viernes, 31 de octubre de 2014

Me la pela


Oye, colega, que voy sobrao. No es que sea un pipa, no soy un crack, pero tengo experiencia mazo. Te voy a dar la brasa pero fliparás. Y, cuando termines de leer esto, vas a quedar empanao. Así que estate al loro, gañán. Te lo dice un viejuno que está de vuelta de darse un pirulo por la vida.

Pertenezco a la panda del si-si (si estudio y sí trabajo), y, mientras sacaba la carrera, me pagaba los vicios, no iba por la patilla por la vida. Pensarás que era un pringao, pero es mejor que ir pedo o estar puesto todo el día como van algunos tolis que al final se les va la olla: todo el día rayaos, to ciegos  y empanaos. Y no te creas, que también fui de baretos y tiraba las cañas a las titis; incluso partí la pana más de una vez. Pero he cumplido muchos palos y he perdido las ansias. Ahora voy maqueao, tengo buga y me tuneo en el gimnasio. Estoy que lo tiro. Y me cosco que lo tenéis chungo vosotros, que os estáis columpiando, que vais de culo; la habéis cagao en la vida y eso me la suda, va a ser que sí.

Tenéis un marrón encima: no haya curro. Y sin curro no hay pelas. Lo veo chungo, coleguis. Veo jacho vuestro futuro. Yuyu me da. Aprovechad el rollete porque llegará un pavo que os levantará  la churri. Vais a kedar de frikis total. Mogollón de basca se coscará entonces de que se va a comer los mocos. Tenéis el futuro petao. Estáis pringaos. Quizás dos yocas a tiempo hubieran solucionado vuestro problema.

Vale, dejo el taladro, no quiero vacilaros más. Me abro.

jueves, 30 de octubre de 2014

La perfecta contrición

"El hombre que le susurraba a los cabellos"

Quizás hayas oído hablar alguna vez del "Catecismo del padre Ascete". Éste reúne en un compendio simple todo aquello que un cristiano debe saber y cumplir para salvarse. Desde su publicación en 1537 se han realizado más de mil ediciones y, hasta hace muy poco tiempo, aún se estudiaba en las escuelas. Puedo dar fe de ello pues mi madre, a sus 91 años, es capaz de recitarlo casi al dedillo pues lo aprendió de joven en la escuela de preguerra civil.

Hoy, al ver a nuestra expresidenta de la Comunidad confesar que se siente avergonzada por la avasalladora evidencia de corrupción en su comunidad (es el paisaje de la batalla que la artillería judicial libra contra los corruptos en las nuevas "Guerra Púnicas"), he recordado a mi madre recitando algunos párrafos.
P.: ¿Y cuándo recibimos el Sacramento de la Penitencia? 
R: Cuando nos confesamos bien y recibimos la absolución.
P.: ¿Qué partes tiene la penitencia para quitar el pecado mortal?
R: Tres.
P.: ¿Cuáles son? 
R: Contrición de corazón, confesión de boca y satisfacción de obra.
Nuestra inefable Espe, a buen seguro, conoce este catecismo. Como niña avispada que quiere ser la primera de la clase se ha apresurado a hacernos ver que sabe la lección. Enseguida ha realizado "confesión de boca" y mostrado "contrición de corazón" con diligencia. Para completar sus deberes de niña modelo también ha afirmado que "satisfará de obra", el daño causado. Pero, como soy profe y me sé las triquiñuelas de los alumnos para "no ser castigados", no me fío de sus promesas en el caso de la última condición.

Quizás te parezca un tanto arcaico el uso de este catecismo para estructurar mi artículo; pero también puedo ofrecerte una redacción más actual sobre las condiciones de una buena penitencia: 
1. Acto de contrición
2: Confesión de los pecados
3. Propósito de la enmienda.
4. Cumplir la penitencia.

Estas fórmulas son las que yo aprendí y, para la Iglesia, siguen vigentes. Esperanza Aguirre se aplica en sus manifestaciones a demostrarnos que es una buena cristiana:
1. "... Tengo un sentimiento de profunda vergüenza a la hora de presentarme ante los ciudadanos". (Acto de contricción)
2. "...Quiero pedir perdón a los madrileños y a los miles de militantes honrados..." 
(Confesión. Si alguno alega que no está acusándose a sí misma de nada que recuerde que "excusatio non petita accusatio manifesta")
3.  "...El partido debe dar una respuesta contundente ante este y otros casos de corrupción: Una vez que se sepa un poco más pediremos que dejen el cargo institucional inmediatamente", sin que esto suponga "prejuzgar si son culpables o no".  (Propósito de la enmienda)
4. "...No puedo ni quiero eludir la responsabilidad" en el nombramiento de Francisco Granados." (¿Cumplir la penitencia? ¡No me lo creo!) "Una cosa es predicar y otra es dar trigo", dice el refrán castellano. Y sobre este punto disertaremos en el resto de esta entrada.

Ante este evidente sofisma pensé en titular esta entrada "La cínica Esperanza". Porque miente y lo sabe; y quien piense un poco, lo sabe también. Esperanza es lista (también Satanás) e intuye que la forma de que no le pringue este lodazal es salir rápidamente de él, mostrar cara de asco por lo mal que huele y afirmar que se cayó allí porque tropezó. Pero la memoria no nos flaquea y la hemos visto chapotear muchas veces en la política madrileña con lo más "Granado" de la charca. Es curiosos que ahora diga que no notó el mal olor: ¡pero si estabas al lado, Espeanza!, ¡si era el hombre que te susurraba a los cabellos...! Afirmar que "en ningún momento tuvo sospecha de éste podía haber aprovechado sus cargos púbicos para lucrarse indebidamente" demostraría una ceguera que desmiente el desparpajo de esos ojillos tan vivarachos. Vamos que, si eso es cierto, deberían despedirla por falsificación de currículum en su flamante puesto de cazatalentos en la empresa Seeliger y Conde, firma cuyo objetivo es buscar los mejores talentos para favorecer a las empresas españolas.

Mal cumples el sacramento, Esperancita, si te empeñas en ser confesa y confesor. Tú no puedes dictarnos cuáles serán tus responsabilidades en el asunto. Me malicio que la penitencia sería un padrenuestro y un par de avemarías. Lo vieron claro los reporteros del Intermedio que te regalaron un ramo de flores "antes de que dimitieras" ¿Porque usted va a dimitir, no? - te preguntaron. Tu respuesta,  Esperancita, ahondó más en el cinismo; después de agradecer el obsequio respondiste: "¡Ya te lo decía yo: que cuando uno da la cara, es que te la parten!" 

- Pues nada, hija mía: un padrenuestro, dos avemarías y no vuelvas a pecar.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Hablando en puyolés

(Composición con varias viñetas de Forges)

Admiro en Forges su inagotable capacidad para destilar mala leche en sus viñetas a partir del acuoso licor de la política y la actualidad. Ha creado un mundo propio en sus dibujos, aunque en realidad no inventa nada y un lenguaje peculiar. Siempre me fijé con interés en los letreros de sus edificios, en los carteles de los simplificados bloques de sus ciudades, que son las nuestras. Allí, en los nombres de las empresas "inventadadas" se puede encontrar una variada colección de neologismos relacionados todos con la corrupción, el poder, la usura... Invita a seguir el juego inventándo por nuestra cuenta más entidades financieras "de coña": "Robanquia", "Euroblack", "ManganCía", "Expolia SA", "Si SA", "Malver SA", "Depreda.com", "Timofondo", "Estafalia", "Embaufondos", "United Expolia", "Saqueotrust", "RentaBuitr",, "Corruptalia Resorts", "Canting'Palo Bank"... 

Leo sorprendido en la prensa diaria los exóticos nombres de las empresas pantalla que nuestros corruptos utilizan para desviar, lavar, despistar, blanquear u ocultar el dinero sucio que obtuvieron por medios presuntamente ilícitos (cuando menos invisibles) , siempre a costa del resto de ciudadanos (No existe ningún Robin Hood del bosque de Walt Steet). Los veo y, con su sola grafía extranjera, con su expresión rimbombante; parecen revestirse de un halo de honradez y solvencia: Drago Mediterranean Holding, Cooperatief, Mare Nostrum, Pacific Portfolio, Tesedul... (¡Pero si es que suenan a "poderoso e Internacional", "cooperador", "cálido e histórico", "pacífico e inmenso" y "dulce"...!)

Desde Bárcenas a Puyol, y pasando por el ejército "Púnico",  el uso de intermediación de empresas (extranacionales, estratégicamente localizadas y opacas ) es una constante. La familia Puyol&Ferrusola SA, en concreto, tiene una colección considerable de sociedades pantalla, empresas blanqueo, bancas opacas, internacionales de evasión y Paraísos fiscales. Incluso dentro del territorio español la lista de empresas (directamente tomada del Registro Mercantil) participadas por alguno o varios miembros de esta familia es enorme (ya sea figurando como socios, apoderados, consejeros o administradores): PUJART S.L. , ERISONO LONGIANO S.L., PROJECTES BARCELONA SL , INICIATIVES MARKETING I INVERSIONS SA, PROJECT MARKETING CAT S.L., INTER ROSARIO PORT SERVICES SOCIEDAD ANONIMA, INICIATIVES MARKETING I INVERSIONS SA , INICIATIVES MARKETING I INVERSIONS SA, VINTIQUATRE S.L.(EXTINGUIDA), HITECH GENERAL, CONSULTING S.R.L., HOT LINE COMPUTER SA, INICIATIVES MARKETING I INVERSIONS SA, HISPANO QUIMICA SA (EXTINGUIDA), CATEXPRESS SA (EN DISOLUCION), INTRADEX GOLF S. L., INVERSIONES PROMOCRIM S.L., EUROPRAXIS ATLANTE S.L., PROJECTES BARCELONA SL, LABORATORIOS FAVEA SA, AGRUPACIO MUTUA DEL COMERC I DE LA INDUSTRIA MUTUA DE ASSEGURANCES I REASSEGURANCES A PRIMA FIXA, MERCADOS Y GESTION DE VALORES AV SA, EUROPRAXIS CONSULTING HOLDING S.L. (EXTINGUIDA), LABIERNAG S.L. (EXTINGUIDA), LONGSHORE S.L., DRAGO CAPITAL S.L., TRES FORCAS CAPITAL S.L., r BAHORUCO PARK S.L., ARQUILLO RESORT S.L., SERVIFONIA PLUS SOCIEDAD LIMITADA, OPTIMUS SUBASTAS ON LINE S.A. , JASMUND SPAIN S.L., S FERNANDO RESORT BAHIA SUR SL., SAMOS SERVICIOS Y GESTIONES S.L., SAMOS SERVICIOS Y GESTIONES S.L., SAMOS SERVICIOS Y GESTIONES S.L. , TASIBERICA SA, INMOCLICK ONLINE S.A., TRES FORCAS CAPITAL S.L., SERVIFONIA PLUS SOCIEDAD LIMITADA., LONGSHORE S.L., INMOCLICK ONLINE S.A., SAMOS SERVICIOS Y GESTIONES S.L., TASIBERICA SA, INMOCLICK ONLINE S.A, INMOCLICK ONLINE S.A., FISIOART S.L., EMPRESA DE PROMOCIO I LOCALITZACIO INDUSTRIAL DE CATALUNYA SA, BARCELONA PROMOCIO INSTALLACIONS OLIMPIQUES S.A. (EXTINGUIDA), DESARROLLOS ESPECIALES DE SISTEMAS DE ANCLAJE SA, CONSULTING CENTRO ESPAÑA SA, PROJECTES BARCELONA SL, HIDROPLANT SA (EXTINGUIDA), VINTIQUATRE S.L.(EXTINGUIDA), ENTORN SL ENGINYERIA I SERVEIS. (EXTINGUIDA), SOLUCIONES INFORMATICAS INDUSTRIALES GDI S.L., SOLUCIONES INFORMATICAS INDUSTRIALES GDI S.L., SOLUCIONES INFORMATICAS INDUSTRIALES GDI S.L., HIDROPLANT SA (EXTINGUIDA)

Y ¡cómo no envidiar su vocación de trotamundos!. Sus balsámicas visitas a las paradisíacas (fiscalmente hablando) Islas Vírgenes, Islas Caimán o las Islas del Canal, Antillas Holandesas... o el turismo cosmopolita (cambio de divisas incluído) a otros paraísos conocidos como Andorra, Suiza, Luxemburgo, Liechetenstein, Gabón... o los viajes de negocios destinados a inversiones (del dinero lavado) en Argentina, EEUU, México, etc. 

Después de tan vasto nomenclator y de las dificultades de traducción, le pediría al todopoderoso Google que ampliara los idiomas de su famoso traductor: 



martes, 28 de octubre de 2014

Mis fetiches 11: "Ocho maravedíes de Felipe VI"


Ascendíamos la colina por la senda de tierra batida que habían formado las motos. La tierra se había deshecho bajo los tacos de las ruedas y había dejado una capa molida, desmigajada, que crujía bajo nuestras sandalias. Era una de las cuestas del circuito de motocros de San Isidro, en las afueras de la ciudad de Burgos. Nuestro barrio estaba muy cerca, así que muchas veces jugábamos por esos parajes. - ¿Qué es eso? - Dije a mi amigo José Vicente. 
Una pequeña pieza de metal brillaba levemente entre la tierra batida. 
- Parece una moneda. - La cogí y la observé con atención. 
- ¡Es una moneda romana! 
El nuestro cole de los maristas habíamos estudiado a los romanos en historia. Todos soñábamos con encontrar ruinas escondidas y tesoros: ser ricos y famosos. Nuestros diez años estaban llenos de sueños y vacíos de casi todo lo demás. Bueno, no es cierto del todo, teníamos el mundo delante, un mundo grande, lleno de lugares, de gente interesante, de tesoros y emociones... ¡Ahora mismo acabábamos de encontrar una valiosísima moneda romana de oro viejo! 
- ¡Tiene que ser romana! -decía José Vicente- ¿No ves esas letras de ahí? VIII significa 8. ¡Y mira el escudo: un león: es la Legio VII Gémina! ¡Es una moneda de las legiones!     
El corazón nos latía con fuerza. Emocionados guardamos la moneda en mi bolsillo.
- ¡A lo mejor hay más! -Nos pusimos a mirar por los alrededores. Escarbamos con un palo un buen rato...
- Acuérdate de este sitio, Jesús. Hay que volver otro día a mirar con más cuidado... No se lo cuentes a nadie.
Volvimos a casa excitados. Nos acostamos inquietos. Al día siguiente, después de clase, nos dirigimos al museo provincial, en la calle Miranda. Buscábamos a algún arqueólogo eminente que nos confirmara el extraordinario valor de nuestro pequeño tesoro. Nos acercamos a un señor que nos pareció "un erudito":
- Buenos días. Hemos encontrado una moneda y nos gustaría saber de qué época es, parece romana...
Le extendimos la pieza irregular con cierta desconfianza.-
El erudito cogió la moneda con curiosidad y la examinó un buen rato.
- No es romana. Es una moneda de 1625, del reinado de Felipe IV.
- ¿No es una moneda romana de oro? - Un gesto de desilusión se marcó en nuestras caras infantiles.
- No. Son 8 maravedís de cobre. Resellada a martillo y con la ceca de Madrid. ¿Dónde la habéis encontrado?
- En el circuito de San Isidro, pero no había más. Miramos muy bien y no había más.
El erudito preguntó aún:
-¿Queréis dejarla en el museo?
- No, la queremos guardar. Adiós.
No nos gustaba su última pregunta. Salimos de forma apresurada, tristes por la noticia. Nuestro tesoro romano se había esfumado.
En los días siguientes pensamos donar la moneda al museo del cole. El Liceo Castilla tenía un pequeño museo de ciencias naturales muy cuidado y las cosas que se guardaban allí siempre nos impresianaron. Consultamos al hermano que llevaba el museo. Nos dijo lo mismo: son 8 maravedís. Y también nos preguntó dónde la encontramos. Cuando se lo dijimos nos habló algo de la calle de Alfareros que estaba muy cercana al circuito y de la posibilidad de algún mercado en los alrededores.

Al final guardé la moneda en mi caja de fetiches. Allí la he conservado durante casi cincuenta años. Hoy, al abrirla, he recordado su historia. Y os la cuento.

lunes, 27 de octubre de 2014

La maleta.



Seria, altiva, esquiva, de ajustada silueta, luciendo siempre un modelito diferente... ¡Es la juez Alaya... con su maleta!

La juez instructora del caso de los ERES se acerca a su juzgado rodeada de expectación. Con paso rápido cruza entre las personas que esperan a la entrada y los periodistas que disparan sus cámaras practicando el "tiro a la juez"... ¡y que se vea la maleta! que arrastra con su mano derecha (menos cuando lleva el bolso, que la cambia de lado). 

He buscado con google imágenes de la juez: hay centenares. Casi la totalidad caminando deprisa hacia su juzgado, la gran mayoría tirando de su voluminosa maleta negra. 

Ahora está en el punto de mira de muchos francotiradores: le enfilan 80.000 agentes de la policía a la que ha desautorizado para sus investigaciones, la apuntan 34 magistrados y fiscales andaluces, la enfoca la prensa a la que amenaza con denunciar por desobediencia, la encaran en el Congreso y en el Senado devolviéndole las cartas de notificación para algunos de sus miembros, la critica el Poder Judicial, partidos políticos, sindicatos, la Patronal Andaluza, asociaciones de abogados... 

Pero yo no voy a entrar a ser juez de jueces. Ni voy a estudiar la difusa geografía de las fronteras entre los tres poderes. Y tampoco voy a analizar posibles errores tácticos en las actuaciones de Alaya. Doctores tiene la Santa Madre Iglesia, aunque te maten. Lo que a mí me llama la atención, de lo que realmente quiero hablar, es... de su maleta.

Y lo haré, porque yo también soy un maletero sistemático. También porto siempre, cuando voy a mi trabajo, una negra maleta sobre ruedas con asa extensible. Lo hago desde hace cinco años, desde que visito niños enfermos y tengo que llevar conmigo mis bolis de profe, mis carpetas, mi portátil, mi táblet, mis expedientes, mis mascarillas, mis libros y, a veces, mi pequeña impresora portátil. Me he convertido en "el profe de la maleta". 

Voy por la cuarta. Las otras las guardo en casa para almacenar apuntes y materiales viejos. A una le bailan las ruedas, otra tiene deshilachados los cierres de las cremalleras (un modelo "Made in china" comprado en HiperAsia) y a la otra le falta la cerradura y tiene los tejidos gastados (era la preferida de la gata Duquesa de un alumno que metía la pata por las aberturas buscando algún ratón imposible). Aún tengo otra sin estrenar, regalo de uno de los alumnos. Recuerdo la víspera de nuestra despedida y la mirada de su madre a mi maleta cuando la arrastraba, toda gastada y vieja, por las escaleras de su casa. Sé que de esa mirada pensativa nació la idea del regalo.

Yo soy yo y mi maleta. La paseo como a un perrillo. La subo en el coche y la siento sobre el mullido asiento de atrás. La llevo de visita y la tiendo en un rincón del salón mientras imparto clase con mis alumnos. Llevo en ella todo mi ajuar pedagógico. Si alguna vez decido dejarla par aligerar mi equipaje, acabo echándola de menos. 

También la acuesto sobre la cama de la habitación donde tengo el escritorio. La abro, hurgo entre sus tripas como un cirujano de la celulosa y me pongo a trabajar. Pero muchas veces siplemente la paseo. La llevo como una pesada rémora que me infunde tranquilidad, pero no la uso. Me acompaña porque me tranquiliza; porque me asegura que, si me decido, puedo adelantar trabajo en cualquier momento. Y muchas veces realiza el camino de vuelta sin ser abierta. ¿Hará lo mismo la juez Alaya?

sábado, 25 de octubre de 2014

Los amiguetes del Pequeño Nicolás


La nación entera estalló en una inmensa carcajada. Una risa incontenible se apoderó de los españoles al conocer la desternillante historia de Francisco Nicolás Gómez, el Frank Abagnale Jr. español, que supera incluso a su alter ego. (Quizás en estos momentos Steven Spielberg esté estudiando su biografía y haya llamado ya a Leonardo Di  Caprio para que se vaya tiñendo el pelo de cara a la segunda parte de !Atrápame si puedes!) 

Tenemos entre nosotros un Wally español que aparece en todas las fotografías; aunque, en este caso, no cueste nada encontrarle: ya se encarga él solito de ponerse en primer plano y al lado de la figura más conocida. El fenómeno ha desencadenado una compulsiva tendencia a jugar al photosop;  se cuentan por miles las composiciones y recortes de caras en torno a este personaje: está en la última cena, en los dibujos de los Simpson, en la Capilla Sixtina, en la famosa viga de «Almuerzo sobre un rascacielos», en el coche del papa... ¡Hasta yo mismo me he unido a esta cómica celebración del ridículo con un montaje sobre el cartel de la película "Le Petit Nicolás", de Laurent Tirard!

La rocambolesca historia de este hazmerreír universal da para tatos libros y películas como su homónimo; pero en realidad, mirado el asunto fríamente, la historia no tiene ni pizca de gracia. Puede empezar como una fiesta de payasos, pero al cabo de un rato acabamos todos llorando. Una inicial corriente de simpatía nos provoca una sonrisa amable al conocer al protagonista: un simple chico de barrio que consigue con su labia y picaresca embaucar a los círculos del poder. Su hazaña recuerda un poco al Dioni, sus métodos a Urdangarín, su look a Aznar, su carácter al "nota" de la clase que todos conocimos. Nos viene a la cabeza aquella lograda expresión a propósito de estos individuos que quieren ser siempre "el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro".  

Este joven impostor que sufre, según el perito judicial, una "florida ideación delirante de tipo megalomaniáco", presenta todos los síntomas de un narcisismo incorregible. La definición de trastorno de la personalidad narcisista, según los criterios del manual diagnostico de enfermedades mentales DSM V, sería la siguiente: "Patrón dominante de grandeza (en la fantasía o en el comportamiento), necesidad de admiración y falta de empatía, que comienza en las primeras etapas de la vida adulta y se presenta en diversos contextos. Algunas de sus características son: ser una persona segura de sí misma, arrogante, energética, de difícil adaptación a posiciones subordinadas, que a menudo muestra un aire general de indiferencia y fingida tranquilidad. Se deleita con las demostraciones de poder o acumulación de riqueza. Este tipo de personas lo que temen en realidad es que se les llegue a tachar de mediocres. Tiende a adoptar una actitud racional para justificar su comportamiento ocasionalmente inadecuado. A menudo son ingeniosos y su pensamiento fluye como un torbellino de ideas." ¡Se adapta como un guante: lo clava!.

Si asombrosas son las "hazañas" realizadas por este aprendiz de espía (se cuentan por docenas las suplantaciones, engaños, incursiones en las altas esferas, tráfico de falsas influencias ...) lo es aún más el haberlo hecho poco menos que con la ayuda de una fotocopiadora, en un tiempo tan breve (empezó en el 2010) y a una edad tan temprana (20 años): ¡pero si era un yogurín!. 

Los periódicos rastrean ahora en su apretado currículum. Entre sus méritos destaca burlar a la experimentada policía de un país que ha luchado contra ETA durante decenas de años, moverse con desparpajo en coches de alta gama con escoltas y activando sirenas en los atascos, ejercer de ocupa consentido en un chalet de lujo de Kyril de Bulgaria, príncipe de Preslav; acceder a Secretarios de Estado, plantarse ante un Rey recién coronado, estafar a empresarios, fotografiarse con cuanto personaje notorio tenia a tiro... La propia juez que le juzga se declara sorprendida: «Vaya por delante que esta instructora no acierta a entender cómo un joven de 20 años, con su mera palabrería, aparentemente con su propia identidad, pueda acceder a las conferencias, lugares y actos a los que accedió sin alertar desde el inicio de su conducta a nadie, por muy de las juventudes del PP que manifeste haber sido».

Nos preguntamos atónitos si pudo hacerlo él solo. Si así fuera habría que declarar tontos de solemnidad a los habitantes de los "círculos" donde se toman las decisiones importantes del país y quizás, como proponen con ironía algunos ciudadanos, nombrarle ministro. El drama se nos muestra al comprobar que no ha hecho más que imitar los métodos y modos de personajes conocidos como Urdangarín traficando con sus influencias; Camps, con su fotomanía y sus trajes; Esperanza Aguirre y sus muecas sonrientes ... Lo que nos produce realmente pavor es comprender que dentro del mundo empresarial se piensa que solo se consiguen contratos con influencias. 

Puto amo de los Veri Important Person,  aprendiz de espía,  bastardo de la Casta, Wally mediático, Gran Pícaro del Reino... Pequeño Nicolás, tú no me preocupas; los que de verdad me preocupan son tus amiguetes. 

Las lágrimas


No he vuelto a llorar
y mi alma reseca
ha vuelto a verdecer;
y mis lágrimas encarceladas
comban mis pestañas
como débiles barrotes.
Prisioneras de cristal
que me cortan los ojos
y nublan la vista.
Esta gigantesca presa va a estallar
y limpiará de mis mejillas
las curtidas arrugas de la soledad.



Las lágrimas no lloradas duelen. En el pozo de la depresión se secaron las lágrimas.  Los deprimidos no lloran: en el fondo del iris de sus ojos la pupila está seca.  
Llorar es necesario. Llorar es saludable. Existe el llanto fisiológico (el llanto de la herida, del dolor o la cebolla) y existe también el llanto de los sentimientos: lloramos de pena, de alegría, de nostalgia, de emoción... El ser humano es el único que llora por sentimientos (algunos afirman, empero,  haber visto lágrimas de tristeza también en los elefantes).  El enojo, el sentimiento, el luto, el dolor... nos hace llorar; sin embargo, si la vida nos exige la lucha o la huida, cesamos de hacerlo: la supervivencia se impone al llanto. Las lágrimas femeninas obran el poderoso milagro de aplacar el impulso sexual del hombre; tan solo con su olor rebajan los niveles de testosterona de su pareja: Mujer si hoy no te apetece, ¡llora!. Las lágrimas, también, nos hacen ver la vida de forma diferente, una miopía de hasta 48 dioptrías se genera por medio de esta lupa natural. Las lágrimas nos pueden hacer "llorar a moco tendido" pues su drenaje se realiza por la nariz. 

Las lágrimas son hermosas, los mimos se maquillan con ellas. Las lagrimas son trofeos, los miembros de la mara salvatrucha se tatúan una lágrima negra por cada asesinato cometido. Las lágrimas son saladas porque su esencia procede de la sangre; pero no son amargas.

Son muchas las historias de lágrimas: Nunca sabremos, por ejemplo, si los peces lloran. Existen historias sorprendentes sobre las lágrimas blancas de las gaviotas: "lloran leche" dicen los viejos pescadores con alma de poetas y quizás tengan más razón que aquellos que lo explican por una precipitación saturada de la sal que ingieren al pesar con su pico. Otros interpretarán las "lágrimas de cocodrilo" como la expresión de la culpa de un saurio sensible al devorar a su débil presa. Algunos venerarán a la milagrosa "Virgen de las lágrimas" al observar que sus ojos se humedecen y acaban por llorar al declinar el sol del atardecer... quizás no estén en secreto de la piedra que rezuma agua al decender la tempertura. Otros aguardan mirando el firmamento la noche de San Lorenzo esperando contemplar la dorada lluvia de lágrimas incandescentes de las Perseidas... Hay quién podría contar que las lágrimas  le salvaron la vida: nunca olvidaré las lágrimas de emoción del correo del zar (Miguel Strogoff, en la novela de Julio Verne) al llorar pensando en su madre cuando, condenado al cruel castigo de la ceguera, el filo de una espada al rojo se acercaba a sus córneas.

Hay seres que, literalmente, viven en las lágrimas, como una exclusiva familia de gusanos que habitan en las lágrimas de los cocodrilos. Otras veces son las propias lágrimas quienes quitan la vida pues tienen una sustancia,la lisozima, con propiedades antibacterianas. Algunos no saben que Alexander Fleming, antes de inventar la penicilina, ya había experimentado la casualidad de haber llorado de puro cansancio sobre su placa de cultivos bacterianos y observar al día siguiente que las bacterias con las que trabajaba habían muerto. 

Las lágrimas tienen la suavidad del aceite, pues lubrican nuestra córnea con un sebo natural. El cóctel de las lágrimas se prepara con diferentes condimentos exóticos según el sabor de las emociones. La poderosa mirada de un microscopio nos revela diseños diferentes para las lágrimas de risa y las de dolor. Los cristales en las lágrimas del estrés y la tranquilidad, del cambio, del fin y del encuentro, de la cebolla, de la liberación... forman una imagen tan precisa y real como una huella dactilar, como un copo de nieve del alma. 

Lágrimas de reír hasta llorar

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Lágrimas de cambio

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Lágrimas de dolor

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Lágrimas por pelar una cebolla

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Lágrimas basales

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Lágrimas de un reencuentro esperado

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Lágrimas de fin y comienzo

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Lágrimas de liberación

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Lágrimas de posibilidad y esperanza

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Lágrimas de alegría en un momento importante

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Lágrimas de recuerdo

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viernes, 24 de octubre de 2014

Robar el guiño



En la edad de la inconsciencia, en la niñez de mis 8 años, no podíamos pensar que lo que hacíamos a aquellos coches aparcados junto a la acera podía ser la causa de un fatídico accidente. No recuerdo quién inventó aquel entretenimiento, quizás fuera yo mismo, pero el juego de robar los bombines de los intermitentes a los Seat 600 y Seat 850 ofrecía unos alicientes poderosos: ¡era tan fácil! ¡tan emocionante! y, por si fuera poco ¡tan productivo para nuestra colección de bombillas...!

Aquellos modelos tenían dos diminutas pilotos intermitentes en los costados, a unos 20 centímetros sobre las ruedas. Para facilitar el cambio de las lámparas disponían de una tetilla de goma que se ajustaba a un relieve interno de la chapa. De allí salía un cable hacia el cuadro de fusibles. Nosotros nos agachábamos junto a la rueda y metiendo la mano por el interior del chasis agarrábamos la tetilla (como si fuera la teta de una vaca, era muy parecido) y con un fuerte tirón la desprendíamos de la chapa. Entonces, ya fuera, con otro tirón hacia el exterior arrancábamos el cable quedándonos con el portalámparas y su bombilla: ¡Otra más para la colección! Después pasábamos al otro lado.

Este juego de "robar el guiño" a los 600 lo practicamos muchas veces, hasta que un día alguien nos vio y tuvimos que correr de lo lindo. Quizás entonces comenzamos a ser conscientes del peligro para los conductores y no solo del nuestro. Posiblemente empezamos a recapacitar e las consecuencias de que un coche no pudiera avisar en un giro y alguien se estrellara con él. ¡Sabe Dios si llegamos a provocar algún accidente! Y, quién sabe también, la de fusibles que hubieron de  fundirse al dejar los cables pelados y colgando dentro de la carrocería. Del cabreo de los sufridos conductores de los años sesenta, no quiero ni hablar...

Humildemente pido perdón por estas travesuras infantiles. En aquellos tiempos de juegos en la calle, estas travesuras eran corrientes. Se solucionaban con un buen tortazo y nadie se traumatizaba por ello. Entre el ardor de las mejillas y las estrellas bailando ante nuestros ojos, uno está más en condiciones de ponerse en el papel de quien se ha estrellado por nuestra culpa.

jueves, 23 de octubre de 2014

Sexto y reválida


Me paso la visa examinándome.  Una evaluación continua que incluye pruebas  escritas, pero también informes, memorias, seguimientos, rendimientos de cuentas, entrevistas, notas... terminando por el examen de conciencia: tengo inoculado, desde mi paso  por los maristas, el virus de la autoconfesión.

Quedan en mí aún recuerdos de aquellas evaluaciones de niño de cinco años: aquellos recitados del abecedario o aquellas salidas a la pizarra para escribir palabras; las de los años siguientes, cantando la tabla de multiplicar o las series en voz alta y contestando por orden, según  tu lugar en la fila de pupitres; aquellas enumeraciones de los ríos de Asia ante el mapa mudo años más tarde; las declamaciones de un trocito de las "Catilinarias" en la clase de latín, ya casi en la adolescencia...

Vigente la ley de 1953, terminaba mi bachillerato elemental allá por el año 71, y realizaba la preceptiva reválida de 4º en el instituto de Arévalo. Dos años después la reválida de 6º en el instituto de bachillerato de Tuy. Así que pertenezco a aquella generación mítica examinada de "Cuarto y reválida" y "Sexto y reválida". Tengo pruebas (conservo los exámenes) de que aquellas pruebas eran realmente difíciles (dudo que hoy día los chicos de 16 años las aprobaran). Después tocaba cursar Preu, curso preuniversitario, previo al acceso a la universidad).
En 1979 se aprobó la Educación General Básica. El tramo siguiente a la famosa EGB era el BUP (bachillerato Unificado Polivalente) que sustituía al anterior Bachillerato superior. Yo, a caballo entre las dos leyes, hube de cursar el recién inaugurado COU (Curso de Orientación Universitario) que relevaba al anterior Preu y, como colofón, estrené la temida "Selectividad" que se había implantado un año antes. Completaba así, con un cromo más, mi colección de pruebas y reválidas externas.

Luego vinieron las oposiciones, los concursos de habilitaciones varias, los diversos exámenes de diplomaturas y licenciaturas... incluso el de algunos cursos de lengua de signos de pavoroso recuerdo; y un infinito número de pruebas, pruebecillas, exámenes, controles, test, diagnósticos, concursos, chequeos... una auscultación académica sin fin.

Como sujeto repetidamente examinado adquirí un bagaje considerable sobre cómo afrontar este tipo de situaciones. Domino, creo, un buen repertorio de reglas básicas para el caso: dormir bien la noche anterior, jamás repasar las horas antes de un examen, leer cuidadosamente las preguntas y priorizar lo que voy a responder antes, repasar siempre antes de entregarlo, no abandonar nunca una pregunta (se saca petróleo cuando uno se  pone a pensar), estudiar cuidadosamente la estructura de la pregunta (a veces orienta directamente a la respuesta),  desconfiar de las pruebas con opciones si los enunciados son enrevesados (mejor no responder si hay duda razonable), pensar en la psicología del profesor que nos corregirá o que diseñó el examen, aquilatar muy bien el tiempo, crear un pequeño esquema previo si es una pregunta de desarrollo... hay múltiples estrategias para enfrentarse a estos desafíos; me sirvieron muy bien, por ejemplo, para sacar un sobresaliente en el comentario de un libro que no había leído en mi vida: "La psicología de las masas"  de Gustave Le Bon (eso sí, dejaban llevar el libro al examen).

A veces, nos realizan pruebas imprevistas, oportunas demostraciones para lograr el certificado de aptitud. Recuerdo que mi madre hizo leer a mi hermano Javi, a sus cinco años, un periódico al revés para convencer al  director de un colegio de que lo admitiera cuando ya no quedaban plazas (cosa que consiguió, por cierto).

En fin. El común de los mortales somos evaluados, reevaluados, puestos en valor y aquilatados hasta la saciedad. ¿Crees que esto se acabará en la jubilación? Pues no será así: tendrás que demostrar que tus oídos no funcionan, que tu capacidad cognitiva disminuye, que las articulaciones no responden... si quieres optar a algunas pequeñas ayudas. Y, aún quedará el examen postrero: ¡El juicio final!. Dios mío:  ¿Es que ni después de muerto va a acabar esto?

miércoles, 22 de octubre de 2014

Sin esperanza para Rato.


Ya pasó con Bárcenas, el tesorero "no name": cuando se hizo incómoda su relación con la cúpula de la pirámide pepera se perdieron las amistades, se olvidaron de su nombre. Afrontas ahora la consigna del olvido, el socorrido "no le conozco" ante la inquisición  popular. De pronto has pasado a llamarte "esa persona por la que usted se interesa". Se dirigirán a ti con esa fórmula impersonal , ese trato distante, que pasa del "tú" al "usted", del nombre propio al común. A  partir da ahora tu nombre será maldito. Nadie te llamará por tu nombre de pila: está infectado. Te han recortado en los retratos del partido. Han tachado con rotulador negro tu imagen en las fotografías compartidas.  Sin esperanza para ti, mejor que te refugies en tus millones atesorados en cuentas negras; que te consueles con negros amigos comprados a lo largo de los años.  Duerme arropado por tu negra conciencia: tienes el poder de extender la oscuridad en tu entorno, pues la luz dañaría tus costados: nadie se opondrá a que apagues la luz a tu alrededor. Es la Historia Interminable de la descomposición del mundo; fuiste infectado por el ébola de las tarjetas: las usaste sin traje de protección; olvidaste el  protocolo de ladrón minucioso y prudente que siempre fuiste.

Me recuerdas una broma infantil muy repetida por mis sobrinos: esa retahíla que recitaban cuando les pedías que compraran alguna cosa:

- Cómprate un cuaderno (En su caso cámbiese por "Paga a hacienda")
- No tengo dinero
- Pues vete al cajero.
- No tengo tarjeta.
(Ahora tocaba responder: ¡Pues, chúpame la teta!, pero a Rato, que bastante ha chupado ya de la teta pública habría que contestarle)
- Tú lo que tienes es ¡mucha jeta!

martes, 21 de octubre de 2014

Miraflores


Aquel fue un año extraño y feliz. Tenía 10 años y estudiaba en el Liceo Castilla, un colegio regido por los religiosos maristas al que accedí después de incendiarse el otro, más humilde, al que acudía y que también dirigía la congregación en otro barrio de la capital. Tras varios años en sus aulas, yo admiraba a mis inteligentes maestros. Cuando en una encuesta nos preguntaron qué querríamos ser de mayores yo, sincero y cándido, contesté que "hermano marista".

Tomaron buena nota del asunto y, pasados unos meses, los muchos que contestamos así fuimos convocados a una visita al centro de Miraflores. Aquella fue una jornada de convivencia inolvidable. El edificio estaba en pleno campo, muy cerca de Fuentes Blancas, y al lado de Fuente el Prior donde habíamos ido andando varias veces con mis padres a pasar algunas tardes de domingo. Contigua a la finca se situaba la Cartuja de Miraflores. El juniorado (así se denominan los edificios donde se forman a los futuros hermanos) disponía de una finca enorme toda llena de vegetación. Los frutales alternaban con las huertas y la vista de un gran campo de fútbol (grande como nunca había visto) impresionaba desde la barandilla que guardaba el lateral de la carretera de acceso. El edificio principal aparecía a unos cien metros de la puerta, a la izquierda. Tenía tres plantas y contaba con comedor, capilla, sala de juegos, varias clases y dormitorio corrido en la parte superior. Al otro lado de la fachada se situaba  una pista con un elevado frontón, unos servicios exteriores y otro pequeño patio.

El programa incluyó una visita por todo el recinto, la comida, un rato de juego y reposo y una función en el comedor (a modo de salón) en el que se interpretaron canciones y realizaron pequeñas obras teatrales. Quedé impresionado y, ante el maravilloso mundo que se abría ante mí, renové mis votos por ser uno de aquellos hermanos maristas tan poderosos y divertidos.

El curso siguiente comencé a estudiar allí. Conviví con compañeros que no abandonaría hasta seis años después: Del Val, De Grado.... Conocí varios hermanos de los que guardo amable recuerdo: el Hermano Baró, el  Hermano Fidel, el hermano Adolfo...  Me cuesta citar toda la gente que conocí, han pasado ya tantos años...

Imborrables en mis recuerdos imágenes de juegos de futbolín (llegábamos a ser auténticos profesionales), de ping-pong (nunca jugué tan bien como entonces), la popular rana, variados juegos de mesa...  Se mantienen frescos en la memoria los mapas de geofrafía (esa tortura personal que era el aprenderlos de memoria), las lecturas, las canciones, los festivales, los deportes (aquellos partidos gloriosos en el enorme campo, con carreras agotadoras), las excursiones a Fuentes Blancas, los juegos colectivos (aún recuerdo el de "la bandera" que me entusiasmaba), los rastreos (que siempre me fascinaron). Todos los días vivíamos aventuras extraordinarias: unos días era el partido multibalón en "la caja" que formaba el recinto del frontón con el edificio (jamás en mi vida tuve que emplear todos mis reflejos con tanta intensidad), otros era la multitudinaria persecución de algún grupo de chiquillos que entraban a robar las cerezas de la finca (podíamos ser una jauría humana, en esas situaciones), en otros momentos tocaba baño en la magnífica piscina situada en la parte alta de la finca, al final de un breve camino (recuerdo con espanto que llegábamos a tirarnos de cabeza desde el tejado de los vestuarios a un par de metros del borde). No puedo olvidar la emoción de aprender allí a nadar y la sensación de la adrenalina al tirarnos del trampolin (uno de tabla elástica que nos lanzaba tan altos que, muchas veces al sumergirnos, debíamos frenarnos con las manos contra el fondo).

Labores infinitas y variadas conocí allí: aprendí a hacer un drenaje para el agua que se encharcaba junto a la tapia de piedra,  colaboré en la plantación de árboles frutales, ayudé a limpiar las "cochiqueras" lugar donde varias decenas de cerdos aprovechaban las sobras del comedor, aprendí a lavar platos en unas extrañas máquinas donde los  platos rodaban sobre rodillos entre cepillos, recolecté fruta, rastrillé alfalfa, conducí carretillas... en fin todo lo que una granja escuela puede ofrecer hoy en una jornada a los niños, pero durante todos los días del año.

Algunos fines de semana me permitían ira a casa con mis padres. Era un paseo de unas dos horas. Volvía, un poco nostálgico, cada domingo por la tarde para estar listo antes de acostarnos en aquellos dormitorios corridos que intimidaban un poco.

La comida era una fiesta, pues en las mesas se aprovechaba para conversar. Siempre comí de todo, excepto puerros cocidos que (era gusto generalizado) no podíamos soportar. Como había revisión de platos al salir del comedor (cada uno llevaba el suyo) aprovechábamos las cajas de quesitos vacías del postre para pasar de contrabando unos cuantos arrollados en el interior camino de la basura. Recuerdo lo que me impresionaron aquellas peladoras de patatas (en realidad las lijaban) tan socorridas; las patatas eran alimento fijo en el menú diario.

Todos los días, desde la cocina, teníamos que llevar los restos de comida al cortijo de los cerdos. Este edificio estaba más alejado de la entrada y llevábamos los desperdicios en carretillas. Luego teníamos que echárselas a los animales en medio del olor característico de estos recintos. Me río al pensar que,  en aquellos lugares, hoy día reformados están los dormitorios de los grupos que acuden allí a realizar ejercicios y reuniones: literalmente duermen donde habitaban los cerdos, ¡apuesto a que no se lo imaginan...! 

Pronto hará medio siglo que pasé por allí. Miro alguna foto antigua que pude conseguir (el archivo de Foto Fede, es fantástico para ello) y las actuales que todavía conservan el aura mágica de aquel recinto de mi niñez. Me paseo por la sala de juegos (hoy un espacio pulcro, sin futbolines), las escaleras, la pequeña capilla (no ha cambiado nada), el viejo frontón, la Virgen sedente con el niño en sus rodillas leyendo un libro), el jardincillo de la entrada, la fachada blanca y roja, las huertas, la larga tapia de piedra, la remozada piscina de mi infancia... Miro, sí, las flores de mi niñez. Miraflores del tiempo del tiempo de la inocencia.




 










lunes, 20 de octubre de 2014

Esas calles que no se callan

Ayer, recorriendo una de las etapas del Camino de Santiago de la Lana, nos topamos por sorpresa con el provocador nombre de una de las calles del municipio de Cifuentes, a mitad de nuestra etapa. La placa de la calle del Cristo de la Repolla hizo que nos paráramos extrañados y sacáramos nuestros móviles para fotografiar esa placa con leyenda, de apariencia irreverente, que nos invitó a investigar su origen. Luego en casa, y para completar la entrada, he buscado algunos nombres curiosos más de calles que cruzan nuestros municipios y que, por sorprendentes, merecen un hueco en nuestro capítulo de curiosidades.

Calle del Cristo de la Repolla


Son muchas las páginas en internet que recogen este curioso nombre. El ayuntamiento de Cifuentes nos proporciona información sobre dos posibles orígenes de este nombre. Uno hace referencia a un mendigo que, tras llamar la casa de una familia muy humilde recibe una polla como limosna. Al día siguiente, de forma milagrosa, en su corral aparecieron dos pollas además de un cristo tallado sobre madera: el cristo de la repolla.
Existe otra versión, menos milagrera, que adjudica el origen de esta palabra a un vocablo medieval transformado en la actualidad y ligado al gremio de los horneros: “la poya”.
“El horno de pan cocer” era un servicio común utilizado por los vecinos y regentado por el hornero que cobraba a los vecinos por cocer el pan, lo que se llamaba “la poya”, que consistía en un tanto por ciento del peso de la masa que cada vecino llevaba a cocer. Con el producto de “la poya”, el hornero cocía dicha masa haciendo pan para venderlo a los vecinos que no amasaban, y así obtener un jornal.
“La repoya o repolla”, quizás se explique por el hecho de que, al igual que el hornero que cobraba por la cocción del pan, el molinero debía apartar, también, un porcentaje de la molienda. En consecuencia, el vecino contribuía doblemente para la obtención de su pan: ñe cobraban la “repolla”
Así que os ofrezco la posibilidad de conocer de forma virtual la calle del Cristo de la Repolla mediante un paseo con google street y os añado de propina un trampantojo ("tarmpa al ojo") del vecino pueblo de Moranchón, realista pintura que semeja un horno de pan de aquellos donde se cobraba la repolla.

Trampantojo de Asun, pintora local en Moranchón. 


Calle Gibraltar español

Si el caso de la calle del Cristo de la Repolla es único, no ocurre lo mismo con algunos otros nombres curiosos como este: al menos cinco localidades: Almería, Torrijos, Consuegra, Alcázar de San Juan y Torredelcampo comparten nombre para una de sus calles en este binomio reivindicativo.

Calle Rúe del Percebe, 13

Hay quienes comparan la popular serie televisiva “Aquí no hay quien viva” con lo que fue, en el mundo del TBO la Rúe del Percebe, 13; y, la verdad, es que pienso que el marco general se presta a ello, sin embargo hay quienes se enfadan muchísimo con esta equiparación. Para estos últimos, la serie televisiva, sin desmerecerla, no resiste comparación ni en calidad, ni en humor, ni en mala leche ni en nada de nada.
Pues bien, hay un ayuntamiento, el de Rivas que, a fuerza de tener que bautizar muchas calles en poco tiempo y esforzándose en ser original eligió el título de esta popular página de viñetas para una de sus calles. Lo cual no no está más en sí mismo, excepto quizás, para quien viva en el número 13 al que (seguramente sin preguntarle) le tocó la china. Espero que tanga buen humor y no se tome a mal el habitar la dirección real de la más famosa casa de los líos de la historia del cómic español. Pienso yo: ¿Tendría derecho a reclamar al ayuntamiento el cambio de nombre de su calle alegando derecho al honor?
Lo mejor de la original Rúe del Percebe en TBO era la gran colección de protagonistas que había y que podríamos clasificar en dos grupos: Por un lado los caraduras, como la dueña de la pensión que siempre se aprovecha de sus inquilinos, el propietario del colmado siempre dispuesto a estafar a sus clientes o el moroso que vive en la azotea. Por el otro los ineptos, como el vecino ladrón que siempre roba cosas inservibles o que se confunde en sus hurtos o el veterinario que siempre hace chapuzas al tratar a los animales. Todos ellos vigilados por la portera, claro está.




Calle de Salsipuedes (Arganda del Rey)

Hasta 48 veces repetido en el nomenclator de las poblaciones españolas, este nombre compuesto con toques de humor y advertencia presenta siempre calles estrechas o laberínticas, sin salida, cuesta abajo o quizás oscuras. En el caso que os presento está situada en Arganda del Rey y la conozco bien pues trabajé un tipo en una casa de la misma. La calle se se inicia con una acusada cuesta. También conozco alguna más como la homónima en Saldaña (Palencia).

Calle del Cristo de la Repolla (Cifuentes – Guadalajara)


Gibraltar Español (Almería)


Calle Rúe del Percebe 13 (Rivas-Vaciamadrid – Madrid)


Salsipuedes (Arganda del Rey)


domingo, 19 de octubre de 2014

Los dones negados


"Los homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer" Esta frase, extraída del Sínodo extraordinario de los obispos sobre la familia que hoy termina, representa una auténtica revolución en el pensamiento vaticano y un revulsivo contundente en las conciencias de muchos cristianos que pensaban, apoyados por la doctrina de sus pastores, que el sexo homosexual estaba "intrínsecamente trastornado". La Iglesia se pregunta ahora si está dispuesta a darlos la bienvenida a su seno "aceptando y valorando su orientación sexual sin comprometer la doctrina católica sobre la familia y el matrimonio".
Los obispos reiteraron que el casamiento homosexual está fuera de cuestión. Sin embargo, admitieron que las sociedades entre homosexuales tenían su mérito. Sería suicida negarlo pues, gran parte de sus cuadros pastorales son sociedades de personas del mismo sexo. Dentro de un monasterio o un convento se da una relación intensa entre personas del mismo sexo que abarca la comunicación, el cuidado, la formación, el afecto, el trabajo... Si descontamos el ejercicio de las caricias eróticas o el hecho de dormir juntos, el resto se parece mucho a una relación homosexual; luego tan contranatura no será. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarlo?" -nos dice el Papa Francisco.

Bueno será destacarlo pues nuestra sociedad es profundamente homófoba. La persecución al homosexual, el intento de "curarlo", la "reeducación" forzosa; son las actitudes predominantes aún. "Sobre gustos no hay nada escrito" -dice el conocido refrán y, estoy seguro de que todos lo hemos empleado alguna vez. Pero cuando se trata del "gusto sexual" sí hay mucho escrito: volúmenes enteros de una doctrina plagada de normas inamovibles, inmisericordes, taxativas.

Ayer mismo asistí a un espectáculo de travestismo. Me pareció curioso que, aparentemente, se acepta mucho mejor al travesti, al mariquita declarado, a la "loca" exagerada que al gay discreto o al invertido indeciso... Todos querían hacerse una foto con aquella afeminada tan maquillada, incluso le demandaban un beso... quizás porque sabían que el extremo se aleja lo suficiente de sus propias inseguridades al respecto como para temerlo.

Nuestras tendencias sexuales, si bien dirigidas por un poderosa biología y unos modelos sociales muy directivos, obedecen también a otros factores. A lo largo de la vida surgen conflictos, traumas, experiencias diversas u otros modelos que pueden alterar estas tendencias comunes. Lo que al final lleguemos a ser no nos debe privar de nuestra condición de persona y como tal respetable. Todos tenemos cualidades y dones que ofrecer a los demás.

sábado, 18 de octubre de 2014

Síndrome de Diógenes


Hoy toca Diógenes. Tengo apuntada la entrada desde hace meses, cuando en algún momento de desaliento comprobé la cantidad de objetos inútiles que acumulo. Más concretamente, pues, la entrada de hoy estará dedicada al Síndrome de Diógenes.

Pero no podemos desligar el Síndorme del personaje en que se inspira. Para documentarme sobre este cínico (de la escuela filosófica de la ciudad griega de Sinope, y concretamente del gimnasio Ciosarges donde solía enseñar Antístenes, su fundador), he recurrido a la información en red. Es curioso que, cuando uno se compromete en tratar un tema (sobre todo si ha de escribir sobre él), estudia y aprende con una eficacia incomparablemente mayor que en el obligado estudio académico habitual, ¡Y además se divierte!. La escuela cínica (kínicos, procede de la palabra griega "perro" y ellos la adoptaron ya que sus comportamientos se asemejaban al de los perros) y sus discípulos fueron famosos sus excentricidades, por su aguda crítica social, la composición de numerosas sátiras o diatribas contra la corrupción de las costumbres y los vicios de la sociedad griega de su tiempo y la práctican de una actitud muchas veces irreverente (la llamada anaideia). Los esoticos fueron influídos fuertemente por los cínicos, pero en vez de permanecer en una postura crítica respecto a los males de la sociedad, los estoicos se aplicaron a la práctica de la virtud.
En la Edad Contemporánea el cinismo también aflora en los comprotamientos sociales. En 1930, Bertrand Russell, en el ensayo sobre el cinismo juvenil, pudo describir la medida en que el cinismo había penetrado en las conciencias occidentales en masa, y puso acento especial en las áreas parcialmente influidas él: la religión, la patria (el patriotismo), el progreso, la belleza, la verdad. La primera mitad del siglo XX, con sus dos guerras mundiales, ofrece pocas esperanzas a las personas que deseen adoptar un idealismo diametralmente opuesto al cinismo.

Pero es hora ya de presentar a la estrella más deslumbrante de este movimiento: Dógenes de Sínope. Hijo de un banquero, fue expulsado de la ciudad por un delito de falsificación de moneda. Se trasladó a Atenas donde se presento ante Antíostenes (fundador de la escuela cínica y antiguo discípulo de Sócrates) al que insistió tanto que, finalmente, le aceptó como discípulo. Diógenes vivió como un vagabundo en las calles de Atenas, convirtiendo la pobreza extrema en una virtud. Se dice que vivía en una tinaja y que de día caminaba por las calles con una lámpara encendida diciendo que “buscaba hombres” . Sus únicas pertenencias eran: un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco (hasta que un día vio que un niño bebía el agua que recogía con sus manos y se desprendió de él). Puso en práctica de esta manera la idea cínica de autosuficiencia: una vida natural e independiente a los lujos de la sociedad. Según él, la virtud es el soberano bien. La ciencia, los honores y las riquezas son falsos bienes que hay que despreciar. El principio de su filosofía consiste en denunciar por todas partes lo convencional y oponer a ello su naturaleza. El sabio debía tender a liberarse de sus deseos y reducir al mínimo sus necesidades. Curiosamente, en estos tiempos de calenturas independentistas, se le considera inventor de la idea del cosmopolitismo, porque afirmaba que era ciudadano del mundo y no de una ciudad en particular.

Así que éste es el personaje que presta su nombre a un síndrome curioso que, en relación con el estilo de vida del autor, tiene en realidad muy poco. 

Definen los profesionales el Síndrome de Diógenes como "un trastorno del comportamiento que afecta, por lo general, a personas de avanzada edad que viven solas. Se caracteriza por el total abandono personal y social, así como por el aislamiento voluntario en el propio hogar y la acumulación en él de grandes cantidades de basura y desperdicios domésticos"
Pase lo de vivir como un perro (por el abandono de su cuidado), pero completamente desacertado para explicar el aislamiento social (Diógenes vivía entre la plena agitación del ágora, y dormía en los soportales de los templos, a la vista de todos) y el desprendimiento de todo lo accesorio era su filosofía vital.

Este síndrome tiene un componente obsesivo compulsivo relacionado con la tendencia a guardarlo todo, a almacenar y acumular objetos. Yo puedo reconocerme moderadamente en estos síntomas:  mi buhardilla está repleta de libros y carpetas, mi garaje rebosa de cajas con herramientas, botes de tornillería, frascos, botellas... El altillo que construí al efecto está abarrotado de cajas con contenidos inverosímiles... ¿Realmente necesito todo esto? Evidentemente no ahora mismo, pero ocurre que en el futuro siempre tenemos que echar mano de alguna de estas cosas... La pregunta práctica: ¿merece la pena guardarlo con el costo de su organización y mantenimiento, al doloroso precio del metro cuadrado de las viviendas? Otra cosa sería disponer de una nave industrial  (posiblemente ampliaría el campo de objetos a guardar y sería peor... ¿verdad?;  me doy perfectamente cuenta de ello, pero el síndrome es así: irracional)
Tengo una larga historia de acumulador: en mi biografía son muchos los momentos de "rebuscador", "basurilla", "reciclador de deshechos"... En la antigua cuadra de la casa del pueblo guardo infinidad de enseres de dudosa utilidad, en uno de los colegios donde enseñé pretecnología dejé en herencia una sala llena de materiales de deshecho (cables, tablas, tapas, fundas de rotuladores...), actualmente en el colegio me encargo de la biblioteca y me crea tensión la necesaria tarea de expurgar los ejemplares viejos o desfasados...
 
Sin embargo puedo vivir, como Diógenes, en una leve tienda de campaña (incluso me agrada), evito la mayoría del equipaje prescindible cuando viajo, salgo con lo puesto, paso de las cinco estrellas en los hoteles, de los cuatro tenedores... esta tendencia ascética quizá me salve. Y respecto a las costumbres y esclavitudes sociales soy más bien un "cínico". Del "Síndrome de Diógenes" me quedo con la segunda parte, con el nombre y el pensamiento del filósofo y su estilo de vida (en mi caso muy descafeinado). Y no puedo acabar sin reflejar aquí el apodo que,  de niño, me adjudicaron mis compañeros de cole: "El filósofo". Si lo hicieron por humillarme, lo adopto: Filósofo como Diógenes (y a mucha honra).  

jueves, 16 de octubre de 2014

En clase electoral


Como un tren lanzado a toda velocidad, hoy, comenzó el curso escolar. En realidad fueron muchos los convoyes que convergieron sobre el colegio San Juan Bautista, antes llamado "Los Azules" y que, en afortunada decisión, respeta la herencia cromática en patios y pasillos. Y no estoy hablando solo de la frenética actividad de empleados de mudanzas, transportistas, montadores,  instaladores eléctricos, pintores,  operarios informáticos, equipos de limpieza, proveedores, jardineros, carpinteros, albañiles y otros muchos profesionales que, a toda prisa, terminaron a duras penas sus trabajos horas o minutos antes de la inauguración oficial; también me refiero a profesores, conserje y servicio de comedor que en el tiempo record de 3 días montaron las clases y dependencias y prepararon la recepción de sus alumnos compartiendo espacios con los equipos de remates de la constructora Sacyr y decenas de proveedores de muebles y equipos que convergieron sobre el colegio en la última semana.  Toda esta actividad "transversal" que cruza el currículo desde contenidos como "oficios y herramientas" y "espacios escolares" podría completarse con otros relacionados con la "Educación para la Ciudadanía" y relacionados con la participación, la solidaridad, el respeto... Me explicaré. El momento era especialmente adecuado para organizar un gran acto comunitario: una ceremonia participativa, respetuosa y solidaria donde padres, alumnos y profesores, juntos, expresaran su satisfacción por un colegio tan bonito y bien acabado, con dependencias funcionales, con una clase repleta de flamantes ordenadores, un laboratorio con banquetas superchulas, muebles nuevos en muchas clases, coquetos bancos en la entrada, un banco corrido espectacular rodeando el patio, una zona porticada amplísima, una zona "verde" que se adivina quedará preciosa... Sin embargo, la elección del centro  por parte de la CAM para conmemorar el comienzo del curso escolar (que por otro lado nos trajo la bendición de la llegada de abundante material nuevo en tiempo record) pervirtió esta fiesta de todos convirtiéndola en un acto electoral más. Personalmente, y otros compañeros también me expresaron esta opinión, me resultó decepcionante. La comitiva mediática, precedida por secciones de reconocimiento desde días antes, dejó atado y bien atado recorrido, actividades, espacios a visitar... no importaba que los ordenadores no estuvieran enchufados: todo debía ofrecer  imagen de normalidad, de funcionamiento perfecto. Las dependencias donde fue imposible colocar todo el material (¿quién puede colocar ordenadamente 10000 fondos de la biblioteca empaquetados en más de cien cajas sin tener siquiera a punto los armarios?) fueron cerradas a cal y canto y sus hermosos ventanales a los pasillos tapados con mapas de Europa Política seleccionados a toda prisa (aún tuvimos cuidado de escoger uno que incluyera las modernas repúblicas de la extinta URSS).

Todo  lo aceptamos por el bien último del cole y de los niños. Se merecían un cole nuevo y moderno después de un año "de prestado" en una pabellón de ESO de un colegio concertado. Dejamos en el armario nuestras camisetas verdes para no empañar la inauguración del centro (y del curso escolar). Colaboramos en todo para que el cole estuviera a punto y agradecimos la bondad de las instalaciones aunque la primera reunión en la sala de profesores hubiera de realizarse de pie. Todos nos preparábamos para ver la cara de los niños al pisar su flamante nuevo cole. Esos ojos asombrados y esos comentarios de admiración serían un premio más que suficiente.

 Y llegó el gran día. En el último apretón del día anterior y hasta cercana la noche, se logró terminar los remates y despejar los espacios interiores y exteriores. Por la mañana los niños entraron asombrados al amplio hall y desembocaron en un patio azul y luminoso. El colegio es un excelente mirador sobre Arganda y la propia capital. Subieron contentos a sus nuevas clases y aguardaron expectantes las primeras palabras y actividades propuestas por sus tutores. No esperaban que, tras las cristaleras de los pasillos, el cortejo mediático realizaba su recorrido, parándose de vez en cuando en algún aula, filmando las instalaciones más lucidas: el gimnasio, el laboratorio, la sala de informática... Después tuvo lugar, en un lateral sombreado del patio, la lectura de discursos. Hablaron nuestro director, el  Presidente de nuestra Comunidad, un representante de los alumnos... Mientras los niños permanecían en sus clases supuestamente ajenos (la megafonía permitía adivinar que algo se cocía en el patio) y con la consigna de no asomarse a las ventanas en toda la mañana. Igualmente tuvieron que aguantar al chicharrera del sol colándose por los amplios ventanales que no pudimos cerrar (todo sea por no estropear la estética de las fotos). Por la noche sintonicé Telemadrid, (tuve que buscarla largamente con el mando, no es de mis favoritas precisamente) para contemplar lo que esperaba sería un completo reportaje sobre la inauguración del curso y del cole. De nuevo una decepción más. Del espacio dedicado al tema, la mitad de las imágenes correspondían a otros centros, preferentemente bilingües, y la parte filmada en nuestras instalaciones apenas incluía algunas imágenes en las clases dando preferencia al discurso "electoral" de nuestro Presidente.

Ante este espectáculo mediático nos sentimos decepcionados. Habíamos sido utilizados para servir de fondo a un cartel electoral.  Resignados pensamos que, por lo menos, esta imagen de normalidad y modernidad que mostraba el colegio redundaría en su mejor funcionamiento, en una actitud más positiva en la comunidad educativa. He sido testigo de una clase electoral. He visto el descarado partidismo de la cadena de TV autonómica. Contemplé la forma de actuar de los equipos mediáticos autonómicos, el exceso de personalidades, del uso de los niños (dos cursos de primaria, como telón de fondo y de la reclusión del resto en sus clases mientras el director proclamaba su discurso para las autoridades presentes en el patio solitario, solo escuchado por el nutrido grupo de personalidades y los atónitos alumnos que, posiblemente, no entendieran muy bien porqué estaban ellos solos en el estrado. El resto estaban quietecitos en sus aulas procurando no molestar.  Del paseo mediático de las personalidades nada que contar, es lo de siempre: la pretendida simpatía, el aparente interés por la actividad de los niños, las sonrisas a cámara...

Y yo pensando... ¿Y los niños, y los padres, y los profesores...? ¿No pintamos nada aquí?

9 de septiembre de 2014