta no es mía y seguro que la conocéis)
Supervotofrágilyresltadodudoso ("Superfragilísticoespialidoso" - Film Mary Popins) 12/4/19
Cartel, cartel (Beethoven, 5ª Sinfonía, 1º Movimiento) 13/04/19
Esto se va a acabar ("Nadie te quiere ya" - Los Brincos) 14/4/19
Solo le pido a VOX ("Solo le pido a Dijos" - León Gieco) 16/4/19
De colores ("De colores" - Joan Baez) 18/4/19
El hombre lobo en Madrid ("El hombre lobo en París" - La Unión) 20/4/19
¿Por qué no se bañan? ("Y viva España" - Manolo Escobar) 21/4/19 (*esta es la que he comentado sobre la "suciedad" electoral)
¡A votar! ("La Yenka" - Johnny & Charlie) 26/4/19
La primera vez (La Trinca) 28/4/19 (Sensacional parodia de este grupo sobre la primara votación)

Posiblemente pueda publicar alguna otra que tengo en mente; pero todavía no he materializado.

Espero que os gusten. Desde luego están muy trabajadas, os lo aseguro. Más adelante, cuando tengo algo más de tiempo colgaré un enlace de descarga a los archivos de karaoke para que el que quiera pueda cantarlas en casa.


Os invito a verlas (y leerlas/cantarlas; pues están en versión karaoke).

martes, 9 de abril de 2019

Una imagen y mil palabras 2: Hermano lobo


El lobo es mi animal totémico. Lo es por una extraña afinidad entre especies (los lobos son mucho más parecidos a los humanos de lo que la gente cree), por su dinámica belleza, por su carácter, por el altruismo de sus hembras...

El hombre es lobo para el hombre
el perro, su abuelo lobo. 

La loba capitolina
entre lobos
Mowli
...


domingo, 24 de marzo de 2019

Carta a una conserje

Después de 27 años, 8 poblaciones y 11 colegios diferentes, uno se va dando cuenta de la importancia de la humilde figura del conserje. Esta carta es una adaptación de la publicada por el pedagogo Miguel Ángel Santos Guerra y la escribo pensando en Rosa, la conserje de nuestro cole, a la que agradezco su esfuerzo en hacerme las fotocopias a última hora, entre otras muchas cosas. ¡Gracias, Rosa!Carta abierta a una conserje veterana.Estimada compañera:Antes de nada quiero reconocer y agradecer el trabajo que realizas en aras de la educación. Es un trabajo de escaso relieve académico pero de indudable valor para el funcionamiento de la institución. Más de un director reconoce que se notaba más la ausencia de su conserje en el Centro que la de él mismo. El desconcierto es mayor, los problemas se multiplicaban, el clima de desorganización se hace evidente ...Es el tuyo un trabajo en la sombra, realizado entre los bastidores del escenario, pero indispensable para que la obra salga bien. No tiene la iluminación de los focos, el beneficio del lucimiento ni el premio de los aplausos. Por eso algunos no lo ven. Por eso muchos no lo valoran.Tú sabes quién es cada uno en el Centro, dónde está cada cosa, cuál es el origen de muchos problemas. Si ella nos contara ... Y es que realmente sabe mucho sobre la micropolítica de la institución. Otros, desde esferas más altas, apenas se enteran de lo que realmente sucede. Conocen las leyes, pero no la realidad. Saben de libros, pero no de los entresijos de la organización.La primera imagen del cole es la de tu cara atiendiendo al recién llegado, vigilando una puerta, realizando las importantes rutinas de mantenimiento... Es la de tu desenvoltura al indicar a cada persona dónde está lo que busca o quién es el que puede dar respuesta a las preguntas.Tu relación con los alumnos es de enorme importancia. Ellos saben que tienen en ti un buen confidente, un cómplice magnífico, una ayuda indispensable. A ti te tienen más a mano. Tú está más cerca de ellos que el Director o el Jefe de Estudios.Los profesores acuden a ti para todo. Hacer una fotocopia, dejar un encargo, arreglar un enchufe. Tienes que saber de todo, tienes que hacer de todo, tienes que estar en todas partes. Por eso yo digo que eres el verdadero "poder fáctico" de la institución.Debieras tener un sitio en el Consejo Escolar. Tu ventanilla es un magnífico mirador de la realidad del centro. Estás a pie de calle con todos los miembros de la comunidad educativa. Conoces los entresijos del edificio, los cotilleos de todos, los incidentes desapercibidos...Por tu historia han pasado muchos profesores, muchos alumnos, incluso varios directores. Tú sigues en el Centro, remontando todos los problemas, superando todas las etapas, atravesando todas las reformas. Has vivido muchas emociones, has conocido muchos enfrentamientos, te han querido situar en una de las partes del conflicto.Acaso te sorprenden algunos comportamientos de los alumnos a los que no estabas acostumbrado. En tus tiempos las cosas eran de otro modo. Pero sabes adaptarte a esas nuevas circunstancias y sabes entender que los niños y los jóvenes de hoy tienen otro modo de ser y de relacionarse.Quieres al Centro como si fuera una parte de ti mismo, te duelen algunas cosas que pasan y en silencio vives algunas soluciones que te hacen daño. Nadie te agradece muchas cosas que haces porque parece que se han solucionado solas y no eres partidario del autobombo.Conoces el caso de otros compañeros que bromean con tu entrega y tu disponibilidad. Algunos piensan que lo verdaderamente inteligente es aparentar y "no dar golpe". Incluso alguno te ha podido acusar de "pelota" o de "colaboracionista" cuando lo que pretendes es, sencillamente, hacer con dignidad y esfuerzo tu trabajo. Las risitas maliciosas te desaniman y habrás sentido la tentación, más de una vez, de alistarse en el pelotón de los que viven del cuento o de la mala jeta. Porque algunos parecen sentirse felices no haciendo nada, dando malas contestaciones o mostrando caras de amargados. Afortunadamente no has claudicado.Te importa la tarea educativa y, a tu manera, participas en ese proyecto y en ese quehacer. Lo haces a través de tus cotidianas actividades, de tus relaciones con los diferentes miembros de la comunidad y de tus aportaciones en las actividades, colaborando en ellas a tu manera.Ojalá que tu trabajo pueda realizarse en un clima de respeto, de colaboración y de diálogo en beneficio de lo que todos anhelamos con fuerza; una mejor educación de los alumnos y de las alumnas para construir una sociedad más justa y tolerante. (Adaptación de una carta de Miguel Ángel Santos Guerra, Profesor de la Universidad de Málaga)
Publicado por Jesús Marcial Grande (viernes 30 de marzo de 2007)

Estamos contigo

A mi buena amiga y compañera Teresa,
a mi admirada Mariví,
a mi estimada Mónica,
a tod@s l@s interin@s
que siento cerca...
En estos días de oposiciones...
Aunque sea de manera virtual...
¡Estoy con vosostr@s!
Posted by Jesús Marcial Grande sábado 30 de junio de 2007

Las cartas, un tesoro que se pierde

Hace ya tres meses que guardo el artículo. Es una hoja de periódico doblada en dos pliegues. Reposa en mi casillero junto a un montón de objetos y folios desordenados. En estas bandejas del olvido reposan objetos que llenaron mi atención un momento y ahora apenas significan nada. Sin embargo, en cualquier momento, recuperarán su momento de atención estelar:unas gafas progresivas que me niego a poner... una vieja libreta con ideas para pretencnología... un plano del Monasterio de Piedra que me dio mi hermano tras su visita... un pequeño mosquetón de acero... Cada pieza de este rincón de sastre tiene una historia que podría ser contada...Pero ahora quiero rescatar este gran pedazo de papel plegado. Se trata de una página del periódico EL PAÍS del día 28 de febrero de 2007. Cuando lo leí me acordé enseguida del blog de mi compañero Manuel. Venía al pelo para su bitácora.Podría hacer un resumen, pero... estoy cansado estos días... mucha actividad "bloggera" ultimamente... Probé suerte buscando en la hemeroteca del PAÍS (versión digital en la red) y ahí estaba... Me evito copiarlo entero. Incluso no procede un resumen. Si acaso, por colaborar, algún comentario de mi cosecha.Internet está cambiado la comunicación entre nosotros. Yo mismo hace ya "años" que no escribo una carta a nadie (descontando reclamaciones, bancos, envios, etc...). Me refiero a una "carta-carta"... de las de "Querido amigo...". En cambio tengo "petado" el ordenador de correo (basura, chistoso, fotográfico, powerpuntero y... -en alguna ocasión- auténticamente epistolar pero siempre breve).No quiero hablar además del charla-correo (creo que lo llaman messenger).Uno escribe "a la línea" (on line) con la esperanza de que tras la siguiente curva "la línea" nos devuelva montones de comentarios que reconozcan nuestro esfuerzo comunicador. A veces es así. Incluso puede llegar a sorprendernos cuando menos lo esperas... pero lo normal es acabar frustrado y desanimado...No pasaba eso con las cartas de antes... Uno se sentía en la obligación de responder. Sin contar que eran más pensadas y sesudas... Mucho más elaboradas. Por eso las cartas de las que nos habla el País (referidas a científicos famosos) son hoy tan útiles. Su estudio nos sirve para conocer cómo se gestaron las grandes teorías científicas de nuestro tiempo. Incluso, a veces, hacen justicia a personajes relegados por la fama, pero que fueron los auténticos inventores de "ideas" agenciadas por otros.En fin, para los amantes del género epistolar, os recomiendo la lectura de este artículo que podéis ver desde aquí en este enlace a la hemeroteca del periódico. ¡Ah!, Pero internet ¿no era más bien malo?http://www.elpais.com/articulo/futuro/cartas/tesoro/pierde/elpepusoc/20070228elpepifut_1/Tes

sábado, 25 de agosto de 2018

El sueño indio

Picoteando por aquí y por allá en la inmensa montaña de contenidos que Google nos vuelca cada vez que tecleamos alguna palabra que nos intriga he llegado a un artículo que rápidamente despertó mi interés.

El artículo, en cuestión comentaba que el ministro de educación de Francia había ordenado a las escuelas públicas que advirtiesen del peligro que representa el juego del foulard. Esta diversión se la llama así aunque no siempre se utilice el pañuelo. Este pasatiempo consiste en apretarse el cuello hasta provocar la asfixia y sentir sensaciones alucinógenas por la disminución del oxígeno y el aumento del gas carbónico en el cerebro.


Inmediatamente me vinieron a la memoria imágenes muy nítidas de este juego, aparentemente inocente para los que lo prácticábamos. Nosotros lo llamábamos el sueño indio. Estoy hablando de hace la friolera de 40 años. Lo conozco bien porque yo mismo lo practiqué.

Lo aprendí en Tuy (Pontevedra). En aquellos años de 1973 yo estudiaba en un internado con un centenar de compañeros. Vivíamos el desconcierto y las turbulencias de la adolescencia con nuestros 15 años. Los educadores maristas que nos atendían se cuidaban de dotarnos de un ámplio repertorio de actividades culturales, sociales y deportivas. Sin embargo, siempre abundan los tiempos muertos, los rincones ocultos, los momentos para la confidencia, la conspiración y la magia. Una de las actividades más sugestivas que nos fuimos mostrando unos a otros era el dormir a un compañero con el sueño indio. Buscábamos un lugar semioculto bajo alguno de los grandes eucaliptos de la residencia. Siempre éramos un grupo pequeño pero casi nunca -gracias a Dios- éramos sólo dos. Alguno proponía el juego y rápidamente, tocado de la curiosidad, un voluntario aceptaba ser "el dormido". Había algo de incredulidad y de reto en esta aceptación. Nos parecía casi imposible, mágico diríamos, que de una manera tan sencilla doblegaran nuestra consciencia. El juego era más o menos así: El voluntario tenía que hacer 20 flexiones (con esto se conseguía una respiración agitada y un consumo elevado de oxígeno en el cuerpo), luego debía cerrar los ojos y contener la respiración. A continuación con los dedos indice y medio, o bien con los pulgares, un compañero presionaba las carótidas a la altura del cuello. No era necesario hacer una presión excesiva. En pocos segundos nuestro compañero caía como un trapo al suelo. La pérdida de conocimiento duraba algunos segundos más y en ocasiones se sucedían algunas convulsiones. Esto nos fascinaba. En una proporción preocupante el dormido tardaba más de la cuenta en despertar, entoces lo agitábamos y dábamos algunas tortas para espabilarle. Todo quedaba en secreto como un juego iniciático que nos hacía sentirnos especiales y en participar de "sensaciones fuertes".
Para el dormido el despertar era desconcertante: veía las risas de sus amigos; poco a poco tomaba conciencia de lo sucedido y contaba las breves experiencias alucinatorias que había sentido: puntos de luz, sensaciones de vuelo, de bienestar... Luego pasaba turno y él era el encargado de "dormir" al compañero.

Seguí buscando en internet artículos relacionados con el tema. Resulta que este juego ha provocado ya centenares de muertes en todo el mundo. Está documentada esta actividad en prácticamente todos los países. Hoy en día han surgido asociaciones de padres afectados cuyos hijos han muerto o estuvieron a punto de hacerlo. Hay webs sobre juegos peligrosos en la adolescencia que la situan en lugar preferente por su peligrosidad. Tal es su incidencia que en cada país se la conoce por un nombre diferente ("el sueño azul", "aeroplaneando", "el foulard", "sueño azul", "el apagón", "sueño californiano", "juego del morirse", "el ascensor", "cruzar al otro lado", "andar por las nubes", "juego del nokeo" (Knockout Game), "viaje al cielo", “Cinco minutos en el paraíso”, “el despegue”, “viaje al más allá”, “el crucero del placer” ...). Estos nombres tan sugerentes dan idea de la extraordinaria fascinación que pueden producir en los chicos. Las distintas variantes de este peligroso juego se extienden a otros ámbitos: el erotismo de la axfisia durante la actividad sexual, el uso de sogas, pañuelos, cinturones para provocarse un "viaje" solitario y sin drogas...

Todas estas actividades, pero especialmente las practicadas en solitario, suponen un riesgo elevadísimo. La hipoxia (falta de oxígeno en el cerebro) puede producir daño cerebral e incluso la muerte. Esta actividad es tanto más peligrosa en cuanto que los padres no detectan señal alguna de su práctica: no hay marcas, no precisa de producto alguno, las secuelas no son detectables inmediatamente, los chicos no tienen alteraciones de caracter por su práctica ... Los hijos más inocentes del mundo, los más sanos y deportistas pueden haberlo practicado.

Hace años, en Torres de la Alameda, en el centro oí cometar su uso a un alumno. Como educadores, debemos estar alerta a su posible práctica entre nuestros alumnos. Para ellos es un juego. Para todos los demás su posible entierro.


La práctica más secreta

Los monjes budistas del Tíbet ya conocían estas prácticas como ha demostrado la reciente apertura de los templos donde permanecían en secreto murales de contenido iniciático ricamente coloreados y vedados al público general.

Los murales secretos del Tíbet son al budismo lo que la Capilla Sixtina al cristianismo. En los de la capilla privada del Dalái Lama en Luhhang, existen pinturas vedadas durante tres siglos a los "no preparados" ("No se debe enseñar el vacío a quién no está preparado para ello").
Lukhang es un pequeño palacio de tres plantas en la ciudad sagrada de Lhasa. En el tercer piso del templo, en una penumbrosa estancia, un inmenso y colorido tríptico muestra prácticas de sexo tántrico, deidades iracundas y técnicas secretas de meditación que, entre otras cosas, incluyen el estrangulamiento como medio para inducir experiencias cercanas a la muerte. Son escenas que, desde el s. XVIII, cuando ser pintaron, apenas habían tenido acceso a los lal'ais lamas y sus maestros, monjes yoquis tántricoa. Por razones de peso: eran peligrosas para los no iniciados.
Entre los murales "prohibidos" de lukhang destaca "El maestro introduce al estudiante en la presencia pura". En él, un yogui presiona la carótida a un alumno para introducirle una experiencia cercana a la muerte más allá de la mente conceptual. Es una técnica secreta de iniciación tántrica, la puerta del acceso indispensable hacia el budismo Vajrayana. Se trata de una técnica que solo podía ser aplicada por un maestro competente y en una habitación oscura.

DOCUMENTACIÓN
https://www.xlsemanal.com/conocer/arte/20180319/murales-tibetanos-budismo-tibet.html#foto7
https://www.taschen.com/pages/es/company/blog/1212.presentamos_murals_of_tibet.htm
https://youtu.be/i997q3lGkzM

¿Quién a los 15 años...?

Tuy (Pontevedra). 1972. Cualquier día de mayo. 7:00 AM.

Se encienden las luces. Por los altavoces suena el leve chasquido de la aguja del tocadiscos al caer sobre el surco. Tras los primeros compases románticos de la orquesta arranca una voz cálida...
"Amores se van marchando como las olas del mar..."

Con los ojos entrecerrados, violado el sueño por una luz aborrecida, decenas de adolescentes tumbados sobre las camas del dormitorio corrido.

Despertares con música. El hermano prefepto elegía entre los discos de moda. Eran buenas elecciones. Pero no era ideal el lugar elegido. Más de un centenear de chicos con el sexo en carne viva azuzados por un mensaje intolerable:

"Quién a los 15 años, no dejó su cuerpo abrazar..."

- ¡Yo!, ¡yo!... me gritaba en silencio mientras apartaba las sábanas y me incorporaba preparándome para un día más entre el grupo de aspirantes a una vida sesgada, abducida de una ética impuesta. El grupo de juniores (aspirantes a hermanos maristas) se daprestaba a las primeras labores del día. Nos esperaba un largo día de rezo, labores de limpieza, clases en el instituto, estudio, juegos, comida, adoctrinamiento, deporte, rezo...

La voz de Mari Trini flotaba en el aire. Maquinalmente nos lavábamos, nos vestíamos y hacíamos nuestras camas. Todo con pocas palabras, cada uno a lo suyo... Cada cual pensando en la letra de la canción, en la frustración que nos producía su mensaje...

"Amores se van marchando...!

Amores que nunca llegaron, pensábamos... ¿Llegarán algún día?

Sí, pero nunca como llegan a los 15 años, con oleaje y tormenta. Amores calmos que no son lo mismo.
Ayer ha muerto Mari Trini. Un rostro con pasión y tormento. Su labio quebrado nunca fue motivo de desdén o menosprecio. Era un símbolo más de nuestra rebelión de los 15 años. Locos, apasionados, incompletos ante un mundo aparentemente perfecto.
Mi recuerdo para ella. Durante aquellos años su poesía incendió mis pensamientos. Hoy quiero recordar su canto. En recuerdo de mis 15 primaveras. Mi vida...

Amores

domingo, 29 de julio de 2018

Parábola del jardinero


Yo tuve por profesor a Miguel Ángel Santos Guerra hace muchos años en Tui allá por 1973-74, cuando era profesor de filosofía en el instituto de esa localidad pontevedresa. Después, por circunstancias de la vida, perdí su pista. Su influencia, aunque él  posiblemente no lo sepa, fue grande para muchos de los que convivimos con él, de alguna manera le hemos tenido presente en numerosas ocasiones. Recuerdo incluso haberme acercado hasta su casa con un compañero con ánimo de  visitarlo cuando era director de un colegio en Madrid (en los años 81-82, creo recordar). Yo había aprobado las oposiciones a maestro en el 80 y,  junto con otro de sus antiguos alumnos que conocía su dirección, nos presentamos en su casa; pero no había nadie. Desde entonces no había vuelto a tener noticias suyas hasta que un día encontré en la web "La fábula del pato". Se trataba de un muy ilustrativo cuento sobre el valor de la la diversidad en la escuela. Lo leí con interés y me pareció muy original y acertada la forma en que acercaba el tema a quienes son profanos  en materia de educación.  Después encontré otros textos que fui recopilando: "Carta a una señora de la limpieza", "Carta a un conserje"...  

Me gustaron aquellas parábolas que, al bíblico modo, acercaban los conceptos educativos a los no iniciados.

Hoy, Miguel Ángel, toca un tema que se presta a la parábola. Es verano y desde mi jubilación dedico un rato diario a mi pequeño jardín.  Casi inmediatamente surgió en mi cabeza la metáfora del jardinero.  La escribo a vuela pluma y admito que es un ejemplo trillado y nada original. Pero viene al caso.


" La parábola del jardinero"

El jardinero  siembra, esperanzado,  una de sus semillas más prometedoras. Piensa entonces  que adquirirá las formas y colores imaginados; pero la verdad es que ella crecerá como le de la gana. 

El buen jardinero espera, porque sabe que la planta está sana y conoce la evolución de las de su especie, que crezca de una manera armónica a su naturaleza. Y lo normal es que así sea; pero se equivocará si pretende convertirla en lo que no es. Lastimará su destino si alambra su tronco, poda excesivamente sus ramas y reduce la maceta a un mínimo cuenco donde las raíces se oprimirán en mínimos espacios. Si  pretendía mantenerla en su etapa infantil se encontrará finalmente con un delicado bonsai, pero ese no era el destino de su planta.     

Para que su planta alcance su  plenitud  debe darle los cuidados necesarios, que serán los justos: el sol y la sombra adecuada, el abono conveniente, el agua necesaria... todo ello ni más ni menos de lo preciso. Y, de esta manera, la mayoría de nuestras semillas germinarán y crecerán hermosas. 

Pero en su crecimiento pueden aparecer circunstancias que alteren su desarrollo. A veces ocurre que nuestra semilla está enferma,  es defectuosa,  sufrió daños durante su almacenamiento o al ser plantada. Entonces nacerá una planta singular que también puede ser portadora de singular belleza  aunque sea más pequeña, con menos flores o de formas menos espectaculares;  pero seguramente merecerá la pena y, cuando la mires, encontrarás una cualidad  especial y te admirarás de su valor de supervivencia.  

Otras veces tendrá que vivir en un jardín tan denso, tan competitivo entre pares, que quizá no pueda desplegar completamente su ramaje, o sus raíces tengan que pelear contra las otras por los escasos nutrientes. En este jardín tan selectivo quizá no sobrevivirá o puede que lo haga afectada de un raquitismo que la convertirá en un vegetal  mustio y frágil. 

En toda ocasión el jardinero tendrá, además, que estar atento a las enfermedades y plagas que pueden afectarla. Son situaciones que, si no son curadas a tiempo y con determinación, pueden dar al traste con un ejemplar perfecto. A veces incluso precisarán de amputaciones y tratamientos lastimosos pudiendo llegar a ser radicales en algunos casos.   

Con el paso del tiempo, el jardinero observa satisfecho como su planta crece, como toma completamente el mando de su destino. Sus raíces están bien asentadas, su ramaje es fecundo. Con su aparato radical, bien profundo, es capaz ya de conseguir agua por sí misma. Está bien protegida por su resistente corteza. Demuestra ya su fortaleza contra las enfermedades. Despliega su arborescencia de forma espectacular y una explosión de brotes, flores y frutos ilumina sucesivamente las estaciones de su vida. 

El jardinero disfruta de la planta que él ayudó a crecer. Y ella le corresponde generosa con su sombra y comparte sus frutos.  "

lunes, 24 de abril de 2017

Sintiendo en la nuca el aliento de la muerte - : Las cárcavas del Pontón de la Oliva

En lo alto del Lozoya se asienta  una vieja presa.  Este  antiguo dique tiene el mérito de la mayor veteranía de cuantos componen el sistema de canalizaciones de Isabel II que suministra agua potable a Madrid. En la  época de su construcción Madrid, que sumaba una población de 206.000 habitante, se abastecía de 54 fuentes y 920 aguadores que ya no daban a basto para satisfacer las necesidades hídricas de la capital. Los ingenieros idearon entonces una canalización de agua de superficie desde la garganta natural llamada "Cerro de la Oliva" en aquella época cruzada por un pontón.

La construcción de la presa, en condiciones durísimas, resultó trágica y singular: trabajaron en ella unas 2000 personas: 1500 presos (la mayoría de las Guerras Carlistas) y 400 bestias. Los accidentes y las muertes fueron numerosas. En el campamento de los trabajadores se desató una epidemia cólera. Las comunicaciones entre las diferentes brigadas se realizaba por "telegrafía alada" mediante palomas mensajeras. Como colofón a tanta singularidad resultó que, recién inaugurada, los ingenieros comprobaron estupefactos que las calizas kársticas del cretácico sobre las que asentaron la presa filtraban el agua a través de una red de cuevas subterráneas. Esta cruel ironía del destino daba pie a los chascarrillos de la gente que murmuraba  "No es de extrañar que en una construcción con tantos presos haya fugas".

Como  no hay bien que por mal no venga, algunos hemos aprendido a aprovecharnos de las obras de ingeniería erradas, las infraestructuras abandonadas o los despoblados que, a nuestros ojos, ofrecen un encanto particular. Así, la inútil presa del Pontón, con su bella factura, tiene un atractivo especial para los excursionistas. Allí se dan cita familias enteras de domingueros, escaladores amateurs y senderistas de vocación. Parten de las inmediaciones varias rutas que remontan el Lozoya hasta los pantanos  de emergencia que sustituyeron al fallido Pontón y caminos de montaña que te introducen por los parajes naturales que lo rodean.


Un tal Andrés Campos, colaborador hace años de el periódico EL PAÍS, describía una ruta hasta los barrancos fantasmagóricos que jalonan la ruta desde el Pontón de la Oliva al pueblo alcarreño de Alpedrete. Los "Gigantes de barro" como la titula, llamamron mi atención un lunes festivo, de esos que solo tienen los maestros, allá por las fecha de carnaval. Como estaba cansado de una marcha del día anterior por la zona de Luzaga y Abánades (había pasado el día acompañando al río Tajuña y visitanto trincheras de la guerra civil) decidí realizar esta ruta corta que, afortunadamente, no estaba muy lejos de mi domicilio pues volver para comer con mi mujer era requisito principal. Así que salí de Cabanillas y en cincuenta minutos me planté en el aparcamiento cercano a lo alto de la presa. Desde allí seguí las indicaciones de Andrés Campos desviándome de la carreterilla en mal estado que va hacia Alpedrete y metiéndome en la torrentera que asciende hasta la base de ese embudo tallado a zarpazos en la montaña. Las cárcavas en cuestión prácticamente coronan la cima cercana al Pico Guadarrama de 970 metros de cota. Atraído por la nítida evidencia de la rambla que desciende desde las cárcavas dejé de lado la subida propuesta por el autor (ascender por el cerro que lo flanquea a su izquierda y cuyo trazado me llevaría casi campo a través, pero suavemente, hacia lo alto de ese circo natural de desgarraduras arcillosas). La subida por el torrente en este día soleado de marzo, me consolaba con la presencia en su parte baja de pequeños regatos que asomaban intermitentemente en su recorrido. Pisar el lecho irregular resultaba algo tortuoso, pero la orientación era segura. Casi en el mediodía se agradecían los tramos sombreados que alternaban con otros donde el sol se incidía directamente sobre la cabeza; la gorra se hacía imprescindible. Con tres cuartos de la ascensión completada me sorprendí al encontrar en medio del cauce reseco una diminuta musaraña.
Me detuve un buen rato observando por primera vez en mi vida esta frágil criatura. pequeña como una falange de mis dedos, que permanecía extrañamente quieta calentándose al sol del mediodía en el lecho del torrente. Amodorrado, al parecer, apenas se movió cuando le empujé ligeramente con el dedo.




Cuando el torrente se abrió en abanico hacia las primeras cárcavas, quedé sobrecogido por las dimensiones catedralicias de estos muros terreros. Recorrí, aguantando el dolor de la ampolla que tenía formada entre los dedos de uno de mis pies, el fondo de los surcos empedrados de cantos rodados que rodeaba los pináculos y ascendían  hacia las laderas de aquel gigantesco embudo. Observado desde las alturas, aquella formación debía parecer un árbol gigantesco abatido sobre el suelo en el que sus ramas estaban formada por hendiduras y tajos cada vez más estrechos que ascendían hacia la corteza continua del terreno. Exploré, desde mi perspectiva ratonil, el áspero laberinto de arcilla roja salpicada de cantos rodados incrustados en sus paredes.  Según avanzaba por entre los altos pasillos arcillosos sentía la frustración de contemplar, a vista de gusano, un paraje vertical  sombrío -de fondo de  pozo- que en las alturas habría de resultar majestuoso; así que decidí remontar con precaución una de las empinadas hendiduras que se empinaban  hasta el borde fronterizo de la erosión en lo alto de ese circo formidable. Al principio parecía sencillo, el pequeño valle tenía suficiente amplitud y una pendiente asequible a mi paso cansino;  pero enseguida comenzó a estrecharse y elevarse. Ahora debía apoyarme con ambas manos en los laterales pues las piedras del fondo actuaban como rodamientos de bolas. Miré para atrás tentado de abandonar, pero ¡el borde parecía tan cercano...! Continué avanzando por el paso que se reducía cada vez más. La pendiente superaba ya los cuarenta y cinco grados y no había asidero firme en parte alguna.  A veces aprovechaba la verticalidad de los laterales para asegurar la posición, otras probaba la firmeza de algún arbusto cuyas raíces  se hundían en el aglomerado de guijarros, en ocasiones una raíz desnuda asomaba al exterior y me servía de de improvisado agarradero. Era consciente de que un paso en falso, un resbalón o el desmoronamiento de los inestables apoyos que me me ofrecía el terreno harían que cayera rodando por  la fuerte pendiente durante  un centenar de metros: ¡sin embargo faltaba tan poco...! Y, algunos metros más arriba, ¡parecía tan sencillo superar la pequeña pared final...! Continué unos metros más no atreviéndome a volver la vista: el vértigo físico y el de la vergüenza me empujaban a seguir, a terminar aquella aventura insensata a mis 59 años. Pero al final del filo de aquel cuchillo invertido se hizo imposible continuar. El estrecho paso se encajonaba cada vez más y terminaba por inclinarse tanto que era imposible ascender sin cuerdas o escalas. Decepcionado retrocedí casi arrastrándome lentamente, con infinita precaución. Unos diez metros más abajo, al llegar a una bifurcación, observé que el otro acceso continuaba hasta un árbol raquítico que se mantenía inexplicablemente firme entre aquellas escombreras de la naturaleza. Espoleado por la posibilidad de terminar mi empresa (soy un cabezota impenitente), escalé  por la nueva ruta en condiciones similares a la vez anterior  pero con la esperanza puesta la seguridad de aquel árbol firme sobre el torrente. Llegué a él y, tras tomar aliento,  continué trepando por un angosto acceso hacia un final que se adivinaba cercano. Casi sin darme cuenta llegué a la erosionada pared de corte en el borde del barranco. Había llegado contra toda lógica, irracionalmente, pues las probabilidades de desprendimientos y caídas eran muy altas. Sólo quedaba ante mí una pared vertical de unos dos metros de altura. Paseé la mirada por su granulada superficie buscando un punto de apoyo, algún agarradero donde asirme para ese empujón final que me sacaría del borde descarnado de la cárcava. Veía muy cerca los arbustos y el suave tapiz de la corteza herbácea firmemente asentada. Pero aquellos últimos metros iban a resultar imposibles. Por desgracia cualquier caída desde allí, sin el precario freno de paredes laterales, resultaría necesariamente mortal. Miré despavorido hacia atrás: la vuelta era también muy arriesgada; bajar por aquella herida de la naturaleza resbaladiza e inconsistente resultaría también muy peligroso. Decididamente había que decantarse entre el suicidio y el descalabro.  Con mucho cuidado, paso a paso, asegurando cada apoyo fui descendiendo los diez metros que me separaban de la firmeza del árbol solitario. Los restos de una  pequeña cascada cortaban el surco con una vertical de un metro y medio. En ese momento resultaba un misterio para mí como pude superarla en la subida:  no había apoyo alguno y así, de arriba a abajo, no veía forma de descender. Había llegado arrastrándome por el fondo del tajo, desgarrando los pantalones, y apoyando la espalda en la pequeña mochila, pero ahora esta me empujaba hacia el abismo si intentaba resbalar por la pared del corte. Decidí desprenderme de ella y la solté. Cayó rodando un centenar de metros dando vueltas por el torrente... No me costó mucho imaginarme a mí mismo en esa situación. Suspirando me volví y, agarrando con desesperación los cantos más grandes incrustados en la pared, me deslicé hacia abajo tanteando con los pies entre los frágiles salientes de arcilla. La gracia divina quiso que aguantaran y pude pisar las piedras algo más firmes del fondo. Así, sentado sobre el torrente, llegué al árbol y me detuve a descansar. Había pasado lo peor. Allá lejos  percibía la mochila embarrada. Más lejos aún, contra el cielo sobre la pared opuesta se recortaban las siluetas de unos excursionistas. Poco a poco, pero ya con confianza, terminé el descenso.

Así sobreviví a mi última aventura. No es una gesta brillante, ya lo sé. Cada uno en su escala particular sabe cuáles son sus límites y donde comienzan sus proezas. Sé que muchos pensaréis que soy un imprudente, que me lanzo a aventuras arriesgadas sin pensar en los peligros que suponen... pero, a mi alrededor, la gente muere de infartos, personas cercanas sufren derrames o caen víctimas de enfermedades incurables. Y yo, asumo mis responsabilidades. Sopeso los riesgos. Intento mantener la calma en los momentos de desesperación...  y sobrevivo en el intento.



lunes, 17 de abril de 2017

Nuevos blogs

Este blog ha cerrado.

Seguiré publicando artículos en nuevas bitácoras de temática más especializada:

Destejiendo el arco iris (divulgación  científica con un toque personal) 

El escritor en su guarida (opinión  y reflexiones personales)

Poesía (mis ocasionales poemas)

Fotografía (ensayos y errores en el mundo de la imagen)

miércoles, 29 de marzo de 2017

Relación de artículos

Estos libros se editaron con los artículos de este blog. Si te interesa alguno están autoeditados en Bubok. 
Permanecen a la venta durante un mes. Luego se retirarán. 
Un saludo.



  III      IV 


V VI


Índice general de todos los artículos publicados

VARIOS 

Cuaderno de bitácora I- pág. 11
¿Blog? I- pág. 12
WWW: “El cartero universal” I- pág. 17
El tío Tele I- pág. 21
Miedo I- pág. 23
La perplejidad de Caperucita I- pág. 29
¿Qué me dices, cantautor de las narices? I- pág. 33
Nostalgia del sentido perdido I- pág. 40
El apabullante peso de las palabras I- pág. 14
299999999 perdedores I- pág. 49
A dieta I- pág. 73
Ovejas en Madrid I- pág. 266
Pero ¿hay alguien que lea esto? II- pág. 124
Algo que contar II- pág. 107
Escritores II- pág. 232
Ideas gratis II- pág. 242
La curiosidad salvó al gato II- pág. 118
Belén Story II- pág. 94
Manos arriba Sus Majestades II- pág. 92
La batalla del Jarama II- pág. 138
AntiTwitter II- pág. 126
Facebook: el termómetro de la infelicidad II- pág. 189
El ataque de la literatura ligera II- pág. 287
¿Quién da la vez? II- pág. 178
El juicio de Salomón II- pág. 216
Titanic II- pág. 208
Ratoncito Pérez III- pág. 30
Le pondrás por nombre Jesús III- pág. 31
Un regalo inesperado III- pág. 86
Ataque de denegación de servicio III- pág. 109
Por un mal gesto III- pág. 123
Artritis y artrosis III- pág. 130
El lector mendigo III- pág. 152
Escribir un libro III- pág. 154
Una palabra vale por mil imágenes III- pág. 155
Mi madre es teleco III- pág. 156
Retranca manchega III- pág. 173
Las personas sordas III- pág. 214
Las hormigas exploradoras III- pág. 219
Los ojos III- pág. 226
Matar el vino III- pág. 233
¡No callaré! III- pág. 241
El frigobiciIII- pág. 257
El olor del dineroIII- pág. 261
Un trabajo en Laponia III- pág. 277
Partida múltiple IV- pág. 12
Pisando teclas IV- pág. 13
La sustancia IV- pág. 53
Al saber lo llaman suerte IV- pág. 69
Contenidos IV- pág. 84
El punto azul IV- pág. 88
El león cartívoro IV- pág. 100
Sin comentarios .IV- pág. 122
Los hombres del rectángulo IV- pág. 187
Podemos pero no sabemos. IV- pág. 191
Navegando en la niebla. IV- pág. 200
Los dones negados IV- pág. 230
Me la pela IV- pág. 252
Escáner íntimo IV- pág. 290
Se acabó el exotismo.IV- pág. 291
El secreto de Puente Viejo V - pág. 17
La Opo V - pág. 31
Distinto y dispar V - pág. 83
Mirar la Tierra por un tubo V - pág. 84
La creación del monstruo V - pág. 116
Pensamientos 1 V - pág. 117
En la oficina del copyright V - pág. 120
Pensamientos 2 V - pág. 122
Ventanas V - pág. 138
Mear en botella V - pág. 196
¿Persuasión o perogrullada? V - pág. 200
No estamos solos V - pág. 225
Tomárselo a chirigota V - pág. 254
El comentario V - pág. 257
Manual de entradas en un blog popular V - pág. 262
Equivocación constructiva VI - pág. 11
Egocentrismo VI - pág. 12
Sueño al volante VI - pág. 14
Hogueras .VI - pág. 14
La caverna VI - pág. 16
gatacca VI - pág. 41
Memoria de cristal VI - pág. 42
El árbol de la Ignorancia VI - pág. 47
El amor más allá de los cincuenta VI - pág. 48
Un poco de surrealismo VI - pág. 59
El ataque de las sillas virtuales. VI - pág. 61
La vida sentimental de los patos VI - pág. 56
El folio VI - pág. 65
De Oca a Oca VI - pág. 66
Dejadme en paz VI - pág. 92
Los ratones coloráos VI - pág. 119
La oveja negra VI - pág. 135
Tenía que pasar VI - pág. 199
El tiempo pasa VI - pág. 208
Así te leo cuando me hablas VI - pág. 241
Un kiloartículo VI - pág. 273
A todos mis escasos, pacientes y sufridos lectores VI - pág. 275


ACTUALIDAD

En el décimo aniversario del día del estupor. I- pág. 20
Mototierra I- pág. 24
Hace 183 años, tal día como hoy I- pág. 38
Efecto mariposa I- pág. 45
Cotilleos I- pág. 52
Quinta galería I- pág. 70
Santa María de Garoña I- pág. 72
Papaver somníferum I- pág. 76
A seis pasos de la justicia I- pág. 202
En el día mundial del Alzheimer III- pág. 50
Madrifestación III- pág. 66
¡Cómo mola ser independiente! III- pág. 74
Somos gilipollas III- pág. 111
Leer en tabletas III- pág. 170
Drones III- pág. 179
Obama Big Data contra Osama Bin Laden III- pág. 181
La última curva III- pág. 195
La ciudad suspirante III- pág. 207
"Que te den morcilla" III- pág. 220
Churras y merinas III- pág. 228
Windows chocho III- pág. 235
En la habitación del pánico III- pág. 238
Mi lejano primo siberiano III- pág. 268
Por un cambio de preposiciones. III- pág. 270
Adiós 2013 IV- pág. 12
En vísperas de la Epifanía IV- pág. 14
En la tubería del olvido IV- pág. 18
T for two IV- pág. 55
El año del caballo IV- pág. 60
Empacho independentista IV- pág. 71
Busco un tema IV- pág. 109
La feria del libro .IV- pág. 117
¡Estallido! IV- pág. 219
Hablando en puyolés IV- pág. 246
“No es un colegio” ¡Pero ojalá lo fuera! IV- pág. 281
Catalanalgia. V - pág. 29
Media hora y un café. V - pág. 33
La conquista del cielo V - pág. 61
Derecho a despreciar . V - pág. 134
Aquí hay tomate . V - pág. 184
El Minitalk y la tríada dialéctica de Hegel V - pág. 204
23-F VI - pág. 26
8 de marzo VI - pág. 36
11-M VI - pág. 37
Roce testicular VI - pág. 57
El sorpasso VI - pág. 101
Out VI - pág. 105
¿Flema o flama? VI - pág. 106
América VI - pág. 223
Pillar al mentiroso VI - pág. 226
Diario de a bordo, 6 de febrero de 2017 VI - pág. 248


CRISIS

Pobrítica I- pág. 13
Navidad 2010 I- pág. 47
Me importa un pimiento II- pág. 13
Un bar español II- pág. 161
El farol II- pág. 193
Eurogénesis (18,16-33) II- pág. 256
Al ataque del rescate II- pág. 278
A pleno Sol II- pág. 243
Ya, ni eso II- pág. 277
Actualización del currículo 2012-13 II- pág. 272
Speculum III- pág. 12
No se puede respirar, está todo lleno de derrota III- pág. 19
¡Tiene que llover a cántaros! III- pág. 53
Las uvas de la ira III- pág. 54
El gobierno de la resta III- pág. 57
Unidad Didáctica sobre la crisis III- pág. 58
Cara-duras III- pág. 90
Ministerio de competitividad III- pág. 113
Diez hombres justos III- pág. 114
Yo tuve III- pág. 136
Stop desahucios III- pág. 147
Iubilare lejano III- pág. 158
Han intervenido mi Bankia III- pág. 164
El óbolo de la viuda III- pág. 166
Denegado por sobrecualificación III- pág. 254
¡Trabajo a la vista! III- pág. 262
¡Y Burgos resucitó! IV- pág. 25
¡Hablemos de política! .IV- pág. 101
Analítica del paciente España. IV- pág. 202
En tiempos de tribulación no hacer mudanzas IV- pág. 275
Por el ojo de una aguja IV- pág. 285
Pisar los muertos IV- pág. 90
Los juegos del hambre V - pág. 30
Subsajarianos V - pág. 117
Una huerta en medio de una ciudad V - pág. 139
Un país para viejos VI - pág. 107
El Euroescondite VI - pág. 244


PERSONAJES

Miguel Delibes y Félix Rodríguez de la Fuente I- pág. 26
La mansa muerte de Padrino Búfalo I- pág. 31
Tusilata I- pág. 36
El retrato de Doriam Camps Gray I- pág. 54
El traje nuevo del emperador I- pág. 55
No levantarás falso testimonio I- pág. 57
Solo es literatura I- pág. 59
¡La culpa la tiene Zapatero! I- pág. 64
El gesto contra la mueca II-pág. 11
¡La culpa la tiene Rajoy! II-pág. 36
If II-pág. 32
Del OK al KO II-pág. 107
La recomendación II-pág. 101
Yo no soy tonto II-pág. 131
El Azor deconstruído II-pág. 186
Buenos modales II-pág. 183
Los árboles no dejan ver el Bosque II-pág. 292
¿También se ha disparado en el pie el abuelo? II-pág. 206
Mi tío Felicísimo II-pág. 98
Esa mula para esta II-pág. 167
El Padre Tobes II-pág. 120
¡Urgente: fallece hace un año, José Luis Martín Vigil! II-pág. 223
(9766) Bradbury II- pág. 268
La Princesa está triste III- pág. 35
Mordiscos a la vida III- pág. 38
La Esperanza se fue: ¡Viva la Esperanza! III- pág. 46
Ha muerto un rojo III- pág. 48
El viejo Nicolás III- pág. 97
Contrapicado III- pág. 103
Recordando a la princesa Khristin en el Valle de los Lobos III- pág. 107
La leyenda del tesorero "no name" III- pág. 126
Vísperas III- pág. 128
Los pilares del mal III- pág. 191
Vampedal III- pág. 204
Disfrazarse de sospechoso III- pág. 206
Nunca conocí la gloria III- pág. 239
Mi carro ¡Cómo chirriaba! III- pág. 243
Pelvis real III- pág. 263
Simón el estilita IV- pág. 13
El Rey Mago. IV- pág. 15
Vive hoy IV- pág. 16
¡Hola, soy paco! IV- pág. 18
“Txuloki” IV- pág. 19
Los “héroes” del matadero IV- pág. 20
Las arrugas del tiempo IV- pág. 91
El tahúr del Mississipí. IV- pág. 112
Mi nombre es Amanda Todd IV- pág. 161
El primer western IV- pág. 179
Hipoacusia no es un hipido que se escucha V- pág. 181
Rumanos IV- pág. 199
La vida resuelta IV- pág. 221
Síndrome de Diógenes IV- pág. 228
Sin esperanza para Rato IV- pág. 235
Los amiguetes del Pequeño Nicolás. IV- pág. 241
La maleta IV- pág. 243
La perfecta contrición. IV- pág. 249
La migración invernal de Cuervo Ingenuo IV- pág. 253
“Soy el padre Jorge: Quiero pedirte perdón” V - pág. 13
Hijo de puta V - pág. 36
Los puros V - pág. 39
“Me ha dado un Pastora Soler" V - pág. 50
Malaventuranzas V - pág. 212
Cuatro décadas V - pág. 251
Carta para ti en mi cumpleaños V - pág. 263
Santa Rita, Rita, Rita. VI - pág. 31
Artistas en la Prehistoria VI - pág. 63
Carta póstuma a Don Alonso Quijano VI - pág. 64
Comer, Joder, Caminar VI - pág. 72
Asesinato da Vinci VI - pág. 96
El tiempo amarillo VI - pág. 110
Un paisano de Sedano VI - pág. 183
Bodas de Diamante de Cecilio y MargaritaVI - pág. 212
El pájaro loco VI - pág. 261
El Ángel caído VI - pág. 270
Mujeres VI - pág. 271


ESPECTÁCULOS

Sueños ante la cruda realidad II- pág. 29
Patología forense II- pág. 85
Lutherapia III- pág. 68
The Warner Bros Park III- pág. 201



VIAJES

Al otro lado del muro II- pág. 15
Palomares del Campo: manual de supervivencia II- pág. 111
Carta para el pequeño Adrián III- pág. 15
Placeres romanos – I III- pág. 23
Placeres romanos – II III- pág. 26
Anduve por ahí III- pág. 143
¡Agua, San Marcos, señor de los charcos! III- pág. 145
Ultreia et suseia IV- pág. 66
Un día cochino IV- pág. 89
Esas calles que no callan IV- pág. 231
Paleolítico Vivo V - pág. 150
Ayuela - Shangri La V - pág. 186
En la Vera V - pág. 222
Semana Santa en Burgos VI - pág. 49
Pallantia VI - pág. 51
Wellington ad portas VI - pág. 97
La Cueva de la Mora Encantada (Primera parte) VI - pág. 125
La Cueva de la Mora Encantada (Segunda parte) VI - pág. 128
Monacatus VI - pág. 254


DEPORTE

Premiar al premiado I- pág. 78
Obsceno I- pág. 80
El minuto de máxima audiencia I- pág. 82
Un auténtico entrenador soñador I- pág. 83
No sólo ahí I- pág. 84
Evo Inmorales I- pág. 85
No tengo esa corazonada I- pág. 86
No se puede respirar, todo está lleno de victoria III- pág. 14
Los futbolistos y los futbotontos V - pág. 124


BIOGRÁFICAS

El sueño indio I- pág. 89
Delincuente juvenil I- pág. 92
¿Quién a los 15 años? I- pág. 94
23 F I- pág. 96
Imágenes y palabras equívocas I- pág. 98
Perder la virginidad I- pág. 208
Recuerdo del amigo muerto I- pág. 212
La buena y la mala acción I- pág. 118
En la luna I- pág. 121
El trece de mayo I- pág. 123
El cuadro de honor I- pág. 124
Vocación naturalista I- pág. 125
Pink Floid y el Vahhalla I- pág. 128
La doble bofetada del hermano Cañón I- pág. 129
El mito del buscador de tesoros I- pág. 130
El Campo de Carbonilla I- pág. 133
La oposición I- pág. 139
Maduritos I- pág. 146
El hermano reclutador I- pág. 148
Está la libertad encarcelada I- pág. 151
El secreto del liderazgo I- pág. 155
El joven aspirante a poeta I- pág. 161
Una historia de cine I- pág. 163
Caza virtual I- pág. 172
Mi primer libro I- pág. 174
¡Ah, pero mi padre tiene un millón de pesetas? I- pág. 176
Mis juguetes I- pág. 178
Las bodas de Blanca I- pág. 183
AVÉ si llegas I- pág. 186
Sórdidas historias en Los Macías I- pág. 190
EncTierros I- pág. 193
La casa de la madres I- pág. 195
San Antonio I- pág. 226
El primer año de un maestro novato
- “Cada maestrillo tiene su librillo” I- pág. 230
- Ven Capitán Trueno, haz que gane el bueno I- pág. 231
- La Extensión cultural I- pág. 231
- La oposición es la puta, con perdón I- pág. 232
- Durmiendo en los laureles I- pág. 234
- Obi, Lena, Yeniséy, Amú darya, Syr darya. I- pág. 235
- Sólo ante el peligro I- pág. 235
- La señorita Rotenmeyer I- pág. 236
- To Sir With Love I- pág. 237
- Aquella chica de prácticas I- pág. 238
- La solitaria vida de un maestro en Los Macías I- pág. 239
- Neumonía atípica I- pág. 241
- Corazones de aceite I- pág. 241
- Epílogo I- pág. 242

Soy gilipollas I- pág. 75
El exorcista II- pág. 26
Seminograma II- pág. 51
El colegio san Antonio II- pág. 38
Solo en Navidad II- pág. 83
La bicicleta roja II- pág. 82
Místicos II- pág. 81
El Algarrobito II- pág. 75
Morriña e saudade II- pág. 73
No soy Guay II- pág. 91
Arqueología fotográfica II- pág. 88
Pasteles al amanecer II- pág. 182
Madalena de cumpleaños II- pág. 180
La bula de carne II- pág. 175
La tómbola de muñecas II- pág. 173
El domingo de Ramos II- pág. 191
Historia de medio diente II- pág. 253
La cólera tenía un precio II- pág. 221
Todo menos puerros II- pág. 197
Mis amigos creen que soy rico II- pág. 195
¡Que dejes el pájaro te he dicho! II- pág. 250
La llamada de Dios II- pág. 246
El partidillo II- pág. 234
Promiscua soledad II- pág. 299
Buenos días, tristeza II- pág. 288
Nísperos para Vero II- pág. 282
El camión de la media noche II- pág. 281
El Espíritu de la contradicción II- pág. 271
Cuevas II- pág. 264
Mateo 25:36 III- pág. 21
Vendedores de humo III- pág. 69
23 de diciembre, en el Monte Ocejón III- pág. 100
Pifias notables III- pág. 119
Las viejas heridas III- pág. 124
Mis disgustos favoritos III- pág. 127
Los premios III- pág. 143
El salario Van Gohg III- pág. 149
En el pueblo, con mi madre III- pág. 197
Las tres violetas III- pág. 199
Corazón de papel III- pág. 213
Historia de Amarilla o “El hombre orquesta” III- pág. 222
Un trocito de cielo III- pág. 265
Sobrecompensación III- pág. 267
Propósitos IV- pág. 15
Me meo IV- pág. 21
Aquellos lejanos años. IV- pág. 34
Burgos en la memoria .IV- pág. 36
Los cuadernos de mi madre niña IV- pág. 50
Los talentos de Dios IV- pág. 65
Una barquita de corcho, un molino eléctrico y el coche de la Barbi IV- pág. 72
La huerta IV- pág. 77
San Valentín atemperado IV- pág. 80
¿Por qué escribo? IV- pág. 82
El equipo de los malos IV- pág. 86
Personal historia de la fotografía IV- pág. 103
Decir bobadas IV- pág. 108
23 de abril IV- pág. 115
El caos o la nada. IV- pág. 186
Remember project. IV- pág. 188
La música y yo IV- pág. 193
Cabañas IV- pág. 206
Allanamiento de chalet. IV- pág. 207
A fuerza bruta IV- pág. 211
Sísifo en la biblioteca. IV- pág. 213
Tú tenedor, yo cuchara. IV- pág. 216
Cumpleaños IV- pág. 222
Perder las amistades IV- pág. 225
Dos pollos en el tejado IV- pág. 226
Miraflores IV- pág. 233
Sexto y reválida IV- pág. 236
Robar el guiño. IV- pág. 238
Fosforo verde IV- pág. 251
Entre la espalda y la pared V - pág. 12
Yo tenía un álbum V - pág. 16
Rémoras . V - pág. 22
Mancha gravitacional V - pág. 23
Musas out V - pág. 24
La hoguera V - pág. 40
En los pagos de Alcalosus V - pág. 51
El Garbanzo V - pág. 97
El caballo blanco V - pág. 126
Terremoto V - pág. 127
I-spn-ya V - pág. 155
La coscusilla . V - pág. 162
¡No hay quién! . V - pág. 174
Auditoría interna V - pág. 175
Viaje Vida V - pág. 198
Persigo un sueño V - pág. 223
En el año del Cerio V - pág. 227
La ciudad sin Dios V - pág. 239
Bla, bla, bla V - pág. 244
A la lejana distancia de 55 dB V - pág. 248
Aborrecimientos varios VI- pág. 13
Manual de uso VI - pág. 32
Un abrazo de tela VI - pág. 34
Todos con el dedito VI - pág. 54
Epitafio VI - pág. 69
Mi año KOI-4878.01 VI - pág. 157
Autorretrato VI - pág. 237
Si yo fuera rico VI - pág. 259


HOMO SUM

“Valladolid, la Nuit” I- pág. 100
“La capital de Suiza” I- pág. 104
“Un maestro durmiendo en un banco del parque” I- pág. 105
“El día del maestro” I- pág. 107
“Tener un cuerpo yogur” I- pág. 109
“Esta es la historia de una tomadura de pelo” I- pág. 111
“Un chute de café” I- pág. 114
“Bajo las sábanas” II- pág. 105
“Retos y vergüenzas” II- pág. 41
“Dos sillones en medio del campo de trigo” II- pág. 102
“Torres Muga, cosecha del 84” II- pág. 96


HOMO EST

“Las trampas de la conciencia” I- pág. 116
“La flor” II- pág. 129
“De cómo (sin él proponérselo) el yerno de La Anuncia pagó la pulsera que
   Esperanza Aguirre regaló a La Nenilla, una de sus primas Las Pastoras” II- pág. 122
“¡Jo, que si pesa!” II- pág. 184
“La descripción” VI - pág. 109


MIS FETICHES

Mis fetiches II- pág. 133
8 maravedís II- pág. 135
El viejo libro II- pág. 144
Tigre dientes de sable II- pág. 146
Mi reloj benedictino II- pág. 151
Mi vieja Parker 51 II- pág. 171
El cañón de la vieja II- pág. 164
La colección de minerales II- pág. 237
Grandes vidas, grandes hechos III- pág. 210
Mi cassette philips N2213 III- pág. 231
Mi cámara kodak retinette IV- pág. 106
Ocho maravedís de Felipe VI IV- pág. 245


FRASES HECHAS

Santa Rita, Rita, Rita; lo que se da no se quita II- pág. 213
"Aquí hay gato encerrado" III- pág. 76
"La botella medio llena" III- pág. 80
“No pongas leyes nuevas en casas viejas” IV- pág. 82
“Haz el amor y no la guerra” IV- pág. 209
“Empinar el codo” IV- pág. 212
¡Equilicuá! V - pág. 181
Aquilimojes V - pág. 191


SINTIENDO EN LA NUCA EL ALIENTO DE LA MUERTE

“En El Gran Carnicero” I- pág. 214
“El río” I- pág. 218
“La pastilla” I- pág. 219
“Las avispas” I- pág. 222
“Colgado del abismo” I- pág. 223
"Muerte en Gredos" II- pág. 43
"En el pantano de San Juan” II- pág. 70
"La bomba” II- pág. 148
"Noche en Pineda de la Sierra” II- pág. 205
“Bajo el ascensor” III- pág. 82
“Un bocata de alfileres” III- pág. 159
“El último viaje” III- pág. 189
"Depresión" III- pág. 212
“La espiga” V - pág. 166
“Buena suerte navideña” V - pág. 258
“Sísisfo sobre el tejado” VI - pág. 131


NIÑOS Y EDUCACIÓN

Cerbantes con b I- pág. 42
¡Qué importante es la educación! I- pág. 63
Arial Courier size 12 I- pág. 243
La nueva alfabetización I- pág. 245
La solitaria tarea de escribir un blog de biblioteca I- pág. 248
Picasso y sus niños tristes I- pág. 250
El tonto de las medallas I- pág. 252
Magia y poder I- pág. 254
No sé qué me pasa: ¡Llevo cuatro días sin pegar! I- pág. 257
Me joden los inteligentes I- pág. 258
El niño que dijo “puta” I- pág. 259
Diez bofetadas en 3º A I- pág. 261
Historia de Ratonia I- pág. 262
¿A qué sabe la luna? Una historia de libro I- pág. 264
Maltrato a los animales II- pág. 53
Ingeniero ingenioso II- pág. 72
Mis pequeños maestros II- pág. 56
Último mensaje para Aris II- pág. 258
La evaluación como tortura II- pág. 260
Juegos diferentes II- pág. 201
Deliciosas equivocaciones II- pág. 294
Una versión diferente III- pág. 77
Galogin III- pág. 81
Pedos de lobo III- pág. 83
Los fusilamientos del 11 de diciembre de 2008 III- pág. 87
Niños OUT III- pág. 104
Oyen pero no escuchan III- pág. 132
Orejas de burro III- pág. 140
Brújulas rotas III- pág. 148
Alberto Da Vinchi III- pág. 151
El hospital de los libros (cuento para niños sensibles) III- pág. 161
Moción de orden III- pág. 163
Semillas al viento III- pág. 171
El Teorema del Punto Gordo III- pág. 175
El sexto sentido III- pág. 177
Pedagogía de la crueldad. III- pág. 201
Olé leo III- pág. 208
A Herodes se le cayó la “d” III- pág. 221
El cole pitufo se viene abajo III- pág. 245
Nos mudamos III- pág. 247
10000 libros tapas arriba III- pág. 249
Arqueología docente III- pág. 250
Los Otros III- pág. 251
Simulacros III- pág. 255
Pública & privada III- pág. 259
Palabras, palabras, palabras III- pág. 264
Quiero ser azafato IV- pág. 26
Sacar un 12 IV- pág. 33
El siglo de plomo IV- pág. 49
Cortapichas IV- pág. 54
Vergüenza y adolescencia IV- pág. 58
Hola, profesor. IV- pág. 62
En el salón marroquí IV- pág. 64
¡No está! IV- pág. 99
Los Otros. Fin de la película IV- pág. 168
En clase electoral IV- pág. 169
Una princesita en el cole .IV- pág. 172
Historias del verano: Padres Out IV- pág. 173
El baile IV- pág. 210
El síndrome de giliperger. IV- pág. 218
Periodicole. V - pág. 25
“!Oh, Capitán, mi Capitán !”. V - pág. 26
Univérsitas. V - pág. 46
“Este año tendrás payaso, cariño”. V - pág. 63
¡Democracia! ¡Democracia! V - pág. 83
Caperotwitter y el lobofacebook feroz V - pág. 132
“Caca, culo, pedo, pis” V - pág. 202
Cuentos perversos. V - pág. 215
Contra cólera, mansedumbre VI - pág. 35
Soy maestro VI - pág. 38
Pues a mí me mola VI - pág. 44
El niño y la cuerda VI - pág. 77
Ortografía divertida VI - pág. 84
Aquel viaje fin de curso VI - pág. 120
De chorizo VI - pág. 123
El efecto Mateo. VI - pág. 144
Proyecto laboratorio VI - pág. 243
Fin de la película VI - pág. 260


POÉTICAS

Al cable de la luz I- pág. 271
La flor en el hormigón I- pág. 273
Poema planetario: Neptuno III- pág. 116
La poesía de las piedras III- pág. 168
Asalariados del verso III- pág. 237
Greguerías IV- pág. 124
Las lágrimas IV- pág. 239
La caza del cometa IV- pág. 284
Vacío V - pág. 38
Caligrafía V - pág. 44
Los libros V - pág. 42
Invierno V - pág. 60
Escribir V - pág. 115
Los hombres que no amaban la poesía V - pág. 119
Primavera V - pág. 121
“Que por mayo” V - pág. 125
Bajo un árbol del camino V - pág. 133
Palimpsesto V - pág. 136
Árboles V - pág. 143
“Golpes y caricias”, nuevo libro de poemas V - pág. 165
Nostalgia de pluma V - pág. 218
Sin huellas VI - pág. 15
El ajedrez del mar VI - pág. 16
Un puñado de flores VI - pág. 38
Es primavera VI - pág. 44
Caminos errados VI - pág. 92
Condena VI - pág. 93
Mansedumbre VI - pág. 95
El patito feo VI - pág. 124
Largos aullidos a la luna.VI - pág. 134
Un mundo se fue por aquel sendero VI - pág. 239
Los sonidos del silencio VI - pág. 250
Almendros en flor VI - pág. 268


GRANDES HISTORIAS DE COSAS PEQUEÑAS

Como tú, piedra pequeña como tú. IV- pág. 135
Historia en el jardín cercado IV- pág. 137
Flor de cactus IV- pág. 140
El lento hachazo del árbol sobre la roca .IV- pág. 141
El árbol ahorcado IV- pág. 142
¡Átame!. IV- pág. 143
Digitalis IV- pág. 146
Milagro de la primavera IV- pág. 148
Hormigas borrachas IV- pág. 150
Heliotropo solitario entre una muchedumbre de espigas IV- pág. 152
Un trillo en el dintel IV- pág. 153
¡Palentina libre! IV- pág. 157
Una salsa romana IV- pág. 159
La espuela del viento V - pág. 34
Un San Valentín desconocido V - pág. 68
La Virgen del Triceratops V - pág. 70



SI LAS PIEDRAS HABLARAN

La Cueva del Hierro. IV- pág. 255
En los cerros de La Miñosa. IV- pág. 257
En las minas de speculum IV- pág. 260
Los talladores de sílex IV- pág. 262
El Tobazo. IV- pág. 264
La fiebre de la plata en Hiendelaencina IV- pág. 267
El artista de las cuevas. IV- pág. 269
Historia de un talismán de amor IV- pág. 272
Un viejo tren del oeste. IV- pág. 276
La Peña de los 20 duros IV- pág. 279
Los cristales de Moscú V - pág. 19
Ollos de Sapo. V - pág. 20


FASCINANTES HISTORIAS DE LA CIENCIA

El hacker del viento V - pág. 74
El hombre que midió la tierra con un palo en dos minutos V - pág. 77
El triángulo egipcio V - pág. 87
El día de Pi V - pág. 91
La biblioteca de Alejandría V - pág. 100
La medicina fuego V - pág. 106
Psammites V - pág. 112
La silla vacía V - pág. 128
Hablaron sí, y sus ecos permanecen V - pág. 230
El álgebra de Boole V - pág. 236
El balón naranja . V - pág. 252
Los anales de Lucky V - pág. 255
¡Deben hacerse sacrificios! VI - pág. 17
Hypatia de Alejandría VI - pág. 71
En busca del fuegoVI - pág. 79
Nostalgia de Uruk.VI - pág. 88
La Divina razón y los arquitectos de la vida. VI - pág. 137
En el ala derecha del sombrero de Gauss VI - pág. 140
"Las Torres de Hanoi"VI - pág. 245


MICRORRELATOS

La Lengua II- pág. 241
Microrrelato III- pág. 47
Microrrelato macrométrico III- pág. 85
Microrrelatos de cine 1: "Una de terror" III- pág. 91
Microrrelatos de cine 2: "Sesión continua" III- pág. 92
Microrrelatos de cine 3: "La primera proyección" III- pág. 93
Microrrelatos de cine 4: "El primer rodaje". III- pág. 94
Microrrelatos de cine 5: "El exorcista". III- pág. 95
Microrrelatos de cine 6: "El autógrafo" III- pág. 96
Asesinato literal III- pág. 102
El diablo siempre la lía III- pág. 122
Diagóstico IV- pág. 77
El salvamento el Cinatit IV- pág. 85
La Bocca della verità IV- pág. 101
El preparado. IV- pág. 108
El cuento-mito de Narciso. IV- pág. 111
La calle estrecha IV- pág. 115
Las Puertas del Paraíso IV- pág. 117
El pequeño falsificador. IV- pág. 119
El ajedrez IV- pág. 120
Dropstone IV- pág. 120
¡Hueles a perro! IV- pág. 121
“Super-PEM” IV- pág. 224
Navidades.com (Cuento triste de navidad) V - pág. 260
El mejor médico es el que te mata VI - pág. 39
”En serio”. VI - pág. 61
El muro VI - pág. 258



UNA PALABRA POR MIL IMÁGENES

1: “Desolación” VI - pág. 147
2: “Ternura” VI - pág. 148
3: “Monstruos” VI - pág. 149
4: “Violencia” VI - pág. 150
5: “Cementerio” VI - pág. 151
6: “Duelo” VI - pág. 152
7: “Lágrimas” VI - pág. 154
20: “Infancia” VI - pág. 155
22: “Maestro” VI - pág. 156
13: “Evolución” VI - pág.158
21:“¡Agua!”. VI - pág.159
7: “Apocalipsis” VI - pág. 160
9: “Juramento” VI - pág. 161
8: “Ausencias” VI - pág. 162
11: “Adolescencia” VI - pág. 163
12: “Pícaros” VI - pág. 164
14: “Ciencia” .VI - pág. 165
16: “Resurrección” VI - pág. 166
17: “Posesión” VI - pág. 168
18: “Extraterrestres” VI - pág. 169
16: “Magia” VI - pág. 170
20: “Impotencia” VI - pág. 172
21: “Botones” VI - pág. 173
22: “Licántropo” VI - pág. 175
24: “Fuego” VI - pág. 177
25: “¡Capitán!” VI - pág. 178
29: “Luna” VI - pág. 179
27: “Dictador” VI - pág. 180
28: “Psicosis” VI - pág. 181
26: “Padrino” .VI - pág. 184
30: “Orgasmo” .VI - pág. 185
31: “Conformismo” VI - pág. 186
32: “Muerte” VI - pág. 187
27: “Mar” .VI - pág. 189
16: “Ivanhoe” . VI - pág. 191
34: “Malvado” . VI - pág. 192
33: “Arena” VI - pág. 193
30: “Volar” VI - pág. 194
26: “Grises” . VI - pág. 195
31: “Soledad” VI - pág. 196
23: “Prima” .VI - pág. 197
35: “Mariposas” . VI - pág. 198
10: “Amor” VI - pág. 200
42: “Navidad” VI - pág. 201
37: “Surrealismo” VI - pág. 202
36: “Virginidad” VI - pág. 203
38: “Tentación” VI - pág. 205
41: “Menguante” VI - pág. 206
39: “Cerveza” VI - pág. 210
36: "Époque .VI - pág. 213
41: Huevos" .VI - pág. 215
42: "Enemigo" VI - pág. 216
43: "Ecología" VI - pág. 217
44: "Fénix" .VI - pág. 219
45: "Poder" VI - pág. 220

  
LOS LIBROS

Escalando el monte improbable. IV- pág. 125
El asesinato de Pitágoras. IV- pág. 129
El escriba del faraón IV- pág. 134
El cocinero del rey IV- pág. 155
Destejiendo el arco iris – I. IV- pág. 175
Destejiendo el arco iris – II IV- pág. 178
Nadar contra corriente V - pág. 55
El Camino Inmortal V - pág. 56
El anacronópete. V - pág. 64
La Hermandad V - pág. 95
El contador de arena V - pág. 109
El faro de Alejandría . V - pág. 122
Todo bajo el cielo V - pág. 144
El origen perdido . V - pág. 153
Historia de España contada para escépticos V - pág. 159
El último Catón V - pág. 163
Caperucita en Manhatan V - pág. 169
El cerco de Ispahán V - pág. 170
El salón de ámbar V - pág. 171
El talento de Mr. Ripley V - pág. 172
El guardián entre el centeno V - pág. 173
Un verano en Fjällbacka V - pág. 177
La princesa de Hielo V - pág. 178
Los gritos del pasado V - pág. 179
Las hijas del frío V - pág. 179
Crimen en directo V - pág. 180
Las legiones malditas. V - pág. 193
La traición de Roma V - pág. 194
El regreso del Catón V - pág. 220


ENSAYO

Una humanidad protectora
1 El hombre del bicentenario I- pág. 275
2 En el museo de la Evolución Humana I- pág. 276
3 El aparente contrasentido I- pág. 278
4 ¿Cómo un sordo pudo sobrevivir en la Prehistoria? I- pág. 280
5 Una acnee de hace 530000 años I- pág. 283
6 Elvis, la pelvis I- pág. 286
7 Los que no sobrevivieron I- pág. 287
Ciencia en el retrete: un tratado de escatología
- 1ª parte I- pág. 289
- 2ª parte I- pág. 295
- Documentación técnica I- pág. 300
Walden 3: una ciudad juvenil II- pág. 59
Los Pilares de la Tierra II- pág. 154
El último Parque II- pág. 218
Tecnología bélica infantil III- pág. 137
Beatus ille III- pág. 183
Tempus fugit III- pág. 185
Locus amoenus III- pág. 187
Carpe diem III- pág. 193
Esas palabras que decimos
Sustantivo + sustantivo I- pág. 268
El maldito adjetivo III- pág. 36
La fantástica metáfora III- pág. 39
El contundente sustantivo III- pág. 51
La galopada del verbo III- pág. 118
Pasword IV- pág. 22
Lo obvio IV- pág. 29
Eufemismos IV- pág. 31
PISA y la comprensión lingüística de nuestros políticos IV- pág. 46
Serial killer IV- pág. 197
En los sótanos de la cordura. IV- pág. 204
Mis árboles del Paraíso. IV- pág. 287
La felicidad nunca tiene grandeza V - pág. 207
Hay más cosas en el cielo y la tierra, Horacio V - pág. 209
Imbécil V - pág. 245
Parejas asincrónicas VI - pág. 22
La misma magia VI - pág. 102
Metagrafía VI - pág. 113
“Cuando el grajo vuela bajo” VI - pág. 228
Dicho de otra manera, para que no me entiendas VI - pág. 232
Viejóvenes y joviejos VI - pág. 252
Caraca, la ciudad perdida de los carpetanos. VI - pág. 264