sábado, 29 de septiembre de 2012

Las uvas de la ira



Hace unos cinco años, en uno de esas tórridas semanas de playa mediterránea que tanto gustan a Charo, mi mujer, leí un libro cuyo título (al igual que la película homónima) me era familiar y estaba apuntado en algún rincón olvidado de mi memoria. Me encantó. Estos años, con la crisis (más bien depresión) que vivimos lo recuerdo muchas veces y recomiendo su lectura en cuanto me surge la ocasión.

Las uvas de la ira es una novela de  John Steinbeck, escrita en 1936, que cuenta (respaldada por una rigurosa investigación personal -Steinbeck era periodista-) la historia de la familia Joad durante la época del «Dust Bowl,» la gran crisis agropecuaria y familiar del medioeste de los Estados Unidos en los años treinta. La novela intercala cortos capítulos de comentario histórico y  episodios más bien fotográficos que documentan las tribulaciones de las familias desarraigadas  en busca de una vida decente en una California fertil y mítica. La historia se situa pues al final de la Gran Depresión de los años 30 que derrumbó la economía de EEUU hasta cotas impensables, superirores incluso a las actuales en los países en crisis de Europa.

John Steinbeck, premio Nobel de Literatura en 1952, nacido en california en 1902, hijo padre "tesorero" y madre maestra no llegó a graduarse en la universidad, pero cultivó siempre su interés por la literatura y el periodismo trabajando como freelance. Sus obras son muy conocidas, entre ellas destacan: "De ratones y hombres", "La uvas de la ira" y "Al este del Edén"; todas ellas llevadas al cine igualmente con enorme éxito.

Destaco, por mi parte, el compromiso social de Steinbeck plasmado en sus libros. Su osadía, al plasmar con un naturalismo crítico las miserias de la sociedad estadounidense, le acarreó críticas y enemigos llegando a ser acusado de comunista, anticapitalista  y abanderado del socialismo. La verdad es que leyendo su obra no extraña en absoluto.

Invito esta novela a mi blog porque considero que refleja, con una actualidad impensable a los 71 años de su  publicación, la situación de la crisis que padecemos. Las palabras de Steinbeck a lo largo de la obra, sus reflexiones, pueden transcribirse literalmente a lo que nos pasa: Hablan del eterno conflicto entre el bien y el mal, la riqueza y la pobreza, la vida y la muerte... Selecciono algunos de los pensamientos expresados en el libro:
 «Y los grandes propietarios, los que deben ser desposeídos de su tierra por un cataclismo, los grandes propietarios con acceso a la historia, con ojos para leer la historia y conocer el gran hecho: cuando la propiedad se acumula en unas pocas manos, acaba por serles arrebatada. Y el hecho que siempre acompaña: cuando hay una mayoría que tiene hambre y frío, tomará por la fuerza lo que necesita. Y el pequeño hecho evidente que se repite a lo largo de la historia: el único resultado de la represión es el fortalecimiento y la unión de los reprimidos»,
Setenta años después, las difíciles condiciones de la clase trabajadora son las mismas. La misma clase trabajadora soportó la carga principal de la Gran Depresión en los años treinta y soporta la carga de nuestra actual Crisis. Steinbeck sabía hace setenta años quiénes eran los culpables.  Son los mismos que en la actualidad: Los intereses bancarios causaron la Gran Depresión y crearon el desastroso colapso que hasta ahora ha destruido 7 millones de puestos de trabajo de la clase media.
Otra cosa que descubrió Stenibeck fue que los auténticos valores, los más altruístas, residen en la clase trabajadora, en los oprimidos:


«Siempre me pareció extraño que las cosas que admiramos en los hombres, la bondad y la generosidad, la franqueza, la honestidad, la comprensión y el sentimiento acompañan al fracaso en nuestro sistema. Y esos rasgos que detestamos, nitidez, codicia, ambición, mezquindad, egoísmo, interés personal, son los rasgos del éxito. Y mientras los hombres admiran la calidad de las primeras, les gusta el producto de la segunda», John Steinbeck.
«Si tienes problemas o estás herido o necesitado... acude a la gente pobre. Son los únicos que te van a ayudar... los únicos».
«Quiero colocar una etiqueta de vergüenza sobre los hijoputas codiciosos que son responsables de esto [la Gran Depresión y sus efectos]».
Y ya escribía sobre la dignidad de los indignados:
«…y en los ojos de la gente se refleja el fracaso; y en los ojos de los hambrientos hay una ira creciente. En las almas de las personas las uvas de la ira se están llenando y se vuelven pesadas, cogiendo peso, listas para la vendimia»,

«En donde haya una pelea para que los hambrientos puedan comer, allí estaré. Donde haya un policía pegándole a uno, allí estaré. Si Casy sabía, por qué no, pues estaré en los gritos de la gente enfurecida y estaré en la risa de los niños cuando están hambrientos y saben que la cena está preparada. Y cuando nuestra gente coma los productos que ha cultivado y viva en las casas que ha construido, allí estaré, ¿entiendes?», Tom Joad – Las uvas de la ira
«El banco es algo más que hombres. Fíjate que todos los hombres del banco detestan lo que el banco hace, pero aún así el banco lo hace. El banco es algo más que hombres, créeme. Es el monstruo. Los hombres lo crearon, pero no lo pueden controlar­».

Y la ira estallará. Steinbeck dudaba del título que pondría a su obra. Fue su esposa quién le sugirió este título intrigante que se desvela cuando rastreamos su origen en la Biblia:
Apocalipsis 14.19: Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.
Una apelación apocalíptica a la justicia divina y la liberación del pueblo oprimidos por sus explotadores en el juicio final. La expresión está recogida literalmente del "Himno de batalla de la República" de la escritora norteamericana Julia Ward Howe. En el libro se transcribe expresamente este párrafo:
«Mis ojos han visto la gloria de la llegada del Señor:
Está pisoteando la vendimia en la cual se guardan las uvas de la ira;
Había liberado el nefasto rayo de Su terrible espada:
Su verdad sigue adelante».
Referencias:  
http://www.opednews.com/populum/linkframe.php?linkid=126917


viernes, 28 de septiembre de 2012

¡Tiene que llover... a cántaros!




Tu y yo muchacha
Estamos hechos de nubes
Pero ¿quién nos ata?
Dame la mano
Y vamos a sentarnos
Bajo cualquier estatua,
Que es tiempo de vivir
Y de soñar y de creer
Que tiene que llover
A cántaros.
Estamos amasados con libertad,
Muchacha
Pero ¿quién nos ata?
Ten tu barro dispuesto,
Elegido tu sitio,
Preparada tu marcha.
Hay que doler de la vida
Hasta creer
Que tiene que llover
A cántaros.
Ellos seguirán dormidos
En sus cuentas corrientes
De seguridad.
Planearán vender la vida
Y la muerte y la paz,
¿le pongo diez metros, en
Cómodos plazos, de felicidad?
Pero tu y yo sabemos que hay
Señales que anuncian
Que la siesta se acaba
Y que una lluvia fuerte
Sin bioenzimas, claro,
Limpiará nuestra casa.
Hay que doler de la vida
Hasta creer
Que tiene que llover
A cántaros.
Pablo Guerrero; "Tiene que llover". 1972
 
Hoy por fin llovió. En la temprana madrugada abrí la puerta del balcón y sentí la fresca humedad de la luvia. Rasgué las telarañas del sueño que me atrapaban y acometí las rutinas cotidianas con una excitación nueva. Tres meses de sequía y calor, un verano infernal con los campos asolados por el calor fueron cabalgados por el fuego en estampidas enloquecidas. Si quedaba algún brote verde, la crisis lo ha deshidratado como a pasas, nos ha evaporado la sabia, nos ha secado los túetanos.
Conduzco bajo la lluvia escuchando la radio en la mañana. "En un día cualquiera" hablan de lo de todos los días: presupuestos austeros, ajustes, recortes, subidas de IPC, congelación de sueldos, rescates financieros... Un inmenso cansancio se apodera de mí. Un enorme hartazgo me amotina. La ola de indignación no se para en fechas: 25-S, 26-S, 27-S, 28-S... Es el enojo de todos los días.
Grandes balsas de agua se acumulan en la autopista. En una de ellas casi me deslizo contra la valla. Empacho de lluvia que casi me cuesta la vida. Sin embargo quiero que llueva...
Tiene que llover: hay que mojarse. La siesta se acaba. ¿Quién nos ata? Es tiempo de vivir, de soñar y de creer... Hace muchos años, en mi tardía adolescencia, una muchacha cantaba una canción con su guitarra. Ocurría una noche, en torno a a una hoguera, en algún punto del curso alto del Ebro. Con el telón de fondo de las tiendas de campaña la escuchaba arrebatado, perdidamente enamorado. Con ella de la mano hubiera salido dispuesto a cambiar el mundo, a ser una lluvia fuerte que limpie esta casa de ... en que se ha convertido este capitalismo atroz. 

Tiene que llover. Hay que echar un jarro de agua fría y despertar a los que duermen en las poltronas del poder. Dormidos en sus cuentas corrientes de seguridad creen tener el mundo agarrado por los... euros. Ellos nos venden la vida, la muerte y la paz. Tiene que llover. Tiene que llover... ¡a cántaros!   

miércoles, 26 de septiembre de 2012

El contundente sustantivo





Para mis alumnos de cuarto de primaria sustantivo es la palabra que designa o nombra a personas, animales o cosas. Encabezo esta entrada con una bella referencia de la Biblia a la sustantivación de los elementos originados en la creación: con su existencia, se les puso nombre.

19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.
20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.

Génesis 2:19-20
Reina-Valera 1960 (RVR1960)


Wikipedia nos lo define como "Palabras cuyos referentes son clases de entidades fijas, es decir no contextuales como los pronombres, ni estados de hechos o relaciones gramaticales"

Profundizando en el tema, la Gramática Esencial del Español de Manuel Seco define sustantivo como una palabra capaz de funcionar como núcleo del sujeto en una oración (aquí se incluírían los pronombres aunque tienen una valor deíctico, es decir contextual)

Etimológicamente sustantivo procedería de substantivo que viene del latín substantivus, de  substantia, "existencia" o "esencia". Su significado original es, entonces, "esencial" o "existencial".

La substancia pues del sustantivo reside en su contundencia, en su rigidez semántica (aunque admite flexión de género y número) que lo hace inconfundible. En la oración el sustantivo sería "el tema" (inobjetable)  y el predicado "la tesis" (opinable).

Filogenéticamente el sustantivo fue probablemente la primera categoría gramatical en aparecer dentro de la evolución del lenguaje humano. Sería lo que la fotografía al cine. Primero surge la imagen y después el lenguaje que las relaciona (el cine con su particular sintaxis). El primer proceso de abstracción, el primer acto simbólico.
«El lenguaje sólo puede haber surgido de alguna clase de presión selectiva a la que los ancestros de la humanidad estuvieran sometidos, una presión selectiva peculiar entre las especies que compartían los requisitos del lenguaje (tamaño cerebral adecuado, un canal o canales apropiados, intensa interacción social…); si no, debería haber empezado a desarrollarse el lenguaje también en al menos alguna otra de esas especies. Hasta ahora la única presión adecuada parece ser el carroñeo confrontativo de cadáveres de megafauna. Esto requeriría el reclutamiento de un amplio número de congéneres, y el reclutamiento precisaba de señales con la propiedad de desplazamiento (referencia a objetos fuera del alcance sensorial del receptor), transformando así el anterior sistema de comunicación.El lenguaje evolucionó inevitablemente una vez que el proceso arriba descrito hubo producido las primeras unidades simbólicas. El cerebro, un mecanismo auto- organizador, desarrolló entonces modos de combinar estas unidades, mediante procesos de ordenación y almacenamiento y la formación de enlaces entre las áreas cerebrales involucradas, para disponer de construcciones cada vez más complejas. Esto hizo innecesarias ulteriores presiones selectivas, aunque en conjunto la destreza en el lenguaje puede haber conducido a algún grado de selección de grupo.» Derek Bickerton(2009)

El origen del lenguaje está, pues, ligado al sustantivo, al nombre. Lo primero que hacemos con un hijo es dotarlo rápidamente de un símbolo reconocible: lo bautizamos. Así pasa inmediatamente a una categoría operable en nuestro pensamiento. Quedará sólidamente individualizado, contundentemente adscrito a una palabra con una fuerza tal que, inconscientemente, nos costará después aceptar el mismo nombre para otras  personas (recuerdo de niño mi extrañeza y rechazo a aceptar el nombre de "Margarita" para alguien que no fuera mi madre; su rostro es el que me venía a la cabeza y la otra persona era una ladrona de nombres, una impostora).

El hecho de poner nombre es un acto de divino poder. Las historias y leyendas de cada pueblo hacen numerosas referencias al poder de las fórmulas mágicas: ¡Abracadabra!, ¡Ábrete sésamo!; las oraciones, los rezos tienen atribuciones de influencia en la realidad.  Para la mayoría de las culturas imponer un nombre es un acto de dominio.  Los conquistadores trasladan topónimos como acto y certificado de posesión . El sustantivo no es inocente (quizás por eso hay tanta controversia en el uso de lenguaje no sexista con los sustantivos).

viernes, 21 de septiembre de 2012

En el día mundial del Alzheimer



Tengo miedo de mirarte y no recordar tu nombre. Me aterra interpelarte con impersonales elipses. No puedo siquiera citarte por tu apodo: no me acuerdo.
Pero recuerdo bien la vergüenza infantil de ignorar cómo se llamaba la gente, esa desmemoria que me abochornaba tanto; esa humillante sensación de despistado, o peor aún, de estúpido. ¿Cuántas veces hablé contigo sin reconocerte? Yo jugaba contigo al poker de las palabras; siempre de farol.

No sé donde puse las palabras. Las busco pero no aparecen. Creo que están ahí, escondidas, camufladas tras una emoción, sepultadas  por un conflicto. Algunas veces llegan a mostrarse, casi siempre demasiado tarde, cuando ya no son necesarias. Me paso horas buscándolas con una antorcha en la cueva de la memoria. A veces descubro alguna pista: un grupo de letras, el número de sílabas, una ssonoridad familiar... pero casi nunca se revelan.

Lo sé, me pasa desde niño. Pero con el tiempo esta anomia patológica se agrava. Ni siquiera cuando repito como un tantra los vocablos importantes éstos se graban en mi cerebro. No soy capaz de aprender mi número de teléfono, la matrícula de mi coche, la querida fecha de tu cumpleaños...

Y en la madurez, esta sordera, este angostamiento del imput, este desvanecimiento del estímulo sonoro que me priva de una extraordinaria herramienta retentiva. Con la retroalimentación auditiva cancelada han perdido consistencia las palabras: ya no resuenan; sólo brillan tenuemente.

Y en la vejez, la muerte, me enviará un mensajero: Alzheimer, anteccesor de la Parca. Si no es ya la Muerte misma en cuerpo preservado, conservado por un tiempo innecesario.

Se han borrado los diccionarios de mi mente, las cosas son imágenes sin nombre.  A veces me detengo ante un objeto y pregunto ¿cómo se llama?. La gente me mira y dice: una manzana.

Y yo intento colocar en el estante de mis recuerdos el nombre de esa fruta dorada ¿cómo se llamaba?


jueves, 20 de septiembre de 2012

Microrrelato


Un día se enteró de que existía un concurso de microrrelatos y decidió ganarlo como fuera. Por la noche tomó una cuartilla, limpió la tinta rebosante de su pluma y llamó a gritos a su inspiración exhuberante.

- Escribiré un relato de unas 10 frases, -pensó- una historia que sorprenda desde el principio y mantenga el interés incrementándolo a cada línea. Buscaré un título sugerente, un comienzo impresionante .... "
Pero nada se le ocurría.

Luego pensó que, si de microrrelato se trataba, mejor un par de frases: algo que contara entre líneas  un drama terrible...  Pero nada concebía  su pensamiento.

Decidió entonces inventar un escrito minimalista; una palabra, dos a lo sumo: el impacto de un concepto, la contundencia de un sustantivo. ¿Dios?, sería suficiente para plantear la duda existencial de la divinidad o ¡Yo!,  que dejaría clara la voluntad del ego...
Pero le pareció una tontería.

Pasó la noche entera hilvanando pensamientos en elaborados tapices: todos terminaban hechos jirones...
Al amanecer, miró su cuartilla blanca, inmaculada. Llorando su impotencia la introdujo en el sobre y escribió el título con desesperación: "Nada".
Ganó el concurso.

Ha muerto un rojo.


En  un rinconcito del pergamino de los  panegíricos, escribo mi humilde recuerdo y mis reflexiones sobre un personaje imprescindible de nuestra historia nacional y personal.

Santiago Carrillo, "El Jefe de los Rojos", ha sido durante mi vida infantil una especie de "Coco", un lobo feroz que prentendia devorar una cádida Caperucita religiosa y honrada. Durante los años de la República y la Guerra Civil toda mi familia se alineó en el bando nacional. En ese tiempo alimentaron su indignación y resentimiento contra los comunistas con las noticias de la quema de iglesias, les previnieron conta las reformas prometidas, les asustaron con las proclamas comunistas de reparto de la tierra, les escandalizaron proclamando su liberación contra una religión opresora... precisamente a mi familia, que tenía varios curas entre sus miembros; y en mi pueblo, que había dado más de 11 sacerdotes a la Iglesia en aquellos años; y a aquellos campesinos, que sólo tenían un pedazo de tierra conseguido con mares de sudor...
Así lo recuerda mi madre que escribió esta breve semblanza de su vida de aquellos años:

"Aún recuerdo el año anterior al comiezo de la guerra. En el pueblo ya había dos bandos: falangistas y comunistas. Unos voceaban por las calles: ¡Viva Rusia! y los otros ¡Viva Jose Antonio!. Los primeros cantabas:
Si los curas y frailes supieran
la paliza que les van a dar
bajarían del coro cantando
libertad, libertad, libertad"

En aquella guerra, dos tíos míos combatieron como voluntarios (uno de ellos, mi tío Felicísimo a la edad de 16 años, el otro Faustiniano, el hermano mayor) y ambos escribieron sus memorias de su vida en campaña. Es curiosísino, y también enternecedor,  leer sus impresiones y avatares en esta guerra: uno de ellos con la sencillez y el estilo directo del campesino que descubre un mundo fuera del pueblo al que se adapta con las mañas de un pícaro y el otro con la precisión y detalle de un notario de guerra. Es mi tío Felicísimo el que, menos adoctrinado, tiene una visión más humana de "los contrarios" o "rojos" considerándo a algunos de ellos buenas personas (hubo de ser atendido en casa de unas republicanas de una enfermedad y fueron muy cariñosas con él).
Tras la guerra "los rojos" se convirtieron en el enemigo resistente de la España vencedora, el rescoldo del mal. Los comunistas su más odiada representación. y Santiago Carrillo la cabeza de la serpiente que quería envenenar España. En estos términos nos educaban en las familias y así nos lo enseñaban en los libros de texto o lo proclamaban los medios franquistas. Cuando era niño aún debía cantar "Montañas Nevadas" y "Cara al Sol" por las mañanas en el patio del colegio en el Liceo Castilla de los maristas en Burgos.
Asi los comunistas, reunidos siempre en algún contubernio en algún frívolo país europeo, ean un prototipo  de maldad, de perversión, de ateísmo y ... también a nuestros ojos de algo prohibido y atrayente. De jóvenes, sentíamos secreta admiración por aquellos que se relacionaban con esas "izquierdas"  contestatarias y críticas.  Envidíabamos su valentía, su visión diferente de las cosas... pero nunca dimos un paso real para conocerlos mejor. Durante muchos años Santiago Carrillo, desde el exilio, seguía siendo la Bestia Negra del enemigo sobreviviente.
Llegó el 20 de noviembre de 1975 y Franco murió. Poco después Carrillo entró clandestinamente en España disfrazado con una peluca con la intención de dirigir el partido ante la transición en ciernes. Previamente había mantenido contactos con Adolfo Suárez comprometíendose a moderar a sus militantes y colaborar en la transición.
El 9 de abril de 1977 me recuerdo sentado a la mesa, al mediodía, escuchando "el parte" de noticias radiofónicas. En un momento se produjo un largo silencio y el locutor, duditativo, leyó una nota de prensa inesperada. Incluso se escuchaba un jadear acompasado :  "El partido comunista ha sido legalizado" . Santiago Carrillo ventilaba el humo y el azufre. Ya no era el demonio de nuestras vidas: Satán se rehabilitaba.  Con todo aún se regaba con queroseno su figura con la esperanza de inflamar de nuevo el infierno. En uno de aquellos días mi padre me regaló un libro titulado: "Paracuellos del Jarma: Carrillo culpable".

Lo que ocurrió después, tal vez lo conozcas mejor, amigo lector. Fuimos conociendo al hombre que Carrillo era por su papel en la transición, mediante sus intervenciones en el congreso, en los medios, en sus publicaciones... Se fue desprendiendo de su rojo barniz y apareció un hombre menudo, compulsivamente aferrado a su cigarrillo, con un sentido del humor y de la ironía envidiable; una persona cuyos juicios críticos y valoraciones merecían siempre ser escuchados. Un político consistente con sus ideas hasta sus últimos días. Un lector empedernido, un ciudadano bien informado que, hasta el último día de su vida, era capaz de mantener una conversación lúcida sobre los  últimos acontecimientos.

En mis ojos jóvenes quedó grabada su imagen menuda setada dignamente en su escaño, negándose a agacharse bajo los asientos: "No podía permitir que se rieran de los comunistas" - explicó, más tarde. En mis oídos, ya maduros, permanece el eco de sus declaraciones en una de las últimas entrevistas: "Yo ya hice todo lo que tenía que hacer. Lo que estoy viviendo ahora es un regalo. Me recordarán unos pocos, un tiempo, luego me olvidarán. Tiene que ser así".

Yo no lo sé. Quizás se merezca un poco más de permanencia en la memoria,  aunque solo sea porque regresó a nosotros desde el País donde viven los Monstruos y vimos que no era malo.

martes, 18 de septiembre de 2012

La Esperanza se fue: ¡Viva la Esperanza!


Estupefacto escucho en la radio a mediodía: "La Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha dimitido". Aguzo el oído. Ajusto el dial. Pongo el piloto automático en la conducción y abro mi mente a la desconcertante noticia. Los locutores apenas dan detalles, se remiten a su rueda de prensa. ¿Los motivos? No parece que sean presiones políticas ¿Cuándo le han afectado?  Incluso le engordan políticamente. No parecen ser motivos médicos: su cáncer está presuntamente curado. ¿De repente en medio de la legislatura se da cuenta que tiene siete hermanos y es abuela? ¿No lo pensó cuando se presentó a las elecciones?... Hace apenas cuatro años aspiraba (es público y notorio) a Presidenta del Gobierno.
Tengo una malévola sospecha sobre quienes dimiten a destiempo; ya me pasó con Rodrigo de Rato cuando renunció  "oportunísimamente" a su cargo de Director Gerente del FMI. No entiendo que alguien se presente ante millones de ciudadanos y les "venda una moto" que les va a dejar tirados a medio camino. Entiendo, sí, que es muy buena vendedora. Sus cursos de teatro son para coleccionar: la última lección se tituló ayer "lágrimas de despedida" (ella, que es una depredadora política, ¿a quién estará devorando mientras derrama sus lágrimas de cocodrilo?)

Sería largo enumerar los destrozos que su política ultraliberal han causado en la Comunidad donde trabajo, doloroso describir los ataques a la enseñanza  pública, amargo recordar sus ajustes y privatizaciones en Sanidad y tantos otros servicios públicos; pero sobre todo indignante su manera de tratar a tantos colectivos "sensibles": profesores, sindicatos, funcionarios... con argumentos arteros y demagógicos.

Ahora, según parece, se reincorpora a uno de los colectivos que más criticó: ¡Resulta que era funcionaria!. Bienvenida al club, Esperanza. Te haremos un hueco en tu poltrona a perpetuidad  y te acompañaremos a tomar el cafelito y a leer el periódico. ¡Ya verás que bien lo pasamos cuando venga el ciudadano (al que tu soliviantaste) cabreado a quejarse de que eres una vaga! Ya verás que recortes más bonitos te han hecho en la nómina, verás que bien queda el troquel realizado por  Rajoy manostijeras.

La Esperanza se va. La Esperanza ha vuelto.

lunes, 17 de septiembre de 2012

La fantástica metáfora


Recelando de meter la pata, me aventuro a poner a ondear al viento los pendones de mi ignorancia e intento este particular (y también quizás erróneo, inconexo y atrevido) análisis particular de una figura literaria que apunta directamente sus flechas a los juegos de lógica, a la alquimia de los conceptos, a las emociones, a la fantasía... Y de paso, que no me vendrá mal, repasaré y aprenderé un poco sobre figuras literarias mientras me documento mínimamente.
La Metáfora, del griego meta (fuera o más allá) y pherein (trasladar), nació con la humanidad. Los primitivos homínidos ya sentían anhelos de trascendencia sobre las cosas y atribuyeron una concepción antropomórfica de la naturaleza (pensemos en los ritos de fertilidad de "La Madre Tierra", asignación de las formas de las grutas a animales u órganos sexuales, los rituales y animales totémicos... ). Ya estaban en el uso de la esencia de la metáfora: esa capacidad de desplazamiento, de asociación, de trasferencia de las cosas para explicarse mejor el mundo. Antes de la escritura es seguro que la tradición oral (la más primitiva forma literaria) empleara la metáfora como apoyo fundamental a la oratoria para facilitar su comprensión y por su capacidad de emocionar a los oyentes (se utilizado siempre: recordemos las parábolas de la Biblia, metáforas en la oratoria, en los cantares de ciegos...). En la escritura encontramos ejemplos en todas las lenguas y, en nuestros días, tiene un lugar muy relevante en el mundo de las imágenes (con una gran influencia en el mundo del cine y la publicidad).

El uso y la facilidad para comprender una metáfora es un indicador muy fiable de la capacidad intelectual (o al menos de muchos de los factores de la misma). En el campo de la psicología exiten numerosos test basados en las asociaciones entre objetos: semejanzas de forma, utilidad, tamaño, color, movimiento, situación espacial... (tal es el caso del Frostig, Catel, Matrices de Raben, ...); de conceptos: relaciones semánticas del tipo de analogías, antonimia, sinonimia, campos semánticos... (ITPA, PLON... cada prueba lingüística incluye los suyos) o incluso emocionales: conflictos, estereotipos, tabúes... (Rochard y otros). La capacidad para "coger al vuelo" una imágen verbal, comprender inmediatamente una metáfora, valorar adecuadamente una frase hecha, un refrán... dan una idea precisa de las capacidades intelectuales de un individuo; naturalmente con la salvedad de que el diccionario de imágenes, palabras y experiencias del sujeto sea lo suficientemente consistente; si no , será imposible la traducción de la idea metafórica. Por contra, personas muy inteligentes en factores concretos de la inteligencia pinchan en la comprensión de las metáforas. En el caso de autistas de alto nivel (como pueden ser algunos asperger)  estos poseen una discapacidad semántica que les impide procesar mensajes ambiguos, figurados o metafóricos. Decir a un niño asperger (ante una solución complicada para un problema sencillo) que "está matando moscas a cañonazos" le hace mirar alrededor buscando dónde diablos están los cañones...

En la literatura el uso de la metáfora tiene algo de transgresor. Explica Rodari que una palabra sóla no genera, no sugiere, no posibilita el chispazo de una buena idea. Sería un concepto monótono. Por eso una de sus técnicas "El binomio fantástico" se basa en buscar dos palabras que "se provoquen", que se contradigan. Propone romper las estrictas reglas de la lógica (mediante combinaciones más o menos aleatorias, más o menos estratégicas) creando asociaciones, binomios fantásticos, que transforman y potencian el poder de sugerir, de fascinar...
La metáfora es una "anormalidad" del lenguaje, una dislocación del sentido y busca siempre expresar,  provocar, intensificar sentimientos y emociones íntimas. Forma parte de la función poética del lenguaje y su uso en la poesía es muy relevante aunque aparece en todas las formas del lenguaje. La disciplina que la estudia es la retórica que se considera el "arte del bien decir, de embellecer la expresión de los conceptos, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia para deleitar, persuadir o conmover" (R.A.E.) Este efecto se produce contraviniendo en algún punto las reglas del lenguaje y, por las complejas y elaboradas asociaciones que realiza, volvería loco a cualquier "robot" lingüístico, desconcierta a los "autistas" y sería un recurso ideal para burlar una vigilancia de seres extraterrestres, por ejemplo (recuerdo un relato de ciencia ficción en el que un grupo de humanos se escapa de su vigilidísima prisión alienígena con claves metafóricas del tipo "vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero", hermosa paradoja de Teresa de Cepeda y Ahumada, Santa criptolingüista española que además fundaba conventos).

Así que en la búsqueda de la piedra filosofal de la metáfora  invitaremos a los sueños, manejaremos la alquimia de la combinación, daremos asiento a los absurdos, convocaremos a la fantasía, provocaremos la equivocación, coleccionaremos los lapsus inconscientes,  reciclaremos los fallidos de nuestro lenguaje...

El poder de la metáfora para explicar lo aparentemente inexplicable la convierten en una poderosa herramienta de la poesía. Su fuerza emocional hace que la encontremos en todos los poemas que nos provocan hondos sentimientos. En el Nuevo Testamento, Jesucristo recurrió a la parábola para explicar algunas ideas complejas a sus seguidores. Los científicos han creado hermosísimas metáforas para explicar conceptos muy abstractos: "agujeros de gusano", "efecto mariposa", "La luna es una manzana" (De Newton), "el gen egoista", "horizonte de sucesos", "navaja de Ockham"... Incluso en nuestros propios nombres se encuentran encerradas bellas metáfora: "Desiré", "toro sentado", "Pequeño Cuervo", "Jesús"... ) El lenguaje coloquial emplea muchísimas expresiones metafóricas: "comerse el coco", "ser un monstruo, un buitre, un águila, una mosquita muerta...", "estar como un tren" , "tener un cuerpo danone"... La verdad es que, hasta en el lenguaje de la economía, aparecen metáforas: "burbuja inmobiliaria", "brotes verdes de la economía"... pero no me apetece seguir por esta senda de dolor (también metáfora)...

Tras este "revolutum" en el que "desbordo sin cauce" (y otra metáfora más) mis ocurrencias sobre esta figura, sería procedente establecer una clasificación. A partir de aquí, incluyo un refrito (de la gran despensa de internet) con las principales figuras metafóricas (espero no indigestar por mal estado de  los alimentos) limitándome yo a inventar un ejemplo de cada una de ellas con mayor o menor fortuna.

Metáfora
Como definición general es una identificación de un objeto con otro en virtud de una relación de semejanza que hay entre ellos, es decir, una comparación.
Desde la retórica grecolatina (Aristóteles, Quintiliano) se viene considerando la metáfora como una comparación implícita, fundada sobre el principio de la analogía entre dos realidades, diferentes en algunos aspectos y semejantes en otros.
En toda comparación hay un término real, que sirve de punto de partida, y un término evocado al que se designa generalmente como imagen.
La retórica contemporánea, a la hora de explicar los mecanismos lingüísticos que están en la base de la construcción metafórica, centra su interés, más que en el aspecto comparativo, en el hecho previo de la semejanza. En este sentido, la metáfora no es en sus orígenes una figura literaria, sino un fenómeno estrictamente lingüístico que afecta a la vía de conocimiento y designación de las cosas por relaciones de semejanza. Mi personal ejemplo:
"Alquimia del lenguaje que busca la piedra filosofal de la idea, eso es metáfora"

Símil o comparación
Figura retórica que consiste en relacionar dos términos entre sí para expresar de una manera explícita la semejanza o analogías que presentan las realidades designadas por ellos. Esa relación se establece, generalmente, por medio de partículas o nexos comparativos: “como”, “así”, “ así como”, “tal”, “igual que”, “tan”, “semejante a”, “lo mismo que”, etc.
"Como rosa sin espinas, así es María Cristina"

Personificación o prosopopeya
Consiste en atribuir características humanas a animales o seres inanimados, como ocurre en las fábulas, cuentos maravillosos y alegorías. En los autos sacramentales aparecen ejemplos de personificación alegórica: la culpa, la sabiduría, la gracia, etc. También se aplica el término al hecho de representar una cualidad, virtud o vicio a partir de determinados rasgos de una personalidad que se convierte en prototipo: así Don Juan es la personificación del seductor.
Tipos de prosopopeyas son la animación: atribuir a seres inanimados cualidades de los animados; (La mar enfadada con siete olas rugió)  la animalización; atribuir a seres humanos características de los seres irracionales (Se pavonea ante su dama); y la cosificación: atribuir a los seres vivos cualidades del mundo inanimado (Su corazón se volvió piedra). Apóstrofe: Dirigir apasionadamente la palabra a seres animados o inanimados o cosas personificadas, en tono exclamativo, fuera de la estructura de la oración. (¡Malditas montañas: cuánto os odio!)

Antítesis
Consiste en contraponer una frase o una palabra a otra de significado contrario: "El cazador cazado", "De ángel a demonio"

Oxímoron
Figura literaria consistente en la unión de dos términos de significado opuesto que, lejos de excluirse, se complementan para resaltar el mensaje que transmiten. En  esta figura se aplica a una palabra un epíteto que parece contradecirla; así los gnósticos hablaron de una luz oscura; los alquimistas, de un sol negro; los poetas, de un silencio atronador (y los políticos de que "hay que hacer recortes para poder crecer").

Sinestesia
Procedimiento que consiste en una transposición de sensaciones, es decir, es la descripción de una experiencia sensorial en términos de otra. Por ejemplo: rojo palpitar.

Paradoja
Podemos decir que en la antítesis las palabras o frases expresan ideas opuestas sin implicar contradicción; en el oxímoron los términos, que sí expresan contradicción, se encuentran en la misma frase, mientras que la paradoja supera los límites de la oración simple.
En el día...

Del universo centrípeto,
del tiempo menguante,
de la luz quebrada;
se incumplieron las leyes de los astros:
el sol giró sobre la tierra,
la luna dejó de mentir,
las estrellas se apagaron;
Y en la Tierra
los rios subieron las montañas,
el cielo se desparramó por el suelo,
lava helada se precipitó cráter adentro;
enloquecieron los seres animados:
manadas de ovejas acorralaron al lobo,
las flores exhalaron su hedor,
los nidos volaron hacia los pájaros;
En la aldea
las campanas tañeros sus silencios,
las farolas engulleron la luz,
las paredes se desplegaron;
Entre los hombres
el ladrón dio su limosna,
el sacerdote blasfemó,
el asesino se puso a rezar;
Y entonces
las fotografías me miraron a los ojos,
mis palabras aprendieron a escuchar,
y mi llanto lloró su carcajada.


Diáfora
Repetición de términos iguales o similares en la forma con significado diferente al final de dos o más unidades sintácticas o versos: Los ojos de sus dos ojos
"En mis hojas anoté los diálogos de las hojas
 de los chopos con la brisa"

Símbolo
Objeto o cualidad mencionados como reales, pero aludiéndose al mismo tiempo a otra realidad distinta. Como en la metáfora pura, un término imaginario, B, sustituye a uno real, A; se refiere a una realidad de carácter espiritual, amplia y completa. Ejemplo:

"Yo soy corazón, soy una estrella,
soy un blanco y luminoso púlsar
y tanta sangre y tanta luz expulsan
que en ver quién mana más tienen querella."

 http://digipoemas.blogspot.com.es/#!/2012/03/soy-un-corazon-soy-una-estrella-yo-soy.html
Metonimia
Es la sustitución de un término por otro, fundándose en relaciones de causalidad, procedencia o sucesión existentes entre los significados de ambos términos.
Es cuando se da a un objeto el nombre de otro por una relación de causa u origen. Según los diferentes modos de contigüidad, se producen diversos tipos de metonimia.
Esta aparece:
a) Cuando se designa una causa por medio de su efecto:
 El déficit acabó con el estado del bienestar
b) Cuando se alude al efecto por medio de la causa:
La crisis retrae el consumo.
c) Cuando se denomina un objeto por medio del lugar donde produce o de donde procede:
La gripe española produjo una gran mortandad.
d) Cuando se designa a un pintor, escritor, soldado, torero, etc., por medio del instrumento que maneja:
Mesi es un balón de oro.
e) Cuando se menciona una obra por el autor de la misma:
Realizó una chilena espectacular.
f) Cuando se designa una característica moral por medio de una realidad física:
El pensamiento no puede tomar asiento.
g) Cuando se emplea el signo para designar la cosa significada:
La Roja conquistó la Eurocopa 2012.

La metonimia, como la metáfora, la alegoría y el símbolo, son tropos literarios que tienen en común el basarse en la sustitución de términos que implican una traslación o desplazamiento del significado. Lo que diferencia esencialmente a la metonimia de la metáfora es que, en la metonimia esa traslación se produce dentro del mismo campo semántico (causa-efecto, obra-autor, etc.), mientras que en la metáfora se produce entre términos cuyos conceptos pertenecen a campos distintos: río-vida; mar-muerte; dientes-perlas, etc.

Sinécdoque
Tipo de metonimia basada en una relación cuantitativa: el todo por la parte, la parte por el todo, la materia por el objeto.
Ejemplos:
Mil caminos recorrí
Su brazo poderoso conquistó naciones.
Pasó a su enemigo  por su acero

Alegoría
Se denomina alegoría a la correspondencia prolongada de símbolos o metáforas. Consiste en traducir un plano real, A, a un plano imaginario, B, a través de una serie ininterrumpida de metáforas.


Que venga el ritmo y se instale donde pueda.
Aquí la musa, que almuerce lo que quede.
por favor, las sílabas, no hay butacas numeradas:
acomódense. Olvídense de la etiqueta.

¡Oh, la puntuación, por favor diviértase!
Hagan chistes con el título, les encantará.
Señora melodía ¡Qué bella es usted!
¿No le importa sentarse al lado del retruécano?

Señoras palabras elijan compañeras,
intercalen puestos, divórciense a conveniencia,
desfiles coquetonas por la frase,
elijan su galán y ¡bailen!

Mi querida princesa Metáfora de sangre azul:
no devore las flores, no huela el canapé.
¡Oh, ese mantel se está poniendo perdido!
¡Nadie respeta la etiqueta! ¡N’est pas posible!

¡Oh, Monsieur l’anfitrion: n’est pas possible:
son las gentes del banquete que están locas!
- Es posible, Bautista, ninguna se coloca:
¡pero es que hambres así se ven tan pocas!

http://digipoemas.blogspot.com.es/#!/2012/01/bienvenidos-al-banquete.html

viernes, 14 de septiembre de 2012

Mordiscos a la vida.

 
En horario de sobremesa, a veces mientras como, me sirvo una ración de arañas peludas, serpientes venenosas, escorpiones, escarabajos, ranas palpitanes y lagartos amenazadores: ¡Llega Frank de la Jungla con su programa! Y lo que, en principio, me parecía una colección de vídeos de YouTube, obra de frikis, compruebo poco a poco que tiene unos valores desacostumbrados en esta televisión nuestra de cada día: un estilo natural y ligero, un lenguaje "al uso" plagado de tacos y expresiones de la calle usadas con humor, una capacidad especial de convertir cualquier cosa en una aventura divertida, una personalidad subyugante del protagonista...
En los primeros capítulos pensé, como muchos, que era un loco gracioso con cierta vocación de payaso, un exhibicionista desvergonzado... pero, vistos ya media docena, empiezo a reconocer que realmente le gusta lo que hace, que le importa un bledo lo que piensen de él y que sabe muy bien lo que quiere hacer en este mundo (un mundo bien grande, del que él ha escogido un país remoto y exótico para casarse y trabajar). Pensé que se le acabaría la cuerda en media docena de capítulos, pero veo que ha dado con la varita mágica y será capaz de rodar una larga serie.
Hoy me lo he pasado tan bien contemplando una tras otra sus azarosas exploraciones por las selvas tailandesas, sus encuentros insospechados con bichos, su relación "de colegas" con sus cámaras, sus descacharrantes problemas con el gps, la policía, los exóticos personajes a los que trata con una naturalidad y respeto (aunque luego bien se ríe de todo el mundo, empezando por él mismo); que he decidido dedicarle una entrada de mi blog.
Tan lejos, pero también tan cerca, de aquel otro personaje (otro gran animal televisivo) que fue Félix Rodríguez de la Fuente, Francisco Javier Cuesta es leonés y tiene 41 años. Su vida profesional iniciada como prometedor tenista se vio frustrada por las lesiones y desde entonces va de un lado a otro como la pelota del deporte en que se inición. Así, animada de rebotes imprevisibles, ingresó en la prestigiosa escuela de entrenadores de Nick Bolletieri en Florida y, ganada la confianza de su director, se fue a Talilandia a montar una sucursal de la misma: la Frank Cuesta Tennis Academy. En un nuevo rebote de la vida, se casó con una conocida modelo y cantante tailandesa con la que ha tenido cuatro hijos Z (Zipi- que murío- Zape, Zorro y Zen). Su academia marchaba estupendamente y él aprovechó todo su tiempo libre para explorar el maravilloso país en que residía. Con su emblemático uniforme (atuendo de tenista con gorra vuelta, pequeña y ajada mochila, chaclas rojas de goma...) exploraba las selvas del país, habiendo llegando a perderse durante días enteros en la selva de Bruma y tener que ser rescatado después de sobrevivir precariamente. Fascinado por la vida salvaje realizó estudios de herpetología (estudio de reptiles y anfibios) y se interesó por todos los detalles de la biología del entorno. Pronto, debido a su afición, fue reclamado para desalojar serpientes, encontrar tarántulas escondidas en los armarios, rescatar pequeños dragones... Encontrando que, en el país, nadie se preocupaba de los reptiles que capturaba (y nunca mataba) decidió fundar la Asociación de Ayuda a los Reptiles en Talilandia. Grababa pequeños videos caseros de sus "pequeños salvamentos" de animales salvajes que acabaron llamando la atención de la TV tailandesa con la que realizó un programa llamado "Mirad esto" que ocupó el horario de máxima audiencia. El equipo de "Callejeros viejeros" le encontró siguiendo la pista de un extraño rumor que afirmaba que en Bangkok vivía un Indiana Jones español que estaba como una cabra. Tras el programa ambientado en Tahilandia, realizará uno en España "La selva en casa" y piensa ya en proyectos africanos...
La naturalidad, el desparpajo, la desinhibición que muestra en las formas sorprenden incialmente, incluso pueden producir inicial rechazo, pero a medida que se nos muestra en cada momento de su vida, de sus rodajes, de sus aventuras descubres su calidez y afloran momentos de ternura. Vive la vida como un niño. Escucha la llamada de la vida y acude a ella dispuesto a comérsela a mordiscos si es preciso. Ha sufrido la picadura de 16 serpientes, una infección de triple cepa de malaria, dos comas, un accidente de helicóptero... Un periódico sensacionalista Tailandés ha realizado una encuesta para pronosticar el año en que morirá y se apuesta a más temprano que tarde... Pero Frank ha superado las mordeduras de la vida. Es él quien muerde con ferocidad: mordiscos a las adversidades, al conformismo, al aburrimiento.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

El maldito adjetivo


Reviso mis escritos y descubro demasiados adjetivos y demasiado malos. Reflexionemos sobre el tema...

Seamos sencillos, objetivos, directos... abusar de los adjetivos es poco recomendable. El afan por ofrecer detalles, perfilar motivos o situaciones hacen que el lector se disperse y desoriente en nuestro texto. Hay que lograr una redacción cada vez más directa y fluida. Si es imprescindible el adjetivo, usémoslo, pero si podemos prescindir de él, entonces procuremos la forma de describir con claridad y precisión aquello que intentábamos calificar con un mero adjetivo. Cuidémonos de la sequedad y falta de matices en la redacción, lo mismo que de la pomposidad diletante que más lejos de aclarar confunde y, más que esclarecer o embellecer, insulta la inteligencia de quienes escuchan o leen. Adjetivar es útil. Sobreadjetivar empacha.
Un adjetivo puede destrozar una frase: por inapropiado, por redundante, por obvio... debe aportar algo: sorprender por inesperado, sugerir, clarificar... (y ya estoy adjetivando demasiado).
El adjetivo es contrario a la acción. Se recrea en los detalles. Inunda de pinceladas la escena trabando son su pincel la galopada del verbo, la contundencia del sujeto. Pongamos los adjetivos contados, escasos, necesarios...

Cito (adaptando el texto) a Alejo Carpentier en "El adjetivo y sus arrugas":  "...quienes elaboran una materia verbal destinada a perdurar, desconfían del adjetivo, porque cada época tiene sus adjetivos perecederos, como tiene sus modas. Así el romanticismo tuvo un riquísimo arsenal de adjetivos sugerentes, de cuanto fuera lúgubre, melancólico, sollozante, tormentoso, ululante, desolado, sombrío, medieval, crepuscular y funerario... Los simbolistas reunieron adjetivos evanescentes, grisáceos, aneblados, difusos, remotos, opalescentes... en tanto que los modernistas latinoamericanos los tuvieron helénicos, marmóreos, versallescos, ebúrneos, panidas, faunescos, samaritanos, pausados en sus giros, sollozantes en sus violonchelos, áureos en sus albas. Al principio de este siglo, cuando el ocultismo se puso de moda en París, Sar Paladán llenaba sus novelas de adjetivos que sugirieran lo mágico, lo caldeo, lo estelar y astral. Anatole France, en sus vidas de santos, usaba muy hábilmente la adjetivación de Jacobo de la Vorágine para darse "un tono de época". Los surrealistas fueron geniales en hallar y remozar cuanto adjetivo pudiera prestarse a especulaciones poéticas sobre lo fantasmal, alucinante, misterioso, delirante, fortuito, convulsivo y onírico. En cuanto a los existencialistas de segunda mano, prefieren los purulentos e irritantes.
Así, los adjetivos se transforman, al cabo de muy poco tiempo, en el academismo de una tendencia literaria, de una generación. Tras de los inventores reales de una expresión, aparecen los que sólo captaron de ella las técnicas de matizar, colorear y sugerir: la tintorería del oficio. Y cuando hoy decimos que el estilo de tal autor de ayer nos resulta insoportable, no nos referimos al fondo, sino a los oropeles, lutos, amaneramientos y orfebrerías, de la adjetivación.

Y la verdad es que todos los grandes estilos se caracterizan por una suma parquedad en el uso del adjetivo. Y cuando se valen de él, usan los adjetivos más concretos, simples, directos, definidores de calidad, consistencia, estado, materia y ánimo, tan preferidos por quienes redactaron la Biblia, como por quien escribió el Quijote.

Sobreadjetivar es excesivo, perniciosos, abusivo, tedioso, torpe, cursi, cargante..."

lunes, 3 de septiembre de 2012

La Princesa está triste...

La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
 
 
Tras enterarme de esta "trascendental" noticia no he podido evitar aprovechar el permiso de edición que amablemente Manuel me ha otorgado para escribir una líneas en su blog que versa sobre buenas prácticas deportivas, esforzados deportistas y de los valores del deporte en general. Porque lo que está ocurriendo con determinados personajes del deporte y "sus fans", clama al cielo.
 
¡Qué  pena! ¡Qué desvergonzada congoja! ¡Qué doliente lástima! ¡Qué tristeza compartida!¡Qué aflicción! ¡Qué  pesar! ¡Que dolor! ¡Qué amargura...! ¡Qué vida más perra esta donde no te comprendemos! ¡Qué injusticia la de un club ingrato, ruín, que apenas te paga...! ¡Qué insolidaridad de la gente que no entiende lo guapo, rico y maravilloso que eres!...
¡Qué tontos los que te escuchan! ¡Qué serviles los que te dedican un puesto de honor en los telediarios, al lado mismo de auténticas y dolorosas imágenes sobre la crisis, los incendios, la subida del IVA, los recortes...! ¿Has de darnos pena porque eres pobre de pedir, porque no llegas a fin de mes, porque eres tan maravillosamente bueno que "nadie" tiene el derecho de arrebatarte un sólo título?
Si hay algo aún más obsceno que tu "impúdico" fichaje es esta burda tragicomedia para conseguir un aumento. Si hay algo que me produce auténtica tristeza es tu, para mí, incomprensible éxito mediático. Porque lo que de habilidad deportiva tengas queda eclipsado por estas pagas desmesuradas, por tus declaraciones narcisistas, por tu mal perder, por tu intento grosero de manipular una hinchada entregada y ciega...

Mi esperanza en la humanidad se resiente al contemplar como ésta adora a falsos becerros de oro. ¿Es que no se dan cuenta? Será  posible que un presuntuoso individuo se intente apalancar una subida de sueldo chantajeándonos con "su pena" en estos tiempos? ¿Será posible la frivolidad con que los medios de comunicación prestan minutos a semejante exhabrupto? ¡Pena es lo que sienten los desempleados y parados de esta país! ¡Tristeza es lo que se siente por la pérdida de un ser querido! Las comparaciones son odiosas. Quizás, hace algunos años, podría considerarse una gracieta intrascendente (Ya dijo Esperanza Aguirre en tiempos que era "Pobre de pedir" ) pero hoy es un insulto sangrante que tiene consecuencias: Guillermo Collarte "no llega a fin de mes..." "Que se jodan (los parados)"de Andrea Fabra... ¿o no?
  
Pobrecito, Ronaldo. Si Rubén darío viviera compondría una bella (y triste) poesía para ti:

Mi Ronaldo está triste, qué tendrá mi Ronaldo
no celebra los goles, está falto de algo
y lo sabe el Madrid: ¿qué será? ¿Será oro?
a su pena nos llama, a su inmensa congoja,
Con ser rico y ser guapo, dos inmensos tesoros,
a su ego no basta... ¡Me la trae muy floja! 


domingo, 2 de septiembre de 2012

Le pondrás por nombre Jesús

"... darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.  Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo..."

Cerámica  representando el versículo evangélico relativo a la anunciación (Lc 1, 31-32)
en el Santuario Mariano de Torreciudad

Cuando era niño bromeábamos a menudo sobre los nombres y en mi caso concreto con la casualidad de llamarme Jesús, ser Grande (de apellido) y haber sido llamado "Hijo del Altísimo" en alguna ocasión (lo hizo algún amigo para completar la profecía, a pesar de que mi padre es más bien bajito). Tomábamos así el nombre de Dios en vano con infantil inocencia y, quizás por un instante, llegaba yo a creerme tocado por algún soplo de divinidad.
El asunto del nombre tienen relevancia especial para el individuo. La Biblia cita el tema en varias ocasiones: "El nombre dado a una persona era de importancia vital en la antigüedad, venía a ser algo así como su esencia, “su yo”; allí donde estaba el nombre estaba la persona (Dt 12, 5). El nombre también implicaba “propiedad”. Cuando el nombre de una persona era pronunciado sobre algo o sobre alguien este quedaba sometido bajo el dominio de aquel cuyo nombre era pronunciado. Y es que para los antiguos el nombre no era sólo aquello que designaba, caracterizaba o distinguía a alguien, sino que constituía un elemento esencial de su personalidad (1 Sam 25, 25). Lo que no tuviera nombre simplemente no existía (Ecl 6, 10). Un hombre “sin nombre” era insignificante, despreciable (Job 30, 8)."

En la actualidad celebramos el nombre con la fiesta del "santo" (que tiene sus raíces en la costumbre de bautizar a los niños con el nombre del santo del día). Tengo una espinita clavada desde pequeño relativa a esta tradición: Mi nombre es Jesús y ¡No hay santo! ¡No existe San Jesús! Me quedaba siempre con una celebración menos, con un injusto déficit de regalos respecto a otros niños... Al principio pensaba que mis homónimos antecesores fueron malas personas pues ninguno alcanzó la santidad, De alguna manera tenía la sensación de pertenecer a una casta maldita. Luego me enteré de que llevar el nombre de Dios se consideraba blasfemo hasta llegado el s. XIX y para entonces ya se habían acabado los  buenos momentos para alcanzar la santidad: persecuciones cristianas en Roma, heroica resistencia ante los infieles sarracenos, martirios en tierras de misión... Santa Teresa (que de niña se fugó de su casa en Ávila para entregarse al martirio en manos de los moros) se sentiría muy frustrada en estos tiempos de "crisis" de santidades. Actualmente apenas me conforta saber que mi santo se celebra el 1 de enero: ¿Quién puede llamar la atención de sus conocidos con la celebración de su santo el día de Año Nuevo, tras la resaca de la Nochevieja?

Jesús, mi nombre, parece ser (hay discusiones y polémica en internet al respecto) es la forma latinizada del griego “Iesous”, término con el que Cristo es identificado en el Nuevo Testamento. Este nombre deriva del hebreo “Yeshú”, forma abreviada de “Yeshúa”, la variante más extendida del nombre “Yehoshúa”, que etimológicamente significa: “Yahveh salva" o “Yahveh es salvación”.

    Este nombre no fue frecuente en España, en época medieval, al considerarse irreverente utilizar el nombre de Jesús. Posteriormente comenzó a utilizarse, normalmente en forma compuesta , tanto para hombre como mujer: Jesús María, Antonio Jesús, Pedro Jesús, María Jesús, etc. Desde entonces ha sido un nombre frecuente en España pues es el máximo representante de la tradición católica. Sus variantes más populares en castellano: Cuco/a, Chus, Suso, Chusa /Chusi (María Jesús) y en otras lenguas: Josu/Josune (vasco), Xesús (gallego), Jèsus (francés), Jesus (inglés, portugués, alemán), Gesù (italiano).
 En otros países de tradición cristiana se quedan a menudo sorprendidas con esta costumbre tan hispánica de bautizar a un niño con "Jesús". Que alguien se llame Jesús les resulta a ellos tan extraño como nos resultaría nosotros que un padre quisiera ponerle a su hijo Cristo o, incluso, Dios. Detrás de esta escasez del nombre Jesús hay una mezcla de devoción y temor religiosos. En Alemania llegó a estar prohibido dárselo a los niños porque se consideraba que podía herir los sentimientos de la comunidad cristiana. En 1998 el tribunal de Fráncfort del Meno lo autorizó argumentando que si nadie se escandalizaba porque hubiera personas llamadas María tampoco tendría por qué pasar nada si alguien se llamaba Jesús. La nota de prensa relativa a la sentencia se refería explícitamente a lo corriente del nombre en los países de habla española, de notoria tradición cristiana, como prueba de que nadie tenía por qué ofenderse.
Añado también para los curiosos un registro de popularidad (no es información contrastada, pero parece fiable): 

popularidad de Jesús





DécadaInscritos como JesúsTanto por mil de los nacidos
2000164907.55‰
19902563111.27‰
19803418110.96‰
19704446910.49‰
19605334014.29‰
19504708316.60‰
19403815617.19‰
19302570016.01‰
19201405915.49‰





Es interesante reflexionar sobre el uso de los nombres en los diversos  países. En España no se puede llamar a los hijos como a los padres les venga en gana. Hasta 1977 sólo se podían poner a los niños nombres en castellano. En 1985 se obligaba a traducir los nombres extranjeros a las lenguas oficiales de España. Actualmente se admite el registro de todo tipo de nombres aunque existen unos límites regulados por el artículo 54 de la Ley de Registro Civil y el 192 de su Reglamento. En ellos se prohiben los nombres que perjudican a la persona o afecten a su dignidad. Por otra parte se permiten los nombres de origen extranjero, de personajes históricos, mitológicos, artísticos o geográficos. Y, en general, nombres abstractos o de fantasía, como Libertad o África.
Por tanto, aún existen nombres prohibidos. No se puede llamar a un hijo Caín, Judas, Mierda Fernández o Renacuajo Sanchís (no valen peyorativos o diminutivos), tampoco JP-15 por impersonal (queda reservado para lavadoras o matrículas), también se rechazan aquellos como Pichurri (apodos). Se rehusan los que inducen a error en cuanto a identificar el sexo; por ejemplo, Mª del Carmen para un varón no cuela. También se evitan nombres interminables (sólo se admite uno compuesto o dos simples).
Algunas excepciones se han colado en el registro valiéndose de trucos o tradiciones; por ejemplo, Lola (apodo coloquial de Dolores) o Sadako (nombre de fantasía), Mar, Amor, Trinidad, Consuelo y Amparo son ambiguos en cuanto al sexo pero se aceptan para el varón si van solos y para la mujer si se refieren a la Virgen. Az (impersonal) fue admitido mediante el truco de que significaba principio y fin del alfabeto. Algunos diminutivos como Teresita o Josefina fueron admitidos por la presión popular ante el gran número de solicitudes. Hasta 1977 Iraultza (revolución en eusquera) o Libertad fueron reiteradamente rechazados.
Como curiosidad en elmundo el nombre más común no es Ching, ni Jhon, ni Francisco... como podría suponerse: es Mohamed. En España (hablo de estadísticas del año 2000 aproximadamente): Daniel, Alejandro, Javier, David y Álvaro son los nombres de niños más populares. Entre las niñas se llevan: María, Laura, Cristina, Marta y Sara. Los nombres tradicionales (Juanes, Josés, Franciscos, Anas, Pilares...) bajaban en esos tiempos en el ranking del Registro Civil. La selección de nombres tiene mucho que ver con los personajes populares del momento: en los años 60 aumentó espectacularmente el de Marisol (coincide con el éxito de Pepa Flores); en los 70 los Julios (Julio Iglesias en Eurovisión); en el 87 las Martas (éxito de Olé, Olé). Hacia el 2000 España se llenó de Claudias gracias al cuerpo serrano de la señorita Schiffer...

hacia el año 2000 hice un pequeño estudio para la revista del cole sobre los nombres de los casi 700 alumnos de nuestro centro en Alcalá y encontré algunos datos curiosos: La gran mayoría de los alumnos (ESO, III ciclo de EP) nacidos antes de 1998 tenían nombres castellanos o adimitidos en las diversas autonomías. Los nombres más exóticos: Cristhopher, Libni Teresa, Maciej... habían sido registrados en el extranjero. En II ciclo de EP empezaban a aparecer nombres como Jennifer, Alexandra, Coral, Edgard... (nacidos hasta 1990). En I ciclo de EP se abren las listas a todo tipo de nombres: Alba, Kevin, Fyama, Mikel, Ainhoa, Jonhatan, Mireya, Jessica Eder... Diseminados entre las listas resultaba estimulante contemplar el mosaico cultural que se amalgamaba en ellas: aún quedan nombres clásicos de origen egipcio Isidoro (adorador de Isis), Diana (Diosa griega y romana), Héctor (héroe de Troya), Julio (emperador romano)... hermosos nombres bíblicos (Esther, Miriam, Shara, David, Rebeca, Jáiro, Judit, Aarón) junto a otros nombres contundentes como los rusos (Tania, Iván), musicales como los franceses (Desireé), sugerentes como los árabes (Zaida, Zoraida)...
Era curioso observar que teníamos un Abel pero, lógicamente, ningún Caín; dos hermanos gemelos homónimos de los fundadores de Roma: Rómulo y Remo... Algunos nombres no encontraban significado en mi cabeza como Daía, Mireya... pero seguro que lo tenían y sería hermoso. Para otros nombres se me ocurrían posibles orígenes: Kevid (protagonista de "Bailando con lobos", la película de Kevin Constner), Ayla (la protagonista de la conocida novela "El clan del oso cavernario").  Como colegio repleto de inmigrantes teníamos un buen repertorio internacional: Viktor (Bulgaria), Kiavakoko (Zaire), Sen Sen (China), Maciej (Polonia), Libny Teresa y Agnie Sofía (Peru), Chistofer (USA)... También resultaba curiosa la existencia de una clase de "nombres repes", en 2º de ESO. Preguntar en ese aula debía suponer un aunténtico lío para su tutor, José Andrés: casi la mitad de los alumnos repetían nombre: José Luis (3), Jonathan (3), David (3), Iván (2), Natalia (2), Beatriz (2), Sandra (2)...

Doce años después encontramos nombres inverosímiles. Las normas se han relajado tanto que en algunos países podemos encontrar en el Registro Civil nombres como Dios, McGyver, Judas, Hitler, Rambo,  Rocky, Sting, Cisco, Excel, Shaquille Oneil, Alien... y muchos más debidamente documentados (Costa Rica).   En México aparecen registradas muchas personas que se llaman, textualmente, "Aniv. de la Rev."; porque el 20 de noviembre, casi todos los calendarios en lugar del nombre de un santo ponen la abreviatura de "Aniversario de la Revolución". Y es que hay gente que se lo toma todo al pie de la letra. En ese mismo país bautizaron a un niño Yotuél porque fue el mayor de sus hermanos y sus padres dijeron algo así como "ya somos yo, tu y él"... 

Dejo aquí este recorrido por los nombres mientras vamos preparando la nueva remesa: Crisis, Rescate, Subprime, Brote Verde... y si no, al tiempo, queridos maestros: me lo confirmaréis al pasar lista dentro de unos años.