lunes, 28 de septiembre de 2015

Cuentos perversos.


"¡Si ya nos la sabemos de memoria!", 
diréis. Y, sin embargo, de esta historia
tenéis una versión falsificada,
rosada, tonta, cursi, azucarada,
que alguien con la mollera un poco rancia
consideró mejor para la infancia... 
Fragmento de "Cuentos en verso para niños perversos" (Roald Dahl)

Hoy mismos nos sorprendía el periódico El País con un artículo sobre "La maldad en los cuentos infantiles". La tesis que defiende el articulista es que esta no se debe ocultar pues tiene funciones pedagógicas. A esta conclusión llegan 25 escritores y expertos reunidos en Mallorca este fin de semana en torno a las Conversaciones de Formentor bajo el lema "La novela más mala del mundo. Maldad, perfidia y espanto en la historia de la literatura."

Entre sus conclusiones señalan que "Mientras los niños saben reconocer el bien y el mal, y diferenciarlo, a través de los cuentos, los adultos parecen haber entrado en una infantilización con libros muy populares que no interpelan al lector en sus matices, sino que juzgan lo ya juzgado y señalan lo ya conocido como algo negativo, sin aportar nada al debate intelectual o moral." 

En el artículo se desglosan las opiniones de estos expertos. Todos coincidentes en que los adultos nos hemos arrogado un papel de censores, erróneamente justificado en lo políticamente correcto, que desnaturaliza el auténtico papel de estas historias tradicionales inspiradas en arquetipos sobre el bien y el mal que cada cultura interpreta a su manera. La literatura, afirman, debe plantear cuestiones morales y éticas y el lector, y no el escritor, debe ser en todo caso quién juzgue y se haga preguntas. "Hay que enseñar el mal para ver dónde está y reconocerlo", según afirma Marta Fernández.
 El artículo captó enseguida mi atención porque siempre consideré que las historias de miedo y de terror eran de las más interesantes en los cuentos; la fascinación por la maldad y lo monstruoso son elementos claves en estas historias. Revisando muchos de ellos encontramos trama y argumentos que nada tienen que envidiar a las famosas series de investigación criminal tan de moda en TV:  CSI, Bones, El Mentalista, Mentes Criminales...

Veamos, resumido, el catálogo de perversiones que se esconde muchas veces en las historias originales de estas narraciones infantiles. Intentemos comprender la necesaria función del miedo. Empezaremos con H. C. Andersen, cuya propia vida revela zonas oscuras en el campo del afecto y la sexualidad; y que probablemente sublimó sus miedos, sus sufrimientos y esperanzas en muchos de sus cuentos: En "La pequeña vendedora de cerillas", presenta la lenta y desesperanzada tortura de una niña por el frío ante la indiferencia de la gente hasta su muerte. En el "Patito feo", tenemos la más clara representación del bulling, del acoso infantil más descarnado. Su cuento de "La Sirenita" es una trágica historia de amor, sufrimiento y muerte. "Las zapatillas rojas" terminan con la amputación de los pies a la heroína para que pueda recobrar la paz. "El Soldadito de Plomo" y su amada bailarina terminan por ser quemados vivos hasta derretirse.  En "El Abeto", se recrea el viejo mito del rey por un día, que admirado y feliz por unas horas, no sabe que morirá al pasar la jornada como manda la tradición navideña. Continuemos por Oscar Wilde, que no se queda corto con su "Príncipe Feliz", donde muerto el príncipe, convierte su estatua en una especie de donante de órganos entregados por la generosa golondrina que muere al final y la propia estatua del Príncipe acaba en la basura. En los cuentos tradicionales suelen ofrecerse detalles espeluznantes: "En Rapunzel" se describe la compraventa de niños y su secuestro. Posteriormente carga las desgracias en el pobre príncipe al que hace caer desde una alta ventana sobre unos espinos que le arrancan los ojos. El argumento de "Piel de Asno"  gira en torno a una relación incestuosa entre padre e hija. En la conocida y repetidamente versioneada "La Cenicienta" el zapato de cristal enmascara un fetichismo sutil, a la vez que se somete a la protagonista a un cruel maltrato físico y psicológico por parte de sus hermanastras, en tanto que la madrastras llega a amputar los dedos y el talón de sus hijas para poder acomodar el zapato. "Barbazul", psicópata y asesino en serie, esconde además una tétrica cámara de los horrores digna de un episodio de "Mentes criminales" o "Milenium". "Caperucita Roja" es, en el fondo, la historia de una seducción a cargo de un depredador sexual. La alusión al color de la caperuza insinúa el inicio de la pubertad y no faltan quienes interpretan que la historia fue inventada para prevenir a las adolescentes de sus encuentros con posibles violadores. El despanzurramiento del lobo le da un valor (tétrico) añadido. "Hansel y Grettel" abordan el canibalismo; este cuento finaliza con la pena de muerte por "la hoguera" a la bruja, la malvada de turno. "Pulgarcito"  ha sido mutilado y censurado hasta convertirlo en una versión muy light del original: comienza relatando un abandono familiar y finaliza con la estratagema del protagonista y sus hermanos intercambiando sus ropas con las hijas del ogro, haciendo que finalmente éste acabe devorándolas en a ellas, recordando el mito de Saturno devorando a sus hijos tan perturbadoramente reflejado por Goya en uno de sus cuadros. En "La Bella Durmiente", donde se insinúa de manera subliminal la necrofilia, hay una parte que jamás nos han contado en la que se narra la vuelta del príncipe casado a su reino y el encuentro con su madre (una ogresa malvada) que maquina comerse a sus nietos y a su nuera y que, tras intentarlo por dos veces, acaba arrojándose ella misma (suicidio) a un caldero hirviendo. En la versión de "Juan sin Miedo" que nos contaba mi madre asistíamos aterrorizados a desmembramientos y lluvia de trozos de los cuerpos por el hueco de una chimenea...

Después de este paseo por el museo de los horrores en los cuentos infantiles, quizás nos preguntemos si, tras tantos años de narraciones al calor de la lumbre, no habremos formado auténticos ejércitos de psicópatas y perturbados. Quizás sea al contrario y hoy en día estemos educando desde las versiones edulcoradas y políticamente correctas personas sin entrenamiento en estas emociones, sin experiencias idealizadas donde probar su miedo y vencerlo. Quizás otros medios vengan a ocupar el lugar ancestral del las historias de villanos y maldades. Veo frecuentemente a mis sobrinos abstraídos con su mando de la Play disparando hacia cuerpos que estallan en pedazos. La sangre llena la pantalla... ¿No son acaso más crueles?

jueves, 24 de septiembre de 2015

Malaventuranzas


Si hubiera que realizar un sermón de las malaventuranzas se lo dedicaría al señor Arthur Mas y adláteres (en un lado del estrado) y al señor Rajoy (y equipo de gobierno) en el otro.

Sr. Mas:
  • Le maldigo por crear una absurda división donde no había tal. Por envenenar el ambiente entre tantas familias y amigos, por inventar un hermanastro donde yo siempre veía un hermano.
  • Le maldigo por manipular y jalear a los coríferos que me insultan como "español ladrón".
  • Le maldigo por su maledicencia, su afirmación de que estoy "en contra" de Cataluña: precisamente porque la quiero junto a mí, estoy "con" ella. Le maldigo por esos niños que gritan en las escuelas contra España y los españoles, por los que portan pancartas escritas por sus padres en contra de mi nación en las diadas. Y me pregunto quién puede ganar algo enseñándoles tanto odio.
  • Le maldigo por sus sonrisas cínicas, su aire de superioridad ética e intelectual, su constante prevaricación en el ejercicio político haciendo un uso partidista y contrario sus deberes desde el cargo que ocupa .
  • Le maldigo por sus huidas hacia adelante, por su anhelo de pasar a los libros de historia como el héroe del independentismo, por sus hojas de ruta (que son auténticos manuales de apisonadora), por sus comentarios a la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en su "honorable" mentor político.
  • Le maldigo por su frivolidad, por medir las consecuencias de la separación a ojo de buen cubero, por despreciar las reglas económicas y políticas calificadas que se le ofrecen.
  • Le maldigo por querer para el disfrute de unos pocos el mar que le rodea, los vecinos con los que comparte frontera y comercio, la bonanza de su clima, la fertilidad de su delta, la belleza de sus montañas, las ventajas que le tocaron en suerte... Quizás algún día, por ese mismo razonamiento, Barcelona se independice de Cataluña, La Ciutat Vella de la capital, uno de sus palacetes de su barriada,  el padre que aporta la pela del resto familiar que vive a su cargo...
  • Le maldigo por su negativa a mi derecho a decidir, porque en este asunto que compete a dos, también yo tengo derecho a votar y voto "no" al igual que harían muchos españoles (muchos de ellos catalanes también). Todos hemos invertido demasiado en este proyecto común. Uno no puede darse de baja en cualquier momento porque todos sufrimos consecuencias negativas: lo entienden hasta las compañías de móviles con la obligación de permanencia (o pago de la liberación), pero también lo entiende el Barça ¿O acaso no debería resarcir Messi al equipo si se va con contrato en vigor? Sin embargo usted amenaza con un "simpa".  Revive usted en mí, aquel tópico olvidado: "En Cataluña cada uno paga lo suyo, a nadie se le ocurre pagar una ronda para todos."
  • Le maldigo por ser juez y parte en este proceso. Por oficiar de sumo sacerdote del separatismo en vez de ser árbitro de todos sus ciudadanos.
  • Le maldigo por vender la piel del oso antes de cazarlo, por las infraestructuras de estado que ya está pagando,  por todos los futuros cargos que está repartiendo, por los puestos reservados, por las promesas sin seguridad, por los créditos sin fondos...
  • Le maldigo por inventar increíbles tratados de historia ficción y colocarla descaradamente en el estante de los libros probados, los de la Historia cierta.
  • Le maldigo  por trazar una nueva frontera, por plantar una nueva cerca en esta tierra tan parcelada; por activar las barreras, cerrar los pasos, instalar aduanas, cursar visados, imprimir pasaportes... Le maldigo por dividir en hijuelas este gran solar que unificamos con tanto esfuerzo.
  • Le maldigo por ser un cansino, por su raca-raca interminable, por aburrirnos en los telediarios cada día con la historia interminable del victimismo, del derecho a su decisión (y solo a la suya), sobre su ficticia arcadia catalana independiente...
  • Le maldigo por obligarme moralmente a escribir este artículo que me enoja y entristece, cuando hay otros temas más importantes que deberían reclamar nuestra atención.

Malaventurado,  Sr. Rajoy.
  • Le maldigo por su falta de imaginación, sus argumentos de manual mal aprendido, su libro de estilo desfasado, sus estrategias lentas y previsibles, por el piñón fijo de su rígida argumentación. 
  • Le maldigo por sus bloqueos,  sus ausencias, su parsimonia, su laxitud, sus decepcionantes intervenciones, su vida tras el plasma...
  • Le maldigo por su ineficacia, por sus ataduras inconfesables, por el lastre de la corrupción que acarreará como un Sísifo condenado hasta la eternidad.
  • Le maldigo por su soberbia, su hieratismo, su falta de empatía, sus líos vitales, su infalibilidad de pacotilla, sus permanentes contradicciones...
  • Le maldigo por apelar a los fontaneros de fuera para arreglar la vía de agua territorial, por su inseguridad, por lavar la ropa sucia en lavadoras ajenas.
  • Le maldigo por engañar, por faltar a la verdad, por  prometer sin cumplir, por gobernar sin explicar, mandar sin convencer, vivir sin soñar...
  • Le maldigo por subirse al caballo de la crisis para llegar a la meta del poder, por escudarse en el hoyo de la herencia recibida para justificar las pobres alturas de la recuperación, por las chatas colinas escaladas y que nos vende como ochomiles formidables.
  • Le maldigo por dejarse "calar", por permitir que olfateemos su miedo, que percibamos su temor; por ser tan mal actor ante un público necesitado de ilusión.

Malaventurados ambos
  • Porque los dos se miran sin reconocerse a ambos lados del espejo de la ineptitud.
  • Porque han logrado crear un gigantesco problema donde solo había diferencias y desacuerdos que podrían solucionarse.
  • Porque acrecientan las diferencias entre ambos grupos de españoles separando tanto sus posiciones que acabaremos todos cayendo al mar inevitablemente.

Y malaventurados los pobres de razón y de corazón. De ellos será el reino de los cielos decididos. Un reino chiquitito, separado de otro cada vez más pequeño, al que votarán con entusiasmo. Al final nadie será cabeza de ratón, ni cola de león: seremos leones sin cola y ratones sin cabeza.

martes, 22 de septiembre de 2015

Hay más cosas en el cielo y la tierra, Horacio, que las que sospecha tu filosofía.


Hay más cosas en el cielo y la tierra, Horacio, que las que sospecha tu filosofía.
Hamlet, Acto 1 Escena 5

En esta obra, la más profunda de Shakespeare, Horacio y Hamlet -estudiantes en la Universidad de Wittenberg- conversan sobre quienes somos y cuánto sabemos. Horacio estudia Filosofía Natural (lo más parecido a la "ciencia" de aquellos tiempos). Con la arrogancia que caracteriza a algunos estudiantes cree que el Universo está bien conocido y entendido. Hamlet, en cambio, no está tan seguro...

El mundo ha cambiado mucho en estos cuatrocientos años. Las realidades descubiertas por la ciencia han eclipsado la más exhuberante imaginación de cada época. Tan solo algunos genios proféticos idearon la posibilidad de la radio, el teléfono, la TV, el automóvil, los viajes espaciales... Y, a día de hoy, al igual que nuestro universo, las cosas que no sabemos parecen expandirse hasta límites infinitos. Siendo mucho lo que sabemos ya, es infinitamente menor de lo que nos falta por descubrir.

Asistimos, fascinados, a nuevos y espectaculares descubrimientos a diario. No pasa un solo día en que, al ojear las páginas de los periódicos, no encontremos algún avance deslumbrante, un conocimiento reciente o una teoría seductora. Este tiempo que nos toca vivir es apasionante desde el punto de vista de la ciencia. Nunca se había avanzado tanto ni tan deprisa. Por la ciencia merece la pena vivir, por ella sentimos dejar esta vida: hay tantas cosas maravillosas que nos son puntualmente reveladas... Personas en buen parte impedidas y de vida aparentemente miserable como Stephen Hawking encuentran pleno sentido a su existencia en el estudio de la ciencia. Oliver Sacks, neurólogo y escritor británico recientemente fallecido explorador de la mente y la tolerancia, confesaba poco antes de morir que le encantaría saber, si nuestra especie todavía existe, en qué situación se encuentra la ciencia del cerebro en el año 2050... En su testamento intelectual declaraba:
"Y, sobre todo, he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura."
Y son tantas, y tan maravillosas, las cosas por descubrir y se nos revelan desde rincoces tan insospechados de la naturaleza que declaro sin rubor que es un crimen extinguir especies, contaminar ecosistemas, relegar la investigación espacial, menospreciar a los científicos, ignorar la ciencia pura y abstracta... porque con seguridad está en ello la solución a muchos de los problemas de la humanidad.

Son asombrosos los descubrimientos a partir de la biónica (soluciones biológicas a problemas de tecnología e ingeniería, aprovechando soluciones evolutivas de los organismos vivos): anticongelantes a partir de los peces de zonas polares que los sintetizan para no congelarse, el diseño estructural de aviones y barcos a partir de las eficientes formas fusiformes de aves y peces...); o deslumbra la inmensa farmacopea de la selva amazónica; o asombran las sorprendentes propiedades de materiales nuevos o de fuera de nuestro sistema solar, las soluciones biológicas a partir de virus y bacterias, etc. Hoy en día, el científico, ha de gozar de un estatus privilegiado: sus aportaciones son útiles (a corto o a largo plazo), su investigación apasionante (auténticos argumentos de novelas de misterio) y su rentabilidad tecnológica y económica probada (los pagos por patentes deparan cantidades enormes).

La última, casi mágica, revelación científica ha tenido por protagonista a un pequeño crustáceo (de uno a varios milímetro de largo) emparentado con los camarones que tiene la propiedad de hacerse visible-invisible a voluntad. Al igual que la "capa de la invisibilidad" de Harry Potter, o el "hombre invisible" de H.G. Wells, o el exoesqueleto artificial de "Predator"; este copépodo brilla con un hermoso color azulado, semejando una joya cuajada de minúsculos diamantes (los japoneses llaman "agua enjoyada" a la acumulación de miles de estos diminutos seres que se produce ocasionalmente en el mar), pero de cuando en cuando, los machos de esta minúscula especie giran su espalda hacia la luz en un ángulo de 45 grados a la vez que realizan una maniobra de natación en espiral, entonces la longitud de onda de la luz reflejada sale del rango de luz visible y pasa al ultravioleta invisible: "El zafiro azul desaparece y solo, fijándose uno muy bien, advierte un leve oscurecimiento entre la absoluta transparencia del agua.

Es como el secreto de la capa de invisibilidad pero al revés. Lo extraordinario aquí es que su diminuto cuerpo es normalmente transparente y por tanto invisible, pero la disposición de las placas de guanina que cubren el cuerpo de los zafiros de mar se amontonan en matrices periódicas increíblemente precisas y cuando el animal modifica casi imperceptiblemente la separación entre esas capas determina los colores iridiscentes que presenta: amarillo, azul o morado, según el espacio que hay entre esas placas, controlado por una fina capa de material celular que las separa.


Hay más cosas en el cielo y la tierra (y el mar) amigo Horacio, que las que imagina tu filosofía. 

viernes, 18 de septiembre de 2015

La felicidad nunca tiene grandeza



"Reclamo el derecho a ser desgraciado"... Tendemos a "librarnos de todo lo desagradable en lugar de aprender a soportarlo" ... "La felicidad universal conserva los engranajes funcionando con regularidad; la verdad y la belleza, no" ... "La felicidad real siempre aparece escuálida por comparación con las compensaciones que ofrece la desdicha. Y, naturalmente, la estabilidad no es, ni con mucho, tan espectacular como la inestabilidad. Y estar satisfecho de todo no posee el hechizo de una buena lucha contra la desventura, ni el pintoresquismo del combate contra la tentación o contra una pasión fatal o una duda. La felicidad nunca tiene grandeza."
Huxley, Aldous. Un mundo feliz.


"Todos pertenecemos a todos" (A. Huxley)

Leo sorprendido que Mark Zuckerberg, el fundador y presidente de la red social Facebook, va a implementar un botón de "No me gusta" en sus menús de opiniones interactivas en los muros de los usuarios. Esta decisión obedece, según declara en una sesión de preguntas organizada en internet, a la fuerte demanda manifestada por usuarios que se encontraban perplejos ante la opción de tener que dar un "me gusta" a noticias luctuosas como el fallecimiento de un familiar, por ejemplo. Aquí, evidentemente el botón "like" parecería raro, si no insultante. Actualmente sus técnicos están en pruebas y, algunos medios, ya comentan la nueva perspectiva. en breve aparecerá el botón "dislike".

La noticia me obliga a reflexionar sobre el inmenso poder de las redes sociales y las formas de manipulación que utilizan. Inmediatamente asocio este tema con una obra maestra de la literatura de ficción futurista "Un Mundo Feliz" escrita en 1931 (y sin embargo rabiosamente actual). Su autor, Aldous Huxley, plantea el futuro en una sociedad aparentemente feliz, estructurada en rígidas clases sociales (alfa, beta, gamma, delta y épsilon), donde los individuos son condicionados mediante hipnopedia (aprendizaje con repetición de mensajes durante el sueño) para estar satisfechos de su papel social y controlados mediante "soma" (una droga embriagadora) para mantener su ilusión de bienestar. El Estado utiliza estos procedimientos para que nadie se sienta infeliz. En definitiva, los ciudadanos son prisioneros de una sociedad que los somete mediante una "pseudofelicidad" artificial. A todo esto se suma la perdida de la cultura y el arte lo que hace que se suprima cualquier tipo de espiritualidad teniendo como único objetivo el placer y los juegos (Sigo escribiendo sobre la novela, no sobre Facebook ¿o ya te habías perdido?)

Suenan perturbadoramente familiares las frases utilizadas en aquellos condicionamientos de "hipnopedia":
“Eres feliz ,eres un alfa , los beta son inútiles”...

“Estoy feliz de ser un beta, porque no tengo tanta responsabilidad como los sabelotodo alfa, pero soy más inteligente que esos gamma“
¿Acaso no suenan a las repetidas expresiones que encontramos en los comentarios de facebook?
¿Quién no ha leído apabullantes expresiones que remiten a lo majos, maravillosos, inteligentes y originales que somos? ¿O a lo felices que nos sentimos y lo bien que lo pasamos?. Somos #cracks, #losputosamos, #lacaña, #lomás... Y claro (citando también a Huxley):
"La felicidad es un patrón muy duro, especialmente la felicidad de los demás. Un patrón mucho más severo, si uno no ha sido condicionado para aceptarla, que la verdad"
En alguna ocasión he encontrado comentarios en facebook de gente que rechaza e incluso abronca a quienes ponen noticias tristes o escenas sensibles: "Yo no me conecto para eso -afirman- venimos aquí  para pasarlo bien reírnos". En una escena crucial de la novela se discute sobre el hecho de que el dolor y la angustia son parte tan necesaria de la vida como la alegría, y que sin ellos, poniéndolo en perspectiva, la alegría pierde significado alguno.

Así que, ya pueden temblar los 1.400.000.000 de usuarios de Facebook: el botón del rechazo, el ladrillazo a la autoestima está al caer.

Pero... Yo no me creo mucho que la Red Social por excelencia, renuncie a su control de soma (pastillas de la felicidad en forma de halagos y con forma de botón). ¿Qué apostáis a que su uso será restringido y su valor limitado? ¡Jamás permitirá en su virtual hipnopedia que sufran sus usuarios! Sería su perdición, pero acaso, la salvación de todos.

martes, 15 de septiembre de 2015

El Minitalk y la tríada dialéctica de Hegel



TESIS
"Todos a por frases cortitas, impactantes; hagamos fotos lingüísticas a modo de disparo de móvil; consumamos la tapa literaria en detrimento de los buenos platos; asumamos la costumbre gregaria de la foto continua, vulgar y repetitiva del facebook; multipliquemos por cinco cada emoticón del whatsapp..." Todos estos mensajes han calado en la gente desde la legendaria pereza juvenil para expresarse pues fueron ellos, los jóvenes, los que provocaran la explosiva deflagración de la mensajería vía smartphone.

Vivimos ya el tiempo de la muletilla audiovisual. Participamos todos, es verdad, pero con exceso de mensajes, reducción de caracteres, atrofia de la la exposición: introducción, nudo y desenlace en un tuit. En resumen algarabía y cháchara,  mensajería densa pero insustancial,

Y cuando alguien intenta volver a la epistolografía, cuando se afana en escribir una carta a la antigua usanza se encuentra con despectivas reacciones en contra: Cuéntame. ¡No! ¡No aburras! ¡Resume, abrevia, !Reprodúceme! ¡Passsso...!

Hay ya muchos estudios sobre la pobreza expresiva en el lenguaje de los adelescentes (y otros). Estos están inmersos en la batalla del teclado contra el lápiz, de la pantalla contra el papel. Ya no se lee con la tranquilidad de hace años. El lenguaje oral también sufre el ataque de la caballería mediática: tertulias de tiempo tasado (59 segundos y medio)... ¡Dejad que se explayen!, ya se delatarán con ello los que no son capaces de sostener un discurso con ideas. Basta de coartar, interrumpir, superponer y acaparar mensajes; dejémonos tiempo para recibir, reflexionar, madurar, seleccionar y embellecer las respuestas; y, de vez en cuando, unos segundos de silencio, para asimilar ajenas y decantar las propias.

ANTÍTESIS
Si los citados estudios confirman que los alumnos lee de forma obligada y no hacen lectura comprensiva, que su lenguaje es muy limitado en el vocabulario y la expresión utilizando muy frecuentemente clichés y muletillas de la televisión y que están muy poco habituados a redactar, paradójicamente también es cierto que su jerga destaca por ser creativa, original e ingeniosa. 

Entresacando algunas expresiones observamos que emplean una especie de collage de procedimientos lingüísticos que dan como resultado expresiones originales (hacen uso de préstamos de otras lenguas,
cambios semáticos, asociaciones fonéticas, creaciones morfológicas...). Veamos algunos ejemplos:


"hacer un simpa" (irse de un establecimiento sin pagar).  Recorte de sílabas
"operación gamba" (abordar a un hombre o una mujer feos pero con buen cuerpo y de ahí que se pueda aprovechar todo menos la cabeza, que es lo primero que se les quita a las gambas). cambio semático (ironía).
"salir de cacería" (salir a ligar). Cambio semático (metafórico)
"estar colgado" (poseído por el amor o el vicio)
"cuelgue" (estado que provoca la droga o el amor) Concatenación e imágenes. 
"muermo" (aburrido) Semejanza con una enfermedad del caballo. 
"soy vikingo porque no repito un domingo, soy berberecho porque solo me falta el estrecho" Juego fonético entre las palabras que riman
Adidas (asociación de idiotas dispuestos a suicidarse/suspender). Reinterpretación de siglas. 
PCE (pequeños cabreados y esparcidos). Reinterpretación de siglas. 
 "porreta", "segurata", "curreta", "sociata", "buseto", "careto"... Procedimientos morfológicos mediante creación de sufijos en -ata, -eta, -ote.
"piños", "hostia", "fostiar", "truño", "pasar", "cantar", "dar el cante" Derivación.
"depre", "piti", "tranqui", "bakalas", "tuto" (instituto): Acotamientos.
"jambre", "travelos", "sinsen" (Sanse), "gilipón", "joplás", "¿qué paisa?", "¿a que joribia?", "cumpletacos": Deformaciones lúdicas. 
"pavo", "mono", "pollo"... Préstamos de la jerga del mundo de la drogadicción.
"churumbel", "parné", "molar", "piltra"... Préstamos de la jerga gitana.
"fusil" (novia del soldado), "quinto..." Préstamos de la jerga militar.
"vasca", "peña", "tronco", "to' dios..." Préstamos del lenguaje cheli.
"bolliscouts" (lesbianas que salen a ligar), "maricómetro", "hacer un finger..." Préstamos de la jerga del mundo homosexual.
"family", "money", "luk", "glamur", "supermanes"... Extranjerismos (sobre todo procedentes del  inglés).
"comunication", "edredoning", "nomineitor"... Creaciones a partir de sufijos de otros idiomas con termin.aciones del tipo -ation, -ing, -eitor
"pallar" (el móvil que marca mal), "estar pallao" (estar para allá), "pajarse", "pisonearse", "echar la peta" (la bronca), "columpiarse", "tirarse el folio", "chinarse", "quedar tuti", "ansiarse"... Neologismos con función de adjtivos calificativos, sustantivos, locuciones variadas y verbos. 
 "la dieta del cucurucho: comer poco y follar mucho". Creación de frases por asociación fonética.
porfaplis, flipotear, person (como personaje y no como persona). Formas híbridas. 
"cola", "cipote", "mango", "minga", "manguera", "miembro", "pistola", "chorra", "chope", "conchimpán"... Eufemismos del pene.
"huevo kinder", "columpiarse", "quedarse pescando", "MQMF"... Expresiones que han de entenderse estando en el contexto. 
"putivuelta", "foflamigos", "meter el cuello", "manquearse", "carne nueva", "chico estuche"... Otras palabras utilizadas en contextos adolescentes. 


SÍNTESIS

Este potencial generador de lenguaje prueba que los jóvenes emplean de forma creativa sus estructuras lingüísticas aunque, eso sí, restringidas a los contextos e intereses de su grupo social. Los jóvenes sienten la necesidad de diferenciarse de los adultos y por ello crean una forma propia de expresión -más creativa, libre, expresiva y afectiva- que, a menudo, se aleja demasiado de la norma y empobrece el mensaje y la forma de lo que se dice. En sí esto no supondría inconveniente alguno, siempre y cuando los jóvenes conocieran la norma, aprendida en los centros de enseñanza y en su entorno, y supieran utilizarla en los contextos que así lo requieran.
Por otra parte los nuevos soportes de comunicación escrita entre los jóvenes -las bitácoras o blogs, los chats de Internet y los mensajes SMS de los teléfonos móviles, entre los más estacados; propician el desarrollo de una escritura propia del lenguaje juvenil (cuyas características principales son, además de las propias de esta jerga, las abreviaturas, la pérdida de las vocales, la falta de puntuación y acentuación...) que se fortalece frente a la escritura canónica.
Así que lo sensato sería dominar la comunicación en ambos contextos. Los jóvenes aprender a comunicarse de forma más correcta y rica en otros ambientes sociales y, los adultos, intentar aprender su lenguaje si queremos que se interesen por lo que les decimos (y con todo, será difícil: son jóvenes...)

domingo, 13 de septiembre de 2015

"Caca, culo, pedo, pis"


Los esquimales tienen cientos de palabras para definir la nieve y el hielo. Los gallegos usan setenta palabras para nombrar la lluvia, los irlandeses emplean cien sinónimos para "borrachera"...  En español, la palabra "pene" los tiene por centenares, hasta 337 hemos contado en el wikcionario (diccionario en castellano de contenido libre) entre vocablos formales, eufemismos, términos coloquiales, catacresis y figuras de sonido. En justa paridad buscamos "vagina" y encontramos muchos, pero no tantos: apenas 85 en la misma web, Igualmente, de una palabra en castellano, el genio popular ha creado infinidad de acepciones a cual más original y divertida: la palabra "cojones" es un ejemplo muy conocido de la "riqueza del idioma castellano".
En conclusión que  hay términos que por su especial relevancia para muchos sujetos provocan la aparición de palabras alternativas o generan acepciones múltiples.

Estos términos han sido objeto de estudios rigurosos e incluso son el contenido de extensos diccionarios. El intento más riguroso en Lengua Castellana en este sentido corresponde a nuestro Premio Nóbel Camilo José Cela. Este autor pretendió hacer un extenso diccionario de todas las palabras así consideradas, sólo pudo hacer tres volúmenes del diccionario: "Serie Pis- y afines" sobre los nombres del pene, "Serie Coleo- y afines" sobre los testículos y "Voces relacionadas" donde trata de incluir otras palabras. En estas series se analizan estos términos de forma precisa desde el punto de vista lingüístico y literario, los orígenes, el uso y los significados de palabras consideradas por algunos como "malsonantes"

Muchas de ellas son eufemismos, es decir, palabras o expresiones con que se sustituye a otra más grosera, impertinente, violenta o que se considera tabú. Las palabras tabú se evitan porque socialmente están mal vistas al referirse a realidades consideradas desagradables, vulgares, soeces o políticamente incorrectas en determinadas culturas. Suelen hacer referencia a enfermedades, términos escatológicos, racistas, sexuales o relacionados con la muerte, etc. Por eso cuando, de niños, queríamos expresar nuestra rebeldía social por alguna situación determinada soltábamos, sin venir a cuento, la pequeña retahíla: "caca, culo, pedo, pis"... provocando expresamente a los adultos (o a nuestros compañeros).

Algunos de nosotros, hijos de de tiempos pretéritos, queriendo derribar los estúpidos tabúes que tanto distorsionaron la educación en nuestra juventud, o practicando la inmersión a modo de vacuna contra el escándalo, hemos acabado pagando un alto precio por utilizar ocasionalmente estos términos en contextos sensibles, aunque lo hiciéramos con motivación meramente informativa y sin intención de escandalizar. En nuestra ceguera nos dimos de bruces con los límites sagrados que marcan el territorio de la conveniencia. Metimos la pata. Pagamos el pato.  Aún lamemos nuestras heridas.

Sólo nos queda el desahogo infantil, la pataleta, decirle al mundo el "caca, culo, pedo, pis" de nuestra infancia... ¡¡¡Chissssssssssssss!!! O mejor sería decirlo así:  "excremento, pompis, ventosidad, orina" (que además de largo sueña cursi, pedante e incluso perverso).


sábado, 12 de septiembre de 2015

¿Persuasión o perogrullada?

Tal vez usted haya visto este anuncio. Si no es así, tómese un momento para hacerlo.
 


(Esto es lo que usted oye)
 (Musiquilla con suave punteo de guitarra)

"Cuando trabajes, trabaja;
cuando descanses, descansa;
cuando pedalees, pedalea;
cuando bailes, baila;
salta cuando saltes;
y cuando grites, grita;
si tienes que pelear, pelea;
cuando ayudes, ayuda;
y cuando lo intentes, de verdad, inténtalo.
Cuando avances, avanza;
cuando juegues juega;
y cuando sueñes, sueña...

Cuando ganes, gana;
y cuando pierdas, sobre todo cuando pierdas, pierde.

Cuando conduzcas, conduce."


(Esto es lo que usted, seguramente piensa)

Este hombre puedo ser yo. Tenemos la misma actitud. También yo puedo llega a ser un triunfador como él, al que todo le va bien: Disponer de un despacho en unas oficinas magníficas en una planta elevada con hermosas vistas a una ciudad moderna,  tener un aspecto magnífico con un aire maduro pero jovial, ser respetado y saludado con admiración por todo el mundo... Puedo vestirme con una camisa de un blanco inmaculado aún después de una larga jornada de trabajo, portar una cómoda mochila en vez de la rígida cartera de ejecutivo (sí, puedo ser un hombre que sabe saltarse los convencionalismos, que se enfrente sin complejos a las reglas sociales). Usaré una bici como él (haciendo bandera de todas las ecologías y haciendo gala de respeto por el medio ambiente: Mi bici estará atada con un candado corriente (como todo habitante del pueblo llano) y me incorporé valientemente pedaleando sobre ella a la calzada. Aprovecharé la ventaja de mi liviana montura para adelantar a los coches sorteándolos en los semáforos  y atajaré por laterales y aceras saltándose las obras. Luego accederé a elegantes pasarelas poniéndose en pie sobre la bici para ganar potencia (y dispondré del divino privilegio de no sudar, y de la poderosa magia de llevar ropa inarrugable. Ningún cerco de sudor en las axilas ni la humedad de la mochila pegada la espalda delatará mi humana  transpiración). Gozaré de mi paseo ciclista bajo las copas de los árboles que regalarán a mis ojos la belleza de sus copas tornasoladas. Me divertiré serpenteando por la pasarela mientras desciendo suavemente y relajaré mi cuerpo soltando el manillar y dejando colgar mis brazos despreocupado mientras pedaleo. Atravesaré parques magníficos y soleados y, finalmente, doblaré con pericia la esquina de mi casa y, con algún mando a distancia cuya existencia es un secreto, abriré la puerta del impoluto garaje al que accederé, inclinando levemente la cabeza, en el momento justo en que se termina de levantar la puerta. Después cogeré con firmeza mi bicicleta y la colgaré al lado de "mi flamante BMW", la auténtica máquina maravillosa, la que reservo para los grandes acontecimientos, la que ocupa el centro y casi la totalidad de mi garaje.  

Y todo esto que veo y pienso ocurre mientras escucho mensajes con invitaciones al desarrollo de potencias juveniles: "trabajar", "pedalear", "bailar", "gritar", "pelear", "avanzar", "jugar", "soñar", "ganar"... y "conducir"; alternadas, eso sí, con llamadas a la moderación: "descansar", a la solidaridad: "ayudar" y a la autosuperación: "perder". De una tacada nos muestran todos los ingredientes de "ser guay".

Además, en una tautología recurrente, nos repiten machaconamente cada mensaje con un cansino esquema: 
cuando(verbo en presente de subjuntivo), (verbo en presente de indicativo) 
emparejando continuamente voluntad con ejecución.. Así, el anuncio, se convierte en una cadena de afirmaciones obvias, vacías y redundantes. Acaso podría tener un valor retórico, pero su belleza se acaba cuando aparece la palabra "conducir" (definitivamente asociada al consumo y que, al fin, descubre las motivaciones últimas del anunciante).

A las imágenes, tan sugerentes, se une una voz sumamente persuasiva. Se expresa en un tono que infunde seguridad, con una cadencia en las frases que rompe hábilmente en ocasiones para mantener la atención, con una inversión sintáctica de vez en cuando para no aburrir, con alguna subordinada temporal en la más pesimista y negativa (para dejar claro que sabemos perder)...
Todo el anuncio puede considerarse una joya publicitaria o una majadería. Para un espectador desprevenido le resultará vitalista, optimista, cercano y persuasivo. Para un espectador crítico una perogrullada y un cuento infumable. ¿Tú que piensas?


NOTA:

La RAE define tautología como "Repetición de un mismo pensamiento expresado de distintas maneras" en una primera acepción y como "Repetición inútil y viciosa" en una segunda. Esta figura tiene relación con otras, en cierto modo similares como: pleonasmo, perogrullada y redundancia; y a veces tiene valor retórico. Se utilizan mucho en campañas publicitarias: hay ejemplos famosos:
“Café, pero café café, café La Morenita”
"El único que es único"
"Las decisiones se toman en el momento de tomarse"
(Mariano Rajoy)...

La publicidad usa continuamente un lenguaje seductor. Para ser seductor hay que ser auténtico. Y la realidad (lo auténtico) nunca es seductor. En la publicidad el único objeto que es auténtico es el producto, el resto es pura fantasía. Puesto que en realidad el producto que se vende es superficial (si su necesidad fuera profunda, no necesitaría anuncio alguno) hay que rodearlo de seducción. Esto se materializa a través de la aplicación del “sin sentido” (juegos de palabras, originales, seductores y superficiales). Y son muchos los que, entonces, picarán el anzuelo.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Viaje vida


Comencé el camino un día frío de octubre abriendo los ojos al final del túnel. Allí abandoné la gigantesca criatura que me traía al mundo como un Jonás expulsado por la ballena. Aún tardaría varios días en procesar la claridad que me envolvía; en tanto luces y sombras danzaban ante mí mientras averiguaba su significado. Poco a poco exploré las playas húmedas de mi piel y reconocí torpemente las rías de mis dedos, los cabos y penínsulas de mis extremidades.

En aquellos primeros años descubrí el continente de mi cuerpo. De cuando en cuando sufría el ataque de plagas devastadoras que arrasaban los campos: tenían nombres temibles como sarampión o gripe o anginas y dejaban el territorio devastado. Como un volcán en erupción sentí una noche mi piel contra la lava cuando caí sentado de culo sobre la lumbre. La tierra calcinada de mis glúteos tardó muchos años en reponerse de aquella erupción.

Tenía siete años cuando se resquebrajó el territorio de la pierna y se rompieron los diques de sangre roja sobre la piel. Aquel violento vertido pudo acabar con mi viaje si no se hubiera reparado pronto. Un año después fui a topar de frente, a la carrera, contra una columna de cemento que se interpuso en mi camino. El territorio del cráneo quedó colapsado durante minutos: inundado de sangre, incomunicado, caótico. Sobreviví al golpe, pero aún conservo cicatrices de aquel encuentro.

Durante muchos años abusé de mis paseos por el territorio de los ojos. Imprudentemente recorrí muchas veces de noche sus pasajes, apenas iluminados.  Me entretuve en buscar minúsculos tesoros forzando la vista. Contemplé desprevenido sus paisajes fosforescentes... Viajo desde entonces con la luz quebrada, solo enderezada por cristales curvados y pulidos.

En mi juventud visité el territorio del menisco. Allí, dentro de la rodilla, mi fémur saltó bruscamente encima de la delicada almohadilla donde se apoya sobre la tibia y se rompió. Desde entonces ambos huesos boxean sin guantes bajo la carpa de la rótula. Les llevo conmigo en perpetuo combate. A veces escucho los chasquidos de sus golpes al levantarme.

A los treinta año, en el mar tranquilo de la madurez, llegué a los escarpados barrancos del hueso temporal. Allí, colgado de la pared se encuentra el pabellón de entrada de una cueva profunda cueva escavada en la roca. En su interior las oscuras galerías están inundadas por ríos de endolinfa y se giran en espiral. Las corrientes de agua que las atraviesan hablan lenguajes misteriosos que solo la roca comprende. Aquellas cavidades semejan un caracol y al pasar en mi viaje por aquí escuché el rugido de un oleaje inexistente. Aquí el fragor de las olas era ensordecedor y algunos viajeros se arrojan al vacío intentando escapar del ruido infernal. Tras años de lucha logré encontrar la paz en medio de la tormenta, pero en ocasiones, la furia del viento se imponía con sus silbidos a la voluntad y la vence. Entonces enloquecía.

Después llegaré al territorio del páncreas, lugar lejano del que no sabía siquiera que existiera. En el ocaso de la vida crecerá como un sol poniente apretándose contra las nubes. Una fina y dolorosa lluvia que caerá sobre las latitudes de la vejez.

Al final de mi viaje quizás pierda la memoria de los lugares visitados; acaso llegue al país de las cosas sin nombre. Entonces vagaré sin rumbo por el laberinto gris de las circunvoluciones cerebrales sin encontrar la ruta de salida y esperaré aterrado que el Minotauro devore mis últimos recuerdos.

Entonces, agotado, el barco de mi vida encallará en las arenas blancas de unas playas limpias y remotas. Entonces miraré los mapas de la navegación, consultaré el cuaderno de bitácora que escribí robando horas al sueño y entenderé las cicatrices de mi cuerpo. Entonces comprenderé que he vivido. 

martes, 8 de septiembre de 2015

Mear en botella


Cada mañana temprano, suelo dar un paseo por los alrededores de mi localidad. Cerca, a unos diez minutos, se encuentran los polígonos industriales con sus avenidas desérticas y las aceras de limpieza descuidada. A intervalos aparecen grandes camiones aparcados, la mayoría con los conductores dentro, durmiendo en las literas acondicionadas en la cabina. A veces los veo preparar su desayuno o la comida en sus infiernillos portátiles o tomando un refresco recién sacado de sus neveritas. Cuando camino al lado de los vehículos veo en el suelo gran cantidad de desperdicios, pero hay una constante: con mucha frecuencia aparecen numerosas botellas de cuello ancho medio llenas con líquidos de colores pardos y amarillos, que muchos habíamos imaginamos inicialmente como cerveza desperdiciada o agua corrompida. Me pareció siempre un signo de derroche desperdiciar la bebida y otro más de mala educación no recoger las botellas desechadas. Y ahí, dolido, aumentaba mi pesimismo respecto a la especie humana y abandonaba rápidamente esos pensamientos buscando alternativas más alegres. Hasta que un día, comentando el asunto con un conocido me explicó su origen dejándome asombrado.  Resulta que los causantes de esa proliferación de botellas en las cunetas y alrededores de las áreas de servicio son los camioneros. Y el líquido que portan es la orina producto de sus urgencias al volante. Parece ser que se alivian con una botella en la mano izquierda y la bragueta bajada en plena marcha, sin perder un minuto en parar el camión.

Sin entrar en los aspectos relativos a la higiene, o al buen gusto el hecho en sí de "mear" en plena marcha y al mando de una máquina enorme (no me refiero al pene, por supuesto) supone un peligro evidente. Si usar un móvil o un cigarro mientras conduces, puede llevar a situaciones de claro riesg o(ha habido muchos muertos por eso...) ¡qué no puede ocurrir mientras evacuas un líquido entre las piernas itentando atinar dentro de un pequeño agujero!. Mira que hay que ser habilidoso pues un posible derrame puede ocasionar una pérdida de atención y concentración fatal. Anticipo la próxima campaña de tráfico: "Mear (en el camión) mata".

Pienso en los posibles problemas de próstata de los profesionales y entiendo sus urgencias, pero hoy en día hay muchos lugares donde parar y no es necesario llegar al límite o sobrepasar las 4 horas y media máximas permitidas de conducción continuada.  También podrían habilitarse en los camiones orificios de evacuación (similares a las tazas de wáter de los antiguos trenes, aquellos en los que al tirar de cadena observabas por un agujero el paso veloz de las traviesas mientras el contenido se vertía a la vía). El caso es que, a muchos, les resulta más cómodo (o divertido, que los cerdos también disfrutan en la pocilga) utilizar el mismo recipiente  para beber y desbeber (espero que algún día no se equivoquen).

La próxima vez me cuidaré muy mucho de ofrecer mi mano para saludar al camionero recién llegado que trae la mercancía a mi comercio...


NOTA:
Tenía unos apuntes sobre este artículo y hoy, después de un tedioso trabajo en el ordenador, me dispuse a acabarlo. Por curiosidad me documenté y hay numerosos autores de blogs que se refieren al mismo tema en parecidos términos. Dejó un par de referencia (pero hay muchas más):

"...el producto estrella, el que me ha hecho plantearme muchas dudas. Estamos hablando de botellas de plástico de litro y medio, o 2 litros, llenos de ORINES. Habeis leído bien, botellas de orines, de litro y medio. LLENOS, hasta arriba.
Después de muchas horas de conversaciones entre mis compañeros y yo, hemos deducido que el gremio de camioneros es muuuuy GUARRO. De pequeño me enseñaron que no es bueno generalizar, y no lo pretendo. Pero es lo que hay. Ya dije antes que lo siento. Si no es agradable leerlo, menos agradable es encontrártelo en la carretera y tener que recogerlo. Forma parte de mi trabajo y lo hago, pero es un ASCO. Cuando te encuentras una botella de litro y medio llena de orines, te haces unas cuantas preguntas. ¿Cómo llegan esos orines a esa botella? ¿Cómo se lo montan los camioneros para llenar esas botellas? ¿Introducen el pene en la boca de la botella o utilizan un embudo los mejor dotados? ¿Por qué son tan cerdos, joder?
Sé que la vida del camionero es muy dura, que tienen que pasar días y días fuera de casa, que tienen que comer y dormir fuera de casa, pero... ¿Para qué se inventaron las papeleras y los contenedores? Y sigo preguntándome, ¿en sus casas también actúan así? ¿Para qué están los urinarios? ¿Qué cuesta bajarte del camión y orinar? ¿Cuántos días tienen la botellita en la cabina del camión hasta llenarla? ¿Y por qué la tiran a la carretera? Es antihigiénico total. Si alguien del gremio lee este artículo, me encantaría que me lo explicase. Por más que lo intento, no le encuentro justificación alguna."

http://elrincondejose2.blogspot.com.es/2010/05/carreteras-botellas-de-orines.html

"... Son muchos años los que llevo andando en bici por carretera, y siempre me había llamado la atención que, en carreteras de mucho tránsito, normalmente nacionales, era bastante frecuente encontrar en las cunetas botellas de litro y medio de agua, pero llenas de un líquido amarillento, o naranja, o marrón... vamos en todas las tonalidades otoñales imaginables. Un día, hace ya años, yendo de ruta con otro ciclista vimos una de esas botellas y le comenté mi extrañeza. Él me sacó de mi ignorancia: hay camioneros que tienen una "bonita" costumbre: para no tener que andar parando cada vez que les entran ganas de hacer pis, llevan una botella de agua que van llenando y terminan arrojando por la ventanilla... ¡puajjjj! ¿Se puede ser más guarro? "

http://www.rodadas.net/foro/topic/aguita-amarilla

lunes, 7 de septiembre de 2015

Los libros del verano: "La traición de Roma"



Un día después de acabar "Las legiones malditas" ya estaba afectado  por el síndrome de abstinencia y no pude sino ceder al "mono" y descargar la tercera parte de la serie "Africanus" sobre la vida del del gran general romano Escipión. 

Con "La traición de Roma" el escritor español Santiago Posteguillo cierra la trilogía dedicada a la figura del estadista y militar romano Publio Cornelio Escipión el Africano vencedor de Aníbal en la batalla de Zama. En esta tercera y última parte de la trilogía se narra la madurez y decadencia de Escipión. Desde su Triunfo en Roma por la victoria de Zama hasta su caída y muerte.

A lo largo de la novela se van cerrando las diversas tramas que se tejen en las novelas anteriores: el ocaso de Escipción exiliado en Liternum, el destino final de los diversos personajes: Lucio, de agomen "El Asiático" hermano de Publio con el suyo "Africanus"; Cayo Lelio su fiel amigo, Cornelia Menor su rebelde hija, Publio su hijo, Netikerty la esclava, Catón su acérrimo enemigo, Graco, tribuno de la plebe en su contra y finalmente yerno y mediador en su exilio; Antioco III rey del Imperio Seléucida, Areté, esclava y amante de Escipción; Plauto el escritor de comedias... Las diversas subtramas concluyen mientras llega la muerte de Escipción recreada en su triste retiro en el exilio peleando con lemures (fantasmas) y redactando sus memorias (perdidas posteriormente en el incendio de la Biblioteca de Alejandría como fantasea el autor). 

He leído las reseñas históricas sobre el personaje (Wikipedia) y se ajustan casi como un guante a lo referido en la trilogía. La novela, veraz en cuanto a personajes y eventos históricos, se rellena y articula con historias y diálogos entre los personajes con licencias en cuanto a su contenido, pero una novela histórica ha de ser así. Lo importante es que logra transmitir la esencia y el ambiente de la sociedad romana de la República dos centenas de años antes de Cristo. Posteguillo consigue hacernos sentir el bullicio de Roma, la animación de sus foros, las intrigas del senado, el ambiente de la vida legionaria, las complejas conspiraciones entre los pueblos y sus líderes en la agitada época en que le tocó vivir... Uno parece pasear  por las mal iluminadas calles romanas, sentir en su nariz la fetidez de la Cloaca Máxima, descansar en las domus y villas, asistir a las comedia de Plauto... La contribución didáctica de la obra es notable. Las acciones bélicas, en contraposición con Las legiones Malditas tienen menos relevancia aquí, aunque no faltan descripciones detalladas de batallas famosas como la de Magnesia entre las tropas de Antioco III  las del hermano de Escipción Lucio "El Asiático" (aquí Aníbal tiene una influencia indirecta). Son varios los autores que sostienen que la trilogía de Posteguillo sobre "Escipción" e incluso sobre Aníbal, supera con creces las obras de otros autores más reconocidos. Tarde o temprano se hará justicia a esta obra de referencia. 

NOTA: En los últimos año, y siguiendo en la línea de trilogías monumentales sobre la historia de Roma y personajes relacionados de alguna manera con Hispania, Posteguillo ha concluído la biografía del Emperador Trajano. Este personaje nació en Itálica, muy cerca de Sevilla. 

Ha publicado ya 
  • "Los asesinos del emperador" en 2011.
  • "Circo Máximo" en 2013.
  • (La tercera parte aparecerá probablemente en el otoño de 2015)





domingo, 6 de septiembre de 2015

Los libros del verano: "Las legiones malditas"



Las legiones malditas es la segunda parte de la novela Africanus: el hijo del cónsul, con la que el autor español Santiago Posteguillo inició su trilogía sobre el estadista y militar romano Publio Cornelio Escipión el Africano vencedor de Aníbal en la batalla de Zama. En esta segunda parte se narra la plenitud de Escipión, su edad adulta, desde que ha conquistado Cartago Nova hasta su victoria sobre Aníbal en Zama.

Leí en papel (y sentí sobre mis manos la densidad y el grosor del tomo) de "Africanus: el hijo del Consul" el año pasado y quedó pendiente el resto de la biografía de Publio Cornelio Escipción; pues más o menos de eso se trata en la trilogía: de presentar la vida de este conocido (¿o no tanto?) general romano, el único que fue capaz de derrotar a Aníbal en una batalla. Este año lo hice en libro electrónico y, si bien el texto al tacto se hacía más ligero, la densidad de la historia era igualmente notable. Hay que agradecer a S. Posteguillo que el título de la obra no pasara de "Las legiones malditas" a "¡Las malditas legiones!" pues corría peligro de ser así, tal es a cantidad de detalles logísticos, movimientos militares y situaciones bélicas y políticas que se desarrollan en la trama.   

Me gustó el comienzo de la novela, casi cinematográfico, presentando la decadencia y molicie de las legiones V y VI, tras ser malditas y apartadas en Sicilia como cobardes perdedores tras la batalla de Cannae. Nada ha de ser casual en una novela, así que esperé pacientemente que terminara la guerra en Hispania para que, en la mediana de sus páginas, el autor llamara de nuevo a aquellos soldados indisciplinados, con la autoestima hundida y los eleve, por medio de Escipción, a la categoría de héroes vencedores de Aníbal en Zama y merecedores de un grandioso Triunfo en Roma que les rehabilita. Mientras leía, muchos detalles me recordaban a películas como "Doce del Patíbulo". 

Las tramas polícita y militar se superponen continuamente. Posterguillo alterna capítulos no muy extensos en los que avanza la línea temporal de manera continua desde varios puntos geográficos: ora Hispania, ora Roma; ora Italia, ora África... y entreteje las acciones de los personajes con detalles realistas que hacen creíble y amena la novela: Escipción, Quinto Fabio Máximo, Catón, Asdrúbal, Giscón, Aníbal, Lelio, Netikerty, Sifax, Masinisa...   La batalla de Zama, descrita ampliamente, está muy bien contada. Lo hace de forma gráfica y ágil; incluso didáctica, no en vano es profesor universitario.

El trabajo de un par de años de este autor se devora en dos o tres días a poco que dispongas de tiempo, pues su lectura engancha. Se nota muy bien documentado y con ayuda de una correcta escritura y unas buenas dosis de realismo dentro de la ficción, podemos sentirnos inmersos en ese apasionante momento dela historia y en los míticos escenarios donde se produjo. 

Este segundo volumen es probablemente el mejor de la trilogía. Vamos ya a por el tercero.     



miércoles, 2 de septiembre de 2015

Aquilimojes



Aquilimoje es posiblemente tan solo un localismo de la localidad donde nacieron mis padres: Ayuela de Valdavia, en el norte de Palencia. Es una palabra que emplea mi madre con frecuencia, aunque no estoy seguro de que la usen de la misma manera el reto de los vecinos. posiblemente es una corrupción del vocablo "ajilimoje": "Salsa hecha con una base de ajos" (en una primera acepción) y "revoltijo omezcla de cosas diversas" (en la segunda). Ajilimoje sí aparece en el diccionario de la RAE, pero "aquilimoje" no aparece, ni tampoco en las búsquedas de los principales buscadores de internet.

Estas expresiones, asentadas en regiones o localidades enteras, en familias concretas o usadas por personas particulares obedecen a errores en la percepción de una palabra o contaminaciones semáticas o fonológicas de la misma. En este caso, probablemente, derive de asimilar el adverbio "aquí" que sustituiría a "aji" que hace reiterar por dos veces el sonido "j" en la misma palabra. O quizás fuera empleado inicialmente como una descripción de el hecho de untar en la salsa: "aquí lo mojes". Sea como fuere, mi madre lo emplea así, y constato que en el pueblo otras personas también lo hacen.

Son curiosas estas expresiones rurales. Algunas son auténticas joyas que remiten sugerentes a situaciones históricas repetidas como "atropar" (Juntar gente en tropas o en cuadrillas, sin orden ni formación) en una primera acepción con un clásico proceso de formación de un verbo a partir de un sustantivo y que, en una segunda acepción, por generalización se extiende a todo tipo de objetos del ámbito rural (Juntar, reunir, especialmente la mies que se recoge en gavillas o el heno que antes se ha esparcido para que se seque) .

Fuera del ámbito de la aldea, a muchos les choca su empleo. Un primo nuestro (maestro albañil) nos contaba que habiendo sido contratado para dirigir una obra a una cuadrilla le encargó apresuadamente a uno de sus operarios ante unas piedras desperdigadas: "atrópame esos cantos".  El pobre peón quedó allí de pie sin saber qué hacer hasta que volvió a pasar minutos después y le explicó que debía recogerlas en un montón.

Aquilimojes, pues, forma parte de nuestra jerga particular. Así que mi madre exclama cada vez que observa que añadimos demasiadas especias al cocinar para su gusto: - ¡no pongáis tantos aquilimojes!; o protesta enfadada cuando contempla nuestra habitación llena de trastos desordenados: - ¡quita esos aquilimojes de ahí!; o cuando ante un plato demasiado complejo pero sabroso nos dice: - Así que sepa rico es fácil: ¡Como que la mejor cocina es una buena despensa...! ¡Claro, echando tantos aquilimojes...!