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Una imagen y mil palabras

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lunes, 30 de junio de 2014

Relatos de Ciencia Ficción - 7: Poesía peligrosa


Poesía peligrosa.

- Estamos llegando a Alfa Centauro, ¿aún no se ha recuperado Maya?

- No, aún no. El biopsicólogo no se lo explica: sus constantes vitales, aunque débiles, siguen normales; pero su cerebro está perturbado por extrañas ideas y sensaciones.

- Creo que su encuentro con el terrestre le ha trastornado. Tuvimos que matarlo. En dos horas que se quedaron solos logró hipnotizarle con unas cuantas frases y alguna miradas.

- Ella no hace más que repetir esta extraña frase: “Estoy enamorada, estoy enamorada…”. No tiene ningún sentido, ¿verdad?

- No debimos matar al humano ¿qué dijo que era?

-Poeta, dijo que era poeta.
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Etiquetas: relatos

domingo, 29 de junio de 2014

Relatos de Ciencia Ficción -6: ¡Oh, madre Nut!


¡Oh, madre Nut!

¡Oh, madre Nut! Es mi oración el último recuerdo tuyo, madre, y de nuestra patria el cielo.
No existe ya la blanca nave que se estrelló en la tierra de las ardientes arenas. Hace treinta años, madre, que quemé tu cuerpo en la noche estrellada con el aliento de la nave caída.
Y al morir, madre, aún espero a mis hermanos en la gran tumba que este pueblo salvaje y fiel ha construido.

Adiós, madre, mis últimas palabras para ti.

(Oración aparecida en la gran pirámide. Oración del funeral del -Faraón Keops, en gloria y esplendor del Antiguo Egipto)
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Etiquetas: relatos

sábado, 28 de junio de 2014

Relatos de Ciencia Ficción - 5: Ángel custodio


Ángel Custodio

- ¡Es la salida del hiperespacio más increíble de mi vida!. No me explico cómo he acertado con los mandos. Ahora deberíamos estar muertos.

- Apenas lo recuerdo, pero estoy seguro de que nos íbamos a estrellar con el asteroide. Hasta la computadora ha registrado un impacto. Aún continúan encendidos los sistemas de emergencia y está emitiendo la señal automática de navío en colisión…

- No lo entiendo, Marcial; desde que visitamos el planeta deshabitado X-15-71-I hemos tenido la suerte más imposible, parece como si hubiera alguien que protegiera la nave para que no le ocurriera nada.

- Es cierto Jesús. En mi pueblo natal hubieran jurado que era el Ángel de la Guarda que guiaba nuestros pasos.

- Oye, me estoy preguntando si no habremos visitado el cielo…
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Etiquetas: relatos

viernes, 27 de junio de 2014

Pequeños relatos de Ciencia Ficción - 15: Estación Monte Sinaí.


Estación Monte Sinaí.


- ¡Storg, has de venir! ¡Estoy captando unos mensajes extrañísimos en mi radiocompensador de tiempo! Se trata de ondas perdidas en el espacio. Las recibo muy distorsionadas. Es posible que lleven millones de años vagando por el espacio.

-Dime, Tang, ¿qué has logrado descifrar con la computadora de esas antiguas ondas de radio?

- No son ondas de radio, Storg; son voces. La computadora las está traduciendo ahora, no tendrá dificultad; hay información de millones de viejas lenguas en ella.

- Es sorprendente… la voz tiene un sonido tan bello y tierno que su autor debía poner el alma al hablar así.

- ¿De dónde viene, Storg?

- Eso me pregunto, Tang. caen perpendiculares a nosotros como si hubieran salido de aquí mismo hace millones de años y hubieran completado una órbita circular por el espacio. No sería extraño pues sabemos que es curvo…

- ¿Crees que puedan provenir de nuestros antepasados de antes de la Gran Catásstrofe?

- Puede ser. ¡Mira: la computadora está volcando la traducción en la pantalla!

…

“Os doy un mandamiento nuevo:
que os améis los unos a los otros.
Que, como yo os he amado,
así os améis vosotros los unos a los otros”

…

- Storg, ¡qué bellas palabras! ¿Podrían ser nuestros antepasados sus autores?

- No Tang, no pudieron ser ellos. Deben provenir de unos seres infinitamente más sabios…

(Planeta Tierra. Diario de Storg. Radioaficionado de la 37.686.435 generación después de la Gran Catástrofe. Estación del Monte Sinaí).
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Relatos de Ciencia Ficción - 4: En el Zoo de los seres perfectos.


- Debemos ser sumamente imperfectos para ellos, Juan. Parecen considerarnos como auténticas antiguallas.
- Sí, Santiago; nos ven como una máquina absurdamente compleja para las sencillas funciones que desarrollamos. Les ha llamado la atención la enorme tasa de alimentos y aire que consumimos, la cantidad energía que desaprovecha nuestro organismo y nuestra forma les parece un diseño desastroso.

- Juan, ¿seremos realmente tan imperfectos?

-No sé, estoy empezando a dudar de mis antiguos ideales de la perfección y la belleza. Estos seres nos consideran ridículamente horribles, lamentablemente mal hechos, monstruosos… y la jaula en que nos han metido es lo más parecido a la de los zoos terrestres.

(Un grupo de brillantes y pequeñas esferas metálicas, suspendidas en el aire, se habían detenido frente a la jaula. Ni siquiera un leve zumbido en el aire, pero múltiples ondas de radio atravesaban el espacio silencioso que las separaba. Mensajes de terror y admiración circulaban por las señales electromagnéticas. No estuvieron mucho tiempo allí. No era una visión agradable contemplar aquellos seres de gelatina de cuerpo membranoso, cuyas formas angulosas, con largas extremidades semiarticuladas, producían horror. Tan solo se adivinaba una mediana simetría. Realmente ese máquina complicada y extraña llamada hombre parecía un experimento fracasado. ¿Qué mal estudiante habría construido un prototipo semejante? Y sobre todo ¿para qué serviría?)
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Etiquetas: relatos

jueves, 26 de junio de 2014

Relatos de Ciencia Ficción - 3: Inteligencia vegetal


Inteligencia vegetal

- ¡Que el sol brille sobre ti, Clavel-1! ¡Han vuelto los asesinos del espacio!

- Lo sé, Rosa-7. Parece que les gusta nuestro planeta. Han vuelto a degollar a millones de seres de la pradera Trigo-5 y Trigo-2.

- Dime, Clavel-1, ¿Cómo es posible que sean tan crueles?

- No sé. El Gran-Árbol piensa que es para luego devorarnos. Que se alimentan de seres vivos.

- ¡Es horrible: nos utilizan como comida!

- No siempre es así. Cuando degollaron a muchos de nosotros de la tribu de los claveles, parece ser que lo hacían simplemente porque éramos hermosos. Regalaban los cadáveres a sus hembras y ellas se sentían felices.

- ¿Y qué podemos hacer?

- Espera que vuelvan en su próximo viaje, Rosa-7. El gran Árbol ha sintetizado una toxina mortal que cada embrión deberá elaborar a partir de ahora. Se ligará a nuestros aminoácidos de tal forma que tardarán en descubrirla.

- ¿Morirán con ella los asesinos del espacio?

- Sí, morirán. Es la ley de la supervivencia: ellos o nosotros. Los asesinos piensan que somos seres muertos, sin inteligencia ni sentimientos. Rosa-7: recemos por los mártires de las tribus del trigo que morirán por liberarnos de la raza devoradora.

- Sí, clavel-1. Recemos.
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Etiquetas: relatos

miércoles, 25 de junio de 2014

Relatos de Ciencia Ficción - 2: Diálogos entre mosquitos.



Diálogos entre mosquitos

- Echa un vistazo, Bitz-7; ese humano de ahí abajo aun respira. es increíble lo que ha aguantado. Todos los demás murieron hace meses.
- Sí, debe ser el único que queda con vida. Debe estar sufriendo horriblemente. Tiene la cara completamente desfigurada, me gustaría ahorrarle los últimos sufrimientos, pero mi picadura no puede ser mortal. Pero… no es necesario… acaba de morir.

No lo entiendo aún, Bitz-6, ¿Por qué hicieron estallar todas aquellas bombas si sabían que no soportarían la radioactividad?

- Yo tampoco lo entiendo, Bitz-7. Vámonos de aquí. esta zona es aún muy radioactiva, ¿no lo notas? Soportamos bien hasta 600 roetgens, pero muchos de nuestros hermanos han muerto por imprudentes.

- Está bien, Bitz-6, pero déjame contemplar por última vez
este humano. Será el último que veamos.
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Etiquetas: relatos

martes, 24 de junio de 2014

Relatos de Ciencia Ficción - 1: En el museo de las antiguas marcas.


En el museo de las antiguas marcas.

- Hola, Donald

- Hola, Plank.

- ¿Saben ya en Control Omega lo que le pasó a la Computer K-237 de la serie azul?

- No, es curiosos: es una de nuestras más antiguas computadoras. Estaba en el museo de las antiguas marcas.

- Sí, en verdad es extraño. A veces pienso en el último mensaje que envió a la pantalla antes de que se fundieran los circuitos: “Hombres, habéis volado muy alto y las alas de Ícaro se calientan bajo el sol”.
Publicado por Jesús Marcial en 17:27 0 comentarios
Etiquetas: relatos

Pequeños relatos de Ciencia Ficción


Hace mucho tiempo, cuando era joven y estudiaba una oposición, cualquier lectura era más interesante que los áridos contenidos del temario. Fue así como me aficioné a diversos géneros entre los que destacaba la Ciencia Ficción. Llegué a completar una biblioteca bastante extensa con volúmenes de este género aunque todos ellos eran libros de bolsillo de ediciones baratas y traducciones infames.

Así conocí autores extraordinarios como Isaac Asimov, Ray Bradbury, Arthur C. Clarke, Brian W. Aldiss,  Stanislaw Lem, Richard Matheson, Walter M. Miller,  Robert Silverberg, Theodore Sturgeon, y John Wyndham  entre otros (estos son los que recuerdo). En ellos descubrí que pueden convivir la buena literatura y la ficción científica; y  a veces hacerlo en un sorprendente trío con el drama psicológico. Era una literatura que enganchaba, que invitaba a soñar, que hacía pensar sobre los efectos de los avances científicos en la humanidad... Trataba unos temas sorprendentes, fascinantes, muchas veces realizando curiosas extrapolaciones de lo más vulgar y rutinario creando mundos nuevos con mínimos elementos.   

Aquellas lecturas me impulsaron a crear mis propios relatos. Hace ya de esto cuarenta y seis años. Lo que escribí lo refresco ahora en el blog en forma de pequeños relatos. Apenas un par de toques para corregir ortografía y sintaxis: la frescura o ingenuidad de entonces no se perderán ahora. Así que ahí va un relato diario hasta completar el índice manuscrito de mis "Relatos alucinados".
  
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Etiquetas: relatos

miércoles, 18 de junio de 2014

Microrrelato: Ladronzuelo


En aquel Burgos de 1960 mi familia vivía en una mínima buhardilla; tan pequeña que "salir a la calle" era nuestra vía de escape natural. Con nuestros siete años nuevos realizábamos numerosas correrías  por esa zona de la ciudad, próxima a las afueras. Burgos era entonces una ciudad mucho más pequeña donde pronto se alcanzaba el campo abierto. En los límites las huertas se entremezclaban con las últimas casas. Huertas de paredes bajas y altas. Las paredes altas escondían los mejores frutales con la fruta más sabrosa.
Allí aparecimos una tarde, rayando el anochecer. Ayudándonos unos a otros subimos los elevados muros y pasamos, llenos de temor y excitación, a nuestro particular Edén, un prohibido huerto de frutales.  Después nos afanábamos en la trepa a  por la fruta deseada.  Todo resultaba emocionante y divertido hasta que, por sorpresa,  una voz amenazante sonó muy cerca, a nuestras espaldas. Iniciamos al instante una veloz carrera entre pálpitos y sombras. En mi huida yo me encontré de repente ante la tapia pétrea, larga, altísima... me detuve un momento. Entonces sentí un disparo que me impactó: perdigones de sal se incrustaron en mis nalgas y espalda. Percibí un redoblado disparo de adrenalina en mi torrente sanguíneo. Sin darme cuenta remonté el alto parapeto y caí al otro lado. Cada cual había subido sin ayuda y saltado en un santiamén... Nos deperdigamos corriendo por el campo. A lo lejos se escuchaban aún feroces amenazas...
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Etiquetas: relatos

martes, 17 de junio de 2014

Greguerías


Jugar a inventar greguerías es estimulante. Es bello y divertido,  a veces cáustico y revulsivo; pero siempre sorprendente. Veamos unas pocas realizadas a vuelapluma.  

La droga es el photoshop de la vida.

Los aviones llevan dos estrellas con hipo en las alas.

La botella nos da duros besos poniendo el morrito en U.

Un niño es la inversión más ruinosa de un economista pero el negocio más lucrativo del amor.

Cuando se inventaron las patas redondas correr fue menos cansado.

Volvió a la tienda con su tirachinas  y pidió que le devolvieran el dinero: Vengo de China y le aseguro que no funciona; no logré acostarme con ninguna. 

El váter es una boca que ingiere los alimentos por segunda vez. 

Una tablet es como una bola de cristal, pero aplanada.

Cuánto más poder se tiene, más se tiene que perder. 

La piernas de la tijera siempre están depiladas.

La nariz está en la parte delantera de la cara por razones evidentes.

El ordenador está pasando de ordenarnos la vida a ordenarnos en la vida. 

Sólo la gente curiosa es capaz de encontrar la aguja en el pajar.

Cuando anochece se cura la depresión de las estrellas.

El autor de greguerías juega con los cables de la feria y hace que los caballitos del tiovivo vuelen cual pegasos en una noria. 

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Etiquetas: escritores, humor

lunes, 16 de junio de 2014

Sin comentarios


"Sin comentarios..." Y el político de turno se queda tan ancho sin aclarar su declaración. "Esto son lentejas..." parece decirnos tras la rueda de prensa con los medios, donde "prensa" parece tener una acepción de "rodillo declarativo". Como si existieran verdades absolutas, como si los matices, las explicaciones o la curiosidad fueran innecesarias. La costumbre del "no comment", ese latiguillo tan socorrido de los imputados, los sospechosos, los faltos de ideas y los miedosos... se contrapone muchas veces con la diarrea declarativa ante los afines, en los mítines, en la barra del bar, en la cena con los camaradas...

Y mira que la democracia es sobre todo opinión, contraposición, controversia, debate, discusión... un no parar de comentar. La democracia lleva aparejado un incómodo dolor en las posaderas que aguantan el tronco corporal en largas horas de debate, de réplica y contrarréplica... sin llegar al filibusterismo parlamentario se puede opinar y comentar durante horas. La discusión de algunos temas  puede alragarse durante eones sin llegar a consumirse ni decantarse por una verdad incontestable.  Para mí es incomprensible un parlamentario que nunca parlamenta.

Igualmente es incomprensible que mucha gente desprecie la prensa, eluda los debates, reniegue de hablar de política alegando que mienten más que hablan, que tergiversan... Claro que sí, lo hacen a menudo, pero también informan, aclaran y son cauces de opinión. Contaré una anécdota sobre cómo descubrir a los medios mentirosos: tuve un alumno de 10 años, muy inteligente, que cuando en una conversación en un chat escolar, uno de de los participantes jugó a usurpar la identidad del profesor escribiendo mensajes malintencionados, animó a todo el grupo a "hacerle hablar" porque él mismo se descubriría, como efectivamente así pasó. Necesitamos aportar nuestra  partecita de verdad para completar el gran puzle de la certidumbre.  

Leemos poco. Leemos mal. Y no somos muy educados con los que escriben para nosotros. Muchas veces nos interpelan en sus entradas, en sus artículos. Muy pocos contestan. Algunos toman nuestras ideas, las aprovechan, las usan para sus trabajos... pero muy pocos te lo agradecen.

Personalmente edito cinco blogs. Dos de ellos del colegio. Uno, ahora restringido, de mi pueblo. Otros dos literarios: uno de poemas y el que estás consultando: de artículos y ensayo. Son relativamente muchas las visitas, pero muy poca gente comenta y suelen ser siempre los mismos. En mi blog escolar, el de mi grupo de alumnos, suelen regalarme sus comentarios los mejores: los más afectuosos o curiosos. En el blog de la biblioeca de mi cole (que yo edito, pues soy el bibliotecario) los principales destinatarios: los niños de mi colegio apenas participan, pero desde los países hispanoamericanos hay numerosas participaciones, todas ellas expresando agradecimiento (enternece leer "que les has salvado del suspenso en su trabajo escolar", con el comentario de algún libro o algún trabajo sobre puntuación, por ejemplo, lo más celebrado del blog). Llego a la conclusión de que los niños de más allá del Atlántico son mucho más educados que los nuestros: te desarman con sus sencillas frases de agradecimiento en medio de una ortografía espantosa.

A mí, de  pequeño, me enseñaron que había que contestar cuando de hablaban. Que era de buena educación. Poco cuesta escribir una breve aportación, un mensaje de ánimo, unas simples gracias...

A los que lo hacéis daros sinceramente las gracias. Porque escribir cuesta y la recompensa es que alguien te lea. Cada comentario oportuno supone el reconocimiento del otro, que te habla , que te escucha. Y en cada uno se reconoce atención, esfuerzo, paciencia, comunicación al fin. Dice el refrán: "No hay mayor desprecio que no hacer aprecio": Pues bien; yo reclamo a voces tu aprecio. Y también dice este otro "Como canta el abad, responde el sacristán": No me hagas pensar que tengo tan mala voz.  
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Etiquetas: ética, personajes, políticos

domingo, 15 de junio de 2014

Microrrelato: ¡Hueles a perro!


Un día me sorprendió con este comentario: "Hueles a perro". Yo miré la suela de los zapatos, revisé mentalmente la secuencia de mi visita al aseo, pero no pude explicarme cómo diantre podía olerme así. 
No dejó de sorprenderme con su agudeza olfativa muchas otras veces y entendí que aquella chica era capaz de oler con precisión mis estados de ánimo y mis emociones. Literalmente violaba mis más profundos pensamientos sin poder yo disimularlos. Me acostumbré a llevar fuertes perfumes a desodorizar compulsivamente mi cuerpo, a usar chicles de menta. Aprendí a hablarle poniéndome contra el viento, a ducharme dos veces al día... pero ella seguía leyendo los mensajes de mis ferormonas con precisión turbadora. 
Ella lo sabía y, enamorada de mí, preparó con extrema delicadeza su proposición de matrimonio. Me invitó al mar y, al lado de la playa, me propuso casarme con ella. El olor de la mar, el salitre en aire, enmascararon la inmensa alegría que sentía y que exhalaban todos los poros de mi cuerpo. Su honestidad le privó de percibir el intenso deseo que me embargaba pero yo, desde mi intimidad respetada, le abrí voluntariamente mi corazón. 
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Etiquetas: relatos

sábado, 14 de junio de 2014

Microrrelato (140 palabras): Dropstone


El  iceberg descendía lentísimo desde las montañas polares de la Antártida. En su interior viajaban rocas de afiladas aristas arrancadas de las laderas. Al llegar al mar la morrena glaciar se fracturó en decenas de bloques que fueron  botados a la mar. Uno de ellos flotó durante meses a la deriva hasta que, adelgazado por el calor y los lametazos de las olas, se deshizo liberando una enorme pepita de roca que trasportaba en su interior que cayó al fondo. Allí, entre limos y pequeñas piedrecillas durmió un sueño de cuatrocientos millones de años. En ese tiempo los materiales vecinos se metamorfosearon endureciéndose y formando un duro conglomerado. Muchos años después, un vecino del pueblo de Checa, en Guadalajara,  se preguntaba extrañado cómo era posible que esa roca tan diferente estuviera enterrada en el interior de aquel conglomerado tan homogéneo.


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 Jesús Marcial Grande Gutiérrez 
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Etiquetas: microrrelato

viernes, 13 de junio de 2014

Microrrelato (135 palabras): El ajedrez


El rey escuchó la demanda de aquel sabio que le había enseñado un juego tan interesante. Tras meditar largamente la propuesta se dispuso a cumplir su promesa:  - Doble de granos por cada casilla del tablero, de acuerdo... Entonces le entregó un grano y le dijo: 
-Te pagaré a plazos: Planta este grano en mis campos. Con tres granos de la cosecha pagaré el primer y segundo plazo. El siguiente año puedes plantar dos granos sobrantes y de los frutos cobrarás tu deuda. Seguirás así cada año, hasta 64, sembrando el doble de trigo cada vez tomándolo de los granos sobrantes... El resto, si quieres agradarme, lo entregarás al granero real.
El sabio, reconociendo que la sabiduría del rey superaba la suya, respondió:
- Gracias, mi rey: os perdono la deuda. En realidad no necesito semejante riqueza.

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Microrrelato (135 palabras): El pequeño falsificador


La guantada de su padre, inspector de policía, le enseñó que no debía volver a mostrarle un boletín de notas con todas suspensas. Pero llegó la segunda evaluación y la historia iba a repetirse. Al llegar a casa se topó con una cucaracha. Esto le dio una idea. Dedicó toda la tarde a cazar todas las que pudo  y meterlas en un tarro. Las dejó allí, en ayunas, una semana. Se agitaban hambrientas cuando tomó el boletín y, con un palillo, escribió sobre las calificaciones con mermelada. Después las liberó sobre él . Los insectos zamparon los finos trazos de mermelada y, hambrientas aún, continuaron dando pequeñas dentelladas al papel tras los restos de la dulce melaza. El  boletín quedó inmaculado. Luego no tuvo más que escribir con letra cuidada una larga lista de sobresalientes.     


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miércoles, 11 de junio de 2014

Microrrelato (40 palabras): El secreto de mis caldos.


Una cosecha excepcional -pensó-, todos envidiarán la calidad de mi vino.
Él sonrió al pensar que aún nadie había descubierto el secreto de sus afamados caldos.  Después se aseguró de que nadie le veía y meó dentro de la cuba.

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martes, 10 de junio de 2014

Microrrelatos (39 palabras). El avispón


Las abejas Cipriana rodeaban al avispón invasor. Con suicida temeridad las abejas se amontonaban contra su abdomen. El invasor, sofocado, tardó una hora en morir. Nadie pudo explicar porqué las abejas sabían que respiraba por aquellos agujeros del abdomen.

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lunes, 9 de junio de 2014

MIcrorrelato (99 palabras): Gato negro


¿Gato negro?  ¡Superchería!: solo era un indeseable visitante nocturno que venía a orinarse en nuestra puerta y al que acosaba a perdigonazos desde la ventana.
Hasta que una noche en que había dejado las ventanillas del coche abiertas, se coló en su interior y, paseándose por el salpicadero, activó las luces de emergencia.  Al arrancarlo al día siguiente el alma motriz del vehículo expiro. Tardé media hora en localizar un vecino y puentear el arranque, tiempo batante para malograr una prometedora entrevista de trabajo. Desde entonce tengo "gato" al animal y lo aplaco de vez en cuando cazando ratoncillos para él. 


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domingo, 8 de junio de 2014

Microrrelato (98 palabras): Gangrena


El judío llegó a las letrinas del campo y se remangó su uniforme de preso. Miró aterrado aquella herida pestilente cuya infección se extendía con rapidez. Expuso el brazo a la nube de moscas que se abalanzaron sobre ella. Durante diez minutos observó como se paseaban entre su tejido putrefacto, como disolvían con sus jugos las gotitas de pus, como ovulaban frenéticamente sobre ella... Luego, volvió a cubrir el brazo y regresó a su barracón esperanzado. Si el médico, preso como él, tenía razón las larvas de aquellos insectos que ahora incubaba le salvarían la vida, de momento...
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sábado, 7 de junio de 2014

Microrrelato (97 palabras): Parapente


En el año 614 d.C. el emperador Yang Jian fue asesinado mientras dormía en sus aposentos. Nadie pudo averiguar cómo Li-Pae, su asesino, logró entrar en la Ciudad Prohibida ni tampoco porqué apareció un enorme velo de seda reforzado con costuras y cordeles en la terraza del emperador.
Li-Pae, el constructor de cometas, se llevó a la tumba su secreto pese a las crueles torturas.
Semanas después su hijo, Hu-Yin, jugaba con la última cometa que le construyó su padre: un modelo nuevo que se dirigía a voluntad y aterrizaba con precisión  sobre el tejado del taller. 


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viernes, 6 de junio de 2014

Microrrelato (96 palabras): Ataque mortal


6:07 PM. Los refugios subterráneos sufrieron  un primer ataque con agente tóxico D-fenotrín. Una polvarera blanquecina se coló por las galerías llegando hasta la misma maternidad donde cientos de nonatos nunca pudieron ver la luz. Asfixiados, enloquecidos; los supervivientes corrieron por los túneles buscando el acceso al aire libre de la superficie. Al llegar a las bocas  una corriente de aire ciclónico los arrastró a un recinto donde un torbellino de polvo y piedras les destrozaba. Las entradas fueron finalmente rociadas con aerosoles venenosos a base de ciflutrín y Bendiocarb. Dentro del hormiguero apenas quedaban supervivientes.

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jueves, 5 de junio de 2014

Las personas sordas


El 28 de septiembre se celebra en todo el mundo el Día Internacional de las Personas Sordas. No  viene mal celebrarlo y significar ese día porque esta discapacidad (la sordera) es la más invisible de todas. Dice el refrán: "Ojos que no ven, corazón que no siente" y la sordera no se ve. Nada, en la persona sorda, denota que está perdida en el mundo de los sonidos, que navega en medio una niebla de ruidos que no comprende. 

Nos cuesta imaginar el mundo de los sordos. A lo largo de la historia fueron considerados muchas veces seres imperfectos, fallos humanos, deshechos. Durante la Antigüedad, el “sordomudo” era considerado idiota y demente; incapaz de recibir educación, pensaban que no podrían leer, escribir ni entender. Se les prohibía comprar, vender, heredar y contraer matrimonio. Los espartanos los arrojaban desde un monte, los atenienses los abandonaban o sacrificaban, los romanos los arrojaban al Tíber. Poco a poco, en posteriores etapas, la consideración por estas personas fue mejorando. En la Edad Media, algunos conseguían vivir en los pueblos comunicándose mediante signos con los vecinos o lograban emplearse en tareas domésticas aunque no se les permitía entrar en las iglesias ni casarse (otros, con menos suerte, eran ingresados en manicomios). A partir del S. XVI y XVII, tras el Renacimiento, comienza a pensarse en su educabilidad y aparecen los primeros intentos documentados de enseñarles a hablar. Un caso singular es el de la educación del conocido pintor Navarrete "El Mudo" que, sordo desde los dos años y medio, consiguió hablar gracias a las enseñanzas de su también maestro artístico el fraile jerónimo Vicente de Santo Domingo (parece que mediante “señas ciertas y buenas demostraciones”, según describen las crónicas. Algunos años después se produce el primer caso documentado en el mundo para dotar de lenguaje oral a los sordos. El trabajo de Ponce de León (En el convento de Oña, Burgos, que logró enseñar a hablar a los hijos del Condestable de Castilla Juan Fernández de Velasco en un claro caso de patrocinio interesado a la ciencia por parte del poder,  pues el rico condestable no podría darles su herencia si no conseguía demostrar que podían hablar). Su método, oralista, incorporaba la dactilología, la lectura y el habla. Juan Pablo Bonet, secretario a su vez del Condestable de Castilla, y que hubo de conocer de primera mano las técnicas (misteriosas hasta 1986 en que se describió un pergamino autógrafo describiendo brevemente su metodología) de Fray Ponce y las perfeccionó. Su método buscaba el oralismo a partir de la comunicación manual y dactilológica. Más tarde, en el S. XVIII, en París, el Abad de Lepée funda la primera Escuela Pública para sordos e inventa un sistema de signos para incorporar la gramática francesa a la comunicación manual. Los S. XIX y XX, en España, destacan por la voluntad de imponer el oralismo puro como vía para la integración del sordo y el acceso al lenguaje común.  Será en el siglo XX, a partir de 1960, que se empieza a recuperar la Lengua de Signos para la educación de la persona sorda por tres motivos:
  • El lenguaje de signos tiene un extraordinario valor lingüístico y expresivo y es capaz de llegar a cualquier nivel de abstracción. 
  • Aprendizaje temprano de la Lengua de Signos favorece la comprensión y el desarrollo cognitivo. 
  • El oralismo como único método de aprendizaje no ha dado los resultados esperados.

El debate entre el oralismo (aprender el lenguaje oral de los oyentes desde la posición de desventaja de no oírlo, método sumamente trabajoso y de resultados mediocres) y el lenguaje de signos (lenguaje natural y temprano en las personas sordas expresado con gestos manuales y expresiones faciales) aún está en vigor. En la actualidad parece decantarse (sobre todo en la comunidad sorda) por el lenguaje de signos aunque combinado con sistemas de apoyo para comunicarse con las personas oyentes (oralidad, dactilológía, escritura...)

La comunidad sorda ha sido beligerante en los últimos años en pro del lenguaje de signos, como su lenguaje natural, que les permite completarse como personas con rapidez (desarrollándolo ya desde la temprana infancia) con completa libertad y en situación de igualdad con las otras personas. Hay que recordar que la inmersión en el oralismo provocaba importantes retrasos en la adquisición del lenguaje, un costosísimo y complejo entrenamiento y unos resultados mediocres. Numerosos sordos aceptan gustosos restringir su campo de comunicación al grupo de las personas sordas como ellas, a cambio de participar plenamente y sin complejos en la comunicación. Visto así, quizás no sorprenda tanto encontrarse con parejas sordas que, ante el nacimiento de un hijo igualmente sordo como ellos, declaran que ha nacido "perfecto", pues podrán comunicarse con él en plano de perfecta igualdad.

Entrar el círculo de personas sordas sorprende desde nuestra perspectiva de oyentes: contemplar su  expresión concentrada tratando de traducir nuestras veloces palabras, observar su expresión de aburrimiento ante una charlas que no puede seguir, notar su consciencia la monotonía de su voz, de esa sintaxis simplificada e imperfecta que provocan en el resto extrañeza; percibir la crispación de sentirse inferiores sin serlo... Pero todo eso cambia cuando se encuentras con sus iguales y entran en una alborozada expansión gestual, dibujando ágiles mensajes con las manos y pintando emociones en su rostro... entonces, el lenguaje oral, calla por completo. Visto lo cual uno empieza a entender la tradicional etiqueta de "la mala leche del sordo". Se puede bucear en la vida de Beethoven, o de Goya... y encontrar allí, en sus diarios o cartas, o pintadas sobre las paredes de la Finca del Sordo los efectos devastadores de su enfermedad que les llevaban a la depresión, el enfado, la soledad y la tristeza. El estereotipo de su mal carácter empieza ya en la escuela: son niños problemáticos, distraídos, testarudos, agresivos... muchas veces estas conductas son atribuidas a puro negativismo cuando en realidad son efectos de la incomunicación. Pero estos niños cambian radicalmente su carácter en cuanto pueden comunicarse con otros como ellos.
El sordo es el más suscepetible, el más débil y frágil socialmente: su incapacidad de comunicación convencional es total. De ahí su beligerante reinvindicación del lenguaje de signos. Sorprende que los Sordos tengan sus  propias universidades en EEUU, que sean capaces de aprender el lenguaje de signos de otra nacionalidad (sí, al igual que en el lenguaje oral, cada nación tiene su lengua diferente, también de signos) y lo hagan con una facilidad pasmosa como si, en sus genes, tuvieran programado todo el sistema de señales y solo hiciera falta ajustarlo. Sorprende que en España funcione tan bien la ONCE, pero no haya ninguna organización similar para este otro tipo de discapacidades. Cuesta entender las dificultades que han tenido para que fuera reconocida la Lengua de Signos como idioma en plano de igualdad. 

A los normoyentes les cuesta mucho comprender las dificultades de las personas sordas para acceder al lenguaje oral. Normalmente se empieza por explicarles la diferencia entre ser sordo "prelocutivo" o "postlocutivo". Un sordo prelocutivo nunca habrá escuchado los sonidos, así que desde su nacimiento (y antes) no se habrá entrenado en el complejísimo procesamiento de secuencias sonoras y tonales que constituyen el  habla. Puede parecer fácil, pero sólo los potentes ordenadores actuales, son capaces de realizar procesos semejantes. Al faltarle al sordo estos estímulos claves en el periodo en que se modela el cerebro y se establecen los circuitos neuronales provocará que "jamás" sea capaz de hablar como una persona normalmente entrenada: ni a nivel fonético, ni sintáctico (también la sintaxis exige secuencia, flexión, orden y combinación). Son conocidos los problemas de estructuración temporal de las personas sordas y pueden achacarse a su deficiente manejo de secuencias sonoras).  Un sordo postlocutivo, en cambio, habrá estado inmerso en el complejo mundo de los sonidos durante un tiempo. Esto le habrá permitido experimentar con secuencias sonoras y tendrá adquiridas las bases del lenguaje oral. Con un entrenamiento adecuado logrará hablar de forma oral con relativa corrección.
A pesar de estas diferencias en cuanto a su capacidad para adquirir el lenguaje oral todos los sordos sufren en mayor o menor medida graves dificultades de socialización. Así como los ciegos mueven a la gente a prestarles atención,  participan activamente en las conversaciones, cuentan chistes, hacen amigos con facilidad... los sordos pasan por se personas ariscas y solitarias, no cuentan ni ríen los chistes, evitan la conversación, no invitan a la proximidad y la charla. De ahí a considerarlos deficientes mentales solo hay un paso. Ya en el año 1554, en el Lazarillo de Tormes, se describe al "sagacísimo ciego" cuando a los sordos se les consideraba poco menos que idiotas: "este no puede hablar; pues no puede pensar". Sería un animal, diría Aristóteles para el que el atributo esencial del ser humano era el lenguaje.  

Dejadme ahora que aporte mi experiencia personal de sordo moderado a la madura edad de 30 años. La hipoacusia neurosensorial que me sobrevino en el ecuador de mi vida marcó completamente mi segundo periodo existencial. Lejos en el recuerdo quedan ya mis habilidades con el canto, mi afición a los instrumentos musicales, mi interés por los idiomas... Todo eso se acabó el día en que oír empezó a resultarme costoso y desagradable. Pero restringido el campo de mis aficiones, lo más angustioso resultó acomodar mi nueva circunstancia a mi actividad profesional: ¿Cómo podría atender a treinta niños bulliciosos si apenas podía entenderlos? Por si fuera poco, sobreañadido, un ruido persistente comenzó a atormentarme los oídos para no cesar jamás. Los que conozcan los efectos del tínnitus,  la gota malaya del zumbido constante, entenderán lo desquiciante que resulta esta enfermedad.  Día y noche ¡y mucho peor por las noches!) el silbido de una olla a presión torturaba mis nervios hasta desear, agotado, la muerte (existe significativa incidencia estadística de suicidios en individuos aquejados por estos síntomas; por otra parte, es conocido el uso de la sobreexposición a ruidos para quebrar el ánimo de prisioneros como método de tortura). 

La vida puede curar las viejas heridas. Quedan las cicatrices. Te quitan belleza, te producen achaques, pero ya no duelen. Aún escucho música (con cascos a tope, naturalmente) pero sólo de aquellas melodías que ya conocía. De los nuevos grupos, soy capaz de entusiasmarme con las canciones de Amaral, por ejemplo, pero a base de oírlas decenas de veces. Ya no silbo como antes (que me encantaba), la última vez que lo hice por los pasillos del cole, la conserje me pidió que no lo hiciera porque desafinaba terríblemente... Los viejos instrumentos (la flauta, la guitarra) acumulan polvo en el desván o fueron heredados por algún familiar. Aprender inglés (un sueño de los veinte años) se demostró proyecto imposible (aún chapurreo algo del francés del bachillerato). Mi adaptación al puesto de trabajo resultó compleja: salí del paso como pude los primeros años: un estilo más directivo en las clases, menos preguntas y más ordenadas... y mientras tanto realizar un curso exprés de Audición y Lenguaje para poder dar clase a grupos pequeños como logopeda. Realicé un máster un poco pirata (contra lo prometido no fue reconocido por la Administración) y me presenté al examen de habilitación para logopedia. Tras aprobarlo empecé a trabajar como logopeda en diversos centros hasta que, finalmente, decidí abandonarlo al comprobar que mis problemas de audición repercutían en la reeducación del lenguaje en los niños de E. Infantil a los que me costaba enormemente entender. Actualmente, he creído encontrar el puesto que se acomoda al perfil de mi deficiencia en la atención domiciliaria, aunque algunos de los niños que atiendo también presenten dificultades para hacerse entender. En mi guerra contra los acúfenos, inicialmente cruenta, he estabilizado la línea del frente y me defiendo mejor. Puedo olvidarme de ellos la mayor  parte del tiempo (siguen presentes, ahora los sigo oyendo, pero he aprendido a ignorarlos.
Intenté aprender el lenguaje de signos. Dediqué muchos fines de semana de un verano a realizar un curso intensivo y, posteriormente, llegué a realizar el primer curso en lengua de signos. Me resultó duro y doloroso comprobar que, a mis cuarenta y cinco años, era sobrepasado en todos los aspectos de este aprendizaje por todas mis compañeras, jóvenes estudiantes de magisterio.
Porto audífonos intraauriculares, por lo que la gente, no percibe mi problema (A mi padre, sordo también, le aconsejé que sus audífonos fueran retroauriculares; así la gente sabría a qué atenerse cuando hablara con él). Odio los sitio ruidosos (por ejemplo el colegio, cuando lo es), evito fiestas, lugares "con marcha", lugares bulliciosos... Detesto las reuniones informales en grupo (bares, comidas...) donde apenas puedo hablar con la persona de al lado estableciendo una posesiva conversación en pareja. Me encantan los sitios tranquilos, silenciosos. Me vuelco en la comunicación virtual en la que no es preciso "escuchar" sino "leer"; aunque curiosamente leer, que siempre me encantó, me cuesta más ahora. Busco el murmullo del agua en fuentes y arroyos (porque enmascaran mis acúfenos). Duermo mucho siempre que puedo (es agotadora la escucha dificultosa). Intento pasear, pedalear un poco...  Cuando converso: odio las frases irrelevantes, los latiguillos, las repeticiones, las inconcreciones; enturbian la claridad de los mensajes, esos que tan difíciles me resultan de entender. No me río con los chistes (porque casi nunca los entiendo). Cuando me preguntan tardo en responder y no siempre adecuadamente...

Me gustaría que, tras esta lectura, entendierais un poco mejor la personalidad de las personas sordas. No lo tienen nada fácil. Os invito a colocaros un día unos tapones en los oídos y tratar de "sobrevivir" en el mundo sonoro, enmudecido de repente: en casa, en el trabajo, en la calle... porque ya sabes el refrán: "Oídos que oyen, corazón que no siente".


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Etiquetas: biográficas, lenguaje

Ataque de denegación de servicio

A veces es difícil explicar a las personas de tu entorno el estado emocional que le provocan a uno  ciertas situaciones comunicativas. A los demás les cuesta entender las reacciones de enojo, de ansiedad o negativismo; que me invaden cuando no logro participar de un equilibrado intercambio de mensajes. Si la situación se mantiene durante mucho tiempo, pese a mis explicaciones y peticiones de modificar algunas costumbres comunicacionales en aras del mutuo entendimiento, puedo llegar al resentimiento. No logro evitarlo, aunque generalmente lo disimulo.

El otro día, curioseando sobre los mecanismos de ataques más  usuales en internet encontré  una luminosa semejanza que me permitiría realizar una mejor pedagogía de mi problema y, quizás, hacer comprender a algunas personas "cómo funciono". Eso mejorará su empatía, lograremos entendernos mejor y yo podré enterrar mis emociones negativas en lo profundo de mi sistema límbico (que se entretengan jugando a las cartas en esa mazmorra cerebral). Sólo necesitarán conocer algunas nociones de La teoría de la Información y haber leído alguna cosa sobre los "ataques de denegación de servicio" (DoS):  Denial of Service, en inglés. 

Pongamos un ejemplo: el DoS empezaría así (dígase rápido y si pausa): 
... ¡Arranca!, ¡Jesús, cuidado con el coche rojo!
- ¿Llevas la cartera?
- ¿Metiste la maleta pequeña?
- ¡No te has traído los audífonos!
- ¿Porqué vas por ahí? - ¡Pásate al carril de la derecha!
- Mete la segunda: ¿No oyes el motor?, lo vas a destrozar...¡Mira el semáforo! 
- ¡Pon la calefacción! ¿No enciendes la radio?...
Para la mayoría de las personas, para los que disponen de un hardware normal, esto no pasa de ser algo  molesto, pero asumible: el ordenador se calienta, pero funciona. No hay cortocircuito. Pero quién tiene problemas con el descifrado de datos, para aquel al que estos paquetes de información llegan alterados se produce un auténtico  overflow, una saturación del buffer que no puede montar los paquetes de información a tiempo para comprenderlos. Si a esto le añades que está corriendo en máquina un programa de grandes exigencias (conducir  un automóvil en medio de un tráfico denso) se entiende que el sistema emita mensajes de alarma en forma de emociones agresivas: ¡te está diciendo que hay una prioridad para la integridad de la máquina y que el resto es accesorio: que cortes el rollo! Si el sistema está configurado para aceptar información (los humanos llaman buena educación a tratar escuchar al que habla) y trata de priorizar la comprensión se produce un auténtico bloqueo, un nocaut que le deja a uno pasmado,  con cara de idiota, y respuestas incoherentes. Para luchar contra ese faltal desenlace, se emiten señales de alarma en forma de emociones agresivas (la función de las emociones está estudiada y bien entendida como reacciones relacionadas con la supervivencia):
- ¡Déjame!
- ¡Cállate!
- ¡No hables del tráfico!
- ¡Hago lo que me da la gana!...
Y esto puede acompañarse de algún grito de desahogo. Lo he hecho a veces. 

Otra forma de bloquear el servidor es colocarle en una situación de respuesta a múltiples peticiones de información simultánea. Imaginemos un grupo de gente en un salón, hablando varias de ellas a la vez, en todo de voz elevado... situemos a nuestro organismos receptor en medio de todos ellos recibiendo datos confusos que debe descifrar a toda velocidad. Incluyamos en el tráfico de datos un montón de información extensa (Ping de la Muerte), irrelevante (Nuke) o repetitiva (Ping flood) . Su sistema de inerpretación no puede descifrar estos paquetes de datos rápidos y difusos para él con lo que se produce una denegación de la atención (Denial of Service). El individuo deviene en isla en medio del océano comunicativo.

¿Y que puede ocasionar que una máquina pensante humana deniegue el servicio a las comunicaciones de las restantes unidades pensantes?. En mi caso es un problema sensorial: entrada de datos (hipoacusia) En otros casos es causa del procesador interno (deficiencia cerebral), o máquinas obsoletas (ancianos) o códigos intraducibles (desconocimiento de idiomas), software insuficiente (falta de educación),  porgramación incorrecta (autismo), etc.

Lo terrible muchas veces es nuestra falta de empatía (incapacidad para reconocer este problema en los demás). Porque en todos los casos  el problema no es tan grave como para no poder establecer una comunicación eficiente. Solo hay que adaptar el protocolo (TCP/IP) y todo vuelve a funcionar. ¿Es tan difícil? 



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Etiquetas: biográficas, caos, sentimientos

Mis amigos creen que soy rico.

Padezco hipoacusia postlocutiva. El adjetivo de la frase es determinante. Los sordos prelocutivos (de nacimiento, antes de aprender a hablar) tendrán determinado su pensamiento, su personalidad y su lenguaje por unos factores, para nosotros imperceptibles, pero trascendentales para desarrollar sus procesos mentales y comunicativos. Su cerebro aplicará patrones diferentes para un montón de procesos, entre los que destaca la comunicación. Todo el universo de rapidísimas secuencias tonales y auditivas del habla que a su vez está asociado a extensas secuencias gráficas se verá desplazado por elementos visuales con sus propias leyes y significados. Es por eso que es tan difícil (imposible, prácticamente) que un sordo prelocutivo llegue a hablar (oralmente) y escribir correctamente.

Pero los sordos postlocutivos experimentaron con todas esas secuencias y las procesan con habilidad. Pueden hablar y escribir perfectamente aunque ya no oigan en absoluto. Su cerebro tiene establecidos los circuitos necesarios. Por eso, cuando está junto a normooyentes, es difícil distinguirle en un primer momento. Todos dan por supuesto que escucha la conversación. Pueden pensar, a lo sumo, que es un poco raro, que no entiende los chistes, que está aburrido o distraído por algo... no pueden imaginar que no entiende ni papa.

En un master de audición y lenguaje, al que asistía por afinidad con mi déficit y como salida profesional de emergencia (soy maestro),  uno de los profesores (sordo) nos contaba que la gente con la que alternaba ocasionalmente acababan por creerle rico. Llegaban a esta conclusión después de varias rondas en las que siempre acababa pagando con un billete de 50 o 100 euros. Tras darse cuenta de lo bien amueblada en divisas que tenía la cartera llegaban a pensar que nadaba en la abundancia. Craso error como yo mismo he comprendido a lo largo de estos años pues  también acabé adquiriendo esta costumbre. Y es que no me queda más remedio; debo llevar una nutrida billetera si quiero pagar la ronda de turno. Llamar al camarero y preguntarle en medio del bullicio cuánto se debe es un martirio. Nunca se le entiende y si se porfía en la demanda se redobla la frustración. Así que extiendo un billete de bastante valor y pago sobrado que ya me dirán las vueltas el valor de la ronda y no quedaré por imbécil (a costa de parecer rico, eso sí).



¡Qué difícil es entender la psicología del sordo! Después de convivir con algunos en el master, estudiar su lenguaje en diversos cursos o tratarlos en alguna asociación descubres que, a fuerza de intentos fallidos, desisten de explicar a los oyentes sus dificultades. Recuerdo otra anécdota del mentado profesor. Ésta me llamó grandemente la atención y me hizo reflexionar sobre lo poco que sabemos de su mundo. El profesor nos refirió el pasaje evangélico donde se narra la curación por Jesús de un sordomudo. Está tomado de un pasaje de San Marcos, capítulo 7, 31-37:

"De nuevo, salió de la región de Tiro, vino a través de Sidón hacia el mar de Galilea, cruzando el territorio de la Decápolis. Le traen a uno que era sordomudo y le ruegan que le imponga la mano. Y apartándolo de la muchedumbre, le metió los dedos en las orejas y le tocó con saliva la lengua; y mirando al cielo, suspiró, y dijo:
Effetha – que significa: “Ábrete”.
Al instante se le abrieron los oídos, quedó suelta la atadura de su lengua y empezó a hablar correctamente."

Y, nuestro sabio  profesor añadía por su cuenta:

"Y entonces corrió desesperado, fuera de sí, se subió a lo alto de una roca y se despeñó  arrojándose al vacío"
Y ante la perplejidad de los asistentes explicaba a continuación:
La gente no puede imaginar que una persona sorda que nunca ha escuchado sonido alguno al enfrentarse de golpe al universo sonoro, tan caótico y complejo, sienta la experiencia como enloquecedora y cruel. En su océano de silencios se desató una tormenta de ruido insoportable. Puede creerse perfectamente que quisiera evitar esta caos de estímulos incomprensibles y violentos  a toda costa.    
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Etiquetas: biográficas, equívocos/equivocaciones

El apabullante peso de las palabras.


Nuestro familiar diccionario on  line Wikidedia defina la comunicación como "el proceso mediante el cual se puede transmitir información de una entidad a otra. Los procesos de comunicación son interacciones mediadas por signos entre al menos dos agentes que comparten un mismo repertorio de signos y tienen unas reglas semióticas comunes."

Lo saco a colación  porque, confieso, me parece estar sufriendo importantes problemas de comunicación  con mis semejantes más próximos. En realidad debo acotar el repertorio de signos al habla y sus elementos: las palabra hablada y las reglas de la semiótica en la conversación.  Comunicación implica: emitir y recibir, hablar y escuchar. Para que esta interactividad sea justa hay que ponderar tiempos, contenidos, hay que ser equitativos en el uso de la palabra, repetar los turnos y adecuar mutuamente entre emisor y recetor de los procesos implicados  (codificación-decodificación).

En mi caso (como muchos otros) encaro este proceso desde una clara desventaja: en el canal auditivo-verbal mis órganos receptores, los oídos, presentan una capacidad deficiente (hipoacusia neurosensorial media). Esto no impide una conversación aceptable en un ambiente relajado y sin ruidos con una o dos personas; pero en una reunión más numerosa, o con ambiente bullicioso, o conversaciones superpuestas, o acústica inadecuada, o hablas rápidas o deficientes; pierdo o confundo fragmentos que me hacen trabajosa e insatisfactoria la experiencia. Cuando sobrepasa ciertos límites se hace odiosa y llega un momento en que te invade la frustración y la rabia, llegando a asumir sentimientos de incompetencia e idiotez. Uno trata de informar a sus semejantes, les advierte, les muestra sus dificultades y su desagrado pero el hábito se impone y las conversaciones, los sitios, las costumbres de siempre vuelven a regir el proceso en nuestra forma habitual (muchas veces a voces,  volviendo al sitio más ruidoso -"el ambiente", dicen- , en cuestión de minutos, a veces segundos). Uno acaba por rendirse y emprende el camino hacia la misantropía.

Malo, de por sí, aún es peor si tu oído es taladrado por un tínitus continuo, por un chorro de vapor que parece viejo como el mundo. Este silbido que te perfora se añade a los sonidos del emisor voviéndose aún más trabajoso y difícil su descifrado. El acúfeno, por otra parte, penetrante y enloquecedor, te agota psiquicamente, interfiriendo en todo proceso mental (no solo comunicativo).

Si a esto añadimos un pensamiento reposado, posibilista, paralelo más que secuencial, obtenemos una capacidad de elaborar respuestas pausada, comprobadora, lenta. En otras  palabras que "dado el costo yo no hablo gratis". Me pienso las intervenciones y, sólo después de bien meditadas, me decido a comunicarme. Sin embargo, muchas veces, he de dedicar toda mi capacidad de proceso a decodificar mesajes irrelevantes, frases intrascendentes, fórmulas sociales sin valor comunicativo alguno... Normalmente llego a olvidarme de mis propios pensamientos en aras de entender necedades que nada me dicen pero que al emisor que tengo enfrente le producen un placer evidente. Ese cotorreo de secuencias-basura, de reduplicaciones, de tantras locutivos me pone de los nervios. Con lo que cuesta desifrar un mensaje se me hace insoportable que lo inflen de aire: ¡al grano!
Tan costosa me es la comunicación-recepción que me reservo la mayor parte de las energías (y el uso del audífono) para el trabajo y las reuniones sociales más importantes.

Los castigos sociales a que te condena una sociedad como la española (vocinglera, coral, llena de estereotipias verbales) son devastadores. La soledad y la depresión es la pena menor. Siento como una dictadura el apabullante peso de las palabras de las personas con verborrea incontenible (confieso que muchas veces me da igual  que tengan razón o no, lo que quiero es que se callen). Por poner un símil: en la mínima cobertura de mi móvil producen una saturación de líneas.

Estoy seguro de que el uso de la palabra es una de las más poderosas y sutiles formas de manipulación. Desde el efecto de primacía (la primera intervención) al de recencia (última intervención) -ojo en las asambleas con los que piden siempre estos turnos de palabra-, hasta el abuso del turno (el típico pesado que agota los tiempos para que nadie más pueda intervenir -conozco muchos directores que aplican esto en los claustros), pasando por la creencia de estereotipos como que "el que calla otorga", o incluso la presentación manipulada de la información (la "letra pequeña" de una exposición donde se cuela lo que pretendemos imponer) . No os engañéis: ninguna comunicación es inocente.

Por eso permitidme que os escuche atento pero crítico, justo pero desconfiado, callado pero exigente... y permitidme también que os hable: celoso de mi turno, escueto y preciso en lo posible; y por pavor, permitid que me equivoque, dadme la oportunidad de elaborar un mensaje erróneo. Tengo tanto derecho a equivocarme como el que más: al fin y al cabo me he tragado tantos procedentes de vosotros sin rechistar tantas veces...
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Etiquetas: biográficas, sentimientos

Microrrelatos (86 palabras): Clones


En el año 2000 se terminó de secuenciar el genoma humano. Algunos años después los ordenadores operaban con facilidad sobre los 3.200 Mb de bases del ADN. En el año 2078 una computación muy desarrollada era capaz de digitalizar cada molécula del cuerpo de una persona y mediante impresoras 3D biomoleculares reconstruirlo hasta en sus mínimos detalles: incluso con sus pensamientos y recuerdos. Pronto cada cual encargó su provisión de clones. 
Como en un estúpido juego virtual, los humanos hacían ahora las guerras con vidas infinitas.   

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 Jesús Marcial Grande Gutiérrez 
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Etiquetas: microrrelato

miércoles, 4 de junio de 2014

Promiscua soledad


La más dolorosa, la más humillante, la más hiriente de las soledades es la que se produce en compañía. Acabo de regresar de la comida de fin de curso donde, se supone, la camaradería reina y todos se sienten integrados y unidos. Y realmene parece ser así para la mayoría, excepto para unos pocos, para muy pocos, para la unidad autógrafa que está escribiendo ahora.
¡Qué triste suena la canción del mudo en la sinfonía coral! ¡Qué pobre la gris contribución de la paleta de un ciego en el gran cuadro plástico colectivo!  ¡Qué impotente el esfuerzo del sordo por entender el sentido de la conversación, la chispa de la charla!

Hace tiempo que sé que debo limitar mis conversaciones al radio del medio metro, sopesando en cada momento la posibilidad de aburrir a mi interlocutor al que intento monopolizar en medio de los deslumbrantes fuegos artificiales de algarabía colectiva. Minuto a minuto me trago el orgullo de preguntar continuamente de quién se habla, qué chiste era ese, cual es el tema de la conversación... Cruzo la mirada inescrutable con los ojos que me interpelan, intento descifrar el gesto  incomprensible vedado de un contexto que no entiendo, sonrío simplemente en medio de la lluvia de carcajadas ante un chiste fugaz que no llegé a descifrar...

Este no comprender, no reaccionar, no encontrar sentido a los otros... ese autismo sobrevenido por la incapacidad de oir, de entender... tiene el sangrante plus de saber lo que te pasa, de sufrir la consciencia de tu soledad...  Porque no me queda ni el  callado consuelo de la escucha, pues nada entiendo; ni el bálsamo de la propia iniciativa pues en la costura sólo alcanza a la primera puntada.  No me queda más que la sonrisa bobina, la mirada imperturbable, la cara de poker. Desear que se acabe cuanto antes, tener algo en las manos, beber de la copa (y procurar que sea agua lo que contenga), degustar el guiso y salir corriendo, buscando la misericordiosa soledad del que está solo.
                                
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Etiquetas: biográficas, sentimientos, tristeza

Microrrelato (94 palabras): La fiesta de los peces.


Temía el momento de la fiesta con los compañeros: la comida con su animada charla, los chistes y las bromas rebotando entre los comensales, el fin de fiesta vocinglero... Decididamente todos se encontrarían como peces en el agua: ¡Todos menos uno! Él, no podía ser pez payaso, ni estrella de mar, ni siquiera tiburón... acaso debería conformarse con el silencio de la ostra. Se sintió habitante de otro mundo,  poseedor de alas que surcaban mares diferentes: en la fiesta de los peces la rana se divierte media hora, la paloma se ahoga en un minuto.

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 Jesús Marcial Grande Gutiérrez 
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Etiquetas: microrrelato

martes, 3 de junio de 2014

Microrrelato (93 palabras): El sherpa


Llevaba el doble de equipo que aquel inglés, tan cansado. En el último escalón vertical se adelantó a tender la cordada jugándose la vida. Al llegar a la cima le tendió la mano en su último esfuerzo. El inglés le pidió fotos, muchas fotos: él solo contra el fondo azulado del Himalaya. En el campamento base radió la noticia: "Alcancé la cima en solitario: mi nombre entrará en la historia".   El sherpa, silencioso, guardó sus 6.000 euros y se fue a negociar la próxima expedición a la tienda de un insolente deportista americano. 

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Etiquetas: microrrelato

lunes, 2 de junio de 2014

La Feria del Libro

¡Ya llegó la Feria! No la Feria de los caballitos, los coches de choque, tombolas, los fuegos artificiales y los puestos de tapeo: sino una feria de atracciones tan extraordinaria que incluye todo eso y mucho más pues dentro de ella caben todos los lugares, todas las aventuras y todas las emociones imaginables. Llegó la feria del libro.

Sí, amigos, del 30 de mayo al 15 de junio se celebra en el parque del Retiro la 73º Feria del libro de Madrid. 



Nada menos que 502 expositores, en 364 casetas, que mostrarán muchos de los 81.000 títulos que se han editado en España en el año 2013.  Fijaros si es importante que 1 de cada 5 libros que se venden cada año en el país se hace en est0s 15 días en la feria. Es tan interesante que más de 800 autores pasarán por ella para firmar sus libros a los que lo deseen.  

Crónica de nuestro corresponsal biblitecario.

El domingo, 1 de junio, amaneció tibio y soleado. Después de la lluvia del día anterior era el momento perfecto para dedicar la mañana a acercarse al Retiro y pasear tranquilamente entre las casetas de la feria. Próxima al Hospital del Niño Jesús está una de las puertas del Parque que, en apenas 200 m. nos llevó a unode los extremos de la larga fila de casetas. Justo allí un equipo móvil de la cadena de radio SER realizaba un programa en directo: estaban entrevistando a Almudena Grandes una autora que quizás vuestros papás conozcan. 
   
Es curioso contemplar uno de esos programas con una pequeña carpa bajo la que se instalan las mesas al aire libre, los controles de sonido, los grupos electrógenos insonorizados, la presentadora y los invitados  con sus auriculares y micrófonos...Después dela entrevista la autora se dirigió a su caseta (medio kilómetro más allá) pues la esperaban muchos admiradores (hasta media hora tuve que esperar yo para que me firmara la novela "Las tres bodas de Manolita", su último éxito. 

Luego empecé el recorrido por el amplio paseo, con casetas a ambos lados y muchísimo público (muchos niños como vosotros). En buena parte de las casetas había autores firmando sus obras. Muchos me sonaban o me eran conocidos. Es sorprendente verles en "carne y hueso", tan frágiles, tan humanos... pues uno tiende a idealizarlos, a pensar en ellos como una especie de dioses lejanos. Con una sonrisa o la mejor de sus caras firmaban a sus admiradores ejemplares de sus obras. 

¡Había tanta gente...! Todos se tomaban con mucha calma el caminar frente a las casetas; muchos se paraban a ojear los ejemplares. Los niños cogían sus cuentos y empezaban a leerlos directamente (y, a veces, los acababan porque eran cortitos). Había también muchos famosos firmando: directores de cine, periodistas, incluso personajes de cuento firmado porque, cuando eres famoso, suele darte por escribir libros, digo yo. Allí vi a Álex de la Iglesia, a José Luid Garci (que son directores de cine) por ejemplo.

Los mayores nos interesamos por escritores más serios Fernando Sabater, Rosa Montero, Javier Marías, Almudena Grandes, Rosa Montero, Álvaro Pombo, Jesús Ferrero, Luis García Montero, Javier Reverte, Andrés Ibáñez, Julia Navarro, Dolores Redondo... pero los había demedio mund: el irlandés John Connolly, la francesa Anna Gavalda, los ingleses Neil Gaiman y Ben Brooks, el colombiano Jorge Franco, el cubano Leonardo Padura y los chilenos Isabel Allende y Rafael Gumucio. Cineastas como Alex de la Iglesia; fotógrafos como Chema Madoz. Incluso encontré algún viejo conocido como Javier Urra que fue defensor del menor en la CAM hace años y me firmó un libro que regalé a mi mujer.
Pero los niños tenían lugares especiales para ellos: desde casetas de editoras especializadas como Kalandraka, hasta talleres de cuentos con tableta digital de Samsung. Y, muchas, muchas, casetas con libros infantiles.
Así, sin darme cuenta, se me pasaron las tres horas ¡y no había visto ni la mitad!. Llegó la hora de comer, así que tuve que dejar la feria. Lo bueno también se acaba.








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Etiquetas: escritores, lectura
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