miércoles, 29 de febrero de 2012
Mis fetiches (4): Mi reloj benedictino
He salido al jardín a ver la hora. Son casi las 11 de la mañana según marca mi reloj benedictino. Hoy, lo he sacado de la caja de mis fetiches para escibir el artículo correpondiente de mi blog. Descubro que atrasa una hora, pero no es culpa suya, estos relojes funcionan perfectamente desde que un monje benedictino los inventó en el siglo XI, la culpa es de las autoridades que deciden adelantar una hora para aprovechar al máximo el horario solar. Descontando la hora correpondiente me da la hora pefecta (en este momento el reloj de mi ordenador marca las 11:55).
Me encanta mi pequeña reproducción de esta joya científica. En latón, imitando el bronce, es una copia casi perfecta de los antiguos ejemplares fabricados durante siglos y que usaron los monjes de San Benito, regalaron los reyes, ayudaron a marinos y piratas en alta mar; y ,hoy en día, aparecen en los lugares más insospechados (como la serie de Willy Fog) o se cotizan en joyería.
Este anillo de altura es una réplica del fabricado en 1721 que se conserva en el Museo Arqueológico y Etnológico de Londres. Está hecho de bronce y se compone de un cuerpo circular en el que se inscriben en el interior una serie de números correspondientes a la escala horaria y en el exterior las iniciales de los meses, situados en intervalos correspondientes a la altura del sol. En torno a este se desliza un aro perforado con un orificio que nos va a permitir realizar la lectura horaria. Al suspenderlo en el aire el sol penetra por la perforación y proyecta su luz sobre una de las marcas del anillo mostrándonos la hora solar. Parece mentira que un sistema tan sencillo pueda aportarnos una información tan precisa.
Si el objeto en sí, ya me parece interesante; cuando he investigado un poquito en su historia, aumenta mi fascinación por el mismo.
El origen de su invención hay que buscarlo en La Regla de la orden benedictina. Los monjes benedictinos querían saber con exactitud las horas de rezo de ahí su obsesión por el control del tiempo. Por eso en muchas de las fachadas de los templos se pueden encontrar aún bajorrelieves con diversos tipos de relojes solares:
“…En el año 529, -dice la Wikipedia- el fundador de esta orden religiosa, san Benito, prescribe desde su monasterio unas Reglas precisas por las que todos los monjes benedictinos de Europa debían regirse. Ya desde sus orígenes, la Iglesia Católica quiso santificar determinadas horas del día con una oración común…”. Tratando de ser rigurosos con este precepto muchos años después, en el siglo XI, otro benedictino, Hermann von Reichenau, el hermano Contractus, que desarrolló gran habilidad en matemáticas, ciencias y en gnomónica -ciencia que estudia la trayectoria del Sol y el horizonte mediante proyecciones específicas sobre las superficies- construyó el primer reloj anular solar, además de realizar otras aportaciones a la astronomía, como sus descripciones de los astrolabios.
La versión más cara que conocemos de este ingenio, se conoce como la que regaló Leonor de Aquitania en 1152 a regaló un reloj anular al Rey Enrique II de Inglaterra. El anillo tenía incrustaciones de diamantes y llevaba la inscripción “Carpe diem”.
Leonor tenía uno igual. De esa forma, pensaba ella, Enrique II podría saber el momento exacto en el que debía regresar de cacería para mantener sus encuentros amorosos.
Pero su uso no fue exclusivo de monjes y reyes. Marineros y piratas también utilizaron el reloj anular en los siglos XVI, XVII y XVIII . Empezó a ser conocido también como “reloj de altura“. Algunas de esas piezas pueden contemplarse hoy en el Museo Marítimo Nacional de Londres. Otras más antiguas, han sido encontradas en excavaciones e incluso en pecios hundidos. En el del navío pirata ”The Whydah” que se hundió en una tormenta del cabo Codd en Abril de 1717, apareció uno de estos relojes. Posteriormente fue popularizándose todavía más su uso.
Y respecto a la intrahistoria de mi singular cronógrafo también tiene su punto de interés. Lo obtuve, después de de mucho rogar, de algún crío de colegio que lo conseguiría a su vez en base a a ser un gran devorador de yogures Danones, que lo ofrecían en una promoción. La marca regalaba estos relojes o una carpeta escolar. Tuvieron un gran éxito y, hoy por hoy, se les puede encuentrar en internet en torno a 50 euros para coleccionistas. Muchos se alegraron al reconocerlo en la serie televisiva de dibujos "La vuelta al mundo en 80 día" protagonizada por Willy Fog. Allí se podía ver a Tico (el inseparable compañero de Rigodón) empleando este curioso reloj que lo hizo popular en las aulas de los 80. En la actualidad, varias imitaciones del reloj anular pueden comprarse por Internet, han evolucionado mejorando la precisión, e incluso se han convertido en un regalo de alta joyería. Acabo de repasar las imágenes que me ofrece Google de estas joyas. Son una preciosidad y me he decidido: ahora mismo le digo a Charo que, como próximo regalo, para San Valentín, aniversario de bodas, u otros eventos significativos ya sabe qué puede regalarme.
lunes, 27 de febrero de 2012
Sintiendo en la nuca el aliento de la muerte VII: "La bomba".
- ¿Me cago en la H...! ¡El gilipollas ese....! ¿Por qué la toca? ¡Que yo soy el responsable!, ¡Si pasa algo...!
El guía de la ruta se alejaba despavorido del grupo reunido en torno a la granada. No podía afrontar la visión de aquel hombre, un sesentón jubilado, que contraviniendo sus instrucciones y, en contra de las reiteradas peticiones de los allí congregados, la había cogido con las manos y estaba a punto de manipular la palanca.
Mi mujer Charo, mi sobrino Raúl y mi cuñado José Ángel a apenas un metro del artefacto retrocedían de espaldas sin poder dejar de contemplar la escena. El grupo se dispersaba rápidamente. Algunos corrieron para alejarse. Yo los contemplaba a escasos metros mientras pasaba a mi lado el guía blasfemando y con el rostro descompuesto. Momentos antes había estado explicando porqué la mayoría de los fortines estaban completamente destrozados. En pie sobre lo que quedaba de una de aquellas fortalezas, entre rotos bloques de hormigón, contaba que la gente de Morata y pueblos de alrededor al acabar la guerra buscaba los restos de armas y munición susceptibles de contener hierro o metal y los amontonaba en el interior de aquellos búnkeres. Después los prendian fuego y tras una formidable explosión que destrozaba la sólida construcción, aprovechaban los restos como chatarra.
Todavía teníamos fresca en la imaginación la escena, casi cinematográfica, de la terrible explosión cuando una voz gritó:
- ¡Una bomba!, ¡Ha encontrado una bomba!
Uno de los niños que nos acompañaba había visto en el suelo una granada de mano. Los que estábamos cerca nos acercamos con curiosidad. El artefacto estaba completamente oxidado, pero se advertía perfectamente que no había sido explosionado y mantenía aún la palanca en su sitio. Con mucho cuidado, alguien bien informado y sensato, la rodeó con un círculo de piedras para marcar la posición. El resto nos acercamos con cautela para sacar algunas fotos con el móvil. El el grupo se dictaban las consignas de emergencia:
-¡No la toquéis!
-¡Hay que marcarla y llamar a la Guardia Civil, para que la retiren los artificieros!
-¡Cuidado, no os acerquéis!
- ¡Mejor, vámonos! ¡Es peligroso!
Yo, con mi botín fotográfico ya conseguido, me retiré; pero seguían llegando componentes del grupo presas de la curiosidad que se arremolinaban en torno al excitante hallazgo. El guía acudió apresuradamente y apremió a los presentes a no tocar nada y alejarse. Fue justo entonces cuando aquel personaje pensó que estaba por encima del bien y del mal, de lo divino y de lo humano; y decidió que aquella panda de pusilánimes debía aprender que él tenía más cojones que nadie: ¡Ahora veréis! - Se dijo y se agachó tranquilamente para coger el peligroso objeto.
Tras la pequeña estampida, el hombre pareció caer en la cuenta de su conducta irresponsable y dejó la granada. Un terrible vacío se hizo en torno a él. El hombre se escusaba:
- Si no pasa, nada. Si ya está podrida...
- No se debe tocar, no hay que tocarla. - Le respondían - Se debe dejar ahí y avisar a la policía para que la recojan especialistas. Puede explorar. Ha pasado a veces...
No había misericordia. Nadie aceptaba sus justificaciones. Pasó el resto de la excursión en cuarentena, apenas friamente arropado por algunos familiares que le acompañaban.
NOTA:
El presente suceso ocurrió ayer mismo. Tuvo lugar en el transcurso de una ruta didáctica organizada por el Ayuntamiento de Morata con motivo de la celebración de las II Jornadas sobre la Batalla del Jarama. La ruta recorría la línea defensiva de trincheras y fortificaciones nacionales y republicanas sobre Morata en la Zona Norte, entre la Casa de la Radio y Casa Navares. Queremos dar gracias a los responsables de la ruta por su paciencia y esfuerzo en guiarnos y explicarnos las circustancias de esta formidable y cruenta batalla. Entendemos la alarma del responsable, que luego pidió disculpas por su pequeño exceso lingüiístico. Así mismo, sintiendo vergüenza ajena, pedimos perdón por el comportamiento irresponsable que pudo mostrar algún miembro del grupo visitante.
La granada ha sido identificada, a partir de esta fotografía, como una granada de mano soviética F-1 (inspirada en la francesa de mismo nombre) y que era popularmente conocida como Limonka (limón) o Fugasnaya (altamente explosiva). Llegaron a la España Republicana como parte de la ayuda soviética a la causa. Tiene el cuerpo de hierro prefragmentado en cuatro hileras con ocho filas y un tiempo de retardo de 3-4 segundos. Originalmente presenta un color verde amarillento. Ha sido muy utilizada por numerosos países. Aunque hoy se considera obsoleta y no se fabrica, existía tal stock que aún es utilizada en la actualidad por ejércitos de la antigua URSS y guerrillas.
sábado, 25 de febrero de 2012
Mis fetiches (3): Tigre dientes de sable
Desde que lo oí por primera vez me fascinó el nombre de este gigantesco felino prehistórico: "Tigre dientes de sable". No podía evitar imaginármelo con sus enormes y acerados colmillos escrutando entre los matorrales en la noche de los tiempos a la espera de algún neandertal distraído. Visualizaba su ataque potente, su contundente dentellada y su feroz canicería. En El Clan del Oso Cavernario, la primera de la sugerente saga prihistórica escrita por la canadiense J. Marie Aule, se describe una vívivda persecución de un león de las cavernas sobre Aila, la pequeña cromañón que, acabando de perder a su madre, vaga sola por los parajes del cuaternario. El león de las cavernas también ese era un carnicero formidable. Esos incisivos descomunales, magníficos, siempre han sido objetos totémicos, amuletos, para los humanos. Colgados al cuello, en la pulsera, cosidos al lóbulo de la oreja; han pasado a transmitir poder y señales de prestigio en todas las épocas. Hoy en día se conservan los enormes y marfileños colmillos de los elefantes, se elaboran impactantes collares de afilados dientes de tiburón, se cuelgan del cuello retorcidos colmillos de jabalí...
Yo he deseado fervientemente muchas veces encontrar algún canino de tamaño excepcional. Sabiendo que las piezas dentales es la parte del cuerpo que mejor se conserva a través del tiempo, he llegado a escrutar el suelo, en las proximidades de los abrigos rocosos, buscando alguna pieza prehistórica. Una vez encontré un incisivo de tamaño considerable. Aún lo conservo y, hoy mismo, dedico un rato a investigar quién pudo ser su ancestral propietario. Lo encontré al pié de un saliente rocoso en las proximidades del pantano del Atance, en las cercanías de Sigüenza. En la ladera que flanqueaba el camino se distinguían pequeños restos cerámicos. Ascendí hasta unas pequeñas terrazas que conservaban restos de un asentamiento. A unos cien metros, al pie de una parez rocosa apareció este canino. El sol y el aire han deteriorado su esmalte dejando una masa seca y porosa, pero se adivina su consisntencia de antaño cuando desgarró presas poderosas. Sus 7 cm de largo bastaron para penetrar el cuello de uros y caballos desgarrando sus arterias y provocando la muerte de otros grandes mamíferos.
Hoy, al contemplarlo, decido que he de volver en otra ocasión y buscar con más calma otros restos de aquella comunidad que quizás aún permanezcan enterrados a la espera de quién sepa encontrarlos. Entonces me rebelarán sus secreteos y seré famoso.
jueves, 23 de febrero de 2012
Mis fetiches (2): El viejo libro.
Desde la sensorial experiencia de sujetar entre las manos la amarilla y lisa superficie del cuero, hasta la necesariamente delicada de pasar las frágiles páginas, pasando por la lectura de los antiguos caracteres mal alineados, borrosos o movidos; y continuando por la presencia de letras extrañas como la "f" que imposta el sonido de la "s" y completándolo con su curioso contenido repeleto de datos breves, preguntas y respuestas, historias excitantes; todo es aliciente para leer y curiosear.
Algunas de las historias aquí reflejadas que me sorprendieron aún las recuerdo cuando han pasado ya más de 40 años. Me llamó especialmente la atención el pasaje que cuenta que los romanos ansiosos por hacerse con el abundante oro que se escondía en vetas en las rocas de las montañas pirenáicas inciendiaron los bosques de la zona y llenaban carros enteros con el oro derretido que escurría fundido por las grietas. Me excitaron sobremanera las fabulosas noticias de los reinos de la antigüedad, en especial las de España, que con citas concisas, resumían nuestra historia desde nuestro más antiguo visitante Túbal. Más tarde, al caer en mis manos otros libros, al consultar otras fuentes, me he dado cuenta de que bastantes datos eran erróneos o estaban muy simplirficados. Sorprende pensar que este libro, texto de referencia en los estudios de historia de la época, debía aprenderse poco menos que de memoria y sus afirmaciones eran indiscutibles.
Sabiendo de su valor histórico, he ojeado diversas página por internet buscando precios y referencias. Se ofrece el libro (hay varias ediciones, algunas más antiguas) por 300-400 euros. El nuestro mantiene une estado excelente así que bien puede conseguirse esa cantidad. también se ofrecen reediciones actuales realizadas en reino Unido desde 12 $ en adelante (Es perturbador contemplar la moderna maquetación de la portada con la luminosa fotografía de la cima de una montaña nevada en las tapas).
También hay interesantes estudios enmarcándole libro de referencia en la educación y cultura del s. XVIII así como la educación en cataluña en época de Carlos III. Igualmente se puede descargar en formato pdf de manera gratuíta desde Google.
Para mí es un pequeño tesoro bibliográfico. Y también un valioso fetiche. Representa el consuelo y el poder del conocimiento. Su valor se potencia por la personal historia de su herencia desde el querido tío cura cuando se lo regaló a mi madre junto a otras cosas valiosas... hasta que un Prometeo adolescente lo robó.
sábado, 18 de febrero de 2012
La Batalla del Jarama
Este mes se cumplen 75 años de la Batalla del Jarama. Esta fue la primera gran batalla en campo abierto de nuestra guerra civil. Acaecida entre los días 6 y 28 de febrero de 1937, en ella se dirimía el destino final de la Madrid cercada y el único acceso posible por el sureste mediante la carretera de Valencia. Allí emplearon ambos bandos los mejores efectivos de que disponían y utilizaron el más moderno material que acababan de recibir: por parte de los nacionales los nuevos aviones alemanes Heinkel 112 A, los Messerschmitt, los BF 109 y los temibles dornier 17 E; también contaron con los aviones italianos Meridionali. Por su parte los republicanos contaron con tanques y cazas rusos I-15 e I-16.
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| Monumento a las Brigadas Internacionales (Confluencia de la M-302 con la M-311, en la carretera de S. Matín de la Vega hacia Morata de Tajuña) |
Franco dispuso para este combate cinco brigadas señalando como objetivos la conquista de La Marañosa y Vaciamadrid (Brigada Norte), el puente de Pindoque asegurando el paso del Jarama (Brigada al mando del General Sáez de Buruaga), San Martín de la Vega (dos brigadas con el general Asensio a su cargo) y Cienpozuelos (al mando de garcía Escámez). La República respondió con tres brigadas muy experimentadas en la defensa de Madrid pero mínima logística y una milicia en la que destacaron las reciéntemente formadas Brigadas Internacionales. La batalla se produjo en campo abierto, sin el apoyo de casas y fortificaciones. Las defensas se improvisaron con precarias trincheras y fortificaciones urgentes.
La batalla comienzó el 6 de febrero con una exitosa ofensiva de las tropas de Franco que llegan a tomar La Marañosa, Gozquez de Arriba y Cienpozuelos. Al día siguiente caerían Vértice Ceberteras, la Boyeriza, Mesa, Valdecabas y Gozquez de Abajo. El 8 se bate con fuego cruzado la carretera de Valencia desde el Cerro Coberteras y se intenta conquistar el Puente de Arganda. En los días siguientes las escaramuzas se suceden y el Estado Mayor Central Republicano, dirigido por el general Martínez Cabrera, decide que el general Pozas lleve a cabo un ataque en la zona del río Jarama. La ofensiva estuvo un tiempo pospuesta debido al mal tiempo y a la crecida del río Jarama esos días. El 11 de febrero dos brigadas franquistas atravesaron por sorpresa el puente de Pindoque y otras fuerzas entraron en san Martín de la Vega. La única solución del ejército republicano era hacerse con el control de la zona meridional del río y atrincherarse en una serie de lomas bajas donde cortar el paso al ejército sublevado. Estas zonas estratégicas fueron sistemáticamente bombardeadas y ametralladas mientras los cazas rusos y alemanes entrablaron una feroz batalla por el control del cielo. El día 14 los republicanos pasaron a la ofensiva estableciendose recíprocos contraataques sin exito definido. La batalla de desgaste se instaló en el frente. El 15, el ejército republicano desplazó las fuerzas de reserva de Madrid para reforzar la ofensiva. Burillo fue el responsable táctico de aquellos ataques desplegados entre los núcleos de Vaciamadrid y Aranjuez donde contó con la excelente ayuda de la 11ª División de Líster, la XV Brigada Internacional y los milicianos de Rubert y Güemes. En total, la República desplegó 25.000 hombres y contó con la vital ayuda de los tanques y la aviación rusa.
El punto clave de la batalla era el cerro del Pingarrón, que domina la única carretera de la zona que unía San Martín de la Vega y Morata de Tajuña. El cerro pasó alternativamente a poder de unos y otros en medio de un auténtico baño de sangre. El 16 de febrero fue retomado por Franco con ayuda de las tropas marroquíes de regulares traídas exprofeso desde Andalucía. Desde el día 20 la artillería republicana bombardeó intensamente el cerro día y noche hasta que el 23, por la mañana, realizaron un ataque por sorpresa. Pese a la muerte de los oficiales franquistas, las tropas regulares defendieron el cerro hasta que llegaron las columnas de refuerzo. Aún se realizó un último intento esa misma tarde pero las fuerzas y el ánimo estaban muy bajos después de asaltos casi suicidas que dejaron sembrados de cadáveres el campo de batalla. Esa noche cayó una lluvia torrencial. Al día siguiente amaneció una mañana soleada, anunciando el final de la batalla. A partir de entonces se contruyen en el sector trincheras y fortificaciones que vienen a conectar con las posiciones de defensa de Madrid.
Así la partida quedó en tablas. Todos resultaron vencedores y vencidos: los franquistas lograron cruzar el Jarama pero no llegaron a cortar la carretera de Valencia con lo que los republicanos pudieron mantener las comunicaciones y suministros con la costa. Entre unos y otros, la confrontación segó la vida de más de 18.000 personas.
Resumen y adaptación del documento del archivo municipal de Arganda del Rey http://www.ayto-arganda.es/archivo/
Franco dispuso para este combate
cinco brigadas señalando como objetivos la conquista de La Marañosa y
Vaciamadrid (Brigada Norte), el puente de Pindoque asegurando el paso del
Jarama (Brigada al mando del General Sáez de Buruaga), San Martín de la Vega (dos
brigadas con el general Asensio a su cargo) y Cienpozuelos (al mando de garcía
Escámez). La República respondió con tres brigadas muy experimentadas en la
defensa de Madrid pero mínima logística y una milicia en la que destacaron las
reciéntemente formadas Brigadas Internacionales. La batalla se produjo en campo
abierto, sin el apoyo de casas y fortificaciones. Las defensas se improvisaron
con precarias trincheras y fortificaciones urgentes.
La batalla comienzó el 6 de
febrero con una exitosa ofensiva de las tropas de Franco que llegan a tomar La
Marañosa, Gozquez de Arriba y Cienpozuelos. Al día siguiente caerían Vértice
Ceberteras, la Boyeriza, Mesa, Valdecabas y Gozquez de Abajo. El 8 se bate con
fuego cruzado la carretera de Valencia desde el Cerro Coberteras y se intenta
conquistar el Puente de Arganda. En los días siguientes las escaramuzas se
suceden y el Estado Mayor Central Republicano, dirigido por el general Martínez
Cabrera, decide que el general Pozas lleve a cabo un ataque en la zona del río
Jarama. La ofensiva estuvo un tiempo pospuesta debido al mal tiempo y a la
crecida del río Jarama esos días. El 11 de febrero dos brigadas franquistas
atravesaron por sorpresa el puente de Pindoque y otras fuerzas entraron en san
Martín de la Vega. La única solución del ejército republicano era hacerse con
el control de la zona meridional del río y atrincherarse en una serie de lomas
bajas donde cortar el paso al ejército sublevado. Estas zonas estratégicas
fueron sistemáticamente bombardeadas y ametralladas mientras los cazas rusos y
alemanes entrablaron una feroz batalla por el control del cielo. El día 14 los
republicanos pasaron a la ofensiva estableciendose recíprocos contraataques sin
exito definido. La batalla de desgaste se instaló en el frente. El 15, el
ejército republicano desplazó las fuerzas de reserva de Madrid para reforzar la
ofensiva. Burillo fue el responsable táctico de aquellos ataques desplegados
entre los núcleos de Vaciamadrid y Aranjuez donde contó con la excelente ayuda
de la 11ª División de Líster, la XV Brigada Internacional y los milicianos de
Rubert y Güemes. En total, la República desplegó 25.000 hombres y contó con la
vital ayuda de los tanques y la aviación rusa.
El punto clave de la batalla era
el cerro del Pingarrón, que domina la única carretera de la zona que unía San
Martín de la Vega y Morata de Tajuña. El cerro pasó alternativamente a poder de
unos y otros en medio de un auténtico baño de sangre. El 16 de febrero fue
retomado por Franco con ayuda de las tropas marroquíes de regulares traídas
exprofeso desde Andalucía. Desde el día 20 la artillería republicana bombardeó
intensamente el cerro día y noche hasta que el 23, por la mañana, realizaron un
ataque por sorpresa. Pese a la muerte de los oficiales franquistas, las tropas
regulares defendieron el cerro hasta que llegaron las columnas de refuerzo. Aún
se realizó un último intento esa misma tarde pero las fuerzas y el ánimo
estaban muy bajos después de asaltos casi suicidas que dejaron sembrados de
cadáveres el campo de batalla. Esa noche cayó una lluvia torrencial. Al día
siguiente amaneció una mañana soleada, anunciando el final de la batalla. A
partir de entonces se contruyen en el sector trincheras y fortificaciones que
vienen a conectar con las posiciones de defensa de Madrid.
Así la partida quedó en tablas.
Todos resultaron vencedores y vencidos: los franquistas lograron cruzar el
Jarama pero no llegaron a cortar la carretera de Valencia con lo que los republicanos
pudieron mantener las comunicaciones y suministros con la costa. Entre unos y
otros, la confrontación segó la vida de más de 18.000 personas.
Los que hemos vivido en Arganda tantos años, los que atravesamos a diario las carreteras comarcales que recorren el valle del Jarama: la E-832, la M-506, la M-302, la M-404, M-311... rodamos sobre la sangre derramada por más de 18.000 soldados caídos en aquella batalla terrible. En los alrededores de esta localidad, en las colinas próximas, donde hoy se alza el moderno hospital o bajo el asfalto de la A-II, los niños argandeños han jugado a perseguir conejos por el interior de las antiguas trincheras o a esconderse en los oscuros túneles construídos durante la guerra civil.
Andando, en bici o acercándome en mi automóvil he recorrido las viejas trincheras, los pesados fortines, los gruesos búnkeres. A veces, paseando por el Camino de las Cabezuelas y pasando al pie del Cerro de Águila me he acercado a las pequeñas cotas que lo circundan haciendo la ronda por las trincheras desmoronadas, penetrándo en los túneles que aún resisten, denteniéndome un momento ante los huecos tallados en la roca para apoyar los fusiles. He salido a las bocas soleadas divisando desde el parapeto la llanura de la vega e imaginando compañías que avanzan tras el punto de mira de una ametralladora imaginaria. O he tomado la bici llegando hasta el viejo puente de hierro sobre el Jarama, todo un icono de la batalla, para acceder desde allí a la gasolinera y, tomando el Camino de los Palos, dejar a la izquierda la depuradora hasta alcanzar el edificio intruso de Protección Civil, seguir por el Camino de Vallecas hasta la Casa Eulogio atravesando el solitario puente sobre el Manzanares. Allí, flanqueado por verdes dehesas donde pastan un puñado de reses bravas a menos de 15 km de la Puerta del Sol, se dobla un recodo bajo los cortados yesíferos del Pico Coverteras y se prosigue orillado al Manzanares por el antiguo Camino Real de Aranjuez a Madrid hasta la Presa del Rey donde confluyen los cauces del Jarama y el Manzanares. Luego he proseguido bajo los cantiles de la Marañosa paralelos al crecido Jarama atravesando una vega fértil, ahora socabada por cintos de graveras que dejan amarillas cicatrices no lejos de la ribera. Por momentos he podido enfilar el camino de servicio del canal de Henares que da comodidad y rectitud a la ruta; pero siempre fue más excitante ceñirse a la pared yesífera y contemplar los restos de fortalezas y búnkeres que asoman de cuando en cuando. Algunos tiene una espectacular campana de hierro, cúpula forjada par un observador expuesto de la ámplia vega. En uno de ellos me introduje en una ocasión y, tras bajar una larga escalinata, accedí a las pequeñas dependencias enterradas donde estaban a buen seguro los puestos de mando y los depósitos de munición. Ahora, lúgubres y húmedas, aguardan la postrer invasión de lodo y tierra que llegará quizas con un torrente que rebase la tronera o el temblor que derribe los techos o quizás el efecto devastador del tiempo de doblegue las, antaño, fuertes estructuras. Podremos seguir así hasta San Martín de la Vega y descansar en el pequeño área acondicionado en torno al viejo puente, arrodillado y apartado del cauce actual del río. Una explosión lo hizo trastablillar, pero no cayó. La imagen del perfil de los soldados de una compañía atravesandolo tras sus barandas es el icono que ilustra el panel explicativo en el entrono.
Si la ruta que apetece ese día se orienta al disfrute de extensos paisajes desde una posición privilegiada podemos subir a lo alto del paraje de casa Eulogio desde el puente enfrente del edificio de portección civil cerca del nuevo Rivas (el antiguo fue completamente destruído en la guerra) y contemplar desde allí un ámplio territorio que nos dará buena idea del escenario de esta batalla. Tendremos el privilegio de unas vistas que incluyen la mayor parte de los espacios protagonistas de la batalla. El lugar, los cortados que miran al río desde el cerro Coberteras, ha sido reproducido decenas de veces en las láminas que edita la CAM sobre la fauta ripícola en la zona de Rivas. El cernícalo primilla habita en sus paredes y anima el cielo con sus vuelos cercanos. El borde de esa meseta está recosido de trincheras.
Si nuestro trabajo, como es mi caso, nos obliga a recorrer esas carreteras provinciales llenas de camiones de áridos y ocasionales maquinas agrícolas, podremos acercarnos también por carretera al puente de San Martín de la Vega. Luego, si tenemos el ánimo para un pequeño paseo, podemos acercarnos al famoso Puente de Pindoque, unos cinco o seis kilómetros río arriba. La toma de ese puente fue un episodio sangriento de la batalla. Lo tomaron al asalto los integrantes del Tabor de Ifni a las dos de la madrugada del 11 de febrero y la segunda compañía de André Marty que lo defendía fue completamente aniquilada, menos cuatro hombres que lograron huir no sin antes accionar el mecanismo de voladura que logró destruir dos tramos del puente. Pese a su sacrificio no evitaron que las tropas franquistas, habilitaran el paso a la mañana siguiente.
Muy cerda de ese punto se toma la carretera M-302 hacia Chinchón. Unos cien metros antes del cruce con la M-311, en un camino de tierra que sale a nuestra derecha se accede a un camino de tierra que asciende hasta una colina. En lo alto se divisa el monumento a las Brigadas Internacionales rodeado de trincheras. De vuelta hacia Arganda, tomando el cercano cruce con la M-311, podemos acercarnos hasta el restaurante El Alto, enfrente de la cementera, donde tantas veces hemos ido en familia a comer conejo al ajillo, que lo hacen como nadie y con la experiencia de décadas. A este menú se puede añadir tortilla y ensalada, todo por un precio económico y con un sabor exquisito (aunque la picada de ajo que lo acompaña - es una tentación en la que caigo invariablemente- dificulta las digestiones causando esporádicos regueldos.
Mucho se podría escribir de esta batalla y su 75 aniversario. Me entristece que, en los colegios de Arganda, en los ayuntamientos de la zona, en las asociaciones que velan por su recuerdo pase tan desapercibido. Pasados los años de gobiernos de izquierdas parece quererse ahora correr el velo del olvido sobre este episodio sangriento y aleccionador de nuestra historia.
Casi a diario yo recorro su escenario. De vez en cuando me detengo en algún punto y rememoro la brutalidad, el heroísmo, los ideales de aquellos hombres que allí lucharon y murieron. Próxima la primavera, germinarán sobre la tierra que regaron con su sangre, miles de amapolas. Rojos corazones de 18.000 soldados que se desentierran del olvido y claman por su memoria.
viernes, 17 de febrero de 2012
Mis fetiches (1): 8 maravedís
Una de aquellas historias transcurría hará unos 15 años, cuando mi tío ya pasaba de los 80. Aquel año se nos ocurrió acondicionar el viejo "pajarón" (estancia sobre las cuadras de los animales, adjunto a las paneras donde se guardaba el grano). El suelo tenía los viejos palos de roble medio podridos. Las paredes de adobe, con su peso insoportable sobre las vigas carcomidas, podían provocar un desplome sobre las cuadras en cualquier momento y boquetes de más de medio metro se abrían cerca de las paredes del fondo y en las esquinas, lugares maltratados por el agua que se filtraba desde el viejo tejado.
Decidimos derribar las paredes de adobe y retirar todo ese peso inútil. Al tiempo repararíamos y repondríamos el armazón del suelo con tablas y palos nuevo que aprovisionamos rebuscando por la casa. Con los centenarios adobes haríamos barro para trullar suelos y paredes. No teníamos ni idea de esta albañilería del barro pero logramos apañarnos bastente bien. Aquel espacio tan dividido por tabiques daría lugar a una estancia espaciosa que, con aquel suelo de tierra apisonada en el estilo ancestral de nuestros abuelos, sería incluso un sitio acogedor para hacer de dormitorio de visitas poco exigentes. Pronto se reveló como un lugar ideal para el descanso y la tranquilidad. Allí fueron a parar el viejo flexo, una sencilla mesa de madera y una vieja silla: estudios y oposiciones le deben horas de tranquilidad y eficiencia a esta espartana habitación. Allí fueron a parar viejos somiers, desechados conchones, remendadas mochilas... Se convirtió en el dormitorio más tranquilo y fresco de la casa , con el aliciente de una rusticidad que agradaba a propios y extraños.
Cuando nos pusimos manos a la obra, mis hermanos Migue Ángel, Luis y yo, quitamos uno a uno los viejos adobes y los pasamos por un agujero abierto en el suelo a la vieja cuadra. Armamos un polvo de mil demonios que dejó la leña y los trastos allí amontonados cubiertos por una capa de uno o dos milímetros de arcilla pulverizada. A mi madre se le encogía el corazón pensando en el día que tendría que limpira aquello. Fuimos derribando las paredes una a una. Poco a poco se abría un ámplio vano que aligeraba la vista tanto como el peso. Cuando nos dispusimos a abatir la habitación de Felicísimo (diminuto cuartito añadido hacía 60 años para dotar de alguna intimidad al hermano que quedó ayudando como labrador a la familia) mi madre recordó con nostalgia los detalles de aquellos días en que, niña, vivía con su hermano y sus padres. Nosotros con pico, cuidando de no derribar más de uno o dos adobes a un tiempo, fuimos desmontando aquel puzle arcilloso. Cuando llegamos al suelo raso una moneda apareció entre el polvo y los diminutos terrones: se trataba de una moneda de 8 maravedís de Fernando VII fechada en 1826 y con la ceca de Segovia. Seguramente formó parte de algún dinerillo que, por aquel entonces mi tío ahorró. Me pareció un descubrimiento entrañable. No era el primer hallazgo de una arqueología familiar que ya comprendía antiguas herramientas para trabajar el lino, la vieja capa donde mi tío sentaba a sus hijas mientras trillaba (toda arrugada, reseca y llena de agujeros ahora), un puñado de balas de la guerra civil ya oxidadas...
Cuando mi tió vino a ver la pequeña obra que realizábamos observamos un gesto de nostalgia por su pequeña habitación de muchacho. Luego, cuando le contamos el hallazgo de su moneda, asomó una leve expresión de tristeza: seguramente le había costado ganarla y le hubo de apenar perderla. Allí nos hicimos una foto para la posteridad. Y yo guardé aquel pequeño tesoro en mi caja, junto a mis otros fetiches. Aún la conservo.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Mis fetiches (0)
En cuanto a su etimología el Diccionario de la Real Academia afirma que procede del francés "fétiche", y significa "Ídolo u objeto de culto al que se atribuye poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos". Lo que no dice, y sí consta en COROMINAS; es que el término francés "fétiche", que data de 1605, se tomó de la forma portuguesa "feitiço", mal pronunciada por los negros de las colonias; y ésta, a su vez, del español "hechizo", que ya en 1495, con el sentido de "artificioso, postizo", aparece sustantivado en el significado de "artificio supersticioso de que se valen los hechiceros". A partir del participio pasivo de hacer, ‘hecho’, se formó la palabra hechizo en español hacia fines del siglo XV, con el significado antedicho, según definía el Diccionario español-latino (1495), de Antonio de Nebrija.
Hechicero, palabra también formada a partir de ‘hacer’, ya aparecía registrada en nuestra lengua desde Calila y Dimna, un libro de cuentos anónimo traducido del árabe por iniciativa de Alfonso X. Hechicero y hechizo pasaron al portugués como feiticeiro y feitiço. Esta segunda palabra portuguesa llegó luego al francés como fetiche; más tarde, al inglés como fetish. En ambas lenguas denomina objetos de hechicería africana, tales como amuletos y talismanes, y finalmente, reingresó al castellano con este significado, bajo la nueva forma fetiche.
Como vemos el significado de esta palabra es un viaje de ida y vuelta y, como en un hechizo autorealizado, su original sentido de artificio del hechicero se transmuta, cual hechizo conceptual, en totem, amuleto, talismán...
Esta tendencia que poseemos de hacer mágicos determinados objetos es tan humana que creo que todos, en alguna medida, la manifestamos. Aparece en la manía de hacer los exámenes con determinada pluma, guardar un mechón de cabello de la persona amada, dormir con nuestro peluche favorito... Incluso pienso que tiene que ver con la alquimia que opoera al contemplar la fotografía de un ser querido y acariciamos el papel que apresa su imagen.
Ahora en este, mi blog, he decidido mostraros mis fetiches. Cada uno de ellos tiene un significado especial para mí y cada uno esconde una historia. A partir de hoy, de cuando en cuando, abriré el viejo baúl de mis tesoros y os revelaré el secreto de su conservación tanto tiempo. Rescataré del olvido esos objetos singulares: son mi magia, me hacen fuerte. Con vosotros comparto su poder.
martes, 14 de febrero de 2012
Yo no soy tonto
Señor Juez:
Que estás en el estrado, con toga imponente y serio semblante;
que dictas sentencias con razones incontestables, a veces incomprensibles;
que impostas la voz gravitando los espacios de tu audiencia;
que engulles en tu verdad el centrípeto impulso de la duda:
Yo no soy tonto, y en el caso de su colega Baltasar Garzón, recientemente condenado:
... pero yo no soy tonto.
Y pese a que no me creo lo arriba expuesto acato (aunque la razón no la cato) sus sentencias. No vaya a ser que yo sea el próximo acusado.
Que estás en el estrado, con toga imponente y serio semblante;
que dictas sentencias con razones incontestables, a veces incomprensibles;
que impostas la voz gravitando los espacios de tu audiencia;
que engulles en tu verdad el centrípeto impulso de la duda:
Yo no soy tonto, y en el caso de su colega Baltasar Garzón, recientemente condenado:
- No me creo que un Juez tan expuesto públicamente, tan vigilado, cometa "a sabiendas" los delitos de los que se le acusa.
- No me creo que sea el único que haya autorizado escuchas en casos distintos de encausados por terrorismo (que no lo es).
- No me creo que coincidan por azar tres causas simultáneas contra el mismo juez.
- No me creo que sean "inocentes" las indisimuladas ayudas judiciales a una acusación que merecía ser desestimada por "impresentable" haciéndola "tecnicamente presentable"
- No me creo que tan sólo un juez de este país haya recibido dinero de empresarios o banqueros para sus congresos, conferencias, simposios, encuentros, cursos...
- No me creo que les parezca más importante la forma de abrir un proceso contra los desaparecidos del franquismo que el fondo (fondo profundo de fosas terribles y olvidadas).
- No me creo que haya que juzgar a un juez en la primera velocidad del vehículo judicial y a un delincuente en quinta marcha (si es que entra).
- No me creo que la negación sistemática de testigos incómodos a la acusación obedezca a razones puramente procesales.
- No me creo que no exista animadversión entre colegas debido a la envidia ("humani sum, humani nihil a me alienum puto")
- No me creo que una causa haya pasado tanto tiempo sobre la mesa de jueces, secretarios judiciales, administrativos, etc. y se den cuenta ahora, meses después, de que ha prescrito. Y no me creo que la desestimación no se ha aprovechado para acusar sin derecho de réplica.
- No me creo que los funcionarios de su juzgado manifiesten su solidaridad y certifiquen su dedicación y trabajo a un juez si es corrupto o prevaricador.
- No me creo exista porporcionalidad en las penas. Se golpea con bate de beisbol a unos jueces y con débiles juncos a otros.
- No me creo y no soporto que, por manifestar mis dudas, se me acuse de socabar la imagen de la justicia y se me sermonee sobre lo importante que es la buena imagen de la institución judicial: ¡Es de lo que estoy hablando!
- No me creo que a un juez, admirado y valorado en todo el mundo por su probado trabajo judicial, sus logros innegables, su audacia reconocida; estas cualidades parezcan servirle como agravantes más que de eximentes.
... pero yo no soy tonto.
Y pese a que no me creo lo arriba expuesto acato (aunque la razón no la cato) sus sentencias. No vaya a ser que yo sea el próximo acusado.
sábado, 11 de febrero de 2012
Homo est (2): La flor.
Hay imágenes que valen más que mil palabras. Esta es una de ellas. Pero, para entenderla, para ponerla en contexto y apreciar todo su valor; necesitaremos la ayuda de un relato entrañable.
Hacia el mes de mayo se preparaba una función con diversas actuaciones de los alumnos del colegio: se representaba una obrilla teatral, se cantaban algunas canciones, tocaba la orquesta Ademar (antiguos alumnos maristas) y se recitaban algunas poesías. Todo ello en el intimidante escenario del Gran Teatro Avenida, el mayor y más céntrico cine de Burgos de la época situado en plena calle Vitoria. Para la función de ese año encargaron a mi hermano, entre algunos otros, recitar un pequeño poema. Debían aparecer en escena con un ramo de flores y, tras recitar sus versos, entregar el ramo a su madre entre el público que lo recibiría emocionada sin poder reprimir las lágrimas que semejante situación a buen seguro produciría. Esta ceremonia de la cebolla, tan al gusto de la época, era de probada eficacia para enternecer a la audiencia. Los hermanos repartiron un papelito con la consigna de traer una flor que se ofrecería a su madre desde el escenario. Mi madre corrió a comprar una hermosa flor y, todo orgullosa, se la dio a su hijo para que la llevara al entrañable evento.
Llegado el momento del recitado y llamados al escenario, se presentaron todos los niños con ramos soberbios, abarrotados de rosas y claveles. Mi hermano se encogía en el imponente escenario, con su única flor, su humilde jersey, su pobre pantaloncito corto cosido por mi madre en las madrugadas a partir de retales baratos...
Algún hermano marista arrancó disimuladamente una flor de alguno de los ramos opulentos de sus compañeros. Quizás recibió una mirada reprobatoria de su orgulloso propietario. Añadió esa sencilla compañía a la flor solitaria y mi hermano, quizás ajeno a toda aquellas parafernalia de símbolos y poder, recitó su poema con la sinceridad y la gracia de lo auténtico y lo sencillo. Suyo fue el aplauso más sonado. Suyas las lágrimas más sinceras. Suya la foto elegida para salir en la revista del colegio: la solitaria, desamparada, imagen de un niño con una flor para su madre.
jueves, 9 de febrero de 2012
AntiTwitter
Se habla tanto de este portal, se resalta tanto su importancia en convocatorias, revoluciones sociales, termómetro de sentir social, etc. que me siento obligado a explorarlo. No quiero ser un analfabeto social on line.
Tecleo Twiter en mi buscador. Me ofrece en las primeras entradas Twiter en español. Accedo a la página y me ofrece un aperitivo de enlaces a lo más popular y actual. También aparece una invitación a unirse a la red social a los nuevos como yo. Me acerco a su recepción con intención de inscribirme.
Me leo (sobrevuelo) las condiciones. En algunas realizo dos o tres pasadas pues entre líneas se dirimen cuestiones importantes: privacidad, derechos de autor, contenidos... Se me informa por ejemplo de que "Lo que digas en Twitter se verá alrededor del mundo instantáneamente. ¡Eres lo que Twitteas!" [...] "Twiter no garantiza veracidad, in contenido inofensivo. Tu contenido pasa a ser público y pertenecerá todos, incluos puede modificarse." [...] Por lo que deduzco tus derechos de autor son cedidos a Twiter el cual los puede ejercer como suyos[...] etc.
Un poco reticente accedo a dar mi nombre y primer apellido (al fin y al cabo ya circulan por la red). Me encuentro con la sorpresa de que para elegir un nombre de usuario están copadas todas mis habituales nics (¿Cómo es posible que a álguien se le haya ocurrido etiquetarse como "montrisco" que creí palabra del valdaviés profundo?, Y las múltiples combinaciones de nombre y apellido: ¿cómo es posible que haya tantos Jesús-Marcial-Grande, por el mundo?). Por fin doy con una mezcla adecuada de nombres e iniciales. Me registro. Inmediatamente me dan la bienvenida y me tutorizan brevemente sobre lo que es un tweet:
Twitter para Principiantes 1 minuto
Esto es un Tweet. Los Tweets son mensajes cortos que tienen hasta 140 caracteres y pueden contener enlaces como http://twitter.com.
En la siguiente pantalla ya me ofrecen multiples enlaces a contenido que "posiblemente me interese": Fútbol, Lady Gaga, Terelu Campos, Santiago Segura... Como no me interesan lo más mínimo me salto este paso. Después me piden gestionar mis contactos (¿?). Parece que me conectan con otras páginas como Google, Yahoo, etc. poseedoras de direcciones, enlaces y correos; con la intención de "rapiñar" las preciadas "señas" de mis amistades (ahora entiendo porqué en facebook -pese a tener falsificados los datos- me hacen solicitud de amistad conocidos y desconocidos a tutti plen). Pruebo a hacer clic en google. Una pantalla emerge desde este portal y me advierte de que no es una fuente comprobada por ella y que debo asegurarme por mi cuenta de que es segura (malo... mejor niego cesión de contacto alguno). Me vuelvo y salto el paso.
Finalmente accedo a una pantalla donde aparece una pequeña ficha con mi nombre, mis twits, mis temas y mis seguidores. Todo abolutamente con "0". El resto dela pantalla, casi toda, son sugerencias, propuestas, tendencias... Hay un cuadro de búsqueda. Pruebo con el nombre de algún conocido mío: mis hermanos (no aparecen, son discretos), mi sobrino Rubén (Hay cientos, imposible encontrarle), mi sobrina Estela (aparce enseguida: ¡Esta chica está más expuesta que Marta del Castillo!). Intento acceder a alguno de sus tweets, pero me pide confirmación desde un mensaje en la cuenta de correo que les di. Pongo en marcha el correo. Confirmo recepción y, al intentar acceder de nuevo, me pasan a una página de gestión de cuenta y elaboración de perfiles. Completo una cuenta light. Cuando regreso a la ficha de mi sobrina puedo ver sus seguidores, los twees que sigue, sus twees... Veo que yo también quedo incluído en su lista de seguidores: ¿Qué hace mi tío aquí? Se preguntará...Opto por cliquear en "Dejar de seguir" (aunque de intimidad no tiene nada, sigue pareciéndome territorio reservado ese montón de comentarios y fotos que publica). Luego practico el dejar un mensaje directo, exploro la publicación desde el móvil... Bien. No parece ser, de momento, muy
atrayente el portal. Posiblemente lo sea si tu red social es completamente pública y activa, pero yo venía de mirón...
Confieso que exploraré un día de estos más en profundidad esta red social. Pero de momento me declaro antitwitter. Me subleva el guarismo de <140 caracteres. ¿Qué menos de 1000 palabras para expresar con alguna profundidad cualquier tema interesante? Para burradas, exabruptos, vaguedades, obviedades y chorradas no merece la pena darle al teclado. La literatura no consiste en repetetir la tecla !!!!!!!!!!!!!!! hasta levantar ampollas en las yemas.
Tecleo Twiter en mi buscador. Me ofrece en las primeras entradas Twiter en español. Accedo a la página y me ofrece un aperitivo de enlaces a lo más popular y actual. También aparece una invitación a unirse a la red social a los nuevos como yo. Me acerco a su recepción con intención de inscribirme.
Me leo (sobrevuelo) las condiciones. En algunas realizo dos o tres pasadas pues entre líneas se dirimen cuestiones importantes: privacidad, derechos de autor, contenidos... Se me informa por ejemplo de que "Lo que digas en Twitter se verá alrededor del mundo instantáneamente. ¡Eres lo que Twitteas!" [...] "Twiter no garantiza veracidad, in contenido inofensivo. Tu contenido pasa a ser público y pertenecerá todos, incluos puede modificarse." [...] Por lo que deduzco tus derechos de autor son cedidos a Twiter el cual los puede ejercer como suyos[...] etc.
Un poco reticente accedo a dar mi nombre y primer apellido (al fin y al cabo ya circulan por la red). Me encuentro con la sorpresa de que para elegir un nombre de usuario están copadas todas mis habituales nics (¿Cómo es posible que a álguien se le haya ocurrido etiquetarse como "montrisco" que creí palabra del valdaviés profundo?, Y las múltiples combinaciones de nombre y apellido: ¿cómo es posible que haya tantos Jesús-Marcial-Grande, por el mundo?). Por fin doy con una mezcla adecuada de nombres e iniciales. Me registro. Inmediatamente me dan la bienvenida y me tutorizan brevemente sobre lo que es un tweet:
Twitter para Principiantes 1 minuto
Esto es un Tweet. Los Tweets son mensajes cortos que tienen hasta 140 caracteres y pueden contener enlaces como http://twitter.com.
En la siguiente pantalla ya me ofrecen multiples enlaces a contenido que "posiblemente me interese": Fútbol, Lady Gaga, Terelu Campos, Santiago Segura... Como no me interesan lo más mínimo me salto este paso. Después me piden gestionar mis contactos (¿?). Parece que me conectan con otras páginas como Google, Yahoo, etc. poseedoras de direcciones, enlaces y correos; con la intención de "rapiñar" las preciadas "señas" de mis amistades (ahora entiendo porqué en facebook -pese a tener falsificados los datos- me hacen solicitud de amistad conocidos y desconocidos a tutti plen). Pruebo a hacer clic en google. Una pantalla emerge desde este portal y me advierte de que no es una fuente comprobada por ella y que debo asegurarme por mi cuenta de que es segura (malo... mejor niego cesión de contacto alguno). Me vuelvo y salto el paso.
Finalmente accedo a una pantalla donde aparece una pequeña ficha con mi nombre, mis twits, mis temas y mis seguidores. Todo abolutamente con "0". El resto dela pantalla, casi toda, son sugerencias, propuestas, tendencias... Hay un cuadro de búsqueda. Pruebo con el nombre de algún conocido mío: mis hermanos (no aparecen, son discretos), mi sobrino Rubén (Hay cientos, imposible encontrarle), mi sobrina Estela (aparce enseguida: ¡Esta chica está más expuesta que Marta del Castillo!). Intento acceder a alguno de sus tweets, pero me pide confirmación desde un mensaje en la cuenta de correo que les di. Pongo en marcha el correo. Confirmo recepción y, al intentar acceder de nuevo, me pasan a una página de gestión de cuenta y elaboración de perfiles. Completo una cuenta light. Cuando regreso a la ficha de mi sobrina puedo ver sus seguidores, los twees que sigue, sus twees... Veo que yo también quedo incluído en su lista de seguidores: ¿Qué hace mi tío aquí? Se preguntará...Opto por cliquear en "Dejar de seguir" (aunque de intimidad no tiene nada, sigue pareciéndome territorio reservado ese montón de comentarios y fotos que publica). Luego practico el dejar un mensaje directo, exploro la publicación desde el móvil... Bien. No parece ser, de momento, muy
atrayente el portal. Posiblemente lo sea si tu red social es completamente pública y activa, pero yo venía de mirón...
Confieso que exploraré un día de estos más en profundidad esta red social. Pero de momento me declaro antitwitter. Me subleva el guarismo de <140 caracteres. ¿Qué menos de 1000 palabras para expresar con alguna profundidad cualquier tema interesante? Para burradas, exabruptos, vaguedades, obviedades y chorradas no merece la pena darle al teclado. La literatura no consiste en repetetir la tecla !!!!!!!!!!!!!!! hasta levantar ampollas en las yemas.
martes, 7 de febrero de 2012
Pero...¿hay álguien que lea esto?
Hay millones de blogs en internet. Es mareante un paseo por toda esta producción visual, escrita o mixta. Literalmente produce vértigo pasar y pasar páginas a clic de ratón entre fondos diversos, textos variadísimos, imágenes impactantes... Uno acaba por picotear un poco de aquí, un poco de allá. Muy pocos se lanzan a una lectura en profundidad. Algunas veces topamos con algo que nos impresiona, algo que merece realmente la pena, entonces lo incluímos en nuestra lista de favoritos y, tal vez algún otro día, volvamos a visitarlo.Pero la mayoría de las veces, la mayoría de la gente, sobrevuela las páginas en navegación de altura: con visión aerostática, con pilotaje aeronáutico. Se detendrá brevemente sobre una foto llamativa, leerá unas líneas y enseguida sentirá la incontrolable llamada de la convulsión del clic. Como las moléculas de un gas, el tráfico en internet se rige por el movimiento browniano. Es desolador pensar que es sólo humo.
Frente a la pantalla, nuestra pupila se orienta inmediatamente hacia la imágen (bella, subversiva, erótica, sorprendente...). Después de valorarla intentamos completar su significado adquiriendo algo de información (leemos algo del texto). Aquí pude que nos enganchemos y completemos la lectura. Si conecta con nuestro mundo de intereses puede que extendamos la búsqueda a otros textos e imágenes del autor. Si el tiempo nos apremia leeremos a saltos, realizaremos pequeñas catas en los textos. Si aún nos apremia más realizaremos una lectura en diagonal a lo largo de un contenido extenso. Perderemos la perspectiva de la estructura textual para quedarnos en la sintaxis de frase corta. El resto no podremos percibirlo. Tendrá éxito aquel que escriba en modo telegráfico, que use imágenes impactantes, con textos breves, que inserte comentarios llamativos, que apunte a intereses comunes e inmediatos... Bien me parece a mí que mi blog no cumple estos requisitos: "sólo una imagen ¡y mil palabras!".
Escribir, leer... dos herramientas para desarrollar la inteligencia y el conocimiento que nos ocuparon una primaria entera, y luego una secundaria completa, y un bachillerato, y un COU + reválida. Y pese a ello: ¡Cuánto nos cuestan!
Me gustaría saber cuántos leen de verdad los contenidos de la red; cuantos terminan las lecturas; cuántos lo hacen en horizontal y cuántos en diagonal (parece demostrado que -con internet- se está leyendo de esta manera); cuantos reflexionan y,sobre todo, cuántos participan...
Sé la respuesta en realidad: muy pocos.
A veces nuestros blogs se convierten en un intercambio de favores: Yo te comento-tú me comentas, yo te enlazo-tú me enlazas; a veces en una pura competición: me leen tropecientos mil... ; en un concurso de popularidad... Es duro escribir y ser poco -o nada- leído. Pones esfuerzo, cariño... y son tan pocos los que lo valoran... Es duro no ser popular, no ser "guay"... somos como adolescentes que buscan la aprobación de la pandilla...
Pero no. No podemos caer en el desánimo por la excasez de lectores. Si crees en ello has de seguir intentándolo. Quizás un día alguien se interese de lo que cuentas, se sorprenda con un chispazo de tu ingenio -siempre hay chispas en la gente-, se reconforte con una reflexión o se identifique con tu experiencia...
A ti, escritor de blogs, te advierto: muchos llegarán a tus páginas. Hay caminos que se cruzan (buscadores, enlaces, casualidades, conocidos...) pero pocos, muy pocos, se quedarán un rato para conocerte. En el presente impera la consigna: "Deprisa, deprisa..."
domingo, 5 de febrero de 2012
Homo sum (10) De cómo (sin él proponérselo) el yerno de La Carmen pagó la pulsera que Esperanza Aguirre regaló a La Menudilla, una de sus primas Las Pitusas.
De cómo Fernando, el yerno de la Carmen, pasó unos días, en el puente de La Inmaculada, celebrando la fiesta de las hogueras en el pueblo de Palomares del Campo.
La semana siguiente a la festividad de Los Santos, allá por La Inmaculada, se celebra en Palomares del Campo la fiesta tradicional de La Hogueras. Fernando el marido de la Paqui y yerno de la Carmen, al igual que otros parientes visitan el pueblo y se juntan ese día y con la llegada temprana de la noche se encienden hogueras y se preparan pancetadas, barbacoas y asados en las brasas. Mientras, corre la bota de vino y se cantan villancicos al ritmo del almirez y la pandereta.
En una de esas visitas, dos de "Las Pitusas", primas de La Carmen, bien aposentadas en el sofá de la salita y con el calor de los radiadores potenciado por la estufa eléctrica temerariamente dirigido a las cabezas, se recalientan los sesos y hablan sin cortarse un pelo del gobierno en ciernes culpable de los siete males, guarida de chorizos y mangantes, nido de la serpiente y abominación de la fe. De oca a oca y despellejo por que me toca, dejan al pobre Zapatero hecho unos zorros. La Carmen rebulle en su sofá, no hace mucho tiempo que la rebaja de los sueldos a los funcionarios ha arrancado un pedacito de nómina de dos de sus hijas y sus tres yernos. Sangre de su sangre, siente más que en propia carne estas medidas de austeridad. El 5% de rebaja en el sueldo de funcionarios ha disparado su adrenalina de hembra progenitora protectora del clan.
Del regocijo de la Menudilla y su orgullosa exihibición de una joya regalada por La presidenta de la Comunidad de Madrid a su persona por mediación de un sobrino suyo periodista.
Sin embargo todo cambia cuando hablan de los suyos. De su Rajoy, de su Esperanza Aguirre que planta cara a los vagos de los maestros y los privilegiaos de los médicos.
Teatralmente, la Menudilla les muestra a todas la pulsera, regalo de Esperanza Aguirre, que un sobrino suyo periodista ha conseguido para ella. Es una preciosidad y todo un símbolo que exhige orgullosa: ¡Esa si que es una presidenta cómo Dios manda! Ella sí que se preocupa de la gente y le regala algo, no cómo ese cenizo de Zapatero...
De como se demuestra que Fernando y La Paqui son los reales donantes de semejante regalo.
Y Fernando, pobre maestro, desde el pequeño pasillo que da a la salita piensa en todo esto y llega a la triste conclusión de que con su rebaja del sueldo, la Presidenta de su Comunidad, ha comprado unas preciosas pulsera que anda regalando por ahí... Por un momento llegó a pensar que era realmente para ayudar salir de la crisis. Ahora ve donde han ido a parar esos centenares de euros que ha dejado de cobrar en estos meses. ¿Quién te ha regalado realmente esa pulsera, Menudilla? -piensa para sí-. Y comprende, con pena, lo fácil que es manipular a la gente, lo sencillo que es engatusarles con demagogia barata. ¡Y tan barata: comprada con dinero ajeno!
La semana siguiente a la festividad de Los Santos, allá por La Inmaculada, se celebra en Palomares del Campo la fiesta tradicional de La Hogueras. Fernando el marido de la Paqui y yerno de la Carmen, al igual que otros parientes visitan el pueblo y se juntan ese día y con la llegada temprana de la noche se encienden hogueras y se preparan pancetadas, barbacoas y asados en las brasas. Mientras, corre la bota de vino y se cantan villancicos al ritmo del almirez y la pandereta.
Esta fiesta, reliquia de antiguos ritos de iniciación al invierno, da pie a que se sucedan las visitas en la casa adjunta y los parientes den cuenta de las novedades de los últimos meses.
De cómo Fernando, desde el pasillo, escuchó una atroz perorata despellejando a Zapatero y los políticos de gobierno de entonces. En una de esas visitas, dos de "Las Pitusas", primas de La Carmen, bien aposentadas en el sofá de la salita y con el calor de los radiadores potenciado por la estufa eléctrica temerariamente dirigido a las cabezas, se recalientan los sesos y hablan sin cortarse un pelo del gobierno en ciernes culpable de los siete males, guarida de chorizos y mangantes, nido de la serpiente y abominación de la fe. De oca a oca y despellejo por que me toca, dejan al pobre Zapatero hecho unos zorros. La Carmen rebulle en su sofá, no hace mucho tiempo que la rebaja de los sueldos a los funcionarios ha arrancado un pedacito de nómina de dos de sus hijas y sus tres yernos. Sangre de su sangre, siente más que en propia carne estas medidas de austeridad. El 5% de rebaja en el sueldo de funcionarios ha disparado su adrenalina de hembra progenitora protectora del clan.
Del regocijo de la Menudilla y su orgullosa exihibición de una joya regalada por La presidenta de la Comunidad de Madrid a su persona por mediación de un sobrino suyo periodista.
Sin embargo todo cambia cuando hablan de los suyos. De su Rajoy, de su Esperanza Aguirre que planta cara a los vagos de los maestros y los privilegiaos de los médicos.
Teatralmente, la Menudilla les muestra a todas la pulsera, regalo de Esperanza Aguirre, que un sobrino suyo periodista ha conseguido para ella. Es una preciosidad y todo un símbolo que exhige orgullosa: ¡Esa si que es una presidenta cómo Dios manda! Ella sí que se preocupa de la gente y le regala algo, no cómo ese cenizo de Zapatero...
De como se demuestra que Fernando y La Paqui son los reales donantes de semejante regalo.
Y Fernando, pobre maestro, desde el pequeño pasillo que da a la salita piensa en todo esto y llega a la triste conclusión de que con su rebaja del sueldo, la Presidenta de su Comunidad, ha comprado unas preciosas pulsera que anda regalando por ahí... Por un momento llegó a pensar que era realmente para ayudar salir de la crisis. Ahora ve donde han ido a parar esos centenares de euros que ha dejado de cobrar en estos meses. ¿Quién te ha regalado realmente esa pulsera, Menudilla? -piensa para sí-. Y comprende, con pena, lo fácil que es manipular a la gente, lo sencillo que es engatusarles con demagogia barata. ¡Y tan barata: comprada con dinero ajeno!
Etiquetas:
biográficas,
crisis,
equívocos/equivocaciones,
políticos
viernes, 3 de febrero de 2012
El padre Tobes
Mi hermano, por lo demás, no es el único que muestra una impronta grabada a fuego de aquel personaje: Rastreando por la red y siguiendo el hilo de los foros, el dueño del nick "qqcq" que se describe como un niño en aquella época con CI anormalmente alto, le recuerda como un tipo con personalidad excepcional y de capacidades más que suficientes y nos informa de que tenía sus doctorados en psicología y su licenciatura en sociología. En otro de sus post afirma: "Estuve tres años en el seminario. Por más que al final saliera absolutamente desengañado, en mi recuerdo , - y hace ya más de 20 años -, perdura la persona a la que más he respetado en mi vida: el padre Tomás Tobes, mi preceptor. Claretiano y doctorado en psicología, es la persona con más energía que he conocido nunca. Sus dependencias eclesiásticas, no las conozco, pero sí conocí muy de cerca a la persona, y era absolutamente impactante, y a mí me impactó para toda la vida."
De un tiempo a esta parte, el Padre Tobes ha sido rehabilitado. Ahora se acuerda de él con comprensión y respeto. Entiende (han tenido que pasar más de 20 años) las conductas y los motivos de aquellas actuaciones que antes se le antojaban obsesivas, maniáticas, crueles... Ahora pone en valor la esforzada, completa entrega, de aquellos formadores (maristas, claretianos...) que tenían la gran responsabilizar de educar a los futuros pastores del rebaño. Eran unos auténticos pitbull de la formación: jamás soltaban su presa. Su habilidad negociadora y organizadora era legendaria. Eran auténticos conseguidores de permisos, suvbenciones, ayudas: pateaban, preguntaban, insistían, regateaban, gestionaban con tenacidad y perseverancia. De esta manera podían organizar fabulosas excursiones por dos duros, preparar actividades con cuatro perras, regatear hasta la extenuación permisos y concesiones. Claro que, también eran exigentes para sus educandos. Los cuerpos perezosos y las mentes fantasiosas de los postulantes no podían descansar: exigencia, dureza, trabajo... robar al día y a la noche todas las horas posibles.
Se hacían odiosos, provocaban reprimidas murmuraciones, miradas asesinas... pero ellos, incombustibles, inasequibles a todas las dificultades, seguían insistiendo, presionando, rompiendo los nervios de sus educandos... Cada uno de nosotros salió de allí graduado en autocontrol, con cátedra en aprovechamiento de recursos y licenciatura en "consecución de imposibles".
¡Ojalá estuviera aquí el padre Tobes para meter en vereda a David! - Piensa ahora mi hermano, desde la exasperación de un padre que se enfrenta con su hijo adolescente- ¡Cómo se rehabilita su figura cuando nos encontramos con que los hijos no nos entienden y se rebelan ...!
*NOTA: He investigado en la red sobre este personaje del que sólo tengo referencias. Confirmo que se llamaba Tomás Tobes pero no tengo noticias de su paradero.
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