viernes, 22 de mayo de 2015

Terremoto


Tras la cena, el grupo de invitados peguntó por un café o alguna infusión.
-¿Tienes un té rojo?
No teníamos, pero me acordé de aquella petaca tejida con fibra vegetal que contenía un puñado de té nepalí, un regalo de mi hermano trotamundos que trajo como recuerdo de aquel verano en que estuvo haciendo trekking por el Himalaya. Nos lo entregó después de alabarnos sus cualidades: su sabor especiado, fuertemente aromático, liegeramente especiado y su hermoso color ambarino. Nos quedamos con la petaca que quedó reposando en el armario durante los  últimos 10 años.

Pero ese día tenía algo especial que dio sigfnificado a las arómaticas hierbas nepalíes. A nuestros vecinos les gustaban los sabores fuertes (entre las delicatessen del aperitivo habían tenído mucho éxito unos pimientos jalapeños cultivados en la huerta ecológica de los amigos de mi hermano), así que les ofrecí probar una exótica infusión.

- Os invito a un té remoto nepalí, les dije.

Me miraron sorprendidos. El seísmo en el corazón del Himalaya había dejado imágenes desgarradoras muertos y heridos, ciudades devastadas y míseros campamentos de personas inermes sin hogar. No comprendieron el pequeño jeroglífico que les planteaba.

Finalmente se lo expliqué. Tras probarlo, concluyeron que aquel té remoto tenía un sabor fuerte, amargo, mineral...

sábado, 16 de mayo de 2015

El caballo blanco



En el camino llevaba mi mochila y mi pena. Recorría las hoces del Tajuña por el lecho del río al fondo del tajo abierto en la tierra mientras mi pensamiento transitaba a su vez por las llagadas heridas del alma. Una verde tristeza me embargaba. La primavera mostraba su impúdica lujuria insinuándose obscena ante mi alma circunspecta.  Sentía una punzada de dolor en el pecho, como si en mi corazón se agitara el espíritu del fracaso. Al un lado del camino un toro me miraba. Era negro como mis pensamientos, amenazante como una tormenta. Me miraba enojado, irritado por mi insolente presencia. Esperé su acometida pensando lo que alcanzaría a correr con mis piernas cansadas. Al otro lado un caballo blanco, el más hermoso animal que  haya visto jamás, pastaba tranquilamente. Alzó la cabeza al acercarme. 
En ese momento se produjo un suceso sorprendente. Mientras el toro levantó la testuz, giró el cuello hacia un lado y al otro y se apartó con un salto nervioso alejándose unos metros; el caballo comenzó un suave trote directo hacia mí con actitud confiada. El corazón me dio un vuelco, por un momento pensé que me arrollaría con aquel cuerpo musculado y perfecto que brillaba en el claroscuro del bosque; pero permanecí tranquilo y extendí mi mano abierta esperando la llegada de su magnífica cabeza. Se acercó sin temor alguno y se dejó acariciar. Aproximó sus ollares a mi pecho olisqueando, reconociendo mi excitación. Estuve así con él un buen rato, hablándole como había visto en las películas, halagando sus oídos mientras le declaraba  mi admiración por su hermosura, agradeciéndole su compañía...  Con delicada paciencia, sin prisa, se dejó mimar un buen rato y después, sin alejarse, continuó pastando los brotes verdes al lado del camino. 

Me alejé lentamente. Cuando volví la cabeza, el negro toro aún colérico me miraba desconfiado mientras  el caballo blanco, no lejos de él, pastaba plácidamente. Yo continué mi camino con una sonrisa. Sentí su encuentro como la mágica visita de un Unicornio de pureza, como el inapreciable aliento de un  Vencedor de dragones.  

jueves, 7 de mayo de 2015

Que por mayo...




"Romance del prisionero"

Que por mayo era por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor,
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión,
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero ;
¡déle Dios mal galardón!
(Anónimo)


El azar (una clase de lengua, donde explicábamos el romance), me ha traído a la memoria este bellísimo romance anónimo. La sobria y sentida interpretación de Joaquín Díaz transmite perfectamente el lirismo de estos sencillos versos. Uno siente la tentación de comentar el texto al uso, en términos académicos. Podría decir que pertenece al Romancero Viejo, que es una expresión subjetiva de los sentimientos del autor, que está escrito en primera persona, que consta de 16 versos octosílabos... Podría hablar de las figuras poéticas: las aliteraciones, los paralelismos, las anáforas... pero siento que al hacerlo despojo al poema de su magia.

Y la tiene: es mágico y perfecto. Con una magia cercana a la cinematografía (magia como pocas). La mitad del  poema describe una ensoñación, nacida del recuerdo, de la primavera en mayo con una sucesión de potentes imágenes. Cualquier campesino de la Edad Media (momento en que se creó el poema) podría visualizar perfectamente esta sucesión de campos en flor, de trigos creciendo, de amores en la naturaleza... (los que hemos pasado algunas temporadas en primavera en el campo, reconocemos estas imágenes con claridad). Pero en medio del romance, en plena delectación de las dulzuras de la estación, nos sumerge en la oscura realidad del protagonista (ahora sabemos que está preso y habita  un oscuro calabozo). Nos describe perfectamente su desesperanza y nos apunta su único alivio: una avecilla que le canta al amanecer, su única referencia temporal, su único contacto con el mundo exterior. En seis líneas describe su negro destino; para destruir finalmente, con un par de versos geniales, su último resquicio de esperanza.

Me rindo a la inmensa tragedia de la muerte de un pajarillo. Algo tan pequeño y que representaba una esperanza tan grande... 

Quisiera ser trovador con el laúd a la espalda, recorriendo la campiña en primavera. Pasar al lado de un oscuro castillo e imaginar la historia de algún prisionero olvidado; soñar con conquistar el amor de una bella princesa, inventar la hazaña de la derrota de un dragón, cantar la dramática historia de unos amores imposibles... Ser un  pobre juglar, que nada tiene, que solo sabe acariciar el corazón de la gente con un poema. Pero a mi pobre musa me la mató un ballestero... ¡déle Dios mal galardón!. 

martes, 5 de mayo de 2015

Los futbolistos y los futbotontos


Pensaba hace algunos momentos en qué escribir en el día de hoy. Me había propuesto escribir alguna cosa, crear algún pequeño texto. Me lo impongo porque soy sumamente vago y necesito obligarme a sentarme en la silla frente al ordenador y estrujar  unos momentos la mente. Inicialmente pareces estar vacío, piensas que te repetirás sin remedio; pero al cabo de algunos minutos alguna sensación, alguna idea, vendrá en tu ayuda y comenzarás a teclear con rapidez antes de que se te escapen esos pensamientos que, por momentos, se te amontonan en la cabeza. 

En este caso he decidido escribir unas líneas sobre mi desdén por el fútbol: fue un buen deporte mientras lo jugué, de infancia a juventud; resultó entretenido verlo desde el sofá al llegar a la relajación de la madurez; pero me resulta ahora completamente indiferente, si acaso con un punto de desprecio. Porque en este circo mediático, los payasos ejecutan sin gracia su numerito sobre sus propios egos; los dignos patriotas de cada club hacen promesas de fidelidad que romperán enseguida; los espectadores pontifican sobre aspectos técnicos ("para entrenador, al igual que para maestro, vale cualquiera"); los asalariados del balón cobrarán sumas inconcebibles (y les parecerá  poco); los aficionados (mercenarios de los sentimientos) supeditarán su estado de ánimo a los resultados de su equipo...

Quizá mi actitud tenga que ver con que en este momento dos tercios de la vecindad están reclinados en sus sofás viendo entusiasmados el partido de semifinales de la Copa de Europa del Madrid contra el Inter: "La gente mira a la hormiga y se pierde el eclipse" que dice un refrán chino; resulta que nos interesamos extraordinariamente por ver cómo unos privilegiados dan patadas a una pequeña esfera sin pensar que otros privilegiados, más peligrosos,  pelotean sin compasión con otra esfera mucho más grande en la que vivimos. En ambos casos nos manipulan a base de puntapiés ¿Es que no os dais cuenta? 

Los libros de la primavera -2: "El faro de Alejandría"


Resumen del libro
Obligada por su origen noble a contraer matrimonio con el cruel gobernador Festino, la joven Caris de Éfeso huye en dirección a Alejandría disfrazada de eunuco. Su sueño es estudiar el arte de Hipócrates y dedicarse a la medicina, un sueño imposible para una mujer en el año 371 d.C. No obstante las dificultades, Caris logra convertirse en médico y, gracias a sus conocimientos, acercarse a las más altas esferas del poder en pleno ocaso del Imperio romano. Basando esta trama en una detallada descripción de la medicina hipocrática y, por encima de todo, en una cuidada y rica ambientación en la mítica Alejandría, Gillian Bradshaw ha escrito una novela de ágil lectura y gran interés histórico.

Sobre la autora: Gillian Bradshaw
Gillian Marucha Bradshaw (1956) es una escritora estadounidense. Nacida en Falls Church, Virginia, se crió en Washington, Santiago de Chile y Michigan, y reside actualmente en el Reino Unido.

Cursó estudios en la Universidad de Michigan, en donde obtuvo por dos veces premios por sus trabajos sobre la Grecia Clásica. Continuó estudios avanzados en Newnham College, Cambridge, donde estudió filología clásica.

Sus novelas se encuadran dentro de los géneros de la ficción histórica, la fantasía histórica, la ciencia ficción, la literatura juvenil e infantil y ficciones contemporáneas con gran componente científico. Sus novelas históricas no fantásticas están situadas tanto en la Antigüedad Clásica (Egipto y Grecia) como en períodos posteriores como el Imperio Bizantino o la Gran Bretaña romana.

Ha sido aclamada por la crítica debido a la gran verosimilitud tanto de sus obras históricas como de las que incorporan elementos científicos.

De entre sus novelas publicadas en inglés hasta la fecha, se ha editado en español la trilogía sobre Bizancio compuesta por: El faro de Alejandría (The beacon at Alexandria, 1986) -que obtuvo un extraordinario éxito de ventas en nuestro país-, Teodora, emperatriz de Bizancio (The bearkeeper's daughter, 1987), y Púrpura imperial (Imperial purple, 1988), además de El contador de arena.(The sand-reckoner, 2000, ganadora del Premio Alex 2001) y El heredero de Cleopatra (Cleopatra's heir, 2002).

Impresiones personales
No me cabe duda de que Guillian Bradshaw ha impregnado con un poco de sí misma esta novela. Contra la pequeñez, frente a la insignificancia del personaje ante la inercia de su mundo, a pesar del poder de los imperios, plantando cara a la brutalidad de las normas sociales; la protagonista, Caris de Éfeso, se alza con sus propios medios: una tenacidad sin límites y la clara inteligencia de una mujer.
Esta es una historia de liberación, de lucha por demostrar al mundo la igualdad de los sexos ante un proyecto vital: el derecho de elegir su destino tanto en lo profesional (ejercer la medicina) como en lo personal (el amor y el matrimonio). Algo que recuerda a la propia Hipatia de Alejandría, que nacería unos cuantos años después .

Seduce, primero, la presentación histórica del tiempo y de los personajes: convincente, rigurosa... pero aún "engancha" más la ejecución de la trama, el desarrollo de los personajes,  la construcción de los diálogos. Alguna vez me ha propuesto escribir una novela y, en el día a día de los personajes, en la rica complejidad de las relaciones sociales creo que fracasaría. Ahí es donde Guillian brilla con luz propia. La relación entre sus personajes se hace cercana, familiar; empatiza con ellos, maneja las claves de los sentimientos de una mujer como, evidentemente, solo ella puede hacerlo.

Por otro lado, describe con realismo histórico la decadencia del Imperio Romano. Un lento pero inexorable declive. A la nostalgia de su eficaz ordenamiento del mundo, a la magnificiencia de su inmenso poder opone la lacra de la corrupción y la aparición de nuevas y poderosas fuerzas: la presión de los pueblos bárbaros empujados por pueblos como los hunos, aún más bárbaros y salvajes; la desesperación del hambre, las luchas religiosas... En medio de fuerzas que los sobrepasan los protagonistas tratan de aportar su granito de arena a la construcción de un mundo más honesto y civilizado. Por lo menos, en su entorno, parece que lo consiguen.

"Pasaré mi vida y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza. No ejecutaré la talla, dejando tal operación a los que se dedican a practicarla.En cualquier casa donde entre, no llevaré otro objetivo que el bien de los enfermos; me libraré de cometer voluntariamente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitaré sobre todo la seducción de mujeres u hombres, libres o esclavos."

(Fragmento del Juramento Hipocrático)

lunes, 4 de mayo de 2015

Pensamientos 2.


Demostrando a Dios

El Universo en una pelota de tenis: la ciencia nos conduce a conclusiones inconcebibles.
Solo la nada tiene lógica. La existencia preocupa porque es absurda. ¿Por qué ha de existir algo?
La simple existencia de algo es la prueba de Dios. La conciencia de su existencia es la prueba del hombre. Que use el verbo ser lo legitima.

domingo, 3 de mayo de 2015

Primavera


Frescura de marzo, lujuria de abril, esplendor de mayo, dulzura de junio... Transito por la estación de la fronda renovada,  habito el corazón verde de la tierra en primavera.
Es mi estación más querida, mi preferida. Le perdono la lluvia inoportuna, las traicioneras humedades, la sorpresa del frío inesperado... le disculpo la alergia atosigante, la astenia desfalleciente, el cielo encapotando el alma. Tolero pacientemente la osadía de las hormigas en sus primeras exploraciones, la plaga desforestadora de los caracoles entre los brotes de mis macetas, la invasión del trébol sobre el césped del jardín. Todo lo soporto con una sonrisa porque sé que la vida renovada nunca es cómoda. Me consuelo con las mil imágenes de belleza que aparecen ante mis ojos: la rotunda perfección de unos narcisos, el intenso rojo de una amapolas, la celeste hermosura de las nubes iluminadas por el sol del atardecer...
Y esa invitación del campo a ser visitado y explorado, esa inquietud del cuerpo por acercarse a lo naturaleza que estalla en infinitas vidas vegetales; el agradecimiento de los pulmones al recibir el aire nuevo: todo me recuerda que estoy vivo.
Bienvenida, Primavera. Yo también transito por las estaciones del alma y espero nuevos brotes de esperanza.