viernes, 30 de diciembre de 2016

Una palabra por mil imágenes 38. Tentación

Según el santoral católico el 5 de enero se celebra el santo de Simeón el Estilita. Con motivo de esa fecha escribí hace dos años una artículo la víspera de la celebración. Reproduzco aquí el texto:
"Mañana se conmemora a San Simón, el estilita. Vivir sobre un pedestal, habitar en lo alto de una columna es: como proyecto perturbador, como logística increíble, como idea fascinante. Germen de grandes películas (Simón del desierto de Luis Buñuel, sin ir más lejos) resulta un icono impactante, una imagen onírica bellísima y turbadora. Símbolo del narcisismo más extremo. del más impúdico exhibicionismo, la columna de hoy en día es la presencia mediática: la fama, el éxito, la vida expuesta en la revista de actualidad, en la prensa del corazón, en los diarios deportivos, en los programas de cotilleo... Estilitas de hoy en día que cargan gruesos paquetes de papel higiénico al subir a la columna pues las defecaciones de años enteros vierten en un metro cuadrado."
Y hoy quiero rendir homenaje a una película rodada con prisas, producida con recursos muy escasos, interpretada por extras increíbles, con guión recortado e improvisado muchas veces, con errores de racord evidentes; pero que está considerada una obra de culto. Se trata de la última  película mejicana de Luis Buñuel, rodada en 1964 y que ganó el León de Plata en la Mostra de Venecia del año siguiente.
Cuentan de esa película que Buñuel, obligado por las circunstancias, imprimió a la interpretación de los actores un tono irónico y jocoso. Al igual que en sus otros films mejinacos compensa la baja calidad de sus actores por medio de la caricatura y los diálogos, aquí más hilarantes que nunca... Esto lo podemos comprobar, por ejemplo, en las diversas escenas interpretadas por  Silvia Pinal en el  papel de "demonio" trasmutado sucesivamente en una mujer sexualmente deseable y posteriormente como niña sensualmente provocadora.

En las escenas recogidas aquí podemos ver al diablo encarnado en una niña vestida de marinerito, papel en el que emplea su aparente inocencia para provocarle en una libidinosa
tentación.
  



Buñuel cae en una trampa de la memoria cuando atribuye la idea de rodar esta cinta a las sesiones de lectura que realizaba Federico García Lorca sobre "La Leyenda Áurea" de Jacobo de Vorágine, libro de santos con fantásticas historias sobre los mismos. Entre otras cosas esto es imposible porque dicho santo no aparece en ellas. En concreto parece que Buñuel recordaba  un texto concreto que decía más o menos asi´:
"La mierda chorreaba por la columna como la cera gotea por los cirios"...
Es una imagen tentadora...Esa imagen se le quedó grabada, al parecer. No está en la película por... prurito realista. Un hombre que come lechuga y sólo toma agua, es como un pajarito, no puede tener grandes evacuaciones.. Así es que Buñuel realiza una crónica muy terrenal de la vida del estilita señalando, además de las tareas de consejo a sus seguidores o las mundanas tentaciones, los problemas de orden práctico del estilita: la estrechez, el calor, el hambre, el aburrimiento, la suciedad, el mal olor, las moscas y la locura. Hay que tener en cuenta que Simeón fue el pionero de este estilo de vida que siguieron muchos otros a lo largo de los seis siglos siguientes. Parece se que estuvo 37 años subido a una columna (primero de 3 metros, luego -para aislarse de la molestia de los visitantes- una de 7 y finalmente otra de 17 metros).

¿Locura o santidad? ¿Acaso hay diferencia?

jueves, 29 de diciembre de 2016

Una palabra por mil imágenenes 36: Virginidad

Perderla puede resultar traumático. Mantenerla puede parecer una rareza en según qué tiempos y circunstancias. Elena, mantiene una castidad despreocupada hasta que tiene la necesidad de perderla , la obligación de desvirgarse para poder contrabandear hachís desde Marruecos ocultándola en su vagina. Ella, una niña pija, ha de perder su doncellez por necesidades pecunarias. Con una cierta vergüenza se someta al trámite como a una operación quirúgica necesaria. En esta secuencia se escenifican con naturalidad y frescura los prolegómenos. La situación no está exenta de gracia y ternura: a mis ojos resulta divertidísima. Como a quién le toca la lotería, Jaimito (Juan Echanove) asume el feliz encargo de ayudar a Elena a perder su 
virginidad. 

Perdóneseme el atrevimiento (esta escena, en concreto,  aparece censurada en la redes sociales y sitios generales de internét) pero no me resisto a mostrar estas imágenes frescas, desinhibidas y  muy divertidas de la escena del necesario "desvirgamiento" de Elena por Jaimito (fallido, por cierto). Aparece en ellas una joven Aitana Sánches Gijón en la plenitud de su belleza en una escena de riesgo para toda actriz de la que sale sobradamente airosa. Ante el esplendor del cuerpo desnudo de la actriz, ante su naturalidad en escena, me quito el sombrero.  He vuelto a ver recientemente la obra y he disfrutado con los diálogos y la trama como en los viejos tiempos.  Y Aitana, ¡Ay, Aitana!, pones tu imagen a una Elena que resulta en pantalla (como dice Jaimito) un auténtico regalo de la lotería. Si yo te hubiera conocido en aquellos tiempos, hermosa y seductora Elena, yo también te hubiera hecho con mucho gusto ese favor. 

martes, 27 de diciembre de 2016

Una palabra por mil imágenes 37: Surrealismo

Érase una vez una pareja de amigos, antiguos  compañeros en la residencia de estudiantes de Madrid donde estudiaron con otros jóvenes llenos de inquietudes y con los que realizaron muchos y originales juegos y actividades. En aquella residencia masculina nació la amistad, incluso floreció el amor entre algunos de sus miembros. Años más tarde, aquellos dos jóvenes se reunieron en Figueres, se contaron sus sueños y decidieron escribir el guión de una película a partir de dos sueños recientes y con la única regla de no aceptar ninguna idea ni imagen que pudiera ser interpretada de una manera racional, psicológica o cultural. Así nació una película mítica en la historia del cine; un film que fue calificado por el gran psiquiatra Carl Gustav Jung cuando la vio como un caso claro de "Demencia precoz". Luis Buñuel y Salvador Dalí, que así se llamaban aquellos viejos conocidos habían creado la película más representativa de un revolucionario movimiento llamado
surrealismo.



Una de las escenas más impactantes de la historia del cine tiene lugar del minuto 1 al 2 de esta cinta. La imagen nocturna de una nube afilada avanzando hacia la luna llena encadenada inmediatamente con el primer plano de un ojo seccionado por una navaja de afeitar provoca en el espectador, ya en los comienzos de la proyección, sentimientos de repulsión y atracción a un tiempo que es, justamente, lo que pretendía su director (actor protagonista además en esta escena).

A partir de ahí se suceden las imágenes aparentemente inconexas, incoherentes, oníricas, delirantes, ambiguas, provocadoras, amorales, atemporales...  pero siempre impactantes, transgresoras y plagadas de símbolos inconscientes. La película bebe de las fuentes del psicoanálisis cuya larga sombra se deja notar en  planos e imágenes; también se nutre de recuerdos de la juventud de ambos guionistas; se alimenta de críticas veladas a los convencionalismos sociales, la represión sexual, etc. La misma escena inicial expresa la idea motriz del film: hay que cambiar la manera de ver la realidad, es decir hacerlo con ojos nuevos. De hecho "es peligroso asomarse al interior" era uno de los títulos barajados para el corto.     
Hay publicados elaborados estudios sobre la simbología y el significado de las diversas escenas de la película pero los autores siempre han defendido que no tenían propósito alguno más que dejar fluir las ideas que les iban surgiendo sin censura alguna. Cada espectador debía interpretar (o no hacerlo en absoluto) según su subjetividad los contenidos proyectados. Sin embargo es difícil no percibir metáforas y alusiones en rincón del film; desde el título (interpretado correctamente por el aludido, García Lorca, a mi entender como una provocación), hasta la presencia de "los maristas" (relativa a la educación tradicional en la Residencia de estudiantes). En todas y cada una de las escenas surgen posibles interpretaciones sobre las que no me quiero extender. 

He vuelto a ver la cinta y reconozco que, sin estas guías interpretativas que  he consultado, me pierdo irremediablemente. Hasta podría resultar terriblemente aburrida la película. Pero una vez que te aclaran el contexto, te explican las referencias ocultas, te revelan las complicidades... resulta entretenidísimo verla con "ojos nuevos". Puesta así, en modo sobrerrealista, te explicas hasta el título (falsamente argumentado por Buñuel en que "no tenía nada que ver" con lo que pasaba en la cinta), Quizá si pudiéramos hablar con García Lorca, nos revelaría detalles y complicidades que tornarían la película clara, meridiana, luminosa...  

domingo, 25 de diciembre de 2016

Una palabra por mil imágenes 42: Navidad

¡Plácido! Esa es justamente la película que me viene a la cabeza cuando llegan estas fechas y me pongo a escribir la entrada de hoy dedicada, como estas últimas fechas, al cine de mis recuerdos. Plácido es la antítesis de estas fiestas  edulcoradas que nos suele presentar el cine, es algo así como "Pesadilla en Navidad" en carne y hueso, en versión adulta y creíble. No hay, Plácido lo sabe muy bien, caridad en
Navidad.


A punto de ser la primera película española en alcanzar los Óscar, Plácido es una obra maestra del cine mundial.  Con apariencia de comedia oculta dramas dolorosos y críticas feroces a la sociedad, a la religión, a la hipocresía de los seres humanos que transitan por sus escenas. Y todo ello hecho con ritmo, con unos actores en estado de gracia, con una factura técnica excelente... Así se cuenta la Navidad en blanco y negro, la Navidad de los pobres, la Navidad en la España de Franco... Yo la viví. Yo la conozco bien. Acaso a ti te parezca trememendista esta película; a mí me resulta familiar y cercana. Y no tan diferente de la de ahora. Piénsalo bien.
«Madre en la puerta hay un niño y gritando está de frío, ande dile que entre y así se calentará, porque en esta tierra ya no hay caridad, ni nunca la ha habido ni nunca la habrá.»

viernes, 23 de diciembre de 2016

Una palabra y mil imágenes-10: Amor

La Edad Media, no sé porqué, se me antoja la edad del amor. Hay quizá en esa edad, casi la primavera de la  historia, una exaltación del amor y también de la muerte. En la Edad Oscura, en los albores del Renacimeinto, el amor se expresa con toda su intensidad: verdean los campos, la vida se renueva, estalla la juventud en todo su vigor y pureza ... y el amor surge  porque es vida.

La vida se pasea por el amor y por la muerte. Morir torna el amor aún más sublime. Todo se vuelve más intenso: la juventud, la belleza, la sensación de los cuerpos desnudos sobre la hierba verde, la peste como telón de fondo y contraste ... pero, sobre todo, el
amor.  


Sería una obra menor de su director, su paso por las taquillas resultaría decepcionante, los críticos la juzgarían con desdén... pero a mí me fascinó cuando la vi. Joven yo, como el protagonista, también sentía anhelos de viajar hasta el mar y, como él, me sentía atraído irremediablemente por la belleza y dulzura de sexo opuesto. El amor en plena naturaleza, ese gozo indescriptible; la serenidad ante la miseria y la muerte que rodea a los protagonistas, la muerte misma a las puertas del abrazo... Todo respira vida. Admiro la pureza de la doncella. Envidio la suerte de Assi Dayan: yo también me enamoré de Anjélica Huston.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Tenía que pasar...


Tenía que pasar. Una entrada apenas iniciada, en borrador,  se coló involuntariamente entre las publicadas.  Era un completo desastre formal, además de un vulgar plagio pues, para realizar una entrada primero me documento y recopilo información que voy pegando en el borrador de la entrada. Luego la leo detenidamente y elaboro mis propias conclusiones. Así que lo que apareció fue un refrito de diversas páginas con contenidos que aludían a las posibles interpretaciones del film pues, aparte de impresionar y sorprender, yo tampoco entendí nada de esta historia en su momento (que era lo que pretendían los autores en realidad). 

Esto me pasa por preparar las entradas con antelación y dejar los borradores para terminarlos cuando puedo de forma que aparezca una entrada cada dos o tres días. En este caso una se coló de contrabando.

En unos días aparecerá la entrada bien construida respetando los derechos de autoría. 

Gracias a los que habéis comentado, como a ti Liliana. Los textos seleccionados alude a posibles explicacines de todos los símbolos e imágenes surrealistas del film, pero sobre sus posibles significados no hay nada seguro: todo depende de la subjetividad del autor.    

domingo, 18 de diciembre de 2016

Una imagen por mil palabras 35: Mariposas


Duerme, no te inquietes crisálida,
tu alma despertará en un cuerpo nuevo 
...
Luego brillarán tus alas bajo el sol,
serás la envidia de los gusanos que se arrastran,
tus alas te llevarán muy lejos,
gozarás los secretos del aire y de la luz:
serás, seremos, 
mariposas.




En la metamorfosis de la oruga late la esperanza. La crisálida no lo sabe aún, no admite que su cuerpo encarcelado pueda portar alas. Hay capullos de seda invisible que encierran las almas de los hombres y a veces necesitamos alguien que nos anime a desatarnos, que nos obligue a saltar al vacío ... y volar.  

Will el resentido, Will el desconfiado, Will el escéptico no puede creer que sea capaz de hacer algo extraordinario, más allá de mostrar su deformidad en un espectáculo de feria.  Pero un día aparece por allí Méndez, director del pequeño Circo de la Mariposa,  que lo califica de "maravilloso". Da igual el como, pero Will acabará trabajando en su circo, y lo que es mejor: participará en un número estrella gracias a una rara habilidad que descubrió cuando dio, por fin, un paso adelante. 

Esta historia de superación que conocí por mediación de un colega hace algunos años, nos cuenta con gran belleza en apenas veinte minutos la metamorfosis de un ser humano. Y, al final, cuando el protagonista salta al vacío descubrimos que todos tenemos una alas invisibles: todos podemos ser mariposas. 

viernes, 16 de diciembre de 2016

Una palabra por mil imágenes - 23: Prima

primo, ma
Del lat. primus.
1. adj. primero.
2. adj. desus. Primoroso, excelente.
...
Diccionario de la lengua española | Edición del Tricentenario

Vulgarmente explicado: "Que es la primero, la mejor o la principal entre otros de su categoría". Aplíquese por ejemplo a la primera obra de un artista, a su "ópera
prima"


Siento un especial cariño por esta película. Fue estrenada el primer año de trabajo, tras una dura oposición. La vi en la primera cita con mi mujer...Ocurre además que es la "Ópera prima" de Fernando Trueba, su director, y resulta también que era la primera película que veía rodada en las conocidas calles de Madrid y con personajes creíbles. Esto, para un burgalés cuya ciudad es "prima voce et fide".  Todo ello sin olvidar que comenzaba en "Ópera" y que Violeta es la prima del protagonista. Muchas primas para entonces y antes de que llegaran la "Prima de Riesgo", la "prima" en forma de tarjetas black, o de que los españoles hiciéramos el primo votando corruptos y perdonándoles como a Barrabás.

Pero a mí la película me pareció originalísima. La luz, el sonido, los actores... todo resultaba en la pantalla fresco, natural y divertido.Recuerdo que durante la proyección, con mi pareja al lado comenté, con una boutade impensable en mí por aquel entonces, que me parecía un "orgasmo visual". Y eso yo, que ni siquiera tenía idea del táctil...

La película, según cuenta Trueba nació de un chiste fácil. Tiene su origen en una alusión de Fernando Colomo a Trueba sobre que ya iba siendo hora de que hiciera su ópera prima y la contestación de este último de que esta sería la historia de un personaje que vive en Ópera y se lía con su prima. Al final, entre Oscan Landoire y él escribieron una comedia romántica, popular y sencilla. En alguna medida podría ser provocadora pero sin juicios previos, dejando a los personajes expresarse y buscando solamente, que no es poco, entretener.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Una palabra y mil imágenes 31: Soledad

Cuando Robert De Niro leyó el guión encontró que en la escena que tenía que rodar solo aparecía la siguiente frase: "Travis se mira al espejo". El delirante diálogo que vemos en el film es completamente fruto de la improvisación. No hay ninguna duda de que estuvo realmente inspirado. La frase ¿estás hablando conmigo? se ha convertido en una de las más famosas de la historia del cine, haciendo aparición en una gran cantidad de películas y series.
"¿Hablas conmigo? ¿Me lo dices a mí? Dime, ¿Es a mí? Entonces... ¿A quién demonios le hablas si no es a mí? Aquí no hay nadie más que yo. ¿Con quién puñeta crees que estás hablando?...."

(... nadie responde... solo existe el personaje ante el espejo en la más terrible
soledad)


Entre Paul Schrader, Martin Scorsese y Robert De Niro se las arreglaron para dar a Travis una identidad y hacerle recorrer, incansable, la calle 42 arriba y abajo, noche y día. Le hicieron testigo de vidas enteras a través del retrovisor de tu taxi. Las salas de cine X que tanto frecuentabas ya no existen, hoy su soledad sería más profunda, más hiriente si cabe, enganchado a las webcams porno. Tú mismo lo reconoces en la película: La soledad te ha seguido toda tu vida, a todos lados. En los bares, en los coches, por las aceras, en las tiendas, por todos lados. No hay manera de escapar de ella".

lunes, 12 de diciembre de 2016

Una palabra y mi imágenes 26: Grises

La vida es un conflicto entre el bien y el mal en el que nunca resulta un claro ganador. En Casablanca Rick Blaine, el protagonista deberá escoger entre el amor y la virtur, entre su amada Ilsa o hacer lo correcto. Su dilema será ayudarla o no a escapar de Casablanca junto a su marido. En ese ambiente de claroscuros se desarrolla la película. Y el final, moralmente luminoso, tiene lugar en un ambiente de niebla donde predominan los
grises

Grises son también los tonos de mi memoria al intentar recordar la trama. Lejana en el recuerdo ya no sé muy bien los detalles del argumento y he de recurrir a la web. Pero lo que sí permanece en la retina son las imágenes del aeropuerto inundado por la niebla, los grises que resaltan los primeros planos de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman mientras se despiden. Un Bogart sobre ladrillos le habla a una Ingrid perfilada a la izquierda con el rostro suavizado cuidadosamente mediante filtros. Detalles cuidados al máximo pues Bogart era varios centímetros más bajo que Ingrid que siempre prefirió mostrar su lado izquierdo, más favorecido. Los ojos de la actriz resaltan en la pantalla proporcionando a su rostro una apariencia "inefablemente triste, tierna y nostálgica". Inolvidable la escena: ¿Quién dice que el gris no tiene color?

sábado, 10 de diciembre de 2016

Una palabra y mil imágenes 30: Volar

Como un mascarón de proa viviente, Kate Winslet (Rose en la película) extiende sus brazos como alas y siente en su cuerpo la maravillosa experiencia de
volar.



Esta escena romántica mítica rodada por James Cameron para su oscarizada "Titanic" es una de las más inspiradas del film: la idea de encaramarse a lo alto de la proa del barco se nos antoja de repente a todos. Hay algo arquetípico en ese afán de asomarse a las máquinas viajeras y contemplar en picado el paisaje fluyendo bajo nosotros. Yo lo sentí ya de niño sobre el trillo de mi tío cuando me tumbaba boca abajo y veía alejarse la paja tras él. También desde lo alto del carro o subido a un caballo o desde la ventanilla del tren. No fue hasta que subí a un parapente que sentí la sensación real de volar pero, en esencia, ya había volado muchas veces: pequeños vuelos sobre las máquinas y vuelos con la imaginación.

En los transbordadores hacia Baleares o en los ferris del estrecho, cuando aún era posible, intentaba subir al puente, a la parte más alta... ahora, cortadas las alas, nos alojan en un salón de actos en el intestino de la nave y, apenas por unas diminutas pantallas de televisión, se puede ve un trocito de mar.     

jueves, 8 de diciembre de 2016

Una palabra por mil imágenes 33: Arena

Cuando un sólido empieza a parecerse a un líquido, cuando sus granos son tan finos que alcanza casi propiedades de molécula, cuando la singular roca adquiere la calidad sustantiva de incontable... entonces tienen lugar los curiosos fenómenos de la
arena  


Howard Hawks, que dirigió 47 películas a lo largo de su carrera varias de ellas entre las mejores de la historia del cine, filmó en 1955 este drama histórico con su  peculiar maestría. No destaca por su especial calidad -correcta en cualquier caso- pero sí tiene para mí el especial valor de mostrar una secuencia fascinante de efectos desencadenados en el interior de la gran pirámide empleando la arena como un fluido para sellar la inexpugnable tumba del faraón Ramsés II. 

Reconozco que, tras verla, entendí de golpe unas cuantas nociones sobre fluidos y mi interés por la mecánica subió varios puntos. Esa lección práctica sobre "arenodinámica" me hizo prestar especial atención en adelante al funcionamiento de los relojes de arena. También me llevó a investigar sobre la obra "Psammites" (El calculador de arena) obra de Arquímedes donde este llega a calcular el número de granos de arena de todo el universo conocido. 

Arena del desierto que ayer fuiste roca, hoy eres olas doradas movidas por el viento y mañana te inmeles en un horno para resucitar cristal: Tú estás en la viga que sostiene mi casa o quizás -muy fina- arañes el esmalte de unos dientes tallando en su ellos un fulgor de nácar. Arena de la playa, regalo de las olas, tú cimentas fortalezas infantiles, y eres el efímero papel donde escribo tu nombre bajo un corazón por flecha atravesado. Y lamida por las olas regresarás de nuevo al mar que te ha formado buscando ostras para engendrar en ellas perlas plateadas...O quizás sostengas las moles de granito que sellen una pirámide y a las que dejarás caer escurriéndote entre túneles secretos dejando a los muertos a solas con su muerte.

martes, 6 de diciembre de 2016

Una palabra por mil imágenes 34: Malvado

Imagínate una figura clásica de mandarín chino; un hombre de alta estatura; delgado, de miembros recios, felino en sus actitudes y movimientos, con un entrecejo como el de Shakespeare y un rostro de expresión verdaderamente satánica. De su cráneo afeitado pende la coleta tradicional de los hijos del «Imperio Celeste». Sus ojos tienen el fulgor magnético de los ojos de la pantera... se trata de Fu Manchú, el
malvado

El cine Rex era un cine popular que proyectaba dos películas en sesión continua desde las cuatro de la tarde a las doce de la noche. Yo iba muchos domingos con mis hermanos pues el cine nos encantaba. Entrábamos hacia las cuatro y asistíamos a la doble sesión; incluso a veces repetíamos y acabábamos saliendo más tarde de las once algo mareados y con el cuerpo acartonado por la postura en la butaca. No faltaba nunca una película de oeste y, con cierta frecuencia alguna de Fu Manchú el malvado más malo que llegamos a conocer en aquellos tiempos.
He visto, por curiosidad, alguna de aquellas películas inspiradas en el villano chino creado por Sax Rohmer y protagonizadas por dos actores especialistas en ese papel: Boris Karloff y Christopher Lee. Ambos bordan el personaje obsesionado con dominar el mundo. Ahora me parecen los argumentos y su puesta en escena pueriles y simplones pero en aquellos tiempos vivía esas aventuras como si el personaje estuviera conspirando realmente contra la humanidad delante de mí sintiendo como muy real el peligro de sus malévolos planes.
Fu Manchu posee los atributos de la más refinada crueldad oriental, una personalidad dominadora y una mente brillante. Por otro lado ejerce gran fascinación entre sus seguidores que parecen poseídos por sus hipnóticos poderes. La lealtad de sus sicarios (que recuerdan a los ninjas de tiempos posteriores) resulta admirable: mueren como moscas y son vapuleados por cientos pero luchan siempre hasta el final: nunca traicionan o dudan de su señor.
Ya no recuerdo gran cosa de los argumentos de aquellas películas, ni siguiera recuero quienes eran "los buenos"; pero el que ha quedado fijado a mi memoria, el malvado de película más impactante, ha sido aquel chino de ojos rasgados, bigote cruel y mirada magnética llamado Fu Manchú.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Una palabra y mil imágenes - 16: Ivanhoe

Walter Scott la escribió en 1819 en la edad del romanticismo. El siglo XII fue la época de su relato.  En 1957 se rodó en tierras inglesas. La Columbia Pictures la produjo. Roger Moore la interpretó. La ITV la emitió en entre 1957 y 1958 en Estados Unidos e Inglaterra... Unos cinco años después, en la sala de cine del viejo Liceo Castilla de Burgos, un niño de siete años la veía fascinado.

Él fue su admirado caballero, su héroe. Él era el líder anhelado por los campesinos que luchaban contra el cruel rey Juan sin Tierra, el tirano, hermano de Ricardo Corazón de León ausente mientras luchaba en las Cruzadas.Él anunciaba su llegada al son del cuerno de caza. Él levantaba al pueblo llano al paso de su caballo al galope mientras un muchacho de la plebe con su misma edad y pobreza gritaba anunciando su llegada:

¡Ivanhoe!


Rodada para la televisión, gran parte de los 29 capítulos de media hora, fueron vistos en España en los cines en blanco y negro. Ante mis ojos nuevos se desarrollaban aventuras medievales que me hacían soñar y vivir otras vidas. Allí aprendí que existían otros tipos de maldades que no conocía, allí conocí que había esperanza pues había hombres buenos y valerosos, allí supe que siempre triunfa la bondad...  

El mundo tenia un orden. La ley acaba prevaleciendo. Los pobres terminan por ser felices. El amor siempre triunfa. 

¡Oh, mi universo infantil! Edad de los caballeros, tiempo de la bondad, estado de la esperanza... Siento el impulso de regresar, de volver al seno materno, a la seguridad que dan los seres protectores...  Porque ocupan el mundo los Juan sin Tierra, porque se adueñan de todo los avariciosos con poder. Y yo no puedo quitarme de encima la música de tu llamada: esas notas al clarín que llaman a la Justicia: 
¡Ivanhoe!,  ¡Ivanhoe!, ¡Ivanhoe!...

martes, 29 de noviembre de 2016

Una palabra y mil imágenes 27: Mar

A por el mar,
a por el mar que ya se adivina,
a por el mar,
a por el mar, promesa y semilla
de libertad,
a por el mar, a por el

 mar.



Allá por 1957, cuando yo nací, en la vecina Francia un grupo de guionistas cinéfilos empedernidos fundó un movimiento cinametográfico que llamaron "Nouvelle Vague". En el caldo de cultivo de los numerosos cineclubs galos creció aquel movimiento que postulaba la reducción al mínimo de la manipulación y la artificialidad y que resaltaba el papel del director como creador absoluto. Uno de sus directores más representativos fue Francois Troufeau al que llegué a conocer bien a través de los cineclubs patrios (y algo clandestinos) quince años más tarde, justo la edad que tendría el protagonista de nuestra película de nuestra entrada: "Los cuatrocientos golpes".

Antoine Doinel huye de una vida de penurias y, escapado de un correccional, se dirige corriendo (una carrera de de más de tres minutos de tiempo cinematográfico) hacia una playa desierta. La escena final, filmada en un memorable plano secuencia mediante un travelling de un minuto largo,  es una de las más famosas del cine. La película termina con Antonine entrando apenas en el mar y volviéndose hacia la cámara a la que mira mientras esta se acerca con el zoom para mostrar el rostro interrogante y desvalido del  protagonista ante un mar que le corta el camino.

François Truffaut, el director, volcó en esta película gran parte de sus experiencias de la infancia. El final, un final abierto que cada espectador completa a voluntad, fue tergiversado por la censura en España. Este hecho fue musicado por Luis Eduardo Aute en una de sus canciones emblemáticas "Cine, cine, cine".  Por cierto este cantautor es también el autor de la estrofa inicial que da paso a la entrada. Ambas están, en mi opinión, inspiradas en esta película imprescindible. 

Letra de Cine, cine (L. Eduardo Aute)

"Recuerdo bien
aquellos «cuatrocientos golpes» de Truffaut
y el travelling con el pequeño desertor,
Antoine Doinel,
playa a través,
buscando un mar que parecía más un paredón.
Y el happy-end
que la censura travestida en voz en off
sobrepusiera al pesimismo del autor,
nos hizo ver
que un mundo cruel
se salva con una homilía fuera del guión.

Cine, cine, cine,
más cine por favor,
que todo en la vida es cine
y los sueños,
cine son.

Al fin llegó
el día tan temido más allá del mar,
previsto por los grises de Henri Decae;
cuánta razón
tuvo el censor,
Antoine Doinel murió en su «domicilio conyugal».
Pido perdón
por confundir el cine con la realidad,
no es fácil olvidar Cahiers du cinéma,
le Mac Mahon,
eso pasó,
son olas viejas con resacas de la Nouvelle Vague."

domingo, 27 de noviembre de 2016

Una palabra por mil imágenes 32: Muerte

"Y cuando el Cordero rompió el séptimo sello del rollo, hubo silencio en el cielo durante una media hora." 

Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas.
El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde.
El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. Y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida.
El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella,ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas.Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas.
El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de la noche.
 En la Tierra, junto al mar, el caballero cruzado tiende su tablero. Un desconocido se le acerca...
- Quién ere?
- La Muerte.

La peste bubónica (La Muerte Negra), asoló el continente europeo entre los años 1346 y 1361, matando a un tercio de la población. El los años anteriores, desde su inicio en las estepas de Asia Central,  había devastado extensas regiones del desierto de Gobi, Birmania, India y China. Las cifras de muertos estimadas resultan sobrecogedoras: 25 millones en Europa, 60 millones en África y Asia. De esta epidemia no se salvaron reyes, nobles, clérigos o soldados. Las pulgas (presuntos portadores del bacilo Yersinia pestis, causante de las infecciones) viajaban entre la ropa de gentes de toda condición. Antonius Block, un caballero cruzado, regresa que regresaba con su escudero Jöns después de guerrear en Tierra Santa era uno de los candidatos.

El gran guionista y director teatral y cinematográfico Igmar Bergman, nos regaló una obra maestra cuando dirigió esta película. Las imágenes precedentes corresponden al inicio del film y en ellas, con una economía de medios y una simbología admirables, nos presenta la visita de La Muerte a un caballero cruzado. Éste logra retrasar su destino retando a La Parca a una partida de ajedrez. Pero el Jaque Mate final será inexorable. Entre tanto intentará dar sentido a su vida en medio de un paisaje poblado por personajes desolados y rodeados de circunstancias apocalípticas: condenados a la hoguera, flagelantes y muertos por la peste se intercalan en las sucesivas sesiones de la partida del caballero con La Muerte. Tras el regreso a su castillo se materializará el previsible desenlace del lance ajedrecístico.  

Los críticos consideran a esta película como un gran clásico del cine universal. El film contiene escenas que se han convertido en icono del séptimo arte (la que presentamos es una de ellas). La cinta fue uno de las primeras en explorar el sentido y las posibilidades de la fe en una época de catástrofes (hay quién la extrapola  a una era post-Holocausto, tras una guerra nuclear). Con ella inicia Bergman, un director profundamente religiosos, "su círculo de películas que tratan con dilema el tema de la fe religiosa".

Yo, desde la oscuridad de la sala de un cineclub en Tuy, asistí hace cincuenta años fascinado a esta partida perdida de antemano entre el inquietante personaje de la Muerte y el atormentado caballero. Cada vez veo mi tablero más cerca. Cualquier días recibiré a un oponente extraño vestido de negro, portador de guadaña, que tomándome de la mano me invite a una extraña danza. 


sábado, 26 de noviembre de 2016

Una palabra por mil imágenes 31: Conformismo

La película Con faldas y a lo loco (1959) dirigida por Billy Wilder guarda, en el diálogo final entre Osgood (Joe E. Brown) y Jerry-"Daphne" (Jack Lemmon), una de las escenas antológicas de la comedia. En ella Daphne (Jerry en realidad) queda definitivamente desarmado ante la incondicional aprobación del patológicamente tolerante Osgoog. Jamás en el cine ha sido filmado con tanto humor una secuencia tan inolvidable sobre el
conformismo. 


¿Acaso hay alguien que sea perfecto?

El diálogo entre el transformado Jerry y el condescendiente Osgoog provocan un delirio de carcajadas. La imagen de bobalicón con uniforme no se borra fácilmente de la memoria y la desesperada y surrealista lista de escusas del "bello" Daphne nos haces salir del cine con dolor de estómago por las contracciones del diagrafma provocadas por la risa. Yo llegué a hipar sin complejos.

En fin, yo personalmente nunca me conformaré con la muerte de ese genio que fue Bylli Wilder.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Una palabra y mil imágenes 30: Orgasmo

Dicen las expertas (mujeres seguramente) que existen de muchos tipos: el vaginal, el del polémico punto G, el provocado por la estimulación de los pezones, el oral tras una gran dedicación, el del sorprendente punto U, el anal preferido por algunas expertas, el del hundido punto A, el más profundo todavía del cérvix, el popular clitoriano, el de las zonas erógenas alternativas, los múltiples, los mentales... pero el más recordado y celebrado por aqeullos que vimos la película siempre será el de Sally y que interpretó Meg Ryan frente a un Harry (Billy Crystal) atónito en el restaurante "Katz's Delicatessen" en Manhattan. Es, verdaderamente, la mejor versión cinematográfica de un
orgasmo.



Cuando Harry encontró a Sally (1989), es una conocida comedia romántica que trata la posibilidad de una amistad incontaminada por el sexo entre un hombre y una mujer. Pero probablemente la escena más recordada del film es aquella en que los dos personajes están almorzando en el "Katz's Dellicatessen" de Manhattan y Sally, para probar su punto de vista sobre que los hombres no son capaces de descubrir un orgasmo fingido, protagoniza un estrepitoso orgasmo rodeada de comensales asombrados. Sin transición alguna, Sally termina su representación y retorna a su ensalada mientras una mujer cercana, entusiasmada, le dice al camarero: "Tomaré lo mismo que ella"

Si las mesas hablaran... Cuentan quienes estuvieron en el rodaje que esta escena hubo de rodarse una y otra vez y en ella, Ryan demostró su capacidad de fingir orgasmos durante horas. El restaurante "Katz's Delicatessen" todavía cuelga un cartel encima de la mesa donde se rodó la escena que dice: "Donde Harry conoció a Sally ... esperamos que tengas/pidas lo que ella tuvo/pidió"

martes, 22 de noviembre de 2016

Una palabra por mil imágenes 26: Padrino

Sin la autoridad del padre o el cariño a la madre; sin la gloria y la fama de progenitor, sin la derecho a la pertenencia, sin lugar en el libro de familia... pero con la obligación del regalo, la disponibilidad de todo su ser, la mansedumbre ante la mofa, ahí está el

padrino. 




Es uno de los mejores actores de la historia, un actor que pasó desapercibido para los grandes estudios como un sufrido padrino, un hombre de apariencia vulgar,  en el que la irritación no duele, la ira es dulce, y las regañinas se esperan como caramelos en un bautizo...

El gran José Luis López Vázquez, el Padrino Búfalo, la Querida Señorita, el blando atracador de las tres en punto, el hombre de La cabina... Hay que saber hacer el indio como él, encontrar el lado femenino con anónima dignidad, dirigir una banda de atracadores de chiste o encerrarse en una cabina con   honestidad kafkiana.

Este hombrecito español, neuróticamente nacional, encarna la sufrida imagen de muchos padrinos que conozco: anónimos, entrañables, vulgares... dignos.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Un paisano de Sedano


El coche paró al costado de la carretera, bajo un nogal. Sedano no estaba lejos. El conductor bajó apresuradamente y alivió su vejiga contra el grueso tronco del árbol. Con un suspiro de satisfacción cerró la cremallera mientras volvía la cabeza para contemplar el entorno. En el suelo, ya limpio por la rebusca de las nueces de temporada, descubrió una nuez, escondida entre la hierba. Se agachó y la cogió. Tenía buen aspecto y le apeteció probarla. Montó en el coche y apretó la cáscara con las dos manos esperando oír el crujido que le anunciara el libre acceso a su rico contenido. Pese al dolor de una fuerte presión la nuez se mantenía intacta.
- ¡Jodeeerr...!
El exabrupto salió por la ventanilla y su sonido voló por los alrededores...

El paisano, con la boina calada que tapaba sus canas de sesentón,  detuvo su bicicleta de medio siglo al lado del vehículo. Levantó la barbilla en dirección al viajero que seguía peleando con la nuez:
- ¿Es suyo ese árbol?
- No...
- ¿Lo ha plantado usted?
- No...
- Y si no es suyo y no lo ha plantado: ¿Por qué coge esa nuez?
- Porque estaba en el suelo.
- Ya, pero, si no es suyo el árbol... ¿por qué coge usted esa nuez?
- ¡Pero si era la única!
- Pero no es suyo el árbol ¿verdad?
- ¡Que solo es una nuez, que estaba abandonada, que se iba a pudrir!
- ¿Pero la nuez era suya o no era suya?
...

El viajero, estupefacto, se queda con la boca abierta. La nuez le quema como una brasa en las manos. Sale del coche y soltándola la da un puntapié que la manda cincuenta metros más allá, sobre los campos de labor.
- ¡A tomar por culo la dichosa nuez!
Y montando enfadadísimo en el coche arranca al instante.

El paisano, aún de pie sobre la bicicleta, le grita mientras se incorpora a la carretera:
- Bueno, pues si usted quería nueces, yo le puedo vender...

Una imágen y mil palabras 28: Psicosis

En una ocasión conocí a una persona esquizofrénica. Al parecer padecía una variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (comunmente conocida como la enfermedad de "Las vacas locas". Se trataba de una niña de unos diez años, una criatura normal hasta que comenzó a comportarse de manera extraña. Yo debía darle clases particulares, así que me presentaba en su domicilio un par de días a la semana. Todavía recuerdo sus comentarios mientras hacíamos los deberes del curso. Refería que oía voces en su interior, que una persona mala le decía que me odiaba, que era malo, que debía pegarme... En ocasiones, de forma brusca, me insultaba. Parecía poseída por algún demonio maligno a tiempo parcial. Su estado empeoró. Su madre y su hermana mayor estaban angustiadas. Esta última se era blanco de sus frecuentes amenazas. En una ocasión la madre la encontró pegándola con saña. La madre acudió al hospital y los especialistas empezaron a estudiarla. Debido a ello dejé de impartirle clases. En mi última visita la madre me contó sobrecogida que la había sorprendido el día anterior sentada en el sofá y mirando maliciosamente a su hermana  mientras le decía en voz alta: "La voy a matar, voy a matar a tu niña..."

No pude evitar recordar horrorizado esta secuencia. No pude dejar de pensar en la terrible posibilidad de que cumpliera su amenaza, de que se materializara un crimen como el ya conocido de la película
Psicosis. 


Quiero, antes que nada, advertir que la conducta asesina del psicópata que presenta esta cinta no es, con diferencia, la conducta común en los psicópatas; y mucho menos si están tratados convenientemente. La mayoría de ellos llevan una vida completamente inofensiva para sus congéneres y, con sus peculiaridades y limitaciones, pueden vivir en el seno de la sociedad. He conocido a otras personas que padecen esquizofrenia y viven su vida de manera más o menos autónoma, aunque precisen de la tutela de familiares, amigos o profesionales. La gran mayoría deja en paz a la gente y repercuten sus problemas sobre sí mismos. Socialmente dan "el cante", pero muchos pueden adaptarse y llevar una vida relativamente normalizada.

No es el caso del personaje genialmente interpretado por Anthony Perkins, cuya doble personalidad encarnada por una madre protectora y posesiva le convierte en un asesino a su pesar.

La celebérrima escena de la ducha, que aquí presento, nos muestra a Marion (interpretada por Janet Leigh) acuchillada por el otro yo (el materno) de Norman. El pequeño fragmento del film es una obra maestra (de un director genial); no sobra ni falta un solo plano. La música de Bernard Herrmann, complementa perfectamente las imágenes.

El rodaje dejó su huella en la protagonista: "Leigh quedó tan afectada por la escena cuando la vio, que no se duchaba a menos que fuera absolutamente necesario; aseguraba todas las puertas y ventanas del cuarto de baño, y dejaba la puerta de la ducha abierta."

viernes, 18 de noviembre de 2016

Una palabra y mil imágenes 27: Dictador

Podía ser Franco, Acaso Musolini, quizá Stalin, seguramente Hitler (la parodia y el atrezzo no deja lugar a dudas)... o también probablemente Donald Trump, porque casi seguro eso será lo nos espera (si le dejan). Cada uno de ellos impone, domina, dicta... Todos ellos son el gran
Dictador 



Para la genialidad se requieren pocos medios. La sencillez es aliada del genio. Un uniforme, un frío decorado palaciego, un globo... y la irreverencia, la ácida ironía, la risa; se convierten en el arma de destrucción masiva más barata y efectiva contra la dictadura. 

Rescato de mi filmoteca particular esta escena. Confieso que no he visto completamente la película (me la apunto de deberes ahora mismo); pero sí que me he fijado desde hace tiempo en esta secuencia. Son unos miles de fotogramas muy vistos, es un clásico del cine, está en todos los manuales ya lo sé; pero es genial y única: cuando oigo la palabra Dictador enseguida me acuerdo de Hitler y por un momento me estremezco, pero luego acuden a mi memoria estas imágenes... y sonrío. Hay esperanza. 

martes, 15 de noviembre de 2016

Una palabra y mil imágenes 29: Luna

Gran queso blanco, moneda de plata, ojo del cielo, toro plateado del firmamento, farola de la nocturna Plaza celeste... las metáforas sobre nuestro satélite son infinitas. La miramos, la sentimos y la deseamos: Siempre tan cerca y tan lejos, errante y quieta, pálida o brillante, roja o plata, creciente o menguante, sincera o mendaz, embozada o desnuda... Siempre está ahí, al alcance de la mano; pero nunca podemos tocarla: la siempre deseada
Luna 



Volar hasta la misteriosa luna es un sueño recurrente. Una luna agigantada por el crepúsculo, aumentada en su perigeo, brillante por su proximidad a la tierra y una silueta recortada en el aire, volando en plano adelantado contra su enorme disco de plata, es una imagen poderosa que permanece en la retina de por vida. Ayer precisamente pudimos contemplar la superluna del siglo; pese a carecer de un teleobjetivo que la agrandara como en el film resultó un espectáculo magnífico.

La secuencia de la bici voladora sustentada milagrosamente por la misteriosa fuerza del entrañable ET procede del mundo de los mitos, habita en la morada de los deseos latentes del ser humano; siempre intentó alcanzarla: quizá con una alta torre, acaso con una escalera gigante, puede que con alas emplumadas fijadas con cera, casualmente con una carro tirado por patos salvajes, eventualmente con una bala de cañón... El ser humano terminó alcanzándola con un cohete. Pero yo me quedo con la poética imagen de un niño y su mascota extraterrestre pedaleando en el vacío sobre una bici voladora. Allá por el cielo nocturno. Y, muy cerca, una gran luna plateada. 

domingo, 13 de noviembre de 2016

Una palabra por mil imágenes 25: ¡Oh, Capitán!

¡Oh, Capitán, mi Capitán! Nuestro azaroso viaje ha terminado;
El barco capeó los temporales, el premio que buscamos se ha ganado;
Cerca está el puerto, ya oigo las campanas, todo el mundo se muestra alborozado,
la firme quilla siguen con sus ojos, el adusto velero tan audaz.

Pero, ¡Oh, corazón! ¡Corazón! ¡Corazón!
Oh, se derraman gotas rojas
en la cubierta donde yace mi Capitán
caído, frío y muerto.
...

Mi Capitán no contesta, están sus labios pálidos e inertes;
Mi padre no es consciente de mi brazo, no tiene pulso ya ni voluntad.
El barco sano y salvo ha echado el ancla, el periplo por fin ha concluido;
del azaroso viaje, el barco victorioso regresa logrado el objetivo.

¡Exultad, oh, costas!, y ¡sonad, oh, campanas!
Mas yo, con paso fúnebre recorro
la cubierta donde yace
caído, frío y muerto, mi

Capitán
Walt Whitman 



Del velero de la imaginación, del ejército de los sueños, de la compañía de las palabras... tú eres mi capitán. Al galope de caballos del verso tú diriges la guerra contra los mastines del aburrimiento, contra los seres oscuros de corazón carbonizado que apagan todos los fuegos. Luchaste contra dementores tenebrosos que devoran el alma. Y ahora, vencido, te retiras. Caído y frío abandonas la cubierta: ¡Oh, Capitán, mi Capitán! Nuestro azaroso viaje ha terminado.

Pero no. En la cubierta del velero devastada por las tormentas se levantan los marineros. Un motín de dignidad se ha desatado. El barco aún no se ha rendido. Oh, Capitán, mi Capitán! Los marineros muertos nunca dudaron de ti.

El timón no obedece. Una mano invisible dirige la proa. La quilla enfila el puerto donde suenan las campanas...

Oh, Capitán, mi Capitán! No has muerto, Capitán. Nunca mueren los poetas.

sábado, 12 de noviembre de 2016

¡Que me dices, cantautor de las narices! ¿Que te han premiado?

Son las 5:30 de la mañana del viernes. Desvelado, he encendido mi tablet. Recorro las noticias que me selecciona Prensa Española. Incrédulo leo un titular que me impacta: Leonard Coahen acaba de morir esta madrugada... De un golpe acuden a mi memoria todas sus melodías; las canciones que tantas veces escuché y canté a coro por las autopistas madrileñas desde que lo conocí... Rescato en su homenaje esta entrada de hace cinco años, cuando le concedieron el Premio Príncipe de Asturias. 
¡Va por tí, Leonard, viejo bribón!


En los largos viajes de la madrugada, oigo la radio. En días como hoy una notica me sorprende. Un premio literario, tan español y real como un Príncipe de Asturias,  ha recaído sobre un cantautor de 77 años. Un vejete de edad capicúa con mi número favorito.
Y recreo en mi memoria sus melodías hipersensibles, la belleza hipnótica de su voz grave, el tantra de sus estrofas que canto entusiasmado. Pongo mi CD más preciado. Y acompaño los coros a voz en grito y emocionado: ¡Hallelujah!.
Poeta, novelista underground, cantautor, judío, budista, lorquiano, estrella del pop culto, canadiense menospreciado en su tierra, admirado por Sabina y muchos otros cantantes poetas, estafado y arruinado por su manager, poseedor de una voz personalísima, artesano de canciones...
Leer su biografía, escuchar sus poemas musicados, descubrir la influencia que ha tenido en tres generaciones distintas... saber algo más de autor se vuelve necesario. este premio viene a recordárnolo.
No deja de sorprederme que una institución "tan seria" haya dado el premio a un personaje así. Parece que "un cantante" no puede hacer literatura seria y hermosa. Me sorprendió tanto como el aplauso que sonó (en un reparto de profesores entre los colegios de Madrid, en 1981) cuando se ecuchó por los altavoces el nombre de un nuevo colegio: "El Jhon Lennon". Todos sonrieron con simpatía.
He intentado encontrar alguna traducción de sus canciones que pudiéra poner en este bloc. Pero Cohen  escribe sus temas en torno al amor, el sexo, la religión, la depresión y la música. Mi opción ha sido traer hasta vosotros, mis queridos y escasos -lo sé-lectores, esta bella melodía que compuso inspirado (dedicó muchas horas a traducirlo) en un poema de su admirado poeta español: Federico García Lorca.


Take this Waltz
Now in vienna theres ten pretty women
Theres a shoulder where death comes to cry
Theres a lobby with nine hundred windows
Theres a tree where the doves go to die
Theres a piece that was torn from the morning
And it hangs in the gallery of frost
Ay, ay, ay, ay


Take this waltz, take this waltz
Take this waltz with the clamp on its jaws

Oh I want you, I want you, I want you
On a chair with a dead magazine
In the cave at the tip of the lily
In some hallways where loves never been
On a bed where the moon has been sweating
In a cry filled with footsteps and sand
Ay, ay, ay, ay


Take this waltz, take this waltz
Take its broken waist in your hand

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With its very own breath of brandy and death
Dragging its tail in the sea

Theres a concert hall in vienna
Where your mouth had a thousand reviews
Theres a bar where the boys have stopped talking
Theyve been sentenced to death by the blues
Ah, but who is it climbs to your picture
With a garland of freshly cut tears?
Ay, ay, ay, ay


Take this waltz, take this waltz
Take this waltz its been dying for years

Theres an attic where children are playing
Where Ive got to lie down with you soon
In a dream of hungarian lanterns
In the mist of some sweet afternoon
And Ill see what youve chained to your sorrow
All your sheep and your lilies of snow
Ay, ay, ay, ay


Take this waltz, take this waltz
With its Ill never forget you, you know!

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz …
And Ill dance with you in vienna
Ill be wearing a rivers disguise
The hyacinth wild on my shoulder,
My mouth on the dew of your thighs
And Ill bury my soul in a scrapbook,
With the photographs there, and the moss
And Ill yield to the flood of your beauty
My cheap violin and my cross
And youll carry me down on your dancing
To the pools that you lift on your wrist
Oh my love, oh my love
Take this waltz, take this waltz
Its yours now. its all that there is.


Pequeño vals vienés
En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals, este vals del “Te quiero siempre”.

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.




CBS publicó in 1986 el album “Poetas en Nueva York” (Poets in New York) para conmemorar el 50 anniversario de la muerte de Lorca. La primera canción es “Take this Waltz”, seguida de otras canciones basadas en poemas de Lorca.

Una palabra por mil imágenes 24: Fuego

Quizás a ti no te interese. Puede que tú, recostado en tu sillón disfrutando del cálido ambiente de tu casa, nunca hayas pensado en ello. Das por hecho desde niño que el calor te pertenece, que eres soberano de la energía que te conforta. Apenas mil años de la especie y ya hemos olvidado que nacimos ignorando su secreto... ¡Ingenuos! No hace tanto que Prometeo lo robó a los dioses. Han sido más de un millón de años los que el hombre vivió temiendo a la oscuridad; miles de siglos intentando arrancar el secreto de su llama. Hasta que un día, asombrados, los humanos comprendieron. Y desde entonces adquirimos el más terrible poder, desde entonces dominamos el
 fuego.    



El año pasado, en la clase, vi de nuevo esta película con mis alumnas. Había sobrados motivos para proyectarla: relata una historia ambientada en el paleolítico y se centra en el tema fascinante del "descubrimiento del fuego", es decir, de la manera de producirlo. Sobre esta idea el director, Jean-Jacques Annaud, había construido un argumento que bebe en las fuentes de la novela de por J. H. Rosny (pseudónimo de los hermanos belgas Joseph Henry Honoré Boex y Sheraphin Justine François Boex) escrita en 1911. Hay que aclarar que el film se concede licencias (algunas auténticas herejías científicas) y se recrea en ciertas escenas de explícita violencia; pero la historia conmovió a mis chicas y las hizo reflexionar sobre la vida del hombre en la prehistoria, que era lo que me proponía con la proyección.

Muchas alumnas se sorprendieron de la extrema dureza de la vida en esa época. Todas se sintieron fascinadas por  las costumbres de apareamiento, alguna incluso interpretó la masticación de las hierbas y consiguiente aplicación sobre el protagonista como una felación en toda regla. La mayoría rió con los protagonistas en la divertida escena en que descubren el maravilloso placer de la risa. De manera unánime se conmovieron con las escenas de ternura y amor de la pareja protagonista... Pero yo, junto a ellas, contemplé con asombro renovado el momento en que "un técnico" de la tribu Ivaka le enseña a Naoh la forma de conseguir fuego mediante el frotamiento de una varilla. Ese es el instante que recoge el video de la presentación.

Ocurre en ese instante un doble chispazo: por un lado una chispa caerá sobre la yesca y agitará el alma dormida del fuego deseado; por otro una chispa se encenderá en el interior de la mente inquieta de Noah, el protagonista. Momentos después, con la metáfora de una nueva vida creciendo en el vientre de la mujer cromagnon, aquel neandertal curioso  mirará a la bella luna que se alza en el horizonte nocturno pensando: ¿Y por qué no?

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Una palabra y mil imágenes - 22: Licántropo

(...) y es, que en el reyno de Galicia se hallo un hombre, el cual andaba por los montes ascondido y de allí se salía a los caminos cubierto de un pellejo de lobo, y si hallaba algunos mozos pequeños desmandados, matavalos, y hartabase de comer en ellos, y era tanto el daño que hazia que los de la tierra procuraron quitar aquella bestia del mundo y prendieronle, y viendo que era hombre, le pusieron en una cárcel (...)

Antonio de Torquemada. Jardín de flores curiosas, 1575



El jardín de las flores curiosas es una célebre obra del astorgano Antonio de Torquemada (no confundir con el famoso inquisidor) donde se comentan fenómenos sobrenaturales y monstruosos: seres prodigiosos, como pigmeos, amazonas, sátiros, cinocéfalos, ...; propiedades de ríos, fuentes, lagos, el Paraíso terrenal, y sus cuatro ríos; fantasmas, visiones, trasgos, encantadores, hechiceros, brujas, saludadores; astrología... En esta obra por ejemplo, aparece por primera vez en la literatura una primicia que producirá luego fértiles ideas para guiones cinematográficos: simios que interactúan con féminas al estilo de King Kong. Pero la cita que se recoge aquí hace referencia a un ser mítico que en muchas partes se conoce como Hombre Lobo, y en ciertos lugares (Extremadura) como lobisome, concretándose este último como el séptimo varón de un matrimonio sin intermedio de hija que en la Noche de San juan se convertía en lobo.

Estos seres (míticos pero con características que recuerdan el comportamiento de estos cánidos salvajes) ya fueron descritos desde antiguo y se les llamó: 

licántropos. 




Vi la película"El bosque del lobo" de Pedro Olea con gran interés. No solo porque la programaron en el cineclub de Tuy, ciudad gallega donde estuiaba, sino porque muchas de sus escenas se rodaron en esa población y alrededores, edificios y monumentos me resultaban conocidos. Unido a eso, el personaje:  un soberbio José Luis López Vázquez, nos resultaba a todos familiar y entrañable. Si añadimos la temática y el misterio asociado a la historia de los hombres lobos y el ambiente rural que respiraba la cinta, su visionado resultó muy atractivo. 

Con el efecto de primacía (creo que fue la primera película sobre licántropos que contemplé) la imagen de "un hombre lobo" quedó por siempre asociada a ese buhonero gallego que recorría los campos con su enorme mochila y que sufría súbitos ataques de licantropía en  escondidos rincones de sus travesías. Contra lo que pudiera parecer a mi el personaje en vez de infundirme miedo me producía un punto de ternura y de pena. 

Lo siento por los seguidores de la serie "Crepusculo" cn su parafernalia de jóvenes bellezas y efectos especiales. Desde mi niñez, el rostro feroz de un hombre lobo, tiene para mí la imagen de un atormentado José Luis López Vázquez.  

domingo, 6 de noviembre de 2016

Una palabra y mil imágnenes - 21: Botones

Botones a miles:  botones de la derrota, botones del deshonor, botones botín... camisas abiertas, cordones cortados, pantalones caídos... paredes abotonadas, tirantes trofeo, intendencia botonera... Es la guerra de los
botones



Después de "La guerra de los botones" de  Yves Robert, estrenada en 1962, y de cuya película proceden las imágenes precedentes; tuvo lugar en septiembre de 2011 la curiosa guerra entre "las guerras de los botones": dos remakes franceses de la película  que coincidieron sorprendentemente en la época de rodaje y casi (por una semana de diferencia) en su estrerno en las salas francesas. Que esto haya sucedido y que ambas fueran records de taquilla en la semana de su estreno da idea del interés de esta comedia infantil que, sin pretensiones adicionales, posee una autenticidad y factura logradísimas.


Hay que destacar que la película se basa en la novela autobiográfica del maestro rural francés Louis Pergaud y recoge en ella muchas de sus experiencias como maestro rural. Aunque escrita en 1912, el director sitúa la escena en plena II Guerra Mundial, escalando el comflicto a la rivalidad entre los niños de dos aldeas franceas: Longeverne y Verlans. En medio de esa ancestral contienda el líder de uno de los grupos de 13 años llamado Lebrac, es el artífice de una idea que origina el inicio de la "guerra de los botones": Se le ocurre quitarle a los enemigos prisioneros los botones para que vuelvan humillados a sus casas. A partir de entonces, aquel pueblo que consiga arrebatar el mayor número de botones ganará la contienda: la suerte está echada.


Como todo el cine en blanco y negro, la película me evoca recuerdos infantiles: por la época en que la vi (hacia los 8 años, en 1965) y por los numerosos momentos argumentales que coincidían con mi realidad infantil. Yo también pertenecía a una pandilla: conocí la responsabilidad de un pequeño liderazgo, la exploración de los campos,  la excitación de una batalla (las famosas "dreas" con tirachinas), el pánico de las emboscadas, la humillación de una derrota, la crueldad de los vencedores... Compartí el uso del tirachinas, la lucha con espadas, las rodillas peladas, los chichones, las carreras...incluso en el vestido (sin la boina, eso sí) encuentro parecidos. La rivalidad de los niños de estos dos pueblos franceses me resulta familiar. 

La película, una aparentemente sencilla comedia para niños, incluye referencias de interés general: explica como se forman y funcionan los grupos sociales, las concepciones que les inspiran (igualdad, disciplina, distribución de tareas, sanciones...). Se definen los códigos de conducta en la contienda aceptados tácitamente  por los contendientes: la tregua, el honor, la deshonra... Se exponen las tácticas: la planificación de los combates, la intendencia, la estrategia para minimizar costes y maximizar beneficios... No se esconde el uso de la violencia para con los animales en algún momento. La incorporación de novedades tecnológicas (el uso de un tractor) distorsiona el mapa de límites establecido e insinúa el poder devastador del armamento nuclear en las contiendas. 

Aunque se trata de una película menor, es merecedora de gran interés. Es una de esas cintas que, sin llegar a la maestría de una obra maestra, resultan imprescindibles en la historia del cine: una  pequeña joya de nuestra infancia. 

viernes, 4 de noviembre de 2016

Una palabra y mil imágenes - 20: Impotencia

"SOS, help me. SOS, help me. SOS, help me..."

"No tengo mandíbula, no tengo boca, no tengo lengua, no tengo ojos, no tengo nariz, no tengo brazos, no tengo piernas..."

"SOS, help me. SOS, help me. SOS, help me..."

"Por favor, mátenme. Se lo suplico: mátenme. No puedo sufrir más tiempo esta terrible

impotencia."



Johnny cogió su fusil (Johnny got his gun) es el título de una novela antibelicista del escritor y director estadounidense Dalton Trumbo. La obra, inspirada por la contemplación de un soldado americano desfigurado por una explosión en la primera guerra mundial, fue escrita en 1939 y su título (que sugiere una apología de la guerra y una llamada los jóvenes estadounidense a participar en ella) pertenece a una canción del cantante nacionalista George M. Cohan en la que anima a cualquier joven
patriótico a tomar las armas y defender a su país. Trumbo toma esta frase y la termina:
- ‘Johnny, toma su fusil... y va a la guerra... y vuelve mutilado para siempre"

El director filmó esta película basándose en su propia novela. El film plantea una postura claramente antibelicista y se posiciona claramente a favor de la eutanasia. 
Resultan escalofriantes las escenas en blanco y negro (la situación de postración de Johnny en el hospital está rodada en blanco y negro, mientras que sus recuerdos como persona "entera" se muestran en color). La voz en off del protagonista hablando para sí mismo y expresando su angustia y creciente frustración resulta desgarradora y produce una profunda desazón en el espectador. En su estado los rutinarios procedimientos hospitalarios para con el enfermo alcanzan una dimensión extraordinaria. Entendemos entonces algunas acciones aparentemente amorales: el deseo de suicidio, la postura del sacerdote negándose a sugerirle confianza en Dios, la masturbación que le realiza una de las enfermeras... y las aceptamos compasivos.

La incomunicación, el aislamiento, la impotencia en suma; parecen romperse por un momento cuando consigue (usando el código morse con movimientos de su cabeza) comunicarse con los especialistas que le atienden. Pero su mensaje, desesperado y contundente, resulta un incómodo llamado a sus conciencias: ¡Mátenme!, ¡Mátenme!, ¡Mátenme!...

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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Una palabra y mil imágenes - 16: Magia

Se apagan las luces. Poco a poco se ahogan las conversacioes del público. La gente se remueve en los asientos buscando la postura más cómoda y, por fin, se aquieta. Parpadean en la pantalla rayas, puntos, borrones de luz... Llega el momento de la

magia.



Para mí, la más maravillosa de las magia fue el cine. A mis cinco años conseguí que mis padres pagaran la modesta cuota para adquirir el carnet que daba derecho a asistir a las películas que se proyectaban en el salón del colegio Liceo Castilla donde estudiaba. Para entonces ya me había familiarizado con los dibujos coloreados de las paredes de mi colegio infantil El Zapatito; pero el encuentro con las imágenes animadas del cine fue mágico: aquellas sucesiones de imágenes me parecían tan vívidas y reales que, literalmente, me sumergía en su mundo.

Una de mis primeras películas (quizá la primera de todas) fue Pinocho. Tanto me impresionó que hoy, 54 años después, aún recuerdo con nitidez las primeras escenas donde Pepito Grillo se cuela en la casa de Gepetto y recorre la estancia hasta encontrarse con la marioneta de Pinocho. Hasta ahora no había vuelto a ver esas escenas de la película pero, avanzando el puntero temporal, he reconocido inmediatamente (aproximadamente en el minuto 3) la escena en la que el pequeño grillo se calienta el trasero con una brasa del fuego de la chimenea. ¿Por qué se me quedaría esta graciosa escena tan firmemente grabada en los circuitos de la memoria?.

Toda la película es espléndida y yo viví intensamente las aventuras del protagonista impresionado por el carrusel de colores que despliega en muchas de sus escenas. Había entrado en el mundo de los espíritus infantiles: aquello era brujería, hechizo, encantamiento... la auténtica magia.

martes, 1 de noviembre de 2016

Una palabra y mil imágenes - 18: Extraterrestres

Tras las variaciones orquestales de una melodía pegadiza, y el timbre atronador de un sintetizador de capacidad catedralicia, aparecen los deslumbrantes interiores de la nave y la difuminada figura de los

extraterrestres 


La película cuyas escenas nos ocupan se llama "Encuentros en la tercera fase" y el título merece ser explicado. En realidad su título en castellano es una mala traducción de lo que debería haberse traducido como Encuentros cercanos del tercer tipo. Según los ufólogos un encuentro de primer tipo se produce cuando se ve una luz extraña en el cielo. Uno de segunda clase cuando se puede percibir claramente un OVNI y uno de tercera clase cuando se avista personalmente a un extraterrestre.

La escena elegida es precisamente el encuentro de tercer tipo, el momento en el que los extraterrestres se presentan en carne y hueso (suponemos que así están hechos) ante los técnicos, científicos y elegidos que les esperan al pie de la Torre del Diablo (Devils Tower) en Wyoming. Mucho menos divertida y excitante que la escena precedente (la conversación musical con la nave) en esta, el genio precoz de Spilberg nos introduce en una nave gigantesca (una especie de Olimpo tecnológico saturado de luz). Son más de cinco minutos de imágenes sobreexpuestas, solarizadas y borrosos (y más en esta pobre copia que he podido conseguir de you tube). Sin palabra alguna asistimos asombrados a estas vistas lentas del interior de la gigantesca nave nodriza. Reconozco que en la  época de su estreno estas vistas debieron parecerme espectaculares, hoy me resultan redundantes y excesivas. La nave no deja de parecer un gigantesco armatoste lleno de gadchet y luces multicolores: una sencilla medusa fosforescente ganaría en diseño y armonía.

La anatomía de los extraterrestres de Spielverg es demasiado humana. Hay gente que encuentra parecidos en su cara con el propio niño protagonista Cary Guffey. Desde lo asombroso que es que tengan brazos y piernas, manos con cinco dedos (y el pulgar en oposición justo como nosotros), dos ojos, nariz... demasiados detalles como para no sospechar del histórico antropocentrismo del que todavía no nos hemos liberado. Los ufólogos clasifican este tipo de alienígenas como "Los Grises" que vinieron a sustituir a los clásicos "Little green men" (Hombrecillos verdes), el estereotipo extraterrestre anterior a esta fecha. En fin, que imaginamos aquí a los extraterrestres como humanos muy evolucionados con un supercráneo que alberga un enorme cerebro, un cuerpo "escuchimizado" por la falta de ejercicio, unos gestos contenidos, una mirada inteligente y unos conocimientos bestiales en tecnología. Por si fuera poco les dotan de una divertida actitud lúdica manifestada en la escena de la conversación musical y en la tranquila expresión del niño abducido que muestra parece apreciarlos sinceramente.  

Encuentros en la tercera fase fue original e innovadora en su tiempo. Con raras excepciones, ninguna película de ciencia ficción hasta la fecha presentaba a los extraterrestres como seres amables y amistosos. Ese optimismo de su director es una constante en sus películas. Como contrapartida tenemos hoy en día las advertencias del científico británico y astrofísico, Stephen Hawking quién ha afirmado que los extraterrestres"casi seguramente existen" pero aconseja que los humanos eviten mantener el contacto con ellos. Hawking piensa que los 'aliens' posiblemente harán incursión en la Tierra para proveerse de recursos y luego se irán. "Algunos extraterrestres evolucionados podrían haberse convertido en nómadas y tener intención de colonizar los planetas a los que llegaran". Si los extraterrestres visitaran la Tierra, afirma, el resultado sería similar a cuando Cristóbal Colón llegó a América, un encuentro en el cual los nativos del continente americano no fueron precisamente los más beneficiados.

Me gustan los extraterrestres que pinta Spielberg en su película, sí; pero estoy convencido de que la realidad se aproxima a los razonamientos de Hawhing. Spilberg nos ofrece un sueño. Hawking nos ofrece pensar en nuestra supervivencia. Pero durante un par de horas ¡Qué bello fue dejarse llevar por el optimismo de Spielberg!


domingo, 30 de octubre de 2016

Una palabra y mil imágenes - 17: Posesión

Una noche, hace muchos años, cuando era aún adolescente terminé a altas horas de la madrugada de leer un libro que me tenía absorto desde el día anterior. Se trataba de "El exorcista" de William Peter Blatty, que basó su libro en un acontecimiento de 1984 del que había oído hablar en la Universidad Jesuíta de Gerogetown.

Hacia las tres de la noche cerré el libro, pero ya no pude dormir. Imaginaba mi cama moviéndose bruscamente por el cuarto y sentía la fétida y helada presencia del demonio bajo el somier esperando que alguno de mis miembros sobresaliera por los bordes. No me atreví a moverme acurrucado en el centro del colchón. Sentía mi cuerpo próximo a una inevitable

posesión.


Hay que situar mi visión de esta película en su contexto. Tenía yo diecisiete años y acababa de abandonar mis estudios religiosos en los Hermanos Maristas en Salamanca. Había cursado COU y, al haber suspendido química en junio, debía presentarme a la selectividad en septiembre. Mis antiguos hermanos maristas habían accedido a hospedarme un par de días en el postulantado para que pudiera realizar los exámenes y allí pasé una noche. Pero, acabado el examen, junto a otro compañero nos escabullimos del edificio hacia las diez de la noche y nos fuimos a ver la última sesión de esta película. 
El saltar por una ventana, el huir entre las sombras, el recorrer un par de kilómetros en la noche salmantina y entrar en la oscuridad de la sala para contemplar el catálogo de horrores de la cinta se conjuran para sentir la película de un modo especial. Cuando días después recreé la historia con la novela en las manos, como ya he contado, no pude dormir. 

Por primera vez ante una película sentí que, ante una posesión demoníaca, no podía hacer nada. Daba igual la voluntad, la bondad, la fortaleza... el demonio era invencible. Tan sólo una intervención divina en forma de exorcismo (y no siempre) podía devolverte a tu estado de persona humana. Esa horrible impotencia me pareció aterradora. Y jamás en la vida tuve tanto miedo.